Disclaimer: Las parejas oficiales nunca debieron ser, así que nosotros atentamos contra lo establecido en los últimos dos libros, porque un amor como este vivirá en el corazón de todos nosotros hoy, mañana y siempre. Los personajes le pertenecen a Jk Rowling.
¤°.¸¸.·´¯»«´¯·.¸¸ o .¸¸.·´¯»«´¯·.¸¸.°¤
THE PERFECT GENTLEMAN
By
The Darkness Princess & Lady Muerte
Para ustedes que nos miran desde el cielo.
Siempre estarán en nuestros corazones.
D.B.M.
*º*º*º
Sólo un último baile.
—Ya puedes abrir los ojos—musitó Harry cerca de su oído, provocándole un agradable cosquilleo. Lentamente deslizó sus parpados dejando que sus ojos se maravillaran al recorrer el lugar.
Se encontraban en el balcón con vista a un jardín lleno de flores de todos los colores con una fuente circular en el centro, levantó la mirada encontrándose con el manto nocturno cubierto de destellos brillantes.
—¿Dónde estamos?—preguntó emocionada, girándose para encontrarse con la intensa mirada de su amigo que logró estremecerla. Era tan difícil amarlo tanto, soportar estar tan cerca y no cometer una locura.
«No es momento para eso Hermione… recuerda que él y Ginny.» De sólo pensar eso su estómago se revolvía y su mirada se nublaba. Inhaló despacio, necesitaba tomar control de su cuerpo, no podía lanzarse a llorar en ese momento.
—Bueno… es algo así como la sala de menesteres, seguimos en Londres mágico.
—Pero, ¿cómo es posible?
—Sirius me hablo del lugar y cómo llegar a él, pague unos cuantos galeones. Por eso te hice esperar en el carruaje tenía que pensar que es lo que quería… no sé si es el mejor lugar —comentó, pasando su mano por su despeinado cabello, en un gesto de nerviosismo.
—Lo es —afirmó atropelladamente.
Harry sonrió aliviado. —Ven.
La tomó de la mano gentilmente, llevándola al interior del salón tenuemente iluminado, donde sólo se encontraba una mesa con la cena lista en la parte posterior. Una suave tonada se deslizaba por el lugar, invitándolos a disfrutar del momento.
Hermione contuvo el aliento al ver resto del lugar, realmente no importaba donde se encontraban mientras él estuviera ahí, aunque no podía negar que la emocionaba que él hubiese creado esto sólo para ellos, incluso la hacia olvidar por momentos su encuentro con Ginny.
—¿Me permites?—preguntó respecto a su abrigo, colocándose detrás de ella.
—Claro —respondió, dejando que él deslizara la prenda por su piel expuesta. Lo siguió con la mirada hasta la mesa donde colocó su abrigo y el suyo sobre el respaldo de una silla.
Harry —ahora sí, por fin sin tanta gente—, se permitió disfrutar plenamente de la apariencia de su amiga, recorriéndola varias veces con sus ojos verdes.
«Fui un estúpido todos estos años al no notar lo hermosa que es… y ahora ella esta enamorada de otro.»
Sus pensamientos lograron provocar un malestar en Harry, apretó sus labios en un gesto amargo. Respiró profundamente, tanto para calmar aquel extraño sentimiento como para relajarse, realmente estaba nervioso y eso era una tontería porque estaba con la mujer que mejor lo conocía, con la que no tenía que fingir, con la que siempre había estado para él, con la que no tenía miedo a equivocarse con las palabras o las acciones. Y todo eso parecía haber dado un giro contrario. No sabía cómo dirigirse a ella, ahora que estaba comenzando a descubrir todas esas sensaciones y nuevos sentimientos.
En otro momento se hubiese carcajeado de lo absurdo de la situación, pero ya nada era como antes, de serlo él hubiera ido con su gran amigo Ronald a contarle lo que le estaba pasando con sus sentimientos por Hermione, pero resultaba que no podía porque se había dado cuenta que su amigo seguía interesado en ella y por tonto que fuera hasta eso lo incomodaba, lo hacia sentir que su sangre hervía.
Hermione lo miraba con sus cejas levemente contraídas en un claro gesto de confusión. Harry caminó lentamente hacia ella y cuando estuvo lo suficientemente cerca, extendió su mano. —¿Quieres… bailar?
Mione sonrió tímidamente, asintió con su cabeza tomando con seguridad la mano, sintiendo aquel cosquilleo eléctrico que la invadía al tocarlo. Él colocó su otra mano en su cintura acercándola, acortando la distancia entre los dos. Su ropa se rozaba, sus caras estaban lo suficientemente cerca invitándolos a compartir un beso.
—Realmente estás hermosa..
Hermione se estremeció al sentir su aliento golpear la piel de su mejilla. —¿Estás de broma? —contestó sabiendo que podía no se cierto, todo su glamour lo había perdido en el Baile con sus lagrimas, pero a pesar de eso, no pudo evitar que las mariposas hicieran de las suyas, revoloteando en su interior acelerando los latidos de su corazón en una alocada taquicardia.
Potter curvó sus labios en una genuina sonrisa que hipnotizaría a cualquiera, de aquellas que robaban el aliento. —No… ¿por qué no me crees?
—Será porque mi rímel se corrió, posiblemente el viento haya desecho mi peinado y no te escucho decirme eso muy seguido… ¿acaso quieres qué te recuerde los primeros años en Hogwarts? Ron y tú ni siquiera me veían como una chica —reprochó, mirándolo fijamente, arrugando su nariz.
Harry movió su cabeza apenado, no podía negar la verdad en las palabras de su amiga. —Éramos unos críos… no sabíamos nada de chicas.
