Hola y saludos a todos/as
Bienvenidos y gracias por estar por aquí, por leer, por seguir la historia.
Esta vez si, después de varios meses 0.0 he podido ponerme tranquilamente a contestar vuestros maravillosos, reconfortantes y estupendos comentarios que me hacéis (aunque, en muchos de ellos, sobretodo los del último capitulo, me haya ganado alguna que otra mirada asesina, jaja) Como siempre, al finalizar el capitulo, se encuentran las contestaciones.
Ahora si, ya pueden ponerse cómodos en las sillas, sillones y demás utensilios de sentarse, y pueden empezar a leer y averiguar que ha sucedido.
Un gran besazo muy grande para todos los lectores.
Capitulo 11 El fin de la segunda guerra
Parecía que nada había cambiado, que nada había sucedido, pero la realidad era que aquella noche, justamente esa noche de agosto… el mundo había cambiado, la segunda guerra había concluido. Pero ¿a que precio? Eso era lo que no se sabía todavía, pues todavía no se había descubierto lo ocurrido.
Se sentía un leve cambio en el aire, en la brisa, en la luz.
Los corazones parecían latir más decididos, sin miedo.
Quizás fuera a causa de la lluvia de estrella de aquella noche, pensaban algunos al despertar aquella mañana y sentirse levemente distintos.
Quizás fuera por las ligeras gotas de agua que caían desde la madrugada, dando un aspecto distinto al paisaje, a las calles. Lluvia que caía sin pausa, sin prisa, despacio, casi sin percatarse, dejando tras de sí una frescura y un olor distinto, vacío de todo temor.
Quizás fuera a causa de todo ello y a causa de nada.
Quizás fuera sólo una sensación o el despertar de la esperanza de que la guerra terminase, una esperanza que había crecido tanto que ahora, en aquel día limpiado por la ligera lluvia, parecía hacerse realidad.
Si, quizás fuera a causa de todo ello… y quizás fuera a causa de algo que no sabían.
Quizás fuera porque la razón del cambio todavía nadie lo sabía.
Pero… se presentía.
Se presentía que algo había sucedido.
Que algo había ocurrido aquella noche, tan parecida a otras y tan distinta de la mayoría.
Algo que había hecho que la sensación de temor predominante durante los últimos años desapareciera de los corazones de cada persona. Algo que predominaba en el aire, algo que hablaba de felicidad y de paz…
La misma sensación, la misma sensación… que sintiera la gente cuando, casi dieciséis años antes, la primera guerra fuese concluida.
Fue entonces, cuando los más veteranos y los más observadores se dieron cuenta de la similitud.
Y todos sus pensamientos se dirigieron hacia una persona en concreto, hacia el mismo protagonista de aquella noche de hacia tantos y tantos años… al único que se pensaba que había sobrevivido aquella noche, hasta que el mal volvió a renacer por sorpresa…
A un niño que aquella noche perdiera a sus padres, quedando él indemne de la maldición más terrible que existía: de la maldición asesina. Ese infante, ese niño de apenas poco más de un año, que había perdido a sus padres, sólo había resultado marcado con una cicatriz. Y el mal había sido derrotado, no vencido. La primera guerra había terminado entonces. El mal había desaparecido durante años y años… hasta que empezó la segunda.
Una guerra que parecía que ya no existía.
Esas personas, aquellas pocas que descubrían que la sensación era la misma, dirigían sus pensamientos hacia esa persona, hacia aquel niño que se llamaba Harry Potter.
¿Que había sucedido?
¿Había vencido?
¿Había derrotado a Lord Voldemort otra vez?
¿Estaba vivo?
¿Qué había sucedido exactamente aquella noche?
Muchas preguntas… y muchas sin respuestas.
Pero… lo que si estaba claro era que la segunda guerra había concluido.
Y la gente, tanto los que presentían lo que había sucedido en aquella noche, tanto los que sentían algo distinto en sus corazones, tanto muggles como magos, tanto adultos como niños… todos ellos sentían un cambio en el aire, en la brisa, en la vida misma, que parecía despertar de un largo y oscuro sueño.
Las estrellas fugaces de la noche, que estuvieron cayendo hasta que el sol decidió que era hora de su aparición, hasta los instantes antes del primer amanecer de aquella nueva época de paz y tranquilidad, dieron paso a fuegos artificiales y a miles de aves volando raudas y veloces a través del limpio cielo. Aves que volaban llevando las noticias a lo largo y ancho de las ciudades, del país.
Aves que acompañaban a la ligera lluvia que caía limpiando y trayendo aires de frescura.
Aves que competían en el cielo con los estallidos de alegría de varios magos al averiguar que la segunda guerra había concluido ya.
Lo que no sabía todavía nadie era el precio que se había cobrado aquella victoria, el precio que se había pagado para que la paz volviera. Un precio demasiado alto Un precio demasiado valioso.
Un cambio de paz por muerte. Un cambio demasiado doloroso para todo el mundo.
Las luces, la lluvia, los primeros rayos de sol, las lechuzas… todo ello aparecía en el cielo de un mundo libre de temor, libre ya de miedo, libre ya de sufrimiento. Libre ya de mal.
Y pocos, muy pocos, estaban llorando también… al comprender la razón de lo sucedido aquella noche.
ooooOOOOoooo
Alastor Moody volvió a mirar con preocupación el paisaje frente a sus ojos. El horizonte que se extendía largamente tras la ventana. Miraba y miraba, esperando una señal que no llegaba… y que no llegaría. Nunca lo haría. Pero aquello no lo sabía todavía el viejo y experimentado auror.
Miraba y observaba con preocupación las lechuzas que volaban sin cesar, volando de un lado a otro, llevando buenas nuevas, llevando la noticia de los deseos concedidos de la paz tan añorada… del fin de la segunda guerra.
Si, él había oído los rumores, había escuchado aquellas conversaciones donde se celebraba el fin de los tiempos oscuros. Había sentido, al igual que los demás, esa sensación de alegría en su interior… acompañada por un funesto presentimiento.
Por aquello se encontraba ahí, al lado de la ventana, en la tarde de ese día, esperando la llegada de una lechuza que nunca llegaría. Cada vez más preocupado por la falta de noticias, observaba los últimos destellos de fuegos artificiales que se extinguían tras un edificio cercano.
"Insensatos", pensó, y de nuevo dirigió sus ojos hacia el azul cielo, ya libre de las nubes, ya resplandeciente y con el sol tremendamente brillante y cegador, como nunca antes se hubiera visto en los últimos años. Claramente parecía que algo había sucedido: se mirase a donde se mirase, todo parecía igual y a la vez muy distinto a como era antes. Un cambio apenas imperceptible, pero de lo que uno se daba cuenta rápidamente.
Con un funesto presentimiento se había levantado aquel día, y todavía esa sensación no había desaparecido de su interior. Algo había sucedido, y cada segundo, minuto, hora que transcurría, más se daba cuenta que aquella mala sensación tenía que ver con la falta de noticias… y con ese cambio en el ambiente.
Volvió a observar con la frente fruncida el paisaje que se veía por la ventana. Que extraño había sido el día anterior: la orden del fénix había dejado de existir… y ahora Albus Dumbledore no daba señales de vida. Ni una, y eso que había concertado en notificarle el lugar al que se dirigían, el lugar en donde iba a pasar los últimos días de agosto antes de empezar el curso con Harry. El lugar donde iban a estar los dos, preparándose, estudiando antes de separarse… El lugar que no le había querido decir. El lugar que había mantenido el director en secreto.
En esos instantes se maldijo a si mismo por no haberle insistido más y por estar ahora, toda la mañana, toda la tarde, todo el día, esperando la llegada de una lechuza, o de una señal que, como ya se ha dicho, nunca llegaría.
Una vez más, unas chispas de luces de diversos colores destellearon sobre los altos tejados de Londres, expresión de alegaría por aquel fin de la segunda guerra.
Y una vez más, una persona miraba preocupada por una ventana del ministerio de magia, teniendo en su interior un mal presentimiento.
ooooOOOOoooo
El rojo autobús de dos pisos recorría despacio y calmadamente las calles de la ciudad. Aquel día era su último día de servicio y mucha gente había aprovechado para recorrer, sobre él, las calles por las que antes habían caminado tantas y tantas veces. Además, había que añadir, aquel día que al principio había amanecido lluvioso y gris, se había transformado en resplandeciente y luminoso. Un día de verano como nunca antes se había visto. Y por ello estaba lleno, totalmente lleno el vehículo.
A veces, si uno se podía fijar bien en el cielo, se veía pasar aves curiosas para aquellas horas de la tarde: lechuzas, aves nocturnas, que sin embargo, aparecían ahora.
Al principio las exclamaciones de sorpresa de todos los transeúntes y viajeros habían sido constantes, pero ahora, cuando ya llevaban rato viéndoles volar, ya se habían acostumbrado y no causaba tanta sorpresa. Bueno, en realidad a veces si, cuando veían a las lechuzas desaparecer en el interior de edificios, pero el porqué de aquel comportamiento no se lo preguntaban.
Eran, efectivamente, muggles, personas no mágicas, no magos, y por eso mismo les causaba impresión lo que sucedía a su alrededor… aunque, a decir verdad, entre ellos, los viajeros del autobús, se encontraban cuatro magos, cuatro personas pertenecientes al mundo mágico pero que tampoco tenían noticias de lo que sucedía, algo que no tardarían en averiguar.
