Fics de Naruto.
Aquí os traigo otro CAO (Capítulo Alterno Original, es como un Ova, solo que escrito :p), en este capítulo se explora una idea diferente a la muerte de la protagonista (Cuando menos en el fics), más bien se explora lo que sucedería si Naruto y Hinata llegaran a casarse.
Algo que realmente me intrigo siempre y no solo a mí, a muchos otros en los foros, es aquello que indicaba que el Sharingan era una evolución del Byakugan, supongo que ya se saben la leyenda, pero para los que no, aquí les va:
"El clan Hyuuga es uno de los más antiguos de Konoha. Existe desde la fundación de la villa oculta de Konoha. Hace muchos años hubo una mujer del clan Hyuuga que se enamoró de un extranjero que no pertenecía a la villa. La mujer decidió casarse con el hombre a pesar de las quejas que recibió por parte de su propio clan. Pero este hombre no era un humano normal y corriente. De hecho, no era del todo humano. Se llamaba Sojobo y era el rey de los Tengu (una especie de demonios).
La mujer del clan Hyuuga se casó con Sojobo en su forma humana sin saber que podía transformarse en un demonio. Unos años más tarde tuvieron un hijo al que llamaron Uchiha Madara (Uchiha viene de "uchiwa" que significa "abanico") con lo cual, el abanico se convirtió en el símbolo de este nuevo clan."
Entonces siguiendo estas ideas, la historia se podría repetir con Naruto y Hinata, la muchacha Hyuga que se casa con el chico, el cual posee un demonio, en este caso a Kyubi y que al igual que Sojobo, también se puede transformar; dado esto, entonces, de casarse ambos y engendrar un hijo, este tendría un Doujutsu (Son una técnica única, que solo pasa de generación en generación y no puede ser copiada o aprendida. Como el Sharingan, el Byakugan o la habilidad de Haku para crear hielo "Hyoton" o la del primer Hokage para usar el elemento Madera "Mokuton"; sobre Kakashi y Yamato, el por qué cada uno tiene un Doujutsu sin ser descendiente, pues se explica en la serie; además de estas, se mencionan muchas más en el transcurso de la serie y el manga, la habilidad única de manipular sus propios huesos o de crear Genjutsus tan reales, que confundían por completo a los sentidos, etc.) nuevo quizás mejor que el Sharingan; por eso plantee una posibilidad para uno, a ver que opinan y si les gusta mi nuevo Doujutsu (Aunque para saber bien de que trata, deben esperar cinco capítulos más :p).
Capítulo Alterno 2:
Breve Vistazo al Futuro
o
La Evolución de la Línea Sucesoria.
Un pequeño rayo de luz se colaba por la ventana de Hinata, iluminando el oscuro cuarto de la joven kunoichi, esta aun se encontraba durmiendo en su cama, arropada con varias mantas, sábanas y cobijas. Aun con el frío reinante en el ambiente, nuestra joven ninja parecía dormir calidamente, quizás reconfortada por su cálido sueño, el cual parecía muy interesante.
—Na-Naruto-kun —exclamó entre sueños Hinata, al tiempo que se volteaba de lado, revelando la poca ropa que se encontraba usando.
Hinata se movió al sentir la luz golpear su rostro, como si intentara despertarla, al moverse, se descubrió casi por completo, nuestra querida Kunoichi peliazul se encontraba usando una casi translucida bata de seda, capaz de robarle el aliento a cualquier hombre. Algo comenzó a moverse por debajo de las sábanas, pero este movimiento no parecía incomodar a la durmiente diosa de ojos blancos, por el contrarió, parecía muy feliz.
—Eh Hinata, despierta —exclamó una voz saliendo de debajo de las sábanas. Era Naruto quien al parecer se había colado, no solo a la casa de la Kunoichi, sino también a su cuarto—. Vamos, no te hagas de rogar —Hinata abrió los ojos, los froto con cuidado antes de mirar al autor de la voz.
—¡Na-Naruto-kun! —exclamó sorprendida Hinata, Naruto le tapó la boca con la mano.
—Shhhhh —le pidió guardar silencio, Hinata se sentó aun confundida, tapándose con la cobija para no mostrar su cuerpo al rubio, Naruto se sentó a su lado, lucía algo avergonzado—. Desde hace mucho tiempo quería decirte esto... —Hinata sentía que flotaba, sería que Naruto por fin se le iba a confesar.
Si bien era cierto, ambos eran pareja desde hace casi un mes, pero en todo ese tiempo, el rubio no le había dicho un solo cumplido o palabra dulce a la que era su novia, es más, Hinata ni siquiera recordaba la declaración de Naruto, ya que ella estaba completamente inconciente cuando se le declaro, de no ser por Hanabi, su hermanita que le contó todo, ella ni siquiera se hubiera enterado.
—Te amo Hinata y no me importa que todos se enteren. Te ame desde que te vi por primera vez, espiándome de lejos, siempre vigilándome —Hinata se sonrojo, ella estaba segura que Naruto jamás se había dado cuenta, pero al parecer, no era así—. Siempre fuiste mi apoyo en secreto. Hinata ¡Te Amo!
Hinata se puso completamente roja, la declaración tan repentina del rubio la había sorprendido demasiado, aun no podía ni asimilar tanta emoción, cuando Naruto de improviso se lanza sobre ella y comienza a besarla. Hinata ya sentía que se desmayaba, pero una voz muy sutil le estaba indicando no hacerlo, curiosamente se parecía mucho a la de su hermana menor.
—¡Hinata-neechan! ¡Hinata-neechan! ¡Resiste! —Hinata despertó por fin—. ¡Qué alegría! pensé que no te despertarías, que te sucedió.
Hinata por fin se dio cuenta de la situación, la visita de Naruto y su sorpresiva confesión de amor, habían sido solo producto de su desesperada imaginación. Hanabi, su hermana menor, se encontraba en su habitación, al parecer había entrado para despertarla.
—¡Ha-Hanabi-chan! no, no es nada —bajó la cara Hinata muy avergonzada, recordando lo que había soñado.
—Ya estas mejor, que alegría. Nuestro padre se había preocupado porque aun no bajabas a desayunar y me pidió llamarte. Pero cuando subí, te encontré muy feliz abrazada de la almohada y babeándola toda, guácala —Hanabi señalo en dirección de la almohada de Hinata, la cual estaba completamente cubierta de saliva, debido al beso apasionado de Hinata, esta se sonrojo al verla—. ¿Por cierto Nee-chan, qué estabas soñando? —preguntó pícaramente Hanabi, haciendo que Hinata se sonrojara aun más.
—¡Na-Nada! —respondió muy avergonzada Hinata, Hanabi sonrió.
—Bueno, cuando termines de fantasear con Naruto-niichan baja, ya esta el desayuno —Hanabi salió a toda prisa, antes de que su hermana pudiera reaccionar y lanzarle la almohada toda ensalivada.
—Naruto-kun —sonrió Hinata acariciándose el rostro, al tiempo que recordaba su sueño—. ¡Eso fue hermoso, lastima que no pudimos terminarlo!
