Capítulo 11: Smells like… emotional roller coaster.


Caminaba a zancadas por el jardín, e inconscientemente enviaba mi mirada hacia el reloj, lo cual se había convertido en algo recurrente en el ultimo día. Pero en ese momento era un acto reflejo, algo que llevaba a la práctica sin proponérmelo, quizás simplemente esperando que el seguir mirando la hora fuese a causar el milagro de hacer que el tiempo se detuviese, retrocediese y por ende eso me permitiese ganar unos minutos y no tener que correr desesperada para llegar al estudio a tiempo.

No tengo idea como paso, pero con Milly nos entretuvimos escuchando música e intercambiando diferentes anécdotas y cuando fuimos consientes de la hora, fue cuando vimos como Los Angeles despertaba y comenzaba a moverse a nuestro alrededor.

Nunca bajamos del auto. Y nada más paso entre nosotras, salvo algún que otro beso que nunca llego a más porque yo no lo quise permitir, y porque ella respetó mi decisión.

Pero al ver la hora, y darnos cuenta que ya ninguna de las dos iba a volver a dormir, decidimos buscar una cafetería para desayunar antes de volver e instalarnos en el estudio para empezar a grabar el material que necesitaba y por el cual estaba en la ciudad.

Si bien las voces en mi cabeza estaban siendo reprimidas por mí misma, tan sólo al poner un pie en el estudio y ver como Rachel se hallaba sentada en el sillón, desde donde me observó con indescifrable expresión, sentí el ruido incrementando el volumen hasta convertirse en ensordecedor.

No dije nada, tan sólo conecte nuestras miradas.

Pero su rostro inescrutable y sus ojos intensos, lograron que me ruborizase, porque incluso cuando no lo decía, podía deducir que en su cabeza se alojaba una única idea cobrando fuerza. Misma idea que se alojaba en la mía y que constaba de como ante los ojos de Rachel había pasado la noche con Milly. Incluso más evidente fue cuando detrás de mí ingreso ella, actuando mucho más casual y despreocupada, pero al igual que yo vistiendo la misma ropa que la noche anterior.

"Buen día" murmuré tímidamente, caminando hacia Rachel quien no quebró el silencio y permaneció hermética. Su mandíbula tensa, sus ojos recorriéndonos de pies a cabeza antes de bajar su mirada y volver a leer el guion que estaba posado sobre su regazo.

"Te trajimos tu preferido" Sonrió Milly adelantándose y entregándole su café predilecto.

Mentalmente maldije su empleo de palabras, el uso del plural más específicamente. El implicar que ambas habíamos sido las que habíamos pasado por la cafetería no hacía más que remarcar que habíamos estado juntas toda la noche y por algún extraño, no tan extraño, motivo me incomodaba por demás que Rachel lo supiese.

"Gracias" sonrió su más falsa sonrisa, aceptándolo. "Veo que la pasaron bien" afirmó con ironía, clavando sus ojos en mí, esperando que dijese algo, aunque sería más acertado decir que no aguardaba a que dijese algo, sino más bien me desafiaba a hacerlo.

Pero no lo hice, no podía decir demasiado, y de todos modos no fue necesario porque Milly se encargó de hacerlo por mí. "Si, Q es toda una caja de sorpresas. Perdimos la noción del tiempo y terminamos yendo a desayunar juntas"

Rachel bajó sus ojos sin decir nada, y yo posé los míos en Milly con severidad, manifestándole mi descontento por lo que acababa de decir. Su respuesta fue mirarme con confusión, ajena a la idea de porque me molestaba tanto que divulgase ese ínfimo detalle.

"Cómo estuvo la cena anoche?" pregunté quitándome la chaqueta y sentándome frente a ella mientras Milly caminaba hacia la consola para poner todo en orden.

Su cabeza permaneció gacha, y su respiración pesada, pero finalmente se dirigió a mi respondiendo de modo escueto, "Estuvo bien".

"Pudieron llegar a un acuerdo?" insistí, ya dándome cuenta que iba a ser difícil sacarle muchas palabras.

"Algo así," musitó distraída.

Suspiré hondo, froté mi mano por mi cara en busca de paciencia. O quizás calma… no lo sabía.

Paciencia para contrarrestar su estado poco comunicativo, o calma para dejar de perseguirme y pensar que el haber pasado la noche fuera de su casa y con Milly era la causante de ese estrés que se reconocía en su rostro.

