Historia escrita en conjunto con Ligie.


CAPÍTULO ONCE:

Lolita es paciente.


"Hinata sentía que no podía volver atrás aunque quisiera, porque la soledad era demasiado aterradora, no podía recordar cómo es que vivía antes de ser acorralada tan dulcemente en la trampa del lobo. "

Fragmento de El Lobo Negro y La Oveja Torpe de Akari Kiseki.


Sin ningún qué hacer, Karin y Hinata decidieron salir de la universidad juntas para en la actualidad caminar por las calles en completo mutismo que no les resultó a ninguna incómodo. De vez en cuando, Karin realizaba algún comentario al verse frente a una casa de ropas. Opinaba sobre aquello que le sentaría a Hinata y lo otro que iba con su propia persona. La ojiperla se encontraba en su propio mundo pero hacía el esfuerzo por prestarle atención a las palabras de Karin y sus consejos de moda, sonrojándose en algunos casos y formando una "o" con sus labios cuando escuchaba los que le daban la suficiente curiosidad. Pasada cada casa de ropa fue obligada por la pelirroja a prometer que emplearía esos consejos en su próxima compra y dejase de vestirse como si la cosa no le importase o si fuese una mendiga, tal como Sasuke le había dicho que se veía si bien había mejorado bastante.

Sasuke, pensó con tristeza.

Hacia una semana que no sabia nada él. Se suponia que estudiarian juntos pero él desapareció de su vida. Intentó llamarlo pero este no le contestaba ni sus llamadas ni mensajes. Preocupada, habló con Naruto, temiendo que el problema familiar fuera peor de lo que creía. Lo único que logró es que el rubio lo llamara preocupado y descubrir algo que la entristeció: Sasuke no solo bromeo con el rubio por teléfono sino que también le propuso hacer algo el fin de semana. Sasuke decidió ignorarla, eso le dolio de alguna manera.

Karin la llamo deteniendo sus pensamientos preguntando sobre una remera y cómo le quedaría.

Hinata por primera vez se preocupó realmente en su vestimenta sin tomarle importancia a los ojos o palabras de un tercero. Karin con recelo le trasmitía su anhelo por tener un cuerpo como el suyo si bien el propio le agradaba bastante. Consideraba un desperdicio que lo ocultara cuando demás se sentirían bastantes felices de portarlo e inclusive mostrarlo. Ante ello la de ojos perla calló ante ella y dudó que así fuese, mas observando cómo las mujeres dentro de las tiendas se miraban al espejo y hacían el mayor esfuerzo por verse bien Hinata consideró la idea. La misma le emocionó al final tanto que fue ella quien con su cara infantil, según Karin, las hizo entrar en busca de telas. Encontró su típica vestimenta a la moda para aquella primavera y coincidió con Karin en que le quedaba bastante bien. Consistía en unos jeans combinados con zapato ligero y una sudadera manga larga arremangada a la altura de los codos con un estampado bastante original. Se llevó más ropa aún que le pareció cómoda y bonita. Frente al espejo no le molestó verse bien vestida y contemplar su figura tal cual era. Descubrió un brillo en sus ojos que le agradó tanto como los halagos que demás mujeres le regalaban.

Lolita era hermosa y por primera vez desde hace tiempo a Hinata le gustó la idea de saberse así.

–Wow –Yamanaka Ino y Sakura Haruno pasaban junto a ellas cuando salieron del local, exclamando ante la visión de una Hinata en apariencia más suelta y hermosa. La última sonrió agradecida por los halagos de las mujeres cuando comenzó a sentir demasiadas miradas sobre ella que la incomodaron. Tanto la rubia como la pelirroja coincidieron que la Hinata suelta no era más que un engaño de primera vista.

–Tsk, íbamos bien –chasqueando la lengua con los dientes Karin llamó la atención de las presentes–. Te miran, Hinata, te ves bastante bien. No seas estúpida y lúcete. ¿No te gusta que te miren?

Al negar con timidez Karin quiso darse golpes en la cabeza contra la pared o golpearla a ella. Ino parpadeó y Sakura sonrió comprensiva.

–Estábamos yendo a un club. ¿Les gustaría venir? –vio el sobresalto en Hinata y tocándole el hombro le aclaró–: sólo irán chicas.

Tras decir aquello sintió bajo la palma de su mano relajarse los hombros de la ojiperla. Se extrañó por ello mas prontamente comprendió. Le enterneció lo tímida que era y le preocupó su retraimiento sabiendo que aquello en cualquier vida significaba un problema. Sonriéndole de forma cálida tomó la mano de la peliazul y la animó a seguirlas. Karin las reprendió, alegando que no se pusieran cariñosas en medio de la calle que la gente las miraba, algunos con cierto brillo en sus ojos. Hinata apartó la mano con rapidez, avergonzando a Sakura.

