Algo o alguien le estaba moviendo y a la vez le hablaba, como si quisiera que se levantase, pero su sueño era mucho más fuerte. La noche anterior le costó mucho quedarse dormido. El estar tan preocupado por Santana le hizo que el sueño se esfumara por bastante tiempo. Al fin, tras varios movimientos más logró abrir los ojos y comprobar de quien se trataba. Era Blaine, iba aún en pijama y con el pelo alborotado.
-¿Qué pasa? – dijo Kurt en cuanto se despertó mientras se frotaba los ojos
-¿Que hacéis los dos de esa manera? – preguntó Blaine entre risas al ver como Santana y Kurt estaban colocados en el sofá.
Santana tenía la cabeza apoyada en el reposabrazos del sofá y ocupaba casi más de medio sofá. Kurt, sin embargo, tenía la cabeza apoyada en la cadera de Santana y el resto del cuerpo ocupaba lo que quedaba de sofá, mientras que sus pies sobresalían de este.
-Mierda me quedé dormido – se dijo así mismo Kurt entre quejidos a la vez que intentaba incorporarse, pues aquella postura que mantuvo durante toda la noche le estaba causando ahora dolor – mi cuello – dijo pasando su mano por detrás de la nuca.
-Vaya dos – comentó entre suspiros Blaine – ¿Y cómo es que dormiste aquí? – preguntó éste interesado, intentando bajar el tono de voz para no despertar a Santana.
- No podía quedarme dormido. Ya sabes, me preocupaba – dijo mirando a Santana, quien aún seguía dormida.
- ¿Y has dormido algo? – preguntó Blaine tomando asiento en el otro sofá.
- Pues como unas… - no sabía la hora que era, por lo que cogió el móvil que había en lo alto de la mesita de centro - … una horas – dijo tras mirar la hora y volviendo a dejar el móvil donde estaba.
- ¿Hablasteis de algo? – comentó intentando averiguar el estado de Santana.
- Sí, nos pasamos casi toda la noche hablando, hasta que al final nos entró el sueño – respondió este frotándose los ojos.
*7 horas atrás….*
No podía parar de dar vueltas en aquella cama, no tenía sueño y lo único que hacía era pensar en cómo estaría Santana en esos momentos. Sabía perfectamente lo que se siente cuando te enamoras de alguien heterosexual y esa persona tiene pareja. Lo sabía y por eso podía entender el dolor por el cual estaba pasando su amiga. Demasiadas preguntas y preocupaciones rondaban ahora por su cabeza. Decidió levantarse, pues le era inútil tratar de quedarse dormido cuando no podía. Pero antes de hacerlo, giró su cabeza, al lado suyo seguía durmiendo Blaine, con algún que otro rizo tapando su cara. No lo podía negar, amaba aquellos rizos, esos que tanto odiaba su novio. Le dio un leve beso en su frente y se levantó. Estaba todo a oscuras y no podía encontrar sus zapatillas, por lo que cogió su teléfono que se encontraba en la mesita de noche. Intentando hacer el menor ruido posible, las encontró y se dirigió hacia la puerta, abriéndola muy cuidadosamente. Cuando salió trató de cerrarla lo más lento posible, así evitaría cualquier ruido. Finalmente, tras cerrar la puerta, caminó de puntillas por el pasillo, sabía que Santana tenía un sueño ligero y con cualquier ruido se despertaba. Atravesó una a una las puertas que daban a los diferentes dormitorios y al baño, pero al llegar al final del pasillo, vio como una luz inundaba gran parte del oscuro salón. Allí estaba Santana, sentada en uno de los sofás, con un móvil en la mano y la televisión encendida, pero sin voz.
-¿Aún estás despierta? ¿No puedes dormir? – dijo este acercándose lentamente a la morena.
- No – respondió Santana sorprendida, apartando los ojos del teléfono – tú tampoco por lo que veo – añadió y devolvió la mirada al móvil que portaba en sus manos.
- No, estaba preocupado por ti – dijo Kurt sentándose al lado de Santana - ¿Qué estás haciendo? ¿de quién es ese móvil?
- Estoy… mandándole un mensaje a Artie, el novio… - su cara cambió por completo al pronunciar aquel nombre - … el prometido de Brittany – corrigió – este es su móvil – dijo enseñándoselo
- ¿Y por qué le estás mandando un mensaje y encima con el móvil de ella? – preguntó éste interesado
- Para decirle que Britt está en mi casa, para que no se preocupara – dijo mirando a Kurt – supuse que Britt habría querido enviarle un mensaje y como yo no tengo su número pues no lo podía enviar desde el mío – devolvió la mirada al teléfono.
