Capítulo 10.- Súper-Modelo.


Parte 1.- American Son.


Harry Osborn se hallaba completamente feliz.
Algunos días después del pequeño descubrimiento en la mansión de su padre, el joven Osborn había encontrado la forma para convertir la armadura a su modo portátil, el cual era algo pesado pero podía llevarse como si fuera una mochila ultramoderna.
Y sin que Janice o su padre siquiera lo notaran, él la había llevado a la escuela y ahora estaba impaciente por poder probarla, para demostrarle a toda París lo que era un verdadero héroe.
Sin embargo, el día estuvo en una completa y desconcertante calma, en especial teniendo en cuenta los ataques del Arenero y el Lagarto, y que éste último seguía suelto por ahí.
Y dado que Harry estaba mucho más concentrado en encontrar el momento justo para usar su armadura por primera vez, el joven Osborn no notó una pequeña bola de papel que lo golpeó en el rostro y lo sacó de su estupor.
Harry miró a su alrededor, tratando de averiguar qué le había dado en el rostro, pues estaba demasiado absorto en sus pensamientos como para notar el papel, luego notó que Adrien lo miraba con el ceño fruncido y le señalaba discretamente que mirara a su escritorio.
Harry hizo lo que el rubio le indicaba y notó la bola de papel, luego, por mera curiosidad, el chico castaño desdobló la hoja de papel y vió una nota escrita en ella.
"Pon atención, holgazán." Decía la nota.
Harry rodó los ojos y miró con molestia a Adrien, luego arrugó el papel de nuevo y se lo lanzó de vuelta a Adrien, pero tuvo la mala suerte de no notar que la profesora Bustier estaba mirando directamente a sus alumnos y vió a Harry lanzando el papel.
- ¡Señor Osborn! - Espetó la profesora de Lenguaje. - ¿Acaso quiere que lo envíe a la oficina del director?
- Adrien me arrojó esa nota, señorita Bustier. - Se excusó el joven Osborn.
- No me interesa, no quiero que vuelva a interrumpir mis clases o lo enviaré directo a la oficina del director.
- Está bien, señorita...
El resto de la clase siguió sin problema alguno, salvo por una que otra discusión entre los alumnos, ya fuere acerca de algún tema del que estuvieran charlando o sobre sus actuales opiniones sobre los tres defensores de París.
Por otro lado, Harry simplemente iba cargando su mochila y resintiendo el cansancio por tener una mochila de poco más de diez kilogramos sobre su hombro. Y mientras el joven iba sobándose su adolorido hombro, Peter y Adrien lo alcanzaron justo antes de llegar a la puerta del colegio.
- Hey, Harry. - Dijo Adrien. - Lamento el inconveniente con el papel, pero tienes que prestar atención.
- Aunque fuiste un cretino, te perdono. - Soltó Harry mientras seguía sobando su hombro.
- ¿Qué te pasa? - Preguntó Peter. - Luces adolorido.
- N-no es nada. - Mintió Harry rápidamente. - Es sólo que... dormí en una mala posición anoche y me duele el hombro.
- Sabes, eso suena sospechosamente a excusa...
- Estás delirando, Peter. Como sea, creo que debería irme, Janice probablemente ya tiene el auto esperándome afuera de la escuela.
- Suena a que tratas de evitar hablar de tu mochila, lo cual es raro. - Dijo Adrien. - En especial teniendo en cuenta que tu mochila parece más bien algo que Iron Man habría construido.
- Ahora que lo dices, tienes razón, Adrien, sólo que le pusieron los colores del traje del Capitán América. - Dijo Peter mientras inspeccionaba la mochila de Harry.
- ¿Qué intentas esconder?
- Y-yo... - Dijo Harry justo antes de notar algo raro al frente de la escuela. - Oigan, ¿qué ocurre allá?
- No evadas el tema, Harry... - Dijeron Adrien y Peter.
- Es en serio, miren.
A regañadientes, Peter y Adrien se dieron la vuelta y levantaron una ceja al ver que una multitud estaba rápidamente reuniéndose a la en medio del patio, todos ellos aparentemente cuchicheando.
- ¡Eres una vil tramposa! - Espetó una voz conocida.
- ¡No es mi culpa que hayas contratado a un fotógrafo profesional para el concurso! ¡Las reglas claramente decían sólo amateurs! - Replicó otra voz conocida.
- Eso no se ve bien... - Suspiró Peter mientras el trío de adolescentes caminaban hacia la multitud.
Al llegar a donde estaban reunidos los estudiantes, Harry, Peter y Adrien rápidamente se las arreglaron para llegar al centro de la conmoción, donde se encontraron a Nino y Alya, justo detrás de Marinette, quien estaba discutiendo con Chloé.
- Y yo que pensaba que este día sería tranquilo... - Suspiró Adrien.
- ¡Tú y esas tramposas me negaron mi derecho a aparecer con Adrien! - Espetó Chloé.
- Tú tienes la culpa, te dije cincuenta veces que no usaras fotógrafos profesionales. - Soltó Harry de repente.
- Tú ni me hables, Osborn... Me traicionaste, tú y tu amigo nerd salen en la foto con esa arpía pelirroja.
- Nadie te traicionó, Chloé, Harry, MJ y yo fuimos amigos desde la primaria. - Dijo Peter.
- Como sea, estoy segura de que tú y Marinette hicieron trampa, no es posible que un fracasado como tú haya podido sacar las dos fotografías de los primeros dos puestos. - Bufó Chloé.
- Sólo estás celosa porque estuve más cerca de ganar que tú. - Rió Marinette mientras se acercaba a Peter. - Y si Peter es un fracasado por obtener fotografías de Spider-Man que ni siquiera los profesionales pueden obtener, y logra quedarse con los dos primeros puestos en un concurso mundial, entonces, ¿qué eres tú que no has logrado nada?