"El recital de Puck y su banda estuvo muy bueno, están sonando realmente bien." Comenté esperando lograr una reacción y todo lo que conseguí fue una mueca y un mhm. "Te mandó saludos" persistí y esta vez por fin logre que alzase su vista hacia mí. "Y se lamentó porque su judía preferida no estaba ahí-"

"Lo sé, le mandé un mensaje" me interrumpió bruscamente. "Porque como vos no me respondiste supuse que estabas ocupada y no ibas a poder mandarle mis disculpas." Sentenció con cierto cinismo, sosteniéndome la mirada, depositando todo el foco de atención en mí, lo cual me hacía desear volver el tiempo un segundo atrás, cuando su mirada penetrante apuntaba a cualquier lugar menos a mí.

Porque si algo lograba ponerme nerviosa y desatar un sinfín de emociones en mi interior, era cuando Rachel me sostenía la mirada intentando leer mis pensamientos, que era exactamente lo que hacía en ese momento. Intentando cruzar un puente imaginario que nos unía, y así filtrarse en mi cabeza para someterme en un estado de desnudez psicológica absoluta.

"No te respondí porque pensé que dormías, o estabas con Finn, y no quería interrumpir nada." Me excusé con tanta calma como pude.

"Si, seguro" respondió con incluso más cinismo, sonriéndome de un modo forzado que ya no era imaginación mía, sino cien por ciento real.

Me quedé mirandola en silencio, temerosa de decir algo más que hiciese alterar su temperamento, de todos modos sólo fue cuestión de segundos para que eso sucediese.

Dejando el guion sobre la mesa tomo un sorbo del café que le había entregado Milly un instante antes, y acto seguido se puso de pie al tiempo que profería improperios a diestra y siniestra. "… La puta madre, esto está hirviendo! Gracias por pensar en mi voz, eh!" exclamó furiosa y de repente toda la languidez que permanecía en mi cabeza, luego de haber fumado con Milly, desaparecía.

Desde donde estaba sentada me incline hacia atrás perpleja, mi mandíbula colgando ya que realmente no recordaba cuando había sido la última vez que había presenciado a Rachel profiriéndose con ese léxico.

"Alguien tuvo una muy mala noche, o una muy mala mañana?" inquirió Milly divertida. "No me sorprende, también me pasaría si tengo que dormir con eso" agregó intentando descomprimir la situación, pero su intento fue fallido y sólo logro despertar una mirada asesina en Rachel.

"No estoy de humor para tus estupideces," la atacó casi escupiendo las palabras.

"Nah, en serio? Si no me lo decías ni me daba cuenta. Jamás lo hubiese adivinado."

Mis ojos se seguían abriendo mientras miraba como Milly lejos de bajar los decibeles parecía sentirse amedrentada por el mal humor de Rachel. Pero su actitud no contenía cierta maldad detrás como si lo hubiese contenido ese comentario viniendo de Santana, en este caso era simplemente un tono jocoso, sólo que no lograba ser percibido como tal en un momento limite como ese.

"Rach…" susurré con dulzura intentando acariciar su hombro pero en un brusco movimiento deshizo el contacto y se abrió paso, pasando a mi lado sin siquiera mirarme.

Su paso parecía decidido, pero justo al llegar a la puerta se detuvo. "No puedo hacer esto ahora, hagamos un break antes de empezar" habló y luego si salió decidida del lugar, sin volver a mirar atrás.

Mis ojos se quedaron clavados en la puerta por un par de segundos, y cuando me giré vi a Milly sentada en la consola, sin muestras de haberse visto afectada por el áspero intercambio.

Me acerqué molesta por su actitud, y la miré inquisitivamente, pero al igual que lo que había pasado antes, sólo me devolvió una mirada confusa. "Qué? Te contagiaste su mal humor?"

"No, pero podes ubicarte. Estas en su casa, no podes tratarla así, no me parece bien." Remarqué comenzando a perder la calma.

"Sabes por qué esta así?"

"No, supongo que se levantó mal-"

"Eso es lo mejor que se te ocurre? Para ser una persona tan brillante y poseedora de gran intelecto por momentos sos increíblemente ignorante, Q"

Y si bien hasta ese momento venia conteniendo mis frustraciones, sus palabras lograron que dejase escurrir el último resquicio de control que me quedaba. "Fumar un porro te pone agresiva, o qué?" cuestioné furiosa por el insulto camuflado que me había dirigido, pero también por dejar a entrever que había algo de lo que no me daba cuenta pero que ella si había reconocido.

