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Disclaimer: Los personajes de esta historia pertenecen a Naoko Takeuchi, utilizados por mi solo porque los amo y me hace feliz escribir de ellos xD

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Sin escape de la realidad.

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Abrió la puerta, y al igual que hace unos años atrás perdió el equilibrio al ver que frente a ella no estaba quién esperaba. Abrió más sus ojos para asegurarse de lo que veía, y sintió que el desconcierto y el miedo la invadían. Sin poder salir de su impacto trató de hablar, pero ni su boca le respondía del todo, apenas pudiendo pronunciar.

- ¿Seee…Sei…ya?

- ¡Mina!

Seiya sonrió ampliamente, aunque era bastante extraño volver se alegraba de estar ahí viendo de nuevo a su novia, ahora se sentía más seguro.

- Parece que hubieras visto un fantasma en vez de tu novio.

Mina no se movía, pero Seiya rápidamente se acercó a ella y la abrazó con fuerza.

- No puedo creer cuanto tiempo he pasado sin sentirte en mis brazos. - Le susurró al oído. La mantenía con fuerza junto a él, y no sabía si la razón por la que parecía no moverse era porque la estaba apretando demasiado o había algo más.

- ¿Mina? ¿Qué pasa? Creo que te he dado una gran sorpresa.

- Ehh, sí…yo no… - Trataba de decir algo coherente pero en su cabeza no dejaban de dar vueltas palabras sueltas que quería ordenar para poder hablarle con claridad de cómo habían cambiado las cosas para ellos.

- Jajaja, ok entiendo, ha pasado mucho tiempo, pero creo que sé como quitarte el asombro.

Volvió a apretarla contra su cuerpo y la besó fuertemente, Mina no se alejaba, sentirlo besándola de nuevo era algo con lo que no contaba, había olvidado el sabor de sus labios, había olvidado lo mucho que años atrás lo quiso. Pero tampoco pudo responderle a su novio como si fuera el reencuentro de película que pensó que tendrían aquel día en que se despidieron, nada había salido como lo planearon. Y ya que no lograba encontrar una reacción simplemente siguió sin moverse. Cosa que Seiya, luego de asegurarse de recuperar el dulce gusto de los labios de Mina, no pasó por alto. Apartó su boca un poco y la observaba, ella estaba con los ojos abiertos pero tenía la mirada perdida, casi sin brillo, totalmente opuesta a como la vio en el momento que le abrió la puerta. En ese momento le había parecido radiante, como si aún tuviera dieciocho años, toda desordenada, por primera vez le pareció que no podía ser más hermosa, pero ahora todo había desaparecido, estaba apagada, notó que esos años la habían convertido en una mujer fuerte, pero que esa fortaleza de desvaneció mientras sintió que ella trataba de responder su beso y no podía.

- Preciosa, estas muy extraña, pero creo que es mi culpa, después de todo soy yo el que me fui por cinco años, pareciera que ya ni recuerdas como reaccionar cuando te beso.

El comentario de Seiya la hizo reaccionar, apartándose de él con suavidad y sonrojándose, él la miró divertido pensando que el reencuentro la había puesto nerviosa, pero Mina sabía que la verdadera razón de su sonrojo era que Seiya no tenía la mas mínima idea que en el último tiempo besar era una de las cosas en que más practica había adquirido, besar, acariciar, recorrer cada milímetro de otro cuerpo, y hacer el amor, pero con Yaten. Se tensó y entró hacia la cocina para buscar algo de agua.

Seiya estaba ahí, llegaba pensando en que todo era tal y como lo habían dejado cuando tenían dieciocho años. El momento de decirle la verdad había llegado, él se merecía saber todo lo que había pasado entre Yaten y ella, bueno, tal vez algunos detalles mas íntimos no sería prudente contarle.

Al ver como Mina se alejaba de él tuvo miedo, y sintió como un vació lo llenaba, así que se acercó y la abrazó por la espalda. Al notar el contacto, Mina se dio cuenta de todo el tiempo que había estado sin sentirlo, y sonrió al recordar cuando tenían dieciséis años y se había besado por primera vez, ese beso que fue interrumpido por el hombre al que ahora amaba. Se mantuvo quieta por unos minutos, disfrutando de probablemente los últimos minutos de calma que habrían entre ellos, guardando el momento junto con aquellos en los que alguna vez fueron felices. Entonces caminó hacia el sillón en un intento de detener el contacto de Seiya y lo miró seria.