- ¡¿Cómo te atreves a hablarme así, Dupain-Cheng?!
- Muy bien, ya basta. - Espetó Adrien. - Chloé, estoy seguro que ni Peter ni Marinette hicieron trampa. Dudo que un fotógrafo independiente y una diseñadora en desarrollo tengan la suficiente influencia como para lograr convencer a una revista tan afamada.
- No sé si debo tomar eso como un halago, una ayuda o un insulto... - Soltó Peter.
De repente, un nuevo alboroto se escuchó al frente de la escuela, atrayendo la atención de todo el alumnado del Colegio François Dupont, el cual corrió presurosamente hacia la entrada de la escuela.
Así pues, los jóvenes se acercaron a la puerta y trataron de ver lo que estaba pasando, abriéndose paso entre la multitud hasta que la gran mayoría salió de la escuela, donde pudieron ver a varios miembros de la revista donde se había publicado el concurso de fotografía en el que Marinette y Chloé habían participado, todos reunidos alrededor de una limusina.
- ¿Qué está pasando? - Se preguntó Adrien en voz alta.
- Tú más que nadie debería saberlo, Ricitos de Oro. - Dijo Alya mientras ella, Nino y Marinette se acercaban al trío. - Por lo que se ve, la ganadora del concurso ya llegó para sus quince minutos de fama contigo.
- Oh, genial... - Suspiraron Marinette, Peter, Harry y Adrien, todos por diferentes razones.
Y tal como Alya había predicho, el célebre diseñador Gabriel Agreste bajó de la limusina, luciendo su impecable smoking como siempre y teniendo una expresión seria y severa, siendo seguido por su asistente personal y por una jovencita de alrededor de quince años de edad, quien tenía un sedoso cabello de un intenso color rojo, ojos verdes que refulgían como esmeraldas y una gran sonrisa. Y en cuanto los reporteros comenzaron a tomar fotografías, la chica simplemente comenzó a posar y hacer algunos gestos amistosos, lo que provocó que la enorme mayoría de los alumnos, incluyendo a Chloé, suspiraran en exasperación.
- Genial, una Chloé pelirroja. - Soltó Alix.
- Justo lo que esta escuela necesitaba... - Dijo Marinette.
- Por favor, yo sí tengo clase, ella no es más que otra americana estereotípica... - Bufó Chloé.
- Supongo que podemos creerte sobre estereotipos, Chloé, después de todo, tú eres uno así que debes ser experta en reconocer a otros. - Rió Lila.
- Cállate, embustera.
- Oigan, no se atrevan a comparar a MJ Watson con alguien como Chloé. - Espetó Harry.
- Sí, puede que ella sea tan diva como Chloé, pero es mucho más agradable. - Dijo Peter.
- ¿Ustedes la conocen? - Preguntó Mylène.
- Claro, ella era amiga nuestra allá en Midtown.
En ese momento, la sonrisa de la pelirroja desapareció en el instante en el cual la chica posó su mirada sobre los dos estudiantes de intercambio del Colegio François Dupont, siendo reemplazada rápidamente en una expresión de furia, la cual dado su color de cabello, no hizo sino hacerlo lucir como si fuera un ardiente y furioso fuego infernal.
- ¿Corremos? - Preguntó Harry a Peter.
- Ya deberíamos estar de vuelta en Estados Unidos... - Replicó Peter nerviosamente mientras tragaba con dificultad.
- "¡USTEDES!" - Rugió la chica de ojos verdes.
En menos de cinco segundo, la chica ganadora del concurso se escapó de los representantes de la revista y se abrió paso entre la multitud de estudiantes a su alrededor, (los cuales le habían dado libre vía gracias al miedo que sentían por la expresión de la pelirroja), y se había abalanzado sobre Peter y Harry, derribándolos en medio del patio de la escuela, momentos antes de comenzar a ahorcar a ambos con sus brazos.
- ¡¿Qué demonios pasó?! - Se preguntó Alya.
- ¿Qué le hicieron Parker y Osborn a esa chica? - Se preguntó Max.
- No lo sé, pero se nota que sabe luchar... digo, para ser una chica. - Soltó Kim.
- ¿Estás bromeando, Kim? - Dijo Iván. - ¡Esa chica es increíble!
- ¡Iván! - Espetó Mylène mientras se sonrojaba.
- Sólo es un cumplido, Mylène, digo, sólo mírala.
- Cierto, ella es incluso más rápida que yo usando patines. - Soltó Alix.
- "¡Voy a matarlos!" - Rugió la pelirroja. - "¡¿Cómo se atreven ustedes dos a abandonarme en Midtown?!"
- "¡No fue mi culpa!" - Se excusó Peter entrecortadamente. - "¡No sabía que el señor Stark me daría la beca en serio!"
- "¡Mi padre me obligó a venir! ¡Lo juro!" - Dijo Harry mientras intentaba zafarse del agarre de la pelirroja.
- ¡Señorita Watson! - Rugió Gabriel Agreste, tras haberse abierto paso entre la multitud. - ¡¿Se puede saber qué significa esto?!
- ¡Éstos dos dijeron ser mis amigos y me dejaron sola en Nueva York sin más explicación que un mensaje de Facebook! - Gruñó la ojiverde en francés con un acento incluso peor que el de Peter, pero aún sin soltar a los jóvenes estadounidenses.
- ¡No te abandonamos! - Espetaron Harry y Peter. - ¡En serio, sólo que tuvimos que venir a París!
- Espera un segundo... ¿desde cuando MJ habla francés? - Preguntó Peter, jadeando por respirar.
- Harry me enseñó hace un tiempo. - Dijo la chica ojiverde mientras soltaba a sus compatriotas. - Antes de traicionarme...
