Advertencia l AU. BL. EreRi. OoC.

Notas l Fanfic con trama basada en The Beauty and The Beast. Con unos cuantos arreglillos para que encajen mejor los personajes.

¡Espero sea de su agrado!

Los personajes no me pertenecen. Son propiedad de Hajime Isayama.


Capítulo 10


.

Cierto día, Levi se encontraba dándose un buen baño relajante antes de almorzar con la Bestia. Varias semanas habían pasado desde aquella plática y había meditado bastante sobre su respuesta; sentía que ya era momento de hablar. El mocoso se lo merecía. Además que su cumpleaños se acercaba y quería que ese día fuera diferente para él.

El almuerzo fue una verdadera tortura para el mayor. Si bien era agradable platicar con la Bestia, esta vez era diferente dado que había decidido darse una oportunidad con él e intentaba pensar en una manera para citarlo por la noche y eso lo ponía nervioso.

Finalmente, se armó de valor.

- Eren. Debemos hablar. Lo he pensado y tengo una respuesta para ti. Esta noche te espero en el balcón del salón principal. Que no se te ocurra faltar, mocoso - soltó finalmente para luego disculparse y regresar a su habitación con rapidez para evitar que vea el fuerte sonrojo en sus mejillas.

La Bestia había quedado perpleja ante la invitación del mayor. No había podido articular palabra alguna para responderle. La voz de Armin llamándole hizo que reaccionara.

- ¿Se encuentra bien, amo? - cuestionó el reloj.

Inmediatamente un fuerte rugido se escuchó en el comedor principal. Hanji, Jean y Marco llegaron alarmados. Una vez en el comedor, encontraron a su amo hablando muy animado con Armin. Preguntaron por lo sucedido y todos se alegraron mucho luego de que Eren les explicara el motivo de su emoción.

Todos estaban muy felices y esperanzados en que la respuesta de Levi sea positiva. Vaya que se habían demorado en avanzar pero ahora al fin veían más cerca la posibilidad de que su amo sea feliz y el hechizo los libere a todos.

- De verdad nos alegramos mucho por usted, amo - habló el tímido plumero al lado de su no tan secreta pareja, el candelabro.

- ¡Eso es genial, Erencito! - exclamó la tetera - Ya decía yo que ese corazón de Levi no podía ser tan frío. ¡Ahora, manos a la obra!. ¡Tenemos que dejar reluciente a nuestra bestia favorita!

Sin pensarlo demasiado, convencieron a la Bestia de ir a sus aposentos para poder escoger un buen traje para la ocasión especial.

.

Más tarde, Levi también se encontraba muy nervioso por lo que sucedería en unos momentos más. Sin embargo, tenía que admitir que estaba feliz.

De buen humor, salió del baño para vestirse. Le había pedido a Mikasa que arregle un conjunto especial para la cita y esta no escatimó en nada con tal de que Levi luzca radiante.

Una vez vestido tan elegante, con un traje azul noche, zapatos oscuros a juego, camisa gris claro y pañoleta de seda al cuello, se miró al espejo para peinarse con cuidado.

- Se ve muy guapo, amo Levi - aduló Mikasa.

Levi agradeció el cumplido y se dirigió a la mesa de noche para observar la rosa en el cristal que le obsequió Eren. Le extrañó que no necesitara agua para mantenerse viva pero dejó de pensar en eso luego de un momento dado que todo en palacio estaba bajo hechizo y esto le pareció algo común. De todas maneras era hermosa y era todo un espectáculo contemplarla.

- Estoy muy contenta por usted, amo Levi - confesó de repente la chica, lo cual tomó por sorpresa al mayor. Iba a responderle que no exagerara pero ella siguió hablando - Contenta y esperanzada. Tantos años adaptándonos a esta forma tan extraña y ahora queda casi nada para volver a ser como antes.

- ¿Cómo dices?

- Discúlpeme, amo. Es solo que la emoción me embarga al saber que falta tan poco para que estén juntos al fin y el hechizo pueda romperse. Usted se enamoró de él y se lo confesará hoy. Justo lo que la hechicera dejó como condición para romper el maleficio. ¿No es emocionante? ¡Recuperaremos nuestra vida normal en palacio! ¡El amo Eren al fin será libre y todo gracias a usted!.

El corazón de Levi se contrajo dolorosamente. Esto tenía que ser una broma, ¿verdad?. Una estúpida y de muy mal gusto.

- Eso no puede ser, Mikasa. Eren me había dicho que el hechizo no se podía romper - confesó confundido.

La chica supo que cometió un error. Sin duda Levi no tenía ni idea de lo que acababa de decirle. Si Eren se lo ocultó a propósito debió ser por algo.

