ADEN

-Clarke.-Me incorporé sacando el arma de debajo de la alomada y encañonando a Ilian que levantó las manos.-Luna me ha pedido que te despertara.

-Lárgate de aquí.

Debí haber sido más amable con él, porque estaba prohibido que alguien que no fuese un guardia portara un arma de fuego. Pensaba que el incidente pasaría por alto, pero no, claro que no, si Ilian me tenía enfilada desde que me instalé. "Aquí no se permite ninguna agresión, ni armas" "Podrías herir a alguien" "Clarke, deberías irte por un tiempo" Y eso último no era una sugerencia.

Ilian fue uno de los que subieron a la viuda conmigo para bajar hasta el barco que me devolvería a tierra. Una vez allí, cuando ya se avistaba la playa e iba a cambiar de trasporte para llegar a la orilla el chico se me acerco.

-Parece que follarte a Luna no te ha hecho tan intocable.

-Vete a flotar.-Lo empujé por la borda y cayó al agua.

Me encontré en la playa sin saber muy bien donde ir, solo me apetecía ver a alguien. Sabía que estaba bien, Octavia me informaba de todo cuando coincidíamos en la posada de Niylah.

Fueron muchas las veces durante ese tiempo que me descubrí pensando en ella y solo necesitaba verla para comprobar si al hacerlo sentía algo.


"Otra vez no" me repetía mentalmente una y otra vez. Nadie había visto a Costia desde el mediodía y me estaba volviendo loca buscándola por todas partes. Volví a casa por si ya estaba allí.

-¡Costia!-Recorrí toda la casa en vano.-¡Joder!-Escuché la puerta abrirse y cerrarse.-¿Costia? ¿Dónde estabas?

Llegué a su lado justo a tiempo para cogerla en brazos antes de que se desvaneciera. Entonces vi la sangre en sus pantalones. Cargué con ella hasta la habitación y la deposite en la cama.

-Avisaré a Nyko.

-Estoy bien.-Me cogió la mano.

-No, no lo estas…-Me quedé paralizada ante lo que estaba viendo.-¿Dónde… dónde está?-Me solté bruscamente.-¿Qué has hecho, Costia?

-Lo mejor.-Murmuró apesadumbrada.

-¿Lo mejor para quien? ¡Dios!-Me eche las manos a la cabeza.-Voy a solucionar esto. ¿Dónde está?

-Esto no ha sido fácil para mí.

-Porque no te has dejado ayudar en ningún momento.

-Ayúdame ahora, olvidemos todo esto.

-Mi conciencia no me lo permitiría.-Sentencie.

Cogí una linterna y mi arma antes de salir directa a casa de Anya para pedirle el favor de que cuidará a Costia en mi ausencia. No lo comprendió porque no le di explicación pero accedió. Estaba cansada de mentir a mis amigos.

Al visualizar la puerta pude ver que la estaban abriendo. La oscuridad de la noche no me permitía vislumbrar a la persona que estaba entrando, pero a cada paso estaba más claro.

-Griffin.-Fue un suspiro de alivio antes de acelerar el paso hacia ella.

Si alguien se conocía el bosque era ella, si alguien me podría ayudar ciegamente era ella.

-Lexa.-Me sonrió de brazos cruzados. Iba directa a abrazarla cuando me detuvo.-Cuidado.-Me mostró que cargaba algo entre sus brazos, oculto tras la chaqueta que llevaba echada por encima. Miré a Clarke incrédula, derramando algunas lágrimas.-¿Lexa?-Frunció el ceño.

-No sabes cuanto me alegro de verte.-La abracé y besé su frente.-¿A quien traes contigo?

-Te presento a Aden.-No estaba de brazos cruzados, acunaba un recién nacido envuelto en un jersey.

-¿Puedo?-La miré y tras asentir tomé en brazos al pequeño.-Encantada de conocerte Aden, soy Lexa.-Sonreí tontamente resistiendo las lágrimas.

-Voy a casa de Nyko para que le eche un vistazo.-Clarke ofreció sus manos para cargar con el bebé.

-Te acompaño.-Dije ignorando su gesto.

-Tendrás algo que hacer.

-No, ya no.-Le sonreí y asintió.

Clarke aporreo la puerta de casa de Nyko hasta despertarlo. Tras la sorpresa inicial nos acompaño a la enfermería para revisarlo.

-Escuché un llanto en el bosque, en principio pensé que sería algún animal pero me sonaba tanto a un bebé que tuve que ir a comprobarlo. Y allí estaba, solo, desnudo y sucio.-Quise llorar al escuchar a Clarke.

-¿Le has atado tú el cordón?

-Sí.-Nyko murmuró algo asintiendo a la afirmación de Clarke.-¿Seguro que estas bien, Lexa?

Podía ver a través de sus ojos azules y cristalinos, y seguro que ella podía hacer lo mismo con los míos.

-Sí.-La abracé de nuevo, esta vez con más fuerza.-Ahora sí, Griffin.