- MJ, en serio, no te abandonamos... - Espetó Peter mientras se frotaba el cuello. - Pero... tú sabes... con lo que le pasó mi tío, al capitán Stacy, la infección duende y lo que le pasó a Gwen... Nueva York tenía muchos recuerdos dolorosos. El señor Stark me ofreció la oportunidad de alejarme de todo y pues... la tomé... Lo siento, nunca fue mi intención dejarte sola.
- Eres un idiota, ¿sabes? - Dijo MJ mientras lágrimas se formaban en sus ojos. - Gwen fue amiga mía también... creí que podía contar contigo y con Harry para sobrellevar su muerte...
- Tú también comenzaste a distanciarte de mí luego de lo que pasó, Mary Jane... - Espetó Harry. - Perdona que te lo diga, pero entre Peter viniendo a París y tú prefiriendo estar sola en Midtown, yo me sentí abandonado.
- Creo que los tres simplemente nos aislamos para tratar de lidiar con el dolor... - Suspiró Peter. - Y ese fue el problema, debimos quedarnos juntos...
- Eso supongo... - Suspiró Mary Jane. - Así que... ¿qué hacemos ahora?
- ¿Qué les parece si olvidamos que somos unos tontos y volvemos a ser amigos? - Preguntó Harry con una sonrisa.
- Suena excelente. - Dijeron Peter y Mary Jane.
- Señorita Watson, todo esto es muy emotivo y eso, pero le sugiero que deje sus asuntos personales para otro momento. - Espetó el señor Agreste mientras intentaba mantener la compostura ante el arrebato y la imprudencia de la pelirroja.
- Claro... - Dijo MJ con una risilla inocente. - Creo que me dejé llevar un poco...
- Un poco es un eufemismo... - Soltaron la mayoría de las chicas presentes.
- Bien, ¿quisiera por favor levantarse y sacudirse el polvo? - Dijo Agreste.
- Estoy en ello.
Con eso dicho, Mary Jane se puso de pie, seguida por sus amigos, y caminó hacia el señor Agreste, quien la miraba con molestia.
- Excelente. - Soltó el señor Agreste. - Ahora, ¿dónde se encuentra mi hijo, Adrien?
- Aquí estoy, padre. - Dijo Adrien mientras caminaba hacia su padre.
- Ah, bien, Adrien, quiero que conozcas a la ganadora del concurso y quien posará junto a tí con mi línea de vestimenta Verano-Otoño, la *Carraspeos* poco convencional señorita Mary Jane Watson.
- Es un placer conocerla, señorita Watson. - Dijo Adrien mientras le extendía la mano a MJ.
- Lo mismo digo, Adrien. Tú puedes llamarme Mary Jane, Roja o MJ, pero no me llames tarde para cenar, ¿sí? - Replicó la pelirroja con una sonrisa mientras estrechaba la mano de Adrien. - Wow, las revistas se quedan cortas, sí que eres guapo.
- G-gracias... Supongo... - Dijo el rubio mientras se sonrojaba.
- ¿Quién se cree que es para hablarle así a mi Adrien? - Gruñeron Marinette y Chloé entre dientes.
- Típica MJ Watson. - Rió Harry entre dientes.
- Detesto cuando es así de directa... - Soltó Peter.
- Suena a que estás celoso, Pete.
- ¡Claro que no! ¡MJ es sólo mi amiga!
- Sé que mi hijo es muy bien parecido, pero le pido que mantenga el profesionalismo, señorita Watson. - Espetó el señor Agreste.
- Claro, señor Agreste, Profesionalismo es mi segundo nombre. - Dijo Mary Jane. - Mary "Profesionalismo" Jane Watson es mi nombre.
- Eso espero.
- Muy bien, parece que usted es una caja de sorpresas, señorita Watson. - Dijo una de las reporteras. - ¿Podría decirnos qué piensa sobre los recientes acontecimientos?
- Bueno, estoy extasiada. - Dijo MJ antes de mirar a Peter. - ¿Así se dice?
- Sí... - Replicó Peter con una expresión de vergüenza.
- Excelente, sí, me siento extasiada, ya que no sólo podré cumplir mi sueño de ser modelo, ni más ni menos que al lado de un bombón francés como Adrien Agreste...
- ¡Compórtese, señorita Watson! - Espetó el señor Agreste.
- ... sino que también me reencontré con mis dos mejores amigos, quienes también aparecen en la foto con la que gané, Peter Parker y Harry Osborn.
- ¿Harry Osborn? ¿El hijo del CEO de OsCorp?
- Sí, está justo ahí, es el chico de la mochila de metal intentando huir. - Dijo MJ.
- ¡Demonios, MJ! - Espetó Harry.
- ¡Señor Osborn! - Dijeron algunos de los representantes de la revista. - ¿Alguna cosa que quiera decir sobre lo que acaba de ocurrir entre usted y la señorita Watson?
- La verdad, no...
- Si no se alejan de inmediato del joven Osborn, se procederá de forma legal contra ustedes. - Informó Janice, la asistente personal de los Osborn.
En ese segundo, la atención se giró hacia Peter, pero Janice rápidamente agregó: - Lo mismo va si hostigan al tutor del joven Osborn.
Los reporteros suspiraron y volvieron a centrar su atención en los Agreste y la joven Watson.
- Bien, volviendo al tema. - Dijo el señor Agreste. - La campaña de publicidad de mi línea Verano-Otoño tomará lugar durante la próxima semana, y en su estadía aquí, la señorita Watson y su tutora legal se alojarán en el Hotel Grand Paris, con todos los gastos pagados. Y durante las sesiones de modelaje, ella aparecerá junto a mi hijo, Adrien... aunque espero que su comportamiento mejore, jovencita.