- Am – Kurt no podía dejar de mirarla, sabía que aunque no dijese nada estaba hecha pedazos por dentro, pero a la vez era realmente fuerte, por lo que sabía que pronto se recuperaría.
Santana terminó de escribir el mensaje y presionó el botón de enviar, en cuanto se envió volvió a dejar el móvil en la mesa y se echó sobre el respaldar del sofá. Lo único que deseaba en ese momento era que el día acabase de una vez, le era insoportable esa situación y esos sentimientos que chocaban unos con otros. Tantos pensamientos recorrían en ese momento su cabeza que no sabía si lo que sentía era dolor, miedo, rabia o simplemente tristeza. Mientras que su cabeza estaba hecha un lío, Kurt solo la miraba. De alguna manera le tenía envidia, ya que a pesar de su sufrimiento ella siempre acababa siendo la más fuerte, pero sin embargo, él era muy débil y muchas veces se daba por vencido en las luchas entre su corazón y cabeza.
-Te tengo envidia – confesó.
-¿Envidia de mí? – preguntó ésta sin dar crédito a lo que sus oídos estaban escuchando - ¿te gusta sufrir por amor? – añadió sin dejar de mirar a Kurt
- No esa envidia, te tengo envidia por lo fuerte que eres – dijo posando su mano sobre la de Santana – yo si estuviera en tu pellejo ya me habría rendido, sin embargo tú sigues aquí de pie, sin tirar la toalla del todo.
- ¿Y quién te dice a ti que yo no he tirado la toalla? – preguntó mirando fijamente a los ojos de Kurt.
-Porque lo sé, tú no eres de las que te rindes, eres fuerte – dijo regalándole una sonrisa – tu puedes con esto y más, y yo voy a estar aquí para ayudarte por si algún día tus fuerzas decaen.
-….
Santana no dijo nada, sabía que Kurt lo estaba diciendo para bien, pero realmente su amigo no la conocía del todo. Esa era la máscara que siempre se ponía, siempre trataba de parecer fuerte, pero en realidad estaba rota por dentro. Esta vez era de las veces que no sabía si gritar su dolor o simplemente huir lejos, sabía que la batalla ya la tenía perdida, nunca tendría a su lado a Brittany de la manera que ella quiere. ¿Por qué se tuvo que enamorar de esa manera? ¿por qué de ella? Por mucho que le daba vueltas a las cosas nunca entendía porque justo en ese momento se iba a enamorar y encima de una chica. ¿Acaso el destino estaba jugando con ella? ¿querría que ella pasara por el mismo dolor que sufrieron los chicos que ella rechazó o simplemente el destino le estaba mostrando su verdadero yo? No sabía nada, necesitaba respuestas, pero no encontraba el camino para encontrarlas.
La conversación entre ellos continuó hasta altas horas de la madrugada, cuando al fin el sueño les venció. Kurt logró cerrar los ojos pensando que había ayudado a su amiga; mientras que Santana cerró los ojos porque pensaba que esa era la única manera de dejar de pensar en todas esas preguntas y pensamientos que se le pasaban por la cabeza. A partir de ahora su deber era intentar olvidar a Brittany, aunque sabía que eso iba a ser muy difícil, la rubia había calado tan profundo que hasta sus huesos temblaban con solo tocarla.
*La actualidad*
Kurt le contó todo lo que había hablado con Santana, con mucho detalle. A diferencia de Kurt, Blaine era muy astuto y sabía perfectamente que las respuestas y comportamientos de Santana eran totalmente diferentes a como se podría sentir por dentro, sabía que todo era una fachada, que la situación estaba pudiendo con Santana. Por mucho que Kurt dijera que conocía a su amiga, realmente quien mejor la conocía era Blaine, ya que al principio el moreno era igual que Santana, pero con el paso del tiempo cambió. Sabía que esa situación de olvidar a alguien heterosexual era muy difícil, él lo vivió mucho antes de conocer a Kurt, aunque la situación fue mucho más suave, ya que el chico que le gustaba no se había prometido tal y como lo acababa de hacer Brittany. Comenzaba para la morena un duro proceso de olvidar, de intentar alejar cualquier sentimiento que pudiese tener sobre aquella rubia. Sin duda iba a ser doloroso, ya que cuanto más tiempo pase intentando olvidarla, más cerca estará el día de la boda, fecha que aún está por descubrir.