- Oh. Lo siento, amo Levi. Seguramente el amo Eren lo hizo para-

No pudo completar de decir nada porque lo último que observó fue al joven salir corriendo de la habitación.

Eso no podía ser cierto. No estaba pasando. No a él. Eren sería incapaz de mentirle, ¿cierto?. Había decidido confiar. La Bestia se lo había ganado.

Entonces, ¿por qué?.

Levi simplemente no podía entender. Eren le había mentido en la cara. Si pudo hacer tal cosa, seguramente fingió también el estar enamorado de él.

Frenó en seco de repente. Las piernas le temblaban y se dejó caer al piso de rodillas.

Eso tenía más sentido. Por eso tantas atenciones desde el principio. Todo por su vil interés de hacerlo caer enamorado y que se libraran de la maldición.

Y él cayó. Lo hizo como un idiota. Creyó en las palabras de Eren. Quería intentarlo a su lado. Pero eso no le importó a la Bestia desde un principio.

Lanzó un fuerte golpe al piso con un puño. Se lo haría pagar.

Con ira, secó las lágrimas que amenazaban con salir de sus ojos. No le daría el gusto a ese monstruo de verlo en ese estado. Todos se habían burlado de él en la cara.

Ya un poco más recompuesto, se levantó y sacudió un poco sus ropas para no verse tan lamentable. Acomodó sus cabellos con los dedos y emprendió marcha nuevamente hacia el comedor principal. Necesitaba escuchar todo de la boca de Eren. Solo eso podría terminar de destruir sus esperanzas.

.


.

- Te ves muy bien, Eren. Tranquilo. Todo irá de maravilla.

- Ya quiero verlo, Armin. Esto es como un sueño. Ser correspondido por Levi. Siento mariposas en el estómago de solo imaginarlo.

- Entonces no lo hagas esperar más, Erencito. ¡Ve a por él! - animó Hanji - Nosotros te apoyaremos desde aquí.

Con gran emoción, la Bestia se dirigió al comedor principal, en donde Levi lo había citado. Se sorprendió de encontrarlo ya sentado, tomando una copa de vino a pesar de haber dicho que no le agradaba demasiado el alcohol.

Sintió algo extraño.

Con prudencia y un tremendo nudo atorado en la garganta se acercó a asiento donde Levi estaba bebiendo con la cabeza en dirección al lado contrario de donde él venía y la mirada hacia el balcón. Tocó levemente un hombro del mayor para llamar su atención.

- ¿Levi?

El mayor giró y los temores de Eren se confirmaron.

- ¡Pero miren nada más quién llegó!¡El gran rey salvador Eren! - exclamó con ironía.

Levi tenía los ojos levemente hinchados y lucía un aspecto terrible. La Bestia no podía entender el por qué de su estado y de sus palabras tan crueles. ¿Qué le había pasado para estar de esa manera?. Hasta la tarde todo parecía haber estado de maravilla.

- No entiendo el por qué de tu sarcasmo, Levi. ¿Acaso sucedió algo?. De ser así, dímelo y haré lo que esté en mis manos para solucionarlo.

Levi, notoriamente cabreado ante el cinismo del menor, soltó una risa amarga y se puso de pie para encarar a la Bestia.

- Tan servicial como siempre, mi señor - contestó, dejando la copa de vino en la mesa - Déjeme decirle que no debe preocupar. Me encuentro de maravilla. Es solo la emoción que me embarga por lo que pasará a continuación.

Esto confundía aún más a la Bestia. Sin duda no entendía nada. Levi parecía verdaderamente alterado y quiso saber el motivo; sin embargo desistió en seguir cuestionando al mayor solo para obtener un poco de calma.

- Si tú lo dices, así será, mi querido Levi. Debo confesar que me encontraba muy ansioso también por saber el motivo de tu cita hoy y la respuesta que me darías.

Vio que el mayor no respondió a esto y solo sonrió ampliamente, dio un paso y se puso frente a él, tomó el cuello del traje de la Bestia y tiró hacia él, acortando aún más la distancia que los separaba, quedando ambos con las frentes juntas y mirándose a los ojos. Un sonrojo inmenso cubrió el rostro de Eren. Sabía que algo andaba mal. Ese comportamiento no era típico de Levi. Tenía que saber qué le pasaba.

- Le-Levi..¿T-Te encuentras bien?

- Perfectamente, mocoso. ¿Qué pasa?¿No es esto lo que querías? - cuestionó, ahora rodeando el cuello de la Bestia con sus brazos, sin separarse ni un poco - Aquí me tienes. Rendido a tus pies.

El mayor intentó eliminar la distancia que aún quedaba entre ellos para juntar sus labios pero esto terminó por alterar a la Bestia. Definitivamente Levi no haría algo así. Tomó los brazos del mayor y los alejó de su cuello, dándole un empujón lo suficientemente fuerte como para apartarlo y frenar cualquier cosa que estuviese pensando hacer.