- Así será, eso se lo puedo asegurar. - Afirmó Mary Jane.
- No va a lograr pasar de la semana... - Dijo Juleka.
- Yo digo que no durará ni tres días. - Sentenció Alix.
- Mientras más pronto, mejor. - Bufó Chloé.
- Así me nombrarán a mí como ganadora de emergencia. - Dijo Marinette alegremente.
- Mejor le hablo a mi padre para tratar de convencerlo de ayudar a MJ cuando no siga las reglas del padre de Adrien... - Suspiró Harry.
- ¡Oigan, no hablen así de Mary Jane! - Espetó Peter. - Puede ser revoltosa y muy directa, pero yo confío en ella...
- ¿Entonces es por eso que tienes tu teléfono en la mano y lo tienes listo para marcar un número marcado como "Tony Stark"? - Preguntó Adrien sarcásticamente mientras sonreía.
- B-bueno... este...
- En serio, todos ustedes son unos cretinos, menos tú, Ricitos de Oro. - Soltó MJ mientras los reporteros y el señor Agreste se retiraban. - Pero yo haré que todos se traguen sus palabras, esa es una promesa de Mary Jane Watson.
- Lo siento, MJ, es sólo que te conozco y conozco al padre de Adrien desde que tenía 5 años, sé que no eres fan de seguir las reglas y para el señor Agreste eso es indispensable para siquiera estar cerca de Adrien... A pesar de que no parece aplicar para mí y para Peter... - Soltó Harry.
- Ya lo verán, todos lo verán... - Dijo Mary Jane mientras entrecerraba los ojos y apuntaba a Adrien con su dedo. - En especial tú, rubio de ensueño. Ahora, vámonos, no hagamos esperar más a tu padre.
Con eso dicho, Adrien se sonrojó un poco mientras era prácticamente arrastrado fuera del colegio por Mary Jane, mientras Marinette y Chloé gruñían de frustración.
Por otro lado, Janice caminó hacia Harry y le mostró su itinerario, junto a su reloj, mostrando que ya se les estaba haciendo tarde para la clase de Muay Thay de Harry. Ante esto, el chico Osborn asintió y siguió a la asistente personal de su padre hasta el auto aparcado al frente de la escuela, donde el chofer lucía impaciente.
De regreso a la escuela, Peter se sentía abrumado.
Tanto su vida civil como la heróica se estaban volviendo demasiado para que él pudiera controlarlas. Y para colmo de males, además de que el Lagarto seguía libre, Harry había desaparecido, Adrien estaba ocupado, Mary Jane no estaba del todo feliz de verlo y Marinette no parecía muy amistosa con su amiga de Queens.
- Este va a ser un día muy largo... - Suspiró Peter.


(Más tarde)


Nino, Peter, Alya, Marinette, Chloé y Sabrina se hallaban junto al personal de la revista y el señor Agreste, mientras veían a Mary Jane y Adrien prepararse para la primera sesión de la campaña en la Plaza del Trocadero, y en ella, Chloé y Marinette no podían evitar apretar los puños y los dientes ante la frustración que les causaba el hecho que Mary Jane estuviera con Adrien y no alguna de ellas dos.
- Muy bien, ya están los dos listos. - Dijo el fotógrafo alegremente. - Vayan a sus lugares y no lo olviden, ¡tengan siempre en mente el espagueti de mamá!
- ¿Por qué dice eso? - Preguntó Mary Jane a Adrien.
- No tengo idea, es una fijación suya, supongo... - Suspiró Adrien.
Mientras tanto, Chloé no pudo soportar ver la escena más tiempo, por lo que ella se alejó pisoteando con furia mientras su lacaya de cabello rojizo la seguía.
- ¡¿Quién se cree la tal Mary Jane para ganarme y estar cerca de mi Adrien?! - Bufó la rubia.
- ¿Qué vas a hacer ahora, Chloé? - Preguntó Sabrina a su mejor amiga.
- Lo que haré será enseñarle una lección a esa Mary Jane. Nadie me arrebata la oportunidad de estar con Adrien y se sale con la suya.
Con eso dicho, Chloé rió maliciosamente mientras pensaba en una forma de vengarse de Mary Jane.
Un par de horas más tarde, Adrien y Mary Jane estaban modelando juntos, frente a la fuente de la Plaza del Trocadero, ambos teniendo una rosa roja en sus manos y mirando en direcciones opuestas, todo por sugerencia del fotógrafo, quien pensó que a las fotos les faltaba color.
Por otro lado, Marinette no había dejado de rechinar los dientes y sentir celos de la pelirroja de Montoursville, quien aparentemente tenía un don especial para salir bien en todas las fotos que les tomaban a Adrien y ella, a pesar de que el fotógrafo pensara que necesitaban algo más de vez en cuando.
- ¡Muy bien, mis jóvenes modelos! - Dijo el fotógrafo de repente. - Ya tenemos suficiente aquí, vayan a cambiarse y tomen un descanso, después empezaremos con el último de los atuendos.
- ¡Excelente! - Dijo Mary Jane antes de fingir limpiarse el sudor de la frente. - ¡Uf! Wow, esto es mucho más cansado de lo que parece.
- Pero definitivamente lo estás haciendo mejor que yo en mi primera sesión. - Sonrió Adrien.
- Supongo que simplemente nací para ser modelo, en mi muy humilde opinión.
El comentario de la pelirroja hizo que el rubio soltara una carcajada mientras Marinette volvía a rechinar sus dientes, sintiendo celos de Mary Jane.
Por otro lado, ocultas de la vista de todos, Sabrina y Chloé estaban esperando a que terminara la sesión de fotos de Adrien y Mary Jane para poner en marcha su plan para ridiculizar a la pelirroja, el cual consistía en arruinar el último de los atuendos y hacerlo parecer un descuido de Mary Jane, para que así el señor Agreste la descalificara.
