CAPÍTULO 11

¿Se pueden rechazar las ideas de Raven? La respuesta es no, cuando se empeña en que quiere algo, tiene que conseguirlo cómo sea. Por eso, cuando llegaron a Francia, Raven empezó a argumentar que deberían quedarse allí, e irse más adelante a las islas italianas, por el hecho de que ella nunca había estado en París, y quería ver todo lo posible.

Raven usó la baza de que ninguno de ellos había estado en París excepto Bellamy, Clarke y Octavia, por sus numerosos e incontables viajes a los cuáles, sus grandes amigos no habían invitado ninguna vez a Raven; no vaciló en reprochárselo una y otra vez.

Se quedaron unas dos semanas en total, y cada día fueron a un sitio diferente aprovechando que la Ciudad de la Luz era maravillosa. Como siempre la Unholy Trinity iba destacando, y poco a poco Lexa se iba uniendo cada vez más al grupo e incluso compartía alguna que otra foto grupal; aunque algunas veces se alejaba un poco de ellos para poder llamar a Anya o Costia, y contarles las novedades.

Tanto Clarke como Lexa aprovecharon el viaje para echar numerosas fotos con sus respectivas cámaras, e incluso hablar alguna que otra vez de la fotografía, descubriendo así que tenían algo en común.

El primer día se subieron en un autobús OpenTour para ver todos los monumentos, y apuntar cuáles de ellos deberían volver durante su estancia en París. Cómo estaban en la parte alta del autobús tenían que protegerse del sol con gorras y gafas de sol.

Ante ello, Lincoln insistió que deberían llevar los sombreros que les regaló el último día que estuvieron en Málaga, y cómo se puso tan pesado tuvieron que hacerle caso. El último tramo del trayecto fue en la Torre Eiffel, provocando que se bajaran y disfrutaran del monumento.

Allí, tuvieron que turnarse para que tres personas se quedaran acompañando a Raven, debido al miedo que tenía a las alturas. A pesar de los intentos de Clarke y Octavia, no consiguieron que Raven diera brazo a torcer y las acompañara.

- Rae, tienes que superar tus miedos – comentó Clarke – te aseguró que todo es muy seguro, así que no te va a pasar nada; encima vas con nosotras, ¿qué más quieres?

Ante esto Clarke le guiñó el ojo, a lo que Raven contestó cruzando los brazos y negando con la cabeza.

- Si alguna vez dejas atrás tus demonios, te arrepentirás de no haber subido a lo más alto con nosotras – intervino Octavia – Tienes que intentarlo, además ten en cuenta que lo vas a disfrutar.

Como Raven hizo el amago de irse y dejarlas solas terminaron desistiendo, era de las pocas veces que la latina no bromeaba cómo siempre hacía y se sentía incómoda.

En el primer turno Lexa, Octavia y Clarke acompañaron a Raven, para intentar calmar a la latina empezaron a sacarle conversación para hacer más amena la espera. Fue sorprendente porque la primera en hablar fue Lexa.

- Raven, deja de estar con esa cara – dijo Lexa que amagó en acercarse a la latina pero que no lo hizo ya que esta seguía con un gesto enfadado – Me estás deprimiendo… Sé que me incomoda que tomes confianza de más, pero no me gusta que estés así… ¡Anímate un poco!

- Cuenta uno de tus chistes – pidió Clarke que a su vez la señalaba y se iba acercando más a ella para que dejara de estar cruzada de brazos, pero le costó un poco y Octavia tuvo que ayudarle – Sé que son malos, pero es mejor que esto.

- Venga adelante – incentivó Octavia a Raven – Nunca te dejamos que los cuentes porque no tienen gracia – siguió hablando con un tono dramático y tocándose el pecho para fingir culpabilidad – Además confieso que si nos reímos es para hacerte sentir bien porque son patéticos… Un día de estos, te regalaremos un libro de chistes para que aprendas.

- Nunca he escuchado un chiste de Raven… Quizás estáis exagerando y sean más buenos de lo que decís.

