Okei! Bueno antes que nada quiero pedir una disculpa a las personas que tanto aprecio, los que se están pendiente de cuando subo un capítulo nuevo, aquellas que aunque la historia no sea demasiado buena siempre están ahí; Tardé mucho tiempo en actualizar por que el capítulo comencé a escribir a inicios de diciembre, pero es justo por esas fechas cuando mi semestre está por terminar y los maestros se ponen las pilas para joderme los últimos días del año, por si fuera poco, a mi hermano le regalaron una Wii en navidad así que fue otro aspecto a considerar para mi distracción ¬¬

Espero y comprendan =/

Disclaimer: Bueno como muchos ya saben, ninguno de los personajes que aquí aparecen me pertenece, con excepción de unos cuantos no tan buenos xD los demás son obra de Nagaru Tanigawa-sama...

Ahora si, sin más ni más aquí les dejo el capítulo... Disfrútenlo =)


Capitulo 9 "Invasión" 2da Parte

Apenas me levanté del suelo me integré a la compañía, al parecer el tal Zim era uno de los mejores pero también de los más rigurosos. Ya estaba algo viejo pero tenía la vitalidad de un joven, no paraba de caminar de un lado a otro, gritando órdenes y castigando con la más mínima excusa.

- Mete el estómago! – Le gritó a uno mientras lo golpeaba en el vientre con su vara... - Y tu acomódate la gorra! - Esta vez golpeó ligeramente con la palma abierta a una chica de las primeras filas.

Por aproximadamente dos horas más estuvimos corriendo alrededor del cuartel, al parecer aún no íbamos a siquiera tocar las armas.

- Ahora... quiero ver que tan fuertes son, aunque no lo parezca yo soy el mejor en combate cuerpo a cuerpo en este cuartel - Eso era algo difícil de creer, considerando que el hombre no tenía menos de cincuenta años y medía aproximadamente un metro con setenta centímetros. Lo que había dicho incluso sonaba gracioso, pero alguien se me adelantó... una risa se escuchó por entre los cadetes.

- Hehe... tu eres el que me da risa... serás el primero al que voy a examinar, pasa al frente por favor, a menos que tu risa haya sido falsa - Uno de los cadetes se movió por entre los demás, era muy grande y se veía también muy fuerte, se veía que si estrujaba a Zim lo podría partir por la mitad fácilmente. El grandote se pudo frente a él - Bien niño... ahora lanza tu ataque... - Sin dudarlo, el gran hombre le lanzó un puñetazo directo a la cabeza, a lo que Zim solo lo recibió con una llave inmovilizando su brazo, un movimiento y lo tenía a su merced en el suelo, otro movimiento y se escuchó como su antebrazo se partía por la mitad.

- Argh! – Gritaba el pobre chico en el suelo agitando su deformado brazo.

- Doctor! - Gritó también Zim, a lo que dos cadetes médicos se acercaron - Curen a ese bueno para nada... - Los dos soldados con la insignia de médico se llevaron al chico en una camilla.

Zim se aventó un discurso sobre la importancia de la fuerza y la destreza física, de pronto, una chica se paró detrás de él, en cuanto sintió la presencia de ella giró rápidamente dando un codazo al aire, ella solo lo detuvo con su antebrazo mientras le daba con la mano una hojas, al parecer ella también era nueva. Zim leyó detenidamente y después alzó la vista.

- Yuki Nagato... que nombre más extraño...

- Reportándose, señor... - Su voz apenas era perceptible.

- Bien niña, ya que estás al frente y no tienes ningún tipo de desgaste por el entrenamiento que estas basuras acaban de hacer, que te parece si me muestras tu potencial...?

Arrojó las hojas que la chica le había dado, ella no respondió nada, solo arrojo su pequeña mochila y se apartó un poco. Zim lanzó una patada baja y ella la recibió de la misma manera, lanzó un golpe de fuera hacia dentro y ella lo esquivo agachándose, cosa que Zim aprovechó, de un rodillazo en la cara de ella la mandó directo al suelo, cayó de sentón y tenía algo de sangre en la boca, la escupió y se dispuso a levantarse pero se topó con la mano de Zim, pretendía ayudarla a levantarse, ella ingenuamente tomó su mano, Zim la levantó con fuerza dispuesto a rematarla, pero ella utilizó el impulso para darle un buen golpe justo entre los ojos. Zim cayó al suelo con la mirada perdida, después comenzó a reír.