Para ello, Sabrina se había metido al vestidor que habían preparado para Mary Jane y usando un par de ganchos y unas tijeras, había dañado la falda y la blusa del último conjunto que la pelirroja tenía que modelar.
Sin embargo, para su mala suerte, Mary Jane entró al vestidor pocos segundos despues que Sabrina terminara su fechoría, por lo que la lacaya de Chloé tuvo que salir por la ventana para evitar que Mary Jane la viera.
- ¿Y bien? - Preguntó Chloé.
- Está todo listo, corté y enganché la ropa de Mary Jane... - Dijo Sabrina mientras sonreía.
- Perfecto, eso le enseñará a esa americana que nadie me gana con trampas y se sale con la suya.
Con eso dicho, Chloé y Sabrina compartieron una risa de complicidad y salieron a hurtadillas de ahí, buscando un lugar dónde esconderse y poder ver la humillación de la pelirroja de Montoursville.
Mientras tanto, Mary Jane entró a su vestidor, el cual era un pequeño camper, y logró ver a una chica salir rápidamente de él por una ventana. La pelirroja suspiró al verla y levantó una ceja, luego volteó a ver sus atuendos y soltó un gritito ahogado.
Casi no era notorio, pero gracias a su habilidad innata para localizar con facilidad hasta los detalles más pequeños, ella logró ver que su atuendo final de la sesión de modelaje había sido arruinado.
Con un gruñido, Mary Jane caminó hacia su mochila y sacó un pequeño estuche de costura que su mamá había insistido que llevara siempre, en caso que tuviera que reparar su ropa, y aunque en un principio había visto eso como algo innecesario, esperaba que su madre no escuchara sobre su situación pues la obligaría a oírla decir "Te lo dije" hasta el final de los tiempos. Sin embargo, su gruñido había sido porque tenía que actuar rápido, antes que el personal o peor aún, el señor Agreste, se enteraran y creyeran que era su culpa.
- Seguramente lo hizo esa rubia de la escuela donde estudian Pete y Harry... o esa chica de las coletas... o cualquiera de las otras... - Gruñó Mary Jane mientras intentaba coser lo más rápido que podía.
Momentos después, fuera del vestidor de la pelirroja, Peter, Nino, Marinette y Alya estaban viendo cómo el fotógrafo y el resto del equipo estaban comenzando a impacientarse, pues Mary Jane ya se estaba tardando bastante.
- Ya sabía yo que esa chica no duraría ni un día. - Soltó Marinette con una sonrisa de satisfacción.
- Oye, eso es cruel, MJ no será la chica más puntual pero sí la más confiable. - Dijo Peter. - De seguro que simplemente se está arreglando a detalle.
- No entiendo para qué si ella ya es guapísima. - Dijo Nino con una sonrisa antes de recibir un codazo de parte de Alya. - ¡Auch! ¿Y eso porqué fue?
- Borra esa sonrisa de tu rostro antes que te la borre yo. - Siseó Alya, sintiendo celos de Mary Jane.
- Eso dolió...
- No lo hice para que te rieras.
- Es oficial, tu amiga MJ causa muchos problemas... - Suspiró Marinette.
- No es su culpa ser tan bonita. - Suspiró Peter.
- Vaya, Marinette. - Dijo una muy bien conocida voz burlona. - ¿Qué tan patética y fea debes ser para que tu patético noviecito se fije en alguien más a la primera oportunidad?
- ¡Que no somos novios! - Espetaron Peter y Marinette mientras se sonrojaban.
- Como sea, pronto esa tal Maria Janna o como se llame, ya no será un problema. - Rió Chloé mientras miraba a Marinette. - Agradéceme después de mi sesión de fotos con Adrikins.
- En primera: YO sería quien tendría una sesión de fotos con Adrien en caso de que algo le pasara a Mary Jane porque estoy en segundo lugar. - Espetó Marinette. - Y en segunda...
- ¿Qué demonios hiciste, arpía de cabello oxigenado? - Dijo Peter, mientras apuntaba un dedo amenazador a Chloé verdaderamente enojado.
Chloé simplemente se dio la vuelta y se marchó riendo con un tono siniestro mientras Peter gruñía iracundamente y corría hacia el vestidor de su amiga.
- ¡¿Dónde está la chica de cabellos de fuego y ojos de esmeralda?! - Dijo el fotógrafo con desesperación. - ¡Llevamos tres minutos de retraso!
- Cálmese, el señor Agreste y yo iremos a ver dónde está la señorita Watson. - Dijo Nathalie con su habitual expresión estoica.
- ¿E-el señor Agreste? ¿No se supone que no se encontraba aquí...?
Nathalie simplemente suspiró y movió su tablet, encendiendo la pantalla y mostrando a su jefe, quien estaba su habitual expresión estoica.
- ¿Hay algún problema? - Preguntó el señor Agreste.
- Al parecer la señorita Watson tiene un ligero retraso, imaginé que querría verificar por usted mismo que ella esté cumpliendo con su promesa de ser más profesional. - Explicó Nathalie.
El señor Agreste soltó un suspiro de exasperación, luego dijo:
- Llévame a ver a la señorita Watson de inmediato, Nathalie.
Nathalie se limitó a asentir y comenzar a caminar hacia el vestidor de la ganadora del concurso.
Mientras tanto, Peter había entrado al vestidor de su amiga y la había encontrado cosiendo la blusa de forma bastante profesional y casi innotoria. Tras intercambiar algunas palabras, Peter le informó a Mary Jane lo que había pasado y quién parecía ser la culpable de todo, tras lo cual él mismo tomó una aguja e hilo, y comenzó a ayudar a la pelirroja, tratando de zurcir la falda del atuendo lo más rápido y lo mejor que podía. Y entre tanto, ambos sólo podían pensar en cuán enojados estaban con Chloé por lo que había pasado, y cómo le retribuirían sus acciones.
