Bueno antes que nada ?Como han estado? Espero que bien se que me e tardado en subir este capitulo pero hay varias razones por las cules no pude en tanto tiempo la primera por mi trabajo el tener dos agota de verdad trabajar por 15 horas no es nada bueno pero nisiquiera eso fue suficiente para que la segunda la cual fue el motivo principal por el que me tarde tanto entre tantas cosas se me ocurrio cierta noche de un martes escribir aun cuando me centia canzado decidi relajarme escribiendo pero no encontraba un lugar para insírarme así que despues de mucho pensarlo tome la decision de hacerlo en la sala de la casa justo enfrente de la televicion tal y como lo haria el maestro Akira Toriyama cuando dibujaba Dragon Ball así que una ves tomada la decision prendi mi LAP tome mis cosas mis apuntes y comense a bajar las escaleras y fue ahi donde ocurrio la desgrasia tropese y mi Lap cayo por las escaleras muriendo inmediatamente y tube que ahorrar dinero para almenos comprar una de segunda mano en lo que me conpro una mejor espero que entiendan por que me tarde tanto lo bueno de esto es que ya tengo dos capitulos mas aparte de este en fin esa es la esplicacion ya no creo tardarme en subir los demas pero por el momento e aqui el siguiente capitulo espero les agrade así que sin mas nos vemos y que esten bien.

Capitulo 11: ¿En quien te apoyaras?

Pasaba de la media noche. Pocos eran lo que se encontraban en las calles a esas horas, la mayoría dormía en sus casas el tan añorado descanso y quién no, con todas las actividades que se efectuaban durante todo el día, ya fueran estudiantes o trabajadores. Pero por desgracia el sueño no es para todos la mejor forma de descansar, hay quienes desearían no dormir nunca y una de esas personas era Bunny. Para ella, la noche significaba tener toda clase de pesadillas. Solía tenerlas desde que su padre el Profesor la había salvado y se había vuelto a encontrar con sus hermanas, casi todas las noches soñaba con su otra yo, aquella Bunny de gran estatura y corpulencia que en su sueño mataba a sus seres queridos. Sin embargo, esa noche la pesadilla era una de las peores.

En su sueño, Bunny veía a la ciudad de noche con un cielo violáceo oscuro sin luna ni estrellas. Ella se encontraba en las calles caminando y parecían ser interminables, pero justo cuando llegaba al parque Bunny sentía un temor inexplicable, no quería entrar pero algo la obligaba a hacerlo. De pronto el cielo cambiaba a un rojo-sangre. Al entrar, los árboles se distorsionaban en formas malvadas que la aterraba aun más, aun así Bunny no podía detenerse.

"¿Qué pasa? ¿Acaso tienes miedo?" Escuchó una voz. Bunny cerró los ojos esperando no ver a quien le hablaba. "¿Y piensas que con eso evitarás lo que más anhelas?"

-¿Por qué me haces esto? ¿Por qué no me dejas en paz? –Preguntó ella casi suplicando. La voz rió en forma burlona.

"Por que ambas somos una misma y tú jamás te separarás de mí. Yo veo en tu interior y sé lo mucho que deseas destruir, matar, ésa es tu naturaleza." Bunny abrió los ojos muy grandes y encaró a aquello que le hablaba aun cuando no la podía mirar.

-¡Eso es mentira, nunca desearía algo así! Eso es lo que quieres que yo sea pero hay algo que te lo impide.

De nuevo se rió aquella voz.

