Disclaimer: todos los personajes pertenecen a Akira Toriyama. La historia a continuación es mía. Gracias por leer.

Lo sé, no tengo perdón, sin embargo muchas gracias a quien se toma la molestia se seguir leyendo.

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Bulma seguía su trabajo ahora más contenta, haber encontrado una amiga la hacía sentir fuerte, además que gracias a Kami no había visto a Vegeta en todos esos días, los cañones estaban siendo colocados alrededor del planeta Bejīta, al igual que lo habían hecho en la Tierra, solo faltaba accionarlos, y verificar que la capa de rayos blutz resistiera, estaba completamente segura este también sería un éxito, pronto regresaría a su hogar con su hijo,

-disculpa la interrupción, tenía mucha curiosidad de ver tu trabajo, me han informado han avanzado muy rápido y pronto se pondrá en marcha-, Leeka entro sonriente al laboratorio, Bulma se sorprendió tanto por la intromisión como por la visita, no sabiendo cómo manejar la situación, trato de verla como si fuera una Saiyajin más del planeta, ni siquiera como la Reina,

-así es majestad, no la esperaba disculpe mi falta de formalidad-, siguió Bulma, -ni lo digas, también por eso vine sola, no quiero formalismos, ni protocolos, te dije cuando llegaste que quería que fuéramos amigas, y sigo pensando igual, así que ningún majestad, dime Leeka-, la reina tenía un semblante tan radiante, que hasta a la misma Bulma contagio, ambas extendieron la mano y con ello sellaron esa naciente relación amistosa.

Bulma no sabía a donde la llevaría pero la mujer frente a ella, no se veía de mal actuar, y como lo había pensado antes, ninguna tenia culpa de nada, solo esperaba no fallarle y terminara traicionándola.

Bulma comenzó a explicarle los procedimientos y métodos que había utilizado para la construcción de los cañones que expulsaban los rayos blutz al espacio y como al mismo tiempo trabajaban estos, también le dijo que en la tierra Bulma prefería utilizarlos como fuente de abastecimiento de energía limpia.

Leeka estaba sorprendida, por todo lo que le informaba la científica, pero quien más estaba sorprendida era Bulma, pues se daba cuenta que efectivamente Leeka entendía de sus estudios, tecnología, matemáticas, podían conversar a la par y Bulma no tenía que minimizar la información para hacerla digerible a su contraparte, Vegeta tenia por esposa a una mujer realmente sorprendente.

El tiempo seguía transcurriendo a un ritmo muy acelerado, habían pasado en nada, tres semanas desde su llegada a Vegeta sai, los cañones habían terminado de colocarse y estaban a solo unos minutos de accionarlos para que realizaran su trabajo, en todo ese tiempo Vegeta y Bulma se habían mantenido a distancia, a pesar que en una ocasión:

Bulma había ido a buscar a Gure a petición de la chica que quería enseñarle ropa y artefactos que usaban en el planeta, así como recuerdos que tenia de su planeta Tech-Tech, cabe decir que a pesar de llevar semanas viviendo en el palacio el ala en donde se encontraban el príncipe Tarble y Gure, nunca la había recorrido, por lo que dio de vueltas hasta cansarse.

Desesperada estaba por girar y retirarse a su propio cuarto antes de perderse del todo, giro frustrada con ella misma, para la próxima seguro construiría un radar de ubicación de lugares, eso era un hecho.

Tan entrada estaba en sus discusiones mentales que no se fijó cuando tropezó con un hombre, -lo lamento es mi culpa-, no había levantado el rostro pues trataba de equilibrarse antes de caer de sentón al suelo,

-efectivamente es tu culpa, nunca vas a cambiar, descuidada igual que siempre-, esa voz, elevo el rostro lentamente, a pesar de saber quién era el dueño de esa voz, por fin llego hasta encontrarse con los ojos más enigmáticos del universo,

-¿Vegeta?-, ¿Cómo de todos los Saiyajnes de ese planeta tenía que encontrarlo a él?, -¿esperabas a otro, que estás haciendo por aquí, a quien vienes a ver?-

Su interrogatorio colmo a Bulma, le preguntaba como si ella fuera una especie de ladrona, -no tengo porque decirte nada, a menos que fuera una esclava en este lugar, pero como soy una invitada, creo poder pasear por donde me plazca-, entrelazo sus brazos debajo de sus senos, haciendo que se levantaran.

