CAPITULO 11

Muerte

Después de estar rodeada de la salvaje vegetación del bosquecillo, y luego de la imponente elegancia de la casa de las Lesvrey, la carretera 103, y los paisajes urbanos que le rodeaban me parecían deprimentes y poco interesantes.

Edward y yo íbamos de buen humor, pensando que al menos teníamos a tres vampiros superdotados de nuestro lado.

-¿Hay algo que no nos hayan dicho?- le pregunté, interesada por lo que hubiera descubierto con su don.

-Nada importante-. Por su tono estuve segura de que algo le preocupaba. Pensé en la conversación con Roxanne y en las fuertes declaraciones de la misma. Gracias a ella se había aclarado uno de los grandes misterios del clan Cullen.

-¿Estás preocupado por Alice?- Me miró sorprendido un instante y luego me respondió:

-No, no creo que Alice se lo tome mal. Ella ya sabía gran parte de la historia y nosotros ahora le daremos los detalles.- Habló tranquilamente, pero yo sabia cuando algo se cocía bajo esa máscara de serenidad.

-¿Entonces?- Me pareció que consideraba la posibilidad de contestarme que no le sucedía nada, pero consciente de que le era imposible mentirme, confesó:

-Estoy preocupado por Rosalie.- Eso me impresionó mucho. ¿Qué le habría pasado a la mas bella de la familia Cullen? De inmediato mi imaginación tomó la delantera, llenando mi cabeza con imágenes de ataques, sangre humana, secuestros y demás cosas semejantes.

-¿Por Rosalie?- repetí, anonadada. El se dio cuenta de que me había asustado me miró profundamente. Comprendí su mirada, además de decirme que no había pasado nada malo, me estaba diciendo que yo conocía la respuesta de mi propia pregunta.

Repasé en mi mente los acontecimientos recientes, buscando desesperadamente lo que me había perdido en la estancia de las Lesvrey que concernía a Rose.

Primero nos habían contado de los dones que tenía cada uno: Allan, veía el presente. Eso era algo parecido a lo que hacía Alice, o al menos así me lo imagino. Margaret controlaba el tiempo de vampirización. Eso estaba muy bien, sobre todo para el converso, pues el dolor era insoportable. Sin embargo, yo tenía mis dudas sobre si tendría la misma efectividad que si se dejase el tiempo de conversión normal. Supuse que sí, los dones no solían tener fallas.

Luego estaba Suzette, que a mi parecer tenía la habilidad impresionante. Regalar con dones a su antojo… ¡wow¡ Eso era tener todo un mundo de posibilidades. Podia comprender fácilmente por que Aro la había deseado tanto. Y por último la que parecía ser la lideresa del clan, Roxanne.

Su don sin duda era también muy impresionante, pero yo no le veía gran utilidad. En batalla seria muy bueno, retornando a la humanidad a nuestros enemigos. Pero en un día normal era otra cosa. Por que ¿Qué vampiro cuerdo querría volver a ser humano después de haber probado las ventajas de la inmortalidad? De inmediato se me ocurrió el nombre de uno.

Por fin comprendí la preocupación de Edward por su hermana rubia. Me parecía obvio y me pregunté por que no lo había comprendido desde el principio.

-¿Crees que vaya a pedirle a Roxanne que la convierta?- pregunté, temerosa de su respuesta.

-No lo sé. Rosalie parece muy sincera cuando dice que le gustaría volver a ser humana, y todos sabemos que su mas grande sueño es ser madre. Sin embargo, muy en el fondo, yo me preguntaba si, si tuviera realmente la oportunidad de cambiar las cosas, lo haría. Claro que en ese entonces importaba muy poco esa pregunta, pues nadie creía posible que se pudiera volver a ser humano después de haber probado la inmortalidad.

-Y, sí Rose decidiera volver a ser humana, ¿tu crees que Emmett se convertiría también?

-Creo que sí. A Emmett le encanta ser vampiro: la fuerza, la velocidad, los sentidos; todo. Pero ama a Rosalie más que a nada en el mundo y estoy seguro que la seguirá allá a donde ella vaya.- Yo asentí, un poco mas tranquila. Todo eso tenia sentido. No comprendía por qué seguía teniendo un pesado nudo en la garganta. Debería estar alegre, contenta por que a mi cuñada, mi hermana, mi amiga, se le cumpliera el sueño mas grande de toda su vida. Así pues, no tenía justificación el que yo sintiera un opresivo hueco en el pecho; pequeñísimo al principio, pero que iba aumentando de tamaño conforme aparecían imágenes en mi cabeza.

Por fin pude detectar el origen de aquella absurda sensación. Estaba tomando como uno solo la conversión de Rose y Emmett con su salida de la familia. Aquello era ridículo, pues no era como si ellos fueran a morir en una semana. Seguirían en contacto con nosotros y seguiríamos siendo familia. Lo único que cambiaría seria que ellos serían de otro color, menos bellos, menos fuertes y que olerían bastante mejor. Y que envejecerían.

