11* Hoy es noche de fiesta.

Jacob POV.

Estaba acostado en mi cama, escuchando el sonido del timbre, lo cual fue muy extraño, ya ese día pensaba dormirlo hasta bien tarde, como hacía mucho que no lo hacía, quería tomarme enserio esto de las vacaciones; pero para mi gran buena y adorable suerte… nótese el sarcasmo, alguien quería interferir con esos planes. Me levante muy a regañadientes de mi hermoso recinto y fui a abrir la puerta, encontrándome con un montón de chicos, despeinados, en piyama y esperando a punto de caerse por el sueño.

-¿Qué sucede aquí?- pregunte curioso al ver a todos en mi puerta.

-Alice- dijo entrando Jasper- Créeme cuando ella dice nos vemos temprano, nunca bromea.

-Vaya, pero si la discoteca la abren a las 11- dije quejándome.

-Pero las chicas tienen que arreglarse- dijo Edward- Ya saben cómo son las chicas.

-Y peor si están bajo la vigilancia de Alice- dijo Nahuel.

-No es tan mala como parece- dijo Jasper defendiendo a su chica.

-Lo dices porque es tu chica- se quejo Edward- pero es un verdadero demonio cuando se lo propone.

-Genial, espero que al menos valga la pena- dije bufando.

-Créeme lo valdrá- dijo Emmett entrando con los ojos cerrados.

-Y ahora que aremos- dije confundido, era muy temprano, como para hacer algo, incluso la gente común no estaría despierta a esta hora.

-Dormir- dijo Nahuel, dejándose caer como el resto de los chicos por el sillón.

-Creo que es la mejor idea que han tenido- dije mientras me acostaba en la alfombra de la sala.

Leah POV.

Estaba acostada descansando plácidamente, cuando escuche el timbre de mi puerta.

-Alice- abrí los ojos de golpe, lo había olvidado, se ofreció a arreglarnos, y perfectamente sabía que cuando Alice lo decía era muy enserio, me encantaba que me consintieran, la verdad que Alice tenía todo planeado solo era momento de sentarse y esperar que ella hiciera su magia, aunque algunas veces me parecía un poco exagerado y tenía que decirle que cambiar, o hacer, y aunque ella se enojara por qué no aprecie su trabajo como lo había dejado, sabía que no podía perder mi estilo nunca, cuando viví aquí era la típica chica que no era tan femenina, sin la influencia de una madre, ni muchas amigas, no me arreglaba tanto, además nadie nunca se quejo de mi, nadie hasta que llegó Sam, el era un chico muy especial y sabía que nunca encontraría otro chico como él, por eso el día que me dejo por otra chica me sentí tan mal, recordaba todo lo que me había dicho, era solo otra chica, e incluso estaba consciente de que no era la más bella, ni la más femenina y eso había bastado para que decidiera dar un cambio, cuando me mude al campus, conocí a Alice, ella era toda una experta en la moda y me enseño todo lo que se necesitaba saber, que combinar, que colores me favorecen, el buen uso del maquillaje, como arreglarme sencilla pero al mismo tiempo femenina. Habíamos entrado a clases de Pilates en nuestro tiempo libre y eso nos sirvió bastante para quitar el estrés y al mismo tiempo cuidar nuestra figura. Con el paso del tiempo me di cuenta que mi aspecto había mejorado mucho e incluso me sentía con más confianza que antes, los chicos me miraban y coqueteaban conmigo y aunque nunca había encontrado otro como Sam, no me cerré a la oportunidad de ser feliz, todo iba de maravilla, hasta que llegue aquí y lo vi de nuevo, todos mis miedos regresaron en cuestión de segundos, por suerte Jake estuvo ahí para apoyarme, y lo seguiría estando, así podría demostrarle a Sam que él ya no significaba tanto en mi vida. Después de mi matutina regresión al pasado, me di cuenta que las chicas estaban esperando afuera, por lo que fui a abrirles.

-Vaya, pensé que envejecería en tu puerta- dijo Alice entrando con un montón de bolsas.

-Siempre tan exagerada- dije riendo, las demás chicas venían aun en piyama,

-Veo que tu también estabas dormida- dijo Rennesme entrando.

-Sí, había olvidado los planes de Alice- dije sonriendo- aunque esto no es nada, créeme otros días ha sido peor.

-No sabía que ahora te gustaba arreglarte tanto Lee, antes no lo hacías- dijo Rennesme

-La gente puede cambiar- ella me sonrió y nos fuimos a mi sala, donde Alice ya estaba preparando todo para comenzar con el "spa".