- Yuki Nagato... gracias a ti los dejaré irse temprano... - Fue lo ultimo que dijo antes de ceder ante los síntomas de una buena paliza. Estaba a punto de oscurecer así que todos nos dirigimos a la estancia de nuestra compañía.

El sol se estaba poniendo, apenas y pasaban de las seis de la tarde, toda nuestra pequeña compañía pasamos antes al comedor, no había comido nada en todo el día así que estaba hambriento. Ya en el comedor, que era realmente grande, se encontraban muchos cadetes y demás con rangos superiores, también eran muchas la opciones de comida que podías escoger. Tomé una charola y me formé en la fila, frente a mi y detrás se encontraban mis compañeros, también el grandote al que Zim le había roto el brazo, tenía un extraño artefacto metálico con un líquido azul dentro, al parecer eso le estaba ayudando a curar su brazo, ya podía moverlo con normalidad.

- Ese Zim... enserio me ha hecho enfadar! Hacerme esto en lo que se suponía era solo una pequeña prueba... - La verdad se escuchaba muy molesto, pero quien no lo estaría? Que te rompan el brazo intencionalmente en un entrenamiento no es algo fácil de digerir - La próxima vez me las pagará...

- Crees que haya alguna diferencia... él te volvería a patear el trasero - Le respondió una chica.

- Tu qué sabes?! Si a mi me hizo esto, a ti seguramente te habría matado de un golpe... no lo crees? - A su respuesta la chica solo lo miraba con rencor.

Todos ya teníamos nuestra comida pero no nos sentamos juntos, yo preferí apartarme para pensar un poco, no estaba seguro acerca de qué quería pensar, tal vez solo quería estar sólo. Ya había terminado de comer cuando dos chicas se sentaron frente a mi, a una de ellas la reconocí inmediatamente, con la otra tardé un poco en darme cuenta de que también era de mi compañía.

- Hola... - Me dirigí a ambas.

- Hola... Kyon-kun... - Dijo una de ellas tímidamente, me sorprendió que supiera mi nombre, también recordé haberla visto alguna vez, pero ningún lugar me venía a la mente.

- Oye... te he visto antes...? Quizás en la...

- Si si! Y-yo estudiaba en la misma preparatoria que tu... También Yuki-chan... - Dijo señalando a la otra chica que no paraba de beber un vaso de jugo mientras escuchaba lo que decíamos.

- Justo de la escuela es de donde te recuerdo... ibas en la clase siguiente a la mía... verdad?

- Kyon-kun! Iba en tu misma clase... - Hizo un pequeño puchero y metió comida a su boca como parte del mismo.

- Ohh! lo siento! En verdad lo siento... es que yo nunca he sido muy sociable... así que no le pongo mucha atención a la gente.

- ... - Solo se quedó viéndome a los ojos - Eso lo esperaría de tu amigo el rarito... pero no de ti... - Cuando dijo eso su amiga comenzó a ahogarse con su propio jugo y lo derramó todo sobre su ropa.

- Lo siento... - Rápidamente se puso de pie y salió del comedor.

- Será mejor que también nosotros nos vallamos... - Busqué en lo más profundo de mi mente el nombre de esa chica, tenía vagos recuerdos de los pases de lista, lo máximo a lo que podía aspirar era a recordar su apellido, creía tenerlo - Asahina-san... - no estaba completamente seguro de que así se llamara, pero ya no había vuelta atrás...

- Está bien... - Al parecer estaba en lo correcto, sonrió y fuimos en la dirección en la que había ido su amiga.

Salimos de ahí para no meternos en un problema, al ser nuevos no sabíamos los límites que teníamos, era mejor no arriesgar para nada. Todos nosotros íbamos a vivir en el mismo cuarto, un cuarto que tenía cinco literas. A mi me tocó en la cama baja de una de ellas, la tal Nagato estaba en la alta de la misma y Asahina-san-san al lado nuestro.

Durante un mes todo estaba saliendo muy bien, ya habíamos aprendido todo lo básico y al fin manejábamos las armas; cortas y largas, de asalto y armas pesadas, disparando a blancos en movimiento e inmóviles. Respecto a lo personal... ya tenía un grupo selecto de personas confiables, Asahina-san-san y Nagato, ellas se habían convertido en dos muy buenas amigas, casi siempre se nos podía ver juntos. Una chica de piel pálida llamada Emiri y el grandote al que le habían roto el brazo, su nombre era Ralf, también estaban dentro del círculo. El tiempo seguía pasando y cada día nos convertíamos más en verdaderos soldados.