Vegeta después de percatarse de ello la empujo a la pared, de nuevo atrapándola entre sus brazos, -no juegues conmigo Bulma, ¿Quién te está esperando, vas a ver a otro hombre, quién es?, voy a deshacerlo hasta las cenizas-, Bulma lo observo turbada, ¿Vegeta no podía hablar en serio?

-no me voy a ver con ningún hombre, estaba buscando a mi amiga Gure, me perdí eso es todo-, Vegeta no dejaba de ver sus ojos, sabía que si mentía lo descubriría de esa forma, para su tranquilidad igual que siempre Bulma decía la verdad, aunque claro de lo que Bulma no pudo librarse fue de fundirse con él en un beso posesivo hasta los extremos, como siempre solo pudo dejarse llevar por él, que la había tomado de los glúteos para levantarla y hacer que lo rodeara con sus piernas.

Mientras el tocaba posesivo los senos de la mujer, y que dio gracias el que Bulma llevara una playera, pues pudo sin problema alguno, introducir sus manos debajo de esta, llegando al sostén que llevaba, levantándolo de igual manera para tener acceso libre a los tonificados montículos de la joven.

Bulma sintió aquello y tuvo miedo, debía separarse de inmediato o no tendría otra salida más que ser suya nuevamente, sin embargo, cuando quiso alejarlo un poco,

-Bulma, deja de apartarme de ti, te deseo mujer, quiero unirme a ti-, fue una súplica entre suspiros, un segundo en el que sus labios se habían separado y sus ojos encontrado; no podía con eso, no quería en verdad apartarlo de ella, a pesar de Cabba, de Leeka, de Trunks y hasta de ella misma; no quería vivir un solo segundo más sin él, tomo el rostro de Vegeta entre sus manos, mientras ella seguía deteniendo, deposito un tierno beso en sus labios y volvió a fundirse en su ser.

En ese momento sin que pudieran advertirlo, pasos a su alrededor fueron detenidos en seco, una mirada de sorpresa capto la escena de los amantes,

-¡Vegeta!-, ambos oyeron la voz, se separaron lentamente, pero en franco reto después de haber depositado a Bulma delicadamente en el suelo detrás de él,

-Tarble, ¿Qué sucede?-, Bulma siguió acomodándose aprisa la ropa, observo a los dos hermanos, cuando el menor sonrió, -nada en realidad, solo quería hacer dramático el momento, aunque debes tener cuidado, ¿si quién hubiera visto esto, no fuese yo si no…? estarías en grabes problemas, ni decir de la terrícola-, señalo con la mirada a Bulma,

-¿Cómo sabes quién es ella?-, avanzo en franca pose de macho alfa, -no te molestes, mi mujer y "la científica", son amigas, Gure me ha hablado de ella, es más-, se dirigió a Bulma,

-te está esperando-, Vegeta volteo para observarla, no quería que de nuevo sus planes con Bulma se frustraran, pero no podía hacer nada teniendo en frente a su hermano.

Bulma también lo observo, sabia por su forma de mirarla, de su petición silenciosa y su decepción aparente, pero las cosas entre ellos nunca cambiarían, así que dejándolo dolido,

-gracias príncipe Tarble, ¿es por allá cierto?-, el menor de los monarcas presentes asintió con un gesto, Bulma no quiso permanecer más ahí, haciendo una reverencia y apartándose de los hermanos continuo su camino.

Llego casi corriendo, toco un poco desesperada la única puerta que estaba al final de un pasillo encerrado de todo, esperaba ahí estuviera su amiga, tenía que desahogarse con alguien y esta vez estaba dispuesta a contarle todo a Gure, ella mejor que nadie podría entenderla, además que con los días la joven extraterrestre se había ganado su confianza sincera.

La puerta se abrió mostrando a una criatura bella, envuelta en una delicada y provocativa bata de lo que parecía seda, -oh Bulma lo siento pensé que era mi príncipe, que regreso porque no puede estar un momento sin mí, te esperaba desde antes pero al no verte llegar supuse estabas ocupada, me alegra que hayas venido-, cerro su bata pues no llevaba nada debajo y de cierta forma se apeno frente a la peli azul.