–Karin, idiota, qué dices.

Una vez llegó a su destino Hinata descubrió con sorpresa que el salón en donde entraron estaba repleto. El hecho de no divisar ningún varón la relajó en sobre manera y al mismo tiempo la inquietó. Aquel saber la hizo razonar que en el sitio no necesitaba de la protección que Sasuke siempre le proporcionaba, hasta inconscientemente, y le recordó su actual situación. Se sentó en una de las mesas junto a sus amigas sin prestar real atención a lo que se conversaba. Pidió agua como Sakura, al contrario de Karin e Ino que prefirieron una bebida alcohólica.

Sacó el celular en busca de algún mensaje pero nada. Suspiró, pensando que tal vez Kakashi estaría ocupado en algo y recordando que Sasuke hoy no se encontraba en su casa. Tachó la idea de que aquel día estaba sola prestando atención a las mujeres frente a ella. Decidió que su mundo no eran esos dos hombre y que las mujeres le estaban dando una oportunidad para avanzar respecto a su vida social; e inconscientemente sonrió pensando que hace mucho que no tenía, o nunca tuvo, amigas. De inmediato volvió a prestar atención a su alrededor tratando de seguirle el relato a Ino.

–Entonces, nosotros no lo pensamos dos... –La rubia vaciló en continuar, sus ojos celestes fijos en los perlas de Hinata–. ¿Te encuentras bien, Hinata?

–¿Uhm? –un sonrojó confirmó su vergüenza–. S-Sí. ¿Por qué?

–Te noto... –buscó la palabra–. Es como si no estuvieras acá. ¿Sucede algo? –preguntó mirándola a ella y luego a Karin que negaba en forma reprobatoria.

–¿Aún seguís rompiéndote la cabeza por eso? –soltó Karin pensando que era más bien infantil. Al reparar en las miradas curiosas de sus otras acompañantes explicó breve la situación, formando una sonrisa pícara al pensar sus palabras–. Alguien "importante" para ella se le confesó y la princesita no sabe qué contestar.

Un brillo inusual cruzó los ojos de Ino que se inclinó con interés sobre la mesa mirando fijamente a Hinata.

–¿Un novio? –preguntó Yamanaka de pronto interesada. Hinata en ese momento enrojeció y no supo qué contestar, recordando en un flash back fugaz el primer encuentro entre su tutor y Sasuke, donde el primero afirmó ser su amante. El silencio fue tomado como una afirmativa aunque Hinata consideraba que pronto tendría que aclarar su relación con Kakashi. Ella confiaba en Sasuke–. ¡Qué emocionante! Yo pensé que quizás nunca habías tenido uno. Te ves tan tímida y tan linda sin embargo.

–Quizás podría ser el primero y único. Eso es considerable –comentó Sakura con una sonrisa, la cual decayó al recibir más silencio de parte de Hyuuga–. El... –realizó un gemido de emoción y también se inclinó sobre la mesa–. ¿Qué es esto? ¿Te besó ? –la emoción se reflejó en sus orbes verde–. ¿Tu primer y único beso? ¡Qué romántico!

Hinata continuaba con la cabeza gacha completamente sonrojada. Fue ignorada la incomprensión que sintió al escuchar la palabra amor, surgiendo una extraña ansiedad y dudas. Antes de profundizar en que jamás se había mostrado interesada realmente en un chico fue interrumpida por Karin.

–Es como el primer amor –dijo enrojeciendo y acomodando sus gafas, levantando de pronto el mentón para luego mirar hacia un costado–. Mi primer amor es Sasuke, único también hasta ahora.

–Oh, Sasuke –repitió con emoción Ino–. Yo creo que fue el primer amor de muchas.

–Su sonrisa –Sakura recordaba su infancia, aquella donde únicamente tenía ojos para el azabache–. La curva más perfecta jamás vista. ¡Era tan hermosa!

–Fue la misma que hizo que me enamorara de él –Ino sonreía soñadora–. Además de esa aura de peligro, él era tan interesante, inteligente y no menos importante: tan guapo.

–Una vez –comenzó Karin–, me raspé la rodilla. No podía caminar muy bien y él me cargo hasta mi casa –sus mejillas ardieron y trató de parecer más dura si bien no funcionó–. Fue tan lindo, casi tanto como ver sus labios curvados. Jamás podría olvidar esa sonrisa tan cautivadora.

–Uff –Ino suspiró y miró con picardía y vergüenza a todas en la mesa–. Me calentaba tanto.