"No, sólo incrementa mi frustración sexual… y también me da hambre" habló con total soltura, casi mofándose de mí como lo había hecho de Rachel. "Estoy intentando descomprimir el aire, Q. Relajá… vamos a pasar toda la mañana trabajando y no tengo ganas de que haya mala vibra en el aire. No es la gran cosa, Rachel va a volver en diez minutos como si nada hubiese pasado, sólo tuvo uno de sus típicos berrinches caprichosos, tan pronto se dé cuenta de su actitud va a volver."

Mi respiración se agitaba por la impotencia que sentía, detestaba que un extraño siquiera intentase ponerme en mi lugar. Casi diría que Rachel era la única a la que le daba ese poder, quizás Santana lo tenía, pero siempre presentaba oposición con ella. Y ahora Milly intentaba decirme que hacer, cosa que no iba a permitir bajo ningún concepto.

"Necesito ir a cambiarme y darme una ducha" informé y sin más palabras di media vuelta y salí del estudio.

Probablemente no iba a hacer uso de más de media hora, y ese era el tiempo que seguramente iba a necesitar Rachel antes de volver al estudio… si es que volvía.

xxXXXxx

Nunca agradecí tanto el proyecto de Rachel, que la llevó a crear un estudio dentro de su propia casa, como en el momento en que me miré al espejo, decidí que estaba lista y por ende abandoné mi cuarto, caminé a paso cansino través del pasillo, la cocina y el jardín hasta arribar al estudio nuevamente para encarar la grabación.

Hay algo que a lo largo de toda mi vida no supe manejar, y eso es la incertidumbre. La misma que sentía en ese preciso instante, justo antes de ingresar. Incertidumbre acerca de si Rachel ya se hallaba dentro, o no. Incertidumbre acerca de si en caso de que Rachel no se hallase dentro, si estaba en sus planes regresar. Y principalmente, incertidumbre acerca de cuál era el motivo principal que había desatado un mal humor tan vehemente en ella.

Durante mi ducha, y mientras me cambiaba, había repasado las opciones que podían haber suscitado su reacción y sólo atiné a formular dos hipótesis.

La primera incluía a Finn y constaba de una nueva, aunque ya cotidiana, pelea entre ambos. La segunda era que estuviese enojada conmigo por mi falta de… ¿códigos?.

Supongo que no le agradaba pensar que había pasado la noche con Milly por diversos motivos. El primero de ellos podría ser porque ambas somos sus amigas y sé de lo posesiva que puede ser. El segundo, y por el cual me inclinaba, era porque en el manual de Rachel dormir con alguien con quien iba a tener que trabajar se presentaba como la idea más estúpida e irresponsable del mundo.

Y no importa que no haya dormido con Milly, Rachel no lo sabía y en la cabeza de cualquier persona la primera deducción luego de saber que dos personas pasaron la noche juntas es esa, y no la podía juzgar por pensar como cualquier otro mortal. No sabía que era lo que había pasado, yo jamás tuve la oportunidad de explicárselo, y en ese momento ya no podía hacer nada para cambiar eso.

Pero de todas esas hipótesis reverberando en los confines de mi mente, lo que sacaba en limpio segundos antes de disponerme a regresar al estudio era cuan erróneo sonaba pensar que la solución más sensata, para haber evitado la situación vivida, hubiese sido darle explicaciones a Rachel de lo que había hecho la noche anterior.

Las contradicciones que tenían lugar en mi cabeza representaban una encrucijada en la cual deseaba con todo mí ser no adentrarme, no obstante en la cual me hallaba inmersa.

Y fue así, en medio de una avalancha de contradicciones que me detuve frente a la puerta del estudio por un instante que se extendió en el tiempo, mientras yo intentaba poner en orden mi cabeza. Necesitaba poner todo en stand by y dedicar mi foco de atención a lo que me había llevado a estar en Los Angeles.

Tomé una bocanada de aire y me decidí a entrar, a cruzar el umbral que separaba mi incertidumbre de las certezas que posiblemente yacían dentro.

Mi lado más pesimista se había apostado dentro mío, y eso me llevaba a pensar que seguramente el clima no iba a ser el mejor. Pero si ese era el caso, y se hacían evidentes nuestras diferencias, confiaba en poder trabajar sobre las mismas más tarde, pero no en ese momento.

