Los habitantes de Grimmauld Place se despertaron a la mañana siguiente por un grito ahogado de furia que provenía de la habitación de Harry y Ron. Fred, George, James y Hugo sonrieron y bajaron las escaleras para ver qué estaba pasando.

En el rellano había una multitud de personas que parecían cansados y ansiosos por saber qué estaba pasando. James se abrió paso entre ellos y abrió la puerta a lo que era un divertido espectáculo: Harry estaba de pie, con la varita lista en la mano, pensando que el grito debía significar peligro, Albus parecía ligeramente divertido y Ron estaba todo colorados, obviamente muy enfadado.

James supuso que la causa de tal ira era el hecho de que Scorpius de alguna manera seguía dormido, con un brazo sobre la todavía durmiente y acurrucada Rose. Fred, George y Hugo se colocaron junto a James.

-Parece que ha funcionado-murmuró Hugo al oído de James haciendo que los cuatro se echaran a reís.

Lily y Roxy los miraron y también rieron al darse cuenta de que todo eso era cosa de ellos. El resto los siguió dentro de la habitación, con expresiones que iban desde la diversión al enfado, pasando por la confusión.

-La poción para dormir debería desaparecer ahora-le susurró Fred a los otros tres y, como si fuera una señal, Scorpius y Rose comenzaron a despertarse. Al mismo tiempo que Ron encontraba su voz.

-¿Qué diablos crees que estás haciendo con mi hija?-le gritó a Scorpius. Al parecía encontrar especialmente divertido que el hecho de que Rose no fuese hija de Ron todavía-. ¡Estás muerto Malfoy!¿Cómo te atreves?¡Ella es sólo una niña!

-Ron, cálmate-dijo Ginny-. No es el fin del mundo.

-¿¡Qué no es el fin del mundo!? ¡Está en la cama con mi hija!

-Todavía no tienes una hija-le recordó George, a través de sus risas.

-¡No me importa!-Ron seguía gritando-. Será mejor que tengas una buena excusa, Malfoy, o te haré...

-Papá, no estábamos haciendo nada, ni siquiera sé cómo llegué aquí-dijo una muy confundida Rose ya que Scorpius parecía incapaz de hablar; Bueno, sólo se había despertado con su mejor amiga, sin saber cómo había llegado hasta allí.

-¡Ajá! Así que él decidió secuestrarte-exclamó Ron-. Estás en un serio problema.

-Eh...Señor Weasley, honestamente, no tengo ni idea de cómo ha llegado hasta aquí-dijo Scorpius rápidamente-. Sólo recuerdo haberme ido a dormir y luego despertarme por tus gritos.

-Una historia muy probable-dijo Ron, riendo sin humor.

-Será mejor que te lo creas, papá, porque es la verdad-dijo Rose-. Ahora voy a vestirme, perdón-y con esto, Rose caminó fuera de la habitación dejando al sorprendido público detrás.

Molly notó que Ron estaba mirando a Scorpius de nuevo y rápidamente intervino:

-¿Alguien quiere desayunar?

-Claro-dijo Hugo y la mayoría se fue a la cocina, dejando solos a Albus, Lily y Scorpius.

-Entonces, ¿por qué estaba en tu cama?-preguntó Albus.

-Ya he dicho que no lo sé-respondió Scorpius, empezando a enfadarse. Apostaría cualquier cosa a que había sido cosa de James.

Lily sonrió.

-Claro que no.

Scorpius la miró.

-De verdad que no lo sé, pero estoy seguro de que tiene que ver con vuestro hermano.

-Habría que estar loco para contradecir esa afirmación-Lily rió mientras se dirigían hacia abajo.

Mientras tanto, James, Hugo, Fred y George, estaban en la sala riendo.

-Esta tiene que ser la mejor broma que le he hecho alguna vez a mi padre-dijo Hugo.

-Bueno, ayuda poder hacer magia-George sonrió.

James jugueteaba con una cadena de plata con un dije.

-Este es el collar de Rose, ¿verdad? Lo encontré en el pasillo, se le debió haber caído mientras la trasladábamos.

Fue en ese momento cuando comenzó a sonar. James tuvo una idea y lo presionó para que se abriera.

-Rose, tengo buenas noticias, vamos a traeros de vuelta esta noche-dijo la voz de Hermione.

-Hola, tía Hermione, soy James-dijo-. He respondido yo porque Rose está muy ocupada, la encontramos en la cama con Scorpius esta mañana.

Hubo un silencio al otro extremo y luego...

-James, por favor, dime que es una broma. Porque no es divertido.

-No lo es, mamá-dijo Hugo con voz grave. James sonrió. Hermione definitivamente se lo creería si Hugo lo decía, era un verdadero niño de mamá.

-¿Hugo?¿Estás seguro?-Hermione ahora sonaba preocupada.

-Sí, mamá. Se lo puedes preguntar a ti misma o a la señora Weasley, todo el mundo lo sabe-respondió Hugo, mientras Fred y George permanecían en un segundo plano, presas de un ataque de risa silencioso.

-Oh, Merlín. Bueno, puedes decirle que está castigada hasta que vuelva a Hogwarts y que probablemente su padre matará a Scorpius-dijo Hermione-. Una pena, había comenzado a gustarme.

-Vale, le pasaré el mensaje-acordó Hugo-. Hasta pronto.

-Adiós, cariño-y el medallón se cerró.

-Quién habría dicho que eres tan retorcido, Hugo-comentó James, chocando los cinco con el muchacho-. Ahora vamos a devolver esto antes de que Rose se dé cuenta de que le falta.