Todas rieron ante el salvaje comentario y bebieron de un trago el contenido en cada una de sus copas. Notando que Hinata aún no estaba tan en sintonía con ellas y carecía de la confianza que le debía sobrar, sintiendo además la excitación del momento, Ino sugirió salir de aquel club. Al parecer Ino era bailarina profesional y creía que era el mejor boliche de la ciudad porque todos sus compañeros guapos iban a ese lugar.

Cuando aceptó salir con Karin de compras no pensó que terminaría en un boliche con amigas y por primera vez en su vida. La vida era divertida. Realmente ese pensamiento le dió energía de sobra para animarse y olvidar un poco sus preocupaciones.


Dentro de un boliche por tercera vez consecutiva Hinata creía domar un poco más el ambiente e incluso se armó una lista mental de las cosas que debía y no debía hacer en el transcurso del viaje al edificio. Las miradas ahora se posaban en ella de una manera más continúa que anteriores, el hecho que no estaba ocultándose detrás de holgadas prendas. Su flequillo recortado también ayudó a que ojos de variados colores se encapricharan con su rostro, y antes de sentirse asustada descubrió el gozo de verse bien, de tener tal cuerpo y de ser quien era: Hinata. Claro que el miedo en lo que resultó ser tiempo escaso apareció haciendo estragos en ella.

Intentó relajarse para no parecer una aguafiestas, manteniéndose apoyada en la barra observando a Karin e Ino que brillaban en el centro de la pista. Ignorante a las miradas constantes que todas le dirigían cada cierto tiempo pidió agua y cuando algún joven se le acercaba ruborizarse con rechazo y timidez eran una costumbre. Procesando una disculpa para luego bajar la mirada al suelo evitando los ojos que la rastrillaban de arriba a bajo no descubrió que la inexistente insistencia de aquellos se debía a sus nuevas amigas. Sakura fue la primera en actuar. Estando más pendiente de la ojiperla logró sacar del camino a varios morochos inventándose variados pretextos, contagiándose de su idea Ino, para espantar a los castaños; y también Karin, encargada de repeler a los rubios. Cada una haciendo uso de sus estilos.

Según Sakura resultó ser que Hinata contaba con un novio el cual era profesor de Karate, siendo bastante bueno en ello. No olvidó omitir los detalles de las piernas y brazos que quebró, sin saber de un número exacto ya que habían sido bastantes. También el novio de Hinata tras abandonar la profesión de profesor de Karate decidió ser médico si bien lo sería a futuro. Con su hablar convincente no se le escapaba nada que se le ocurriera y usando de toda su imaginación dejo blanco al más oscuro.

—No, no. Ella no te conviene, descártala —el hombre alzó una ceja y Sakura, considerando dedicarse también a la actuación, fingió ser de aquellas mujeres mayores curiosas, tomando un tono severo y preocupante—. Su novio es demasiado celoso, bastante, y es doctor, también. Esto se lo digo por su bien, de hecho si su novio se entera de que anduvo coqueteando con ella le garantizo que le cambiará las medicinas si lo llega a consultar —antes de que la interrumpiera siguió imaginando—. ¿Ve a esa mujer rubia que nos está mirando? Bueno, ella es una amiga de él, está cuidando a Hinata y le pasa todo tipo de información. Creo que ya le ha informado de vos.

La pelirrosa se sentía triunfante tras las caras pálidas que ganaba luego de una historia de "el todo poderoso novio" de Hyuuga, asustando a los pretendiente todavía más al contar la historia de un novio boxeador que había dejado el boxeo tras asesinar a un hombre que quiso pasarse de listo con su novia. Sakura admitía que a veces exageraba mas que se divertía era algo que no había ni siquiera que aclarar.

Entre tanto Ino distraía con su propio encanto a los jóvenes que querían acercarse a Hinata. Tomando a los que consideraba más peligrosos los distraía con sus curvas, lindas palabras y finalmente los alejaba sacándolos a bailar. Karin no quiso involucrarse tanto con los hombres al serle fiel a Sasuke, por lo que optó por fingir ser la novia agresiva de Hinata, amenazando directamente a los desubicados que portaran siquiera una intención con la ojiperla. Les resultó a las tres divertido que Hinata jamás se enterara de eso. Y por supuesto que cada una dejaba un espacio para no levantar sospechas y en el cual se divertían, todavía más. Mientras Karin disfrutaba de llamar la atención tras un atrayente movimiento de caderas para después rechazar a cualquier hombre, Ino había conocido a un chico bastante atractivo y buen mozo, el cual le divertía bastante. Sakura era simplemente la guardaespaldas de Hinata mientras también bebía, hasta un poco demás.