Después de todo, si había algo en lo que Mary Jane era experta era en hacer justicia, hasta el punto en el que ella había hecho llorar a Flash Thompson una vez, por romper la maqueta que Peter había hecho para un proyecto escolar.
Tras ese evento, todos en la Preparatoria Midtown supieron que no debían jamás, JAMÁS meterse con Mary Jane Watson o cualquiera de sus amigos.
Y ahora los alumnos del Colegio François Dupont aprenderían la misma lección; cosa que asustaba a Peter, pues si bien sabía que Chloé se merecía totalmente cualquier cosa que Mary Jane estuviera maquinando en su mente, más una pequeña visita sigilosa de su No Tan Amigable Vecino Spider-Man, Chloé Bourgeois no era precisamente una chica con la cual saldría impune de una venganza.
- Esa arpía de cabello oxigenado... esto no se quedará así, lo juro... Lo que le hice a Flash en noviembre será nada comparado con esto... - Gruñó Mary Jane. - Y ni se te ocurra tratar de disuadirme, Parker, no me importa si es la hija del alcalde de París, prima del Presidente de Estados Unidos, sobrina de Vladimir Putin o lo que sea, así fuera el mismísimo Nick Fury, ¡me las pagará!
- Sólo olvídala por el momento, tenemos que terminar esto antes que... - Intentó decir Peter.
Justo en ese momento, la puerta del vestidor se abrió de golpe, revelando a Nathalie cargando una tablet con la cara del señor Agreste en la pantalla. Y para desgracia de los jóvenes, el diseñador no se veía nada complacido.
- ¿Qué se supone que está haciendo, señorita Watson? - Preguntó el señor Agreste con furia.
- S-señor Agreste... - Dijo Mary Jane, inusualmente nerviosa. - Yo... yo...
- Parece que está modificando los diseños junto al joven Parker, señor. - Soltó Nathalie.
- ¿Qué? - Dijo Peter mientras bajaba su mirada momentáneamente a la falda que estaba reparando. - ¡No! ¡No es lo que cree...!
- Muy bien, señorita Watson, ha consumido mi paciencia y todas las oportunidades que le he dado. - Declaró el señor Agreste. - Salga de este vestidor y vaya a empacar sus cosas, está descalificada. Nathalie, encárgate de regresar a la señorita Watson y su tutora de regreso a Nueva York, y también busca a la chica que obtuvo el segundo lugar.
- A la orden, señor Agreste. - Asintió Nathalie.
- P-pe-pero yo... - Tartamudeó Mary Jane con los ojos llorosos.
- Señor, usted no entiende, la ropa fue saboteada, MJ y yo sólo intentábamos... - Intentó decir Peter.
- Silencio, señor Parker. - Espetó el señor Agreste. - Mi decisión es final y nada la cambiará. Y agradezca que no levante cargos contra ustedes dos por sabotaje industrial.
Con eso dicho, Mary Jane rompió en lágrimas y salió corriendo del vestidor, sintiéndose frustrada y furiosa ante la injusta decisión del diseñador. Ante esto, Peter fulminó con la mirada al señor Agreste durante un segundo, luego salió corriendo tras su amiga mientras no muy lejos de ahí, Chloé sonreía con maliciosa satisfacción junto a su lacaya de suéter púrpura, al mismo tiempo que Marinette, Alya y Nino veían con confusión a Mary Jane y Peter corriendo.
- ¿Qué fue lo que hiciste, Chloé? - Preguntó Marinette.
- Lo que era necesario para alejar a esa pelirroja tonta de mi Adrikins. - Rió Chloé mientras ella y Sabrina se alejaban.
- Señorita Dupain-Cheng. - Dijo la fría voz de Nathalie. - El señor Agreste quiere que se prepare, debido a la descalificación de la señorita Watson, usted posará junto a Adrien.
Marinette soltó un gritito de emoción mientras Alya y Nino la miraban con algo de incredulidad y enfado.
- ¡Marinette! - Espetó Alya.
- ¡Saldré en cámara con Adrien! - Dijo Marinette, ignorando a Alya.
Mientras Nino y Alya comenzaban a juzgar un poco a su amiga de cabello negro-azulado, en un cuarto secreto de la Mansión Agreste, Gabriel Agreste sonreía malévolamente mientras miraba por la ventana al mismo tiempo que sacaba un broche morado con forma de mariposa, de una pequeña caja negra. Agreste se puso el broche y una pequeña criatura violeta similar a una polilla, apareció en una mota de luz, con una mirada de tristeza.
- ¿Sí, Maestro? - Preguntó la criatura.
- Alas oscuras, ¡elévense! - Dijo el señor Agreste.
Gabriel Agreste fue envuelto en una luz cegadora y un montón de mariposas blancas que revoloteaban por ahí, luego las mariposas se alejaron del señor Agreste y la luz desapareció, dejando al diseñador con un esmoquin de color púrpura oscuro y una máscara plateada, convirtiéndose de nuevo en Hawk Moth, el archienemigo de Ladybug y Chat Noir.
- Frustración e ira causados por una decisión injusta que destrozó los sueños de una joven modelo. - Dijo Hawk Moth. - Las emociones perfectas para la venganza y mis planes...
Con eso dicho, una mariposa voló hacia la mano de Hawk Moth, quien la cubrió con su mano derecha y comenzó a concentrar energía oscura en ella, convirtiendo a la mariposa en un akuma.
- ¡Vuela lejos, mi pequeño akuma y haz justicia para esa niña! - Dijo Hawk Moth.