Limpiamos al pequeño Aden y Clarke se lo llevo con ella, yo pasé por mi casa a por ropa, leche en polvo, biberón… cosas que había robado del almacén para el bebé durante aquellos meses.

Le entregué la ropa a Clarke para que lo vistiera y preparé el fuego para calentar el agua del biberón. Una vez listo y en una temperatura que me pareció adecuada subí al camión de la rubia.

Clarke estaba sentada acunandolo en su brazo y dándole la leche, me senté en el borde de la cama sin perder detalle. Me gustaba mucho lo que estaba viendo.

-¿Me vas a contar que te pasa?-No me estaba mirando pero lo intuía.

-¿Puedo quedarme aquí esta noche?

-Sí,-Conectó nuestras miradas un segundo.-la litera de arriba es tuya.

Observe como Clarke se acostaba en la cama con el pequeño Aden a su lado.

-¿Puedo?-Me tumbe en el extremo, de lado con el codo apoyado en el colchón y la cabeza sobre mi mano.

-Ven, no te vayas a caer.-Colocó su mano en mi cintura y me sujetó.-Es una cama bastante pequeña.

Un pequeño gesto y todo se encendía en mi interior.

-Lo es.-Acaricié la mano que Clarke mantenía en mi cintura.-Pensé que no volverías.

-Si te soy sincera no pensaba hacerlo de momento, pero me echaron por un incidente y no sabía donde ir. Espero volver pronto.

-¿Alguien especial?-Indagué.

-Nada serio.-Negó reprimiendo una sonrisa.

-Lo debe ser si piensas volver.-Extendí el brazo para acariciarle el pelo y bajar por su hombro.

Deseé tanto que volviera por mí y no por un estúpido incidente. No me quejaba, la tenía a mi lado, acariciándola y con el pequeño Aden entre ambas.

-Ya he conocido a ese alguien especial pero es imposible que tengamos algo más.

-Puedes encontrar otro alguien especial donde menos lo imagines, Clarke.-Le di un ligero apretón en la cintura sonriendole. Una llamada de atención para que me viera.

¿Qué estaba haciendo? Intentar dejarme llevar, pensar en mí por una vez.

-Lo he intentado y me estoy temiendo que no haya nadie más.

-Siempre hay alguien más, Clarke. Puedes encontrar a alguien especial y luego conocer a otro alguien más especial.

-Dudo que haya alguien más especial.-Asentí cabizbaja soltando la cintura de Clarke y acariciando delicadamente los deditos de Aden.-¿Quieres hablar de algo, Woods?-Negué.

-¿Te imaginas?

-¿El qué?-Comprobé que había llamado su atención pero seguí mirándole a él.

-Esto. Nosotras y Aden.

-Que locura.-Sonrió de forma nerviosa.

-¿Por qué?-La miré directamente a los ojos y desvió la mirada.

-No.-Negó.-No puedo hacerme cargo.

-Yo sí.-Me tumbé del todo y extendí el brazo pasándolo por debajo del cuello de Clarke, quien lo aceptó como almohada delineando trazos sobre él con la yema de los dedos de la mano que no me sostenía de la cintura.

-Eres increíble.-Me susurro.

-Tú lo eres, le has salvado la vida.

-¿Te gusta el nombre de Aden?

-Es perfecto.-Nos sonreímos.

-Creo que antes de que tomes ninguna decisión deberías consultarlo con Costia. Sois una pareja, no puedes tomar una decisión así por tu cuenta. Os va a cambiar la vida a las dos.

-¿Puedo preguntarte una cosa?

-Sueltalo, Woods.

-¿Hablas mucho con Costia?

-Lexa, es tu novia.

-Eso no responde a la pregunta.

-Apenas me habla. Le traje unos medicamentos que Nyko me había recetado a mí después de…-Suspiro.-Necesita todo el apoyo que podamos darle. Creo que mantiene la distancia conmigo por lo que vivimos juntas y trato de respetarlo.

-¿No te contó nada?

-¿Sobre qué?-Frunció el ceño.

-Estaba embarazada. Cuando me has visto iba a buscar al bebé que había dado a luz y había abandonado.-Empezaron a caer lágrimas sobre mi mejilla.-Dejó a un ser inocente e indefenso a su suerte.

-Lex.-Limpió mis mejillas.-Hay formas y formas. Pero es como el dilema ese del violinista que di en clase de filosofía en el instituto.

-¿La vas a justificar?

-No la voy justificar, solo tratar de ponerme en su lugar.-Y yo es que no podía hacerlo.-Lexa, deberías hablar con ella antes de decidir nada. Me han visto llegar con él, puedo decir que es mío, que no puedo hacerme cargo y...

-Aunque sea sola me voy hacer responsable de Aden. Yo tampoco estoy preparada para ser madre y no sé si lo haré bien pero trataré de hacerlo lo mejor posible.

-No puedes dejarla sola ahora.-Acarició algunos mechones de mi pelo.

-Es decisión suya.