—Toma. —Hinata miraba a la pelirrosa interrogante, ya que mantenía en frente suyo un vaso con alguna bebida. Recordando la regla de no aceptar bebidas una batalla interna se produjo en ella al pensar que tal vez podría hacer una excepción con Sakura, al ser de su confianza—. Pruébala —Entonces la probó, descubriendo lo deliciosa que era a lo que Sakura le sonrió ofreciéndole el vaso entero.

Sintiéndose más suelta y menos intimidada, como si los limites que la rodeaban con constancias hubieran desaparecido en cosa de segundos, comenzó a contagiarse del ritmo de la música. No supo cuándo fue que en un descuido de todas un atractivo joven logró invadir el espacio personal de Hinata. Educado y encantador, con un aire similar al de un Uchiha, logró convencer a la ojiperla de bailar con él. En realidad nunca fue denso y el respeto por ella demostrado hizo que sus amigas lo dejasen pasar por alto, también Hinata que admitió divertirse al bailar con él. No obstante, como todo momento perfecto en su vida aquel no duró mucho. Las manos de terceros parecían querer tocarla sin descanso en el medio de la pista y antes de que ella se alejara de Sasori, él pensó mudarse a las esquinas en busca de más espacio y privacidad.

—Sos hermosa, Hinata —tras el susurro la ojiperla se ruborizó escondiendo su rostro en el cuello del pelirrojo dejándose guiar por él en cuanto al baile, encantada con la calma del hombre extrañamente familiar.

El carraspeo de cierta mujer logró que ambos se separaran, descubriendo a una pelirroja quien portaba la más pícara de las sonrisas. En sus manos yacían dos bebidas, una para ella y la otra destinada a la ojiperla que la aceptó agradecida. Karin se apartó con rapidez dejando que Sasori no perdiera el tiempo con la chica. Tomando sus cadera incitándola a moverlas admiró con una diversión camuflada cómo la joven bajaba la bebida en cuestión de segundos. Supo entonces que ella no sabía tomar y que tampoco le importaba recibir bebidas de extraños.

Deseándola en cada segundo muerto, encantado también por su actitud casi infantil, Sasori rodeó su cintura y la acercó más a su cuerpo enterrando su rostro en el cuello de la muchacha, respirando con intención sobre la blanca piel. Hinata en respuesta se estremeció a gusto, resultándole aquello muy familiar. El aire cálido chocando con su piel y el silencio. La sensación era agradable y también igual a Sasuke. Pensó revivir el domingo en el bar cuando los brazos del Uchiha la rodearon con la misma fuerza que los que sean que la cubrían actualmente. Pensó estar con el azabache cuando Sasori se apartó advirtiéndole que lo esperase y también mostrando su cabello rojo. No negro, sino rojo.

Él no era Sasuke.

Buscando con una desesperación indebida tomó su celular y recabó entre los contactos al hombre que rondaba sus pensares. Con su mundo no muy estabilizado no dudó en ningún momento de la llamada que iba a realizar. Marcó, con la idea absurda de que le responderia y poder preguntar por su día, de saber cómo estaba o queriendo tan sólo escucharlo. En realidad no había pensado el porqué de semejante acción. Empero, sea lo que quisiese obtener de aquella llamada no importaba una vez el Uchiha no le respondió. Ni la primera, ni la segunda vez.

—¿Hinata? —Al escuchar el llamado de Sasori levantó inmediatamente la mirada. Se encontró con una sonrisa maravillosa, similar a la que una vez Sasuke pudo portar y que ella jamás había divisado. Aquella que había enamorado a sus amigas.

Vio en sus manos dos bebidas y agradeciéndole aceptó una tomándola esta vez tras tres tragos. Su mundo antes inestable ahora parecía moverse sin descanso, mareándola. Cerró los párpados unas cuantas veces en busca de claridad mas la vista no resultó ser tan perfecta como el sentido del tacto. Imposible fue pasar desapercibida la mano del pelirrojo que le ofrecía un grato calor a un lado de su cintura. Lo dejó hacer hasta terminar entre una pared y el gran cuerpo del hombre. Ignoró las intenciones del chico y se distrajo al pensar en su estado: se sentía rara y la temperatura de su cuerpo había aumentado considerablemente.

—Hinata —el llamado lejano la volvió a la realidad. Ahora era Ino quien los interrumpía con el ceño fruncido—. ¿Todo está bien? —desconfiada realizó la pregunta con la mirada clavada en el pelirrojo, que la mirada despreocupado—. ¿Él no te ha hecho nada?

Mirando de Ino al hombre, que la miraba inocente, de pronto se sintió mal. Quiso llorar por ser una cobarde y una desconfiada. Aquel joven que simplemente deseaba pasar un buen rato estaba siendo acusado de algo que desconocía completamente y Hinata juraba no era culpable. Parecía un buen chico y detrás de todo temor sabía que no todos los hombres eran iguales. Con unas insoportables ganas de llorar negó con insistencia hacia Ino tomando la mejilla del pelirrojo, queriéndole pedir perdón por ser una tonta. Y antes de que sus emociones desbordaran de sus ojos la voz de la pelirroja distrajo a Ino.

