este es un poco mas largo pero me gusta mucho. espero que a ustedes también. los personajes ni la historia de candy candy me pertenecen.


Cap.11

"Te preocupas mucho por él… ¿verdad?"

- Bueno… es una larga historia… - decía recuperándose, mientras intentaba reorganizar sus pensamientos- Cuando desperté en mi habitación, después de la cacería, me sentí confundida por que no recordaba nada. De pronto Dorothy apareció y me dijo que habías muerto…

Hablar sobre todo esto era muy doloroso para ella. Definitivamente no eran recuerdos gratos. Sin embargo, consideraba que ella debía ser igual de abierta y honesta que él al hablar de su vida.

Después de relatarle lo referente a su falsa muerte siguió por hablarle de su duelo. Anthony acariciaba su mano, condolido por su dolor. Luego le hablo de su viaje a Londres y su estadía en el colegio san pablo. En este punto se vio forzada a mencionar el nombre de Terry con mucha frecuencia, tal vez demasiada. Anthony permaneció tranquilo y jovial al principio, sin embargo cuando llego al verano en Escocia y el resto de su estadía en el colegio, Anthony no reacciono tan bien. Si bien no reacciono mal, su semblante se volvió serio y grave y estaba muy pensativo. Candy lo notaba pero sabía que no había ya nada que hacer. Debía decirle toda la verdad ya que tarde o temprano lo sabría y sería mejor que fuera por ella y no por alguien más. Se armó de valor y continúo. Anthony permanecía callado y solo sonreía débilmente de vez en cuando al oír de las locuras de Stear o las rabietas de Archie.

Anthony estaba sumamente abatido por dentro. No lograba aceptar la aparición de este nuevo chico, en la vida de Candy. No lograba aceptar que se hubiera ganado su corazón de esa manera. Le dolía el pecho de pensar que ya no era el único dueño de este. Se sentía mortificado de pensar que debía compartirlo con alguien más. Especialmente con un chico tan maleducado y arrogante como lo parecía ser, por lo que Candy le contaba de él. Estaba sufriendo de verdad. Sin embargo no quiso que Candy lo notara. Él había estado lejos mucho tiempo y ella lo creía muerto. Era natural que esto pasara. En realidad era casi obvio y se asombraba de que no lo hubiera pensado antes. Además, ya había sufrido mucho y no quería lastimarla más con sus reproches. Así que trato de comportarse normal, aunque sin mucho éxito.

Candy siguió contándole acerca de su viaje por Londres y su embarque hasta América. Luego le conto sobre su decisión de ser enfermera y sus estudios hasta graduarse. Anthony sonrió de nuevo y la abrazo con cariño por la cintura, contento de ver que era feliz y había encontrado su camino. Aunque no le hiso muy feliz la parte en la que ella fue a ver a Terry actuar. Candy siguió contándole de la enfermedad de Albert y la época en la vivieron juntos. Al principio se alarmo pero recordó todo lo que Candy le había contado de él y como estuvo siempre a su lado, además de las circunstancias, así que se tranquilizó.

Candy no pudo evitar el que unas pequeñas lágrimas salieran de sus ojos al contarle de su viaje a new york y del desenlace de su relación con Terry. Miro hacia el suelo todo el tiempo ya que no quería que él la viera llorar pero este siempre lo noto y la abrazo de nuevo con dulzura. Cuando se hubo repuesto Candy siguió con su relato y le conto de su trabajo en la construcción del ferrocarril y de la trama de Eliza para despedirla de todos los hospitales de chicago además del intento de Neil de obligarla a casarse con él.

Anthony no había terminado de escuchar la historia completa cuando se puso furioso. Sin poder evitarlo y comenzó gritar que ese par pagaría por todo el daño que le hicieron. Candy logro calmarlo al decirle que así había sucedido y le conto como el tío abuelo William los avergonzó frente a todo la sociedad en la fiesta de compromiso y los mando a todos a vivir a Florida, en la pequeña propiedad de la que eran dueños, alejándolos de toda la aristocracia y las comodidades de las que estaban acostumbrados.

Luego de un rato de caminar en silencio Candy lo preparo lo mejor que pudo para la noticia que debía darle. Empezó por contarle que Stear se había enlistado en la guerra para ser piloto en Francia no obstante Anthony se alteró de nuevo ya que todos sus recuerdos sobre la zona de guerra vinieron de repente a su mente. Empezó a preguntar tantas cosas que Candy no daba a abasto en responderlas.