—Cierto, pero siempre fui la última a la que consideraron una —manifestó dolida—. Hubo otras a las que aún no sabiendo de chicas—enfatizó lo último—, les decían eso y más… ¿acaso te olvidas de Fleur, Cho… o Ginny?—agregó titubeante. Arrepintiéndose de inmediato de sacar al tema a la pelirroja, entrecerró los ojos negándose a ver la reacción, aunque el ligero traspié de Harry en su baile le anunció que no había sido buena idea.
Él se desconcentró después de escuchar el nombre de su ex novia, no quería pensar en ella y menos en ese momento, sí sonaba cruel porque en otra época ella había sido el motor de su existencia.
—Lo siento —añadió, apenas dejando respirar las palabras fuera de sus labios que incluso él no estaba seguro de haberlas escuchado—. Harry… ¿ella y tú vol…?
Potter no quería que su noche se convirtiera en una plática terapéutica sobre su relación con Ginevra, él la había llevado ahí para olvidarse del resto del mundo. Recargó su frente en la de ella en un gesto cariñoso. —Sshhh… no quiero hablar de eso —profirió zancando el tema. La acercó más a él, pegando por completo sus cuerpos atreviéndose a llevar la otra mano a su cintura.
«¿Por qué dijo eso? ¿Qué habrá pasado entre ellos? ¿Será que no se arreglaron?».
Se olvido de pensar. Soltó un suave suspiro al sentir su figura unida a la de él, realmente estaba logrando convertirla en un manojo de nervios, su corazón martillaba con tanta fuerza en su pecho que temía que él pudiera sentirlo. Sin saber dónde colocar ahora sus manos, torpemente las entrelazó detrás del cuello de su amigo.
Harry pudo leer en las pupilas de su amiga la sorpresa que la había embargado ante sus acciones, incluso él estaba extrañado de lo que estaba haciendo, pero sólo se estaba dejando llevar por lo que en ese momento quería y él deseaba tenerla cerca. Además se veía tan linda cuando el color rojo adornaba sus mejillas. Inhaló suavemente su perfume mientras dejaba que sus narices se rozaran. Estaba totalmente hipnotizado por ella, por su encanto.
*º*º*º
Ginevra Weasley se encontraba bailando en los brazos de otro hombre que no era el que ella consideraba su gran amor. Roger Davies era con quien estaba, sabía que él se estaba esforzando porque disfrutara de esa noche, pero eso ya no iba ser posible… todos sus planes se habían ido por el caño cuando Harry la había despreciado abiertamente.
Aún no podía quitarse el mal sabor de boca que le había dejado y ni hablar de la desolación y el dolor que la estaban consumiendo, lo peor es que aún así, ahí estaba sonriendo como si nada pasara, manteniendo las apariencias.
—¿Podemos descansar? —dijo deteniéndose.
—Claro, iré por algo de beber —anunció, al dejarla en su mesa.
Lo vio alejarse entre la multitud y por fin pudo dejar de fingir, dejó que la sonrisa en sus labios se marchitara y que su vista se nublara dejando caer las primeras gotas cristalinas que se deslizaban por su piel arruinando nuevamente su maquillaje.
—¿Por qué Harry? ¿Por qué? —susurró para si misma, había notado hace más de un cuarto de hora que él y Hermione habían desaparecido, para irse a quién sabe que lugar para seguir engañándola, porque ella no se tragaba esa estupidez que él le había dicho que quería compartir esto con su amiga.
«Claro que no… eso es una cruel mentira, yo se lo que vi en la mirada de ella y la forma en que él se fue tras ella. ¡No puedo creer que me hayan traicionado!».
Una vez más se le estaba rompiendo el corazón y no podía hacer nada, no al menos esa noche. Tantos años de amor ¿y de qué habían servido? Necesitaba calmarse antes de que Roger volviera, avanzó hacia el balcón más próximo pasando entre las personas, al llegar se recargó en la barandilla sin darle importancia a quién más se encontraba ahí.
—Vaya… vaya, Comadreja, una vez más nos encontramos, no creo que sea una casualidad. ¿Acaso me estas siguiendo?
Cerró sus ojos con fuerza, esto no era posible. En serio que todo se había conjugado para hacerla pasar el peor Baile de su corta de vida. —Malfoy... lárgate —espetó irritada, sin darle la cara.
—Uh, seguimos de mal humor, ¿eh? Pues la que se tiene que largar eres tú, yo estaba mucho antes de que tú llegaras y apresúrate, porque estoy esperando a alguien —masculló socarrón.
Ginevra se limpió furiosa el rostro y se giró para enfrentarlo. —Dudo que sea alguna chica… ¿por qué no espero y vemos en cuánto tiempo aparece Zabinni?
Draco exhaló el humo del cigarro que se estaba fumando cómodamente antes de la abrupta llegada de la pelirroja, estaba por dejarle caer otra pulla cuando notó sus ojos brillantes y rojos, era claro que estaba llorando. Tragó en seco sin quitarle la mirada de su inocente rostro.
—Weasley que patética eres, mira que salir a lloriquear al balcón… no, no. ¿Acaso estás llorando por el Cara-rajada o peor aún por el idiota de Davies? —inquirió mordaz. Avanzó hacia ella, pero se detuvo confundido al percatarse de como ella se alzaba ligeramente su vestido exponiendo la cremosa piel de su pierna hasta que llegó al medio muslo de dónde sacó su varita de una liga de encaje. Se la había puesto ahí después de que él y su amigo la molestaran la primera vez.
—Acércate más y te vuelo la cabeza—amenazó, notando como él aún tenía la mirada perdida en lo que ahora cubría la tela de su vestido. Gruñó molesta, observando como él lentamente deslizaba su mirada por su silueta hasta que se encontraron sus miradas.