—¡No seas envidiosa, Ino! —gritó Karin con un celular cubriéndole la oreja, al parecer en medio de una llamada—. ¡Sólo estás celosa porque Hinata se ligó al más lindo del boliche! —Posteriormente Karin miró desconcertada al teléfono descubriendo que la comunicación había sido cortada y decidió salir del edificio, e Ino se marchó tras confirmar que todo estaba en orden.

Al volver a estar a solas Sasori actuó rápidamente. La volvió a acorralar contra la pared, esta vez atacando con húmedos besos su cuello sin vacilación. Fue tan rápido y al mismo tiempo tan sigiloso que Hinata no tuvo tiempo a procesar la situación y cuando lo sintió hacer tampoco pudo detenerlo. Entonces los labios cereza del pelirrojo bailaron sobre la piel blanca con un ritmo acompasado y excitante, dándole a saber a Hinata tras una lamida tortuosa que aquello le gustaba. Sus brazos cobrando vida propia habían rodeado el cuello de él mientras ladeaba su cabeza para permitirle un fácil acceso al hombre, y pasado unos eternos segundos entreabrió los ojos notando el agarre de su mano sobre los cabellos rojos lo cual no pudo sorprenderle.

Las nuevas sensaciones la obligaron a analizarlas recordando su lugar al mirar a las personas que alrededor de ellos bailaban o realizaban hasta su misma acción. Admitió que lo que hacía Sasori le gustaba pero no le agradaba, no deseaba que él hiciera eso aunque su cuerpo y acciones demostrasen lo contrario. Ella quiso alejarlo sabiendo el intento inútil, comenzando a llorar tras la incapacidad. A pesar de su estado él seguía haciendo recordándole lo mal que aquello estaba e incluso haciéndole pensar que si Sasuke la viera si no se enojaba juraba lo decepcionaría. Por débil, tonta y muchas razones más. Ella no quería que él le dijera tales verdades como tampoco que se volviese a enojar con su persona. No lo quería perder.

—Sasuke. Sasuke. —sollozó al mismo tiempo que esquivaba los labios de Sasori con destino a los suyos. A pesar de que el azabache se hallaba demasiado lejos de aquel lugar deseó en verdad verlo aparecer entre la multitud y pedirle perdón por ser como era—. Sasuke...

—Suficiente —la demandante voz hizo que Sasori se apartara de la joven para posar su mirada en Sakura portadora de un notorio ceño fruncido y cierta inestabilidad—. Déjala, idiota. Dudo que te llames Sasuke, así que vete —al no ver movimiento estiró a Hinata hacia ella y trató de alejar al hombre—. Mi novio vendrá a buscarnos porque todas estamos borrachas, muy borrachas. Y si él no llega a tiempo para patearte allá atrás yo armaré un escándalo si no te alejas.

Sin mirar atrás Sakura arrastró consigo a Hinata fuera del edificio, donde esperarían a Naruto.


—¿De verdad es tu cumpleaños? —preguntó una pelirroja abrazada a Sasuke agachándose levemente para tomar unas copas de alcohol y así pasarle una a él. La muchacha al ver cómo asentía giró su rostro hasta posarlo en la chica castaña que tenía a su lado izquierdo. Entonces con voz de niña y en versión juguetona le dijo en su intento de inocencia—: ¡No tengo un regalo, Sasuke-kun!

Siguiendo el juego Sasuke sonrió descaradamente mientras le daban de tomar en la boca. Que bajo había caído, al igual que el abuelo de Naruto. Ya no generaba diversión en él que lo mimaran en vez de terminar en relaciones sexuales, la abstinencia parecía algo más preferible; mas ello antes que quedarse en su casa ahogándose con sus propios pensamientos era lo más preferible. También los lugares vip del pase permanente subiendo a chicas al azar le parecía un juego de niños, no obstante, en esos momentos, por lo menos no se encontraba solo.

—¡Podríamos hacer una fiesta! —le gritó prácticamente en el oído la castaña a su lado, cosa que le desagradó—. Una privada... ya hago los preparativos.