—¡Pervertida!, espera a que me valla —habló Hanabi asomándose por la puerta entre abierta, Hinata se molestó y tomo la almohada, Hanabi salió apresurada cerrando la puerta, al tiempo que se escuchaba el golpe de la almohada de Hinata contra la puerta—. ¡Qué genio! mejor cásate —comentó Hanabi desde el otro lado de la puerta.
Hinata solo sonrió ante el recuerdo de su sueño, una vez superado esto, comenzó con su rutina diaria de aseo. La historia era completamente diferente en otro lugar, para ser más exactos, en la casa del eterno amor de la heredera Hyuga, el apartamento de Naruto.
—¡Eh viejo, otro tazón de ramen! —exclamó entre sueños Naruto, quien estaba al borde de caerse de la cama—. Iruka-Sensei, Iruka-Sensie te vas a terminar tu ración. ¡Me la puedo comer! gracias... —pero cuando Naruto estaba en la mejor parte de su sueño, se cae de la cama despertándose—. Ay.
Naruto se rasco la nariz, al tiempo que abría los ojos. Aun cansado se sentó en su cama, bostezó varias veces y por fin muy decidido... se volvió a acostar. Pero no pudo descansar como hubiera querido, ya que alguien lo despertó y no precisamente la alarma del despertador.
—Corazón levántate, ya esta el desayuno preparado. Hice tu favorito, Ramen con doble ración de cerdo cocido —se escuchó una voz desde el otro lado del departamento, Naruto se sentó confundido, intentando razonar lo que había sucedido—. Si ya estas levantado, por favor despierta a Hitomi, a Hanako y a Hiroshi, ¡si amor!
Naruto seguía procesando lo que pasaba, sería que estaba escuchando una conversación de los vecinos o tal vez era la televisión, momento, él no tenía televisión, ni siquiera sabía que era eso. Por fin despierto, Naruto se levantó dispuesto a descubrir que pasaba, su cuarto lucía normal, igual que siempre, pero al salir del mismo, todo cambió...
—¿Nani? —preguntó Naruto al ver su antiguo y querido hogar, completamente cambiado—. Esos cuadros no los recuerdo, yo creo haber visto una lámpara igual en el cuarto de Hinata, el papel tapiz no me gusta, alguien cambio todos mis muebles y... ¿Quién es ese niño? —preguntó Naruto al ver salir de una habitación a un niño de unos cuatro años, de cabello azul, llevando arrastras una manta.
—¡MAMÁ! —lloraba el niño, al parecer recién se había levantado y había tenido una pesadilla. De pronto el pequeño se fijo en Naruto, emocionado abrió los ojos, los cuales mantenía cerrados al mejor estilo de nuestro Genin. Al abrir los ojos, Naruto se fijo en una peculiaridad del niño, tenía los ojos blancos... ¡Byakugan!, fue lo único que pensó—. ¡Naruto!
El pequeño se lanzó a abrazar la pierna de Naruto, mientras lloraba intentando contarle su pesadilla. Naruto no comprendía quien era el pequeño, solo suponía que era hijo de alguien del clan Hyuga, quizás era algún hermanito no reconocido de Hinata, después de todo se le parecía mucho. Pero si era familiar de su novia, como es que había terminado en su casa, Hinata no tenía las llaves de su apartamento... ¿o si?
—Este... —Naruto intentaba hablar con el pequeño, pero le era muy difícil, porque para empezar, no sabía quien era—. Niño, como entraste a mí casa.
—¿Nani? —preguntó el niño en la mejor interpretación del rubio.
Naruto se fijo en un curioso detalle, que quizás había pasado por alto al comienzo, debido a la impresión de encontrar su casa completamente cambiada, el niño, parecía tener unas curiosas marcas en sus mejillas, las cuales parecían los bigotes de algún animal. Esto le recordó a él mismo de pequeño, inconscientemente levanto al niño.
—No llores, tu mamá y tu papá vendrán pronto, sabes donde viven —el pequeño lucía muy confundido ante las palabras de Naruto—. Sino lo sabes, podemos preguntarle a la Hokage, ella seguro nos ayuda a encontrarlos —El niño lucía aun más confundido.
—¡Qué te pasa papá! ¿Ye te olvidaste que tú eres el Sexto Hokage? —exclamó molesta una niña de unos siete u ocho años, de cabello rubio largo y ojos completamente blancos, bueno, de hecho solo uno de ellos, el derecho, ya que el izquierdo era azul... más bien violeta—. Y ¿por qué tratas a Hiroshi como si no lo conocieras?
—Hitomi-neechan no reprendas a papá —exclamó una niña idéntica a la primera, quien había salido de la misma habitación que los otros niños—. Le voy a decir a mi mamá —Naruto estaba muy confundido, su cabeza aun trataba de procesar toda la información, pero era demasiado trabajo.
—¡Ka-Kake Bunshin! ¿Pero esa técnica es imposible para una niña tan pequeña? —exclamó Naruto muy confundido al ver a la otra chica idéntica.
—¿Kake bunshin? oye papá, de verdad te sientes bien —exclamó la primera niña, a la que habían llamado Hitomi—. Hanako-chan, ve por mamá, papá esta muy raro hoy.
La otra niña idéntica, salvo un detalle muy curioso, su ojo izquierdo era el que parecía tener el Byakugan, mientras el derecho era violeta... en realidad parecía de color índigo, al contrarió que su gemela; asintió al tiempo que corría en dirección de la cocina. Naruto muy confundido soltó al pequeño niño que aun tenía en brazos, por suerte la pequeña Hitomi logró correr y agarrarlo antes de que se hiciera daño. No sucedió lo mismo con Naruto, quien luego de ver a la madre de los niños, se desmayó completamente.
—Oye Naruto, levántate —Shikamaru trataba de levantar a un inconciente Naruto, el cual al parecer se había quedado dormido en la sala—. La Hokage quiere verte. Rayos, que problemático eres.
Shikamaru se levantó y entro a la cocina, luego salió cargando una jarra llena de agua, la cual derramó sobre el rubio, despertándolo en el acto.
—¡Hi-Hinata! ¿Do-dónde esta, dónde se fueron mis hijos? —exclamó sobresaltado Naruto, por su parte, Shikamaru no le prestó atención a las divagaciones del rubio.
—Ya estas despierto, ven, la Hokage envió por ti. Parece que te tiene noticias del Akatsuki —habló Shikamaru.
—Sasuke —respondió Naruto al escuchar el nombre Akatsuki.
Ambos Shinobis salieron de la casa en dirección a la Mansión de la Hokage, Naruto se veía muy decidido, mientras Shikamaru mostraba una cara de aburrimiento. Era obvio, que la Quinta lo había obligado a buscar a Naruto.
—Oye Shikamaru —Naruto miró en dirección de su compañero—. ¿Dónde esta tú novia? —pero Shikamaru ni siquiera se molesto en atender al rubio y esto lo molesto—. Te dejo plantado, verdad.
—Naruto —Naruto volteó a ver a su compañero, pero cuando lo hizo, sintió un fuerte golpe que lo dejo sin sentido—. Le diré a la Quinta que te tardarás un poco.