"No seas tonta, si te refieres a tu familia, aquella familia que nos separó, es sólo una estupidez. ¿Por qué no lo miras tú misma?" Bunny miró hacia el lago donde Bombón y Burbuja estaban flotando boca abajo, muertas. Bunny se aterró y comenzó a mirar en todas direcciones. "¿Por qué buscas tanto? Aquí esta la otra, la que más odio de las tres" Bunny miró en dirección de un árbol en el se encontraba Bellota, clavada en el tronco por una estaca. Bunny retrocedió aterrada mientras a su alrededor iban apareciendo todos a los que amaba: su amigo de la escuela Brick y sus hermanos, todos ellos muertos. En ese momento algo cayó justo a sus pies, era su padre; Bunny se arrodillo intentando tocarlo pero no se atrevió, le aterraba hacerlo. La voz rió nuevamente pero con más fuerza. De pronto se calló cuando unos pasos se escucharon de entre los árboles: alguien se acercaba, era la Bunny gigantesca que ella fue en el pasado. Su otra yo levantó su enorme brazo y Bunny vio que llevaba a Yafel sujeto del cuello, éste aun respiraba con dificultad. El joven levantó la cabeza mientras Bunny negaba con la cabeza. Yafel le sonrió y de pronto su expresión cambió, las grandes manos le rompían el cuello y luego lo soltaban. "Jamás no separaremos y cuando salga de este lugar todo ellos morirán".

Bunny despertó casi gritando. Miró frenéticamente a su alrededor esperando verse de nuevo en el parque pero la pesadilla ya se había ido. Se puso de pie y caminó hasta la ventana de su cuarto, la calle se encontraba vacía o al menos, eso era lo que parecía.

¿Qué pasara cuando ella se libere, cuando regrese hacer lo que fui en un principio? Se pregunto a sí misma. No quiero que les pase nada a mis hermanas, a mi padre ni a mis amigos… y tampoco a él, por primera vez me siento contenta de conocer a alguien como Yafel. Bunny suspiró. Pensar que todo puede terminar de un momento a otro. Sus sueños podían o no hacerse realidad, no lo sabía, pero lo que sí sabía bien era que la solución sólo vendría de ella misma, pero tendría que enfrentarse así misma y eso era lo que más temía. Cuando se tranquilizó, Bunny bajó la cortina de su ventana y se dirigió de nuevo a dormir –o al menos eso esperaba- sin saber que alguien tampoco dormía, alguien que la vigilaba a una distancia considerable. Dentro de un auto, dos la cinco mujeres que habían llegado a la ciudad se mantenían trabajando: eran June y Melisa, pero era Melisa quien vigilaba mientras que June dormía.

-Parece que esa jovencita padece de insomnio. –Comentó Melisa en voz baja- y aun me pregunto, ¿por qué el interés de aquel hombre por ella? –La mujer torció la boca y luego suspiró–. Lo mejor será no investigar. Las órdenes de nuestro jefe fueron que vigiláramos, lo demás no nos interesa y mientras nos paguen, lo demás sale sobrando.

Melisa se colocó de nuevo los binoculares y continuó mirando la casa. El resto de la noche transcurrió tranquila, Bunny pudo dormir pues la pesadilla no volvió por el momento y mientras ella continuaba durmiendo un poco más, el reloj de Yafel lo despertó; el chico se levantó de la cama y después de vestirse salió de la casa y comenzó su entrenamiento tal y como lo hiciera desde el primer día que llegó la ciudad. Su rutina comenzaba con correr hasta llegar al parque que se había convertido en su lugar de entrenamiento. Sin embargo alguien también tenía la costumbre de entrenar allí y ese era el profesor Jack, quien desde aquel día continuaba observándolo al joven.

-A pesar de que Yafel posee más poder del que muestra, carece de disciplina. –Meditó Jack mientras se mantenía detrás de los árboles; de pronto sonrió. –Me recuerda a mí cuando era joven, parece que ya es momento de que me presente ante él y ver qué tan fuerte es.

Jack se puso de pie y se retiró dejando a Yafel en aquel lugar.

Había pasado ya una semana desde que Yafel y su familia llegaran a la ciudad. Él y hermana Nozomi habían hecho bastantes amistades, en especial Nozomi con la Chicas Súperpoderosas, gracias a que se encontraban en el mismo salón de clases. Yafel, por su parte, había tenido ya algunos "problemillas" con Cerebro pues este aun no se acostumbraba a que su amada se interesara más por Yafel que por él, que era su eterno enamorado. Pero a Cerebro se le conocía bien porque nunca se daba por vencido, además de ser "algo" vengativo, así que intentó en varias ocasiones hacerlo quedar mal con uno que otro experimento pero al final Cerebro era quien salía perdiendo, ya fuera que saliera disparado por alguna de la ventana del salón o que incluso terminara en el sótano. Al final terminó por darse por vencido. Fuera de eso, el grupo de amigos había aumentado.