El autobús recorrió los últimos metros de aquella calle en la que se encontraban y tomó la curva despacio, sin brusquedad. Los edificios de aquella parte de la ciudad eran muy conocidos e interesantes, por lo que los flashes de las cámaras de fotos que los viajeros llevaban centellearon rápida y repetidamente hasta que el autobús describió una nueva curva y entró en un nuevo lugar.
También, desde la calle, muchos paseantes giraban la cabeza al ver pasar el transporte, despidiéndose interiormente de aquel objeto que había sido uno de los símbolos de la ciudad, y que ahora ya terminaba de dar servicio. Ya se despedía de ellos. Nunca más volverían a recorrer las calles los autobuses de dos pisos rojos, típicamente londinenses, como si fuera un autobús normal.
El viaje llegó a su término, y los viajeros fueron bajando poco a poco de él, como si no quisieran dejar atrás aquel vehículo, pero había que hacerlo, la vida no se podía detener.
Los últimos que pisaron la calle fueron precisamente las únicas cuatro personas que se habían preguntado con preocupación la razón por la que veían volar tantas lechuzas en aquellas horas del día, cuando lo normal era que no aparecieran tanto… que estuviera aquello más escondido, más disimilado, como siempre se había hecho.
Mezclándose con la multitud, las cuatro personas (dos adultos y dos niñas) caminaron hasta que se encontraron frente a la puerta de un local. Negro y ruinoso aparecería por fuera. Sin ningún cartel visible, sin nada que lo distinguiera de cualquier otro, sin nada que indicará que allí había algo. Pero, aun así, los cuatro se dirigieron decididos hacia el lugar.
- ¿Qué es lo que ha sucedido? – preguntó nada más entrar el único hombre del grupo a la primera persona que se cruzó con ellos dentro del bar. A pesar de su aspecto ruinoso, dentro existía una gran actividad y frenesí, como si se celebrase una fiesta. Todos los presentes entrechocaban sus vasos y bromeaban continuamente.
- ¿No os habéis enterado¡La segunda guerra ha terminado¡El-que-no-debe-ser-nombrado ha desaparecido! – contestó alegremente su interlocutor, y terminada la frase, alzó su vaso lleno a mitad de vino y se lo bebió rápidamente – Eh, tabernero, invita a estas personas: vino para la pareja y zumo para las dos preciosidades que les acompañan. También tienen que celebrar la buena noticia – añadió al ver las caras de sorpresa que ponían.
- Si, es verdad lo que ha dicho Thomas – dijo el camarero al servirles lo indicado y rellenando al hombre nuevamente el vaso de vino – Dicen los rumores que esta vez quien-ya-sabéis ha desaparecido para siempre. Ha sido derrotado por el joven Potter…
- La pena es que también se rumorea que Harry ha perdido la vida – añadió tristemente alguien desde la otra esquina de la barra. Su gran cuerpo y su gran barba lo hacían reconocible en cualquier parte: se trataba efectivamente del semi-gigante Hagrid, guardián de las llaves de Hogwarts. Su cara mostraba un tono levemente rojizo a causa de la bebida – No hay noticias de ellos, ni de Dumbledore – dijo mientras daba largos tragos a la jarra de cerveza que tenía enfrente – Ninguna. Ni una lechuza desde ayer.
- Hagrid, la falta de noticias no tiene porque ser sinónimo de malas noticias – le comentó el tabernero al rellenarle de nuevo la jarra – No le hagan caso, la realidad es que no se sabe nada. Se dice que ayer, en medio de la abundante lluvia de estrellas, el-que-ya-sabéis perdió todo su poder. Y esta vez ha muerto de verdad. La segunda guerra ha terminado, eso es lo importante – el camarero se reclinó hacia ellos, de forma confidencial – ¿A coste de qué? Bueno, si como se dice el joven Potter y Dumbledore han muerto, ha sido un alto precio. Los recordaremos con alabanzas y alegrías. Nos han dado la paz tantas veces deseada, eso es lo que importa – y dicho eso, se retiró de la barra, dispuesto a atender a un nuevo cliente que acababa de entrar por la puerta.
"No podía ser" ese era el pensamiento de aquellas cuatro personas al sentarse en una de las pocas mesas que había libres en el lugar. Anonadadas, aturdidas. Sin poder creer que todo aquello estaba sucediendo en ese instante. Todavía sin poder creerse lo ocurrido, pero las expresiones de alegría que existían a su alrededor indicaban que era cierto: que la segunda guerra había concluido… y a un muy alto coste.
Todo era tan extraño, tan impactante la noticia, que si no fuera por las voces alegres, las expresiones de alegría y el entrechocar de los vasos y jarras en el bar, al lado de ellos… si no fuera por todo ello, pensarían que estaban bromeando, que sólo era una pesada broma.
Pero no lo era.
Habían llegado demasiado tarde
Entonces, en ese mismo momento, en el instante en que se dieron cuenta de que todo era verdad, realidad innegable, la mujer se puso a llorar al recordar…
Flash back
Levantó la vista y contempló el castillo que tenía frente a sus ojos. Habían pasado tantos y tantos años desde entonces, desde que dejase aquel lugar, que ahora le resultaba raro volver, verlo de nuevo. Era la primera visita que hacia en calidad de adulto, de no estudiante. De visita al colegio donde trascurriera siete años de su vida. Del lugar donde tantas cosas le habían sucedido.
Años de diversión, años de aprendizaje.
Años también de superación y de aceptación.
Años felices y años tristes… pero ahora, después de tanto tiempo, todos los malos recuerdos eran tan sólo aquello: un recuerdo. Los buenos eran los que le llegaron continuamente a la mente ahora, al subir poco a poco las escaleras, al adentrarse en aquellos pasillos, junto a su esposo.
Todo había cambiado tanto en su vida… y el castillo permanecía igual que siempre.
Si, quizás unas pocas grietas más aquí y allá. Quizás un poco más de polvo acumulado. Quizás un poco más de antigüedad. Pero en esencia era el mismo.
El mismo colegio donde ella estuviera una vez.
Ahora estaba de vuelta, ahora volvía a verlo, pero esta vez era con otros ojos, con otros propósitos.
Al aterrizar al presente se encontró con dos ojos azules que le miraban cariñosa y amablemente, tras unas gafas de media luna. La mirada de una persona que se encontraba frente a ella, que le esperaba a ella y a su familia. La mirada calida y agradable que hacia años que no veía… de su abuelo.
- Bienvenida a Hogwarts, querida Stela.
Albus Dumbledore se encontraba de pie, junto a las puertas del gran comedor.
Nadie más había allí ya, pues todos los niños, todos los estudiantes, ya estaban rumbo a sus casas desde el día anterior, cuando finalizara el colegio. Bueno, en realidad casi todos, pues quedaban dos niñas que esperaban precisamente la llegada de esa pareja.
- Lo siento por la tardanza – se disculpó sinceramente la mujer, tras abrazar a su familiar – Ya sabes que las chimeneas y yo nunca nos hemos llevado bien, así que tuvimos que venir en coche.
- No te preocupes, lo importante es que habéis llegado bien – dijo Albus, sonriendo a ambos y agarrando dulcemente del brazo a su nieta para pasar al comedor – Además, como ya sabéis, vuestra hija no está sola…
- Si, ya nos contó Robin todo por carta – intervino el hombre – Nunca pensamos que Liz también fuera maga. Conocimos a sus padres y eran los muggles más normales que existían.
- Ellos no fueron sus verdaderos padres. Era adoptada… - Albus paró un momento antes de traspasar las puertas – Hasta hace unas semanas no supo quien era en realidad. Ni que conocía a su padre verdadero. A decir verdad, ni él sabía que tenía una hija. Pero… eso es una historia larga de contar. Como estará con vosotros todo el verano, que os lo narre ella. Es una larga historia de sueños perdidos y esperanzas encontradas – terminó con una de sus apacibles sonrisas.
En ese instante, en el momento justo antes de abrir las puertas, su nieta observó como el rostro de Albus Dumbledore parecía más surcado de arrugas, más lleno de preocupación aunque intentará esconderlo mediante dulces palabras que les estaba dirigiendo. Algo sucedía, algo que no les quería decir.
Pero, todos aquellos pensamientos se borraron de su mente cuando piso el suelo del comedor, cuando vio a su hija tras largos meses de ausencia, cuando la estrechó contra sus brazos y la escudriño largamente para comprobar todo lo que había crecido.
Luego, cuando al final se dio cuenta de que todas las miradas del lugar se dirigían hacia ellas dos, se apartó y pudo observar mejor el lugar, el comedor donde una vez había estado como estudiante. Todo era exactamente igual, nada había cambiado.
Y, en ese mismo segundo de observación, también pudo ver como una puerta se cerraba, como una negra túnica y su dueño desaparecía sin dejar rastro y sin ruido.
Más adelante, cuando los cuatro (su marido, su hija y la mejor amiga de su hija) llevaban pocos días en Egipto, en sus vacaciones de verano, pudo saber quien había sido esa fugaz presencia: Severus Snape, que se había despedido de su hija porque tenía que cumplir con su deber. Aquella era la persona de la que había hablado su abuelo antes, aquella era la persona que había encontrado a su hija perdida, una hija que no sabía ni que existía… pero que ahora, tras encontrarla de nuevo, no había querido separarse de ella.
Pero que, muy a su pesar, lo había tenido que hacer: no podía ponerla en peligro, y por eso ahora ella, la joven Liz, estaba con ellos, disfrutando y viajando lejos de Inglaterra ese verano.
Fin Flash back
Seis semanas.