-Kurt, Santana no es como tú dices. Ella puede parecer fuerte y de pronta recuperación, pero realmente es muy débil – comentó Blaine quien se había quedado pensativo al recordar aquellas palabras que le dijo el castaño sobre Santana.
- Claro que sí, ella es fuerte. Soy su mejor amigo, sé perfectamente como es ella – dijo Kurt, pareciéndole una barbaridad lo que acababa de decir su novio.
- No es así Kurt, esa es la fachada que ella se pone y que tú te crees – dijo agarrando la mano de su novio – y lo sé porque en algún momento de mi vida yo fui así y la mayoría de mis amigos se creían esa fachada, mientras que yo solo me tragaba ese sufrimiento – añadió mirando fijamente a los ojos del castaño.
- Que tú te veas reflejado en la situación de Santana no significa que ella sea igual que tú – dijo este intentando no levantar mucho la voz – ella es diferente a ti y yo lo sé - añadió a la vez que dirigía la mirada a su amiga aún dormida.
Blaine no dijo nada, sabía que llevar la contraria a Kurt era muy difícil, era de cabeza dura y le costaba dar su brazo a torcer. En aquel instante en el que ambos estaban mirándose fijamente, cada uno en si pensando lo equivocado que estaba el otro, Santana despertó. Comenzó a dar quejidos a la vez que comenzaba a estirazarse, abrió los ojos casi por completo y en cuanto lo hizo pudo ver como Blaine y Kurt la miraban fijamente. Se sentía observada y algo incomoda, no se esperaba que sus mejores amigos se la quedasen mirando.
-¿Que- qué hacéis los dos ahí mirándome, es que acaso tengo monos en la cara? – preguntó ésta mientras se incorporaba.
- Monos no, pero legañas como elefantes de grandes sí – comentó Kurt intentado alejar cualquier pensamiento de Santana sobre el por qué estaban ambos mirándola.
- Y tú lo que tienes grande como un elefante es la nariz – dijo esta para defenderse.
- No, la mía es perfecta, me lo dijo mi médico – comentó tocándose la nariz.
- ¿Ya empezáis? No hay quien os aguante – dijo Blaine levantándose del sofá y yendo hacia la cocina.
- Perdona, pero nosotros al menos nos reímos, tú eres un aburrido – gritó entre risas Kurt desde el salón para que lo pudiese oír Blaine que ya estaba en la cocina.
- Ya, ya, pero luego bien que vienes a mí para que te dé cariño – gritó también Blaine entre risas a la vez que encendía la cafetera para prepararse un café.
Ese ir y venir de gritos, provocó que Brittany, la cual aún estaba en el cuarto de Santana durmiendo, se despertara. En cuanto abrió los ojos comenzó a inspeccionar aquella habitación. No sabía exactamente donde estaba, pues ninguna de las cosas que había en aquel cuarto se parecían a las que ella tenía en el suyo. Se dio la vuelta, y al hacerlo, pudo ver como en la mesita de noche había una foto de Santana junto a Kurt y Blaine. Ahora le encajaba todo, ese era el cuarto de la morena. Pero la pregunta que ahora le rondaba la cabeza era ¿Cómo había llegado hasta allí? Sabía que la noche anterior había bebido, pero no había imaginado que bebiera tanto que ni hasta de eso se acordara. Estaba totalmente aturdida. Finalmente, con mucho cuidado, ya que su cabeza estaba que explotaba del dolor, se levantó. Caminó lentamente hacia la puerta, pues hasta el mínimo ruido que hacían sus pisadas le aumentaban aún más su dolor de cabeza. Abrió la puerta, y al hacerlo aún podía oír algunos gritos. Pudo saber de quienes se trataban al lograr hacer un esfuerzo, pues aquellos gritos la estaban matando, se trataban de Kurt y Blaine. Atravesó el pasillo y finalmente llegó al salón, allí estaban Kurt y Santana sentados en el sofá. En cuanto apareció en el salón, Santana comenzó a estar nerviosa y el castaño lo notó. Se podía ver en su mirada y en la expresión de su cara ser feliz al verla, pero en su mirada también se podía notar un sentimiento de dolor. Ese momento fue para Santana como cuando le regalan a un caramelo a un niño y luego se la quitan, Brittany era ese caramelo y Artie era el que se lo quitará en cuanto la rubia vuelva junto a él.
-Buenos días – dijo Brittany mirando a Kurt y Santana, mientras posaba sus manos en su cabeza.
-Buenos días – dijeron ambos a la vez.
