~Hola gente~ ¿Cómo están?, espero que este capítulo les guste a pesar de que sea algo más corto que los anteriores.
Disculpen si me tardé en subir, eso no pasará más, lo juro(?
Disclaimer: Hetalia no me pertenece sino ya habría hecho más de una pijamada entre países XD
Las calles de Roma parecían una segunda Venecia esa noche, yo me encontraba tratando de conciliar el sueño, a mi lado, la idiota de cabellos castaños dormía y era demasiado ruidosa, estaba usando una camiseta de algodón que tenía el tierno dibujo de un toro, bastante infantil ya que el animal era muy pequeño y tenía una mirada tierna… A nadie más que a ella se le ocurriría tener un pijama así. Miré al techo por un rato, llovía estrepitosamente y me levanté, fui a ver por la ventana, mis cálculos eran correctos, las calles parecían inundarse. Lo único que podía recordar en ese momento era la conversación que había tenido dos horas atrás con la mujer que dormía a mi lado. No muy grata que digamos.
Yo, estaba tratando de sacar unos cálculos, me faltaban, según yo, dos o tres meses de salario para conseguir lo que más quería, poder abrir mi propio restaurant y ser el mejor cocinero del mundo, un sueño bastante vulgarcito, pero, es un sueño al fin y al cabo. Yo e Isabela habíamos salido esa tarde a la playa y habíamos llegado con mucho ánimo, ella se encontraba en ese momento en el baño cuando empecé a calcular cuánto dinero tenía. No me di cuenta cuando de repente la vi detrás de mí, con esa mirada de inocente (que vulgaridad, pone esa cara para después actuar como una degenerada conmigo, aunque esto no me molesta).
-Lovi –dijo, con ese tono de voz que usa para seducirme-. ¿Qué estás haciendo?
-N-Nada importante, tonta… No te entrometas en esto…
-¿Hay algo que me estás ocultando? Veo muchos números, ¿qué estas calculando?, ¿tienes deudas?, ¿necesitas dinero? –comenzó a bombardearme con preguntas que me ponían bastante nervioso, bueno, no del todo, yo nunca me pongo nervioso.-
-No, no te preocupes… Tú no debes meterte en esto –dije, tratando de que cesara con sus preguntas.-
-¿Es que acaso no confías en mí, Lovino?
¿Por qué me preguntaba eso, eh? ¿Para hacerme estallar y decirle que simplemente este sueño era demasiado idiota e imposible? Ok, nosotros, bueno, estábamos comenzando una relación, pero realmente me daba terror compartir algo que no había compartido con nadie salvo Feliciano, y ni siquiera, porque mi idiota fratello sabe el hecho de que quiero cocinar, pero no que quiero poner mi propio restaurant… ¿Debía decirle o no a Isabela? Estaba comenzando a ceder, lamentablemente ella era mi debilidad en demasiados aspectos.
-¿Cómo podría confiar en alguien como tú? No seas tonta –dije, pero sabía que había dicho una estupidez.-
-Bueno, es que yo si confío en ti –dijo, sus ojos se tornaron vidriosos, comenzaba a llorar-. Pero si eso no te interesa…
Ella iba a colocarse de pie pero yo le agarré el brazo con bastante fuerza.
-Ok, no me hagas esto –tragué saliva, me costaba ser dulce o atento-. Te contaré, pero por favor, no llores…
Con los ojos aún muy brillantes me sonrío y se me lanzó encima abrazándome, comenzaba a apachurrarme y eso era bastante incómodo, me puse realmente rojo. Figlia di puttana, ¿cómo se atrevía a ponerme tan vulnerable?
-Bueno, comencemos con esto –suspiré.-
Las personas que probablemente están leyendo esto deben entender, al igual que la española una historia que abarca muchos recuerdos míos. Yo cuando era pequeño tenía a parte de la responsabilidad de cuidar a mi hermano pequeño (ya que nuestros padres solían trabajar mucho y finalmente terminaron dejándonos solos con nuestro abuelo) y hacer de madre o padre para él, ya que nuestro abuelo no era tan bueno para hacer cosas de casa como cocinar o limpiar, más bien era un hombre de dar buenos consejos. Yo, en mi rol de hermano mayor que debía cuidar a su pequeño e idiota fratello aprendí a cocinar muy joven, y ahí me fui dando cuenta de que lo hacía realmente bien (modestia aparte). Cocinaba todos los días, pastas, pizzas, comida liviana también, aunque esto no tanto. Feliciano adoraba todo lo que yo le cocinaba al igual que mi abuelo, muchas veces cociné para sus amigos y cuando estaba en la Universidad solía preparar los banquetes para las juntas que hacía con mis compañeros, también, aunque con menos interés le cociné una cena a mi hermano y su estúpido novio Ludwig. Debo agregar, además, que cociné en una de las muchas fiestas de Año Nuevo o Navidad de la empresa y bueno, les gustó bastante, siempre les gusta de hecho.
A lo que lleva este recuerdo, más que nada, es que desde muy pequeño comencé a desarrollar un talento en la cocina y bueno, desde más o menos los 18 años me dije a mí mismo que debía conseguir cumplir mi sueño, que es poner un restaurant, y ojalá tener una mano derecha que me ayude en esto, porque entre mis sueños no está lejano tener una pareja que me comprenda tal como soy, porque eso realmente me ha costado a lo largo de los años, ninguna novia, ninguna pareja, nadie que aceptara del todo mi forma de ser, hasta ahora, claramente.