Las trompetas sonaron una mañana soleada, a las seis de la mañana ya hacia un calor infernal y el sol brillaba con tanta intensidad que podría quemar tu piel si no usabas la protección adecuada. Zim nos separó en dos grupos, azules y rojos, íbamos por fin a poner a prueba las estrategias militares que habíamos aprendido.

- Bien chicos... - Decía Zim mientras sacaba unos rifles de asalto del almacén - Estas son armas de salva, las balas no penetraran su piel pero les provocará un dolor aún mayor... así que cuídense de la misma forma.

- Señor, si señor! - Dijimos todos al unísono.

El propósito del ejercicio, básicamente, era tomar la bandera de la base del equipo contrario, la otra opción era inmovilizar a los enemigos, a balazos obviamente. Nos pusimos de acuerdo para saber quien iba a proteger nuestra base y quien atacaría la base enemiga; Nagato, Asahina-san y yo iríamos a la ofensiva, Emiri y Ralf se quedarían vigilando.

Avanzábamos estratégicamente, no queríamos toparnos con ningún enemigo, el escenario era algo parecido a un campo de paintball, mientras que en un sitio había muchas cosas y lugares para esconderse, otros eran completamente campo abierto.

Estábamos a unos cincuenta metros de la base enemiga, ya podía ver la bandera ondulando con el viento, no podía ver a ningún enemigo en lo alrededores, eso era lo que me preocupaba. Estuve vigilando por unos minutos, Nagato y Asahina-san cubrían mi espalda aunque nunca llegó a ocurrir algo.

De pronto se me ocurrió una gran idea, recordé haber visto en un programa de sobrevivencia que las bengalas eran esenciales para que un posible rescatista conociera tu posición, pensé en usar eso como una trampa, por suerte nuestro pequeño arsenal contaba con esa herramienta. Saqué la pequeña pistola color naranja de mi mochila, apunté al cielo y disparé, una gran esfera que irradiaba luz se fue elevando por el cielo, era de color azul, así que ellos se darían cuenta de que era una bengala enemiga.

- Vámonos de aquí... - Dije en voz baja a mis dos compañeras, quienes me siguieron sin hacer preguntas sobre lo que había hecho.

Nos refugiamos en unas rocas cerca de una pequeña colina no muy lejos de donde había preparado mi trampa. Nagato vigilaba el lugar con un rifle francotirador, el que dominaba muy bien, apuntaba con un pulso tan firme que haría ver mal al mejor los pintores.

- Qué es lo que están esperando? - Dije sin mover los ojos de aquel lugar.

- ... - Nagato solo seguía mirando a través de la mira, sin mover un músculo - Los tengo... - Dijo de pronto, pude ver que tres soldados enemigos se acercaron al lugar del que había salido la bengala, buscaban en todas partes algún rastro de nosotros, escuché un disparo a un lado, de pronto uno de los soldados se desplomó cuando una pequeña nube de polvo explotó en su pecho, sus dos compañeros se alarmaron y miraron desesperadamente en todas direcciones tratando de descubrir de donde les habían disparado, pero Nagato no les dio tiempo de siquiera pensar con claridad, disparó de nuevo, otro disparo mortal, solo quedaba un soldado en pie, que al ver la situación de sus compañeros solo pudo salir huyendo cubriendo su cabeza con sus manos, si de algo estaba seguro era de que Nagato no lo iba a dejar escapar, no tenía muy claro el daño que ese tipo de balas podría provocar sin impactaban la cabeza de alguien, pero ella no se iba a detener a preguntar, un último disparo y el polvo blanco fue visible mientras el pobre hombre caía con las manos aún en la cabeza.

- Bien hecho! - Le dije animándola a lo que ella solo recargó su rifle - Ahora salgamos de aquí...

Volvimos al lugar del que habíamos partido, ahí se encontraban los dos primeros a los que Nagato había disparado, aún no se reponían del golpe cuando Asahina-san les disparó de nuevo a ambos, esta vez cayeron desmayados, al parecer ese polvo blanco no era simple harina, podía sentir un aroma irritante al estar cerca de ellos. Pasamos al que se encontraba más adelante, a ese ni siquiera lo volteamos a ver ya que parecía no estar en buen estado.

Nagato iba frente a nosotros, Asahina-san y yo la seguíamos, de pronto vimos como puso una rodilla en el suelo, apuntó de nuevo con su rifle y disparó, un soldado cayó unos dos metros de un plataforma, ya había eliminado a cuatro de los cinco enemigos, o ella era muy buena o la estábamos teniendo demasiado fácil.