Bulma entro con la cara gacha, el semblante triste y los ánimos aún más por los suelos, -¿Qué te sucede Bulma, alguien te hizo algo?-, Bulma negó con un movimiento pero no hablo,

-¿entonces dime, te vez muy contraída?-, seguía indagando el motivo de su aparente dolor, -Gure ya no puedo más, tengo que decírselo a alguien, te pido absoluta discreción y comprensión-, el tono al final era un suspiro al viento,

-confía en mi Bulma, todo lo que me digas no saldrá de aquí, lo juro por mis ascendientes y mi planeta-, Bulma la vio segura de su promesa, para muchos alienígenas que vivían o residían temporalmente en Vegeta sai, el recuerdo de su hogar era sagrado, así era tanto para Bulma como para Gure.

–amo a un hombre prohibido, lo he amado desde hace muchos años y sé que el siente lo mismo, pero las circunstancias nos hacen estar separara dos-, al decir eso las lágrimas por fin corrieron a través de su rostro,

-pues el Rey es muy afortunado en hacer que una mujer como tú lo ame de la forma en que dices-, Bulma giro muy sorprendida, ¿había sido tan obvia en su amor hacia Vegeta, que hasta Gure se dio cuenta?,

-¿Cómo…?-, Gure sonrió, -no te preocupes, nadie más creo que lo haya notado, pero yo también estoy loquita por mi Saiyajin, así que puedo entenderte perfectamente; ¿pero dime porque no eres su concubina, es por ser de otra raza?-, Bulma negó,

-no quiero destruir una familia, ni poner a Vegeta en riesgo con sus costumbres, el me pidió serlo, pero sabes, también tengo un esposo y un hijo en la Tierra, así que no podría estar con el-, de nuevo estaba abatida, eran tantas cosas en su cabeza y aún más en su corazón, Gure se acercó más a Bulma,

-pero si los dos se quieren, creo que eso debería bastar, ¿no crees?-, Bulma la miro a los ojos, -no es tan fácil Gure, en verdad cuando te dije que si fuera como tú, quizás podría ser feliz, lo decía con toda la sinceridad del hecho, pero no lo soy y no podría dejar todo así como así, e irme con el-, su amiga abrazo a Bulma en un reflejo para tratar de consolarla,

-¿entonces qué vas a hacer?-, Bulma lloro más, -lo único que puedo hacer es terminar el trabajo por el que vine e irme de inmediato-, Gure la separo para verla directamente,

-¿estas absolutamente segura que eso es lo mejor?-, Bulma regreso la mirada, -hemos vivido así desde hace más de diez y seis años, ¿porque habrían de cambiar las cosas?-, Gure la dejo un momento para llevarle un poco de agua y tomar ella misma un vaso del líquido,

-¿entonces su historia es más profunda de lo que imaginaba?-, le entrego el vaso, -algo así-, fue lo único que dijo Bulma, -bueno pues si estas decidida a irte, permíteme darte un consejo, si amas tanto al Rey, acuéstate una última vez con él y déjalo ir definitivamente, pero que sea una experiencia que valga la pena para el recuerdo-, Bulma completamente sorprendida por lo que le decía su amiga, la vio sonreír ampliamente y supo que no bromeaba,

-pero y su esposa y mi…, y el príncipe…, no sé, no podría-, las palabras no alcanzaban a pasar a través de su garganta, -si solo piensas en ellos y no en ti o en él, créeme que uno de estos días vas a despertar arrepentida y no habrá más que hacer-, dijo un tanto frustrada, de estar ella en esa situación le valdría nada los demás y amaría como loca a su príncipe Tarble,

-piénsalo Bulma, la vida difícilmente da terceras oportunidades, ahora cambiemos de tema, habrá un baile para fin de mes, ¿supongo que aun estarás aquí?, te mostrare algunos vestidos, quiero que me des tu opinión y si quieres tomar alguno puedes hacerlo con total confianza-, Bulma estaba segura que admiraría a Gure, incluso si no volvía a verla jamás, la recordaría con mucho cariño y estaría en deuda con ella, por muchas razones.