- Seiya, tengo muchas cosas que decirte.

- Yo también, pero puede ser luego, ahora solo quiero sentirte en mis brazos.

Se acercó al sillón y se sentó sin esperar mucho tiempo para acercar sus manos a las mejillas aún ruborizadas. Tantos años sin acariciarla, esa piel suave que le había dado momentos tan dulces, esa piel suave que pensó no volver a tocar las veces en que se inventó excusas para no regresar a Tokio.

Ya no quiso esperar más y la volvió a besar, notando que nuevamente ella parecía no reaccionar al contacto, pero continuó hasta que sintió que Mina le devolvía el beso en movimientos imperceptibles. La acorraló entre su cuerpo y el sillón, besándola con intensidad, como un carnívoro que lleva años comiendo vegetales, aunque su presa parecía estar anestesiada, la sentía moverse, abrazarlo, pero no como era antes. Sabía que los años la debieron cambiar, y ahora quería descubrir cada nueva faceta de ella, comenzando por esos besos, por su piel, su cuerpo. Aprovechando que ella usaba un vestido ligero comenzó a pasear sus manos por su espalda, sin esperar mucho antes de bajar con sus labios a besar el cuello de Mina, mientras ella estaba rendida.

Mina sabía que estaba mal, todo esto, aunque cualquiera pensaría que no, él era su novio, lo había sido por tantos años, y era tal vez eso lo que no la dejaba detenerlo, le pesaba todo el cariño que aún sentía por él. Cuando sintió las manos grandes de Seiya acariciando sus muslos y subir por debajo de su vestido se sintió perdida, unas lágrimas cayeron de sus ojos, no podía creer que estuviera dejando que él la tocara así, sentía que estaba arrebatándole algo que había decidido darle a otro, pero que en el fondo la única culpable era ella. Seiya sintió como Mina temblaba bajo él, adivinando que era el mismo miedo que ella sintió el día de su despedida cuando se encontraban en esa situación, pero el miedo de Mina no era ese. Seiya quiso tranquilizarla, quiso hacerla sentir como nunca, quiso que ella supiera que era especial en su vida, que nadie podría ocupar el lugar tan importante que ella tenía.

- Mina…quise tanto tiempo sentir lo suave de tu piel. - Le susurraba al oído mientras continuaba acariciándola. - Quise tanto tiempo sentir tu boca, tu sabor, tu dulzura…

Los ojos de Mina se abrieron con violencia mientras esa última palabra daba vueltas en su cabeza "…dulzura". Y un recuerdo, el recuerdo del momento más feliz de su vida vino a su mente, una noche en que Yaten mientras la estrechaba entre sus brazos y gemía ronco en su oído, justo antes de susurrarle la frase que había cambiado su vida -"Te amo tanto dulzura" - Y ahí todo acabó, quitó sus brazos del cuello de Seiya y con sus manos lo apartó, mientras él la miraba desconcertado.

- ¡No puedo! Seiya…por favor…no…

- Pero…Mina…

Trato de respirar calmada mientras quitaba las lágrimas de sus ojos, miró a Seiya y con seguridad logró encontrar un poco de razonamiento y coherencia en ella.

- Creo que es mejor que hablemos primero.

- Está bien. - Se sentó junto a ella, acomodándose a una distancia donde no la incomodara. - Entonces déjame comenzar, estas actuando algo distante, y creo que lo que te voy a decir te relajará.

- ¿Qué tienes que decirme?

- En realidad no sé si es mucho lo que debo decirte, más bien darte algo que debí entregarte hace mucho tiempo.

Mina no entendía nada, hasta que Seiya sacó una cajita y la abrió delante de ella, dejando a la vista un anillo, un anillo de compromiso. Seiya tomó la pequeña mano de la rubia y puso el anillo en su dedo. Lejos de relajarla, sintió que se le venía el mundo encima.

- Entonces ahora lo que sí debemos hablar es sobre la fecha de nuestro matrimonio.