—Cálmate… ten y no me lo agradezcas —espetó, recomponiéndose. Le acercó un pañuelo dejándolo en la barandilla del balcón. Tiró la colilla de su cigarro, y le lanzó una última mirada para después volver al concurrido salón.
Ginny se quedó inmutada ante la acción, poco a poco bajó su varita relajando sus músculos y a pesar de que no era algo que hubiese hecho bajo otras circunstancias, tomó el pañuelo, debía de ser de una tela muy fina porque al contacto con su piel se sentía tan suave.
—¡Por Cirse! ¡Que termine de una buena vez esta noche de locos!
*º*º*º
Muy lejos de ahí, dos amigos seguían viviendo una noche muy especial.
—Lo siento, Harry… perdón —pronunciaba avergonzada, ya que por estar tan embobada había dado un mal paso y le había dado un fuerte pisotón, logrando que se rompiera su burbuja romántica.
—No te preocupes —trató de tranquilizarla, aunque su pie le punzaba.
—De verdad que pena… soy una tonta—explicó con la cara tan roja como una manzana.
Harry sólo la miró y comenzó ha reírse desconcertándola. —Pensé que sería yo él que te pisaría.
Hemione se cubrió el rostro con sus manos aunque no pudo evitar reír con él. —Y yo pensé que sabía bailar, creo que es mejor que nos sentemos.
—Sí, además si esperamos un poco más de seguro estaremos comiendo cubitos de hielos.
A pesar de que ella se había adelantado, él la alcanzó aún con su dolorcito de pie y entrelazó sus dedos, disfrutando de aquella sensación que se producía entre ellos cada vez que se tocaban, era cómodo como siempre había sido pero con un plus adictivo que viajaba por todo su cuerpo.
Ella seguía sorprendiéndose gratamente por la actitud de Harry, le sonrió cómplice hasta que llegaron a la mesa, estaba por sentarse cuando él la detuvo y jaló la silla para ella, como cualquier caballero haría.
—¿También la amiga de Sirius te enseñó modales?
—No, lo hago porque te los mereces —respondió sentándose en su lugar—. Hermione discúlpanos, Ron y yo fuimos unos trolls contigo —comentó apesadumbrado, pasando una mano por detrás de su cuello, sobándolo ligeramente.
—Si verme con un vestido saca el caballero que hay dentro de ti… tendría que cambiar todo mi guardarropa y usar a diario vestidos glamorosos —divulgó abrumada, sabía que el calor se le había subido.
—Y yo estaría encantado de verte así—comentó divertido.
—En realidad no podría hacerlo, así que tendrás que soportarme con mi ropa común y corriente… y siendo tu amiga la sabelotodo—repuso con cierta tristeza que trató de enmascarar colocando el fantasma de una sonrisa en sus labios.
—Creo que puedo vivir con eso y también con tu melena indomable —bromeó, tomando un poco de vino—. De cualquier forma no te ves mal cuando despiertas… te ves linda.
Hemione se quedó sin habla, ahora sí oficialmente estaba tan roja como la luz de un semáforo, toda su sangre había decidido subir a su rostro y cuello.
—Ah… ¿aún recuerdas ese día?
—Claro que sí —aseguró aflojando su corbatín—, ese y todos los días que estuvimos juntos en la casa de campaña.
Hermione se sintió sobrepasada por sus propias emociones. —Es mejor que comamos— espetó deseando un respiro. Tomó la servilleta extendiéndola sobre su regazo.
*º*º*º
En el Baile, Ronald le daba una vuelta más a Luna cuando la canción terminó y ella reía dulcemente. Se veía linda con su rubio cabello esparcido como una nube alrededor de su rostro cada vez que giraba. Después de todo debía admitirlo, gracias a ella no se la estaba pasando tan mal, de hecho estaba disfrutando de su compañía.
—Estoy muerto, ¿podemos sentarnos?
Luna asintió y caminaron hasta la mesa dónde se encontraba Neville en espera de que Hannah volviera del tocador.
—Ron, ¿puedo bailar con Luna?—indagó. Él miró a Luna y sabía que se encontraría con su mirada ensoñadora, si por él fuera no dejaría que bailaría con él.
—Si ella quiere—dijo finalmente, dejó caer sus hombros tratando de sonar desinteresado.
Poco después Neville y Luna ingresaron a la pista con Ron siguiéndolos con la mirada, para él era más que claro que esos dos se llevaban muy bien y que casi que él y Hannah salían sobrando.
«¿Por qué Luna no vendría con él? ¿Sería por qué yo se lo pedí? Pero yo se lo pedí a pocos días del Baile… Neville bien pudo haberlo hecho antes, entonces, ¿qué es lo qué pasa entre ellos dos?».
Tomó su vaso de agua porque haciéndole caso a Luna había dejado de beber, después de todo ya no había botella en su mesa, si quería beber tendría que buscar por su lado alcohol, pero no quería hacerlo, ya le había hecho pasar un mal rato a Luna y ella no se lo merecía. En toda la noche ella sólo había tenido atenciones con él, incluso se preocupó por su herida. Levantó su mano notando los rastros de sangre en el antes impecable puño de su camisa de gala.
—Ensucie su vestido y ella no reaccionó… de ser Lavender me hubiera gritado de aquí a dos semanas—murmuró para sí.
—Eso es por que a ella no le importa su apariencia, Ronald—señaló una temible voz a su espalda.
—¡Lavender! —gritó, poniéndose de pie, miró a la chica frente a él, la cual no tenía cara de buenos amigos.