- ¿Te duele la cabeza? – preguntó el castaño al ver como la rubia se tocaba dicha parte.
- Sí, bastante – respondió Brittany regalándole una leve sonrisa, pues el dolor la estaba matando.
- Santana ¿tienes ibuprofeno para darle? – preguntó Kurt mirando a Santana, pero esta estaba ensimismada viendo a Brittany.
Era la primera vez que la veía de esa manera, con los pelos algo alborotados y la ropa con pequeñas arrugas. Sin duda hasta incluso con un saco de patatas la rubia se vería perfecta a los ojos de Santana. Estaba tan embelesada mirando a Brittany que ni si quiera escuchaba las palabras que le decía Kurt.
-Santana – volvió a repetir este – ¡SANTANA! – dijo este entre dientes elevando la voz y dándole un codazo para que la morena volviera en sí.
- E-eh ¿qué? – preguntó esta algo aturdida, pues no sabía a qué venía ese golpe.
- Que si tienes un ibuprofeno – dijo Kurt intentando disimular la risa que le había entrado al ver aquella reacción de la morena.
-S-si – respondió mirándolo mientras su nerviosismo se apoderaba de ella – ¿por?
- Porque lo necesita Brittany, le duele la cabeza – comentó este mirando tiernamente a Santana, sabía que aquella morena por muy dura que pareciera tenía un gran corazón.
Finalmente, Santana se levantó y fue hasta la cocina. Allí, mientras que Blaine echaba azúcar en la taza de café que se acababa de preparar, Santana rebuscaba cajón por cajón tratando de encontrar las pastillas que le había dicho Kurt.
-Ibuprofeno, ibuprofeno, ibuprofeno – se decía a sí misma en voz alta, provocando que Blaine la mirase.
- Santana ¿estás bien o es que te han cogido en un anuncio para patrocinar ibuprofeno? – preguntó este sin entender nada.
-Necesita ibuprofeno – dijo ésta sin mirarlo mientras seguía buscando en los cajones-
- ¿Quién? – preguntó el moreno mirándola más detenidamente.
-Brittany – respondió
- ¡Ah! ahora lo entiendo todo – dijo a la vez que le daba un sorbo al café y se la quedaba mirando.
- ¿El que entiendes? – preguntó Santana dejando de buscar aquellas pastillas por un momento.
-El por qué estás tan nerviosa – dijo dándole otro sorbo al café – es por ella, ella te provoca ese nerviosismo.
- No-no estoy nerviosa – contestó y volvió a la búsqueda intentando no aparentarlo.
- Por mucho que lo disimules no lo vas a lograr, te lo puedo notar a leguas – comentó entre risas Blaine.
- ¿Desde cuándo te has vuelto tan Kurt Hummel? – preguntó Santana tras encontrar las pastillas.
- Ya sabes, las cosas se pegan – dijo riendo.
- Pues que no se te pegue tanto – comentó cerrando el cajón y después llenó un vaso de agua– adiós – soltó saliendo de la cocina.
Esta volvió al salón, le entrego el vaso y la pastilla a Brittany y esperó a que esta se lo tomara.
-Gracias – dijo esta tras tomársela a la vez que le regalaba una sonrisa a la morena.
- De nada – respondió Santana sosteniendo el vaso que le había entregado a Brittany.
-¿Qué hora es? – preguntó, pues no sabía ni tan si quiera en qué día estaba.
- Son casi las once – respondió Kurt al mirar la hora en su reloj.
- Oh! No, debería de estar ya arreglada – dijo esta sobresaltada – a las doce y media tengo una comida con la familia de Artie, le vamos a dar la noticia y mira como estoy yo – comentó mirando su ropa.
- Tranquila, Santana ahora te lleva a casa, seguro que llegas a tiempo – se adelantó Kurt a Santana, pues sabía que escuchar aquel nombre le dolía.
Santana al escuchar aquello se quedó paralizada, no sabía que ese mismo día Brittany se iba a reunir con la familia de su prometido. Sin duda aquello la destrozaba por dentro, pero no tenía otra cosa que hacer más que sonreír, pues le gustase o no, Brittany era feliz con él.
Unos minutos después, Brittany y Santana ya se encontraban de camino a casa de la rubia. Era el momento de volver a casa, pero para la morena significaba más que un simple viaje, era como si estuviera dejando ir a su corazón. Sabía que en cuanto la dejara en casa se iba a sentir vacía. Sin duda la rubia ponía patas arriba todo lo que tenía en su interior y en su cabeza.