Y la verdad es que no planeaba tomar un approach profesional dentro del estudio, pero si era necesario estaba capacitada para hacerlo, y no tenía ninguna duda de que Rachel también lo estaba, y con esa convicción me adentré en el inmenso cuarto.

Para mi sorpresa Rachel ya estaba dentro, cruzada de brazos y apoyada contra la consola en una actitud un tanto defensiva, pero calma, junto a Milly quien estaba parada frente a ella.

No me requirió mucho esfuerzo darme cuenta de que ambas estaban manteniendo una conversación que se detuvo drásticamente en el preciso momento en que advirtieron mi presencia.

Ambas se giraron para mirarme y por un segundo dudé de si entrar, o salir de ahí como si hubiese interrumpido algo.

Pensar que ambas hablaban de mí fue lo primero que se cruzó por mi cabeza, pero lo segundo fue pensar en que ambas hablan de algo que no me incumbía a mí, al fin y al cabo eran grandes amigas y es lo lógico, por ende decidí quedarme con esa segunda opción.

Pero no voy a negar que esa sensación de estar de más no era nueva, ya la había vivido anteriormente. Y algo dentro mío se retorcía al darme cuenta de que inconscientemente tendía a sentir que las interrumpía, porque interrumpirlas indicaba cierto tono íntimo en su intercambio, y la sola idea de pensar en Rachel manteniendo tal grado de complicidad con ella removía cosas en mí con las cuales no debería tener que lidiar en ese momento.

Pero la decisión estaba tomada, y por eso fue que camine en dirección al sofá, en donde tomé asiento.

Abrí la carpeta que traía conmigo, leí por arriba el guion y me dirigí a la parte final en donde había un sobre que contenía unas cuantas fotografías.

El silencio desapareció otra vez, Milly y Rachel comenzaron a hablar de aspectos relacionados al micrófono que iban a usar y eso fue todo lo que necesite para recluirme en mi mundo paralelo. O al menos eso hice hasta que sentí a Rachel dejándose caer junto a mí, sus manos aferrándose a mi brazo y su cabeza apoyándose en mi hombro, completamente en silencio.

La miré de reojo pero no dije nada, quizás porque esa actitud me había tomado por sorpresa y simplemente no sabía que decir.

Sus ojos estaban posados en la fotografía que sostenía en mi mano, y mi mirada volvió a la misma.

Era parte de una serie de tomas que había hecho al mismo tiempo en que se filmaba el corto, la totalidad de las mismas eran en locación, y había necesitado mirarlas porque de algún modo me recordaban que era lo que quería decir, creaban conexión, y ponían mi cabeza en el humor necesario para encarar la dirección.

"Permitime disculparme por mi comportamiento hace un rato" la escuché musitar con una dulzura que contrarrestaba la furia con la que había abandonado el estudio unos minutos antes.

Volví a mantenerme en silencio, pero nuestras miradas se encontraron y se sostuvieron prolongadamente, creando una comunicación visual que en nuestro caso era común y mucho más poderosa que la que podríamos alcanzar con cualquier combinación de palabras.

"Hablamos después, si?" propuso, sabiendo que su disculpa era aceptada pero no comprendida.

"Okay" fue lo que atiné a responder, y es qué después de todos los escenarios que había vaticinado en mi mente, su actitud conciliadora se posicionaba considerablemente lejana al mejor escenario imaginado previamente.

"Les parece bien empezar?" habló Milly sentada frente a la consola, e indicándonos que ya sorteado el conflicto, debíamos empezar a poner energías en lo que realmente lo requería.

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"(…) llegando constantemente a destiempo. Fallando una y otra vez a la hora de intentar sincronizar el instante en el que expulsaba palabras fuera de mi boca, con el instante en que las mismas eran oídas. Pero las interrogantes que constaban de preguntarme a mí misma que estaba mal conmigo, se convirtieron en momentos de preguntarme si quizás, tal vez, no había nada malo conmigo. Si quizás, tal vez… yo era yo, y debía abortar el intento de cambiar para lograr conocer y encajar en un grupo de personas en el cual, sinceramente, no estaba tan segura de querer pertenecer, para enfocarme en conocerme a mí misma." Finalizó Rachel, con perfecto manejo de los tiempos que yo había indicado previamente.

"Excelente, Rach" enfatizó Milly a través del interlocutor, con pulgares arriba, y enorme sonrisa.