Al contarle esta historia a Isabela noté como sus ojos brillaban y ponía una tremenda cara de idiota, o sea, ¿qué impresión le habré dado? Pensé lo peor, hasta que me regaló una pequeña sonrisa y acarició mi rostro.
-Es una historia realmente tierna, Lovi –me dijo-. No creí que fuera algo así, ¿por qué me ocultaste algo así, eh? ¿Pensabas que era algo malo? –estas palabras me tranquilizaron un poco-. ¿Cuánto necesitas para colocar el restaurant?
-Me faltan aproximadamente dos o tres sueldos… Pero… Isabela, ¿no entiendes los problemas que esto trae? Feliciano es Ingeniero, muchos problemas de dinero no tiene, además tiene a Ludwig que es Ingeniero igualmente, yo tengo un sueldo no tan malo en el trabajo, puedo usarlo para mis cosas y todo eso. Pero, no quiero terminar dependiendo de mi hermano o algo por el estilo, quiero poder costear mi vida solo, y si pongo el restaurant se me irá toda la plata en solo ponerlo, ¿qué pasará después? –comencé a sentirme bastante mal.-
Isabela me miró con tremenda dulzura y colocó mi cabeza en sus piernas, acariciando con mucha suavidad mi cabello, algunas lágrimas brotaron de mis ojos (nunca antes había llorando al frente de otra persona, aún no entendía porque estas cosas pasaban con ella) y éstas cayeron en sus piernas, ya que estaba usando shorts de algodón en ese momento.
-Ten la confianza de hacer esto, Lovi querido –besó mi mejilla con ternura.-
Sin darme cuenta comenzamos a besarnos con ternura, la que después de transformó en algo así como lo que las personas suelen llamar pasión. Isabela era bastante intensa para actuar, aunque aparentara lo contrario. Se veía dulce y tierna pero en el fondo tenía un carácter bastante difícil, fuerte y grosera, intensa y degenerada.
Y en finas cuentas fue así como terminamos los dos en la posición en la que estaba, me encontraba mirando por fuera de la ventana, pensando en todo esto, de repente sentí como ella se acercaba.
-¿Aún estás indeciso, Lovino? –estaba seguro de que si fuese por ella ya hubiese ido a tomar un terreno para tener mi restaurant.-
-No –susurré-. No es eso –medité por un momento-. ¿Tú me ayudarías?
-Sí, definitivamente lo haría –dijo, con demasiada seguridad.-
-No debes hacerlo –fui tajante al decir esto, no debía involucrarla en mis problemas.-
-¿Y por qué no? No debes dejarme aparte de tus problemas, yo soy… Bueno, yo soy tu pareja, ¿no es así? –se sonrojó un poco al decir esto, yo mejor ni hablar, estaba peor que ella.-
Suspiré pesadamente y me apoyé en su pecho, no podía negarme, sabía que de todos modos haría algo, y además, no me incomodaba la idea de que me ayudara, de hecho… Quizás tenerla conmigo en esto era muy bueno, nos uniría más y bueno, quién sabe… A veces pensaba que realmente ella podría ser la única persona capaz de comprenderme completamente, además eso también lo pensaba Feliciano, que no perdía la oportunidad para decirme que debíamos estar juntos para siempre, que éramos una muy buena pareja, que éramos perfectos, etc.
-Si vas a hacer algo, no me molesta, pero… No le digas a nadie esto, ¿está bien? Ni siquiera Feliciano lo sabe, o sea, no todo…
-No te preocupes, no haré nada que te haga daño, nunca podría hacer eso.
Con un tierno beso me dio su confianza y yo le di la mía, realmente comenzaba a enamorarme de la idiota española.
ESPERO QUE OS HAYA GUSTADO (:
Antes de despedirme, sólo dejaré las menciones honrosas jiji
dragonadetinta96: ~¡Querida!~ Un review tuyo siempre me anima muchísimo, me alegra que te haya gustado el capítulo anterior y además, aunque no tiene nada que ver con este fic, me alegra que estés leyendo el FRUK de mí hermosa y personal amiga GusGuschan *-* a pesar de que no te guste mucho jeje ^^ ¡Un abrazo enorme para ti!
GusGuschan: Bueno, te quería dar las gracias porque a veces no me atrevo mucho a escribir las ideas que me surgen y tú, aparte de darme empujones me das buenas sugerencias, por eso y muchas cosas más te amo con todo mah heart -inserte corazón kawaii aquí- :c ~Eres la hija más boni~
Vivi (Gemelosa titán kawaii): ¡MI AMOR! Me costó un mundo leer los reviews que me habías mandado, pero finalmente lo logré... Me dio un cague de risa con lo que me dijiste, y sí, con respecto a tu sugerencia trataré de hacer los lemon un poquito más explícitos para no hacerme la cartucha (porque en realidad no lo soy) y hacerte feliz -inserte cosas kawaii aquí-. Por otra parte, me alegra que te guste esta pareja a pesar de que como bien dijiste soy bien "saco e' hueas" ñdlfkgñdflkdflgfdldfkgdf, te amo~
Sin más que decir, me despido~ NOS VEMOS (:~