- ¿Sabéis lo que le digo a mi alarma todas las mañanas? – interrumpió Raven a Lexa, provocando que las chicas arquearan las cejas – Me gustas cuando callas porque estás como ausente…

- Vale, retiro lo dicho… - contestó Lexa haciendo que tanto Octavia como Clarke chocaran sus manos porque tenían razón, gesto que no pasó desapercibido para Lexa, y le llamó más la atención cuando ambas chicas le indicaron con la mano que se acercara para que se uniera a ellas – Estoy con vosotras, chicas.

Primero chocó su mano con Clarke, y no supo por qué, pero se sintió cómoda e incluso curvo su sonrisa; luego repitió el gesto con Octavia, que las estaba observando atentamente, Octavia decidió que luego tendría que volver a tener una charla seria con Clarke para que dejara de tontear con todo el mundo, y más sabiendo que Lexa tenía novia.

El resto del grupo no se demoró mucho en bajar del monumento, ya que ese día no había muchos turistas para visitarla, haciendo así el relevo. Por tanto, Octavia, Lexa y Clarke se fueron a disfrutar de las vistas de París desde lo más alto; aquí Lexa y Clarke aprovecharon para hacer fotos panorámicas y enseñárselas mutuamente. Ambas concordaron que cuando llegaran a Madrid, tendrían que reunirse para imprimir las mejores fotos en forma de collage, ya fueran de los paisajes o del grupo, pero no solo de París sino de todos los sitios donde habían estado ese verano; así podrían recordar estos momentos unos años más tarde solo viendo las fotos.

Lo mismo que Clarke se había comprometido a ir con Lexa a imprimir las fotos cuando volvieran a Madrid, también le prometió que le enseñaría alguna de sus obras, e intentaría enseñarle a tocar la guitarra. Todo esto, Octavia no lo sabía porque si no, le hubiera echado la bronca. Aunque para Clarke era algo sin importancia, sólo estaba haciendo una buena amistad con Lexa. ¿Qué le gustaba? Sí, pero no por eso iba a fastidiar las cosas.


Ese mismo día lo dedicaron a pasear tranquilamente por los campos Elíseos, quién más disfruto del paseo fue Raven que arrastraba a todo el grupo de compras. Lo más cómico de la situación era que la Unholy Trinity se compró bastante ropa, y les había tocado acarrearla a Bellamy, Murphy y Lincoln, que no paraban de quejarse y más cuando se empeñaron en comprarle ropa también al resto.

- Por favor, dejad de comprar – suplicó Bellamy – A este paso, voy a echar unos brazos que tela – intento levantar el brazo y señalarse el bíceps para marcar musculo, pero como tenía tantas bolsas en las manos no pudo hacerlo, y por ello bajo los brazos de nuevo – Luego no vais a tener donde meter la ropa nueva porque no os va a caber en la maleta…

- Da igual – dijo Raven levantando el brazo y bajándolo a la vez restándole importancia – Nos compramos más maletas, y ya está… ¡Vida solucionada!

- Cómo os gusta despilfarrar – comento Murphy – Encima nos tenéis como vuestros criados… Vale que Lincoln pueda sentirse cómodo ante ello, pero… - señaló con la cabeza a Bellamy y continuó hablando – Bell y yo no lo estamos…

- Bueno, cómodo…. – suspiró Lincoln provocando que Octavia le echara una mirada asesina.

- Si las miradas matasen… - comentó Bellamy – no te comas al pobre Lincoln, para una vez que quiere decir la verdad…

- No exageres, hermanito – intervino Octavia – Nosotras no os obligamos a nada, sólo os presentáis voluntarios… Además… – paró de hablar para señalar a Wells con la mano y continuó – Wells, no quiere llevar nada y no le decimos nada.

- Porque no soy vuestra mula de carga – contestó Wells – Que estos tontos os hagan caso, no es mi caso…

- Wells, lo que te pasa es que no eres lo suficientemente fuerte para llevar las bolsas… - le interrumpió Bellamy - Que parece que hay piedras dentro de cada una – prosiguió hablando Bellamy – Vosotras, ¿qué os compráis? – preguntó Bellamy alzando la ceja – Cuando no vamos con vosotras de compras, ¿qué hacéis?

- Somos los suficientemente fuertes para llevarlas – respondió Raven guiñándole el ojo – pero si venís habrá que aprovecharse de vosotros, chicos.