Naruto quedó tirado en el suelo, inconciente gracias al golpe de Shikamaru. Pasaron pocos minutos antes de que el Genin por fin se levantara, cuando lo hizo, noto algo muy raro en la aldea. Para empezar, aunque la aldea se veía normal, habían cosas que parecían haber cambiado. Por nombrar una de ellas, el monumento de los Hokages, que servía como frontera natural, ahora parecía tener un rostro extra, curiosamente parecía una copia del rostro del Cuarto Hokage.
—¡Kuso! me debo de haber golpeado muy fuerte —exclamó Naruto caminando por la aldea, observando que estaba más decorada y festiva que de costumbre—. ¡Ya entiendo!, están celebrando la fundación de la aldea, pero... ¿por qué habrán puesto otra estatua del Cuarto Hokage?... ¡Ya lo tengo!, hoy debe ser su cumpleaños, por eso pusieron un rostro más, creo.
Naruto comenzó a caminar por el pueblo, intentando entender el motivo de la creación de otra estatua o como es que la hicieron en tan poco tiempo. Mientras caminaba, Naruto se llevó una agradable sorpresa, todos los comerciantes de la zona, se acercaban a él y lo llenaban de obsequios. Al principio se mostró algo esquivo en quererlos aceptar, aduciendo que no tenía dinero para pagarlos, pero los comerciantes solo se reían y le entregaban las cosas al rubio, este al ver que nadie le pedía dinero, simplemente las acepto gustoso.
—No se que pasó, pero si todas las celebraciones van a ser como esta... ¡Pediré que no me den más misiones fuera de la aldea este día! —Naruto seguía degustando toda la comida que le habían dado, ya ni le importaba el hecho de porque le regalaron todo eso o porque había otra imagen de Yondaime, simplemente se dedicó a comer—. Bueno, aun queda espació para lo más importante —dijo Naruto luego de devorar el último de sus bocadillos—. ¡Debo ir al Ramen de Ichiraku!
Mientras Naruto se encaminaba a su puesto de comidas favorito, una pérdida Hinata caminaba por el mismo extraño escenario que Naruto, salvó que por otras calles. A diferencia de Naruto, Hinata si se había percatado de varios detalles muy diferentes.
—Me pregunto, como terminé acá. Se supone que me encontraría con Sakura e Ino-chan frente a la veterinaria de las hermanas de Kiba-kun. Supongo que di una vuelta equivocada —Hinata trataba de comprender, como es que se había perdido, si conocía la dirección como la palma de su mano... a no ser—. ¿Q-qué habrá sucedido?, es como si Konoha hubiera cambiado —Hinata cargaba una bolsa de papel, al parecer ella también había sido premiada con regalos, igual que Naruto—. No entiendo, pero juraría que todo se ve más viejo aunque más pacífico. Lo que más me llama la atención, es saber por qué han puesto un monumento de Naruto-kun junto a los demás Hokages.
Hinata se quedó parada en medio de la calle, mirando en dirección del monumento de los actuales seis Hokages. Aunque estaba tentada a usar su Byakugan, estaba cargando una pesada funda llena de diferentes obsequios y no quería soltarla. Mientras decidía que hacer, un pequeño niño que corría distraídamente por la calle, choca con ella, cayendo de espaldas al suelo.
—¡Pe-pequeñito, estas bien! —Hinata dejo su bolsa de regalos en el suelo y se dedicó a atender al niño—. No fue mi intención el... —de pronto Hinata se quedó muda observando al pequeño, este niño se parecía demasiado a Sasuke Uchiha, parecía su vivo retrato, solo que más joven—. No, no puede ser.
Hinata sonrió y sacó algo de su bolsa, era una caja llena de dangos, las cuales le dio al pequeño. El niño muy feliz tomo la cajita, le agradeció a Hinata y salió corriendo en dirección contraría a la que había venido.
—Al menos dejó de llorar —sonrió Hinata viendo perderse al pequeño entre la multitud—. Debo contarle a Naruto-kun, ese niño podría ser el hijo de Sasuke-kun. Me pregunto si debí seguirlo.
Hinata prefirió olvidar su encuentro, con la versión en miniatura del joven clon del último Uchiha, y mejor se dedicó a buscar a Sakura e Ino. Pero por más que camino, no encontró a las dos Kunoichis o algo que le fuera familiar y le indicará en que lugar de Konoha exactamente se encontraba.
—¡Qué raro!, juraría que estas calles no estaban aquí antes —Hinata se detuvo, intentando recordar sus pasos, más no tuvo mucho éxito, así que opto por una alternativa más rápida—. ¡Byakugan!
Pero algo sucedió, cuando Hinata activo su Byakugan, algo que solo se podría describir como una especie de choque mental ocurrió. Hinata sintió un gran dolor de cabeza y debió terminar su Byakugan en seguida. Muy confundida se intento sentar.
—¡Mamá! —un pequeño niño corrió a abrazar a Hinata, la kunoichi reacciono muy sorprendida, quizás el pequeño se había perdido y estaba asustado.
—Hola pequeñito, ¿Te perdiste? ¿Estas buscando a tu familia? —el pequeño aunque confundido asintió.
—No encuentro a mis hermanas —respondió el niño—. Me dejaron solito.
—No te preocupes. Yo te ayudaré a buscarlas —sonrió Hinata, el niño pareció tranquilizarse—. Que curioso, sino supiera que Naruto-kun es hijo único, juraría que este niño es su hermanito.
—Mamá, ¿podemos ir a los juegos? —preguntó el pequeño viendo a Hinata con cara de suplica
—Curioso, hace la misma expresión que Hanabi cuando no quiere entrenar —pensó Hinata muy divertida—. Claro, pero porque no me llamas mejor Onee-chan —el pequeño solo negó con la cabeza—. ¿Por qué no?, no estoy tan vieja... ¿O sí?
—No —respondió tímidamente el niño—. Mamá siempre será joven para Hiroshi.
—¡KAWAI! —Hinata no pudo resistirse ante la sonrisa del pequeño y lo cargó en brazos, pero contrarió a lo que se pensaría, el niño parecía disfrutar el abrazo—. Por cierto Hiroshi, sabes en que parte de Konoha nos encontramos exactamente.
—Sí —respondió tranquilamente el pequeño niño.
—¡Qué alegría! ¿Me podrías ayudar?, creo que me perdí —el pequeño asintió al ver el rostro suplicante de Hinata—. Entonces, mientras te ayudo a buscar a tu mamá y a tus hermanas, tú me indicarás el camino para salir de estas calles.
Mientras el pequeño, él cual hasta ahora no había abierto los ojos (Por eso se perdió, como no, si iba con los ojos bien cerrados :p), acompañaba a Hinata. Dos chicas, las cuales habían hecho ya una ligera aparición anteriormente, charlaban animosamente.
—Te dije, mamá no caería en una ilusión tan sencilla —exclamó una e las gemelas, la cual estaba de espaldas, viendo de lejos a Hinata junto a su hermanito—. Por suerte Hiroshi pudo entretener a mamá.
—Es una de las debilidades de mamá. Según la tía, es porque le recuerda mucho a papá de joven —exclamó la otra chica, que también estaba de espaldas viendo a Hinata y al pequeño desaparecer al voltear la esquina—. Oye Hanako, ya que tenemos mucho tiempo libre ¿qué quieres hacer?
