Capítulo 11.
Ryu.
Me desperté tirado en el suelo, me levanté poco a poco, las imágenes de mi batalla con Mohatu vinieron a mi cabeza y después el estar en la boca de la hidra, llegué a la conclusión de que ya estaba en el mundo de las sombras. Por lo que había leído de las antiguas leyendas éste mundo era un enorme bosque de árboles de hojas negras y en centro del mundo un gran castillo rodeado por un abismo. Cada árbol es una persona, el tronco está ahí desde que nacemos pero las hojas aparecen cuando nuestra alma se una totalmente a él, y en el tronco de cada árbol está escrita la historia de la persona que representa. Exceptuando las personas con muchísimo poder que su alma va a parar a unos pequeños frascos dentro de una habitación del castillo del señor.
Cuando me levanté descubrí ante mí el árbol que me representa, lo más esperanzador era que el tronco estaba limpio, ni una hoja. Empecé a caminar un poco por el bosque y justamente me encontré con el árbol de Kakashi. En el tronco estaba escrito.
Kakashi Hatake.
Conocido por todo el mundo como un miembro del clan Hatake, en cierto modo es verdad pero no es hijo de Sakumo Hatake, en realidad éste es su tío. Su verdadero padre es Tobirama Senju.
Su madre era la hermana de Sakumo Hatake, era una joven preciosa de físico espectacular y una inteligencia y fuerza fuera de lo normal.
Su padre Tobirama Senju no estuvo con él, el segundo Hokage pensaba que era más seguro que la gente pensara que era el hijo de Sakumo y su mujer porque sabría que si lo reconocía como su propio hijo estaría en continuo peligro.
Era portador del sharingan en su ojo izquierdo porque su amigo de la infancia Obito Uchiha se lo dio en el momento de su muerte aplastado por árbol. Actualmente y por intervención del señor de la oscuridad Mohatu, lo tiene en ambos ojos hasta el nivel de Mangekyo Sharingan.
Es padre de Ahadi y Ryu Hatake (Senju, Uchiha-Namikaze)
Desconoce totalmente que su padre es Tobirama Senju y que la que él pensaba que era su tía es en realidad su madre.
Cuando leí todo eso en el tronco de mi padre no me lo podía creer, así que en realidad mi abuelo era Tobirama Senju el segundo Hokage. Lo único que no me cuadraba era eso de Uchiha-Namikaze, así que decidí acercarme al árbol de mi madre.
Zira Uchiha-Namikaze.
Su existencia era desconocida por todo el mundo exceptuando su madre.
Su madre pertenecía al clan Uchiha, era portadora del sharingan y enseñó a Zira a usar de la mejor forma su poder.
Su padre era un joven Minato Namikaze que no sabía de su existencia y que se enamoró de su madre en la juventud pero esta desapareció al enterarse de que estaba embarazada.
Era portadora del sharingan a nivel de Mangekyo Sharingan obtenido por la muerte de su madre primero, fue una de los mejores usuarios del don.
Era madre de Ahadi y Ryu Hatake (Senju, Uchiha-Namikaze)
No me lo podía creer, así que Tobirama Senju el segundo Hokage y Minato Namikaze el cuarto Hokage eran mis abuelos, además Hashirama Senju el primer Hokage era mi tío abuelo y para terminar mi suegro era Hiruzen Sarutobi el tercer Hokage, Tsunade Senju la quinta Hokage era familiar mío, al igual que Naruto Uzumaki y Sasuke e Itachi Uchiha. En mis venas estaba la unión de probablemente los tres clanes más poderosos. Pero tenía que concentrarme, sabía perfectamente que mi padre y Asuma irían a buscarme, pero su esfuerzo sería en vano si yo no conseguía la otra mitad del amuleto del señor de las sombras y usar su poder para matar a Mohatu.
Entre los árboles podía verse los picos de las torres del castillo así que salí corriendo en aquella dirección. Cuando llegué al borde del abismo hice los sellos del Jutsu Mizu no Muchi, cogí carrerilla y salté para después con los látigos me ayudé a pasar al otro lado.
Para entrar en el castillo primero había que resolver un enigma. Movía las piezas del enigma pero nada daba resultado. Después de un rato de intentos y de frustración activé mi sharingan, ¿por qué no pensé en eso desde un primer momento?, y en ese momento lo vi claro. En ese mundo las cosas están del revés, cuando en el mundo normal es arriba, aquí es abajo y ahí estaba la solución, en el círculo central. En él había una calavera, arriba de ella un sol, y debajo una luna. Así que pensé, ese mundo es el mundo de las sombras, y si en el mundo normal, el sol está arriba y la luna abajo será al revés. Le di la vuelta al círculo central y presioné el sol, haciendo que las puertas del castillo se abriesen ante mí.
