Enchanted

[Nymph Malfoy]

Su cabello danzaba enredado a su cuerpo, llenando el aire con su aroma, a flores del campo, a alegría, felicidad. Sus ojos brillaban, de un púrpura profundo, hechicero, iluminando el mundo cuando sonreía. Y en ese momento lo hacía, tomando las manos de Elia entre las suyas. El tiempo se detuvo en ese segundo, en el instante en que sus pupilas le encontraron, oculto entre la gente, observándola desde lejos, hipnótico por cómo su cabello se balanceaba sobre sus espaldas, esa piel clara, de muñeca de nieve. La sonrisa aleteó en sus labios, arrebolándole las mejillas, y llevándose su corazón con cada paso que ella daba.

Se había jurado que no la miraría, pero sus ojos le traicionaron. No podía apartarlos de ella, de los pliegues que formaba su vestido sobre su figura, en cómo se estrechaba peligrosamente, marcando la redondez plácida de sus caderas, las piernas largas, esbeltas, oscuras y secretas. Tenía que esforzarse por no pensar en ella, preguntarse cómo sería besar aquellos labios rosados, a si sabrían a fresa como parecían prometer. Tenía que alejarse de ella o todo lo que le hacía sentir se desbordaría, dejándolo a la deriva, mecido por el horror de haberla deshonrado, pero una fuerza más allá de toda lógica lo empujaba de vuelta a ella, a las emociones que afloraban a sus ojos de cenizas y pena, a ese amor que ella le inspiraba y que le arrastraba de regreso donde todo iba a comenzar.