—No tenemos mucho tiempo. Sino regresamos antes de la puesta de sol junto con Hiroshi, nos quedaremos aquí para siempre —exclamó preocupada la otra hermana.
—Aguafiestas. Pero aun quedan como seis horas para que se ponga el sol. ¿Qué te parece si vamos a conocer al resto de nuestros familiares de jóvenes? —la otra chica pareció dudar—. Esta bien, vamos por Hiroshi para poder regresarnos a nues... —pero antes de que la niña se pudiera retirar, su hermana la detuvo agarrándola de la blusa.
—Va-vamos... —respondió tímidamente la pequeña.
—¡EH! ¿Dijiste algo? —Hitomi se colocó la mano detrás de la oreja, como para indicarle a su hermana que no había escuchado nada.
—Qu-que vayamos —respondió aun más avergonzada la pequeña Hanako.
—Eso, vamos primero a encargarnos del genio de los Hyuga —respondió Hitomi apretando el puño—. Aun nos debe unas cuentas por haber tratado tan mal a mamá en el pasado.
—Nee-chan, recordaste sacar a papá del Genjutsu —una gota de sudor corrió por la nuca de Hitomi—. Te olvidaste.
—Bueno, bueno. Que daño puede hacer, solo dará vueltas un rato por Konoha —respondió tranquilamente la pequeña—. Ni que fuera a convertirse en Kyubi por creer que esta comiendo.
—Si tú lo dices —Hitomi jaló del brazo a su hermana y ambas se pusieron en camino de su siguiente travesura—. Oye Nee-chan, donde crees que este mi tío Neji en este momento.
—Veamos —Hitomi se detuvo y comenzó a mirar en todas direcciones—. Si nuestros cálculos son correctos y llegamos al día que queríamos. Debe estar paseándose por el Mercado Tanzaku en estos momentos.
—Pero Nee-chan. El Mercado Tanzaku es por donde esta dando vueltas nuestro padre —Hitmi pareció reaccionar ante las palabras de su hermana.
—Aun mejor. Esto será divertido —sonrió de forma traviesa la pequeña Hitomi—. Aun recuerdas como hacer clones de sombra ¿verdad? —le pequeña Hanako asintió tímidamente—. Perfecto. Es hora de empezar con el plan de venganza con tío Neji por tratar tan mal de joven a mamá e intentar matarla durante los exámenes Chunin —la pequeña Hitomi se quedó sin aire luego de dar el nombre de su plan, su hermana la aplaudió por su esfuerzo.
—Increíble. Lo dijiste completo —habló muy emocionada Hanako.
—Gracias. Pero creo que debería buscarle un nombre más corto —respondió algo exhausta la pequeña Hitomi—. Ahora recuerdas el plan —Hanako asintió.
—Seguir al tío Neji, cuando se quede solo. Lo retaras a una pelea y mientras este distraído, aparezco yo y lo ataco —respondió Hanako—. Pero Nee-chan ¿no crees que es hacer trampa?
—Nada de trampas. Dime, que hubieras hecho si mataba a mamá en las pruebas para el examen de Chunin —Hanako se quedó meditando un momento.
—Si la hubiera matado. No sé, lo más probable es que ya no estaríamos aquí —Hitomi pareció darle la razón a su hermana.
—Como sea. Aun debo hacerle pagar porque se comió mis galletas —exclamó la pequeña muy furiosa—. Así qué ¿Estas conmigo o con él? —preguntó muy seria, Hanako se asusto y solo pudo señalar a su hermana—. Bien. Ahora no olvides el plan.
Ambas hermanitas se dirigieron hacia su destino, el Mercado Tanzaku, luego de buscar un rato, por fin pudieron encontrar a la persona que buscaban. Neji Hyuga, el genio del clan más antiguo e importante de toda Konoha y por quien habían hecho todo ese viaje.
—Bien. Con esto será suficiente —Neji guardó una lista de compras y suspiro—. ¿Por qué justo me habrá mandado de compras a mi, Hanabi-sama?
Neji acaba de hacer las compras que le había encomendado Hanabi, cuando sintió que alguien lo estaba siguiendo. Neji se retiro tranquilamente directo a la mansión de los Hyuga, luego de entregar el pedido de Hanabi, se dedico a entrenar como era su costumbre.
—¿Y bien? —preguntó Neji a viva voz—. Ya estamos solos, si tienes algo que tratar conmigo. ¡Sal de tu escondite! —dijo luego de lanzar una kunai en dirección de donde había escuchado varios ruidos.
—Veo que eres muy bueno, Hyuga Neji —del escondite salió una niña rubia de unos ocho años, vestida muy curiosamente y con el cabello muy largo, incluso más que el de Hinata o el de Ino—. No por nada te has formado esa reputación. ¡PERO ESO ACABA HOY! ¡YA QUE SERÉ YO LA PRIMERA PERSONA QUE TE DERROTE!
—Eres muy valiente pequeña —exclamó muy intrigado Neji—. Pero debo decirte que ya se te adelantaron.
—Es verdad Nee-chan. recuerda que papá venció al tío Neji durante los exámenes Chunin —se escucho una voz venir desde unos arbustos.
—Oh si, me había olvidado de eso —exclamó la pequeña tranquilamente—. Bueno, entonces seré la segunda.
—No Nee-chan, recuerda que la segunda persona que derroto al tío Neji, fue mamá —se volvió a oír desde los arbustos.
—¡Mamá! ¿De verdad? —para este momento, la pequeña Hitomi ya había olvidado su duelo con Neji y se encontraba charlando animosamente con su hermana, la cual se supone debía permanecer oculta—. Increíble. ¿Cómo fue eso? ¿Te acuerdas?
—Ustedes dos —Neji comenzaba a molestarse—. ¿Qué tipo de juego creen que están haciendo?
—Ara, ara. Parece que ya nos descubrió —exclamó muy seria Hitomi—. Tú uso del Byakugan es realmente sorprendente. Mira que descubrir a mi hermana incluso antes de que empezara la pelea —una gota de sudor corrió por la nuca de Neji.
—¿Entonces ya puedo salir, Hitomi-neechan? —preguntó la pequeña Hanako desde los arbusto, su hermana asintió—. Que alegría. Me había empezado a picar todo el cuerpo.
—¡HA-HANAKO-chan! —Hitomi se asustó mucho al ver salir a su hermana de detrás de los arbusto, ya que para empezar su rostro estaba muy irritado y sus brazos parecían haberse inflamado—. T-te escondiste detrás de la hiedra venenosa de nuevo.
—¡EHHHH! —Hanako se miró los brazos y se dio cuenta de que en efecto, estos se habían empezado a inflamar—. ¡Mamá! —fue lo único que pudo decir la pequeña antes de desmayarse.
Pasado la conmoción, ya dentro de la mansión Hyuga, Hanako se recuperaba gracias a uno de tantos bálsamos que tenían en la casa Hyuga, para tratar las irritaciones por hiedra venenosa. Ya que curiosamente, en la familia Hyuga, casi la mayoría de sus miembros eran alérgicos a esta planta.