Después de media hora de preparación de miles de cosas que Alice tenía regado por todo el suelo de la sala, comenzó por colocarnos mascarillas para dejar la piel más brillante. Al terminar nos comenzamos a hacer la pedicura unas a otras mientras teníamos quien sabe que cosas en la cara y en el cabello, Alice había decidido que atuendos llevaríamos cada una, era una de sus especialidades, así que se hizo la hora de comida, entre todo y fuimos por unos bocadillos, mientras en nuestra cara había otro tipo de mascarillas, la tercera de ese día.

-Tengo tanta hambre- decía Bella, mientras tomaba un par de bocadillos.

-Creo que puedes combinarlos con tu mascarilla de Aguacate- dijo Rosalie riendo.

-Ni me lo digas, con este olor en la cara y el hambre que tengo, pude haber limpiado mi cara yo misma- dijo Rennesme.

-Creo que exageramos haciendo todo esto, a mi no me gusta mucho- dijo quejándose Bella.

-Cuando será el día que dejes de quejarte Bells- dijo Alice- una mujer tiene que aprender a darse un gusto de vez en cuando.

-Pero esto es exagerado- dijo ella bufando.

-Créeme luego empiezas a tomarle el gusto- dije recordando mi primer spa con Alice.

-Lo sé recuerdas ese día- dijo ella como si leyera mi mente- fue genial, hubieran visto la cara que tenía Leah cuando empecé con todo.

-Pero como cambio, cuando terminaste, en realidad me gusto el cambio- dije mientras ambas suspirábamos riendo.

Pasamos un tiempo riendo y conversando, cuando Alice sacó su móvil y llamo un número.

-Hola cariño como estas- dijo ella saludando a Jasper- Mas te vale que no estés dormido terroncito, porque ya es momento de que comiencen a arreglarse- dijo enojada- si no estás listo al tiempo que decidimos nos iremos sin ustedes ok- dijo sonando su pie- ahora pásame a Jacob, si Jake, porque demonios permitiste que se durmieran todos, mas te vale que estén listos, les tenemos una sorpresa y si en una hora no están afuera esperando despídanse de ella entendido, si lo sé me lo han dicho.

-Jacob se quejo de mí diciendo que era muy temprano.

-Es tan típico en él- dijimos yo y Rennesme al mismo tiempo.

-Pero él me lo agradecerá cuando te vea- dijo Alice sonriendo- no podrá dejar de mirarte, estas preciosa amiga- dijo sonriendo- aunque claro tú no necesitas nada de eso, mira como lo tienes, se nota que te adora- dijo y supe que estaba tratando de poner celosa a Rennesme, yo reí un poco y ella encogía los hombros, notamos que Rennesme se giraba para no vernos.

Después de un merecido descanso y continuar con nuestro spa, ahora arreglándonos nuestras piernas, utilizamos una crema que Alice traía, según era para que el color no fuera tan apagado, tenía unos destellos dorados, a mi me encantaba, hacían lucir las piernas más lindas y con un mejor color. Íbamos peinándonos de una en una pero ayudándonos entre todas, claro bajo las exigencias de Alice y el consentimiento de todas, yo fui la ultima en pasar, Alice aliso mi cabello, y acomodo mi flequillo de un lado, se veía súper largo y muy brilloso, parecía de esos de anuncios, la verdad que se notaba un poco diferente, después de maquillarnos, nos probamos los atuendos, para Bella, era una falda de jeans y una blusa color azul tipo halter, Rosalie era un vestido muy sexy de color rojo que combinaba con el color de sus labios, Alice llevaba puesto un vestido abombachadito de color negro, Rennesme un pantalón pegado al cuerpo y una blusa strapples, mientras que yo llevaba un short jeans pegado al cuerpo y una blusa naranja con un buen escote en la espalda y pegada al cuerpo que resaltaba mis exuberantes curvas como las llamaba Alice. Me gusto el resultado nos veíamos demasiado bien, ya estábamos listas para la discoteca.

Jacob POV.

Después de la llamada de amenaza de Alice, decidimos comenzar a prepararnos, simplemente nos dimos un baño mientras unos arreglaban su cabello y otros nos cambiábamos, me coloque unos jeans y una camisa formal color negra, y peine mi cabello para arriba, los otros chicos iban muy parecidos, solo que sus camisas eran de diferente color, todo muy sencillo como los buenos chicos que somos.

-Más vale que salgamos les recuerdo que Alice nunca bromea- dijo Jasper abriendo la puerta para salir.