Bajo. Descendió, cayó y se despreciaba a sí mismo. Se paró unos segundos asegurándose que calmaría un poco su humor, sabiendo que lo llevaba a tal situación el exceso de hormonas mal contenidas y además asumiéndolo como una travesura de un adolescente. Era normal por Dios, era un hombre, se convencía mentalmente al terminar su tercera bebida. La castaña de pelo largo llamó por más bebidas y a los pocos minutos se le cumplió el pedido con una chica portadora del mismo cabello largo si bien era color negro, atado a una trenza con traje de moza. Volviendo a jurar mentalmente se recordó que hacía unas semanas que no estaba con una chica, diciéndole ello que perdía de a poco su identidad, así que mientras más personas sean la órbita donde Sasuke fuera el núcleo mejor para él. Si no era reconocido por su familia, tampoco por Hinata, él les demostraría que no necesitaba ni chasquear los dedos para ser el mundo de otros. Muy decidido y desconectando su cerebro pidió:

—¿No quieres sumarte a mi fiesta de cumpleaños? —cuestionó a la última en entrar. Casi al salto, la mujer se colocó detrás de la puerta trabándola ya que la dueña no le recriminaría tomar por unas cuantas horas al personal puesto que venía como una maid. Tenía ahora a su alrededor una variedad de chicas de distintos cuerpos con proporciones distintas. Una que trabajaba, otra que fingía inocencia y una desenfrenada por llamar su atención. ¡Para todos los gustos!

Se acercó a la joven y sin preámbulos la besó. Ésta, perpleja pero a gusto con la acción realizada, lo tomó con fuerza del cabello azabache entreteniendo a Sasuke quien buscaba dónde desprender el delantal, acercándola sigilosamente a los sillones donde estaban las demás. Una vez llegado a su destino la tiró suave sobre los sillones y la chica sin soltarse lo llevó consigo. Asimismo, sonrió engreído al notarse rodeado por las féminas sabiendo cómo disfrutaría, pues lo haría hasta cansarse y saciarse. Se descomprimiría de tanta presión que de a poco lo aliviarían. Entonces, una comenzó a besarlo en el cuello en busca de atención mientras la otra trataba de quitarle la camisa. Utilizando su mano derecha tomó la cintura de la castaña que hablaba en su cuello y se dispuso con la izquierda sacarle la remera a la pelirroja acostada en el sillón tocando sin permiso su zona abdominal. Divisó los redondos senos y no tardó en volver la sonrisa a su rostro.

Con el deseo de tocarlos tanto brusca como suavemente fue interrumpido por el sonido de su celular. La sonrisa no duró entonces hasta que sonó el bendito aparato en el bolsillo del pantalón. Una de ellas lo notó mas la calló antes de que mencionara algo al respecto con un delicioso beso, digno de un maestro en ese arte. Convencido de que aquel que osó interrumpirlo se cansaría de llamarlo maldijo al saberlo insistente al segundo de callar el tono para volver a hacerse escuchar. La de cabello azabache quien le quitó la remera sacó el celular de su bolsillo mordiéndose el labio a verse descubierta al quitárselo, dejando ver en la pantalla el nombre de Hinata.

Hinata.

¿Acaso tenía poderes sobrenaturales? Se preguntó sarcástico. Él que pudo borrar el recuerdo de ella, volvía a ser atormentado por la misma llamándolo a las tres de la mañana, y dos veces. Bufó molesto. Quitando el celular de la mano de la mujer lo tiró al otro lado del sillón emocionando a sus compañeras, a las cuales volvió a prestar atención y sonrió divertido al notar que dejaba de sonar. Dejando lo sucedido en el pasado la castaña se desabrocho el vestido quedando en ropa interior y yendo a buscar algo para tomar o mojar.

Fue cuando el santo celular volvió a sonar.

—¡Maldición Hinata! —gritó zafándose de los labios de la pelinegra acorralada, casi suplicando—. ¡Ya déjame en paz!

La pelirroja actuó volviendo a llamar su atención para tirarlo sobre el sofá entre la pelinegra y el molesto celular que sonó por cuarta vez. No lo aguantó más, tampoco la chica encima de él que le pidió permiso para apagarlo. Al escuchar la petición Sasuke cayó en la cuenta que, tal vez, necesitaba ayuda. Tratándose de Hinata él no sabría, pues por todas las situaciones que vivió no se extrañaría que estuviera encerrada en un cuarto con un acosador. Rápidamente descartó esa idea, pensando que Hinata jamás saldría de su apartamento aunque Sakura le había mandado un mensaje antes de llegar al boliche con intención de invitarlo ya que saldrían con la ojiperla, y de convencerla dudaba que la dejaran sola. Además ella tenía a su novio, podría tranquilamente llamarlo a él y dejar de invadirlo en todo momento.

Tomó el celular de sus manos y le dijo sugerente que ignorara el ruido pero internamente preocupado se juró que si volvía a sonar lo atendería. Él quería cambiar de idea pero esperaba que llamara de nuevo, deseaba sentirse el primero en los contactos de la Hyuuga si necesitaba ayuda; y si sólo quería saber como estaba. ¿ O preguntarle si querían ser amigos mientras tenía a un viejo como novio? Ante el último pensamiento se amargó, detuvo las caricias siendo incitado para seguir jugando. ¡Maldición estaba pensando en llamarla!

