Aqui tienen un new capitulo...lo que me gusta, es que esto dara un cambio...a mas tragedy, pelea, shock, etc XD

digamos...el inicio del fin

Bleach es la propiedad de Tite Kubo-sensei.

Capitulo 11: La herida más dolorosa no es un golpe.

-¿Por qué tendría que usar modales contigo?

-¿Será por todas las veces que te he pateado el trasero?

-Zorra.

-Gatito.

-Senos del tamaño de una montaña.

-Pene diminuto-Con tono de burla.

-¡Ni siquiera lo has visto!

-Lo se, solo quería hacerte enojar…y lo conseguí-Sonriendo.

-Ya veras-Logro destruir las cadenas y se dirigió a ella.

Ishida e Ichigo veían aquel espectáculo con una gota deslizándose por sus nucas, no solo daban a entender que se conocían, sino que se comportaban…algo infantil.

Orihime estaba emocionada, tendría su primera misión como ángel ahora que ya tenía a su familiar. Su misión consistía en ir al templo norte de los ángeles, a dejar un pergamino dorado, el mayor tesoro de su raza, ahí estaban sus secretos y sus técnicas más secretas y prohibidas por su peligro, debía mantenerlo a salvo de los demonios que se le aparecería en el camino con intenciones de robárselo.

-Aquí esta-Yamamoto, siendo sostenido por su leal bastón, extendió su mano libre, mostrándole a la chica el tesoro dorado-Orihime, entregarte este pergamino, es entregarte la vida de todos. Se que harás un buen trabajo, cuidado con tu vida.

-Vamos Yama-jii, no la pongas tan nerviosa-Hablo un ángel varón que curiosamente, tenía apariencia de vago, con una cantimplora colgando de su cintura, un sombrero de paja y un kimono rosa con estampados de flores sobre su traje.

-No se preocupe Shunsui-san, haré mi mayor esfuerzo, incluso daré mi vida y hasta quemaría el pergamino con tal de que los ángeles estén a salvo-Aseguro Orihime.

-Encontrarás caminos peligrosos y demonios como obstáculos, ten mucho cuidado Orihime-Pidió un hombre de cabello largo y blanco y ojos negros y pacíficos, parecía un hombre que odiaba la violencia.

-Lo tendré Ukitake-san-Guardando el pergamino entre sus ropas-Ya me voy.

Sus alas blancas aparecieron tras su espalda, enseñando lo hermoso y brillante que eran. Después de regalarle a los demás una última sonrisa de seguridad, se fue volando a gran velocidad, sintiendo el viento en su rostro.

Estuvo haciendo piruetas, acompañando a una manada de aves e incluso descendía en picada hacía algún lago para hacer olas con sus movimientos elegantes.

Aún así, no perdía la concentración, sabía que los demonios se le aparecerían…

Y no se equivoco.

Al detenerse para recoger una manzana verde del árbol, se tuvo que apartar de golpe al sentir que algo se le acercaba con velocidad, notando que era una espada.

-¿Qué tanto te complicaba quedarte quieta y recibir mi amigo en tu cuello?

Orihime volteo de inmediato, notando que el responsable era un demonio. Tenía la cabellera azulada, como también sus ojos, pero más oscuros. Estiró su brazo y su espada, por si misma, se libero del árbol y volvió a las manos de su amo.

-¿Quién eres?

-Mi nombre es Grimmjow…y vengo por dos cosas.

-¿Dos cosas?

-El pergamino…y tu cabeza.

-Vamos mínimo-Orihime sonreía con burla-¿Eso es todo lo que tienes?

-Ya verás, te venceré, te violare y te enviare donde Aizen como un costal de huesos-Volviendo al ataque.

-¡Orihime!

-¡Espera Ichigo!-Le detuvo Ishida-¿Qué no ves que esta pelea va en serio? Tú no serás nada más que un estorbo, en menos de un segundo, te cortará vivo.

-¡Eso no es verdad!

-¡Claro que si! ¡Mira a Inoue-san, esta usando casi todas sus fuerzas! Y debo recordarte que todavía no dominas por completo el poder de Zangetsu.

-¡Tsubaki!-Grito la joven y el mencionado no tardo en aparecerse, uniéndose con el báculo de la chica.

-Veo que ya me estas tomando en serio.

El báculo y espada chocaron, era el saludo de aquellas armas y también el de sus amos, quienes se miraban fijamente. Retrocedieron para acabar con aquel "saludo" y de nuevo de atacaron, chocando nuevamente. Orihime dio el primer paso, a un ataque directo y de frente, pero cuando estaba cerca, Grimmjow desapareció, para aparecer nuevamente en su espalda, tras la sorpresa de la chica.

El espada reía victorioso, disfrutando aquella pelea, mientras de su espada corría la sangre de Orihime, quien se había apartado de dolor, al recibir aquel filo en su espalda. Grimmjow, al dejar de reír, saco su lengua, para recorrer el filo de la espada, disfrutando de la sangre del ángel-Vaya, es cierto cuando dicen que la sangre de un ángel es más sabrosa que un néctar de eternidad.