—Sí, Lavender. No deberías de hablar de la gente a sus espaldas Ronald.
—Lo siento… yo… bueno… —balbuceó aún después del tiempo que había pasado desde que terminaron, ella lograba intimidarlo con ese tono de voz.
—Olvídalo —repuso, cambiando de humor repentinamente al sonreírle raramente—, así que viniste con Lovegood, ¿eh?
—Si… bueno, seria mejor decir que ella aceptó venir conmigo —agregó, siguiendo la mirada de su ex a la pista donde se encontraba Luna.
—Ya veo, me dijo Hannah que te cortaste, pero al parecer Lovegood ya se encargó de curarte.
—Creo que se me subieron un poco los tragos —acotó, sin despegar la mirada de Luna que giraba divertida.
—Mi querido Won-Won… ¿estás consciente de que te gusta Luna?
De inmediato él apartó los ojos de la pista para clavarlos asombrados en Brown. —¿Qué? Claro que no.
—¡Por Merlín!—exclamó elevando los ojos, era notorio que los hombres no sabían nada de asuntos del corazón— De acuerdo, si tú lo dices… pero creo que deberías de alejarla de Neville, después de todo ellos siempre se han llevado bien y quién sabe... todo puede pasar en una noche que esta —expresó y con esa frase se alejó, habiendo sembrado la duda en la cabeza de Ron, al parecer el amor les estaba llegando a todos.
Pasmado, Ron la miró aparatarse. «¿Qué me gusta Luna? ¡Claro que no! Ella es rara… habla de cosas que nadie entiende, dice ver criaturas que nadie ve. Usa ropa estrafalaria… y bueno, sí es bonita, además es amable… y tierna… y bueno… pero no… a mí no me gusta Luna… ¡me agrada, sí… ella me agrada! ¡Nada más!».
Resolvió regresando su mirada a la pareja en la pista, notando como sonreían ambos con diversión, inconscientemente apretó los dientes. «Ese Neville, debería respetar a Hannah.»
Con esfuerzo apartó la mirada, dejándola vagar por entre las parejas que se encontraban aún en el salón, localizando sin esfuerzo a su hermana sentada a unas cuantas mesas de él con Davies al lado.
«No se cómo pudo venir con ese. Si Harry se hubiese decidido a volver con ella, todo esto sería diferente.»
Inquietó por sus últimos pensamientos y por las palabras de Lavender se dio a la tarea de buscar a sus amigos, incluso se levantó para tener una mejor vista, no podía creer que no los podía encontrar.
—¿Acaso se fueron? ¿Estarán en Grimmauld?
—Ron, ¿con quién hablas? —indagó Seamus.
—Nadie…oye, ¿no has visto a Harry o a Hermione?
—Ah, hace ya un tiempo que se fueron —comentó sin darle importancia—, si no me equivoco fue poco después de que Harry viera a Ginny bailando con Davies y que Hermione estuviese con Wood.
—¿Qué? ¿Qué hacia ella con él? —interpeló sin comprender, frunciendo su frente.
—No sé, yo sólo te digo lo que vi.
«¿Qué habrá pasado? ¿De verdad le habrá afectado tanto a Harry haber visto a mi hermana con otro? ¿Y por qué Hermione estaba con Wood?». De repente tenía la imperiosa necesidad de irse ya, necesitaba acallar sus dudas.
*º*º*º
En el tocador de damas, Ginevra miraba su reflejo con pesar, tomó su bolso sacando parte de sus cosméticos para intentar arreglar el desastre de su cara. Al menos era bueno que Roger estuviera lo suficientemente tomado como para no darle importancia a como lucía ya.
—¿Ginny?
Se giró encontrándose con su ex cuñada. —Hola, Lavender—murmuró, trató de ponerle entusiasmo, pero la verdad sólo se había quedado en el intento, su voz había sonado apagada y rota, como si en cualquier minuto fuera a romper en llanto.
—¿Cómo estás? ¿Por qué tienes esa cara? —indagó, mientras se lavaba las manos. Claro que ella ya tenía una idea.
—¿Aún preguntas? Harry…—exhaló con dolor.
—Oye, tranquila.
—No puedo estar tranquila cuando se que estoy perdiendo a Harry. Dime una cosa, ¿tú sabes lo qué estaba pasando entre Hermione y él?, ¿por qué no me mandaste una carta diciéndome que él vendría con ella?—reprochó encarándola.
Lav ahora sabía que había sido un mal momento para abordar a Ginny, pero debía o no decirle lo que sabía… por un lado Hermione le había pedido que guardara silencio, pero también Ginevra era su amiga.
—No lo hice porque me entere hace poco… no tuve tiempo, además pensé que ya lo sabías y no se a qué te refieres cuando dices qué pasa algo entre ellos, yo no veo nada extraño… siguen siendo amigos —concluyó sintiéndose fatal, pero estaba haciendo lo correcto ¿no? Después de todo no quería empeorar las cosas y no quería perder ninguna amistad.
—¿En serio? —cuestionó con incredulidad— Harry me dijo lo mismo pero yo se que no es verdad, Hermione me traicionó al no decirme que vendría con él, jugó sucio y estoy casi segura que siente algo por él, lo vi en su mirada —expresó con desazón. Se recargó en el lavamanos y dejó caer su rostro.
—Oye no, cálmate… deberías hablar con ella —aconsejó tomándola por los hombros haciéndola mirarla—, ahora no pienses en ellos y mejor disfruta del Baile. Vamos a arreglar esa cara.
—Pero…
—Nada, vamos pásame esos cosméticos —demandó tomando la bolsa, le echo un vistazo rápido, encontrando un pañuelo—. ¿Y esto?