Tan sólo habían pasado poco más de seis semanas desde que saliesen del país, desde que empezasen sus vacaciones, desde que iniciasen su viaje lejos del centro de la guerra que azotaba el mundo mágico.
Seis semanas y a la vuelta todo era tan distinto, tan radicalmente distinto.
Albus Dumbledore había muerto.
Su abuelo había muerto
El entrechocar de las jarras, las risas, el bullicio… todo, todo significaba una única cosa: la segunda guerra había acabado.
Pero para ella, para todos los que se encontraban sentados junto a ella… para todos ellos también significaba otra cosa bien distinta de la alegría y felicidad.
Sin poder contenerse, escondió su cara entre las manos y lloró amargamente por la pérdida de aquel que había vuelto a ver después de tanto y tanto tiempo. Por la muerte de Dumbledore.
Aquellas eran más lágrimas que se añadían a las ya derramadas aquella noche y aquella mañana.
ooooOOOOoooo
Cuando quiso darse cuenta estaba en la entrada de un callejón oscuro, lleno de oscuridad, ausente de luz, ausente de toda actividad y vida. Sus pasos le había llevado a ese lugar extraño. Su mente regresaba ahora al presente poco a poco. Su dolor le había enturbiado tanto que no fue hasta que sintió un cambio de luminosidad cuando se dio cuenta de que había estrado vagando sin rumbo, que había estado caminando sin saber a donde se dirigía. Que había estado ausente de su cuerpo durante un largo rato.
Y, ahora, frente a ella sólo se veían carteles que colgaban ruinosos y destartalados, rotos…
Todo sin vida, sin atisbo de actividad alguna. Vacío. Sin nadie. Y, en cambio, hasta el día anterior había sido uno de los sitios de mayor actividad de esa parte de Inglaterra., de Londres. Pero ahora no había nada. No existía vida en ese lugar. El leve viento que existía a esa hora de atardecer circulaba libre por doquier.
Miró con desconfianza la oscuridad que dominaba el callejón. Extraño, increíblemente extraño todo aquello que había ocurrido, que estaba ocurriendo. Todo aquel silencio y toda aquella inactividad.
En ese instante de desconcierto, cuando todavía no sabia quien era ella y todavía no sabía donde estaba, que era el lugar que observaban sus ojos, un estremecimiento le recorrió todo su cuerpo. Un estremecimiento frío y desalentador: aun no había acabado todo, todavía no… faltaba algo más, aunque no podía concretar el qué… pero algo todavía no había concluido correctamente.
Después, todos los recuerdos de los últimos minutos llegaron a su mente como un torrente salvaje de agua: imágenes que se solapaban entre sí. Imágenes de gente feliz y gente riendo que se transformaban, poco a poco, en caras tristes, rostros llenos de pena y amargura. Imágenes que se transformaban: de la felicidad daban paso a la tristeza, y a la rabia inmensa contra el presente. Y al revés, imágenes de gente alegrándose por las noticias recibidas, por la terminación de la segunda guerra.
Cayó de rodillas en el suelo: recordaba los últimos días en el colegio, los momentos felices de las vacaciones cuando estuviera lejos del país, con su padre… y recordaban aquella noticia que había escuchado tan sólo unos minutos atrás.
No podía ser. No podía estar sucediendo eso precisamente ahora.
Era tan injusto todo.
En el mismo instante en que un par de lágrimas de impotencia cayeron al suelo, la joven sintió como una mano se posaba en su hombre derecho.
- Te he estado buscando – dijo una voz amiga – Me di cuenta de tu ausencia. Vi como te alejabas – añadió cuando vio la cara preocupada de la chica – Comprendo lo que sientes… pues yo siento lo mismo.
- Pero… ¿Por qué ha tenido que ocurrir? Harry… no, no tenía que haber muerto. Tan sólo era un poco más mayor que yo. No, no puede ser verdad – agregó entre sollozos incontrolados, mientras sentía el abrazo protector de la otra persona.
- Nadie, ni siquiera Dumbledore, debería haber muerto. Nadie debería haber muerto – dijo él mientras sus ojos miraban recelosos la oscura entrada al callejón.
- ¿Pero por qué? No lo comprendo…
La otra persona no le contestó, pero su abrazo se hizo más cálido, más protector, como si quisiera apartarla de aquellas sombras que miraba de reojo. La sentía entre sus brazos, sueño hecho realidad, pero le apenaba que hubiera sido en esas circunstancias, cuando alguien que conocían ambos, cuando alguien al que apreciaban mucho había muerto. Aquella noticia se había extendido por doquier de lado a lado de Londres, de extremo a extremo del Reino Unido: las lechuzas habían volado raudas y veloces llevando la noticia del final de la segunda guerra.
Él también se había quedado impactado al leer cuánto había costado, cual había sido el precio. Su abuela y él estaban de compras por el callejón Diagon cuando los rumores de la noticia empezaron a circular. Al principio nadie lo podía creer, era imposible de creer, pero luego, cuando miles y miles de lechuzas empezaron a aparecer por el cielo, empezaron a posarse frente a cada tienda o persona, comprendieron que lo que habían oído era realidad. Una innegable realidad.
Todavía recordaba como se había sentido al leer el periódico "El profeta", la edición especial que habían sacado a lo largo del día en el callejón. En él, muchos testimonios de gente que aseguraban que el-que-no-debía-ser-nombrado había sido destruido. ¿Cómo? No se sabía, pero lo había sido y eso era realmente lo que importaba. Artículos y artículos de testimonios, de gente que aseguraba que la segunda guerra había terminado. Que, en esa noche anterior, en medio de la magnifica lluvia de estrellas que había azotado a la Tierra, la guerra había sido concluida.
Tal y como sucediera años atrás, cuando el fin de la primera guerra, muchos creían en aquellas palabras impresas a causa de lo que sentían, o mejor dicho, de lo que no sentían: el temor y la incertidumbre por el futuro había desaparecido.
No había testimonios directos, no existía nadie que asegurase haber visto el menor rastro del cuerpo de Voldemort, o cualquier atisbo que certificara que aquellas sospechas fueran ciertas, pero aquella era la sensación general y nadie la ponía en duda: la segunda guerra había acabado y eso era lo que importaba.
Se apoyaban en lo que sabían y conocían de antes, y como aquella misma sensación ya la habían sentido entonces (cuando la primera guerra ya concluyera), lo lógico era pensar que había ocurrido lo mismo.
Y, en "El profeta", en un pequeño artículo, escondido entre los testimonios alegres de gente, se indicaba que empezaba la búsqueda de los cuerpos de los dos héroes, de las dos personas que, con su sacrificio, había facilitado el fin del mal: de los cuerpos de Albus Dumbledore y…. de Harry Potter.
Aquello era lo que más le había impactado, que Harry, su compañero de habitación, su amigo, una persona a la que admiraba por lo que era sencillamente, hubiera muerto. Tenía su edad, tenía un gran futuro por delante… un futuro que había dejado de existir. No había explicación, no había palabras para describir la rabia y la impotencia que sentía. No se podía describir la ira que gobernaba su interior.
- El destino es muy injusto – volvió a decir, apretando a la joven llorosa ligeramente en sus brazos. Él, sentía lo mismo, comprendía muy bien lo que pasaba por su mente en esos instantes de desconcierto. Que raro y desconcertante era el destino.
Dejó que las lágrimas de ella resbalaran por sus hombros. Dejó que desahogara su dolor en él. Dejó que llorara y llorara, que exteriorizara sus sentimientos. Nadie merecía la muerte tan joven, con tanta vida como le quedaba por delante. No, no era justo nada de lo que había sucedido.
Se encontraban frente a la entrada del callejón Knockturn, ahora vacío, ahora sólo lleno de oscuridad. No existía atisbo alguno de vida, nada allí. Ni rastro de que hubiera ocurrido algo. Nada. Tan sólo el viento silbando solitariamente la calle, soplando las puertas semiabiertas, llevando y dejando polvo en los rincones más escondidos. Nada que indicara que había ocurrido para llegar a ese extremo de no actividad alguna. Absolutamente ninguna pista.
Ni rastro de vida.
Y aquello era lo que más le entristecía, pues realmente hacia verdad las palabras y los rumores: el mal había desaparecido. ¿Dónde se encontraba? Tampoco nadie lo sabía, y tampoco a nadie le importaba ahora, en esos momentos de felicidad y alegría total.
Neville acarició lentamente la espalda de la persona a la que abrazada, a la que consolaba en esos instantes de tristeza. Le comprendía, sabia lo que le ocurría en esos instantes. Le acompañaba en sus sentimientos pues eran los mismos que los de él. Había soñado tantas veces con abrazarle, pero nunca, ni en sus más alocados sueños, con el motivo con el que propiciaría aquel encuentro.
La muerte era tan injusta.
Quisiera que la realidad no fuera tan cruel.
Dejó que ella se desahogara, lloraba y maldijera tal y como él había hecho instantes después de conocer la cruel noticia.
No le rechazaba y eso era lo más importante de esos momentos.
Estaría junto a ella, le consolaría.
Con un gesto tranquilizador y alentador, le levantó del suelo y le ayudó a caminar, lejos de aquel callejón oscuro, lejos de aquel recuerdo del mal que parecía que ya se había ido, que había desaparecido.