-¿Debo tomarlo como un cumplido?

Pero no obtuvo respuesta ya que de nuevo desapareció, Orihime maldecía el haberse olvidado que en aquella forma hibrida, era mucho más rápido y fuerte físicamente, y lo lamento más cuando se apareció sobre ella y con unas púas que salieron de su codo, le dieron de forma directa, logrando que cayese el suelo con violencia y gritando.

-¡ORIHIME!

-¡INOUE-SAN!

-¡Silencio!-Ordeno Grimmjow-Quédense callados mientras me encargo de ella, luego los matare a ustedes.

-Entonces…deberé acabar contigo…-Como podía, Orihime se ponía de pie-Porque no permitiré que los lastimes...-Estiro el brazo que tenía su báculo y este se transforma en una espada-¡Vamos Tsubaki!

Con la ayuda de sus alas, volvió al cielo, dirigiéndose directamente a su adversario.


Rukia caminaba por el palacio de Aizen, había sido llamada por él y estaba por tocar la puerta para advertir su llegada, pero comenzó a oír gritos y risas, esas voces las reconoció de inmediato: Orihime y Grimmjow. De seguro, Aizen estaba viendo la pelea de ambos, incluso se lo imagino, sentado en su silla, viendo con aquella expresión indiferente de siempre, sosteniendo de su copa y de vez en cuando tomando un sorbo de aquel vino tinto.

Se quedo quieta por el miedo, sentía una extraña sensación por cada grito que oía de Orihime, ¿Acaso era culpa? ¿O…preocupación? Movió su cabeza de forma negativa, se armo de valor y acerco su puño nuevamente a la puerta, pero la voz de su amo la interrumpió nuevamente.

-Solo un poco más.

-En verdad te estas divirtiendo, Aizen-Hablo Gin con una sonrisa-Con que a esto te referías con que la harías sufrir un poco.

-No…ninguna herida física se puede comparar…con una herida de corazón.

¿Herida de corazón? ¿De que esta hablando Aizen-sama?

-Oh, creo que ya entendí…por eso enviaste al tonto de Grimmjow.

-Él es el único que con la violencia…hará que los sentimientos de Orihime florezcan como la miel-Y toma de su vino.

¡¿Qué?! ¡¿Acaso Aizen-sama hará que Orihime se…confiese?! ¡¿Delante de los de Seireitei?! ¡Eso es la muerte!

-¿Estas preocupada…Rukia-chan?

El cuerpo de Rukia se congelo al oír aquellas palabras, la sangre se le congelo cuando la puerta se abrió de golpe por si sola y su corazón aceleraba por sentir aquella relajada, pero peligrosa mirada de su señor. De su garganta solo salía sílabas, sentía que tenía un nudo que le impedía decir más…y solo con esa mirada.

-¿Qué pasa Rukia-chan? Luces asustada.

-¿Le habrán cortado la lengua?-Pregunto Gin con inocencia, acercándose poco a poco-No, aún la tiene.

-Gin, no seas irrespetuoso-Poniéndose de pie-Gracias por venir Rukia-chan.

La mencionada, al oír eso, su cuerpo se fue relajando poco a poco, volviendo a la normalidad, dándose cuenta que estaba ante su amo, su gobernante… ¡Y ni siquiera le ha reverenciado todavía!

-¡Mis más sinceras disculpas!-Rogó, haciendo una reverencia, estaba de rodillas, con sus manos en el suelo y con la cabeza gacha-¡Lamento haber escuchado una conversación privada, Aizen-sama!

-Tranquila Rukia-chan, no estoy molesto-Dándole la espalda, mientras Rukia se ponía de nuevo derecha, pero aún estaba de rodillas-Aún que aún no respondes mi pregunta-La ve de reojo, suficiente para sobresaltarla nuevamente-¿Estás preocupada?

-¿Por qué…debería preocuparme?

Ante aquella respuesta, Aizen lanzo su sonrisa, asustándola más-Pues entonces quédate a mi lado…y observa como Orihime cae ante su corazón.


En un enorme cuarto circular, como un estadio de futbol, pero con una altura de pared enorme, casi como la Torre Eiffel o la Torre de Tokio, se podía ver que las paredes estaban completamente pintadas de blanco, el techo era de cristal, por lo que podían ver el cielo y las nubes y el suelo era de pura cerámica de color negro.

Allí adentro, en el centro del suelo, había una fuente que tenía de adorno, la estatua de un ángel femenino y el agua, reflejaba la pelea de Orihime y Grimmjow. Lo rodeaba, a una distancia de dos metros, unos pedestales gruesos y muy altos, y en la cima, se podía ver que había unos trece tronos y solo tres estaban vacios. En los otros, estaban siendo ocupados por tres mujeres y siete hombres.