El viernes comenzó normal, en la escuela los autobuses llegaban llenos mientras que otros alumnos eran traídos en vehículos particulares. De uno de estos descendían Sandra y su hija Mili. La chica no pudo menos que alegrarse de ver la escuela, había estado en muchos colegios pero en este había algo que en verdad le agradaba. Sara le miró y al ver a su hija contenta no pudo menos que sentirse de igual manera, siempre se encontraban viajando y cuando Mili entraba en algún nuevo colegio no se mostraba a gusto, pero en esta ocasión era diferente no sólo para su hija sino para todo su equipo, era como si la ciudad les mostrara algo que ella misma había estado buscando por mucho tiempo: tranquilidad.

-¡Mamá, este lugar es perfecto!

-Tienes razón, a mi también me agrada este colegio. Parece que tu primer día será agradable. -Comentó Sara. Mili la miró y asintió con la cabeza. –Pero ahora vamos a la dirección y presentarte con el directo, terminar los últimos detalles y luego podrá comenzar tu día. -Sara tomó del hombro a su hija y ambas se encaminaron al interior de la escuela. Mientras ellas entraban uno de los autobuses llegaba a la escuela con las cuatro hermanas. Bombón se encontraba regañando a su hermana Bellota.

-Entiende, Bellota, si no logras pasar este examen el profesor no te permitirá asistir a las competencias escolares, debes de ponerte a estudiar. -Le decía mientras entraban al patio de la escuela. Bellota la escuchaba con ambas manos entrelazadas detrás de su cabeza.

-Está bien, lo haré desde esta tarde, después de entrenar me pondré a estudiar. -Le contestó relajada. Aunque no parecía importarle, las tres hermanas sabían que sí lo haría.

-Vaya, ésta sí que es patético: la típica hermana que regaña y la otra típica que obedece. Pero siempre han sido patéticas. -Se escuchó una voz detrás de todas ellas.

-Y supongo que tú eres mejor que todas nosotras, ¿no es así, Princesa? -Contestó Burbuja a la vez que volteaban atrás. Princesa las miró con su típica sonrisa de superioridad.

-Lo curioso de todo es que si mi hermana es lenta de aprendizaje tú eres aun más lenta, ¿o no es cierto que al terminar el año anterior tuviste que ir al curso de verano? Ni siquiera el dinero de tu padre pudo comprar tus calificaciones, al menos Bellota sí pudo disfrutar de sus vacaciones. –Dijo Bunny, quien con una mirada desafiante observó a Princesa. Esto no era bueno ya que todos sabían que si entre Princesa y Bombón había una rivalidad, con Bunny era más que eso, ella por defender a su hermana era capaz de cualquier daño.

-A veces me pregunto cuándo dejarás de comportarte como la niña que ya has dejado de ser y comenzarás a ser una señorita madura. -Intervino Bell, de inmediato calmando la situación que se había iniciado.

-Bell, buenos días. -Le dijo la misma Bunny quien dejó de mirar a Princesa; ésta por su parte sonrió nuevamente y se dio la vuelta alejándose de ellas y dirigiéndose a su grupo de amigas.

-Vaya, te ves diferente. ¿Se puede saber el motivo? -Le comentó Bombón al verla tan sonriente.

-Sí, lo pueden saber, de hecho pronto toda la escuela lo sabrá. -Le contestó aun más emocionada.

-¿Y quien es? -Preguntó Burbuja con algo de emoción, sabían que en realidad se trataba de un chico.

-Bueno, es alguien que conocí hace algunos días y a quien comenzaré a conocer más de cerca desde esta día y pronto será más que un amigo. –Dijo Bell con una sonrisa suave. Justo en ese momento el auto de Catalin llegaba con Yafel y Nozomi–. Y acaba de llegar.

Al voltear todas ellas, en especial Bunny, se sorprendieron al ver de quién se trataba.

-¡No me digas que es...! -Bellota no terminó la frase al ver a Yafel.