Yo me mantuve detrás, reproduciendo otra vez en mi mente lo que había escuchado, observando como Rachel se quitaba los auriculares y los dejaba junto al micrófono antes de caminar fuera de la sala de grabación.

"Estuvo bien?" preguntó arrojándonos una mirada expectante, y consiguiendo la aprobación de ambas de modo automático.

"Creo que eso sería todo por hoy, no?." indagó Milly ya juntando sus cosas. "Quedé en almorzar con mamá y no quiero llegar tarde"

"Suficiente por hoy" hablé, sabiendo que mi voz era la que iba a tener la palabra final.

"Mañana a la misma hora? Pueden las dos?"

"Si, a la misma hora" asentí y luego de eso Milly nos saludó a ambas con un beso antes de salir con prisa del lugar, dejándonos a las dos solas en el estudio.

El tiempo que habíamos invertido intentando crear el material ideal había pasado con calma, e incluso varias risas de por medio, pero algo me indicaba que no todo estaba olvidado y que entre, al menos, Rachel y Milly algo estaba un tanto desfasado.

"Que faltó?" me preguntó Rachel con calma, y me giré para mirarla confundida. "Quinn, te conozco. No estas conforme con lo que hicimos".

Mis ojos se asentaron sobre los suyos por un momento, y su rostro no mostraba contrariedad, o molestia, tan sólo pura curiosidad. "Es perfecto, tu voz sonó perfecta" enfaticé y pude ver como la protesta estaba a punto de caer de sus labios. "Quizás demasiado perfecta para lo que yo busco" confesé caminando hasta la consola y sentándome en la silla que antes había ocupado Milly.

Rachel se mantuvo un silencio durante unos segundos, su expresión mostraba una profunda dicotomía de pensamientos teniendo lugar en su cabeza, pero nada que me pusiese en alarma por cómo iba a tomar ese comentario. "Quinn... Tu punto de vista, tus exigencias, no van a repercutir en nuestra relación. Sos la directora, y no pretendo que me digas que algo te gusta cuando en realidad no es así."

"No es que no me guste, cuando tuve que corregirte cosas lo hice" le recordé, y así había sido, en más de una ocasión la había detenido para darle indicaciones. "Es sólo que es demasiado perfecto, y quizás carece un poco de… alma? Sentimientos?"

"Queres que lo intentemos una vez más?" propuso, y su predisposición me demostraba que ella también quería volver a intentarlo, que no lo hacía sólo por complacerme, sino que ambas queríamos llegar a lograr el mejor material posible.

"Pero no está Milly"

"Importa?" preguntó divertida. "Te conozco y sé que memorizaste el proceso sólo con verla." Me sonrió, haciéndome sonrojar por el minucioso detalle del que se había percatado. "Dale, lo intentamos una vez más, no quiero ser perfecta, quiero ser ideal"

Y tan pronto sus palabras dejaron sus labios ya tenía mi aprobación. Sonreí agitando mi cabeza y extendí mi brazo en dirección a la puerta, señalándole el camino que ya conocía.

Tomé posesión de la consola, y Rachel lo hizo con el micrófono, dentro de la sala, justo frente a mí. Tan sólo un cristal (tres en realidad, ya que esa era la cantidad de paneles que conformaban la ventana) y pared de por medio.

El proceso era simpe, y al cabo de unos minutos ya se hallaba recitando nuevamente las líneas, pero yo no lograba notar un cambio a como lo había hecho antes y decidí detenerla. "Pará, eso está… sigue estando perfecto" hablé con suavidad, pero me arrepentí de hacerlo al ver su frustración.

"No sé cómo hacerlo, necesito que me guíes" protesto frustrada y en ese momento fue quizás el primer momento en que me sentí verdaderamente vulnerable como directora.

Como explicar algo que está en mi cabeza cuando no tengo palabras para hacerlo?. Sé que existen, pero en ciertos momentos parecen no estar a mi alcance, y en ese preciso momento eso era lo que sucedía.

Y decidí pensar en un modo alternativo para demostrar lo que buscaba, porque ya había aprendido que si bien las palabras suelen ser la ruta más fácil y rápida para conseguir las cosas, no siempre resulta ser la más eficaz.

"Cantá tu canción preferida" le pedí con una sonrisa de satisfacción ante mi propia idea.

Pero mí no tan ortodoxo approach la desconcertó por completo. "Qué?," me pregunto perdida.