La segunda guerra había concluido, ahora debían empezar todos ellos una nueva etapa en sus vidas.
ooooOOOOoooo
Un par de velas alumbraban débilmente la estancia. El único rastro de luz en medio del lugar. Y, al lado de aquellas dos débiles llamas, una persona estudiaba concienzudamente lo que existía frente a ella en la mesa. Llevaba muchas horas allí, en esa habitación, haciendo lo mismo una y otra vez, y una y otra vez sus dedos acariciaban suavemente las cartas, el mazo que había en la mesa, y las ya colocadas.
El sol estaba en lo alto, casi desapareciendo ya, pero eso a ella no le importaba: las pesadas cortinas que colgaban en las ventanas impedían cualquier atisbo de luz, no proveniente de las velas.
Una y otra vez, después de un largo y silencioso periodo de estudio de la colocación e imágenes mostradas por las cartas, las volvía a recoger, las barajaba, las mezclaba, las cortaba, y finalmente, las colocaba en una figura predeterminada. Siempre la misma… y siempre las mismas cartas, siempre en la misma posición… siempre la misma respuesta.
Llevaba… ya no sabía cuantas horas llevaban allí, cuanto había trascurrido. Si había sido sólo unas horas o días, si había sido una tarde o una semana entera. Lo único que importaba en ese momento era el desconcierto que le causaban las cartas, lo que decían. Tan deseado y tan anhelado, pero a la vez tan desconcertante… tan… inquietante.
Después de colocar las cartas sobre la mesa antes de acostar, como siempre lo hacia desde que tenía recuerdos, ya había sentido un extraño presentimiento… y el sueño había desaparecido: tenía que averiguar porque ocurría aquello, porque ahora las cartas mostraban aquella disposición, aquel mensaje.
Tanteó a ciegas la mesa auxiliar que estaba a su lado, en busca de una de las pocas tazas de té que había por ahí. Té frío, pero aquello no le importó cuando lo bebió, sus ojos estaban todavía fijos en las figuras de encima de la mesa: El carro, la Rueda, el Colgado, la Muerte, la Estrella… y finalmente, el Mundo.
Seis cartas, seis al derecho, lo que significaba todo positivo, todo en significado bueno.
La última vez que había visto una disposición parecida, aunque sólo eran entonces cinco de las seis cartas, había sido hacia años y años. Muchos, quizás demasiados, y habían presagiado cosas buenas y cosas malas: había sido el fin de la primera guerra, pero también la muerte de dos personas, de James y Lily.
Y ahora estaba ocurriendo de nuevo: las cinco mismas cartas, el mismo significado¿el mismo hecho?
Sybill Trelawney cogió cuidadosamente una por una las cinco primeras cartas, pensando en su significado cada vez que la introducía en el mazo: el Carro, un movimiento, una victoria del bien; la Rueda, un nuevo ciclo, un cambio positivo que ocurría; el Colgado, heroicidad, sacrifico; la Muerte, transformación, renovación; y la Estrella, esperanza realizada. Aquellas eran las mismas que había visto la misma noche de la muerte de los Potter, del fin de la Primera Guerra.
Lo que le desconcertaba de gran manera era la sexta. Tenía tantos y tantos significados, y ¿cual sería el correcto¿Cuál sería el que correspondía¿Qué significaba el Mundo en esa posición, en ese lugar, en todo aquello que ocurría en concreto?
Una vez más, barajó a conciencia las cartas, tal y como le habían enseñado de su tatarabuela, la gran adivina Cassandra Trelawney, y una vez más, las volvió a desplegar encima de la mesa… de nuevo las mismas seis, y de nuevo, la misma disposición. Todo aquello le desconcertaba de gran manera.
Fuera, el sol empezó a desaparecer tras las montañas, en aquel primer día de verdadera paz.
ooooOOOOoooo
Inexplicablemente los pasillos se mostraban vacíos. Todo vacío. Todo sin nada, tan sólo una oscuridad que en vez de agobiante como la habían sentido en la celda, era alentadora, animaba a recorrer esos pasillos, animaba a estar allí. Poco a poco, paso a paso, despacio, muy despacio, fueron recorriendo el lugar, fueron subiendo escalones.
Y ahora, al final de todo el tramo recorrido, se pararon a coger aire, a llenar sus pulmones con oxigeno, a dejar descansar, aunque sólo fuera por unos pocos minutos, sus músculos cansados, sus cuerpos adoloridos después de tanta actividad y esfuerzo al recuperar la libertas.
Sirius se dejó resbalar por la pared, sentándose a descansar.
No sabía cuanto llevaban caminando por la mansión, si habían sido minutos, horas, días o incluso semanas. El concepto de tiempo ya no existía, nada lo hacia desde que despertase en aquella oscura celda, en el lugar donde había cambiado tan profundamente con respecto a una persona… en el lugar donde se había dado cuenta de tantas y tantas cosas. En el lugar donde había reencontrado el recuerdo de su hermano, y había reconocido su sacrificio. El lugar del que escapaban, de los barrotes, prisión y privacidad de libertad que habían tenido hasta esos momentos.
Como deseba ya salir al exterior, como deseaba poder llegar a su casa, a su hogar. Poder reunirse con Harry, y disfrutar, felices y alegres, de los últimos días de verano. Poder volver a ser el sustituto del padre que éste nunca había tenido. Estar todas las horas del día con él, dedicación absoluta. Contarle, enseñarle, reír juntos de los tiempos en que los merodeadores hacían temblar a los maestros y al edificio de Hogwarts mismo. El tiempo en que todo era tan distinto, tan diferente.
Sus pensamientos jugaban en su mente, vagaban a su aire, construían castillos en el aire.
¿Cómo le había afectado su desaparición?
¿Qué había sucedido en el mundo en aquel desconocido lapsus de tiempo?
Si mal no estaban hechas sus cuentas, aunque todo podía ser, no había trascurrido más de doce días desde que su prima les había capturado en el jardín de su casa. En doce días no podía suceder mucho. No daba tiempo…
Mas… y eso era lo que le desconcertaba, en los pasillos de aquella mansión, en ese lugar que él siempre había creído fortaleza y sede del mal mismo, de Voldemort, no existía alma viviente ninguna. Nadie que les impidiera la fuga. Nadie que apareciese por ahí. Tan sólo ellos tres, nadie más.
Todo era inexplicable, desconcertante.
Cerró los ojos por un momento, deseando poder concentrar sus pensamientos en uno tan sólo… y en ese instante sintió algo en su interior. Algo que se rompía, que desaparecía. Algo que significaba mucho para él se había esfumado… Cerca de su pecho fue donde sintió el mayor dolor, y encorvándose, sintiendo como sus músculos se agarrotaban una vez más, tanteó con cuidado la ropa que llevaba, buscando algo en concreto, buscando un objeto que, por suerte, ningún mortifago había encontrado.
Sus manos buscaron nerviosas la abertura, escondida y tan bien disimulada que si uno no sabía que estaba ahí nunca se podía encontrar. Tantearon y buscaron, en movimientos que se entorpecían entre sí a causa del nerviosismo que tenía en su interior.
Y, al fin, cuando ya pensaba que la torpeza se había apoderado de él, logró sacar de su escondite una minúscula, pero importante en significado, pluma de fénix… objeto que se deshizo inmediatamente después entre sus dedos, convirtiéndose en polvo, y volando lejos de sus manos, dejándolas vacías, sin nada.
Levantó la vista, miró hacia la otra persona que tenía justo a su lado. Remus también había sacado la pluma (con más cuidado y menos nerviosismo que él), y también a él se le había destruido, desaparecido sin razón aparente, convertida en polvo. No hizo falta nada más para que pensaran en el destino del objeto, idéntico al que ellos habían tenido entre sus manos, que Severus Snape (todavía desmayado) tenía en su túnica. ¿Qué había ocurrido en el mundo en esos días que habían estado fuera?
¿Qué era lo que ocurría para que todo aquello sucediese?
¿Qué significaba todo aquello?
¿Por qué la pluma de fénix se había destruido?
Aunque, en esos instantes, decidió Sirius, ya tenían suficientes problemas en la cabeza para añadir aquel ultimo. Y lo primero de todo era salir de ahí, llegar al jardín para poder desaparecer y regresar a su hogar. Salir de aquellos pasillos oscuros y ligeramente tenebrosos por los que una vez habían caminado mortifagos… y por los que parecía que ya nadie estaba.
Con decisión, reuniendo las escasas fuerzas que le quedaban en su interior, fuerzas nacidas del querer reunirse con alguien, con una persona en concreto, con Harry, se levantó, ayudó a Remus a levantarse (lo veía bastante débil, la luna nueva estaba algo cercana, lo que influía en él en gran manera), y juntos, los dos, volvieron a asir con cuidado el cuerpo desmayado de Severus Snape.
Los tres caminarían juntos hacia la salida, y juntos escaparían.
Juntos recobrarían la libertad negada.
ooooOOOOoooo
Arthur Weasley miró una vez más las llamas de la chimenea, indeciso y dudoso de querer regresar a su casa, temeroso de las noticias que portaba. Había sido un día tan lleno de actividad en el ministerio como nunca antes lo había sido, bueno, si, en realidad sólo una vez lo había conocido allí, en sus primeros años como empleado del lugar, unos dieciséis años atrás. No había duda que lo que había ocurrido entonces estaba volviendo a suceder. No había ninguna duda de que aquello se repetía. Y eso era lo que más le entristecía, lo que sonaba como un débil murmullo en los pasillos del ministerio, en las calles, en toda Inglaterra: Albus Dumbledore y Harry Potter habían muerto, derrotando finalmente a Voldemort.