-Si, en efecto, es él. -Les contestó y sonrió de forma pícara. –Bueno, me retiro, aun no es el momento para hacerlo pero en el almuerzo lo haré. Nos vemos chicas. -De inmediato Bell se retiró, las cuatro chicas la miraban sin decir nada.

-Buenos días. -Se escuchó una alegre voz, al voltear vieron que era Nozomi y junto a ella, Yafel.

-Hola Nozomi, qué tal, Yafel. -Les contestó Bombón. Yafel devolvió el saludo levantando su mano izquierda y sonriendo. Miró por momento a Bunny pero ella miraba en otra dirección, era como si lo evitara lo cual resultaba extraño ya que desde aquella noche cada vez que se miraban era agradable para ambos, pero al final quien interfería siempre era Bellota, pero esta vez no fue así, y eso sorprendió a la misma Bellota. Yafel miró a Bunny con extrañeza. Bunny no deseaba verlo pero no podía evitarlo, era más fuerte su deseo de verlo. Al mirarse uno al otro Bunny se sorprendió ya que a su mente vino aquella imagen del sueño que tuviera la noche anterior, al recordar cómo le rompían el cuello hizo que de inmediato su rostro cambiara, se transformó en miedo. Yafel de inmediato lo percibió pero justo en ese momento la campana de la escuela sonó, esto distrajo a Yafel quien miró en dirección del sonido.

-Me retiro, si me disculpan, con permiso. -Dijo Bunny nerviosamente alejándose rápidamente de sus hermanas. Nadie entendía la reacción de ella.

-Bueno, nosotras también nos retiramos, nos vemos en el almuerzo, Yafel. -Dijo Burbuja y todas ellas se retiraron. Yafel aun miraba en dirección de donde se fuera Bunny, algo la había alterado pero sólo ella lo sabía. Aun extrañado por lo anterior, Yafel se dirigió a sus clases. La mayoría de los estudiantes ya se encontraban en sus asientos, otros platicaban entre sí ya que el profesor todavía no llegaba. Bellota se encontraba con uno de los libros sobre el rostro, lo que indicaba que se encontraba durmiendo; Bombón también tenía uno pero a diferencia de su hermana, ella sí estaba leyendo. Burbuja por su parte hacía lo que más le gustaba: diseñaba sus vestidos. La única que no se encontraba haciendo algo era Bunny; se mantenía alejada de sus hermanas, junto a una de las ventanas miraba al cielo con los brazos cruzados, lo que significaba que no deseaba hablar con nadie. En su rostro había tristeza y se encontraba tan metida en sus pensamientos que no se dio cuenta de que alguien se acercaba a ella hasta que esa persona tocó su hombro. Bunny se sorprendió al ver de quien se trataba: frente a ella se encontraba Mandy.

-Es rara la vez miras al cielo de esa manera y sólo pasa cuando te preocupa algo. -Mandy estaba tranquila, si bien su expresión era la misma-. ¿Quieres hablar de lo que te preocupa? -Bunny la miró, era extraño que Mandy le hablara de esa manera, sin embargo sabía que lo necesitaba, quería hablar con alguien más que no fueran sus hermanas ya que si les contaba lo que había soñado la noche anterior, sólo lograría preocuparlas, así que en silencio asintió con la cabeza y con el mismo silencio salieron del salón. Bellota se disponía a seguirlas pero fue Butch quien la detuvo sujetándola de la mano, de inmediato le iba a protestar pero guardó silencio al verlo tan serio.

-Hay momentos en que sólo se puede hablar con ciertas personas, ella lo necesita y ten por seguro que Mandy es la más indicada. Déjalas, es lo mejor. -Bellota miró a sus hermanas; ellas no dijeron nada pero sabía que estaban de acuerdo, así que Bellota cedió.

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-Bueno, señora, eso sería todo. Su hija es bienvenida a esta escuela, espero que tu estancia sea satisfactoria, Mili. -Les decía la Directora mientras se ponían de pie.

-Es también un placer para nosotras el estar en esta escuela, estoy segura que mi hija estará contenta en ella. –Dijo Sara tomando de los hombros a su hija.