Mina ya no podía mantenerse firme, comenzó a llorar, le dolía ver que Seiya seguía hablándole como si nada, lo del matrimonio con el que estaba tan entusiasmado, creyó en un principio que con los años los sentimientos de él estarían desgastados y no sabía como era capaz de pasar por alto no solo el tiempo sin verse, si no el hecho de que ya no eran los adolescentes que habían decidido casarse en medio del alboroto de la partida de los chicos. Y a pesar de sentir rabia por la actitud de él, no podía evitar que se le partiera el corazón al pensar que cuando supiera la verdad estaría odiándola.

Seiya la atrajo hacia él para calmarla, pensando en que era mucho en tan poco y debía estar conmocionada con lo del anillo.

- ¡Hey! Lamento apurarme tanto pero creí que era lo que querías. Te he extrañado mucho, pero me alegra estar aquí contigo. Ahora sé que seguimos bien ¿verdad?

Hubo días en que cuando sonaba el teléfono creía que llamabas para decirme que habías encontrado a alguien, y que el tiempo separados había roto nuestro noviazgo. No sabes cuanto agradezco lo paciente que has sido esperándome tanto tiempo, siempre has sido tan buena, mi mejor amiga, y una gran novia.

Las palabras de Seiya la alteraban más. ¿Qué no se daba cuenta que todo era diferente? Que ella no era la gran novia que creía, que lo estaba engañando con su propio hermano, que amaba a Yaten.

- ¡Basta!

- Pero…

- Seiya, esto es demasiado para mí, será mejor que te vayas.

- Mina.

- Por favor, necesito asimilar esto, mañana hablaremos. – Lo miró suplicante, hasta que él asintió de acuerdo.

- Te acompaño a la salida.

- Ok, bajemos.

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Yaten entraba a su departamento, al fin habían arreglado la puerta y era fácil y silenciosa de abrir. Tarareaba una canción, pensando en que en menos de una hora estaría con Mina de nuevo y disfrutarían de una noche juntos, tal vez saldrían, tal vez se quedarían ahí, pero le daba lo mismo con tal de estar juntos y amanecer abrazados, como el desearía amanecer cada mañana. Prendió la luz y casi tropieza con unas maletas.

- ¿Taiki saldrá de viaje? Tal vez son visitas.

Caminó hacia el pasillo en busca de su hermano sin que realmente le importara mucho si Taiki viajaba, de hecho si no estaba en Tokio por unos días le permitiría quedarse con Mina sin tener que inventarle excusas a su hermano.

- ¡Taiki!

- ¿Qué pasa? Tanto escándalo. – Reclamó, llegando sin apuro desde su habitación ante el grito de su hermano.

- ¿Vas a viajar?

- No.

- ¿De quién es todo este equipaje?

- De Seiya, maldita costumbre que tiene de dejar todo desordenado…

- ¿QUÉ?- Si que Taiki se fuera no le causaba mayor impresión, que su otro hermano volviera era una noticia para la que no estaba del todo listo. - ¿Seiya ha vuelto?

- Hace poco más de una hora.

- Y…y…¿Dónde esta?

- Ah, emm, llegó, apenas saludó y creo que dijo que iba a ver a Mina y…

- ¿Mina?... ¡Carajo!

Yaten salió corriendo mientras Taiki se preparaba para lo que pasaría, cuando Seiya supiera que Yaten y Mina estaban juntos, el departamento de los tres se convertiría en zona de guerra.

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A penas respirando por la agitación, Yaten pensaba en como decirle a Seiya la verdad, si es que Mina no se le había adelantado, se subió a su auto y aceleró. Agradeció no encontrarse ni con tráfico ni con policías, de seguro lo habrían detenido por exceso de velocidad. Al llegar al edificio donde estaba el departamento de Mina no encontró donde estacionarse, así que tuvo que dar la vuelta hasta encontrar un espacio. Apenas dejó estacionado el auto corrió nuevamente, dio vuelta en la esquina y se detuvo en secó.