-Gracias por haberme dejado dormir anoche en tu casa – comentó Brittany a la vez que miraba a Santana.
- No me las tienes que dar, tampoco te iba a dejar en la calle ¿no? – dijo intentando parecer graciosa, mientras controlaba el tamborileo de sus dedos en el volante.
Brittany sonrió y asintió con la cabeza. Miró nuevamente a Santana, para luego dirigir su mirada a los dedos de esta en el volante.
-¿Estás nerviosa? – preguntó de repente.
-¿Yo? No-no, ¿por qué lo dices? – dijo la morena intentando no aparentar nerviosismo.
- Por eso- dijo señalando los dedos de esta, los cuales aún seguían golpeando el volante produciendo un, ahora, ruido molestoso.
- ¡Ah! Es-es por… - Santana estaba tratando de buscar una excusa - … porque tengo que preparar una coreografía para la profesora de baile, Cassandra, y se me da muy mal bailar – logró acordarse del baile que tenía que hacer y lo utilizó como excusa.
- Tranquila, seguro que te sale bien y si no sabes pues yo te ayudo, para eso estamos las amigas ¿no? – comentó la rubia sonriendo a la vez que posaba su mano en el brazo de Santana, provocando en esta que de nuevo aquel temblor se apoderase de ella.
Santana se paralizó al sentir su mano. Se sentía tan bien cuando Brittany la tocaba, lo único malo era aquel temblor que siempre aparecía. Miró de reojo a la bailarina y descubrió que ésta aún la miraba esperando una especie de respuesta, por lo que esta se apresuró a hablar.
-¿En serio? Tam-tampoco te quiero molestar – logró decir.
- Sí, además seguro que será divertido – dijo ésta mostrando una gran sonrisa.
- No creo que sea tan divertido verme bailar, soy como un pato mareado, más bien doy pena – comentó sin dejar de mirar la carretera.
- Cuanto más pato más empeño le pone bailando - soltó Brittany.
- ¿Qué? – preguntó Santana, pues no sabía a lo que se refería la rubia.
- Es un dicho de mi madre – rió – cuando era pequeña yo también decía que era un pato, pero con la ayuda de mi madre y el empeño que le puse acabé consiguiéndolo.
Santana sonrió al oír eso, nunca se hubiera imaginado que la rubia antes fuera mala bailando.
-¿De verdad? – preguntó Santana aún sin creérselo.
- Sí, era muy mala, pero me apasionaba tanto el baile que gracias a esa pasión y al empeño que le puse lo logré – dijo a la vez que recordaba aquellos momentos – seguro que con mi ayuda tú también lo lograrás.
-Creo que estás poniendo demasiadas esperanzas en mi – comentó Santana mirando a Brittany.
-Lo hago porque sé que lo vas a lograr – dijo la rubia mirando también a la morena, a la vez que sonreía.
Aquella sonrisa acababa de matar a Santana, ¿podía ser más perfecta? La conversación ya estaba dando a su fin, pues según las indicaciones de Brittany, ya estaban llegando. Finalmente, tras recorrer un par de manzanas más, ya habían llegado. Santana estacionó el coche.
-Me he divertido mucho San – comentó Brittany a la vez que se desabrochaba el cinturón.
- Y yo – dijo esta con una especie de sonrisa amarga, pues le dolía verla irse.
- Te espero para la clase particular de baile – dijo señalando a Santana con el dedo.
- Sí, allí estaré – aseguró la morena afirmando con la cabeza.
- Okey, entonces nos vemos el próximo día – dijo dándole un beso en la mejilla – Adiós – añadió abriendo la puerta y bajándose del coche.
Santana se quedó paralizada, no se lo esperaba. Tras varios segundos de asimilación, ésta al fin habló.
-A-adiós – su cara lo demostraba todo, estaba aún sorprendida por ese beso.
Brittany le regaló una última sonrisa y se dirigió dentro del edificio; mientras que la morena aún seguía en shock, tocaba su mejilla, la misma en la que Brittany había posado sus labios y dejado un suave beso.