El día antes había sido tan extraño, tan desconcertante: la Orden del Fénix había desaparecido, había muerto, como augurio de lo que le sucedería a su fundador unas horas después. Pero, lo de Harry, aquello era lo que más le entristecía. Era tan joven, le quedaba tanta y tanta vida por delante. Lo consideraba uno más de sus hijos, uno más de su gran familia… y ahora había muerto, desaparecido para siempre de la vida.
Mientras sopesaba en su mano el polvo flu, indeciso de llegar a casa y confirmar la triste realidad, pensó por un momento en lo que sentiría si perdiese a uno de sus hijos, si perdiese a Bill, Charlie, Percy, Fred, George, Ron o Ginny… a cualquiera de ellos. La sensación era la misma que sentía en esos instantes: dolor y un vacío en su interior. Una gran herida que tardaría mucho en cerrarse: las personas no deberían morir tan jóvenes. La muerte no tendría que ser tan cruel e injusta.
Unos minutos después, y reuniendo todas sus fuerzas, lanzó a las llamas el polvo flu. Éstas se volvieron de un color verde intenso, luego, poco a poco, pronuncio el lugar al cual se dirigía. En su mente la triste sensación del deber que tenía que cumplir. Lo que más temía, lo que más le entristecía, sería darle la noticia a una persona, a uno de sus hijos, en concreto. Se le rompía el corazón cuando la veía triste, cuando la había visto ese inicio de verano melancólica, añorando una compañía, añorando un rostro, a una persona en concreto… Y más se le iba romper ahora cuando le diese la noticia, cuando le viese cara a cara y le dijese esas crueles y despiadadas palabras.
Si, conocía muy bien aquella sensación del amor, el amor verdadero. La conocía muy bien porque él también lo había padecido en su juventud: el querer estar junto a alguien día y noche, el querer estar siempre junto a la persona querida. Y, tras largos y largos obstáculos, al final todo había acabado bien… y varios hijos se habían añadido a su felicidad. Él y Molly habían superado cualquier adversidad y juntos seguían estando.
Le entristecía tanto darle aquella noticia a la más joven de sus hijos, a Ginny. Cómo desearía no tener que ser portador de aquello, como deseaba no decirle aquellas palabras que hablaban de la pérdida de lo que ella más amaba, de la muerte de Harry. Ni siquiera él quisiera que hubiera ocurrido. No era nada justo lo sucedido. No podía estar sucediendo eso justamente ahora, pero todo señalaba que si, que aquello era palabras correctas, que todo había ocurrido de aquella manera.
Con pesar, pronunció su rumbo, el nombre de su hogar.
Tarde o temprano las funestas noticias llegarían a todos los lugares del mundo.
Como quisiera él que fuesen bastante tarde para no tener que hacer sufrir más a una persona, a su querida hija menor, a Ginny.
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- Lo siento – le oyó susurrar sinceramente, sosteniéndole la mirada, sintiendo como el dolor brotaba de sus ojos castaños sin cesar. No podía estar sucediendo eso, no, sencillamente no podía – Algún día… algún día… todo esto terminara…Voldemort no existirá y nos volveremos a ver… Te lo prometo… y ya no habrá que temer más por nada… Todo habrá acabado… Entonces… nunca más nos separaremos… – terminó de escuchar. Más las palabras no las oía, tan sólo sentía dolor y más dolor en su interior. No podía estar sucediendo eso, no precisamente ahora, cuando más felices estaban los dos, cuando les quedaban tantas cosas por vivir y por sentir. Cuando había tanta vida por delante.
Un instante después vio como Harry se volvía, se daba la vuelta y caminaba alejándose de ella… y sintió como su corazón se rompía en mil pedazos. El eco de los trozos cayendo al suelo resonó en sus oídos tan fuerte y tan duramente que pensó que se quedaría sorda para la eternidad. Casi hubiera preferido morir en ese momento que verle alejarse de ella, que no saber cuando le volvería a ver…
- ¡Harry! – gritó con todas sus fuerzas y por un segundo pensó que había visto un ligero estremecimiento en él, como si recapacitara en lo que estaba haciendo, como si también él dudase en su decisión de dejarle atrás… pero, sus pasos, para su desgracia, siguieron adelante…siguieron adelante… y luego desapareció, se esfumó…
En el lugar donde había estado quedó un vacío.
En su corazón quedó un vacío.
Volaba sobre los árboles. Sin rumbo. Llevaba todo el día así: su mente alejada de su cuerpo. Desde el día antes, desde la tarde de antes, desde que escuchase aquellas palabras, desde que le viese alejarse de ella, marcharse hacia un futuro incierto.
Volaba sin rumbo, dando círculos sobre los árboles, sin nada en concreto.
Las paredes de su habitación le agobiaban, le traían recuerdos mirase hacia donde mirase, por ello, llevaba rato allí, afuera, volando sobre la escoba, ajena a lo que ocurría a su alrededor, ajena a lo que sucedía… ajena a todo. Ausente.
¿Por qué sucedía aquello ahora¿Por qué había tenido que alejarse de ella¿Por qué tenían, ambos, que sufrir tanto¿Por qué no podían vivir, sencillamente, sin que nada perturbarse sus vidas, su amor?
Pero en las mismas preguntas encontraba la respuesta: no, no podían vivir en paz por ser quien era él, por ser sencillamente él, por ser Harry Potter… por ser ella su pareja, por haber estado, más que nadie, ella tan cerca de él.
Sintió en sus mejillas como las lágrimas caían incesantes y descontroladas… y una suave brisa del viento las retiraba ligeramente después, como si alguien estuviese a su lado y la intentase consolar. Un tierno gesto, un gesto lleno de ternura y amor. Pero él no estaba a su lado, y tan sólo había sido imaginaciones suyas, y la complicidad del aire que le hacia ver cosas donde no existían.
¿Por qué todo tenía que ser tan difícil?
¿Por qué todo tenía que ser así?
Con rabia, ladeó la escoba, cambiando de rumbo bruscamente. Quisiera ser fuerte, no llorar, no sentir esos pensamientos, imaginar que pronto se verían, que pronto volverían a estar juntos… como en el verano, donde pocos días habían estado separados físicamente, tan sólo un mes, pero leyéndose a través de cartas y mensajes había sido casi desde el primer segundo desde que se había separado.
Pero ahora, la blanca y conocida lechuza que le traía los mensajes añorados no había aparecido en todo el día. Ni rastro. Ninguna noticia de él. Como si la tierra misma se lo hubiese tragado y no quisiera decir nada a cambio.
Su almohada había quedado empapada aquella noche, repleta de lágrimas por la reciente despedida, llena de saladas gotas de agua que significaban su tristeza y amargura. El despertar había sido también muy difícil. El no querer abrir los ojos para no enfrentarse a la cruel y despiadada realidad. El querer seguir en el mundo de los sueños donde todo se hacia realidad, donde Harry todavía seguía a su lado, susurrándole palabras llenas de cariño, palabras llenas de ternura, palabras llenas de amor… como en aquel maravilloso sueño que había tenido justo en el mismo instante antes de despertar:
Caminaban, corrían juntos, por una hierba espléndidamente verde y ardiente, llena de vida. Los árboles mostraban orgullosos las flores que los cubrían. Todo era maravilloso, lleno de miles y miles de colores, de mariposas que volaban de flor en flor, de cantos mágicos de aves que les trasportaban a ese plano de felicidad total. Y allí estaban ellos, los dos, únicos seres humanos en medio de tanta y tanta belleza. Caminando, corriendo, juntos, de la mano, sintiendo la compañía del otro. Sin saber como había llegado allí. Sin saber donde estaban, pero aquello no importaba nada, sólo importaba la compañía del otro. Estar junto a él. Estar juntos.
Caminaron y caminaron por en medio de los árboles, jugando a esconderse y atraparse tras los gruesos troncos. Un agradable juego, y más cuando cada vez que uno perdía daba en compensación un ligero beso, justo antes de volver a reír y buscar a su adversario en su escondite.
Las risas sonaban y se mezclaban con el canto de los pájaros, con el trinar de los jilgueros, con el piar de las aves que, felices, miraban a la joven pareja gozar de su mutua compañía, de sus juegos inocentes y llenos de ternura. De sus besos, de sus abrazos… de su amor verdadero.
Ginny rió una vez más, al ver desde su escondite como Harry no podía encontrarla, como buscaba en el sitio incorrecto, como se afanaba en apartar los matorrales, esperando verla tras de ellos. Reía y reía al verle desaparecer por esas ramas, al ver como volvía a salir con varias hojas enganchadas a su pelo, alborotándolo más de lo que ya estaba. Reía y no podía dejar de reír al verle. Al mirar su sonrisa, y su expresión divertida cuando se dirigía directamente hacia donde se encontraban ella, descubierta a causa de su risa. Rió todavía más cuando sintió sus brazos rodeándole, cuando cayeron entremezclados al suelo, cuando entre sus bocas ya no existió espacio alguno: había sido encontrada…
Rió y rió al sentirse sencillamente feliz por tenerle a su lado…
Y, entonces, la realidad se hizo presente, el sueño se fue haciendo cada vez más y más borroso hasta que de él ya no quedó rastro, tan sólo el recuerdo. Aunque, al despertar, al abrir los ojos en ese nuevo día, Ginny se tocó ligeramente los labios con los dedos: el sueño le había parecido tan real, que dudaba ahora de que no hubiera sucedido.