Mina y Seiya salían del edificio, se acercaban a un taxi, tal vez tendrían un poco mas de tiempo para contarle la verdad, ya que a juzgar por la calma de Seiya, aún no sabía nada. Pero su tranquilidad se fue cuando repentinamente Seiya abrazó a Mina y la besó, parecía que ella no estaba muy cómoda con el beso, aún así Yaten no pudo evitar sentirse celoso, pero no fue hasta que Mina puso sus manos en los hombros de Seiya para alejarse que al platinado comenzó a recorrerlo el mismo miedo de perderla que la mañana en que por primera vez despertaron juntos. Pudo ver que Mina llevaba en su mano un anillo que nunca le había visto usar, claramente era un anillo de compromiso que debió darle Seiya.

Mientras veía a su hermano subir al taxi y a Mina volver al edificio no supo que hacer. Tal vez ella no había podido decirle la verdad, tal vez el regreso de Seiya había traído de vuelta los sentimientos de la rubia por su novio, tal vez…era hora de volver a convertirse en el sapo malvado.

En un principio pensó que lo mejor era subir al departamento y preguntarle a Mina qué había pasado, pero si la respuesta era lo que temía prefería no saberla por ahora, así que volvió donde sus hermanos. Para su alegría, no se encontró con Seiya, no había nadie en la cocina, ni en la sala, debían estar en sus habitaciones, así que se apuró en irse a la suya, cerrándola con llave. Más tarde tocaron su puerta, pero no hizo caso, no estaba de ánimo para conversar, menos aún para ver a Seiya.

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Seiya no entendía por qué Yaten no contestaba, había tocado la puerta de su habitación varias veces, no había caso, así que se resignó a esperarlo hasta el día siguiente. La verdad es que tampoco estaba muy seguro como sería, había pasado mucho tiempo desde que su hermano le confesara que sentía algo por su novia, y aunque nunca volvió a mencionarlo, sabía que Yaten aún tenía algún sentimiento por Mina, así que quería ser él mismo quién le dijera que ya le había dado el anillo, que pronto sabrían fecha de la boda, no quería verlo triste, pero algún día Yaten tendría que entender que Mina lo veía como amigo nada más, y que pronto serían cuñados y tendría que respetar eso.

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Yaten no era de los que lloraban abrazado a su almohada cuando las cosas no resultaban, además que pasar mucho abrazado a una almohada lo hacía pensar en que prefería que fuera Mina la que sostuviera su cabeza cuando quería descansar. Se quedo sentado junto a la ventana, tal vez era todo una mala idea suya, y aunque no fuera así, tendría que saberlo, así que al día siguiente pensaba ir por ella y preguntarle si lo que habían acordado cambiaba ahora que Seiya estaba en Tokio, ahora que ella tenía en su dedo un anillo de compromiso. Así que se fue a dormir, lamentando que su noche terminara así, hasta ahora la vida que compartía con Mina, a pesar de estar oculta para todos, era algo que nunca pensó que lo haría sentir tan feliz. Solo esperaba que esa felicidad no terminar ahora.

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Luego de entrar nuevamente y cerrar la puerta fue a sentarse al sillón, pero en vez de eso se dejó caer en la alfombra, y el nudo que se había formado en su garganta fue deshaciéndose mientras comenzaba a llorar. Trató de mantenerse firme mientras despedía a Seiya, cuando la besó trató de no parecer que lo rechazaba, pero no podía evitar alejarse de sus caricias. Ahora que estaba sola de nuevo se quitó el anillo y lo arrojó lejos, dejaría que por esa noche la invadiera la tristeza, la culpa, el miedo y la debilidad, pero cuando fuera de día hablaría con Seiya, ahora solo esperaba que Yaten llegara, solo él podría ayudarle a pensar con calma.

Pero Yaten no llegó, no se había movido desde que entró, esperando a que sonara el timbre, le preocupaba que no volviera, seguro había hablado con Seiya, y de esa conversación no podía salir nada bueno. Aunque no entendía porqué no había vuelto, si Seiya sabía la verdad debió ir con ella. Si Yaten no llegaba lo esperaría ahí, o esperaría a que fuera de día para ir al departamento de los chicos y aclarar todo, mientras prefería quedarse tendida en la alfombra, ahí donde se había dado cuenta de lo que sentía por Yaten, donde había recorrido su cuerpo por primera vez y le había permitido a él ser el primero en quitarle la ropa, en acariciarla en cada rincón, en amarla como nunca nadie la había amado, hacerla sentir lo que solo él podía.