*En ese mismo momento, en otra parte de la ciudad…*
Rachel acababa de salir de una tienda de fotografía, ya que mientras que paseaba por una de las calles de Nueva York, en una de sus vistas a los cientos de escaparates que había por toda la calle, logró ver algo que hacía mucho tiempo que no veía. Se trataba de una cámara, pero no era una cámara en particular, sino la que Quinn hacía tiempo había vendido para poder costearse los estudios en NYADA. En cuanto la vio supo que se trataba de aquella cámara, pues era la única que tenía grabada en la parte delantera una "Q". Se la quedó mirando por un rato, pues no sabía qué hacer. Tras estar un rato mirando detenidamente aquella cámara, decidió entrar en la tienda. Preguntó por ella y cuanto costaba, al enterarse supo que era demasiado cara para costeárselo, pero sabía que era una parte muy importante para Quinn y si con eso podía empezar a acercarse poco a poco más a la rubia lo haría. Le dijo al recepcionista que se la guardara, que poco a poco la iría pagando y se la llevaría. Pagó una cuarta parte de lo que costaba, se guardó el recibo con la cantidad que le faltaba por pagar apuntada en él y salió de la tienda. Estaba feliz, pues sabía que esto podía gustarle a Quinn, ya que de siempre había amado la fotografía, pero el sueño de su madre era que ella se convirtiera en una actriz de Broadway, justo lo que quería ser Rachel. El sueño de Quinn era estar detrás de una cámara, mientras que en el de su madre ella tenía que estar delante. Pero para no marchitar los sueños de su madre, dejó atrás los suyos, vendió la cámara que le regaló su abuelo por sus 16 años y con ese dinero entró en la escuela. Rachel sabía que desde ese momento Quinn no era tan feliz, aquello que amaba lo tuvo que dejar aparcado y seguir los sueños de otra persona. Recordar aquello le dolía, porque sabía que su amiga tenía mucho talento en la fotografía y sin embargo tuvo que dejarlo.
Aquellos pensamientos envolvieron su mente por completo, tanto que casi cruza en rojo el paso de peatones. De repente, sintió como una mano agarraba su brazo, tiraba de ella y la alejaba del paso de peatones. No sabía quién era esa persona pues aún no le había visto la cara, ya que ella estaba de espaldas, pero aquella persona ejercía una gran fuerza en su brazo. Rachel comenzó a gritar y a decirle que la soltase, pues aquella persona la estaba llevando cerca de un callejón. Tras varios intentos, logró soltarse, ahí fue cuando descubrió de quien se trataba.
-¿Qué haces aquí y porque me has hecho eso? ¿Qué pretendías hacerme? ¿Qué quieres? – gritó, pues la había asustado, pensaba que era un violador o un asesino.
- Tengo que hablar contigo. Y baja el tono, estamos en la calle, no en un piso – dijo la otra persona mirando a su alrededor.
- ¿Si querías hablar conmigo porque no me saludaste primero? Porque que yo sepa esas no son maneras de tratar a una chica – continuaba criticando Rachel a la vez que no le quitaba la mirada a la persona que tenía en frente.
- Va- vamos a aquella cafetería de en frente, puede que me haya seguido, no creo que se haya creído mi farsa – señaló con el dedo el lugar, a la vez que miraba hacia todos lados.
- ¿De quién estás hablando? – preguntó Rachel.
- Sabes perfectamente de quien estoy hablando – le dijo mirándola fijamente, haciendo que Rachel al fin cayera en la idea de quien se trataba.
CONTINUARÁ…
Siento mucho haber tardado tanto, pues el 20 del mes pasado tenía examen y en cuanto terminé de subir el capítulo anterior me tuve que poner a tope con los estudios. Después de ese examen he tenido que volver de nuevo a los estudios, pues las notas no me salieron muy bien del todo y tengo que recuperar en septiembre y eso me quita tiempo. Me he decidido a ponerme fechas, ya que si sigo así sin fechas tardo más en subirlo, así que me he dicho de subir un capítulo cada dos semanas más o menos, ya que mis cap son largos para que me dé tiempo a pensar en lo que voy a escribir y a redactarlos. Espero no tardar en el siguiente capítulo, pues en este no tenía la idea muy definida de cómo iba a ser y por eso he tardado más (añadiéndole el tiempo perdido por culpa de los estudios). A sí que a partir de ahora cada dos semanas un capítulo y si tardo un poco más por favor perdonármelo, soy muy lenta escribiendo y en ponerme a ello, pero siempre trato de hacerlos largos para, de laguna manera, recompensároslo. De nuevo mis disculpas por tardar.
PDT: no sabía si subirlo hoy, ya que me he enterado de la noticia de Cory y no estaba muy animada como para subirlo (no era mi favorito, pero quieras o no duele perder a alguien y más si era una parte importante en Glee). Aún sigo en shock, pero desde aquí mando mis condolencias a los familiares, a Lea y a todos los que somos Gleeks.