-Ven conmigo, Mili, te llevare a tu salón. Señora, un gusto y con su permiso. -Sara besó la mejilla de Mili quien le sonrió. Mientras ellas se dirigían al salón de clases, en uno de los techos de la escuela se encontraban Bunny y Mandy, ambas se mantenían en silencio, lo que solía ser muy molesto para Mandy quien se caracterizaba por su especial carácter; incluso la misma Bellota solía callarse cuando ella se molestaba.

-¿Y bien, Bunny, qué sucede? -A pesar de su carácter rudo, la rubia se mantenía lo más tranquila posible. Bunny miraba hacia la ciudad, desde de esa altura podía ver la mayor parte de ésta.

-¿Alguna vez te conté acerca de los sueños? -Mandy negó con la cabeza, lo que hizo sonreír a Bunny. –Es curioso, tengo años de conocerte y hasta este momento aun no te he contado acerca de mis sueños. Desde que mi padre el profesor Utonio me curó y me transformó en lo que ahora soy he tenido sueños… o mejor dicho pesadillas. En ellos veo a mi anterior yo, a la anterior Bunny, y ella siempre asesina a mi padre y mis hermanas. He tenido el mismo sueño durante años, ella me habla y me amenaza… pero… en cierta forma ya estoy acostumbrada a todo aquello. Sin embargo, anoche verdaderamente me aterró, en mi sueño se encontraba alguien a quien nunca imaginé ver allí… -Bunny hizo una pausa intentando controlarse. Trataba de no llorar. –Era Yafel.

Bunny le contó a Mandy cómo se desarrollaba su pesadilla y lo que había visto respecto a Yafel. Mandy se sorprendió. Gracias a Burbuja Mandy ya sabía lo que Bunny sentía por Yafel, sin embargo y a petición de la misma Burbuja se mantuvo callada pero lo que le sorprendía no era lo que ella sentía por Yafel, sino lo que significaba el sueño de Bunny. Mandy tenía el don de saber lo que significaban los sueños e incluso predecir con exactitud lo que pasaría en el futuro, don que obtuvo gracias a Grim, así que al escuchar lo que le contaba acerca de su sueño sabía que se trataba de una premonición. Alguna vez Grim le contó que el futuro se podía cambiar pero la forma para lograrlo sólo ella podía descubrirla. Además quería ayudar, aparte de Billy, Bunny sus hermanas eran sus amigas lo mismo que Dexter y su hermana. A decir verdad hasta ese punto de su vida se daba cuenta de que en realidad tenía muchos amigos; claro, algunos insoportables y otros muy apreciados, pero amigos al fin y al cabo y si debía de ayudarlos así lo haría.

-Bunny, sé que nunca he sido la persona más indicada para apoyar a la gente, soy más fría que nadie en esta escuela y supongo que en cualquier lugar, pero créeme Bunny, a pesar de que soy así, tú y tus hermanas confían en mí, por eso que te confiaré un secreto: yo tengo la habilidad de interpretar los sueños. -Al escucharla, Bunny notó algo que nunca había visto en ella: que se expresaba de manera tranquila aunque continuaba con la misma mirada fría.

-¿Puedes saber lo que significan? -Le preguntó con ansiedad. Bunny no era muy creyente de todo aquello que correspondía a lo paranormal pero sabía que Mandy tenía a su lado a alguien que estaba totalmente relacionado con lo "paranormal", y ese era Grim-. ¿Y…? -Bunny vaciló por un momento-, ¿sabes lo que significa el mío? - Mandy se cruzó de brazos mientras que a su vez miraba la ciudad.

-Sí. -Le contestó. –Y ojalá pudiera decirte que no debes de preocuparte, pero por desgracia no es así; lo que soñaste es el presagio de algo en verdad peligroso, sé que tú fuiste alguien diferente antes, pero cuando te salvó por el profesor cambiaste tanto en lo físico como en lo mental. Pero tu pasado no se fue. Lo que intento decirte es que lo que has soñado hasta este momento sólo tiene un significado: que dentro de poco pasarás por una de las situaciones más difíciles de toda tu vida, una que definirá tu presente y tu futuro. Pero hay algo más importante que debes de tener muy en cuenta, siempre debes tener presente a todos aquellos que quieres y te quieren, sean o no tu familia, siempre estarán a tu lado. Yafel es uno de ellos, por eso apareció en tu sueño. La intensidad con que lo ataca tu otro yo corresponde con intensidad de los sentimientos de los dos.

