Las tres amigas protagonistas de esta historia se encontraban en una situación poco usual en un lugar muy usual.

Sentadas en las bancas de siempre, Ino estaba tratando de convencerlas de ir al lugar del que había escuchado hablar.

Ino, créeme cuando te digo que no me da tiempo de nada, y cuando tengo tiempo lo uso para llorar por no tener tiempo. ― decía la pelirrosa.

Es por eso que necesitas un buen desestrés, y que mejor que hacerlo juntas. Vamos, pensé que estábamos tratando de hacer todo aquello que no habíamos hecho antes.

Yo estoy de acuerdo en eso...

Gracias, Hina.

...Pero me aterra ir a ese lugar.

¿Por qué? No tiene nada de malo, además solo iremos a ver un poco y quizá tomar unos tragos. ― argumentó Ino.

El ANBU Club era un lugar especial. Servían buenos tragos y podías beberlos mientras observabas cómo se quitaban la ropa los bailarines en el escenario. Al menos eso fue lo que le habían comentado a Ino.

¿Qué tal esto? Vamos, tomamos un trago, si les parece incómodo entonces nos vamos a otro lugar. No pierden nada.

¿Y para qué quieres ver eso? Ya tienes pareja.

Es parte de nuestra lista, vamos, será divertido. Y para tu información, fue Sai quien me dijo del lugar, al parecer hicieron renovaciones y le pidieron unos cuadros.

Aún no estaban convencidas, pero el tiempo apremiaba y se tenían que ir a sus respectivas clases, por lo que la conversación quedó inconclusa.

Sakura se dirigió a su edificio, después de pocas semanas se dio cuenta que cada miércoles a esa hora veía al profesor de sus fantasías pasar.

Con curiosidad decidió que era un buen día para llegar tarde a su clase, ya vería después qué pretexto pondría, era más la intriga que la preocupación.

Tratando de verse casual, dio media vuelta y comenzó a caminar paralelamente a los pasos del profesor Uchiha.

¿Qué rayos estoy haciendo? Debería estar en clase. ― pensó la pelirrosa al ver que el paseo estaba siendo algo largo y que le era difícil no llamar la atención. Culpa al pelo rosa.

Las largas piernas del Uchiha lo hacían avanzar más rápido, por lo que pronto Sakura se quedó un poco atrás. Buena oportunidad para deleitar su vista.

El profesor tenía una manera grácil y varonil de andar, a cada paso su pantalón de vestir se ceñia en sus glúteos dejando que la ojijade disfrutara de haberse quedado atrás. Su camisa parecía quedarle a la medida, resaltaba los hombros anchos y los brazos un poco trabajados del hombre. Sus mangas estaban hasta los codos haciéndolo ver lo más casual que Sakura había visto vestir a su profesor, siempre impecable y sin alguna arruga en su ropa.

Mientras tanto, Sasuke no había tenido el mejor día.

Normalmente los miércoles eran los más aburridos, solo tenía un par de clases y en medio de ellas un rato libre, lo peor - pero que no solía decirlo - era que esas clases no era esa dónde veía a cierta pelirrosa. Para amenizar sus aburridos días en medio de la semana, era usual que aprovechara su rato libre para caminar hasta su cafetería favorita para conseguir su omosubi. Y antes de aquello, miraba por su ventana para apreciar el paisaje que le ofrecía el campus - ejem, espiar a su pelirrosa -, pero el estúpido de Naruto le llamó para que fuera a su oficina.

Hoy no la pude ver, y todo por ese dobe que solo quería que le ayudara a mover sus muebles. Habiendo tantas personas en su mismo edificio... Estúpido Naruto, y todavía quería que comiera ramen instantáneo con él. ― refunfuñaba el pelinegro internamente.

Si tan solo en vez de ir distraído por su enojo hubiera puesto atención, se hubiera dado cuenta que desde hacía varios metros la razón de su obsesión se encontraba siguiéndolo y observándolo.

.

Chicas, no las veo poniendose más guapas. ― dijo Ino aplaudiendo en signo de apurar.

― Ni lo haré, ¿a caso estás loca Ino-buta? Estamos en media semana.

― Sakura tiene razón, mañana estaremos cansadas.

Esos mismos pretextos estarán poniendo lo que resta de estos meses, ¿y saben qué? Terminaremos sin hacer nada, porque siempre habrá algo que les impida.

Un poco más envalentonada por las palabras de su amiga, Hinata mencionó.

Bueno, entonces ¿qué me pongo?

Con un brinquito de emoción de Ino y una cara de resignación de Sakura, las chicas se dispusieron a arreglarse.

.

La entrada de aquel lugar era de lo más normal, e incluso se podría decir que muy sutil, no se alcanzaba a escuchar el ruido que en la mayoría de los club hay por la puerta, fuera de eso parecía ser un antro/bar como cualquier otro, en el que te pedían tu identificación y te decían si podías entrar o no.

Al cruzar el portal se encontraron en un pasillo un poco estrecho y a cada paso se alcanzaba a escuchar el bullicio y a verse mejor la iluminación proveniente del lugar en sí.

El pasillo por donde salieron fungía como separador entre un área muy tranquila y pequeña con barra y mesas y otra con una pista de baile, tarima elevada e igualmente mesas.

Arriba de la tarima había bailarines que parecían ser profesionales danzando al ritmo de la música y con atuendos llamativos,algunas en top, algunos sin camisa y otros completamente vestidos.