- Exacto… ¿Qué os creíais? – preguntó Clarke levantando ambas cejas – Siempre que vamos a comprar corréis como si no hubiera un mañana para evitar ayudarnos ¿es qué no sabéis que correr es de cobardes y qué siempre hay que ayudar a una dama?

- Espera deja que me ría… – Murphy dejó las palabras en el aire para tocarse la barriga y troncharse de la risa, casi tira todo el contenido de las bolsas, las chicas se acercaron para recogerlas en el caso de que se hubieran caído, pero cuando se dieron cuenta de que Murphy dejaba de reírse y las señalaba se alejaron – Damas… ¿vosotras?

Cuando Murphy dijo eso la Unholy Trinity empezó a darle coscorrones tanto que Murphy empezó a quejarse; mientras tanto el resto observaba la escena divertidos incluso Bellamy empezó a grabarlos en un video, que usaría más tarde si quería echarse unas risas junto al resto. Al final como no dejaban en paz a Murphy, Lincoln y Bellamy les dieron las bolsas un momento a Lexa y Nylah; para que Lincoln sujetara a Octavia en brazos, Bellamy a Raven, y Wells a Clarke, ellas empezaron a dar pataletas en el aire y cuando se calmaron las soltaron; los chicos estuvieron alerta por si volvían a atacar a Murphy, mientras él se rascaba la cabeza.

- Me va a salir un chinchón en la cabeza como si fuera shin-chan – comentó Murphy que se frotaba el pelo – ¿Cómo podéis ser tan bestias?

- ¿Cómo puedes ser tan nenaza? – preguntó Raven sarcásticamente – Que no sabes ni defenderte tú mismo y te tienen que ayudar.

- Reyes, déjalo ya – dijo Lincoln que la apartó de Murphy ya que no quería que Raven se lanzara y tuviera que alejarlos de nuevo cómo si se tratase de unos niños pequeños – Cálmate…

Cuando Raven se calmó siguieron paseando rumbo a los apartamentos para dejar las cosas y salir esa noche de paseo nocturno en barco. Algo que sería inolvidable ya que verían París de noche y sus principales monumentos iluminados para la ocasión.


Ese día no fue el único que pasearon por los Campos Elíseos ya que como era una gran avenida, era imposible verla sólo en unas horas; así aprovecharon que se iban a quedar durante un tiempo para recorrerla desde el principio hasta el final. Al día siguiente, volvieron a visitarla desde la parte baja, disfrutando de los Jardínes de las Tullerías para descansar un poco antes de irse a visitar el Museo del Louvre.

En este caso quién más disfruto fue Clarke ya que estaba rodeada de arte y es lo que más amaba en el mundo, empezó a contarles emocionada al grupo la historia de cada cuadro y quién era el autor. Resumiendo, Clarke les hizo como si fuera una guía turística, a pesar de no ser de París; Lexa se quedó sorprendida ya que a ella le encantaba el arte y que Clarke le estuviera explicando todo de esa manera era increíble, ya que no conocía a nadie que superara su amor por el arte hasta que llego la rubia a su vida.

Cada día Lexa se daba cuenta de que es verdad lo que le había dicho una vez Clarke de que era una caja de sorpresas, porque en ese viaje estaba descubriendo un montón de cosas que le encantaban sobre ella y esos pequeños detalles estaban haciendo que no extrañara a Costia. Sólo la recordaba en aquellos momentos que ella le llamaba y hablaban un rato, pero cada vez estaban más distantes.

Cuando llegaron a La Gioconda, Clarke fue la primera en perderse entre la multitud para verla, dejando al resto detrás, uniéndose más tarde; pero Lexa se quedó alejada ya que no le gustaba sentirse encerrada entre tanta gente. Algo que no pasaría desapercibido para Clarke, fue salir de la multitud y al verla en un rincón alejada con la vista fija al móvil, no dudó en aproximarse y quedarse un rato en frente de ella; para captar su atención carraspeó provocando que Lexa alzara la vista y se quedaran mirándose un rato, hasta que Nylah llegó hasta ellas y le tocó un hombro a Clarke.

