Los personajes son propiedad de Tite Kubo.

Advertencias: Puede contener OoC.

La historia está inspirada en el libro "Warm Bodies" de Isaac Marion.


Gracias por sus comentarios: HOTARU SATURN BLACK, Akisa, Kuniko04, Kawai-Maria, Anahis, ALEXZHA.


De nueva cuenta una enorme disculpa por el retraso, pero en junio y julio es cuando más trabajo tengo, y apenas tuve un pequeño descanso para actualizar esta historia.


ALGUIEN PARA RECORDAR

Capítulo 11.- Rescate.

Era de noche cuando llegaron frente a unas enormes puertas. Ashido se detuvo al ver que los demás lo hicieron.

—Bienvenido a casa. —le dijo Rukia.

¿Casa?, se preguntó Ashido. Hace mucho que no utilizaba esa palabra, no al menos como sinónimo de lugar seguro y agradable para habitar y compartir con otros.

Él a veces dormía dentro de alguna casa solo o con otros no vivos, pero nunca la sentía como suya, sólo era un lugar en el cual estar sin un objetivo particular.

Sin embargo cuando Rukia se refirió a ese lugar como casa, algo se removió en él. De nueva cuenta pequeños recuerdos llegaron a su cabeza, lo estaba recordando, alguna vez vivió ahí, alguna vez se sintió feliz de pertenecer nuevamente a ese lugar.

Sin embargo esa sensación agradable duro poco.

Pronto se vio rodeados por personas que lo sujetaron con cuerdas.

Él no entendía nada de lo que sucedía, si era su casa ¿Por qué lo trataban así?, ¿Por qué trataban así a Rukia?

Quiso zafarse para ir a ayudarla, pero las cuerdas lo sujetaban con fuerza. Hizo el intento de hablar, de pedir que lo dejaran estar con ella, pero solamente gruñidos era lo que salían de su boca, gruñidos que esos hombres ignoraban.

Se desesperó cuando vio que esos sujetos se llevaban a Rukia y los demás lejos de él.

Ashido intentó caminar hacia donde llevaban a Rukia, pero los de la fuerza especial lo jalaron con fuerza y lo obligaron a caminar hacia otro rumbo. Finalmente llegaron al escuadrón doce.

—Capitán Mayuri ¿Qué haremos con él? —preguntó un ninja al capitán, que ya los esperaba afuera.

—Llévenlo a la celda que ya está preparada para él. —les informó. —mañana mismo comenzaré a estudiarlo. —dijo con una gran sonrisa llena de emoción y sadismo.

Si hubiera sido por él, esa noche empezaría con el estudio, pero tenía que esperar órdenes del comandante Kyoraku.

Ashido fue llevado a una gran celda de paredes gruesas y blancas, sólo la de enfrente era de un grueso cristal para permitir su observación. La puerta, también de cristal, se localizaba en esa pared.

Mayuri se acercó a un lado de la puerta y tecleó la contraseña, algunos segundos después la puerta se abrió. Los ninjas sin ningún cuidado empujaron a Ashido hacia dentro, después la puerta volvió a cerrarse.

Ashido se zafó de las cuerdas después de unos minutos y caminó hacia la pared de cristal.

Comenzó a golpearla con fuerza con las dos manos, pero por más que golpeaba no lograba hacerle el más mínimo daño al cristal.

—Rukia. —dijo Ashido mientras seguía golpeando la pared con desesperación. —Rukia.

—Vaya, vaya, así que puedes hablar. —comentó impresionado Mayuri. —eso sólo aumenta mi interés por estudiarte. —dijo y luego se dio la media vuelta y comenzó a caminar a la salida.

Ashido siguió intentado escapar de su prisión.

IOIOIOIOIOIOIO

Ichigo, Renji, Rukia, Ikkaku y Yumichika pudieron llegar sin contratiempos a la habitación donde sabían estarían sus Zanpakutos, Renji abrió la puerta con cuidado y se alegró de ver sobre una mesa a su querida Zabimaru. Los demás entraron y cerraron la puerta.

Renji estaba consciente de que su capitán le daría un buen castigo, pero siempre seguía lo que le dictaba su alma. Y ahora le estaba diciendo que tenía que salvar a un inocente.

Rukia también sentía que defraudaba a su hermano, pero no podía abandonar una segunda vez a Ashido.