Estuvimos 15 minutos esperando frente a casa de Leah, hasta que se abrió la puerta y comenzaron a salir las chicas, primero Alice, y fue anunciando a una por una, Bella que estaba más roja que un tomate, Rosalie que se mostraba muy coqueta y se fue junto con Emmett, Rennesme que estaba demasiado bella esa noche, muy linda, con ese pantalón pegado al cuerpo y sus cabellos acomodados en una coleta alta, entonces note que se encaminaba a su encuentro con Nahuel que sonreía, y bufé por lo bajo, hasta que observé a Leah, estaba totalmente hermosa, traía un short, o dios como me encantaba cuando usaba ese tipo de ropa, definitivamente, Alice había hecho un gran trabajo, su cabello se veía muy brillante y sedoso, se dio una vuelta a petición de Alice y literalmente se me cayó la mandíbula al piso cuando note la falta de tela en su espalda, y lo bien que le quedaba el atuendo, marcaba todas sus curvas y sus piernas se veían tan firmes y torneadas con esos zapatos de tacón, no noté que estaba embelesado hasta que Alice me comenzó a tronar los dedos en la cara, haciendo que todos rieran.

-Vaya, pensé que te habíamos perdido- dijo riendo

-Yo… vaya Leah, estas guapísima.

-Gracias- dijo coquetamente, mientras caminaba hacia mí y enlazaba sus manos- que bien que te guste, lo hice por ti- yo casi me caigo de espaldas al escuchar su voz, era tan sexy, estaba seguro de que parecía un completo idiota a su lado.

Llegamos a la discoteca, en poco tiempo y nos fuimos directo a la entrada, Alice se había encargado de hacer reservaciones por lo que no necesitábamos esperar en la fila, la verdad que esa enana lo tiene todo bien planeado, yo iba de la mano con Leah, y pude notar que todo mundo se nos quedaban viendo, algunos chicos con envidia, pues sabían que ella ya estaba ocupada, y me sentí tan orgulloso de ser yo quien fuera el afortunado, aunque sea solo una mentira. Nos fuimos a una zona VIP y teníamos nuestra mesa para nosotros solos, las chicas estaban bailando mientras Alice pedía algunas bebidas.

-Hoy es noche de fiesta, por lo que tenemos que elegir algún resignado- dijo riendo- para que nos cuide mientras nos emborrachamos libremente, hay que disfrutar que somos jóvenes y estamos de vacaciones- concluyó.

-Yo no estoy muy acostumbrada a tomar Alice- dijo Bella y Leah.

-Por eso ustedes están fuera del trato, deben aprovechar que hoy alguien las cuidara- ellas negaban pero contra Alice no podían.

-Y como elegirás un "resignado"- dije riendo y haciendo comillas con los dedos.

-Veamos- dijo buscando algo de su bolso- listo- dijo mientras sacaba unos palillos- el que tome el palillo más corto es el que tendrá el honor y deber de cuidar de todo el grupo- todo mundo comenzó a sacar un palillo, el mío fue de tamaño normal, por lo que estaba salvado y podía tomar un poco, no acostumbraba beber mucho, pero al menos tomaría algo. Al finalizar Alice comenzó a reír- al parecer todos tuvieron mucha suerte y yo seré quien los cuide, por lo que pueden tomar sin restricciones- dijo dando a cada uno una bebida. La noche pasó de lo más genial, estuvimos bailando y tomando, estaba empezando a sentirme un poco mareado y pude notar que Leah, también, pero es que esa duende se encargaba de que terminando su bebida, comenzará con otra, no le daba tregua, Leah reía demasiado y tuvo que quitarse los tacones para caminar, porque tenía dificultad.

-Leah nunca había tomado en su vida- dijo Alice riendo- no recordara nada de lo que sucedió, tengo que tomarle una foto para que la vea mañana, no podrá creerlo- Leah estaba arriba de unos sillones junto con las otras chicas, todo el mundo las miraba, por su belleza, Alice tomaba fotos para recordar este momento, Leah se bajo y comenzó a caminar hacia la barra. La seguí un poco preocupado de que algo le pasara, entonces noté que un chico se le acercaba, y la tomaba de la cintura, ella se quejaba e intentaba zafarse de él, pero por su condición no podía hacerlo.

-Que te parece si te invito una copa- Leah no hablaba pero intentaba quitárselo, luego el chico le dio de su bebida, pero no parecía algo normal, vi que tenía un poco de polvo blanco en el cristal.

Leah se lo tomo a fondo y se empezó a alejar- ya, ahora deja que me vaya- pero el chico empezó a abrazarla, y no la dejaba ir.

-Déjame en paz, quítame las manos de encima- se quejaba mientras el chico le tocaba las piernas.

-Tranquila, esto va a gustarte- decía el chico, entonces todo el efecto del alcohol paso a segundo plano y me le lancé al chico, comencé a golpearle la cara- hey no sabía que estaba contigo, tranquilo- dijo tratando de cubrirse la cara- suéltame o llamaré a seguridad

-Mas te vale que no le pase nada, porque entonces no tendrás a quien contarle- dije enojado, luego tome a Leah de la cintura, y la llevé afuera, para que se aclarara la mente, ella estaba como un zombi, al parecer el estúpido la drogo.