Pero… no podía ser: él no estaba. Harry se había despedido la tarde del día anterior, se había ido sin que nadie supiera a dónde y porqué. Lo hacia para protegerles ¿protegerles de qué? Ya estaban inmersos en la guerra, ya no había escapatoria posible. No tenía que haberse marchado: si había que enfrentarse al mal mismo había que estar juntos. La unión hacia la fuerza….
Y, a pesar de todo, se había despedido y se había marchado.
Lágrimas de impotencia y rabia volvieron a aparecer por sus mejillas mientras continuaba con su vuelo sin rumbo, ajena a lo que sucedía a su alrededor, ajena a las voces de sus hermanos, ajena a lo que ocurría en la casa, en el presente… ajena a la llegada de su padre a la casa, de las noticias tan amargas que portaba.
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Volaba a la par del viento.
Sentía su esencia, el aire, rodeándola por doquier.
Volar le hacia sentirse libre, no estar atada a los problemas de su interior, pues al dejarse llevar con el viento dejaba de pensar, dejaba de ser ella para hundirse como uno solo con el aire, con el viento.
No pensar, no recordar. No volver a oír aquellas palabras que quemaban su corazón, que estremecían su ser, que le hacían derramar lágrimas, que le instalaban la tristeza en su interior.
Y al volar le sentía más cerca de ella.
A él también le gustaba volar, sentir la misma sensación que ella sentía en esos instantes, sentir que las preocupaciones y todo lo malo desaparecía tan sólo por dejarse llevar por el viento. Sin pensar. Sin ser nada, siendo el aire mismo, la esencia misma del viento.
Volaba y se sentía libre.
Volaba e imaginaba que nada había ocurrido, que Harry estaba a su lado, junto a ella.
Que volaban juntos.
No, otra vez aquel pensamiento, aquella sensación de pérdida en su interior.
¿Por qué se había tenido que ir?
¿Por qué la había dejado atrás?
"Para protegerte", había insinuado él.
¿Por qué?
Ella era lo suficientemente fuerte para enfrentarse a los mortifagos que hiciera falta, tal y como lo había demostrado en su cuarto año en el Ministerio de Magia; incluso se había enfrentado al mal mismo, havia visto cara a cara a Voldemort… y había salido viva de la cámara de los secretos. Cierto, era joven e indefensa por entonces, pero una fuerza, la voluntad de no rendirse, se había instalado en su interior desde entonces. Y el amor había añadido un poco más.
No era justo, nada era justo.
Nada de lo que sucedía en esos momentos era justo.
Dio una vuelta más a la escoba, sintió el viento jugando con sus cabellos, con los mechones que le caían sobre la frente, mezclándose con las gotas de sudor del esfuerzo realizado, de la furia e ira descargada. Una vez más, el lugar de vuelo de su hogar se le hacía pequeño, los limites demasiado estrechos. El lugar demasiado agobiante y lleno de recuerdos.
Quería volar más allá.
Volar más lejos mucho más lejos.
Volar hasta quedarse sin aliento, sin fuerzas.
Volar hasta donde estuviera Harry, hacia donde se encontrase…
Y, en ese mismo instante, en ese mismo momento de decisión de escaparse, recién nacida de su interior, pudo observar como, a unos pocos metros bajo ella, casi debajo mismo de sus pies, se encontraban reunidos todos los habitantes actuales de la casa y de su familia que todavía vivía allí… y todos ellos, todos los pares de ojos, se dirigían directamente hacia donde se encontraba ella, hacia su persona.
Paró de repente ¿Por qué le miraban con tristeza en sus rostros?
¿Por qué sus hermanos, porque Ron el primero, apartaba la vista de ella cuando sus miradas se cruzaban¿Por qué bajaba la cabeza apenado¿Por qué nadie le quería mirar más que unos segundos nada más?
¿Por qué lloraban todos?
¿Por qué tenían sus ojos anegados de lágrimas al mirarle?
¿Por qué su madre se apoyaba en su padre y empezaba a llorar amargamente?
¿Por qué todos, al final, apartaban su mirada de ella apenados, entristecidos, indecisos de pronunciar alguna palabra que le permitiera enterarse de lo que sucedía?
¿Por qué tenía aquella extraña y funesta sensación en su interior?
¿Por qué las lágrimas empezaban a salir de sus ojos sin razón alguna aparente?
¿Por qué presentía que tenía que ver con Harry?
Por un momento dudó en quedarse donde estaba, en quedarse eternamente en el aire, no pisar tierra, no volver a la realidad. En seguir en sus sueños, en su existencia paralela, donde no existía el dolor ni la pena. En donde el aire era su único compañero, en donde no sucedía nunca nada malo. En donde las dolorosas noticias no existían, en donde podía seguir siendo feliz imaginando…
Pero, no podía ser, no podía vivir eternamente allí. No podía aunque lo deseaba con todas sus fuerzas.
Con pesar, sintiendo unas lagrimas desobedientes corriendo por sus mejillas, se dispuso a bajar poco a poco hacia donde se encontraban sus hermanos, sus padres, su familia.
En su interior luchaban dos sentimientos rivales: el querer enterarse que sucedía; y el no querer saber las malas noticias que parecían haber llegado al lugar… noticias que presentían que tenían que ver con Harry.
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Imposible.
Tenía que ser completamente imposible.
No, no podía ser.
No podía ser verdad aquello, no había sucedido, no había ocurrido nunca, no era realidad. Era una cruel y despiadada pesadilla de la que quería despertar… mas, un dolor en sus rodillas, al caer al suelo al escuchar las palabras, le devolvían al fatídico y no deseado presente.
No.
Era… era completamente imposible.
No podía ser.
Tenía que ser un sueño... una pesadilla. Una cruel y despiadada pesadilla de las que llegan a la mente y te hacen sufrir como si fuera todo real, pero que, al fin, uno se despierta y comprueba que todo ha terminado. Quería despertar ya. Salir de ahí. Salir de esa pesadilla. Despertar y sentir que nada de aquello había sucedido. Despertar. No ser verdad esas palabras escuchadas instantes atrás.
Despertar… y que él estuviera a su lado. Que no se hubiera marchado. Que no se hubiera ido. Despertar y estar juntos y nunca separarse. Despertar…. Despertar…. Despertar….
Aunque… si aquella pesadilla era la realidad, quería seguir soñando, no vivir en aquel presente ya sin sentido de vida. No quería seguir… no cuando él ya no estaba ni estaría nunca a su lado. No cuando su corazón estaba y estaría eternamente en pedazos lanzados al viento y nunca más encontrados.
No, no quería que todo aquello que sucedía realmente fuese la realidad.
No, no podía estar… no podía estar… no podía estar….
Incluso no podía ni pensar en aquella palabra.
En el significado y asociarlo a él, a Harry.
Era absoluta y completamente imposible.
No podía estar…
Quería despertar de aquel sueño convertido en pesadilla, quería no estar viviendo eso en esos instantes
Retroceder en el tiempo, volver a estar juntos.
Que nada de aquello hubiera sucedido.
Que el no se hubiera marchado…
Que la realidad no resultara ser igual que una despiadada pesadilla.
Quería despertar.
Quería no pensar en que él….en que él estuviese… estuviese…
Él, precisamente él, el amor de su vida, la otra mitad de su corazón, de su alma…. Él, él… él estuviese… estuviese… muerto.
No, no y no.
No podía estar muerto.
No era posible.
Tenía que ser una absurda broma sin sentido del destino.
No podía estar…
Le dolía fuertemente el corazón al pensar en aquella palabra en concreto, en su significado, en lo que sería para el futuro. En lo que significaría no verle, no poder verle nunca más… en no ver sus ojos, en no ver su mirada llena de amor, en no acariciar su rostro, en no sentirse amada, querida como nunca antes lo había sentido.
NO
Quería despertar de aquella inhumana pesadilla.
Ginny levantó la mirada, sus manos aferrando inconscientemente un trozo de jardín, un trozo de tierra arrancada, y se encontraron y fijaron en los pares de ojos que le miraban, en toda su familia rodeándola, apoyándola, consolándola en completo silencio y mutua compañía. No quería la compasión de nadie, tan sólo quería despertar de aquel presente, de aquella pesadilla. No quería miradas compasivas, llenas de pena, de dolor, de aflicción. Llenas de lágrimas. Quería que se acabase esa pesadilla.
Quería, quería….
Sólo quería una cosa en concreto… y era lo único que le era vedado, negado, en aquel presente y futuro ahora sin sentido.
Ya todo significaba nada para ella.
Todo había perdido su significado.
La nada se había apoderado de su interior.
Ahora que él ya no estaba ¿Qué significado tenía la palabra "futuro" para ella?
Nada.
Aquel era su significado ahora.
Significaba nada.
Ya no existía nada para ella.
Harry había muerto, había desaparecido… y con él todo lo que era ella, lo que había sido.
Ya no era nadie.
Nada importaba.
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La luna la encontró todavía allí, en la misma posición, en el mismo lugar, con la misma sensación de vacío que se había apoderado de ella cuando se enterase de aquellas funestas noticias. La escoba abandonada a su lado. Nada importaba. Ni el tacto de la tierra en sus manos, ni el leve viento del anoche que soplaba a su lado. Nada. No importaba nada.
Rato hacia que en su interior no quedaban lágrimas, no quedaba gota de agua, pero dentro de ella, dentro de su corazón, seguía llorando, seguía y seguía y nunca pararía.
¿Por qué había tenido que ocurrir aquello?
¿Por qué no podía ser una cruel pesadilla?
¿Por qué era la despiadada realidad?