-Niña irrespetuosa.

-No seas rudo con ella Yamma-jii, recuerda que tú mismo le diste la orden de cuidar a aquel muchacho.

-Ese chico ya no es un objetivo para Aizen, no ahora que despertó su poder, ella debería estarse preocupando por las operaciones de emergencia.

-Vamos, debes recordar que nuestra prioridad también es proteger a los humanos-Hablo una mujer de piel morena.

-¿Ves? Yoruichi me apoya.

-¡No le hables así a Yoruichi-sama!-Alego otra mujer, molesta de que no la respetasen.

-Ya cálmate Soi Fong-Pidió la mujer, indiferente como siempre.

-Esto es una perdida de tiempo-Hablo un pequeño de ojos azules intensos y cabello blanco-¿Por qué debemos alegar por esto? Tenemos cosas mejores que hacer.

-Hitsugaya-san-Hablo la última mujer, de mirada calmada y que tenía una trenza por debajo de su mentón-Debemos estar viendo aquella pelea, podremos tener la oportunidad de averiguar algo sobre los planes de Aizen, además, así podré estar lista y mandarle a Orihime ayuda médica.

-Se nota lo novato que eres pequeño-Hablo otro con burla.

-Cierra la boca Kurotsuchi.


La pelea parecía ir pareja.

Ambos tenían la misma cantidad de heridas.

Pero Orihime tenía más heridas graves que leves.

¿Podrás aguantar un poco más Orihime?

-Estaré bien Tsubaki…-Susurro con un gesto de dolor, le complicaba respirar y ver bien por culpa de la sangre que se deslizaba por su frente.

-Voy a acabar con esto-Dijo Grimmjow, señalándola con su mano abierta-Dile adiós a tu amante.

-¿Eh?-Volteo y se sorprendió al ver que estaban sus amigos detrás de ella-¡DETENTE GRIMMJOW!

-¡GRAN REY CERO!

Rápidamente, Orihime hizo que su espada volviese hacer un báculo y comenzó a girarlo, como una porrista con su bastón-¡SANTEN KESSHUN!-Un escudo en forma de triangulo y de color naranjo, se apareció en un segundo y al otro, recibió el impacto de aquella poderosa técnica. Cerró sus ojos, su cuerpo retrocedía por la fuerza del "Rey Cero", pero estaba cansada y herida, sabía que no aguantaría por mucho.

Con su último aliento lanzado en un grito, su escudo desapareció y recibió todo el ataque, siendo lanzada, su ropa se iba rasgando y más heridas se le aparecían.

Pero no fue la única victima del ataque.

-Estuve años perfeccionando esta técnica…para el día en que te haría trizas. Pero no me imagine que cuando este día llegaría…habrían terceros.

Con su báculo desaparecido y con Tsubaki volando a su lado, tratando de hacerla despertar, Orihime fue tosiendo mientras se arqueaba, quejándose de dolor. Como podía, trataba de ponerse de pie, pero solo pudo quedar en posición de perrito, con sus rodillas y mano derecha en el suelo, mientras su mano libre, tocaba su abdomen.

Lo que vio la horrorizo.

A unos metros frente a ella, estaba sus amigos en el suelo, inconscientes y heridos, pero sus ojos estaban clavados en el cuerpo de Ichigo, su mente trataba de aceptar aquella idea, a pesar que sus ojos le mostraban una y otra vez, cada herida que tenía, hasta la más insignificante. Parecía un cadáver, como aquella vez con Nnoitra, sintió algo en su rostro, eran sus lágrimas, al parecer, finalmente acepto aquella cruel realidad. Lanzó un potente grito de ira, tristeza e incredibilidad.

-No…-Susurro, haciendo un puño con su mano que tocaba el suelo y se mordía el labio.

-¿Dijiste algo?-Divertido.

Como podía, la bella muchacha con alas de ángel (que en estos momentos estaban cansados, pero seguían llenos de determinación como ella), se fue poniendo poco a poco de pie, usando las pocas fuerzas que le quedaban. Se dio la vuelta para verlo fijamente, mostrando los sentimientos que la invadían.

-No pienso… ¡NO PIENSO PERDONARTELO!-Grito y en aquel momento, su cuerpo, dejo expandir todo su poder, como en una explosión.

-Oh… ¿Molesta?

Se mordió el labio, volteando su rostro para ver al muchacho que dormía-No te voy a perdonar…que hayas lastimado…a la persona que más amo en este mundo.

Y ante aquella confesión…Grimmjow soltó una potente carcajada de triunfo.

-¡LO DIJISTE AL FIN! ¡ESTAS ACABADA! ¡HAS CONFESADO TUS SENTIMIENTOS DELANTE DE LOS IDIOTAS DE SEIREITEI!


Cuales serán las consecuencias?

Será el fin de hime? la victoria de aizen?

Recibira el castigo de la muerte nuestra princess?