Para su suerte la semidesnuda apareció dándole un trago aprovechando para acariciar su torso como las demás. Volvió a sus cabales y pensó en alentarse a sí mismo: Hinata con su novio, novios de muchos años, uno era bastante adulto como para sólo transitar una relación de castos besos, seguramente ya abría probado una y mil veces su piel, la tocó en cada rincón de su suave
cuerpo. El conjunto de sentimientos negativos lo incentivó de sobremanera. Sintió odio, ira, desilusión, capricho y celos.

Retomó la ardua tarea; la pelinegra fue presa de un desenfrenado beso sin delicadeza alguna, la pelirroja se vio indefensa de sus manos intrusas sobre sus senos mientras que a la última se le permitía morder su pecho y cuello. Se volvió loco, enloqueció. Nada lo podía detener, hasta que sonó el celular. Sin pensarlo dos veces se levantó quitando de encima a la chica de cabello azabache y lo contestó al segundo sonido. Las chicas sólo lo miraron molestas, blasfemando no haber apagado ese celular en su momento. Se lo veía más ansioso que cuando entraron y empezaron a jugar con él.

—¿Pasó algo? ¿Qué sucedió? —contestó desesperado sin siquiera pararse a ver quién llamaba.

—¡Sasuke-kun! —gritó del otro lado del auricular Karin, quien lo sorprendió. Y quedó como un idiota, pegado al celular—. Sip, pasó algo... —se la escuchaba hablar con voz melosa, pero recordó el mensaje de Sakura pensando que tal vez podría esta con la peliazul y tener noticias de ellas y el porqué de tantas llamadas—.¿Cuál es tu tipo de chica Sasuke? Porque yo podría cambiar, cambiar por ti...

Sasuke de mala gana y sin fuerzas para seguir intentando negar la situación se dispuso a contarle.

—¡No seas envidiosa, Ino! ¡Sólo estás celosa porque Hinata se ligó al más lindo del boliche! —gritó del otro lado del auricular, y sabiendo que era el más idiota del mundo apagó la llamada buscando su camisa y chaleco para marcharse.

Hinata engañaba a su novio en un boliche cuando él podría encabezar la lista de candidatos. Además ya tenía que lidiar con Kakashi y si se sumaba otro a la lista era un hecho que no le convenía. Teniendo en cuenta que hasta Naruto, como hombre con una relación y siendo su amigo le molestaba. Se convenció a sí mismo, saliendo sin mirar atrás, que Hinata no debía preocuparle, pero le mostraría qué se perdía si se iba detrás de un viejo, esa era su misión.

Con esa idea fija en la cabeza se marchó rápidamente hallando su automóvil aparcado no muy lejos de su persona. Corrió hasta él y tras encenderlo manejó con una velocidad que le pareció de lo más lenta. Impaciente maldecía los semáforos en rojo como el límite de velocidad y los peatones que cruzaban en una curva. Creyó no llegar más cuando una cuadra alejada divisó el automóvil de Naruto frente a la entrada de un boliche, mas no dejó de contener la respiración imaginándose una escena donde Hinata estaba en brazos de otro hombre. Lo apartaría, desde luego, y en cambio le mostraría quién en verdad valía la pena para engañar a Kakashi.

Bajando del automóvil recorrió con la mirada el lugar viendo cómo Naruto tomaba a Sakura que se hallaba mareada, más bien estaba borracha.

—¿Teme? —tras el llamado de Naruto asintió hacia él mirando a su alrededor buscando claramente a la ojiperla—. ¡Teme! ¿Viniste a buscar a mi prima? –preguntó exaltado viendo al terminar a Ino saliendo con su prima dormida en brazos. Conociendo al Uchiha Naruto no tuvo que adivinar que Karin sería la última razón que haría que él estuviera allí.

—Na-Naruto —llamó Sakura—. Esta... Esta noche lo haremos. ¿Si?

—Tsk. ¿Cómo es posible que tengan tan poca resistencia al alcohol? –al escuchar a Ino, Sasuke supuso que incluía a Hinata y al no encontrarla la imagen de ella dormida por algún lugar del edificio se le hizo algo muy probable.

Se disponía entrar cuando detrás sintió el calor de un cuerpo y la presión de unos grandes senos mientras unos brazos lo rodeaban. Quiso alejar a la atrevida mujer cuando al voltear una cabellera azul oscura se hundió en su pecho pidiéndole perdón, una y otra vez. Miró extrañado a Hinata que al intentar levantarle el rostro lo volvía a esconder.