- ¿Vamos a la siguiente sala? – preguntó Nylah.

- Espera, un momento… - contestó Clarke haciendo que Nylah se alejara de ellas dos y la esperará fuera – Lex, ¿has llegado a ver la Mona Lisa de cerca?

- Uhm… no – respondió Lexa avergonzada rascándose el cuello – Luego me enseñas las fotos, si eso…

- ¿Por qué no? Deberías verla – insistió Clarke – No creo que te conformes con las fotos.

- Porque tengo enoclofobia – contestó Lexa bajando la mirada, cuando la alzó vio como Clarke la miraba fijamente cómo pidiéndole que continuara – ya sabes, miedo a estar rodeado de gente.

- Uhmm – Clarke se hizo la pensativa frotándose la barbilla y justo después chasqueo sus dedos– Tengo una idea, ¿qué te parece si te acompaño? No acepto un no por respuesta.

- Eres una cabezota, eh – respondió Lexa - igualmente no creo que ayude… Llevo muchos años evitando estas situaciones, a veces se hacen más soportables y otras no…

- No vas a perderte algo inolvidable, por ese absurdo miedo – comentó Clarke – bueno no, lo siento… No es absurdo… Sólo digo, que lo mismo que intento ayudar a Raven con su acrofobia, te puedo ayudar a ti.

- No es tu deber…

- No me importa, de verdad – dijo Clarke sonriendo y cogiéndole de la mano – así que vamos…

Con esos gestos, Lexa se daba cuenta que la apariencia no esto todo lo que reluce, para conocer a una persona tienes que estar un tiempo junto a ella, e ir descubriendo de qué pie cojea. A pesar de que Lexa pensaba que Clarke era la típica pija que sólo se preocupaba por ella misma e ignoraba a los demás, no lo era.

Además, Lexa se había fijado que Clarke a pesar de todas las riquezas de las que dispone, es una chica humilde que intenta estar siempre para todos y ayudarlos si la necesitan, e incluso podría decirse que antepone la felicidad de sus amigos a la de ella misma.

Cómo el Louvre tenía muchísimas salas se tiraron prácticamente todo el día allí, viéndolas. En ocasiones, Bellamy y Murphy se burlaban de Clarke porque parecía que fuera una niña disfrutando con todos los cuadros y estatuas que había en el museo, a lo que Raven salía a la defensa y les pegaba algún que otro tortazo flojo, provocando que tuvieran que salir unas cuantas veces para no armar escándalo en el museo.


El resto de días siguieron disfrutando de algunos monumentos como El Arco del Triunfo, el Panteón, el palacio de Versalles, Notre Dame, etc. Además, fueron a la ópera Garnier, con las evidentes quejas de casi todo el grupo excepto de Murphy, Clarke y Lexa, que cómo les encantaba la música era un privilegio presenciar ese edificio, capaz de transmitir la riqueza y la grandeza que había tenido en un pasado.

Pese a que Raven tanteó el terreno para conseguir que el grupo quisiera ir a Disneyland, no lo logró.

- Porfi… - rogó Raven con las dos manos enlazadas por los dedos bajo la cara - ¿Qué os cuesta?

- Ya estuvimos en un parque de atracciones, Rae – recalcó Octavia – La próxima vez, si eso vamos…

Ante esto Raven se llevó los puños cerrados hacia las mejillas acompañándolo con una mueca.

- Deja de hacer pucheros – comentó Bellamy – Total, no te va a servir de nada…

- Nunca me tenéis en cuenta – lloriqueó Raven - ¿va a haber próxima vez?

- Perdona, ¿qué nunca te tenemos en cuenta? – preguntó Clarke sarcásticamente – entonces… estamos en París por el amor al arte, ¿no?

- Porque es una ciudad preciosa, que a pesar de que los señoritos y señoritas Blake y Griffin ya han estado… - ironizó Raven – SIN MÍ – acentuó la latina – os encanta estar y sobre todo conmigo…

- Bueno, ya empezamos… - empezó a hablar Murphy que se vio interrumpido ya que Raven empezó a pestañear repetitivamente.

- Volveremos, si yo también tengo ganas de ir a Disneyland, pero no hay tiempo suficiente – expuso Lincoln – Así que tú, tranquila.