Entré corriendo al castillo, la sala principal estaba llenísima de pilares blancos llenos de lo que supongo que son textos, jutsus y leyendas en el idioma de los antiguos, que sostienen el techo. Caminé entre ellos pasando mis manos por las letras en relieve, me hubiese encantado haber estado en otra situación, una en la que tuviese tiempo para leer todos esos textos y aprender las fantásticas leyendas y poderosos jutsus, pero las cosas nunca son como uno quiere, tenía que encontrar la otra parte del medallón y con suerte esperar poco tiempo hasta que llegasen mi padre y Asuma, sino estaría en ese mundo hasta la eternidad.
Dejé mis pensamientos a un lado y me concentré en encontrar el arca de piedra pero en esa sala tan grande me llevaría mucho tiempo si el arca estaba muy bien escondida. Caminé entre todas y cada una de las columnas y no encontré nada, pero me di cuenta que en el centro de la sala estaba el trono del señor, me acerqué a verlo, pasé suavemente mis manos por los reposabrazos y después me senté en él, al sentarme escuché un fuerte ruido como si algo se hubiese encajado, después una baldosa que estaba enfrente del trono se elevó, pero no era una baldosa, era la placa de tierra que tapaba el arca. El arca estaba llena de calaveras en relieve a los lados y justo donde debería estar la cerradura está la huella de una mano.
Me puse delante del arca y leí la inscripción que había en la tapa gracias al sharingan, estaba escrita la frase "Sólo un corazón puro podrá abrir el arca de piedra". Me incliné hacia delante y después puse mi mano en la huella de la mano y concentré el chakra en mi mano.
Después de concentrar todo mi chakra en la manó que puse en la huella del arca, unas líneas trazadas en el arca y en la sala se iluminaron por mi poder y finalmente todas las letras que había en los pilares cogieron el mismo tono azul y de repente se escuchó el chasquido de una cerradura abriéndose y después la tapa se abrió dejando ver una cadena de oro y la mitad del medallón del mismo material unido a ella.
En cuanto me pongo el medallón siento y comprendo este mundo de una forma diferente, la percepción que tenía de él era muy diferente, de repente sentí algo extraño, el entorno del mundo estaba en calma pero después sentí una perturbación. Tenía que irme ya, pero después me di cuenta de que mi ropa estaba hecha un desastre, subí arriba y en una habitación encontré unos pantalones negros y una especie de kimono fino que cuando me lo puse me quedaba largísimo y de color negro e hice como con el otro, arrancarle la manga izquierda, además cogí un cinturón ancho blanco y después me puse por encima un túnica negra con gorro muy fina pero que conservaba mucho el calor. Después volví a bajar y leí algún jutsu que me podría ayudar.
Salí corriendo del castillo corriendo y por la velocidad a la que iba no me costó nada saltar el abismo. Recorría el bosque en busca de mi padre y Asuma, eran ellos los que habían causado la perturbación. Después de ir corriendo llegué hasta donde se encontraban Asuma y mi padre, y lo primero que hice al verlos fue tirarme a los brazos de Asuma mientras lloraba.
-Ya pequeño, ya estoy para llevarte a casa-me dijo mientras tenía su cabeza apoyada sobre la mía y tenía una mano en mi mejilla.
-Te quiero, no sabes cuanto te he echado de menos-le dije antes de darlo apasionado beso.
-Ni tu, estuve una semana sin comer, sin beber, sin ducharme y solo dormía cuando ya no podía llorar más.
-Tranquilo, ya estamos juntos, ahora tenemos que volver a Konoha y mataré a ese miserable de Mohatu y después podremos ser felices y estar tranquilos (ni de coña, ya lo veréis)-después de decirle esto le doy un pico y me voy a darle un abrazo a mi padre.
-Tenemos que irnos-me dice Kakashi.
-Lo antes posible-terminó la frase Asuma, parece que se habían compenetrado mucho al venir a buscarme allí.
-No antes tengo que enseñarte una cosa-le dije a mi padre, después le cogí de la mano y lo arrastré hasta su árbol.
Cuando leyó lo que había escrito se quedó boquiabierto, yo creo que hasta catatónico pero después reacciono de una forma que yo no me esperaba, en vez de ponerse furioso se quedó como pensativo y apenado.
-La verdad es que en el fondo de mí, sabía que Sakumo no era mi padre, no tenía una conexión buena con él además no nos parecíamos en nada. Ahora todo me encaja, ningún padre se suicidaría teniendo un hijo al que proteger, Tobirama no estuvo conmigo porque quería protegerme, eso sí es un padre. Además siempre que Sakumo hablaba del segundo Hokage y yo me acercaba el dejaba de hablar. Bueno, igualmente están muertos ambos, ya da igual.
Después de esa escena nos cogimos de las manos y Kakashi utilizó el kamui para salir del mundo de las sombras, aparecemos en un saliente de una montaña.
-Muy bien, este no sabe quien es-miro un momento a mi padre-Ryu Senju Uchiha-Namikaze-después utilizo yo el kamui para ir a Konoha, aparecemos justo enfrente de Mohatu, que estaba montado encima de la hidra, pero no me reconoció porque tenía la capucha puesta.
-Mohatu prepárate para morir-le grito.
-¿Quién se atreve a amenazarme?
-El mismo al que mataste-le grité otra vez mientras bajaba la capucha.