Desde la sala de ciencia, estaban a punto de lanzar los rayos, Bulma estaba expectante, de hecho todo Vegeta sai, lo estaba; el Rey entro en ese momento y se quedó a lado de Bulma, sin embargo no la volteo a ver si quiera,

-¿todo esta listo doctora?-, sin girar pregunto, Bulma lo atisbo muy serio, pero pensó se debía a lo que estaba por pasar, si el proyecto fracasaba no solo Bulma tendría que dar la cara ante todo un planeta, también su monarca, seguro eso era lo que lo tenía tan imperturbable;

-así es majestad, estamos a dos minutos de comenzar-, ambos se quedaron quietos frente a la enorme pantalla que tenía varias cámaras colocadas en diversos puntos del planeta en donde estaban distribuidos los cañones, el conteo regresivo comenzó,

-alineado cañón cinco,… alineado cañón cuatro,… alineado cañón tres,… alineado cañón dos,… alineado cañón uno,… alineados todos los cañones señor, ¿procedemos a liberar los rayos?-, esta vez Vegeta no le pregunto a Bulma, eso fue lo que verdaderamente la intrigo, parecía molesto y muy distante con ella, pero a la vez no quería que nadie se diera cuenta,

-¡procedan!-, dijo parco, Bulma observo la pantalla, rogaba a Kami que todo saliera bien, de hacerlo en no más de tres días comenzaría su viaje de regreso a la Tierra.

Los rayos salieron a tomar su curso listos para llegar a la línea que dividía el espacio con la atmosfera del planeta, explotaron como era lo planeado y la capa se formó al unísono en todas las direcciones, -la capa cubre la totalidad de la atmosfera de Vegeta sai señor-, indico el científico a cargo,

-procedan con la siguiente etapa-, exclamo Vegeta riguroso; de tres naves alrededor del planeta Bejīta, fueron disparadas ráfagas de energía de alto poder, que chocaron al mismo tiempo con la capa recién formada, de la ya usual forma que se había hecho antes, soldados de elite fueron disgregados por todo el planeta para contener el ataque de no hacerlo la capa de rayos blutz.

Cuando la potente energía emitida de las naves chocó contra la atmosfera, efectivamente fue detenida por el revestimiento, las explosiones de gran magnitud en la atmosfera sin embargo habían dado testimonio del impacto profundo y poderoso, que había sido todo aquel proceso.

-la protección del planeta funciona al cien por ciento señor, contuvo los disparos de las naves y no se registró ninguna circunstancia adversa-, apunto el científico encargado.

Todos en la sala saltaron de felicidad, el proyecto había sido un éxito; sin advertirlo una oscura figura que había presenciado todo, se retiraba de entre el bullicio que se estaba dando.

Los científicos y Saiyajnes presentes felicitaron a Bulma, admirando su trabajo y agradeciendo su ayuda, Vegeta seguía detenido en el mismo lugar donde se había colocado desde el principio, no movía un solo musculo de su típica pose de brazos cruzados pendiente de la nada.

Bulma de cuando en cuando, entre todas las felicitaciones recibidas, lo observaba, quería que la volviera a abrazar como lo había hecho en la Tierra, pero él no se movía; tomando valor se acercó a él, -majestad el trabajo está hecho, pido me deje preparar mi viaje de regreso a mi planeta, claro después del baile de esta noche-, Vegeta siguió sin girar a verla,

-haga lo que le plazca, indíquele a Toma de sus peticiones, él se encargara de todo-, en ese momento giro despreciando todo contacto con ella, la sala hiso un silencio de momento, mientras el monarca se retiraba del lugar; Bulma con un desolador sentimiento en el corazón, lo vio alejarse, no se había siquiera inmutado en verla una sola vez, y Bulma presentía, eso era prueba de que Vegeta la dejaba ir para siempre.

-señor los monos, lograron cubrirse, ¿debo comenzar con lo establecido?-, la oscura figura que se había inmiscuido en la sala de ciencia, ahora fuera del edificio se comunicaba a través de un aparato muy similar a los rastreadores que usaban los Saiyajnes; -procede con lo planeado-, otra voz fue escuchada por el ser que portaba aquello, con una siniestra sonrisa, apago el aparato y se dirigió a donde realizaría el acto que tenía calculado.