Ginny rodó sus ojos al ver el pedazo de tela. —Es un pañuelo… de… —pausó, por un momento dudo en decirle, sabía lo chismosilla que era chica— de Malfoy.
—¿De Draco Malfoy? —habló observando la tela con los ojos bien abiertos, para después acusar a la chica con su mirada— ¿Cómo lo conseguiste? ¿Hay algo qué no sepa?
—No y no tiene importancia como lo conseguí —minimizó—, si quieres puedes quedártelo.
—Oh no —denegó dejando la tela en el bolso—, como sea que lo hayas conseguido es tuyo —prorrumpió, mirándola con un aire analítico.
*º*º*º
En tanto Sirius y Yannel contrario a lo que se podría pensar que se encontraban acaramelados en la casa de la auror, reconciliándose como era el plan de él, se encontraban en el Ministerio de Magia, atendiendo los efectos de un ataque que se había dado en Azkaban.
—Al parecer unos rebeldes quisieron liberar a sus viejos amigos —informó Cassinni—, pero todo este bajo control.
—¿Hubo fugas? —cuestionó con seriedad Sirius, temiendo por Harry.
—Si un grupo de ex mortifagos, revisamos con los guardias y no pudimos encontrarlos —anunció notando como el rostro de Sirius reflejaba lo furioso que se encontraba, sus labios estaban exangües y sus ojos centellaban de coraje.
—¡Qué! —gruñó Black— ¿Quiénes? ¿Cuántos son?—bramó jaloneando al hombre.
—¡Canuto! —llamó Remus con todo firme, alejándolo del hombre, pegándolo contra la pared de un solo golpe— Tranquilízate, los encontraremos.
—Lunático… suéltame —ordenó endureciendo su expresión, mirando directamente los ojos ámbar de su amigo. Lentamente Lupin lo fue dejando libre, pero se mantuvo a su lado.
—¿Por qué no me avisaron en cuanto sucedió?—cuestionó, mirando a todos los aurores ahí reunidos.
—Porque el mensaje llegó cuando ya habían controlado la emergencia —informó Piett con voz temblorosa.
—¡Maldición! —rumió furioso— Reúnan a todos los aurores, comenzaremos el plan 0307 de emergencia ¡Ya! ¡Muévanse! —mandó, observando como sus subalternos comenzaban a movilizarse—. Remus, Cassinni vengan conmigo, iniciaremos en los alrededores… yo sé de algunos lugares dónde pueden estar escondidos.
—Yo también iré —apuntó Tonks avanzando hacia ellos.
—No, tú y Yannel busquen a sus familiares, amigos que los puedan ayudar… proporcionarles lo que necesitan para huir, concéntrense en los ex mortifagos —señaló sin dar pie a ser cuestionado.
—Pero…
Yan no estaba de acuerdo, otros podían hacer eso, ella estaba lista para un poco de acción en las calles de Londres mágico.
—Es una orden—sentenció estoico.
—Hablaremos de esto después —expresó Tonks cruzándose de brazos—. Cuídense—añadió en un tono más suave, lo último que vio antes de desaparecer junto con Yannel fue a Remus susurrándole que se cuidara.
*º*º*º
Ajeno a lo que sucedía afuera de su cielo personal, Harry disfrutaba de la compañía de su mejor amiga, de recordar con ella los momentos felices y graciosos que habían compartido junto con Ronald.
—Creo que nos hemos acabado el vino —mencionó, dejando que las ultimas gotas cayeran en la copa de Hermione.
—¡Creo que es la primera vez que bebo tanto! —soltó, mirando la botella vacía.
—Bueno pues te propongo un último brindis —comunicó, alzando su copa hacia ella.
—¿Y por qué brindaremos?
—Por nosotros, por todo lo que hemos vivido juntos, porque sin ti no estaría aquí.
Las palabras hicieron enrojecer nuevamente su rostro. No era que no las hubiese escuchado antes, pero ahora había cambiado la forma, no sabía por qué exactamente si era por el tono que había utilizado o la manera en que la estaba mirando, pero sabía que esta vez sería única e irrepetible, ahí radicaba su valor.
Chocaron sus copas, sonriéndose cómplices. Hermione miró su reloj notando lo tarde que era, el Baile debía estar por terminarse, eso explicaba el dolor en sus pies, llevaba demasiado tiempo con esos zapatos.
—¿Un último baile antes de irnos?—cuestionó incorporándose.
—Esta bien, sólo espera —pidió y sin pensarlo dos veces se quitó las zapatillas dejándolas en la silla—. Ahora si, bailemos —exclamó animada, tomó su mano notando como él fruncía su ceño confundido ante su acción.
—Lo entenderías si fueras chica y una que no usa frecuentemente tacones —explicó apenada.
Harry dibujó una sonrisa. —Al menos ahora no me dolerá si me pisas.
—¡Harry! —chilló apenada, le dio un pequeño golpe en su hombro— Eso fue sin querer —añadió en su defensa—. ¿A dónde vamos, no bailaremos en el salón?
—No, nuestro último baile será en el jardín, ¿o prefieres que bailemos aquí? —inquirió enarcando su ceja, deteniéndose antes de tocar el pasto.
—Oh no, por mi esta bien.
Lo animó a seguir, finalmente llegaron al centro del jardín colocándose a un costado de la fuente. Harry dudo en si tomar o no la mano de Hermione, finalmente decidió que pondría sus dos manos en su talle, después de todo era su último baile. Aunque de inmediato notó la diferencia de estatura sin los tacones.
Hermione dejó que sus manos subieran a los hombros de Harry mientras descansaba su cabeza en su torso, disfrutando del sube y baja con cada respiración y del increíble aroma que despedía.