—Nuevamente gracias por cuidar de mi hermanita —Hitomi estaba de rodillas, pidiéndole perdón a los dos Hyuga que la habían ayudado, Neji y Hanabi—. Perdón por lo que pasó.
—Olvídalo, pero debería tener más cuidado —respondió Neji.
—Pues tu hermana se pondrá bien. Solo hay que dejar que el bálsamo haga efecto —habló Hanabi, quien había estado atendiendo a la pequeña—. No sé porque, pero me recordó a aquella vez, que la boba de Hinata-neechan se escondió, para no entrenar detrás de las hiedras.
—No debería expresarse así de Hinata-Sama, Hanabi-sama —habló algo serió Neji.
—Ya te he dicho, que cuando estemos los dos solos. Te olvides de esa idiotez de las diferencia entre las ramas, Neji-kun —lo regaño Hanabi—. Además, puedo decirle como quiera a Hinata. Total no se va a enterar... ya que yo no voy a contar el pequeño secreto de Neji-kun. Él tampoco contará el mío, ¿cierto? —Hanabi miró en tono amenazante a su primo, este asintió muy asustado, Hitomi solo sonrió nerviosa, de verdad Hanabi era la que movía todos los hilos dentro de la gran mansión—. Por cierto, ¿quiénes son ustedes?, no las había visto antes en Konoha, pero no se porque, me resultan muy familiares.
—Je, je, je —Hitomi se puso algo nerviosa.
—A mi también me resultan familiares. Aunque no recuerdo a ningunas gemelas en Konoha —interrumpió Neji.
—Pero lo que más me llama la atención —Hanabi acerco su rostro al de Hitomi, esta se puso muy nerviosa al tenerla tan cerca—. Es lo bien hecho que esta ese lente de contacto. Se parece bastante a nuestro Byakugan inactivo. Solo que cometieron un error, el Byakugan es en ambos ojos, no solo en uno.
—¿Lente de contacto? ¡Ah si!, es que solo pudimos comprar un juego y decidimos repartírnoslo, entre mi hermana y yo —Hitomi suspiró, su explicación parecía haber convencido a los dos miembros del clan Hyuga—. Me llamo Hitomi Uzum... Uzu... Uzuro, ¡Si! ¡Eso!, Me llamó Hitomi Uzuro y ella es mi hermana Hanako Uzuro —respondió Hitomi señalando en dirección de su hermana.
—Hitomi y Hanako —habló pensativa Hanabi —. Curioso, ambos nombres siguen el esquema de los nombres Hyuga.
—S-si v-ve-verdad que es curioso —sonrió muy nerviosa Hitomi.
—Son nombres muy comunes, Hanabi-sama —respondió tranquilamente Neji.
—S-si, son nombre co-comunes —rió nerviosa Hitomi.
—Puede ser. Pero da la casualidad, de que Hanako se llamó la primera muñeca que tuvo mi hermana —respondió Hanabi, Hitomi estaba muy emocionada ante esta declaración.
—¿N-no sabes si Hinata tuvo algún otro muñeco o peluche, y si de casualidad a alguno le puso el nombre de Hitomi, Hanabi? —preguntó muy emocionada Hitomi.
—De hecho no. Mi hermana no es muy fanática de andar coleccionando muñecas o peluches —respondió Hanabi, Hitomi se desilusionó—. Tiene un peluche de zorro, pero de ahí no he sabido más —Hanabi miró con curiosidad a Hitomi—. Por cierto. ¿Cómo sabías que mi hermana se llama Hinata y que mi nombre es Hanabi? —Hitomi se quedó muda sin saber que decir.
—Hanabi-sama, tú mismo comentaste que tu hermana se llamaba Hinata —respondió Neji—. Además he mencionado tu nombre en varias ocasiones.
—Oh, es verdad —Hitomi se tranquilizó, de pronto Hanabi pareció recordar algo—. S-se me hace tarde, debo atender algo muy importante —Neji miró a Hanabi con una mirada acusadora, esta solo se sonrojo—. Como sea, luego de que esa chica se recupere, se van de mi casa —habló tranquilamente Hanabi antes de salir de la habitación, Hitomi estaba muy asustada.
—No te preocupes. Ella no es así, debes conocerla mejor para descubrir a la verdadera Hanabi. Además por ahora tiene una emergencia del tipo felina —comentó Neji para tratar de tranquilizar a su invitada.
—Go-gomen Neji-san —habló muy apenada Hitomi—. Venía con la idea de vengarme de ti, solo por un torpe capricho. Ni siquiera lo pensé bien y puse a mi hermana en peligro. Además —Neji levantó el rostro de la pequeña, la cual estaba casi al borde de las lágrimas—. Gomen. No me di cuenta lo bueno que siempre has sido, solo me enfoque en lo malo. ¡Gomen Nasai!
—De-descuida —respondió Neji, sumamente confundido. La niña era muy honesta con sus sentimientos, pero hubiera ayudado mucho, que el genio Hyuga supiera de que hablaba la pequeña. Lo único que podía hacer es aceptar su sincera disculpa—. Ya pronto despertará tu hermana, cuando este bien. Porque no pasan a la cocina, les daré alguna de las galletas que Hinata-Sama cocino para Naruto.
Diciendo esto, Neji salió de la habitación dejando a las dos niñas solas. La pequeña Hitomi, no podía creer aun lo bien que se había portado con ella Neji a decir verdad, estaba más que encantada y eso era muy evidente en su actitud.
—Hitomi-neechan, ¿daijobu? —preguntó muy intrigada la pequeña Hanako, quien acababa de levantarse—. Te pasa algo hermanita.
—No —fue la única respuesta de la pequeña.
—Dime, ¿te pudiste vengar del tío Neji? —Hitomi negó con la cabeza.
—Pero digamos que ahora. Mi impresión de él ha cambiado mucho —sonrió soñadoramente Hitomi. Hanako aun no entendía que bicho le había picado a su hermana, para que actuara tan raro.
—Entonces... ¿Qué hacemos ahora, Hitomi-oneechan? —Hitomi por fin salió de su nube, se quedó meditado un rato.
—¡Busquemos a Papá! —respondió de los tranquila la pequeña, Hanako se alegro al escuchar a su hermana—. Tengo ganas de una buena pelea. Además él nunca me ha podido vencer, ¡será pan comido!
—Hitomi-oneechan, nunca vas a cambiar —exclamó Hanako mientras una gota de sudor corría por su rostro.
Mientras las gemelas planificaban su nuevo esquema de batalla, no muy lejos de ahí, Hinata iba llegando a la mansión Hyuga, acompañada del pequeño hermanito de las traviesas gemelas. Al parecer, ya se habían hecho muy buenos amigos.
—Bueno Hiroshi-chan. Ya estamos llegando a mi casa, ¿te gusta? —Hinata se detuvo frente a la enorme puerta de su casa, el pequeño se quedó maravillado.
—¡Sugoi! —fue lo único que respondió el pequeño.
—Lo sé. Todo el mundo se impresiona siempre la primera vez —sonrió Hinata.
—Oye mamá —miró suplicante el pequeño Hiroshi a Hinata.