Esto último sorprendió a Bunny quien miró a la rubia, lo que provocó en Mandy una leve sonrisa. -Todos ya lo saben, sólo que ha sido Bellota quien, a su manera, ha hecho que guarden silencio. Lo que te puedo recomendar es que confíes en él, Yafel será quien te ayude, eso te lo aseguro, Bunny-. Bunny miró en dirección a la ciudad, pensativa. Cuando se volvió para pedir a Mandy que regresaran al salón, se dio cuenta de que la chica ya se había retirado del lugar dejándola sola.

Al menos eso pensó. No lejos de ahí, en uno de los edificios cercanos a la escuela, June la observaba con mucha atención.

-Todo se encuentra como ella lo dijo, lo que significa que todo estará preparado para dentro de tres días. Aunque sigo preguntándome, ¿por qué el interés de aquel hombre por esta niña? A mi me parece de lo más normal… aunque las apariencias engañan. En fin, mis órdenes son seguir vigilándola hasta que sea momento de llevárnosla. Por ahora será mejor que tome un descanso.

June se retiró rápidamente, haciendo honor a su habilidad como ninja. -¿Señor?- Se comunicó mientras corría.

-Infórmame. -Le contestó Sara.

-La joven se encuentra en la escuela, pero al parecer algo la preocupa. ¿Cree que sea buena idea seguir con el plan, considerando lo que esa joven puede hacer cuando se estresa demasiado? -La voz de June se mostraba algo preocupada.

-¿Qué pasa, soldado? ¿Acaso estás dudando? –Preguntó Sara enérgica.

-No, señor, pero cuando leí el informe acerca de ella y de lo que es capaz de hacer… bueno. -June guardó silencio por un momento–. Y si consideramos que esta es nuestra última misión, lo que menos queremos alguno de nosotros es el morir. -Esta vez fue Sara quien guardo silencio.

-A decir verdad yo también había pensado en eso y como tú, también estoy preocupada. Sin embargo y a pesar de que es peligroso, debemos cumplir con la misión. Es en eso en lo que tú y todas se deben enfocar. En dos días comenzaremos con la última parte de esta misión. ¿Entendido, soldado?

-Si, señor. -Le contestó con miedo y continuó su camino.

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La campana de la escuela sonó; el receso había comenzado y como era costumbre, los estudiantes salieron disparados al comedor y no por la comida que se preparaba en ese lugar (que a decir verdad, no era muy comestible para la mayoría de los alumnos), sino porque era que era el momento ideal para platicar, intercambiar chismes y criticar a los demás. Ese día, todos corrieron excepto Yafel, quien desde que Bunny había tenido aquel comportamiento por la mañana se mantenía inmerso en sus pensamientos.

¿Acaso fue algo que dije? ¡Pero si hasta apenas ayer todo estaba normal! Se dijo a sí mismo mientras caminaba por los pasillos sin tomar en cuenta el alborto de alumnos a su alrededor. Por más que lo pensaba, no lograba entender el comportamiento de la chica. Se detuvo y se quedó en blanco al ver que frente a él se encontraba Bunny. Ambos se miraron por un momento sin decir palabra hasta que Bunny comenzó a acercarse. Bunny lo tomó de la mano y lo llevó hasta el comedor donde ya los esperaban su familia y amigos. Caminar de la mano de esa forma se sentía bien, no había necesidad de decir alguna palabra, sólo estar juntos los hacia sentirse completos. La primera en saludarlos fue Dee Dee, quien como siempre les gritaba mientras saludaba; ambos se miraron y sonrieron dirigiéndose a la mesa. Además de los ya conocidos se encontraba alguien nuevo: Mili, quien de inmediato se acopló a sus nuevos amigos. Todo indicaba que lo que había pasado antes estaba olvidad, Bunny se encontraba bien después de hablar con Mandy pues la tranquilizaba saber que era Yafel quien estaría a su lado.