—Espero no pisarte —bromeó, concentrándose en los pasos.
—Yo también porque me dolería mucho y te pondría a sobarme —repuso divertida.
—Entonces no me distraigas—concluyó sonriente.
Se quedaron en silencio, simplemente moviéndose acompasadamente.
*º*º*º
Ron ayudaba a bajar a Luna del carruaje, para ese momento ya se encontraba lo suficientemente sobrio y se lo debía a varios factores. Por un lado su plática con Lav, después la desaparición de sus amigos y por último el coraje que le había hecho pasar su hermana.
—Ronald no te enojes con Ginny —pidió Luna, mientras caminaban hacia la puerta de la residencia Lovegood.
Weasley crispó sus manos aún con coraje. —Es que no teníamos porqué llevar a ese… Davies a su casa, no se cómo se le ocurrió salir con ese… ese… alcohólico.
Luna tocó su brazo suavemente. —Sólo estaba alegre, además él pudo haberse ido solo y llevar a Ginny, pero tú fuiste él que empezó todo —rebatió con lógica.
—Obvio, es mi hermana, no iba dejar que ese la llevara en ese estado —expresó exaltado.
—¿En ese estado? Ron, no es por ofenderte, pero no estabas igual hace un rato —acertó inocente, mirando como él bajaba su cabeza.
—Siento eso… fue deplorable de mi parte, pero eso no tiene nada que ver con Ginny, ella y ese tipo…
Luna le sonrió. —Eres demasiado celoso con ella.
—¡No es verdad! —disintió terco.
Ella simplemente se rió. —Ay, Ronald.
—No fui el mejor acompañante, quizás debiste haber ido con Neville u otro que si te hiciera pasar un buen rato —farfulló molesto consigo mismo, pasando su mano por su cuello apenado.
Luna lo miró con sus ojos saltones salpicados de ese azul cielo que bien podrían pasar por grises, se acercó a él y depositó un casto beso en su mejilla. —Que las hadas te cuiden, descansa —deseó, con eso desapareció detrás de la puerta.
Ron creía que nunca la entendería, dejó caer sus hombros encaminándose al carruaje. Luna era todo un misterio.
«… ¿estás consciente de que te gusta Luna?».
Las palabras acudieron a él. Se llevó una mano a la mejilla en donde Luna la había rozado con sus labios.
—No… a mí no me gusta Luna, de ninguna manera —susurró para sí. Conflictuado, subió nuevamente al carruaje que lo llevaría a Grimmauld Place.
*º*º*º
Nymphadora se encontraba rodeada de expedientes, pergaminos y fotos de ex mortifagos. Acaban de regresar de visitar a la mansión Malfoy, no sabía si alegrarse de que no habían encontrado nada o seguir desconfiando y optaba por la segunda, por eso siempre había un agente merodeando ese lugar.
—Espero que ellos tengan mejor suerte—exclamó Yannel con frustración.
—Yo también.
—¿Y con quién se quedó Teddy?
—Con mi madre, me costó mucho dejarlo porque no se encontraba bien —divulgó preocupada.
—Algo me comentó Sirius, pero seguro se pondrá mejor —animó a su amiga, sonriéndole tenuemente.
—Así que… tú y mi tío de nuevo, eh.
—¿Qué te digo? Además tú lo ayudaste —reprochó, fingiendo molestia
—Sólo le dije que te avisara que no podía ir, no puedes culparme por lo demás —comentó, lavándose las manos del asunto.
—Mmmm… esta es segunda oportunidad que le doy, no estoy dispuesta a tolerarle otro engaño por muy encantador que sea.
—Lo sé y no te pido que lo hagas, tienes derecho a tomar todas las precauciones para que no te haga daño.
—No me animas diciéndome eso, pero si lo haré. Esta vez las cosas las haremos a mi manera —aseguró en un suspiro—. Ahora me preocupa que vaya a hacer una locura, no estaba nada bien.
—Te entiendo, pero no te preocupes, Remus va con él.
—Vamos, es mejor que sigamos buscando, sólo espero que a esos malditos no se le ocurra irrumpir en el Baile —opinó horrorizada, pensando en las posibles las consecuencias, demasiados chicos inocentes lesionados.
—Pero ese lugar está vigilado y protegido. No creo que Sirius lo dejara sin aurores, además Harry sabe defenderse, por algo es leyenda, ¿no?
—Mejor vamos ahí —acotó, sin querer correr ese riesgo. Tomó su túnica y con varita en mano desaparecieron.
*º*º*º
En el 12 de Grimmauld Place, Hermione caminaba por el hall suavemente iluminado.
—¿Crees qué Ron ya haya llegado?
—Mmm no lo sé, supongo… —murmuró, hundiendo sus hombros. Le ofreció su mano para ayudarla a subir la vieja escalera.
—Espero que se la haya pasado bien con Luna.
—Yo también —exhaló esperanzada. No quería que su noche juntos terminara, pero inminentemente tennía que suceder, observó el corredor, estaba a pasos de dejarla y la verdad es que no quería.
«¿Qué tal si le propongo qué sigamos hablando en mi habitación con algunos dulces o una taza de chocolate…? —Sacudió su cabeza, no podía creer lo que esta pensando—¿Qué me esta pasando? ¿Qué es eso de platicas casi matinales en mi habitación? ¿A quién quiero engañar? Quiero volver a dormir con ella, besarla, pero ni siquiera he hablado con ella del beso y de sus sentimientos por otro… y ni siquiera he terminado de entender lo que me está pasando y esta lo de Ginny.»
Si, él tenía claro que lo que sentía por Hermione nada tenía que ver con lo que había sentido por Ginny.