Mientras tanto, en el fondo de un callejón, junto a un contenedor de basura, Mary Jane Watson se encontraba llorando de frustración y tristeza. Ella había tenido la oportunidad de probar uno de los mayores sueños que tenía y gracias a un imbécil estirado y una rubia celosa, se la habían arrebatado cruelmente de las manos.
Y ahora ni siquiera tendría la oportunidad de vengarse de la rubia. O eso era lo que ella creía.
Momentos más tarde, una pequeña mariposa negra con luminosos detalles púrpuras, aterrizó en el brazalete que Peter le había regalado durante su último cumpleaños, fundiéndose con el objeto y tornándolo de un color oscuro, al mismo tiempo que una figura luminosa con forma de mariposa aparecía frente a los ojos de Mary Jane.
- Súper-Modelo. - Dijo la profunda voz de Hawk Moth. - Yo soy Hawk Moth y te doy a tí el poder para vengarte de las personas que arruinaron tu mayor oportunidad y hacer justicia, pero a cambio tendrás que traerme los Miraculous de Ladybug, Chat Noir y Spider-Man.
- Como siempre he dicho, es hora de brillar, Hawk Moth... - Dijo Mary Jane mientras sonreía con satisfacción.
Un aura oscura envolvió a Mary Jane, transformando su ropa en un vestido amarillo con detalles en naranja, una pequeña capa roja, guantes blancos y botas de tacón rojas con detalles amarillos y naranjas. Para complementar su nueva apariencia, su piel se había vuelto algo más clara y su cabello se había erizado, simulando ser fuego.
Una vez que estuvo transformada, Súper-Modelo soltó una carcajada y se miró a sí misma, sonriendo ampliamente ante su nueva apariencia.
- Es hora de hacer justicia. - Dijo Súper-Modelo.
La nueva villana akumatizada rió de nuevo y alzó un brazo, luego salió volando en dirección a la Plaza del Trocadero, mientras no muy lejos de ahí, Peter Parker seguía buscando a su amiga.


(Entre tanto)


Harry Osborn se encontraba dentro de un lujoso auto, junto a Janice, su chofer y, en un inesperado giro de la rutina, su padre, Norman Osborn.
Los cuatro estaban en camino a OsCorp mientras Janice ayudaba a su jefe con una especie de investigación, la cual Harry no comprendía. Pero como de costumbre, a Harry no le importaba lo que su padre hacía, pues siempre lo ignoraba.
De repente, el automóvil dio un enfrenón, lamentablemente no pudo detenerse a tiempo antes de estrellarse contra un auto, el cual había parado de repente, y sacudió a sus pasajeros, haciendo que el señor Osborn gruñera al mismo tiempo que apretaba los dientes.
- ¡¿QUÉ CARAJOS CREES QUE HACES?! - Rugió Osborn a su chofer.
- ¡¿QUÉ DEMONIOS ES ESO?! - Gritó el aterrado chofer.
Janice, Harry y el señor Osborn miraron al frente, luego los tres soltaron un gritito ahogado al ver que frente al auto se hallaba un reptil humanoide, el cual vestía una bata de laboratorio, una camisa morada y pantalones cafés rasgados, mientras cargaba un aparato, el cual fue reconocido de inmediato por el señor Osborn, pues éste era uno de sus dispositivos Ganali. Para ser precisos, el que esa cosa se había robado hacía algunas noches.
El Lagarto rugió a un grupo de transeúntes, los cuales huían despavoridos de él, luego dio un salto masivo y comenzó a trepar por uno de los muros de un edificio, mientras el señor Osborn lo fulminaba con la mirada.
- Connors... - Gruñó el señor Osborn entre dientes.
- ¿Qué? - Dijo Harry.
- Nada. Janice, ven conmigo. Chofer, llévate a Harry a su clase de Chino. - Ordenó el dueño de OsCorp mientras él y su asistente bajaban del auto.
- ¡Papá, ¿qué estás haciendo?!
- Mantenerte a salvo y recuperar mi maldito Ganali...
Con eso dicho, el señor Osborn cerró la puerta del auto y salió corriendo en la misma dirección que el Lagarto, seguido de cerca por Janice. Por otro lado, el chofer del auto intentaba arrancar, pero el choque había dañado el motor y mientras el hombre seguía intentando forzar al motor, Harry simplemente sonrió ampliamente y miró la mochila que estaba a sus pies. El estudiante de preparatoria tomó la mochila, se quitó el cinturón de seguridad y salió del auto lo más rápido que pudo, atrayendo la atención del chofer, quien le rogó que volviera para que el señor Osborn no terminara despidiéndolo por no cuidar a Harry.
Sin embargo, el heredero Osborn ignoró los ruegos del hombre y se metió dentro de un callejón mientras se ponía la mochila sobre los hombros. Una vez que estuvo asegurada, Harry presionó un botón en una de las correas y la mochila comenzó a desdoblarse, cubriendo poco a poco el cuerpo de Harry.
Momentos después, una armadura azul, blanca y roja con un águila blanca en el pecho y una máscara de plexiglás espejado de color naranja había cubierto el cuerpo de Harry, luego éste último sonrió y activó las botas de su traje, saliendo disparado hacia el cielo y provocando que Harry soltara un grito de terror. Varios metros sobre el tejado más cercano, Harry logró bajar mentalmente la intensidad de los propulsores en sus botas y se mantuvo en el aire encendiendo los propulsores en su espalda.
- Ok... creo que debí practicar un poco antes de hacer esto... - Soltó Harry. - Ya no importa, es hora de mostrarle a París lo que es un verdadero héroe. ¡Es hora de que París conozca a American Son!
Con eso dicho, Harry se inclinó un poco y salió volando, mientras buscaba al Lagarto con sus escáneres y la vista.