"Cantá . tu . canción . preferida" enuncié pausadamente. "Dale, no lo pienses, simplemente canta… olvídate donde estas, con quien estas… simplemente canta".

Y su mirad se clavó en mi intentando verificar si había perdido la cordura o si por el contrario de verdad quería que hiciese eso.

Pero eso era lo que yo quería.

Y eso fue lo que Rachel hizo.

Empezó con vacilación, dudosa, pero para cuando alcanzó la segunda estrofa ya todo había desaparecido, y era simplemente ella y su voz como escudo, y a la vez espada, contra el mundo entero.

"…I'll march my band out, I'll beat my drum," cantaba y la ferocidad de su voz sumado a la impotente presencia que mostraba me erizaban la piel de pies a cabeza.

Hacía mucho tiempo, quizás años que no la escuchaba cantar de ese modo. Cantar por ella, sin ninguna presión, sin nada más en su cabeza que ganas de divertirse haciendo lo que le gustaba.

Y sé que Rachel no sufrió lo mismo que otros artistas de perder amor por lo que hacen, o hacerlo con menos dedicación por cansancio… es simplemente esa delgada línea que se traza entre cantar con tu corazón en el puño, desnudándote interiormente, a dar una performance perfecta para el público.

Cantaba con sus ojos cerrados y su corazón abierto.

Mi mirada la seguía de cerca, permanecía sentada en la silla, recostada, relajada, casi controlando mi respiración por miedo a que ese mínimo sonido alterase la atmosfera que ella creaba a través de su improvisada performance.

Es difícil tomar dimensión de lo que sucedía en ese instante. Rachel era mi mejor amiga, la persona por la cual tenía esa clase de amor que no conoce límites. Rachel era mi mayor vulnerabilidad y mi mayor fortaleza. Ante mis ojos Rachel era, tan sólo Rachel.

Pero aun cuando eso era cierto, al mismo tiempo Rachel no era simplemente Rachel sino una persona con un talento infinito, admirada por millones de personas en el mundo, aclamada por gran parte de los críticos, y deseada por un sinnúmero de productores.

Siempre me pasó, y me pasa, que se suceden momentos en los cuales necesito salir de mi cuerpo y mente, y mirarla desde una nueva perspectiva para recordar que puertas afuera Rachel no es simplemente Rachel, sino la estrella que siempre quiso ser… o mejor dicho, la estrella que siempre fue.

"Get ready for me, love, cause I'm a comer. I simply gotta march, my heart's a drummer. Nobody, no, nobody… Is gonna rain on my parade" cantaba a todo pulmón y yo desde mi lugar no podía evitar sonreír orgullosa y pronunciar silenciosamente junto a ella cada palabra.

A lo largo de toda su vida Rachel había tenido que sobreponerse a miles de obstáculos, y me avergüenza reconocer que en cierta parte de su adolescencia fui yo quien me encargue de hacer su vida un verdadero infierno. Pero siempre había existido un momento en que Rachel lograba acallar cualquier insulto arrojado hacia ella, y ese momento era en cuando cantaba.

No puedo decir que me conquistó con su voz, de hecho estoy segura de que no fue así como logro ponerme a su merced. Pero si fue su voz lo primero que capto mi atención, al igual que le paso a cada persona que la ha escuchado cantar, incluso a personas como Santana, quienes jamás lo van a reconocer.

Y siempre hubo un halo de elegancia en los movimientos que acompañaban su voz, y ese momento no era la excepción.

La presencia de Rachel se convertía en hipnótica y podría asemejar sus movimientos con los de una bailarina de danza clásica, no por el tipo de movimientos, que a decir verdad en ese momento no eran demasiados, pero por el estado en que trabajaban al unísono cada uno de los músculos de su cuerpo.

No cantaba sólo con su voz, lo hacía con cada uno de sus músculos, y quizás un claro ejemplo de eso era ver observar sus manos con dedos extendidos, la cual tácitamente dejaban a entrever el estado de adrenalina y energía corriendo por su cuerpo.

El final llegó, y yo sin pensarlo me puse de pie, barriendo con disimulo una lágrima que caía por mi mejilla y riendo incrédula por lo que acababa de vivir.

La performance la dejo agotada, su pecho se inflaba y desinflaba con rapidez a medida que tomaba bocanadas de aire para controlar su ritmo cardíaco y en consecuente su respiración.