—Dime onee-sama —también miró suplicante Hinata al pequeño, este solo negó con la cabeza. Hinata suspiró tras aceptar su derrota—. Esta bien, que querías preguntar.
—¿Ya besaste a Naruto-kun hoy? —Hinata se puso más roja que un tomate al escuchar las palabras del pequeño, este sonrió al verla sonrojarse—. Entonces no. ¡SI! no llegamos en mal momento.
—¿Eh? —Hinata olvido su vergüenza, para ahora pasar al modo de confusión—. ¿Mal... momento?
—¡No! nada —sonrió nerviosamente el pequeño—. ¡Qui-quiero pis!
Hinata corrió alarmada a abrir la puerta, con sus grandes reflejos adquiridos con años de duro entrenamiento, sumados a su sorpréndete gracia natural, logró librar todo tipo de obstáculos y llevar a salvo al pequeño Hiroshi al baño, antes de que una tragedia ocurriera.
—¡Salvada! —suspiró aliviada Hinata, fuera de la puerta del baño. Luego de calmarse, sonrió al recordar todo lo que había pasado—. Me recuerda mucho a Naruto-kun de esa edad. De hecho nuestro primer encuentro fue muy parecido —Hinata sonrió sin darse cuenta de que estaba hablando en voz alta.
—¿No se habían encontrado por primera vez en la academia? —Hinata negó con la cabeza.
—¿Entonces?, yo siempre creí que ese fue su primer encuentro —Hinata sonrió al recordar la primera vez que vio al rubio.
—Luego de mi primera y última pelea con Hanabi-chan. Decidí escaparme de mi casa, mi padre no me había tratado muy bien por mi mal resultado. Mi madre no pudo hacer nada por mí, al no ser miembro directo del clan Hyuga, tiene su interacción con el resto del clan sumamente limitada —comentó Hinata algo triste—. Así que me escape. Para evitar que me encontraran, me disfrace, aunque no fue gran disfraz. Solo me coloque una sábana encima para que no me reconocieran.
—¿Entonces te perdiste y te encontró tu eterno amor? —Hinata negó con la cabeza—. ¿Entonces?
—Fue bastante curioso en realidad. Me perdí si, pero no me encontré con Naruto-kun. De hecho, apenas salí de mi casa, vagué mucho tiempo por la aldea, me encontré con Shikamaru-kun y Chouji-kun, el uno estaba recostado viendo las nubes y el otro devoraba fundas de frituras una tras otras; también me encontré con Sakura-chan e Ino-chan, estaban en una clase al aire libre armando ramos de flores; también me encontré con Tenten-chan, entrenaba lanzando kunais a un árbol. Luego de dos horas de andar caminando sin rumbo, tenía pensado regresar a mi casa y pedirle de rodillas a mi padre que me perdonada —Hinata sonrió ante su recuerdo—. Pero cuando quise encontrar el camino a mi casa, me perdí.
—¡Y fue cuando te encontraste con...!
—¡Qué no!, no escuchaste lo que dijo al comienzo.
—Oh si, gomen. Continua.
—Gracias. Como les contaba, me perdí y anduve sin rumbo por Konoha, con hambre y con frío. Más que nada porque se me había ocurrido escaparme, únicamente con una sábana sobre mi ropa de entrenamiento. Nadie me prestaba atención, igual que en mi casa. Me quedé sentada en una esquina esperando simplemente mi muerte, mientras lloraba por todo lo que me había pasado —Hinata suspiró melancólica, luego sonrió—. Fue cuando Naruto-kun apareció. También había estado llorando, porque nadie lo tomaba en cuenta. El me había escuchado llorar por mi mamá y se había acercado. Al comienzo no le preste atención, si había visto antes a Naruto-kun durante los eventos de Konoha, de lejos, pero siempre estaba solo y parecía no tener amigos. Cuando le pregunte a mamá porque aquel niño estaba siempre solo, no me dijo nada.
—Todo el mundo trataba mal a Naruto-kun —Hinata asintió.
—Mi primer contacto con Naruto-kun fue algo difícil de comentar. El se acercó al verme llorar, también había estado llorando. Pero cuando lo vi, lo trate muy mal —Hinata rió, no así sus espectadoras—. Estaba muy contrariada por lo que me había pasado en casa, estaba triste porque pensaba que no regresaría nunca a mi hogar y estaba muy molesta porque tenía hambre y frió —Hinata dio un gran suspiro—. Así que me desquite con la primera persona que vi y esa fue...
—Sí, lo recuerdo bien. Luego de que te di mi última ración de ramen y te la comiste sin agradecerme, nos pasamos el resto de la noche llorando porque extrañábamos a nuestras madres —comentó Naruto, quien se había aparecido de quien sabe donde—. Por cierto, ¿cuál de las dos me metió en ese Genjutsu? —Naruto miró algo enojado a las gemelas—. No saben el lió que se armo, cuando me metí a casa de Sakura pensando que era una tienda de ramen y me senté a exigirle comida.
—¡Na-Naruto-kun! —tanto Hinata, como sus dos espectadoras estaban muy sorprendidas de ver al rubio—. ¿Cu-cuándo, cuándo llegaste? ¿E-escuchaste todo?
—No hace mucho y sí —habló tranquilamente el rubio, Hinata estaba muy sonrojada de que Naruto la hubiera escuchado recordar aquellos días—. Ne, Ne, Hinata. ¿Quiénes son ellas? —preguntó el rubio al señalar a las dos niñas que habían estado junto a Hinata.
—Lo olvidaba. Naruto-kun. Ellas son Hitomi-chan y Hanako-chan, son las hermanas mayores de Hiroshi-kun —Hinata presentó a ambas niñas, aun cuando estaba en lo correcto, las gemelas estaban muy confundidas de que Hinata las conociera tan bien—. Y según me contó Hiroshi-kun, son nuestras hijas y vienen de dentro de quince años —Naruto abrió la boca sorprendido, las gemelas también lo estaban, pero no de saber que Hiroshi revelo toda la información, sino de que Hinata lo tomará tan tranquila.
—¿Ma-mamá? ¿No te sorprende saber que somos tus hijas? —habló Hanako.
—¿O qué venimos del futuro? —interrumpió Hitomi, Hinata solo negó con la cabeza, por su lado, Naruto seguía estático en la misma posición de asombro.
—Una madre puede reconocer a sus hijos siempre —respondió Hinata con una sonrisa, ambas niñas se lanzaron a abrazar a Hinata—. Pero por favor. En este tiempo no me digan mamá, llámenme Hinata o sino Oneesama. Me dio muchos problemas tratar de inventar una excusa, cada vez que Hiroshi-kun me llamaba mamá en la calle. Más que nada porque se parece demasiado a Naruto y a mi —aunque esta última frase Hinata la dijo más para si.
—Mamá, te extrañamos mucho —habló entre lágrimas Hanako, Hitomi le dio un codazo a su hermana para que se callará—. ¡No me importa!, me cansé de fingir ser fuerte. Extraño a mi mamá.
Hinata acarició el cabello de la pequeña Hanako, aunque su hermana mayor quería que hicieran lo mismo con ella, parecía estar más preocupada por lo que había dicho su hermana, que por tener a Hinata frente a ella. Hiroshi por fin salió del baño, se encontró a sus dos hermanas en compañía de su futura madre y más atrás, a su futuro padre haciendo el tonto.