-Como te encuentras, estas bien que sientes- le pregunte, pero ella solo reía y cerraba los ojos

-todo es muy raro- decía y yo estaba empezando a preocuparme, pero un chico que llegó y vio la situación, se acercó.

-Son solo tranquilizantes las usan muy seguido por acá por eso no debe de beber nada de un desconocido, no te preocupes, el efecto se le pasara pronto, solo no la dejes sola- yo asentí y el chico se fue con sus amigos.

-Leah, que te hicieron, juro que si algo te pasa yo mismo me encargo de hacer que ese idiota pase el resto de su vida sufriendo- Leah no decía nada solo se abrazó a mí, yo la abracé y le acariciaba la espalda.

-Eres tan tierno Jacob, sabes que yo te quiero mucho- decía ella tranquilamente, pero riendo un poco- me gusta cuando te pones serio, eres muy sexy- dijo ella, al parecer le estaba haciendo efecto el alcohol.

-Crees que soy sexy- dije riendo.

-Eres sexy- dijo ella acercándose, y dándome un beso, yo sin dudas le respondí, la verdad que me gustaba mucho besarla, no podía evitarlo, estuve así por unos minutos, luego ella se alejo- crees que yo soy sexy- pregunto coquetamente, parecía una niña pequeña, en ese momento llegaron los chicos, y Alice decidió que era momento de irnos, nos dejo en mi casa.

-Puedes cuidar de ella, no está acostumbrada a tomar y no me gustaría que le pasara algo, yo tengo que ir con los demás, y al parecer eres el único sobrio- dijo un poco preocupada, pero con una sonrisa diabólica.

-Yo puedo cuidarme sola, no soy pequeña- dijo Leah enfurruñada- además no estoy borracha- comenzó a caminar, pero casi cae, por lo que mejor la tome.

-No te preocupes yo cuido de ella- le dije a Alice, ellos se fueron y yo cargue a Leah, para que no sufriera algún accidente, no sabía si llevarla a su casa o a la mía, entonces decidí que mejor sería ir a mi casa, así podría cuidar mejor de ella. La subí a mi habitación y la baje, estaba pensando si llevarla a la habitación de mis hermanas o a la de mis padres o dejarla en la mía e ir yo a otra habitación. Cuando me gire Leah estaba viéndome riendo.

-No es mi cuarto- dijo quejándose.

-Pero que observadora, hoy dormirás aquí, que te parece- ella asintió y camino hacia a mí, iba a despedirme de ella, pero comenzó a besarme.

-Me gustan tus besos, eres muy bueno en esto- dijo mientras continuábamos besándonos, no me dio tiempo de responder, estuvimos más tiempo del necesario haciendo eso, hasta empezó a bostezar- tengo sueño- dijo alejándose, dejándome solo y comenzando a quitarse la blusa, yo la detuve, sabía que Leah no haría eso si estuviera en sus 5 sentidos- déjame, esta ropa es incómoda, no podre dormir- dijo quejándose.

-Mira te parece bien esto- le dije mostrándole una camisa, ella acepto y luego me gire un poco para darle espacio, cuando voltee ella estaba solo con la camisa puesta, tuve que tragar en secó y alejar un poco mi mirada- nos vemos mañana, si necesitas algo me llamas.

-Jacob- me llamo me gire y ella palmeo la cama- hemos dormido juntos antes, además no quiero estar sola- dijo haciendo un puchero- fui a un lado de ella y me acosté, entonces ella tomo mi camisa y comenzó a desabrocharla.

-Que haces- dije confuso.

-Es incomodo- se encogió de hombros- además me gustas más sin camisa- empezó a reír, yo sonreí con ella y deje que siguiera con su trabajo, pero la verdad que estaba batallando mucho, así que empecé a ayudarle, al final, ella se me quedo viendo y sonrió- Vaya, no recuerdo que fueras tan fuerte- dijo pasando sus manos por mi dorso, yo solo la miraba embobado.

-El trabajo en el taller ayudo un poco- le confesé.

-Me gusta- dijo mientras se apoyaba y me daba un beso el centro del pecho, solté el aire que tenía retenido y sin pensarlo comencé a besarla, la gire dejándola debajo de mí, y ella continuaba besándome mientras acariciaba mi espalda, entonces comencé a subir mis manos por sus piernas, pero noté que dejaba de besarme, gire para ver su rostro y estaba completamente dormida, se veía tan hermosa y pacífica, pero no podía creer que estuviera dormida, creo que fue el efecto del tranquilizante, entonces me aleje un poco de ella, y fui a tomar una ducha.