Alguien salió de la casa. Una persona que portaba una manta. Se acercó despacio a ella, al único ser vivo que existía en el jardín. Se acercó y sus pasos sonaron casi silenciosos, como si no quisiera perturbar el lamento de la otra persona. Y, al llegar a su altura, se inclinó, le apoyó la manta sobre los hombros… le consoló en silencio.
Al levantarse, Molly Weasley se enjuagó las lágrimas que caían todavía por su rostro: había perdido más que un joven que ella conocía… había perdido a un hijo… habían perdido a Harry.
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Contestaciones a los comentarios (aquí llamados reviews XD)
Lo primero de todo, muchísimas gracias a todos, y de nuevo, una gran, grandísimo, enorme disculpa por ir atrasando y atrasando las contestaciones. Por motivos personales y de tiempo, tan sólo muchas veces podía subir el capitulo y no estar agradeciéndoos personalmente las palabras que ponéis. No sabéis lo que sentía esto en el alma. Además, muchas veces tenía algunas contestaciones para subirlas (cambiar el capitulo, actualizarlo con ellas), pero siempre, entre unas cosa y otras no podía. ¡No sabéis lo que me entristecía!
Pero ahora, aunque sigo estresada (bastante, tengo muy poco tiempo libre) me he dicho que ya es hora de no dejar las cosas más y más retrasadas, que si no llegara un momento en que las contestaciones ocuparan más que el capitulo (jajaja, y eso que son muy "cortitos" ¿no?) y aquí están.
Como he dicho, una grandísimo y sincera disculpa por no haber podido contestar hasta hoy mismo.
Dark Lady Evans Hola guapetona! Agrupando los comentarios de los capítulos 7 a 10, veo que me quieres matar (uy, aunque ahora que lo pienso, creo que muy pocas personas quedan sin esa sensación, jejeje) Como viste, a Sirius y Remus (y Severus) no los he matado (he sido buena :D), pero… ay, de la otra persona que dices no puedo decir nada. No voy a abrir la boca… vais a tener que verlo (en este capi ya se desvela un poco su "destino") Tal y como has visto, la separación ha sido un poco… difícil… y lo de mandar a Harry a Mexico, pues va a ser que no puede ser, lo siento mucho. Tienes razón en algo que dices: "asi es la dura realidad" y más cuando se ha determinado que sea asi tu destino (no se si lo vas a comprender, pero algun dia ya sabras que es lo que significa)
Lo de reviews atrasados y demas por culpa de examenes no te preocupes, que a quien hay que echar la bronca es a mi… por actualizar cada mucho tiempo, y por no contestar a tiempo :P Y… ay, no sigas diciendo eso, pues yo sólo escribo lo que me hace escribir mi musa loca e hiperactiva, jejeje.
Muy bien eso de esperar al 7 libro para matar o no a Quejicus (espero que Jk tenga preparada una buena explicación para un par de cosas, que me estoy temiendo que… bueno, sin comentarios, aunque sigo defendiendo su inocencia :D)
Ah, y por cierto, yo no juego :p… lo de lincharme, pues ya sabes donde me puedes encontrarme si te animas a venir (creo que al terminar este capi tendras maás ganas… no sé porqué :p) Si es que… mira que hay pistas y pistas, pero no, no se logran averiguar hasta que es demasiado tarde :p (anda¿a quien me pareceré en eso? Jajaja)
Mira que pensé en que no deberia subir el capitulo 10 hasta después de navidades, pero… ya eran algunos cuantos dias (muchos) y bueno, que lo puse y… sin comentarios (ya sabía que tendría que esperar, que tanto trauma no es bueno y justo en esas fechas, que triste) Aunque eso si, en compensación, puse una historia muy feliz y romantica :D (¿la has leido ya?... y empece la tercera parte de la trilogía XD, asi que hay para elegir… en compensación con lo malo sucedido aquí XD)
Espero que te hayas recuperado del shock (aunque no sé si vas a poder, y más después de este capi ) Lo de que ha pasado con el resto de personas… creo que eso ya está respondido… y si, lo siento de nuevo por dejarte "viuda" :´(
Y me alegro que te gustase mis felicitaciones de Navidad, estoy muy feliz y contenta.
Muchisimas gracias por leerme, y por escribirme alentadores mensajes :D
Besos miles
MaryGin Saludos guapetona! (contestaciones capitulos 7 y 8) Si, efectivamente, Sirius y Remus no estaban muertos (lo siento por hacerte llorar, no sabes lo triste que me siento, pero habia que mantener esa tension hasta el momento adecuado… ademas, seguro que te sentiste super feliz cuando "reaparecieron" ¿no?) Lo de ser triste el fic… bueno, es que hasta estos ultimos capítulos (10 / 11) hay un halo de tristeza por encima, pero poco a poco se va recuperando la normalidad (como se puede… después de lo que ha sucedido) No se como explicarlo en estos momentos, pero si se va intuyendo "algo" pues todo lo anterior va señalando ese cambio. Lo de no matar a Harry… pues creo que si has llegado a leer este capitulo, tambien te habras sumado a las hordas de "asesinar a la aspirante a escritora aquí presente XD" Como digo… lo siento muuuucho. Espero que tu silencio en estos últimos capítulos sea por cosas buenas (tipo vacaciones y todo eso) y no porque las lagrimas te han llegado a la cintura XD. Un gran besote y piensa que la tristeza no dura eternamente, que siempre existen cosas buenas en la vida por las que luchar aunque todo parezca perdido, la esperanza es lo ultimo que se pierde (si te apetece llorar un rato de mucha felicidad, busca en mi fics, pinchando en el nombre, uno que se llamar "la magia de navidad", asi puedes ver que no soy mala siempre con los personajes, jejeje) Un gran abrazo.
belen Saludos! Muchisimas gracia lo primero por los comentarios (y lo segundo, una gran disculpa por la demora) Efectivamente, Sirius y Remus estan muy vivitos (y Sev tambien, jeje), pero no se puede decir lo mismo de algunos (creo que me he ganado unas cuantas miradas asesinas ya :p) Si, sobre los Durley, se que algunas personas no les hizo mucha tristeza su muerte, pero en el fondo eran la unica familia de sangre que le quedaba a Harry, y, bueno, eso es algo que ha perdido :´( Lo de donde estudiara, entrenara, y preparara Harry para la guerra… uhm… creo que eso ya esta respondido en el capi 10 (lo sientoooooooooooo) Y lo de actualizar, lo hago o lo intento hace cuando la vida real me da un poco de respiro, que no es mucho rato por cierto estos dias. En fin, sin más que comentar, sólo agradecerte tus palabras, me despido y espero que te gusten los capítulos (aunque sean algo tristes.) Un gran besote.
Celina > Hola y gracias por los animos del trabajo. Lo de no desesperar en la búsqueda, pues se intentaba y… después de tres meses (semana arriba, semana abajo) al final tengo empleo. Si, como lo lees, empleo :D Bueno, en realidad es un simulacro de estos de trabajo ya que es temporal y no veas el estrés que lleve durante las primeras semanas (no se si te acordaras que estaba en un cursillo del inaem, por las tardes, de 3 y media a 8 y media, pues bien, justo en las dos ultimas semanas de éste, me llamaron del trabajo y tuve que compaginar ese cursillo con el cursillo del trabajo, 7 horas por la mañana. No veas lo estresada que quedaba, era llegar a casa y no saber ni siquiera en que dia vivia XD… eso, fue casi las ultimas semanas de diciembre) Después, como todo tiene que acabar alguna vez, el cursillo de imagen digital acabó y el del trabajo tambien. Empece, finalmente a trabajar, y estar en ese "maravilloso" mundo, el dia 27 de diciembre, que es donde me encuentro ahora. El dia 31 de enero se me acaba el contrato y ya veremos después lo que sucede (crucemos los dedos, aunque, en el verdad, no es que me entusiasme, pero es lo que hay) Y bueno, mi vida fue más o menos tranquila desde esa fecha (trabajando por las mañanas solamente) hasta que… más estrés, jejeje. Ahora, esta semana (dia 16 de enero) empece unas practicas en una tienda de informatica (montando ordenadores) cuatro horitas todas las tardes (al ser de lo que he estudiado se agradece, aunque lo que me van a pagar en una miseria, pero algo es algo) Hasta finales de febrero "condenada" alli XD- ya ves, que me gusta estresarme y estar a tope de trabajo continuamente, jajaja (y justamente, son esos dias cuando más cosas hago ¿quein me comprende XD?
