Capítulo 11.- por Lily de Wakabayashi.

Era cerca de la medianoche. Genzo se había quedado mirando las noticias deportivas. Él notó que una figura de larga cabellera negra y vestida con un pijama color lila bajaba las escaleras.

¿Jaz?.- preguntó Genzo.- ¿Te pasa algo?

No, papá.- respondió Jazmín.- Es solo que no puedo dormir...

¿Qué te pasa, pequeña dama?.- Genzo usó el apodo que él solía decirle a Jazmín cuando era niña.

Es solo que no puedo dormir por un problema que tengo.- suspiró Jazmín.- Lo hablé ya con mamá, ella me aconsejó con respecto a lo que yo puedo hacer y me ayudó mucho a aclarar mis sentimientos, pero me dijo que hablara contigo para aclararme las dudas que no puede resolverme ella...

¿Qué clase de dudas?.- quiso saber Genzo.

Sobre los sentimientos de los hombres.- suspiró Jazmín.

Genzo se esforzó para no reírse. Jaz era muy niña como para tener dudas acerca de eso.

¿Qué es lo que quieres saber?.- preguntó Genzo, poniéndose muy serio.

Es solo que... .- Jaz dudó un poco.- Tuve hace unos cuantos días una pelea con Ariel.

¿Qué pasó?.- Genzo fingió no saber nada.

Jazmín se lo explicó brevemente. Genzo escuchó todo con interés.

La verdad, sé por qué estoy molesta.- concluyó Jazmín.- Mamá me dice que no es para menos... Lo que no entiendo es, si Ari se puso celoso por Johann, ¿por qué se desquitó conmigo de esa manera? Mamá me dijo que es porque así de tontos son los hombres...

Respuesta típica de tu madre.- gruñó Genzo.- Pero la verdad es que tiene mucha razón. Los hombres solemos ser así, sobre todo cuando no queremos reconocer nuestros sentimientos.

No tiene sentido.- protestó Jaz.- Si les gusta una chica, ¿por qué simplemente no se lo dicen y ya?

No es tan fácil.- replicó Genzo.- Por lo que te dije de que muchas veces no queremos reconocer lo que sentimos por una mujer. Te lo digo por experiencia.

¿Te pasó así con mamá?.- quiso saber Jazmín.

Sí, muchas veces.- respondió Genzo, dando un suspiro.- No quería reconocer que me había enamorado de ella, así que en vez de decirle lo que sentía me la pasaba haciéndole escenas de celos ridículas. Tu madre es una mujer hermosa y tenía muchos pretendientes, así que no había día en que yo no sintiera celos de ella.

¿Y qué hacía mamá?.- preguntó Jazmín.

Ella supo antes que yo mismo el hecho de que la amaba.- sonrió Genzo.- Así que simplemente se dedicó a esperar pacientemente a que yo me diera cuenta de eso.

Ya veo.- asintió Jazmín.- Entonces, eso significa que...

¿Qué cosa?

Es que mamá me dijo que si Ariel se portó así conmigo es porque está celoso y eso es porque quizás... .- Jaz se detuvo. Le daba algo de vergüenza el hablar de eso con su padre.

Quizás el presentimiento de tu madre sea correcto.- asintió Genzo.- Yo también lo creo...

Bueno, pues eso era. Tal parecía ser que Ariel estaba celoso porque a él le gustaba Jazmín. Ella, a pesar de ser una niña que intentaba ser una adolescente, ya se había dado cuenta de eso. La pregunta sería cuándo se daría cuenta Ariel de eso...

Y había una pregunta más importante aun. ¿A Jazmín también le gustaría Ariel?

Ésa era una pregunta que solo la propia Jaz podría responder.

Gracias, papá.- sonrió Jazmín, dándole un beso en la mejilla.- Me iré a dormir.

Descansa, preciosa.- sonrió Genzo.- Por cierto, ¿tu madre te dijo que conseguí cuatro boletos para que vayamos todos al ballet Bolshoi?

¿En serio?.- Jaz soltó un gritito.- ¿De verdad?

Sí.- sonrió Genzo.- Pero no se lo digas a Dai. Es capaz de huir de la casa...