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-Falta poco, sólo un poco más y el poder de esa joven será mío. ¡Y adhiriéndolo a mi creación nadie podrá detenerme! Lo he deseado tanto tiempo… -Decía con un desagradable tono de deseo aquel hombre de edad avanzada que contratara a Sara y sus soldados. Estaba frente a una gran pantalla donde se podía ver a Bunny en el comedor de la escuela, lo que significaba que era una transmisión en vivo. Aquel hombre se puso de pie y caminó hasta una puerta de metal y al instante fue cubierto por una luz azul. Luego de un momento la luz cambió a un tono verde y en seguida la gran puerta se abrió mostrando lo que adentro se encontraba. La habitación era bastante grande y albergaba once cápsulas de las cuales diez eran de cristal y la última, que se encontraba en el centro de la habitación, era de metal. Las cápsulas de cristal contenían algo que semejaba a los seres humanos. El hombre caminó una de ellas, levantó su mano temblorosa y la acarició como si de un tesoro se tratara. En ese momento una alerta de llamada se escuchó; de inmediato presionó un botón del teclado que se encontraba bajo la cápsula-. ¿Si? ¿Qué pasa? -Preguntó molesto por la interrupción.

-Señor, me han informado que la señora Sara ha llegado. –Dijo una voz a través del comunicador. El anciano sonrió.

-Hazla pasar de inmediato. -Le ordenó con voz chillona.

-Entendido, señor. -El anciano salió de aquella habitación la cual se cerró herméticamente y regresó a la pantalla donde un momento atrás se encontraba observando a Bunny. Luego de unos minutos otra puerta se abrió y entró Sara. El anciano la miró con seriedad.

-Pasa. -Le ordenó. Sara era una persona con mucho carácter, pocas eran las cosas o los hechos que la intimidaban, pero aquel anciano en verdad la ponía nerviosa. Pero era su trabajo y este debía cumplirse. Caminó con cautela hasta estar junto al anciano, ninguno de los dos pronunció palabra alguna, el ruido de las computadoras era el único sonido que se escuchaba. Ambos contemplaban a Bunny en la pantalla-. Espero que me traigas buenas noticias. –Dijo de repente el anciano en un tono que no aceptaba una negativa por respuesta. En otra circunstancia, Sara habría desenfundado su arma y disparado sobre el tipo hasta quitarse esa molesta sensación.

-Todo va como se planeó. -Le contestó sin mirarlo pero aun así supo que el anciano sonrió levemente.

-Creo que es por demás decirte que ya es el momento de tener por lo que pagué. –El tono era más una amenaza que un recordatorio.

-En dos días le será entregada. -De nuevo sonrió el anciano.

-Eso es perfecto, pronto mi creación estará completa y con ello lo que más deseo… -Sus palabras fueron acalladas por espasmos de tos teñidos de sangre que mancharon sus labios. Poco a poco se fue recuperando.

-Sin embargo, aun hay un problema por vencer. –Dijo Sara como si el lapso de tos no hubiera interrumpido. Sus palabras pusieron serio al anciano quien la miró casi con odio.

-¡Habla! -Le ordenó. Sara se contuvo una vez más para no sacar su arma.

-Las hermanas, aquellos chicos que se parecen a ellas así como los amigos cercanos y en especial aquel muchacho de nombre Yafel son el problema. Los primeros no serán una gran amenaza, sin embargo, el último sí tomará mayor esfuerzo.

Esta vez el anciano se rió.

-Sabía que eso pasaría así que sígueme. -Los caminaron hasta un estante que no mostraba nada salvo seis tubos de ensayo. –Tómalos.

Sara titubeó. -¿Qué es? –Preguntó sin tomar los tubos.

-Niña tonta, eso es lo que necesitas para cumplir la misión que te he pagado. Con eso, ninguno te opondrá resistencia. Tómalos y tráeme lo que quiero. ¡Ahora vete y no te quiero ver aquí nuevamente si no vienes con ella!

Sara miró al anciano que se retiraba. Regresó su mirada a los tubos y los tomó, retirándose también y saliendo de aquel lugar.