- ¿Cuándo fue?... ¿dijo porque?... ¿qué hicieron mis tíos y la tía Elroy para detenerlo?... ¿mando alguna carta?... ¿a qué parte de Francia fue?... ¿cuánto tiempo estuvo allí?... - Y la última -¿cuándo volverá?...

Candy se quedó callada ante esta última y tapándose el rostro con las manos comenzó a llorar. Anthony retrocedió al entender lo que eso significaba y también comenzó a llorar mientras negaba con la cabeza.

- NO… NO PUEDE SER…- avanzo hacia ella y la tomo por los hombros-¡dime que no es cierto Candy! ¡DIMELO!

- ES CIERTO- dijo entre sollozos- Stear murió...

Anthony la soltó al escuchar sus palabras y camina desorientado hasta dar con un árbol. Se agarró de él con fuerza ya que sentía que las piernas se le doblaban. Con el puño comenzó a golpear el tronco con toda su rabia y dolor. No podía creerlo. Stear fue voluntariamente a la guerra… Ese estúpido fue voluntariamente a la guerra de la que él lucho por huir… Fue a Francia para ser piloto… Francia… estuvieron tan cerca y no se vieron.

No pudo verlo, no pudo detenerlo y traerlo a casa. No pudo hacer nada. Ahora era otro más de los que la abominable guerra se había tragado entre sus fauces. Era otro más de los que la maldita guerra le había arrebatado. Otro más que no volvería a ver nunca.

Stear… su querido, inteligente y divertido primo, que siempre lo hacía reír con sus inventos no estaba más y nunca volvería a verlo. Las lágrimas lo cegaban. Le faltaba el aire. Pudo ver que su puño sangraba debido a los golpes. Candy lo noto también y corrió hacia él y tomo su mano. Él se resistía porque sentía más rabia dentro de sí, pero Candy logro alejarlo del árbol. Tomo su rostro entre las manos y dijo

- Tal vez no te haga sentir mejor… pero piensa que fue su decisión… murió en paz y satisfecho con ella.- decía entrecortadamente

- ¡Es eso lo que más me duele y me da rabia!- lloraba apretando los puños- ¡¿porque lo decidió?!... ¡¿porque nos hizo esto?!... ¡¿por qué decidió ir a la guerra a morir?!...

- Lo hizo por la misma razón por la que tú te quedaste en Francia- dijo Candy con firmeza. Anthony la miro anonadado- él pensó que era la correcto y lo considero su deber… Pensó que su deber era protegernos con su vida.-

Anthony no sabía que responder. Algo en su cabeza le decía que tenía razón pero no lo quería aceptar

- tal vez nosotros no concordamos con él; pero debemos respetarlo, y agradecerle por su acto de valor y amor- decía Candy mucho más tranquila y veía que esto surtía efecto en Anthony. Aun sostenía su rostro entre sus manos- debes tratar de entenderlo… y si no puedes… al menos, debes perdonarlo- termino acariciando su rostro dulcemente y limpiando las lágrimas que lo cubrían.

Anthony sabía que Candy tenía toda la razón y asintió débilmente. Candy sonrió y lo abrazo con ternura. Él la abrazo con fuerza mientras lloraba por un rato más. Aun debía desahogarse. Sentía como su pecho se iba descargando poco a poco. Se sentía tan bien de tenerla tan cerca. Lo animaba y lo hacía sentir mejor. Ella también lloraba muy despacito mientras le acariciaba la cabeza y pasaba sus manos atreves de sus cabellos iluminados por el sol. Después de un rato ambos se soltaron y Candy, recordando la herida de Anthony, tomo su mano de nuevo con rapidez. No tenía los implementos apropiados, pero la vendo con su pañuelo y le rogó que volvieran al hospital para curarlo adecuadamente, pero el rehusó. Todavía no estaba listo para irse.

Caminaron otro rato por entre los árboles y terminaron sentándose a la orilla del estanque que había en medio del parque. Allí se quedaron durante un rato sin decir nada, ambos perdidos en sus pensamientos. Candy estaba ligeramente recostada en su hombro. El sol estaba en lo más alto y sus rayos iluminaban la superficie del estanque haciéndolo brillar espectacularmente. El viento jugaba entre las ramas haciéndolas vibrar, se producía un dulce sonido que los arrullaba. Todo era maravilloso. Era como si la naturaleza se hubiera propuesto levantarles el ánimo.