De acuerdo.- rió Jazmín.- Gracias, papá.

Jaz subió nuevamente las escaleras. Al poco rato, una figura de largo cabello castaño oscuro y camisón azul claro apareció en la sala.

¿Ya cumpliste tus obligaciones de buen padre?.- sonrió Lily, sentándose en una de las abrazaderas del sillón en donde estaba sentado Genzo.

Ya me conoces.- sonrió Genzo.- Creo que el día que más temía llegó...

¿Y cuál día es ese?.- Lily acarició la oreja de Genzo.

El día en que algún muchacho se interesara en Jazmín...

No podemos tenerla encerrada toda la vida, lejos de las miradas de los hombres.- rió Lily.- Además, no te quejes, al menos conocemos a Ariel desde que era un niño y sabemos que es un buen muchacho.

Eso me recuerda.- reclamó Genzo.- Que hace tiempo te reclamé porque Jazmín y Ariel pasaban mucho tiempo juntos y tú dijiste que eso no significaba que se fueran a terminar casándose. (Ver capítulo 1).

O sea, perdóname, no soy perfecta.- rió Lily.- Cualquiera comete un error, además de que Ari y Jaz en ese entonces tenía cinco años. Y sigo teniendo razón, nadie te dice que aunque ellos se gusten ahorita vayan a terminar casándose en un futuro...

Eso fue lo mismo que yo le dije a Hermann Kaltz cuando le confesé que cierta mexicana con pretensiones de convertirse en actriz me comenzó a gustar.- replicó Genzo.- Le dije que el hecho de que esa chica me gustara no significaba que iba a terminar por casarme con ella. Y ahora mírame, estoy aquí a mitad de la noche tratando de ser un buen padre para la hija que tuve con ella.

Ironías de la vida.- sonrió Lily, acariciando la nuca de su esposo y besándolo en los labios.- Y ya que has terminado con tu labor de buen padre... ¿Qué te parece comenzar con tus labores de buen esposo?

Para eso estoy siempre más que dispuesto.- respondió Genzo, con voz seductora.

Él besó a Lily al tiempo que la tomaba en brazos y subía con ella las escaleras para llegar a su habitación...

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Daisuke se levantó muy temprano para irse a practicar un rato al sóccer antes de entrar a la escuela. El muchacho tenía en el patio de su casa una portería así como la tuvo su padre cuando era niño. Una niña pelirroja lo veía entrenar a través de la cerca. Sophie iba en su bicicleta y miró a la niña y se sorprendió un poco.

Hola.- saludó Sophie a la niña- ¿Se te ofrece algo?

¡Ah!.- la niña se espantó un poco.- No, solo quería... Solo venía a... Saludar a Daisuke...

Sophie frunció el entrecejo. ¿Quién era esa niña que se ponía colorada al mencionar a Dai?

¿Es amigo tuyo?.- preguntó Sophie.

Vamos en el mismo salón.- sonrió la niña.

¡Cuidado!.- gritó Daisuke.

Uno de los balones que lanzaba el disparador automático se desvió y se dirigió a toda velocidad hacia las dos niñas. Daisuke se lanzó a toda velocidad y detuvo el balón con una atrapada majestuosa. La niña pelirroja aplaudió, emocionada.

¡Bien hecho, Dai!.- gritó la niña.

¿Estás bien, Lori?.- preguntó Daisuke, limpiándose la tierra del pantalón.

Gracias a ti, Dai.- sonrió Lorelei Schneider.

Hola, Dai.- saludó Sophie, un poco molesta porque el niño la había ignorado.

Hola, Sophie.- Daisuke sonrió.- ¿Qué hacen las dos aquí?

Vine a ver cómo estabas.- Lori se puso muy roja.

Y yo nada más pasaba por aquí.- respondió Sophie, enojada.

¿Cuándo regresan a Francia?.- quiso saber Daisuke.

No lo sé aun.- Sophie se encogió de hombros.- Mis papás aun no lo ha decidido...

¿Puedo irme contigo a la escuela, Dai?.- preguntó Lori.- Me da miedo irme yo sola...

Claro que sí.- sonrió Daisuke.- Pero pasa por favor, Lori, para que me esperes mientras me bañó y me visto. Tú también puedes pasar, Sophie...