—Ne, ne, Naruto —pero por más que lo llamará el pequeño Hiroshi, Naruto no reaccionaba—. Oye Naruto, mira, ya puedo hacer mi Jutsu —el pequeño sonrió y formó un sello muy famoso—. ¡!Sexy no Jutsu!! (Jutsu Sexy)
De inmediato el pequeño se convirtió en una versión más madura de Hinata, solo que sin nada de ropa. Tanto Hinata, como sus dos hijas se sonrojaron al verlo. Sin embargo, Naruto por primera vez, al ver a la futura Hinata, soltó un chorro de sangre por la nariz antes de desmayarse mientras decía "Felicidades Hiroshi".
—Dattebayo —exclamó Naruto al despertar, se encontraba en la sala de los Hyuga, acostado sobre uno de los muebles—. ¿Qué me paso?, solo recuerdo que vi algo y me desmaye. Recuerdo que hacia algo con Hinata. ¿Do-donde estoy?, espero no estar dentro de otro Genjutsu y haberme metido a otra casa.
Naruto se levantó cuidadosamente y se encaminó a la puerta, pero cuando iba a salir, escucho voces venir del otro lado y no precisamente, eran voces agradables. Naruto se escondió al escuchar al padre de Hinata. Cuando Hiashi entro a la habitación, no se encontraba solo, era una de las pocas ocasiones que se lo veía en compañía de la madre de las hermanas Hyuga.
—Dime, ¿de qué querías hablar tan urgentemente? —preguntó muy serio Hiashi, su esposa, lucía muy nerviosa, como si le diera algo de recelo conversar con Hiashi—. Es sobre Hinata, ¿verdad?
—Si —respondió tímidamente—. Sobre ella y... —al igual que Hinata, su madre se encontraba jugando con sus dedos mientras ideaba la forma, de cómo hablarle a su esposo—. So-sobre Naruto-kun.
—Ya lo suponía— suspiró largamente Hiashi—. Dime algo Hitomi, fuiste tú la que le pidió ayuda a la Hokage, ¿lo fuiste? —Hitomi solo asintió con la mirada baja.
—Querida Hitomi —ahora el tono de voz de Hiashi había cambiado, del usual y serio, a uno más calmado y cariñoso—. No te deberías preocupar tanto por Hinata, nuestra hija es bastante fuerte. Incluso más que Hanabi.
—Pe-pero Hinata esta muy enferma... —habló muy preocupada Hitomi.
—Te has puesto a pensar, por todo lo que ha pasado Hinata. Se que te preocupa que nuestra hija sufra. Pero date cuenta, ha sabido salir de todos los problemas que ha tenido, sin dificultades —Hitmomi lucía muy triste, Hiashi se acerco a ella y la abrazó—. Te prometo no volver a hacer pasar a Hinata por el mismo sufrimiento, se que actué mal. Pero debía enseñarle a Hinata que debía ser fuerte. Como cabeza del clan, no tenía otra opción.
—Entiendo. Se que debe ser muy difícil para ti, pero no es culpa de Hinata, que su madre no sea una Hyuga —Hitomi lucía como si fuera a llorar—. Ella heredo todas sus debilidades de mí. Por favor, cuida siempre de Hinata y de Hanabi.
—Vamos, lo dices como si te fueras a morir —exclamó Hiashi muy serio.
—Hoy es el último día en este mes que estaré aquí. Luego no podré volver a verlas hasta dentro de tres meses —exclamó muy triste Hitomi—. Cada vez que me voy, es como si las perdiera de nuevo.
—Prometo cambiar pronto esa estúpida ley prohibitiva. Me he estado reuniendo con el Souke y el Bunke para reformar todo. Tal como lo hubiera querido Hizashi —la mirada de Hiashi mostraba mucha determinación—. No queremos que vuelva a pasar el mismo incidente con Sojobo y Haruko.
Hitomi sonrió esperanzadoramente. Naruto por fin se pudo fijar en el rostro de la madre de su prometida, ya que era la primera vez, que levantaba la mirada del suelo. Era muy hermosa, su cabello era oscuro, más oscuro que el de Hinata y más largo. Sus ojos eran castaños, aunque daban la impresión de querer llorar. En resumidas cuentas, Hinata se parecía mucho a su madre, demasiado. Y de cierta forma, eso le agrado al rubio.
—Creo que ya es hora de que me retire. No quiero crearte más problemas, por tener de invitada a una persona ajena al clan Hyuga —Hitmomi sonrió y se disponía a levantarse, cuando Hiashi se le adelanto—. ¿Pasa algo?
—Quédate otro día más si deseas —miró suplicante Hiashi.
—Cada hora que paso en la Mansión Mindo, te crea más problemas. Ya tuviste una fuerte llamada de atención, por ser la cabeza del clan y haberte casado con una mujer que no pertenecía a los Hyuga —Hitomi se levantó y le dio un beso en la mejilla a Hiashi, aunque tuvo que empinarse para poder alcanzarlo, ya que era más baja que él como por diez centímetros—. Además, no quiero arruinarles sus planes, deben tener cosas que hacer.
—Entonces, deja buscar a Hinata y a Hanabi para que se despidan de ti —Hiashi salió muy apresurado de la sala.
—Es un buen hombre. A veces parece que fuera muy duro, pero en el fondo es muy amable —Naruto miró confundido a la madre de su prometida, estaba pensando en voz alta o a lo mejor estaba hablando con él—. Naruto-kun, cuando yo ya no este, prométeme que cuidaras de Hinata como lo has hecho siempre —Hitomi se volteo y le dedico una sonrisa a Naruto, este asintió confundido—. Ahora aprovecha para escapar antes de que mi esposo llegue. Usa el jarrón detrás de ti, tiene un pasaje secreto hacia las habitaciones principales. Hinata y Hanabi lo construyeron hace años, para jugar kakurenbo (Escondidas).
—Gra-gracias —Naruto salió de su escondite y se dirigió rumbo al gran jarrón, fácilmente podía entrar una persona en este. Cuando Naruto se metió, encontró un piso falso por el que huir—. Adiós y prometo cuidar de Hinata.
—Gracias, adiós Naruto-kun —se despidió Hitomi del rubio antes de que desapareciera por el túnel—. Es un buen chico, con razón Hinata lo escogió. Me preguntó si debí advertirle de que no se acercara a la habitación de Hanabi.
Naruto se arrastraba por el largo túnel, al final pudo divisar una luz. Tal como lo mencionó su futura suegra, salió justamente en el pasillo que conectaba los cuartos principales, el cuarto de Hinata era el del final, por lo que debía cruzar por otros dos cuartos más, antes de llegar al de su novia, uno de ellos era el cuarto de aseo, donde guardaban las escobas y demás productos para limpieza; el otro era el que le aterrorizaba, el cuarto de la pequeña hermanita de Hinata, Hanabi.
—¡Kuso! ojala este durmiendo, si me atrapa colándome de nuevo donde Hinata, me obligará a entrenar con ella y si le gano ¡me acusará con Sakura! —Naruto se pegó a la pared, espero un rato hasta estar completamente seguro de que Hanabi no estaba esperándolo—. Parece que no esta.