Renji fue el primero en acercarse hasta la mesa, estiró la mano para tomar su arma cuando sintió la fuerte presencia de alguien a su espalda.

No fue el único en sentirla, pues todos se voltearon hacia la puerta.

—¡Byakuya! —exclamó Ichigo.

Byakuya estiró el brazo y apuntó con un dedo de la mano.

—Byakurai. —pronunció y de su dedo índice salió una luz blanca y ante la sorpresa de todos esta fue a parar directo al supresor que tenía puesto Renji, destrozándolo.

—¿Ca...pitán? —exclamó asombrado el teniente de cabello rojo.

—Hermano, ¿Por qué? —preguntó Rukia.

Byakuya no contestó, sin embargo liberó a los demás de los supresores.

—Sólo tienen esta noche para liberar a ese infectado. —comentó Byakuya. —en este momento está en el escuadrón doce. La cámara de los 46 ha retirado los cargos en su contra, sin embargo siguen con su decisión de eliminar la amenaza que representa ese zombi. —les informó.

—Ashido no es ninguna amenaza. —dijo Rukia dando un paso al frente. A su hermano no le sorprendió ver ese brillo de coraje y decisión en sus ojos.—él está cambiando, no es como los otros, puede hablar y ha decidido no comer más personas.

Byakuya se sorprendió aunque sus gestos no lo reflejaron.

—Es cierto Byakuya. —comentó Ichigo. —él puede ser la clave para acabar con el virus.

—Después de que lo rescaten comuníquense con Urahara él sabrá que hacer, yo los estaré esperando en la entrada Norte para ayudarlos a salir.

—Gracias. —le dijo Ichigo.

—No lo hago por ti. —respondió el capitán con su característica frialdad. —Si es verdad lo que dices es mejor mantener a Ashido lejos del capitán Mayuri. Ahora váyanse. —les ordenó.

Ichigo y los demás salieron de la habitación. Rukia antes de hacerlo le dedicó una mirada llena de agradecimiento y admiración a su hermano.

Cuando se quedó sólo el capitán se permitió esbozar una muy pequeña sonrisa de orgullo. Su hermana e Ichigo siempre le demostraban porque eran personas dignas de confianza y admiración. Aunque eso jamás lo sabría el Shinigami sustituto.

IOIOIOIOIOIOIOIO

El grupo de rescate no tuvo ningún problema para llegar ni para entrar al escuadrón doce, pues habían noqueado fácilmente a los vigilantes.

Sin embargo se habían enfrentado a las trampas de Mayuri y Rukia e Ichigo en el camino habían dejado a un Ikkaku inconsciente debido a las descargas eléctricas que sufrió al haber activado una trampa, a un Yumichika paralizado por un veneno que activó al pisar un botón en el suelo y a un Renji pegado a una pared de la ropa por varios cuchillos, que no alcanzó a esquivar.

Y ahora estaban frente a la celda de Ashido.

—Ashido. —dijo Rukia con dolor al verlo sentado en un rincón amarrado. Como no había dejado de intentar romper el cristal, los Shinigamis tuvieron que sujetarlo. —¿Ichigo como abrimos esto? —le preguntó a su compañero.

—No lo sé. —respondió Ichigo examinando la puerta.

—Baila Sode no Shirayuki. —dijo Rukia y despertó su Shikai.

—¿Pero qué haces? —preguntó sorprendido.

—Abriré esa puerta como sea. —le respondió a Ichigo. Él suspiró.

—Sabía que los encontraría aquí. —escucharon la voz de Kyoraku a sus espaldas. Ellos giraron para verlo. —y que necesitarían la contraseña. —sonrió mostrándoles una pequeña tarjeta.

—Capitán Kyoraku, ¿nos ayudará? —preguntó Rukia asombrada mientras el capitán se acercaba a ellos.

—Claro, sabes que no soporto las injusticias. —dijo él tecleando la contraseña. —pero sólo puedo darle unos minutos antes de dar la alarma, después de todo sigo siendo el comandante del Gotei Trece.

—Gracias. —dijo Rukia y entró a la habitación para liberar a Ashido.

Mientras tanto Sho se encontraba en su cama sufriendo de un fuerte dolor de cabeza y de mucha fiebre.


Espero que les haya gustado el capítulo. Saludos…