- ¿Cómo están Archie y la tía abuela?...- pregunto Anthony al fin

- Muy bien.- respondió dulcemente- Archie finalmente se comprometerá con Annie y supongo que se casaran pronto. Vendrán a verme dentro de poco.- termino con una sonrisa

- Me alegro mucho por él- dijo sonriendo, pero algo preocupado por la última frase

- La tía abuela sigue igual que siempre- continuo- nunca me acepto como parte de la familia, -dijo con risa pero al ver el rostro severo de Anthony dijo - pero tú sabes que no me importa…

- No importa Candy -respondió- ella no tiene por qué tratarte mal- dijo algo disgustado- el bisabuelo William te adopto y ella debe aceptarlo-

Ambos callaron y Candy se sonrojo ligeramente al recordar "al bisabuelo William"

- por cierto –dijo Anthony de repente- me contaste que lo conociste, cuando paso lo de Neil, ¿verdad? Dime, ¿es tan viejo como siempre nos imaginamos?- pregunto con ansiedad.

- Bueno… -dijo Candy tratando de encontrar las palabras adecuadas- en realidad no… no es para nada como lo imaginamos- dijo enfatizando la última frase

- Entonces… dime ¿cómo es? - insistía Anthony

Candy pensó que no le haría ningún daño, así que termino por contarle el resto de la historia y la verdadera identidad de Albert. Le conto de la mentira del tío abuelo William, de como él siempre estuvo con ella y la ayudo, de cómo la ayudo al final al protegerla del engaño de los legan para casarla con Neil. Y como había descubierto que él era su príncipe de la colina. También le conto que desde entonces se veían muy a menudo y eran muy amigos, pero siempre estaba ocupado y a veces no podía verlo.

- Entonces, él era el chico del que te hable el día de la cacería, ¿recuerdas?- decía asombrado- no puedo creer que mantuvieran semejante secreto por tanto tiempo y que la tía abuela lo planeara todo.

- Sí, es impresionante.

- Y también era tu príncipe- dijo en voz baja mirándola

- Si, nunca lo pensé posible- respondió Candy mirando el agua del lago- aunque ahora resulta obvio que lo confundiera contigo; siendo tu tío. En realidad se siguen pareciendo mucho aun. Quisiera que lo conocieras un día

- Yo también- respondió

Anthony no sabía cómo reaccionar ante tanta información. Por un lado estaba muy asombrado de ver todo lo que él hizo por ella y como ambos se querían, y se sintió feliz y agradecido de que mientras él estuvo lejos siempre hubo alguien bueno a su lado que la ayudaba y la protegía. Pero por el otro, se sentía extraño de pensar que él era el príncipe del que Candy le hablo en su niñez y con quien lo confundió, sin embargo ya había pasado mucho tiempo de eso así que desvió sus pensamientos.

Ambos sintieron hambre de repente. No habían comido nada y ya era más de medio día. Candy conocía más la ciudad así que lo llevo a un modesto restaurante en el que comieron salchichas. Luego ambos fueron a caminar por la ciudad de nuevo.

Mientras caminaban, Anthony comenzó a pensar en todo lo que se había perdido y comenzó a preguntar muchas cosas a Candy que todavía no entendía o sentía curiosidad. Candy tuvo que relatarle de nuevo muchas cosas que ya le había dicho, como la muerte de Stear, el tío abuelo William, su carrera de enfermera y por último el tema que más le interesaba y que más le dolía, su relación con Terry.

- ¿Y no has sabido nada de él desde esa noche en nueva york?- pregunto

- No… bueno si…- dijo Candy, Anthony la miraba confundido- no he sabido nada de él excepto por los periódicos.- se explicó- Lo último que leí sobre él, fue hace más de un mes antes de tu llegada. En el periódico decía que tuvo un problema muy grave y termino dejando la compañía Stanford y también a Susana. Al parecen tuvieron una gran pelea el día del estreno de su última obra y el renuncio. Se dice que varias compañías le habían estado haciendo ofertas y que él se fue a trabajar a una de ellas pero nada más. He estado muy preocupada por qué… no sé si está bien; o que fue lo que paso en realidad. Ya ha pasado mucho tiempo y no aparece nada de él en los periódicos. No tengo idea de cómo o donde estará…- decía luchando por no llorar

- Te preocupas mucho por él… ¿verdad?...- dijo Anthony con un dejo de tristeza y enojo

- Si… solo quisiera saber que está bien… - dijo intentando que Anthony no la viera limpiarse una lágrima de su ojo.