La tarde transcurrió en calma Bulma había ido con Gure a su alcoba pues ella la iba a ayudar a arreglarse para la celebración de la noche,

-¡Bulma estas preciosa!-, la joven sonreía mientras admiraba a su amiga a través del espejo, -¿no crees que es demasiado?, yo jamás me visto de esta forma Gure, me siento extraña-, Bulma no terminaba de creerse ella misma la imagen que reflejaba en la luna al frente,

-tonterías, te vez simplemente radiante, esta noche te aseguro que opacaras a la mismísima Reina de Vegeta sai-, Bulma llevaba un vestido blanco muy ceñido a su cuerpo, con medio hombro descubierto, dejando ver su diminuta cintura por unos cortes en luna de cada lado, el vestido llegaba hasta los pies pero la abertura de lado mostraba la firmeza de sus blancas piernas; en fin que el vestido había sido creado para mostrar la belleza de cualquier mujer.

Además de ello Gure le había hecho un peinado rizando su cabello y recogiendo uno de los lados, le puso unos broches de diamantes que Tarble le había regalado y el maquillaje resaltaba sus enormes ojos zafiro, además de enmarcar sus labios con un color escarlata aterciopelado; Bulma no podía en verdad reconocer su imagen teniéndola frente a ella.

Gure llevaba un vestido en color rosa palo, de gasa y en mayor medida transparente, igualmente dejaba ver sus torneadas piernas y a pesar de ambos vestidos ser muy atrevidos no dejaban en ningún momento de lado, la elegancia de reinas de antiguos lugares en el umbral del universo.

Las dos mujeres terminaron de arreglarse y salieron a la sala contigua, donde Tarble y Renzo, un amigo Saiyajin de este, las estaban esperando, cuando las vieron frente a ellos no pudieron quedar más atónitos, la belleza de ambas era impresionante,

-te dije que nos veíamos bien, mira la cara de bobos de estos dos-, Gure le hablo al oído a Bulma, que se puso un poco roja por la expresión de su amiga, caminaron hacia los caballeros que de inmediato se pusieron de pie para recibirlas,

-Gure luces simplemente deslumbrante, tendré que estar al pendiente de ti toda la noche, conozco a mi raza y sé que una belleza como la de ustedes será asediada esta noche sin duda-, Tarble tomo a la joven de la cintura posesionándose de ella de inmediato,

-doctora usted también esta radiante, no solo es una estratega intelectual, también una hermosa mujer, será un honor llevarla del brazo y creo que también tendré que cuidarla toda la noche, no sea que se la roben-, el hombre beso el dorso de Bulma, Tarble rio en ese preciso instante sacando de concentración a todos,

-oh lo siento, es que,… no me lo tomes a mal amigo, pero estoy seguro que otra persona estará muy al pendiente de la doctora en cuanto la vea entrar-, Bulma supo de inmediato a quien se refería, se sonrojo aún más, pero nadie quiso indagar el significado del comentario que había hecho el príncipe.

Salieron de la habitación y se dirigieron al gran salón del palacio, como en los grandes bailes de antaño y por ser de la familia real, la presencia del príncipe Tarble fue anunciada a todos los presentes, de inmediato Vegeta, quien ya se encontraba desde hacía poco ahí; en su recorrido por el lugar, saludaba a invitados de otros planetas y miembros de la confederación planetaria.

Giro para visualizar no solo a su hermano, estaba al tanto de la amistad de la mujer que el tenia, con Bulma así que a últimas fechas sabía que su peli azul pasaba mucho tiempo en su compañía y estaba seguro iría a esa reunión con y a petición de ella.

El salón viro de momento a los recién llegados, la belleza de Gure imponía, incluso a la Reina, los machos Saiyajin no dejaron lugar sin recorrer la figura de la joven; sin embargo, un murmullo de sorpresa se escuchó entre el silencio, cuando Bulma dio entrada a la sala, simplemente nadie podía reconocerla del todo, era otra mujer.

El más sorprendido y sin dudarlo fue el propio Rey, que levanto la vista, hacia donde ella bajaba delicadamente los escalones de la entrada, el movimiento de sus caderas, la vista de sus largas piernas, sus montes que se balanceaban con entusiasmo, y con simpleza quedo hechizado por ella, una vez más.