Mientras tanto, Peter seguía corriendo por las calles, mientras buscaba frenéticamente a su amiga pelirroja, temiendo que Hawk Moth o el Duende Verde usaran sus emociones negativas para convertirla en una nueva villana, lo cual Peter rogaba que no sucediera, pues si bien siempre había enfrentado a lo peor de lo peor como Spider-Man, jamás le había tocado enfrentar a alguien cercano. Cierto, en alguna ocasión enfrentó a varios de sus compañeros de clase durante la Nación Duende y a Flash Thompson y Liz Allan, pero Liz era la líder de las chicas que lo menospreciaban y Flash era el bravucón de Midtown, además nunca se había llevado del todo bien con el resto de sus compañeros, excepto con Harry y MJ.
Y mientras el joven héroe seguía corriendo por las calles de París, él escuchó una carcajada llena de malicia, la cual lo hizo mirar hacia arriba y ver cómo una chica de cabello rojo y con un atuendo amarillo y rojo pasaba volando por encima de los edificios.
Pero la peor parte fue que el tono de la risa que Peter había oído y ese cabello rojo eran inconfundibles.
Él había llegado demasiado tarde, Mary Jane ya había sido akumatizada o malignizada.
Pero antes que el nerd de Queens pudiera siquiera buscar un lugar dónde transformarse, una horda de gente pasó corriendo alrededor de él y entre el ajetreo de la gente huyendo, él logró escuchar un par de rugidos que él reconoció muy rápido.
Peter miró hacia los edificios y alcanzó a ver pasar al Lagarto muy rápido, con el dispositivo Ganali atado a la espalda.
- Mierda... - Dijo Peter.
- Deja que Ladybug y Chat Noir se encarguen de Mary Jane, tú ve tras el Lagarto. - Dijo Leopardon desde la sudadera de Peter.
- Ni lo sueñes, Leo, Mary Jane es mi amiga, tengo que salvarla. - Dijo Peter mientras corría a esconderse debajo de un camión de carga. - ¡Leopardon, telarañas!
Un destello de luz salió de debajo del camión, luego Spider-Man salió de su escondite y comenzó a balancearse de regreso a la Plaza del Trocadero, esperando llegar antes que Mary Jane pudiera causar algún estropicio.
Mientras tanto, de regreso en el set, Marinette estaba luciendo un repuesto del atuendo que Mary Jane había intentado reparar, mientras Chloé seguía gritando y forcejeando con los guardias de seguridad que estaban ahí, alegando que debería ser ella y no Marinette quien apareciera en cámara con Adrien. Por otro lado, Alya y Nino no podían evitar sentirse mal por Mary Jane, pues sabían que había algo raro con el hecho que la descalificaran, pues si bien habían visto hacía no mucho que la pelirroja era algo revoltosa, ambos habían visto que ella había sido más que profesional durante la sesión de fotos.
- Muy bien, mi niña de cabello de noche y ojos de zafiro. - Dijo el fotógrafo mientras agarraba a Marinette por las mejillas con poco cuidado. - Es hora de brillar.
- Hum... ¿Gracias? - Dijo Marinette.
- ¡Excelente! - Dijo el fotógrafo. - ¿Adrien? ¿Dónde estás?
- Aquí estoy. - Dijo Adrien mientras miraba a Marinette. - Y aunque me alegro por tí, Marinette, no puedo dejar de pensar que la descalificación de la señorita Watson es bastante injusta.
- ¡Tienes mucha razón, rubio de ensueño! - Gritó una voz juvenil.
Todo el equipo del fotógrafo, Adrien, Marinette, Alya y Nino miraron en la dirección de donde venía la voz y soltaron un grito ahogado al ver a una chica con un vestido amarillo con detalles en naranja, una capa roja, guantes blancos y botas de tacón rojas con detalles amarillos y naranjas, volando a varios metros sobre el suelo y fulminando con la mirada a todos mientras sonreía malévolamente.
- ¿Señorita Watson? - Dijo Adrien.
- ¡No, yo soy Súper-Modelo y estoy aquí para hacer justicia! - Dijo la chica voladora.
Con eso dicho, Súper-Modelo se lanzó en picada y levantó a Marinette, luego voló contra Chloé, quien intentó escapar de la villana voladora pero fue rápidamente alcanzada por la Súper-Modelo mientras gritaba horrorizada.
- ¡Cierra la boca, maldita rubia oxigenada! - Espetó Súper-Modelo mientras volaba lejos del set.
- Esto no se ve nada bien... - Dijo Adrien.
- ¡Todos corran! ¡Protejan mi cámara, los atuendos y al joven Agreste! - Gritó el fotógrafo.
- ¡Adrien, ¿a dónde vas?! - Preguntó Nino mientras veía correr a Adrien, antes de mirar a Alya haciendo lo mismo en la misma dirección que la Súper-Modelo. - ¡Alya, detente!
- ¡Lo siento, Nino, debo cubrir esto para mi Ladyblog! - Dijo Alya.
- ¡Casi te matan hace una semana por hacer esto! - Espetó Nino mientras corría tras su novia.
- No sé si Alya es muy valiente o muy tonta... - Soltó una pequeña criatura negra mientras volaba cerca de Adrien.
- Con todo respeto, creo que es un poco de las dos. - Dijo Adrien. - Pero eso no importa, tenemos que detener a la señorita Watson y salvar a Marinette y Chloé, ¡Plaga, las garras!
Mientras más y más gente escapaba de la Plaza del Trocadero, en un intento de mantenerse lo más alejado posible de la Súper-Modelo, Chat Noir extendió su vara y comenzó a seguir a la chica akumatizada, esperando llegar a ella antes que hiciera algo de lo que Mary Jane Watson pudiera arrepentirse.