El último día, estuvieron entre Montmartre y el Barrio Latino. En el primero de ellos, en lo parte alta de la colina se sitúa la basílica del Sagrado Corazón, a la cual se llega mediante una serie de estrechas y empinadas callejuelas, ante ello los chicos sufrieron para poder llegar a la basílica, y cómo Clarke era tan torpe, casi se cae unas cuantas veces. Por ello, Raven y Octavia la tomaron de la mano y empezaron a dar pequeños saltos mientras andaban; Lincoln se unió a ellas, no sin antes pedirle a Bellamy que les hiciera un boomerang.

En esa zona, predominan miles de artistas para hacer retratos o que venden alguna que otra de sus obras; pero no sólo lienzos sino de todo tipo, Clarke las observó con paciencia y con la ayuda de Lexa decidió comprar una foto enmarcada que le gustó mucho, en ella se mostraba un tiovivo y en el fondo el Sagrado Corazón.

Al igual que Lincoln compró unos sombreros de recuerdo en Málaga, se aseguró de que también el grupo tuviera un recuerdo de París, así que compró camisetas de 'I love París'. Obteniendo las quejas de los chicos que preferían otro tipo de recuerdo, pero a las cuáles Lincoln no hizo caso. Mientras que las chicas compraron unas cuantas torres Eiffel de llaveros.

Desde el Sagrado Corazón, admiraron las vistas de la ciudad, también apreciaron que en las escaleras de debajo de la basílica estaban repletas de turistas, y no vacilaron en echarse fotos desde lo alto y desde lo bajo.

Además, al bajar por los innumerables escalones, había un tiovivo en el cuál Raven se subió y todos ladearon la cabeza, pensando que Raven no tenía remedio. Desde el caballito, Raven señaló a Lexa con el dedo y le indicó que se acercara; pero no fue a la única, a Octavia y Clarke también. Al final, todas las chicas se terminaron subiendo y los chicos empezaron a echar fotos y grabar algunos vídeos para Snapchat.

Eso sí, al final Raven con un tirón de orejas consiguió que los chicos también se subieran y pidió a un ciudadano que pasaba por allí qué si les podía echar una foto a todos, a lo que contestó que sí, que encantado. Cuando salieron de allí, fueron hacia Moulin Rouge.

Por último, cómo era la última noche decidieron que debía ser la mejor y por ello fueron a L'Antidote, en el cual se podía disfrutar de distintos ambientes, directamente se acomodaron en el sótano donde tenían a su disposición una pista de baile y un bar, así que primero cenaron y luego empezaron a bailar al son de 'Cheap Thrills'.

Cómo era habitual, la Unholy Trinity estaba unida hasta que Raven se fue con Murphy y Bellamy a bailar, Clarke junto a Nylah, y Octavia se quedó sola; mientras tanto Lexa se quedó en la mesa junto a Lincoln y Wells, y pensó si irse a bailar junto a las chicas porque no podía retirar la mirada de Clarke, pero al final no lo hizo ya que estaba charlando junto a Lincoln que veía como un chico se aproximaba a Octavia y empezaba a bailar con ella; al principio no le molestó pero cuando el chico intentó agarrar de la cadera a la morena, y ésta le rechazaba y el seguía intentándolo, fue a levantarse para alejar a su chica de él, pero Lexa no le dejó ya que era asunto de Octavia.

- Tranquilízate, Lincoln – recomendó Lexa – Octavia sabe cuidarse solita.

- Lo sé, si no tengo ningún problema con ella – comentó Lincoln – pero ese chaval cómo que no entiende las cosas…

- Bueno, ya lo entenderá

- No sé yo, míralo… - dijo Lincoln señalando con la cabeza al chico que seguía intentando bailar más pegado a Octavia – No para…

- Ya parará.

- ¿Y si no lo hace?

- Pues… - empezó a hablar Lexa que se frotaba la barbilla con gesto pensativo - te levantas y vas hacia tu chica y la ayudas – prosiguió Lexa que apoyo su mano sobre el hombro de Lincoln para relajarlo – pero vamos… conociendo a Octavia seguro que se lo quita de en medio rápido.