Hinata suspiró con alivio, pensaba que la cosa sería menos tranquila.

El lugar tenía una iluminación baja pero cálida, con luces de colores que salían desde el escenario. Las paredes del pasillo que hacía de pared tenía varias piezas de decoración incluyendo algunos cuadros que supusieron serían de Sai.

Ino lideró la marcha hacia una de las mesas del lado de la música, lo más cercano a la pista y al centro.

Sakura se animó a ir por sus bebidas. En su camino se dio cuenta que había poca gente y solo unas cuantas mesas ocupadas.

Parece que es un día flojo ― le dijo al bartender después de hacerle su pedido.

Es porque aún no empieza el show, pero normalmente los miércoles sí son bastante flojos ― le dijo con una sonrisa que mostraba sus hoyuelos.

Disculpa, ¿el show?

Sí, ¿a caso no has venido a eso? ― Sakura aprovechó la pregunta directa para mirarlo con atención: cabello corto y castaño, barba reciente, lentes y lo que parecía ser iluminador en sus pómulos. Era bastante atractivo.

En realidad me trajeron y no sé exactamente qué esperar.

Bueno entonces, estos van por la casa, te recomiendo que lo tomes antes de que escuches una música distinta. ― en la barra aparecieron tres vasos servidos por el joven de los hoyuelos.

En gratitud unos billetes aparecieron en la jarra de la propina.

Al volver a su mesa las chicas empezaron a hacer conversación trivial, Sakura asegurándose de beber su cosmo justo como le recomendó el chico de la barra.

Poco a poco el lugar se fue llenando, muchos miraban atentamente a los bailarines que hacían sus coreografías principalmente de música pop.

Como Sakura se estaba esperando, hubo un momento en el que la atmósfera cambió, las luces bajaron, la música paró, los bailarines se retiraron y todas las personas del lugar se callaron.

Del escenario salieron algunas personas con máscaras blancas de distintos animales y capas con capucha y simplemente se pusieron de frente alineados.

El de la máscara de gato bajó de la tarima a acercarse a la mesa que estaba haciendo más escándalo, se notaba que estaban ahí festejando.

Se acercó a una de las chicas y parecía que le decía algo al oído, a continuación tomó su silla y la arrastró junto con ella hacía el centro de la pista. La chica no paraba de gritar, se notaba que llevaría unos tragos encima.

Un reflector iluminaba a la chica, su cabello oscuro reflejaba destellos verdes y su piel se notaba pálida.

La música comenzó misteriosa y con voces graves. Pronto la capa dejó al descubierto un abdomen marcado masculino, debajo de él unos boxers demasiado pegados al cuerpo y que tenían una banda con las palabras Calvin Klein. El hombre se acercaba a la mujer en la silla y hacía movimientos de cadera propios del acto carnal. Tomó las manos de la fémina y los colocó en su pecho, haciendo que la mujer tocara desde arriba hasta su ombligo y deslizara lentamente hasta el bulto que se notaba en la ropa interior.

Desde la mesa de la chica se escuchaban gritos, vítores, risas y aplausos, una chica que recién sacaba su celular para tomar video fue interceptada por un guardia que le quitó su aparato móvil.

El joven de la máscara seguía bailando en el centro de la pista, alrededor de la chica sentada, dejando entre ver su cuerpo esculpido debajo de la capa entreabierta.

Regresó hasta la mujer acercándose, tomándole las piernas y dejándola abierta y casi exponiendola de no ser porque su mismo cuerpo lo tapaba de lo cerca que estaba de ella. Con cuidado sus manos se deslizaron desde el muslo de la pelioscuro hasta sus talones, dejando las piernas de regreso al piso. Volvió a tomar sus manos y colocarlas en su pecho, haciendo el mismo movimiento de antes, solo que al llegar hasta la 'v' sus manos unidas se deslizaron dentro de la banda elástica y bajando un poco esta.

Los reflectores se apagaron por un momento y al encenderse de nuevo la chica estaba siendo cubierta a los lados por la capa del chico mientras este seguía bailandole con sus movimientos pelvicos.

En algún momento del show, los bóxers quedaron en el regazo de la chica mientras el bailarín seguía con su baile dejando ver que efectivamente no traía ropa interior pero cubriendo apenas lo necesario con su capa.

Las luces volvieron a apagarse y los reflectores volvieron al escenario donde los demás bailarines estaban formados.

Ino, Sakura y Hinata estuvieron aplaudiendo al ritmo de la música, solo que esta última con menos entusiasmo que sus amigas, que además de aplaudir también lanzaban algunos gritos y reían.

Desde la tarima salió uno con la máscara de lo que parecía ser un lobo, con pasos largos se acercaba a las mesas y como si estuviera cazando escudriñaba a los asistentes, algunos querían tocar y este se hacía a un lado y les decía con la cabeza 'no', el bailarín iba caminando entre las mesas y mientras se iba acercando al de las chicas, Hinata se hacía más pequeña en su silla y sentía como el corazón le latía más fuerte, estaba deseando con todo su ser no ser elegida para pasar a la pista, su timidez podría hacerla desmayar.

Cuando el 'lobo' llegó hasta su mesa inmediatamente se acercó hasta la pelirrosa, hizo como si la estuviera oliendo y mientras lo hacía la ojijade logró escuchar que le preguntaba.

¿Quieres participar? ― con esa voz sensual en su oído y alcohol en su organismo, lo meditó aproximadamente tres segundos, y Sakura le dijo que sí.