«Eso es de lo que estoy seguro, es distinto… como sus besos, toda ella despierta en mi cosas que no sabía que podía sentir y menos por mi mejor amiga.»
—Harry, te quedaste callado —dijo extrañada, se detuvo frente a su puerta.
—Iré a ver a si ya llegó Ron, pero después de que me quite esto —enunció improvisando, nervioso por sus pensamientos. Se jaló el corbatín, sintiéndolo repentinamente muy apretado.
—Si esta seguro que ya debe de estar roncando —expuso con una media sonrisa, jugando con los botones de su abrigo. Estaba nerviosa había sido la velada de sus sueños a excepción claro de Ginevra y Cormac, que de alguna forma fungirían como los malos del cuento. No estaba segura de cuál sería el papel de Oliver Wood, él la había rescatado del malo, no podía ser el príncipe ese sólo era Harry, aunque casi todos los cuentos terminaban con «un fueron felices para siempre», pero sabía que este no era el caso y ni hablar del beso… aunque eso seguía rondando su mente.
Se mordió los labios, inconscientemente dirigió su mirada a la boca de su amigo.
—Si, es lo más seguro —replicó sin darle tanta importancia, ahora sólo estaba concentrado en ella, sabía que debía despedirse aunque no deseaba hacerlo—. Bueno… creo que es hora de que te deje descansar.
—Sí —murmuró dudosa. ¿Por qué parecía qué no querían despedirse?
«¡Por Dios…! ¿Por qué mi corazón no deja de latir de esa forma alocada? Y esta sensación en mi estómago que nunca termina, al igual que mi amor por él, a pesar de todo nunca se cansa. ¿Por qué sigo teniendo la esperanza que algún día él pueda corresponder? Por qué si está noche lo vi con Ginny. Siempre ha sido ella, aunque esta noche él la haya compartido conmigo, yo siempre seguiré siendo su amiga, la que lo escucha, apoya y quiera en silencio. Lo único que aquí no me cuadra y que me esta volviendo loca es, ¿por qué nos besamos? ¿o lo bese?, pero él aceptó ¿o él me besó?».
—Hermione… Hermy… —mencionó su nombre varias veces sin resultado, parecía que había decido dormir con los ojos abiertos, posó su mano en su mejilla, frotándola suavemente, hasta que ella lo miró con sus brillantes ojos cafés.
—Sí… lo siento, me quede pensando en… —pausó controlándose a si misma—nada.
—No creo que haya sido nada—denegó curioso—, ¿qué estabas pensando?
Las pupilas de Mione centellaron con duda, ¿debía o no decírselo? Sólo fue cuestión de unos segundos para que se decidiera, quizás después se arrepentiría pero era ahora o nunca. —Sobre…
—¿Sí? —La animó a continuar.
—Sobre el beso de ayer —soltó, entrecerrando sus ojos no quería ver la reacción de su amigo,
Harry se descolocó. —¿E-el… beso?
—Lo siento, yo… creo que mejor, olvídalo, ¿quieres?
«Bonita despedida Hermione… ahora sí que arruinaste todo —Se abofeteó mentalmente, ni siquiera se atrevía a mirarlo—. Lo sabía... lo sabía, para él no fue nada.»
Ahí estaba nuevamente ese dolor tan conocido, cuando una ilusión es destrozada. Ahora sólo quería entrar a su cuarto y meterse debajo de sus mantas a pensar una y otra vez por qué había hecho eso, era algo que no debió pasar.
Eso sólo logró confundir más a Harry, apenas estaba cavilando en una forma de contestarle y decirle lo que pensaba del beso cuando le decía eso. Se pasmó aún más si eso era posible. No pudo evitar sentirse un poco herido por la manera en que ella había minimizado ese hecho.
«Primero toca el tema que yo he querido hablar desde anoche y ahora dice que lo olvide. ¿Tendrá qué ver con el chico del que esta enamorada? Tal vez por eso me dice eso, para que no me haga una mala idea, y yo que creía que… podía significar algo.»
Y de nuevo fue presa de ese sentimiento abrumador, aquel fuego… celos, otra vez estaba sintiendo celos de aquel que era capaz de despertar el interés de su amiga, de haber conquistado su corazón.
—Eh… ¿de verdad crees eso? ¿Es por qué sientes qué traicionaste al chico que amas? —enfrentó, queriendo de una buena vez saber ¿qué diablos pasaba con ese tipo?, y de ser posible su identidad.
Hermione alzó su mirada de golpe encontrándose con rostro de su amigo bañado en seriedad, incluso tenía fruncido su ceño. «¿Qué significa eso? Yo pensé que era eso lo que quería escuchar… ¿a qué viene eso de la traición?».
—No, yo no traicione a nadie, la pregunta es... si tú no lo hiciste.
—¿Qué? Yo no… —calló al recordar a la pelirroja— no.
—Es mejor que vayamos a dormir, no quiero perder tu amistad por un beso.
—No lo harías —susurró dando por concluido el tema, aunque sin duda dolido. Él creyó que cuando hablaran del tema, sería algo que le daría pena al principio pero al final se sincerarían y dirían lo que pensaban abiertamente—. Buenas noches, descansa.
Se inclinó depositando un beso en su frente, para después girarse y refundirse en su habitación, no sin antes azotar la puerta decepcionado, molesto… no sabía ni describir lo qué estaba sintiendo.
Hermione permaneció como estatua en el mismo lugar con la vista clavada en la puerta que acaba de cerrarse. —Harry… —murmuró perturbada por las últimas palabras de su amigo, de sus ojos ya caían unas suaves lágrimas.