Sí, pero no era como si nos fueran a dejar definitivamente pronto. Pronto. No, no sería en poco tiempo, pero sí que nos dejarían definitivamente en unos años.

Tampoco es como si yo fuera ajena a esa realidad. Estaba consciente de que Charlie, Renée y el resto de mi familia humana moriría algún día, y yo no podía hacer nada para evitarlo, pues así es como debía ser. Lo único que podía hacer al respecto era disfrutarlos el tiempo que me había sido otorgado y darles todo lo que pudiera de mi persona.

Pero con mi otra familia, era otra cosa. Yo la tenía asegurada, o eso creía. Era a su lado al que pasaría el resto de mis días en la tierra, que estaban destinados a ser bastantes. De pronto esa realidad me pareció menos sólida, y traté de consolarme asegurándome que pasara lo que pasase, tendría a Edward y a Nessie a mi lado.

Todo eso lo pensé en un par de segundos, y le respondí a Edward:

-Bueno, ya veremos como se dan las cosas.- algo en mi tono le indicó que yo no me encontraba del todo bien, y lo hizo asegurarme fervientemente:

-Veras como todo sale bien, amor. Por ahora debemos concentrarnos en nuestra misión-, Asentí con la cabeza. Él tenia razón, debíamos concentrarnos en esto. No tenía sentido que me pasara horas preocupándome por el futuro, un futuro del que ni siquiera podía estar segura, llegaría a existir.

-¿Cuánto le contaremos a Nessie?- le pregunté a mi esposo. Él lo meditó un instante.

-Simplemente la parte de que nos apoyarán y cuáles son sus dones, a menos que pregunte algo más.

Cuando llegamos a la habitación, Jake y Renesmee nos esperaban vestidos y con las maletas hechas, para partir inmediatamente al aeropuerto de Belgrade. Mientras entregábamos las llaves del cuarto en la recepción, recordé algo.

-¿No deberíamos subir a despedirnos de Peter y Charlotte?- murmuré, dirigido para Edward. Pero cómo no, el resto de mi familia también oyó mi cuestionamiento, y como si hubiera sido una pregunta abierta, Jacob comentó con total desfachatez:

-Se fueron a primera hora de la mañana, los vimos tomar un taxi desde la ventana del pasillo principal.

-¿Dijeron algo más?- pregunté, deseando que los vampiros hubieran expresado su apoyo para con nosotros en el último momento.

-No, solo los vimos de lejos. Agitaron la mano a modo de despedida y gritaron "¡los llamaremos!", nada más.- eso me produjo una fuerte decepción.

No hubiera sido muy delicado de nuestra parte contarles a Jake y a Nessie nuestro encuentro con las Lesvrey estando el barrigudo taxista presente. De por si, el hombre, calvo y de unos 40 años, ya recelaba. No podíamos culparlo, conformando los cuatro un grupo tan raro, que además hablaba de cosas mas extrañas aún.

Nessie estaba ansiosa de oír la historia completa, pues en la recepción del hotel no habíamos podido darle mas que un llano "están de nuestro lado". Llegó a sugerir que le relatáramos lo sucedido en susurros muy bajos, pues ella también tenía sentidos bastantes buenos. Sin embargo, ni sus increíbles oídos medio vampíricos la habrían ayudado mucho, pues el taxi en el que íbamos se trataba de una unidad minúscula, en la que a duras penas cabíamos los cinco adultos, y las orejas del receloso taxista quedaban a poco mas de un palmo de mi boca.

Cuando salimos del taxi y me encontré de nuevo a la entrada principal del Aeropuerto de Belgrade experimenté una sensación de alivio. No creo que hubiera podido soportar ni cinco minutos más del incómodo silencio del que se había apoderado el taxi, ni de las recelosas miradas del taxista dirigidas a Edward y Jacob, o las de completo embeleso, dirigidas a Renesmee y a mi.

De nuevo acomodada en los brazos de Edward, me sentí por fin en casa.

Mmwwmmwwmmwmmwwmmwwmmwwmmwwmmwwmmwwmmwwmmwwmmwwmwwmmwwmmwwmmwwmmwwmmwwmmwwmmwwmmwwmmwwmmwwmmwwmmwwmmwwmmw

REVIEWS!!!!

Sorry por la tardanza, pero estaba medio depre y me dije: no voy a escribir hasta que llegue un review!!!

Pero luego lo pensé mejor, y conclui que no puedo estar a expensas de los demás.

Sin embargo, tomé una decisión VOY A DEJAR DE ESCRIBRIR,pero solo si ni en este ni en el siguiente capitulo tengo un solo review.

Pero yo no dejo nada a medias, así que si no llega ningún mensajillo voy a acabar la historia en otro capitulo, bastante dramáticamente, en realidad.

Todo el choro se reduce en esto: SI NO ME LLEGA UN SOLO REVIEW, LA HISTORIA SE ACABA EN TRES CAPITULOS

Perdón! Lo siento, últimamente no stoy de buenas

Pese a todo:

Un besote!