Naruto procuro caminar de puntas para evitar hacer ruido, cuando paso por el cuarto de la pequeña, se topo con una sorpresa, la puerta estaba entre abierta. Siempre que pasaba por este cuarto, la puerta parecía estar cerrada y bajo siete llaves, pero esta vea era distinto, completamente diferente.
—¿Eh? música. Me pregunto... —Naruto se detuvo al escuchar lo que parecía ser una canción infantil, el ruido provenía del cuarto de la pequeña Hyuga, así que aprovechando que la puerta estaba entreabierta, dio una pequeña miradita dentro—. ¡Ha-Hanabi-chan!
Lo que vio lo sorprendió bastante, la ruda y seria Hanabi, estaba vestida con un traje bastante coqueto, con dos orejas de gato en la cabeza y lo que parecía ser una cola saliéndole de debajo de la minifalda. Pero eso no fue lo que le llamó la atención, fue el hecho de que la niña, se encontrara bailando una canción infantil muy popular del momento, Chibi Neko Dances (Baila Pequeño Gato). Naruto se quedó embobado viendo lo bien que seguía el ritmo de la canción Hanabi.
—Si estás despierto entonces lávate la cara—
Hanabi, quien estaba recostada sobre una pequeña mesita, hizo un ademán de que recién se levantaba, bostezo cubriéndose la boca con la mano, solo que la doblo haciendo puño, como si fuera la garra de un gato. Se levantó y comenzó mover sus brazos de izquierda a derecha, siguiendo el ritmo de la canción.
—Limpia... Limpia... Limpia... Limpia...—
Emulando a un gato, ahora Hanabi lamió sus dos manos una por una y comenzó a restregar su rostro, como si fuera un gato lavándose la cara. Luego dio un brinco y terminó en una pose muy coqueta, con el brazo derecho a manera de garra sobre su cara y el izquierdo tocando su cadera.
—Te lames la pata derecha. Lámete... Lámete... Lámete... Lámete...—
Ahora se dedicaba a seguir la canción al pie de la letra, moviéndose de un lado al otro, subiendo y bajando, pero más que nada, sonriendo con alegría. Naruto estaba encantado, era la primera vez que veía a Hanabi haciendo algo así y su hubiera tenido una cámara, la diversión hubiera sido mayor.
—Afila tus garras después de estirarte—
Hanabi comenzó a rascar el aire, como si fuera un gatito afilando sus uñas. Naruto tuvo que taparse la boca para no reírse, si Hanabi lo descubría ahora, se arruinaría todo, además quería oír el resto de la canción.
—Después de beber la leche, es hora de la siesta de la tarde—
Hanabi se enrosco como un gato y fingió dormitar. Naruto sabía que de quedarse viendo toda la actuación de Hanabi, lo lamentaría, además tenía una cita con Hinata y no quería hacerla esperar. "Que rayos" se dijo para si mismo, Hinata lo esperaría, además, esto no tenía precio.
—El día de un gato sin duda es ocupado—
Ahora Hanabi se puso de pie y comenzó a aplaudir, de izquierda a derecha y repitiendo nuevamente la misma acción por tres veces más. Colocó sus "garras" sobre su cabeza al tiempo que cantaba el coro de la canción.
—Hagamos que un pequeño gato baile, un pequeño gato baile—
Como si estuviera practicando alguna nueva versión del Círculo Celestial de Hinata, Hanabi se movía brincando de una pierna a la otra, mientras daba vueltas sobre si misma y aplaudía al ritmo de la canción. Naruto no lo comprendió muy bien, pero el movimiento que ahora ejecutaba Hanabi, le recordó a una chica muy linda, que el vio practicar hace mucho tiempo frente a una cascada.
—Hagamos que un pequeño gato baile, un pequeño gato baile, Un Pequeño Gato Baile… ¡Sí!—
Hanabi dio un último giro al escuchar la última parte de la canción, para terminar con su movimiento final, pero cuando se dio la vuelta, se encontró con Naruto, quien la estaba observando mientras inconcientemente movía el pie siguiendo el ritmo. Hanabi se detuvo muy apenada, luego se encaminó a quitar la música y a cerrar la puerta de su cuarto.
—Naruto-niichan, donde le digas a alguien de esto... ¡Te mato! —fue lo único que dijo Hanabi muy sonrojada, antes de cerrar la puerta.
—Claro, jamás lo diré, ni aunque usen la tortura para hacerme hablar —respondió el rubio tratando de quitar un poco de tensión—. Pero Hanabi-chan, bailes muy bien. Deberi...
Pero Naruto no pudo terminar, ya que al mejor estilo de Sakura, la pequeña Hyuga golpeó con fuerza la puerta mandando a volar a Naruto contra la pared, aun cuando se suponía que su clan practica un tipo de Taijutsu muy diferente al común rompe huesos. Hanabi apretó su puño fuertemente, el cual sobresalía por el orificio hecho a la puerta.
—Te lo advertí Naruto-niichan —exclamó molesta Hanabi luego de meter su puño o más bien, su garrita.
—Claaaro Haaanaaabi-chaaan —exclamó el rubio antes de desmayarse.
—Continuará—
(Que malo soy, para ver el desenlace, esperen cinco capítulos más)
Notas de Autor.
Hitomi, Hanako y Hiroshi, por suerte si son nombres que comienzan con un kana del Gojuon, así que, no estarían muy alejados de ser nombres para miembros del clan Hyuga. Sobre si realmente Hinata y Naruto se casaran, pues eso aun esta por verse. Pero sería interesante pensar en eso, como se mencionaba en el foro, un buen Doujutsu, las especificaciones del que creé, pues llegarán en el siguiente capítulo alterno, pero algo tiene que ver con el hecho de que los tres niños hayan viajado al pasado.
Sobre sus nombres, Hitomi según los kanjis usados, significa doble belleza (en el caso de la madre de Hinata) aunque también significa ojo o pupila (en el caso de la hija de la kunoichi, por eso el hecho de sus ojos disparejo). Hanako es sencillo, Hana es flor y el agregado de ko es niña, se lee como Niña flor; sobre Hiroshi, no me acuerdo que era que significaba :p, sorry, pero lo tenía anotado por ahí. Ah, sobre Haruko, la madre de Madara (nombre inventado también por mí, ya que no conseguí el nombre de la madre de este), Haru significa primavera y ko nuevamente niña, así que sería niña de primavera o algo así.
Sobre que sucede en el manga, pues como diría mi buen amigo Xeros, personaje al que emule muchos años atrás: "Eso es un Secreto". Sorry, pero no puedo avanzar mucho, ya que recién se esta traduciendo lo que se publica. Pero pueden darse cuenta, a partir del regreso de Naruto en el Shipuden, Sakura se muestra más atraída a este y varios personajes se empiezan a dar cuenta de esto. Aunque aun esta verde el manga como para dar un juicio apresurado, por ahora, esperemos que la relación de Naruto y Hinata prosperen, ya que en en manga y el anime, pues como que cada vez es más difícil que aparezca Hinata.
Suerte y nos leemos pronto.
