Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen si no a Masami Kurumada, esto es sin ningún lucro.
Capitulo 11: Pequeños vanidosos ¡toma uno!
Un sol radiante como no se había visto en mucho tiempo cubrió las caritas de una decena de niños que aun en sus cobijas se enrollaban prolongando su descanso hasta tarde. Al sentir el molesto astro rey sobre sus caras, poco a poco abrían sus ojitos deslumbrados y alejaban las sabanas de sus cuerpos. Los más responsables como Shiryu y Shun, se levantaban con ánimo al comienzo del día corriendo hacia la regadera y los más perezosos como Seiya y Hyoga caminaban con fastidio agazapándose contra las almohadas. Cada uno tomaba sus ropas después de lavarse y se dirigía al comedor, como todos los días, como estaba marcado.
Tatsumi entró esa mañana al comedor con impaciencia observando a los niños que solo deseaban que no los molestara. La presencia del calvo ante ellos después del suceso con Ikki era imponente incluso para borrar cualquier sonrisa.
—Hoy no habrá entrenamiento, tendrán una actividad—comentó parcamente el mayordomo después de un silencio tortuoso.
Los más jóvenes se quedaron sorprendidos ante tal suceso, era rara la ocasión en que se detenía la rutina para alguna actividad. Por debajo, un suave murmullo comento:
—Seguro irá a ver a su novia Tatsumi, por eso no entrenaremos.
Los pequeños rieron sutilmente haciendo que los colores se le subieran al rostro al rapado y como desquiciado empezara a gritar:
— ¡Malditos mocosos sinvergüenzas!, el señor Kido ha pedido que esta tarde se arreglen, como si eso fuera posible...—murmuro el calvo—para una fotografía "decente" de la fundación.
Detrás de él, una bolsa negra cayó sobre la mesa sorprendiendo a los infantes.
—Así que aquí en esta bolsa tienen peines, fijadores para cabello y ropa decente para que dejen de ser una vergüenza, los quiero presentables y en la sala en una hora ¿Entendido?
Los niños simplemente asintieron, el calvo se retiro dejando en el mueble la bolsa negra con un sinfín de objetos singulares, haciendo que los curiosos inspeccionaran el misterioso morral.
— ¿Una fotografía? ni que fuéramos animales de zoológico para que nos retraten—comentó Ikki molesto mientras los demás tomaban cada prenda nueva, maravillados.
—A mi me gusta la idea, lo que pasa es que nadie están guapo como el gran Jabu como para una foto. El futuro unicornio sonreía con gran seguridad provocando el tedio en los niños.
—Se me hace que al momento de tomar la cara de Jabu se rompe la cámara—bufó un bromista castaño entre el alboroto.
—Eres un envidioso Seiya, soy tan guapo que por eso Saory siempre me escoge al jugar.
El japonés, fastidiado, atinó a decir—Siempre te escoge porque eres el único que hace todo lo que ella quiere.
—Si es cierto, como la vez que te pusiste un vestido para jugar al té y ser la señora Oyuky—ante el comentario sarcástico de Nachi, Jabu tiñó su rostro rojizo; estaba al borde de un colapso iracundo.
Los niños rieron ante la reacción colorada de su compañero e inmediatamente sin probar bocado, salieron disparados hacia su habitación en busca de su mejor aspecto.
Los pequeños pícaros tomaron las camisetas que más gustaron por los colores y uno que otro corrió hacia el baño tomando el poder del único objeto importante en ese instante: el espejo.
La disputa no duro mucho y el pequeño unicornio tomo posesión de inmediato seguido de Hyoga mientras los demás decepcionados se repartían entre su habitación y el baño.
Los más tranquilos como Shun miraban divertidos aquella situación, era ridícula una pelea por ese objeto al cual nunca nadie prestó atención.
Con el paso de los minutos y valiéndose de una hora; cada uno se cambio el semblante, el peinado y la ropa haciendo de ellos perfectos muñequitos de aparador con solo pequeños detalles que arreglar.