Decidido y con semblante serio, habló.

- No entiendo qué te sucede, Levi. Estás actuando muy extraño. Compórtate como un adulto y conversemos de lo que sea que esté incomodándote.

Esto colapsó el poco autocontrol que le quedaba al mayor y dejó de fingir tranquilidad. La Bestia tembló por un instante. Esos ojos nunca los había visto. Levi tenía la mirada más gélida e inexpresiva de todas.

- Pues bien. Ya que vamos a dejar de fingir. Terminemos con esto de una vez. Dime, Bestia. ¿Exactamente qué debo decir para que el hechizo se rompa?

Espera, ¿qué?. Seguramente escuchó mal. Levi no podía haber descubierto la verdad. No ahora.

- Vamos, mocoso. No te quedes ahí estático y fingiendo demencia como si no supieses de lo que estoy hablando. No preguntes cómo lo sé pero ya está hecho. Ahora dime cómo demonios rompemos el hechizo, que para eso me necesitabas. Ustedes vuelven a su vida, yo a la mía, todos felices y nos evitamos cursilerías innecesarias.

La Bestia no podía creer lo que estaba escuchando. Ahora entendía por qué Levi estaba actuando raro. Debía estar furioso y pensando mil cosas equivocadas. Tenía que aclarar las cosas cuanto antes o sino sería demasiado tarde.

- Las cosas no son así, Levi.

El mayor se encontraba ya bastante cansado de tanta hipocresía. Al principio pensó en irse sin encarar a la Bestia y que todos se pudran en su fatal destino. Pero luego meditó un poco más y se dio cuenta de que simplemente no podía odiar a todos allí. Le habían mentido, es cierto; sin embargo, si con tanto esmero lo planificó, al menos los subordinados inocentes merecían un poco de felicidad y retornar a su vida normal.

Le dolía, no podía negarlo. Tenía el corazón roto, quería llorar nuevamente pero su orgullo era fuerte como un roble. Terminaría con eso de una vez por todas y se iría para siempre. Con el tiempo seguro pasaría. Nadie muere de amor ¿cierto?.

- Deja de mentir, Eren. Necesitabas a alguien que se fije en ti y te lo confiese. Me escogiste a mí. Te portaste bien conmigo, fingiste amor para ganarte mi confianza y que cayera en tu juego. Lo tienes. ¿Ahora qué? ¿Te doy un beso? ¿Nos acostamos?. Dime de una vez qué hacer.

El corazón de la Bestia se contrajo dolorosamente. Sabía que mentirle no había sido correcto. Hanji y todos se lo dijeron pero él no quiso escuchar. Pensó que eso era lo mejor para Levi. ¡Qué equivocado estuvo!.

Pero no perdía la esperanza, el Levi que conocía podría ser rencoroso y testarudo pero algo en él le decía que aún podía arreglar las cosas. Explicarle y disculparse como es debido.

- Estás equivocado, Levi. No se puede arreglar de esta manera. No así.

- ¿Ah, no?. Pues entonces déjame decirte que tanto esmero por fingir amor ha sido en vano. Me apiado de tus subordinados. Teniendo un Rey tan astuto para crear semejante artimaña y que al final no les sirva de nada.

- Realmente no lo entiendes, Levi. Todo esto fue por tu bien. Yo no-

- ¡¿Y tú que mierda sabes?! - gritó el furioso joven, ahora claramente alterado - ¡De verdad hablas mucho para ser una estúpida bestia que no sabe un carajo sobre mí!

Esas palabras habían terminado por destruir las ilusiones de la Bestia. Todo estaba perdido ahora. Había lastimado a Levi. Aquello que quiso evitar todo este tiempo ahora se le venía como un huracán, llevándose sus últimas esperanzas.

Suspiró. Ya todo estaba terminado. O en realidad terminó antes de comenzar y todo por culpa suya.

- Supongo que tienes razón. En realidad no sé nada sobre ti.

No otra vez. Esa mirada.. ¿Por qué me miras como si fueses la persona más infeliz del mundo? ¡No te creas tan listo, idiota! No volveré a caer en tus mentiras, pensó el mayor.

- ¡Solo déjame en paz! ¡Me largo de aquí! ¡No quiero volver a verte nunca más!

- Si eso es lo que realmente deseas, Levi. Puedes irte. Pero es muy tarde ya y el bosque tiene muchos peligros. Quédate esta noche y podrás irte al amanecer. No temas. Prometo no volver a verte si esa es tu voluntad.