Cómo pasaron unos minutos y Octavia no lograba librarse del chico, Lincoln se levantó y fue hacia ellos.

- ¿Te paso algo con mi chica? – preguntó Lincoln que se situó al lado de Octavia - ¿Cómo te llamas?

- Atom, encantado – contestó el chico y alargó la mano para estrecharla con Lincoln, gesto que ignoró – No, no tengo ningún problema.

- Pues no lo parecía…

- Si tu chica está muy buena y no tiene a nadie alrededor – dijo Atom haciendo que Lincoln alzara una ceja con gesto amenazador – pues habrá que aprovechar la situación.

- Perdona, ni que fuera un objeto o algo – los interrumpió Octavia – soy una persona ante todo… da igual Lincoln, vámonos…

Ante ello, Lincoln empujó a Atom que quiso empezar una pelea, la cual Lincoln ignoró y se fue junto a Octavia a bailar.

Volvieron a reunirse la Unholy Trinity para bailar la siguiente canción, y entre Clarke y Raven levantaron a Wells y Lexa, que eran los únicos que quedaban en la mesa.

Esa noche, Clarke estaba atenta a Lexa y cómo la veía un poco decaída no quiso beber nada, y fue cómico cuando Lexa con su copa en la mano empezó a decir incoherencias debido al efecto del alcohol.

- ¿Te has fijado que tienes los ojos como el mismísimo océano? – preguntó Lexa y prosiguió hablando con la copa delante de la cara para que Clarke no escuchara lo que iba decir después, pero para su desgracia si lo escucho – Y a mí, me encanta bañarme en el océano… Así que me bañaría solo con tu mirada.

- Lex, creo que has bebido demasiado – comentó Clarke entre risas - ¿quieres que te acompañe al apartamento?

- ¡Disfrutemos de la fiesta! – exclamó Lexa alzando los brazos ignorando la pregunta de Clarke – La noche es joven.

- No sí ya… veremos a ver qué piensas mañana…

- Que he estado junto a la rubia más guapa del universo y sus amigos que son muy majos y me han acogido como si fuera una más.

- Cuánta sinceridad, por favor – dijo Clarke que agarró a Lexa de la mano para irse fuera ya que Lexa no paraba de tambalearse y no podría andar por sí misma – Venga… vamos… tú puedes…

- Tampoco estoy tan mal -respondió Lexa a la vez que se tropezaba con la acera, y si no fuera por el agarre de Clarke se hubiera caído al suelo.

- Y no estabas mal, ¿no? – cuestionó Clarke a Lexa - ¿sueles beber?

- No mucho, ¿se nota?

- Muchísimo… Bueno voy a llamar un taxi y nos vamos para al apartamento – en ese momento Clarke sacó el móvil de su bolso y empezaba a marcar - si te suelto un momento, ¿puedo confiar en que no harás ninguna locura?

- Lo prometo – respondió Lexa tambaleándose y sentándose en el suelo – Seré una chica buena.

El taxi llegó rápido y las llevó al apartamento, cómo Lexa estaba bastante borracha, Clarke tuvo que ayudarla en todo momento y abrir la puerta.

Nada más entrar al apartamento, Clarke llevó a Lexa a la habitación y la sentó en la cama para buscar su pijama, una vez que lo encontró se lo pasó; al ver que no podía vestirse por sí misma dudó en sí tenía que ayudarla o no. Al final lo hizo, evitando en todo momento mirarla de más porque en el fondo sabía que no era el momento adecuado y que Lexa tenía novia.

- ¿Te puedes quedar hasta que me duerma? – preguntó Lexa entrecerrando los ojos.

- Claro, no hay problema.

Ambas estaban tumbadas en la cama mirándose fijamente, y justo cuando Clarke creía que Lexa se había dormido se acercó a la rubia e intentó besarla, pero Clarke se alejó y justo cuando iba a renegarle, vio cómo la respiración de Lexa se hizo pesada, es decir, que se había quedado dormida.


Por fin, he terminado los exámenes y he podido actualizar, de ahora en adelante podré subir más a menudo, o eso creo si no me molesta mucho el horario que tengo. Espero que disfrutéis de este capítulo.