Geki aun no se decidía por el acomodo de su cabello y enojado, exigió su turno en el espejo al unicornio que llevaba tiempo observándose con detalle:
—Vamos Jabu, llevas horas en el espejo sin dejar de peinarte y quedas igual de feo.
El castaño solo hizo una mueca y puntualizo a su compañero:
—Lo que pasa es que me tienes envidia, tú no entiendes que tengo que tener mi mejor pose para Saory, mejor vete que aun no acabo.
En otra parte del baño, Shun consternado por aquella preocupación extrema de los demás en su aspecto ,empezó a creer que él no había hecho suficiente por suyo.
— ¿Shiryu?—preguntó Andrómeda dudoso— ¿Crees que si me pongo un poquito de gel que tiene Jabu me veré bien?
—Mmm...yo creo que si amigo, pero no te pongas demasiado como él,miralo, ya casi se acaba uno de los dos botes que nos dio Tatsumi y quedo espantoso.
Por otra parte de la habitación, otros pequeños padecían un dilema.
— ¿Qué tienes Hyoga?—preguntó Seiya quien no dejaba de acomodarse la camisa pero al ver a su amigo afligido desenredando su cabello rubio, decidió ayudarlo.
—Es que no se dejan de levantar mis cabellos.
— ¡Ya se!—gritó emocionado el pequeño Seiya— Deja te pongo gel del que tiene Jabu y ya verás amigo.
El castaño corrió hasta donde estaba el futuro unicornio y le arrebató de las manos aquel codiciado bote de fijador.
— ¡Seiya devuelve mi gel!
En sus intentos de fugitivo, el futuro pegaso replicaba—Es para todos así que cállate.
Segundos después, el japonés regresaba hasta su compañero ruso con su bendita solución:
—Mira Hyoga te voy a poner poquito ya que tu cabello es muy necio, así que no te espantes.
—Esta bien amigo, solo un poquito—dudoso acepto el futuro cisne. Y es que Seiya y sus magnificas ideas solo podían significar algo: problemas.
Al principio Seiya le puso al cabello de su amigo un poco de la plasta para fijar su cabello pero al ver que algunos pelillos seguían levantándose, desesperado se lleno la mano del fijador y se lo untó a su amigo rubio sin esmero.
Hyoga empezó a sentir su cabello muy pesado pero gracias a los constantes gritos apresurándolos de Tatsumi, dejo de lado el detalle y sólo espero que su cabello estuviera bien.
Cada niño se demoraba demasiado, y por más que Tatsumi gritaba histérico por la presencia del fotógrafo, ninguno estaba dispuesto a salir si no era en perfecto estado. Poco a poco empezaron a fluir los niños entusiasmados hacia el patio de la fundación, parecía que se habían tomado muy enserio la palabra "decente", sorprendiendo con sus estilos muy formales al mayordomo.
Todo parecía marchar bien, todo, hasta que al ver a Hyoga caminar; Tatsumi se quedo pasmado ante aquel casco de cabellos rubios endurecidos, pero ya era tarde y debido a que el fotógrafo ya los esperaba, decidió no corregir el incidente.
En el patio de la fundación ya les esperaban el señor Kido solemne y Saory en un perfecto vestidito rosado con florecillas.
—Abuelo, ¿me veo linda?
—Claro mi pequeña Saory, la más linda de todas.
El unicornio al ver a la pequeña de cabellos morados en un fino vestidito rosa, su cara enrojeció, para él también era la más linda. Segundos después le dirigió una mirada al unicornio y él se deshizo en nervios.
—Bien niños acomódense, unos tres niños al costado del señor Mitsumasa, dos a la izquierda y los demás ...—el fotógrafo observo el peinado extravagante de Hyoga y olvido por completo el orden— en donde puedan.
El señor Kido al ver al futuro cisne, sonrió ligeramente y solo atinó a decir:
—Buen peinado pequeño.
—Gracias señor.
Al fin, colocados en donde señalaba el fotógrafo, los inquietos niños se sentían orgullosos, mostraban su sonrisa como pequeñas lunas y solo esperaban impacientes la señal del artista.