—¿Hinata? –preguntó incómodo por la cercanía sintiendo un peligroso calor tras el gesto de la chica, además de preocupación que por nada se permitió demostrar—. ¿Qué sucedió?

Ella negó levantando su rostro hacia él descubriendo que se había recortado el flequillo. Pensó que la chica lloraría, mas, de repente, frunció graciosamente el ceño sin pestañear mientras lo observaba. Alzó una ceja cuando Hinata tomó su rostro y se acercaba peligrosamente. Al parecer intentaba besarlo hasta que lo sorprendió girando bruscamente su rostro a un costado para luego realizar lo mismo mas hacia el otro lado.

—No entiendo —soltó con un puchero acariciando todavía el rostro de Sasuke, rindiéndose a la busca y decepcionando al azabache al detenerse—. No entiendo.

—¿Qué? –demandó saber, y Hinata con sus dedos alzó la comisura de sus labios formando una sonrisa extraña en un rostro serio como el de Uchiha.

—No entiendo porqué todas las chicas estaban enamoradas de tu sonrisa si vos nunca sonreís conmigo... –dijo sorprendiendo a Sasuke, que vio cómo dejaba caer las manos a sus costados fingiendo estar molesta por ello.

Se maldijo, porque otra vez volvía a caer en las redes de ella, atraído con sus ocurrencias. Sabía que estaba borracha pero sus formas no dejaban de parecerles interesantes, por no encontrar otra palabra. Quiso acercarla a él pero la chica se negó.

–Hasta que Sasuke no sonría no nos vamos –ordenó tentando a Sasuke a aguantarse las ganas de reír, curiosamente con una extraña diversión al no darle aquel gusto.

—Estás tomada —fue la respuesta de él entretenido por la resistencia de Hinata, quien lo había obligado a abrazarla por la espalda para atraerla del boliche.

—No, no. —Negó enojada mientras era alzada por el azabache que injustamente la cargaba sobre el hombro llevándola hacia su auto. Ella suspiró, frustrada y dispuesta a ceder—. Hasta el Grinch sonreía.

Entonces Sasuke sonrió con el conocimiento que ella no podía verlo, divertido por los comentarios sin sentido que realizaba y de los cuales, podía apostar, se iba a arrepentir si llegaba a recordarlos. Comunicándole la chica que se iba a dormir acarició sus piernas a modo de contestación, dándole permiso de hacerlo. La miró por el rabillo del ojo sabiendo que la muy tonta no había engañado a Kakashi, que sí había hecho algo estúpido, quizás una pavada, para pedirle perdón a él y que tuviera los celos que tuviera, aunque no fuera de él y aunque tampoco podría encabezar la lista de candidatos a ser su amante, tal vez no siendo su tipo, descubrió que ya era imposible alejarse de ella. De igual forma, aunque lo intentaba de alguna forma terminaba cargándola en el hombro mientras ebria se dormía, más lejos de lo que le gustaría.

Y cuando la chica se sentó en el asiento de copiloto, algo asustada se paro y chocó contra el techo del auto. Abrió los ojos con dolor por el golpe y Hinata bajo la mirada con ganas de llorar. El chico con incomodidad por la estupidez que hizo (aunque todos hacían estupideces estando tomados) le preguntó si estaba bien.

— No e-estoy bie...— pero no terminaba de decir nada porque empezó a sollozar como un cachorro perdido. Sasuke volvió a confundirse con esa Hinata ebria— No s-sonrias si no q-quieres pero no d-dejes de h-hablarme...

Ella oculto su rostro en su cuello y empezó a mojarle la camisa. Sasuke la acercó hacia él y toco suavemente su cabeza, donde se habia golpeado y mientras la veía en silencio dando quejidos lastimosos por el golpe. En ese momento descubrió porque no podían ser amigos, en el fondo de su mente lo supo desde hace tiempo. Quién querría ser amigo de esa chica cuando anhelaba ser algo mas.


Notas antes de terminar: Historia escrita con mi nakama Ligie.

Bienvenidos lectores/as, lo prometido es deuda y espero que le guste el nuevo capítulo. Estamos agradecidas por todos los comentarios: Clau, Kaary.215, KathySH, , YeahOwO, Lizeth de Uchiha, Rose101226, annie-nyu, Lola, Ladyanonimus, Nana, Guest (1), Jessi-chan hyuga, Zaphyr Bell, Tokei-chan, Mimi-chan, andrea, weize, Guest(2), Melania Uzumaki Uchiha, Meilyng-LoveU.H.

Como es la costumbre si supera la cantidad de comentarios del capítulo anterior, el lunes subiré la continuación sino dentro de dos semanas.

Muchísimas gracias por leer y comentar.