Recordando esa noche sintió como sus lágrimas dejaban de caer, estaba mas tranquila. A pesar de que Yaten no estuviera ahí para abrazarla y ayudarla a pensar mejor las cosas, sentir todo lo que había entre ellos le devolvió la fuerza que necesitaba. Así que fue a acostarse a su cama, a la de ellos dos, y se durmió segura sobre lo que haría al despertar.

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¿Por qué los hombres son tan buenos para pensar siempre que lo peor pasa? Menos mal que Yaten no se hace la víctima.

Y menos mal que cuando falta de donde apoyarse hay alguien que aunque no esté en ese momento ahí para abrazarte pueda llegar con su luz a iluminarte, y que bueno que eso no solo pase en los fics.

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REVIEWS

USAGI BOMBON: yo creo que ahora dejaré a Usagi con Darien, es que me da penita q no nazca la pequeña dama (aunque es una enana que me hace perder todo el amor que siento por los niños pequeños, es insoportable!!!!!!) jajaja, pero yaaa yo no culpo tanto a Seiya, pero no te diré nada mas, si no después no tengo qué escribir en uno de los capítulos que vienen más adelante jajaja.

PATTY RAMIREZ DE CHIBA: Lo dejé ahí porque….mmm…siempre que leo un fic y lo dejan ahí siento ganas de asesinar a quien lo escribió y me deja esperando jajaja, ¿será que quise ser asesinada? =S jajaja, no sé, me pareció que estaba bien hasta ahí por ese capitulo, porque en realidad era más sobre como era Mina y Yaten manteniendo su relación mientras tienen que esperar a Seiya y esconderse de todos.

Las hormigas son como un color café medio extraño jajaja, mmmm yo sé que van a reaccionar como toda persona que pasara por algo así, o sea al menos la primera reacción, pero después…ya veremos.

CHIKITA22BKOU: Desapareció como 5 años y algunos meses, sí casi 6. Es q será que como hablaban por teléfono creyó q era de lo mas normal llegar asi?? =S tal vez no jajaja. Mina se dio cuenta que en teoría era mucho más sencillo hablar con Seiya y que todos fueran felices, pero que hacerlo es algo totalmente distinto.

KIRA MOON XKARLATA: No entendí si el sabor agridulce era por lo que está pasando o porque el capitulo no te gustó mucho, lo siento ando con la cabeza media adormecida de tanto armarme horarios de la universidad ¬¬. Yo creo que Mina igual va a sufrir, porque al final aunque esté enamorada de uno, al otro igual lo quiere, le tiene cariño y es importante para ella, y duele ver sufrir a alguien importante, más si se siente culpable. Jojojojo, no sé si muy maquiavélica, pero ya viene algo =)

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Me he demorado un par de días porque ahora si ya he tenido que terminar trámites y el lunes comienzan las clases, y estos días no he estado ni cerca de un poco de internet =(

Lo que si creo que es interesante es que dentro de mis ramos tengo un electivo sobre los procesos del cerebro durante el enamoramiento jajajaja, pensé que sería entretenido tomarlo, asi que a lo mejor así entiendo qué es lo que les pasa a estos, tal vez a Mina le encantaba el aroma del perfume de Seiya y ahora que lo olió de nuevo sentía algo, jajajaja claro que en ese caso debería adorar el aroma de Yaten y su sabor y su textura y tantas cosas mas xD

Ya!! Basta de excusas, me dedicaré al capitulo 12 para subirlo prontito =)

Ah! Hoy andaba en unas tiendas y pregunté por articulos de Sailor Moon, y me dijeron que los derechos de distribución ya no existen, osea no se puede hacer nada de sailor moon fuera de japon ¬¬ yo pensaba que solo habían quitado el permiso de trasmitirla por televisión, ¿alguien sabe por qué Naoko hizo eso?? Pero dentro de los poquitos articulos que aún quedan había un llavero de Sailor Venus que en un ataque consumista me compré jajaja, no pude evitarlo. Aún así quiero saber por qué solo en Japón se puede ¬¬.

En fin, que tengan unos muy lindos días!!

=)

Besitos!! =)