—Justo como tenia que ser, a pleno rayo del sol—se quejó Ikki mientras se acomodaba junto con los demás niños. Perfectamente erguidos, sumiendo sus pancitas y esbozando su mejor sonrisa escucharon atentos todos.
—Bien, niños y señores quiero que miren al lente, que no se muevan ni respiren y mucho menos que cierren sus ojos hasta que yo diga whisky ¿esta claro?—preguntó el experto en gráficos mientras todos consentían.
—Derechitos, a la cuenta de una, dos y tres... ¡whisky!
—Que palabra tan ridícula...—murmuro el futuro fénix haciendo que la solemnidad se perdiera en risas nerviosas y posturas holgazanas. El artista escucho el comentario, exasperado.
La primera fotografía fue un total fracaso aunque sin imaginar esa no seria la única.
—Esta bien, dejemos el whisky ridículo, será hasta que cuente tres, de nuevo lo haremos pequeños, bien a la cuenta de una, dos y tres...
La segunda, no mejor que la primera. En ella se observaba un Nachi colocando cuernos con sus manitas a sus dos compañeros del frente, el buen Shiryu y Shun que con una gran sonrisa disfrutaban la toma mientras por otro lado ,Geki discretamente se sacaba una secreción de la nariz.
—Una vez más por favor manténgase quietos, no coloquen señas ni hagan nada, va a la una, las dos y las tres...
Verdaderamente no era el día del fotógrafo, la tercera toma fue una rotunda decepción. Por una parte un castaño con perfecto peinado no hacia otra cosa que mirar a la única niña presente, Seiya por su parte, no dejaba de hacerse espacio entre Geky y Ban pues ambas robustas figuras lo tapaban de la imagen y Hyoga, pues posteriormente del comentario de Mitsumasa, él era feliz con su peinado pesado sin prestar atención a lo demás.
—A ver por amor de dios, una vez mas a la una, a las dos y a las...
El fotógrafo no advirtió que no llego al número tres, así que la toma era peor que las anteriores, pues todos los presentes mantenían sus ojos cerrados y un pequeño rebelde asomaba la lengua, conocido como Ikki.
— ¡Basta!—agitado gritó el fotógrafo—acomódense como se les de la gana y hagan lo que quieran pero se los suplico, se los ruego, cuando tome la foto ¡no se muevan!
Los niños se acercaron al experto observando su estado fastidiado por no alcanzar sus objetivos. Y un pequeño ingenioso observó un objeto singular que también era parte de la fundación y que merecía su crédito.
—Señor ¿puedo salir con mi balón?—sugirió Shiryu animado mientras el fotógrafo sin hacerle caso le asintió.
Los niños divertidos volvieron al lugar de la toma y cambiaron de posición; se acomodaron a lado de quien y como se sentían cómodos, dejando de lado las poses y tratando de ser más naturales en su expresión.
Seiya y Shun se colocaron en el suelo, arrodillados del lado derecho de Mitsumasa mientras que Ikki, Hyoga y Shiryu a su izquierda, en medio Saory junto a su abuelo y los demás muchachos a los costados.
—Una ultima vez, a la una, a las dos y a las tres...
La fotografía perfecta emergió de la espontaneidad, era tan fácil y el mismo profesional se había complicado el suceso. Después del último click, los pequeños infantes se echaron a correr en el gran patio para echar una partida de futbol olvidándose por completo de la fotografía y dejándose llevar por lo único realmente importante: la inocencia.
— ¡Hey ! Shiryu pasa el balón...
Continuara...
Hola hermosos lectores que siguen a mi lado, he de decirles que esta memoria es una que aparece en recuerdos de Seiya en blanco y negro en la versión animada al hablar con Miho antes de partir al Santuario, quería hacerle un homenaje a ese detalle que a pesar de ser tan pequeño es grande en significado.
Y como olvidar las típicas fotografías escolares donde tenías que ir muy bien arregladito y eran a pleno rayo de sol. Espero haya sido de su agrado y se hayan reído un rato ya que estaba muy trágica, mil gracias por seguir en este camino conmigo.
dedicado para Sakura Li y Alishaluz!lindas gracias por el apoyo,un abrazo enorme!