Este no la vio pero si noto su tristeza, tomándole la mano se acercó a ella y le dijo con cariño

- Perdóname Candy. No tengo derecho de interrogarte así. Es obvio que este tema te incomoda y no tenemos que hablar más de ello.- dijo con dulzura pero melancólico, Candy sonrió débilmente- Ahora, si quieres, puedes preguntarme todo lo que quieras y te responderé con gusto- Candy lo miro aliviada y lo complació preguntándole muchas cosas sobre su vida en Europa y "su familia".

Ya estaba obscureciendo, Candy y Anthony estaban en medio de la cuidad. Decidieron detenerse para ver los últimos vestigios del atardecer. Anthony la miro feliz y le conto sobre el primer atardecer que paso en Francia y como deseo tenerla a su lado; y que ahora, después de tantos años, finalmente era así. Candy lo miraba, también feliz de estar a su lado y mientras sostenía su mano entre las suyas le conto cuantas veces deseo poder sentirla de nuevo y le parecía una fantasía que estuviera sucediendo. Ambos se miraron satisfechos de saber que incluso a través del tiempo y la distancia siempre pensaron en el otro.

Las estrellas iluminaban el firmamento. Decidieron que era hora de volver. Ya no querían hablar más y callaban. Solo querían sentir ese momento, ver el cielo y las estrellas, sentirse juntos, unidos y completos. Aun caminaban de la mano. Ambos estaban embebecidos viendo la bóveda del cielo. Tan amplia y magnifica. Anthony de vez en cuando miraba a Candy y veía lo hermosa que lucía a la luz de luna. Sus ojos verdes brillaban más y sus labios se veían más perfilados. Como quería besarla. Sin embargo no podía en ese momento. No con tanta gente a su alrededor. Se sentían tan pacíficos y alegres que no hubieran querido que el paseo terminara pero finalmente llegaron al hospital.

Ambos se detuvieron y Anthony tomo las manos de Candy. Las besó dulcemente mientras la veía a los ojos, Candy se sentía desarmada ante tal gesto. Ninguno quería irse.

- Hasta mañana Candy- dijo Anthony al fin

- Pero Anthony, mañana debo trabajar, no puedo verte- respondió confundida

- Yo también debo trabajar Candy- respondió tranquilo con una sonrisa encantadora

- No te entiendo Anthony

- Mañana empezare a trabajar en el hospital… - Candy abrió los ojos asombrada- por eso te veré mañana

Candy se alegró y junto las manos. Ahora lo vería todos los días. Se sentía tan feliz. Sin embargo ahora debían separarse. Anthony hizo una reverencia a Candy y esta hizo una en respuesta.

- Hasta mañana Candy

- Hasta mañana Anthony

Este comenzó a alejarse.

- ¡Anthony!- grito Candy

Él se detuvo. Candy corrió hacia él; y parándose de puntillas y apoyándose en su hombro, le dio un beso rápido pero dulce en la mejilla y se fue corriendo al hospital completamente sonrojada. Anthony se quedó allí un momento. Puso su mano sobre su mejilla y sonrió ampliamente. Miro al cielo y agradeció a Dios el darle una segunda oportunidad al enviar a Monsieur Antón a él.


como pudieron notar aquí lo mantuve con un perfil algo bajo. les prometo que mas adelante se pone mas interesante pero como alguna me dijo antes. queira darles una oportunidad de tener un romance tranquilo como el que nunca pudieron tener. ademas de esto les digo que no se asusten, mas adelante todo se aclarara. me algro mucho que les guste lo que hago porque eso es lo que me impulsa a actualizar seguido. lo hago por ustedes y aprecio cada uno de sus comentarios.

especiales gracias a sandy, flor, blackcat2010, cecilia, verito y todas las que me han mandado su reviews desde el primer capitulo.