El mayor lo pensó por un momento. Estar en el palacio le causaba dolor de cabeza y náuseas. Debía salir de allí lo más rápido que fuera pero la Bestia tenía razón. El bosque era muy peligroso a estas horas como para un simple viajero. No le quedó otra opción más que aceptarlo y sin emitir palabra alguna se dirigió a sus aposentos por lo que sería la última noche en palacio.

.


.

Al ingresar a su habitación, notó que Mikasa seguía despierta, seguramente en busca de conversar con él, lo cual confirmó cuando escuchó que ella lo llamaba.

- Amo Levi, por favor escúcheme. Lo que le dije antes.. No tenía idea que-

- Ya déjalo así, Mikasa - cortó - Lamento que al final no puedan volver a sus tan anheladas formas humanas. Ahora, si me disculpas, dormiré y me gustaría que tú también lo hicieras.

Dicho esto, la chica no emitió ningún otro comentario al respecto y Levi agradeció internamente eso. Se quitó como pudo las ropas, tomó un baño rápido para evitar perder tiempo haciéndolo en la mañana, se puso lo que Mikasa dejó para que se cambiara y subió a la cama.

Desde donde estaba podía ver la rosa que la Bestia le regaló, a un lado en la mesa de noche. Solo eso hizo que su corazón se estrujara nuevamente y recordara lo ocurrido momentos antes. Los ojos se le llenaron de lágrimas otra vez pero su orgullo, tan fiel acompañante como de costumbre, no le permitió soltar ni una sola. Frotó sus ojos con enojo y cambió de posición, quedando ahora de espaldas a la rosa y se dispuso a dormir aunque fuera por obligación.

.

Llegada la mañana, los primeros rayos del sol se colaban por la ventana del mayor. En cualquier otro momento esto solo le hubiese causado un sentimiento de paz y felicidad por despertar nuevamente con tan bello amanecer. Pero este día era diferente. Apenas y había podido conciliar el sueño y lo hizo más por cansancio que por ganas de descansar. Ya se encontraba despierto para cuando el amanecer se mostró.

Recordó aquella vez que vio el amanecer junto a Eren y el primer nudo en la garganta del día se hizo presente. Estúpida Bestia mentirosa. Seguro lo tenía todo planificado.

No tuvo ganas de seguir pensando en cosas dolorosas y guardó las pocas pertenencias que tenía. No quiso llevarse nada de lo que la Bestia le había otorgado durante su estadía en palacio. En realidad no quería nada que le recuerde a él.

Hasta que la vio.

Aquella rosa que le fue obsequiada por la Bestia en su cumpleaños. Tan especial para él desde ese día pero ahora tan dolorosa de ver. La noche anterior prefirió evitarla puesto que la ira era lo que motivó sus acciones. Ahora, más recompuesto, la ira pasó a segundo plano y en su lugar una tremenda decepción y vació lo invadían.

Cogió la rosa con delicadeza. Quiso tirarla en un primer momento pero ahora había algo dentro de él que se lo impedía. Se veía tan hermosa. Radiante pero a la vez tan solitaria en esa caja de cristal.

No lo pensó mucho más y la guardó consigo para llevarla a casa. Tal vez pueda plantarla en su jardín una vez llegue. A Isabel seguro le encantaría cuidarla y darle seguimiento.

Suspiró.

Nadie había venido a incomodar y no creía que lo hicieran. La Bestia se lo había prometido. Al menos en eso fue sincero, pensó.

Terminó de alistar sus pertenencias y tendió la cama. Supo que el momento había llegado.

Quiso despedirse de Mikasa pero esta roncaba plácidamente así que la dejó ser y salió de la habitación.

Tuvo la esperanza de que Eren esté afuera, esperándolo para retenerlo y decirle que no se vaya. Que todo había sido un error y que realmente lo amaba.

Pero nada de esto pasó.

- Es mejor así. Adiós, Eren.

Y así, sin más, se dirigió a la entrada del palacio, en donde, mágicamente, se encontraba un caballo esperándolo junto con algunas provisiones para el viaje. Levi se montó inmediatamente en el animal y partió. Sin mirar atrás ni una sola vez.

.


Nota de autor

No es una ilusión! Dos actualizaciones en menos de un mes.

HE ROTO UN RÉCORD!

Quisiera agradecer a las personitas que dejaron reviews en la actu anterior. Casi lloré con sus hermosas palabras! :')

Disculpen que no haya respondido individualmente. Me da algo de pena.. pero valoro muchísimo que se den un tiempo aunque sea cortito para comentar algo.

Me ayudan demasiado!

Ahora, hablando del capítulo. Espero no me haya quedado tan soso. Intenté hacerlo lo menos depresivo posible n.n''''

No odien a Mikasa PLEASE! No lo hizo con mala intención :(((

En fin.

Nos vemos en la próxima actu :D

Besitos en sus cachetitos ~