No, muchas gracias.- la niña rechazó la invitación, muy enojada.- Ya me voy.

Y sin esperar respuesta, Sophie subió a su bicicleta y se alejó de ahí a toda velocidad.

Niñas.- murmuró Daisuke.

Daisuke hizo pasar a Lori a su casa y Lily la recibió con mucha cordialidad.

Hola.- sonrió Lily.- ¿Eres compañera de Dai?

Sí, señora.- Lori sonrió e hizo una reverencia.- Mucho gusto. Me llamo Lorelei.

Encantada, corazón.- respondió Lily.- Tienes un nombre muy bonito. ¿Quieres un poco de pastel?

Si no es mucha molestia...

Lily fue a la cocina y Daisuke fue tras ella.

Mamá.- dijo.- Espero que no te moleste que Lori se quede aquí mientras me preparo para la escuela, es que ella me pidió que nos fuéramos juntos.

Ya sabes que no hay problema, querido.- sonrió Lily.- Tus amigos son siempre bienvenidos.

Gracias, lo sé, es solo que... .- Daisuke dudó por varios momentos.

¿Qué ocurre?

Es que ella es una Schneider.- dijo Daisuke.- No me gustaría que papá se enterara y se molestara, Lori en verdad es buena niña y no se parece a su hermano o a su papá...

Tranquilo, corazón.- respondió Lily.- Es cierto que tu padre odia a los Schneider, pero solo a los hombres. Con las mujeres de esa familia siempre se ha llevado muy bien. No olvides que él mantiene una muy buena amistad con Marie Fernández, la tía de Johann.

Es cierto.- Daisuke suspiró, aliviado.- Entonces no me preocupo. Gracias, mamá.

Daisuke salió corriendo de la cocina y subió como bólido las escaleras, en donde su hermana le pidió que no fuera a atropellarla.

Ya en la escuela, Jazmín se dirigió con decisión hacia Ariel. Ese día, su padre los había llevado a ella y a su hermano a la escuela, junto con Lori, lo que hizo que no pasaron de camino por los chicos Shadows. Jazmín se preguntó cómo seguiría Alejandra.

Hola, Ariel.- saludó Jazmín al chico como si nada.- ¿Cómo estás?

Eh... Gracias... .- Ariel se sintió muy perturbado.- ¿Y tú?

Bien. ¿Cómo está Ale?

Ya mejor.- respondió Ariel.- Se quedará hoy en casa debido a que necesita descansar por un día, pero va a estar bien.

Me da gusto.- sonrió Jaz.- Quería decirte algo... He estado pensándolo mucho...

¿Qué ocurre?.- a Ari el corazón le latía como tambor.

Sobre lo que pasó entre nosotros por Johann... .- Jaz tomó valor.- Y quiero decirte que acepto tus disculpas y que espero que podamos seguir siendo tan buenos amigos como antes...

¡Claro!.- Ariel gritó.

Y... También quiero que me disculpes por haberte abofeteado...

No te preocupes, creo que me lo merecía...

Ambos chicos rieron. Ariel estaba eufórico. Al fin Jazmín lo había perdonado... Pero ahí no había acabado todo... Johann se acercó muy petulante hacia la chica Wakabayashi.

Hola, linda.- dijo el alemán, ignorando a Ariel.- ¿Aceptarás entonces mi propuesta de ir al ballet Bolshoi?

Lo siento.- se disculpó Jazmín.- Pero no podré ir contigo. Mi padre nos ha conseguido boletos para que vayamos en familia y la verdad es que prefiero ir con ellos. Pero gracias por la invitación.

Y sin decir nada, Jaz se dio la vuelta y se marchó con paso veloz. Ariel no pudo evitar el reírse.

No te rías, Shadows.- amenazó Johann.- O te irá muy mal.

Ariel ignoró al chico y se apresuró en alcanzar a Jazmín. No importaría lo que Johann intentara hacer, no podría hacerlo enojar ese día...

Notas:

Bueno, después de platicarlo con mi socia hemos decidido que la fecha de nacimiento de Ari y de Jaz sea el 1 de Abril.