Lentamente se movió y entró en su habitación al momento la chimenea se prendió iluminando el cuarto. Se quitó su abrigo aún tratando de comprender lo qué había pasado.
«¿Qué quiso decir con eso? ¿Y si…?».
Sin darle tiempo a rebuscarle más explicaciones, salió corriendo de su habitación directamente a la de él y aunque la duda estuvo presente en ese momento, giró la perilla e irrumpió en la habitación donde Harry se volteó abruptamente, lanzándole una mirada interrogante, mientras terminaba de quitarse el saco.
—¿Hermione? ¿Pasa algo?
Ella sentía que su corazón había entrado en un estado de frenesí, latía tan vivo como nunca antes, la adrenalina ya se regaba por todo su cuerpo. Sin dudar más se abalanzo sobre él tomándolo del cuello, logrando que él se inclinara lo suficiente para que ella lo besara.
Harry abrió sus ojos desmesuradamente, incluso se tambaleó ligeramente por el peso de ella, sus manos inmediatamente la rodearon en un autoreflejo, sosteniéndola. Eso si que no se lo esperaba, de inmediato aquel calorcito especial lo recorrió, sintió como ella se separaba, pero él no quería que lo hiciera aún. Al diablo con todo…
Cerró los ojos y se dejó perder en sus deseos, movió sus labios con seguridad sobre los de ella, sintiendo como se estremecía en sus brazos y ya nada más le importó que seguir sintiéndola de esa forma.
Su corazón tembló de emoción ante la efusiva respuesta de Harry, se aferró a él en busca de un apoyo para no caer. Abrió sus labios dejándolo pasar y sumergirse en las profundidades de su boca, estremeciéndose al sentir aquel cosquilleo extenderse por todo su cuerpo como ondas eléctricas.
Harry se tomó su tiempo, disfrutando de la sensación de sus labios sincronizándose con los suyos en movimientos acompasados, sintiendo como se inundaba de un sentimiento tan profundo que rayaba en lo desconcertante, en lo imposible y aquella calidez que lo recorría lo estaba volviendo loco. Avanzó con ella hasta recargarla en la pared, pero en ningún momento dejó que sus labios se separaran, al contrario tomó todo lo que pudo de ellos, embrigándose con su dulce sabor, con su textura...
Finalmente contra su voluntad se alejaron. Apenas y tenían el espacio suficiente para que el aire se colara a sus pulmones de ambos, se recargó en el hombro descubierto de su amiga, dejando que su aliento rozara su piel y no le pasó desapercibido el estremecimiento que la inundó. —¡Por Merlín, Hermione…!
Ni siquiera lograba formar una frase coherente, estaba descolocado por todas esas sensaciones abrumadoras.
Hermione ni siquiera deseaba abrir sus ojos, no quería despertar de aquel momento tan maravilloso, sentía como sus pulmones se llenaban con la loción de Harry, embotando más sus sentidos. No tenía control sobre su cuerpo, no podía terminar de creer lo que había hecho. Finalmente abrió sus ojos encontrándose con su amor abrazado a ella, tenía que decírselo, tenía que confesarle lo que había guardado celosamente tanto tiempo, ese sentimiento que nacía de lo profundo de su ser y lo único que tenía que hacer era revelárselo y después que fuera lo que Merlín quisiera.
—Harry…
Él se movió de su cómoda posición, para mirarla encontrándose con sus pupilas refulgiendo llenas de sentimientos, por fin se estaba dando cuenta de lo que de verdad sentía, ya no tenía que buscarle más explicaciones, en ese momento todo parecía tan claro, por fin había encontrado la razón por la que debía seguir viviendo, lucharía por ganarse el corazón de Hermy y si para eso tenía que enfrentarse al hombre que ella quería... lo haría, él se ganaría su amor.
Hermione sintió que sus rodillas le fallarían en cualquier segundo, se perdió en los ojos verdes, sintiendo que nuevamente se había quedado sin respirar pero tenía que decirlo, tenía que dejar que esas palabras respiraran fuera de su corazón, de su alma.
—Harry… yo… yo… te amo.
Potter parpadeó varias veces como si no hubiese entendido lo que ella acaba de decirle, como si lo hubiera imaginado.
Ella aprovechó la perturbación de su amigo, para zafarse de sus brazos huyendo a su cuarto con el corazón expuesto y aquel sentimiento a flor de piel. Él la vio partir inmutado, sentía los pies clavados a la alfombra. Su corazón se había paralizado para después latir desbocado, apenas estaba cayendo en cuenta de lo que ella había pronunciado y la carga significativa de esas palabras. Sintió una extraña explosión de emoción en su estómago que se regó rápidamente por todo su ser.
Recreó tantas veces como pudo la escena, creyendo que todo había sido una ilusión pero no, ahí grabado en su mente se encontraba todo.
—¿Me ama? Ella… me ama.
Incluso su voz sonaba tan extraña pronunciando aquello, no terminaba de dar crédito, una estúpida sonrisa de adueñó de su rostro.
—Harry, ¿estás bien?—inquirió Ronald, mirándolo con una mueca de confusión. Acaba de llegar y cuando se dirigía a su habitación se había topado con su amigo con ese raro comportamiento.
—Mejor que nunca, debo hablar con Hermione —exclamó, avanzó hacia la puerta cuando Ron se interpuso en su camino.
—Creo que ya es algo tarde, ya debe estar dormida… mejor no la molestes —gruñó sintiendo una aguda punzada de celos.
—Pero es que tengo que hablar con ella —explicó apresurado. Su burbuja rosa se había rotó y empezaba a tomar conciencia del sentir de su amigo. Tragó en seco, sin despegar su mirada de las pupilas celestes.
*º*º*º*
Continuará…