Lo que si me alegro un montonazo es lo de tu beca, tal y como dices, algo es algo, ademas con ADE también tienes muchas salidas y seguro que de aquí a unos meses ambas nos encontramos trabajando (y cobrando bien :D) con algo de nuestras carreras XD
Ahora si, después de este "brevisimo" resumen de mi tranquilla vida, pàsemos a los comentarios y las dudas que tienes por ahí :D
Sobre el ministro de magia…casi aciertas en todas las suposiciones (felicidades). Efectivamente, el nobel que asesinaron era su hermano, lo vio la persona de la orden (y de ahí, desgraciadamente, hay consecuencias) y no, no era su asesino (era un mortifago, que el ministro llegó después, y se encontró todo el "pastel" XD)
Más cosas, pues lo de hacer sufrir a los lectores… en fin, que lo siento yo tambien mucho en el alma :´(, pero asi es la vida, nada justa a veces. Y no sabes lo que te comprendo cuando dices que quieres leer y no leer el siguiente¡si yo misma a veces no quiero escribirlo y tengo que hacerlo porque no es plan de que se quede atascada XD! Yo tambien me meto muchisimo en la piel de los personajes, sufro, lloro como ellos (e incluso, a veces, esa tristeza o alegria, se me contagia en mi vida real XD), por eso a veces no quiero escribir las cosas y se va demorando y demorando :´(
Muchas gracias por los animos para disfrutar de las fiestas de mi ciudad :D, aunque por desgracia mi dentista no quiso dejarme mucha libertad porque me quito una de las muelas del juicio el dia 11 de octubre XD, asi que el dia siguiente, la fiesta grande, pasó muy rapido y casi en camita por los medicamentos XD (mejor que la otra muela, que me la quitaron un mes antes, que ahí si que me pegue dos dias ausente total del mundo. Esta vez el dia siguiente ya estaba por ahí andando, pero con precaucion XD)
Estos dias… espero que no hayais pasado mucho frio por esas zonas (que se que no mucho, que una amiga mia, afortunada ella XD, estuvo una semanita y nos dio una envidia más sana que :p) por aquí, con bufanda, guantes y abrigo no hay quien se los quite XD Y que tambien, en Navidad hayas tenido muchas alegrias y felicidad con todos los que te rodean :D (a mi, ya ves, me trajeron regalos en forma de trabajo, espero que tú tambien hayas tenido algo parecido, o si no, un adelanto de que este año va a ser estupendo)
Creo que no me olvido de nada… solo que ya está aquí el siguiente capitulo, que lo de dejar asi los finales… pues, eso échale la culpa a mi musa, que es muy mala (yo… yo intento ser buena, pero no sé que le ha pasado a ella, jajjaa). Lo de demorarme, ya ves que tengo unas buenas razones para ello, pero no pienses que me olvido de vosortos, que esto es algo muy dentro de mi, y no creo que deje de escribir :D aunque sea en el muy poco tiempo libre que me queda XD
Un gran, grandisimo, enorme, y sincero besito para las islas afortunadas.
Mariet Malfoy Snape > Hola¿Tarde? No, nunca tarde los comentarios, ni las contestaciones XD (y añado más la autora es una tardiota sin remedio, en actualizar y en contestar XD) Me alivia ver que las maldiciones que tenias para mandarme por lo de Sirius, Remus y Severus no salieron de tus manos (aunque creo que pronto van a salir… si mal no preveeo XD) Sobre estos tres, les veremos más por aquí (y su relacion, que es algo "chocante" como verás) ya hay algo en este capi, pero en el siguiente sabremos muchisimo más sobre ellos tres y como logran escapar (que no todo es tan facil como parece XD) Muchas gracias por decir que enseño cosas a traves de mis palabras, esa es una de las cosas por las que merece la pena sacar tiempo de debajo de las piedras y escribir, no sabes lo agradecida que estoy pro ello :D muchas gracias a ti por escribirlas, y leer el fic (los fics, o mejor dicho, los desvarios de mi mente, jeje)
Siguiente reviews (situándonos, despedidas de todos, cap 9) Si, muchas lagrimas, muchas despedidas tristes, muchos destinos tristes (no veas tambien lo que me entristeció cuando tuve que escribir esa parte, cuando la tenía en mi mente, y sabía que iba a pasar después… mucha más tristeza de la que te imaginas :´(
Lo que dices de descansar un poco… pues se intenta, pero la vida ne general, no me deja, jaja, asi que ahora estoy de compañera inseparable del estrés (por las mañanas ahora trabajo, por las tardes, pacticas en una tienda de informatica relativas a mis estudios… total, que llego a casa a las nueve de la noche… y bastante ansada, pero no lo suficiente para no aporrear las teclas durante un ratico, no tanto como me gustaria, pero lo hago :D)
Ahora si, ya llegamos al final… al comentario del ultimo capitulo. Tambien espero que hayas pasado una muy feliz navidad (a pesar del disgusto de lo sucedido en el fic :p) No, no es un sueño (ya me gustaria), y si, el director está muerto, los otros dos… ya lo verás, pero no creo que vaya a ser agradable de leer este nuevo capitulo :´(… y a pesar de lo que parece, al fic todavía le queda mucha vida por delante, que hay muchos "ases" escondidos en las mangas (y cosas que nadie se ha dado cuenta todavía, sorpresas muy bien escondidas XD)
Un gran besote y gacias de nuevo por los comentarios, por estar ahí, por tus palabras.
Tasha Turner > Saludos guapisima! Jejeje, te respondo tambien por aquí, aunque creo que desde esta fecha ya hemos hablado unas cuantas veces por el ordenador ¿no? XD Da igual, aun asi, te agradezco que te pases por aquí, y que dejes algunas poquillas palabras de animo. A ver cuando acabas de leer este fic entero… y quieres asesinarme, como te comente XD Un gran besazo.
SabriWeasley > Hola guapisima! Lo primero, muchisimas gracias por el comentario, y no te disculpes, que sé que todos tenemos en algun momento muchas cosas que hacer y poco tiempo libre (a ver si esta noche logró mandarte el correo y sabrás a que me refiero :D) La direccion de tu grupo no aparece, ya me la pasar
Muchisimas gracias por decirme que te gusta como escribo (aquí iría un icono colorado perdido XD)… y lo de matarte de un paro cardiaco… en fin, que creo que eso va a ser al reves, que los lectores me querreis matar a mi XD (al final del cap 10… en fin, que llevo unos dias eludiendo maldiciones, jajjaa) Ay, tengo las neuronas a estas horas de la tarde un poco dormidas, pero no te preocupes, que dentro de unas horas creo que te vas a aburrir de mi XD (tengo que terminar de mirar unas cosillas de lo que me mandaste y ya lo veras muy pronto en tu correito.) Un Gran besazo guapetona :D
Gabriela Luthien Black > Saludos! No sabes lo que me alegra verte de nuevo por aquí (aunque ya antes habiamos hablado ¿verdad?) Como te dije, espero que todo vaya a partir de ahora estupendamente en tu vida, que las rachas malas terminan por desaparecer y todo vuelve a ser como era antes, o mejor :D Y… sobre lo que opinas de este final de capitulo… pues va a ser que parte tenias razon, pero parte no (ya lo verás en este capitulo, y en los siguientes… en fin, que yo creo que no voy a durar mucho con vida, no sé porqué XD) Un gran, grandisimo besotes y ya sabes, este año será muchisimo mejor que el anterior.
Nimmy-isi > Hola! Uy, eso de no poder dejaros asi… lo siento, pero es que mi musa es muyyy mala y a pesar de que yo intento ser buena, ella me gana muchas mas veces de lo que me gustaria XD Esa mirada asesina… en fin, que de nuevo lo digo: lo siento. Ah¿y no sabes qyue los muertos no pueden revivir? Asi que d James y Lily quizas los veamos, pero no como piensas XD Lo que si veremos mucho será a los otros tres: a Sirius, Remus and company, que no veas lo que va a suceder con ellos XD
Si, pobrecillo Harry, mira que siempre tiene que sufrir mucho :'( pero a partir de ahoira, creo que no va a ser asi… ya lo vereis (aunque eso si, las ganas de matarme, creo que van a perdurar un tiempo XD)
Que suerte, eso de estar en veranito y vacaciones ahora… si pudiera, viajaría hasta alli, y no tenfdria que estar tan estresada con trabajos, practicas y estudios como estoy ahora, jajjaa.
De nuevo, muchisimas gracias por el comentario, me alegra ver que los giros de historias y demas sorpresas inesperadas de la historias gustan tanto :D Besitos
Sabrina > Saludos! Ya, por fin, la ultima persona que me toca para responder hoy, pero no por ello la menos importante. En tal caso, sería una muy especial, porque te has añadido a este fic en estos momentos, y no sabes la alegría y felicidad que me produce este hecho :D Sobre lo que comentas sobre JK… en eso te doy toda, todita razon (y mira, justo el otro dia estuve comentandolo con unos amigos, pero como son muy sosos, no se habian leido Harry Potter, asi que sólo lo conocian por las películas, y eso no es lo mismo XD) EN mi humilde opinión, se podria haber hecho muchisimo más con todo ese universo de personajes y todo cuando sucede, pero asi son las cosas… y para eso existe este plano paralelo que son los fics XD (jejeje, menos mal que JK no lee por aquí, jajja) Sobre lo de los detallitos, si, soy una obsesiva con ellos, jajaja, pero es que todo tiene que encajar al final, si no, no es algo muy bueno… y no veas, que en esta nueva historia hay más detalles, y muchos de ellos tan escondidos y tan ocultos que hasta que no se desvelan no se sabe ni siquiera que existian XD (y la del trabajo que tengo con esta historia XD, pero me gusta) Lo de aburrirme… nooooo, no pienses eso, ni se te ocurra, es más, como te he dicho, es una alegria inmensa reciubir este tipo de comentarios :D (y madre mia, cuantas horas te debiste estar pegada a la pantalla, pues según recuerdo, la otra historia eran unas "poquillas" hojas… y esta parece que va a seguir su camino, jajaja)
Muchas gracias tambien por los otros comentarios (gracias, gracias, gracias) Estoy sacando tiempo de debajo de las piedras para estar con este fic (y con varios más que llevo entre manos, que no sé como lo hago, que cuanto más cosas hago en la vida real, más cosas e historias me aparecen en la mente XD ¿Quién me comprende a mi? Jajja)
Por cierto, espero que tu uñas, al menos alguien, hayan sobrevivido a la espera…ya tenemos aquí el nuevo capitulo!
Un gran besito y abrazo!
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