Abrió los ojos y me busco con la mirada, riendo ruborizada por los aplausos que en ese momento le profesaba.

"Eso, es lo que quiero que hagas" señalé con una amplia sonrisa.

"Qué? Queres que cante?" replicó aun agitada.

"No, o si, quiero que sigas cantante. Es un placer escucharte" bromeé y su rubor se acentuó. "Pero no, me refiero a que no quiero que hables sino que sientas, tal cual lo acabas de hacer." aclaré. "Mirá, escucha esto," indiqué luego, dando play a la grabación que sin que ella supiese acababa de hacer de su performance.

Mi sonrisa crecía al escuchar por segunda vez la grabación, y estudie con mis ojos su expresión, y como pasaba de leerse el reproche en sus facciones por lo que seguro consideraba una horrible performance, a la sonrisa de satisfacción al entender a lo que hacía referencia.

"No me dijiste que me ibas a grabar" me increpó divertida, señalándome con el dedo índice cuando salió de la sala y caminó hacia la mesa para tomar una botellita de agua. "Ni que me ibas a sacar una foto" agregó observando la mi celular, el cual se hallaba junto a mí, aun con la pantalla encendida.

"Estas bajo mis órdenes, Berry, puedo hacer lo que quiera" contrarresté con arrogancia y me sonrió con complicidad acercándose para pararse a mi lado.

"Me entendes ahora?. Quiero sentimientos más que perfección, del interior del actor al exterior que lo rodea, del exterior que lo rodea al interior del espectador. Un puente"

"Entiendo, pero no estoy segura de poder lograrlo, Quinn. No lo escribí yo, no puedo-"

"No podes qué? Rach, la canción la escribieron Bob Merrill y Jule Styne, no obstante vos la haces tuya" hable y decidí obviar su sorpresa al escucharme dar un dato tan preciso acerca de los autores. "Sé que podes, no te lo hubiese pedido si no fuese así."

"No lo sé, Quinn" suspiró y dirigió su mirada hacia el frente, pensativa.

"Rach" hablé para captar su atención, mientras me ponía de pie. "Hagamos algo, léelo una vez más y después lo grabamos. Sólo que esta vez… no pienses en lo que decís, ni pienses acerca de lo que decís," indiqué con serenidad. "Simplemente decilo y va a ser ideal. No quiero el stress en tu voz, okay? Sabes los sentimientos que quiero plasmar, eso ya lo hablamos en el ensayo, así que agarra eso como punto de referencia y practicalo no imaginándolo, sino sintiéndolo. Hacelo tuyo, si es necesario cambiar una palabra o algo, hacelo, tenés mi permiso."

"No me podes pedir que no imagine" rió rodando sus ojos.

"No, lo que quiero es que no extraigas las palabras de una imagen creada en tu cabeza, sino que se cree una imagen a tu cabeza, a partir de las palabras... no lo fuerces, deja que se dé con naturalidad"

"Está bien" asintió aun no tan convencida pero aceptando el desafío.

"Practicalo de esa forma y posiblemente salga así. Si pensas, estas imaginando... y si estas imaginando vas a hablar más desde tu imaginación detallando una situación, que desde tu interior expresando sentimientos" culminé y me sentí inquieta al ver sus ojos desnudándome sin reparos.

Ojos que permanecieron en mí durante un instante eterno.

En silencio asintió mordiéndose el labio, al tiempo que su mirada seguía posada en mí con extrema intensidad. Pero cuando pensé en cuestionar esa actitud, Rachel ya se alejaba de mí buscando espacio.

No más de diez minutos fueron los que preciso para aislarse de todo mientras leía nuevamente sus líneas, antes de tan sólo hacer uso de un intento para entregarme lo que necesitaba.

"Ideal," sonreí cuando salió de la sala de ensayo y sin aviso previo me vi atrapada entre sus brazos.

Fue un abrazo que se propagó en el tiempo y que cuanto menos se podía tildar de significativo. La carga emocional que contenía era imposible de poner en simples palabras, pero no es erróneo afirmar que recuerdos del pasado mezclados con fogonazos del conflicto que habíamos mantenido unas horas antes, contribuían para el cansancio emocional que las dos sentíamos.

Y si bien en ese momento tuve muchas certezas, sólo me permití enfocarme en la meramente laboral, que me decía que mi proyecto tenía sentido... y que la elección de Rachel, para darle voz, había sido la mejor decisión que podría haber tomado.