Nos acercamos a la bandera enemiga, estaba a unos cuantos escalones de poder tomarla. Olvidé por completo que aún quedaba un enemigo, pero como no habíamos tenido ninguna señal de él supuse que Emiri o Ralf se habían encargado ya... Pero, por qué el juego no había terminado?

- Vamos, tómala - Le dije a Asahina-san, la chica no tenía mucha confianza, así que la deje hacer eso para que confiara más en ella misma.

- Está bien - Dijo mientras sonreía inocentemente y subía los escalones.

Nunca esperé que tal cosa ocurriera, algo así jamás me pasó por la mente, la realidad me daba la oportunidad de suspirar profundamente, teníamos suerte de que fuera un entrenamiento, de no ser así, no tengo idea de lo que hubiera hecho. Asahina-san estaba a punto de subir el último escalón cuando recibió un disparo en el pecho, ella solo cayó hacia atrás, la sujeté antes de que tocara el suelo. En ese mismo momento Nagato intentó apuntar pero también recibió un disparo. Los más rápido que pude la tomé con mi brazo libre y me refugié con ambas detrás de la plataforma.

Tan cerca y tan lejos, la bandera se encontraba a unos cuantos pasos de distancia, pero no podía hacer ningún movimiento equivocado. Tenía una pequeña idea de la dirección en que venían los disparos. Así que me puse a pensar en otra estrategia para salir de ese apuro.

- Están bien? - Les pregunté mientras removía un poco de ese polvo blanco de sus caras.

- Si.. cof cof! - Asahina-san respondió tosiendo, Nagato se levantó después de un rato - Pero me duele cuando respiro...

- Irrita los ojos... - Dijo Nagato con su seriedad habitual mientras se tallaba los ojos.

- Bien... quédense aquí mientras yo me encargo de esto... - Dije mientras tomaba una pequeña pistola.

Caminé unos cuantos pasos, me senté apoyándome en la pared y dando la espalda al punto donde yo pensaba que nos habían disparado. Di una rápida mirada, volví mi cabeza cuando vi el lente del enemigo, apenas y pude esquivar el disparo, el borde de la pared se llenó de ese polvo, un poco más y seguro habríamos perdido. Decidí jugarme todas las posibilidades en una sola, no tenía muy claro lo que quería hacer pero me vería muy bien si daba resultado. Más que practicar una táctica de guerra, parecía más una jugada de algún videojuego de disparos futurista.

Tomé dos granadas de humo, lancé una por el lado contrario al que me encontraba y la otra justo frente a mi, me metí en la nube de humo, con el sol justo a mi espalda esperé por alguna señal, finalmente se mostró, un pequeño resplandor bailaba al otro lado de la espesa nube, solo tenía una oportunidad así que casi a ciegas apunté con mi pistola en esa dirección. El pequeño resplandor desapareció, esperé a que la nube de disipara, cuando finalmente pude ver algo, a lo lejos vi el cuerpo de una chica en cunclillas, su casco y su cara estaban completamente manchados de blanco, al parecer había hecho un disparo perfecto casi completamente a ciegas.

Corrí rápidamente hacia la bandera en la plataforma, la saqué de la base y la agité en el aire, se escuchó un fuerte silbido mientras Zim se hacia presente en un mini palco elevado sobre el campo de batalla unos 10 metros.

- Bien hecho equipo azul - Dijo con una sonrisa en su cara - Espero que a todos los rojos aún les quede energía por que estarán entrenando conmigo toda la noche, excepto tu! - Con su dedo índice señalaba a la chica que había derribado a Nagato y a Asahina-san - Pueden retirarse... Dio media vuelta y caminó hasta que ya no lo pude ver.

Después de eso todos fuimos a las duchas, por suerte, al menos para algunos, las duchas no eran mixtas, al parecer aún había algo de respeto para las cosas esenciales.

- Hubo algún problema contigo y Emiri?

- No... de hecho todo estuvo muy tranquilo... - Dijo mientras terminaba de enjuagarse - Al menos me hiciste un favor - Una sonrisa se formó en su rostro.

- Qué cosa? - Dije sin prestarle mucha atención a lo que había dicho.

- Eso... Emiri y yo estuvimos hablando, al parecer nos entendemos muy bien... - Esa gran sonrisa seguía en su rostro - Espero poder llegar a algo con ella.

- Estará bien, mientras no hagas nada indebido con ella todo estará bien - Dije bromeando mientras salía de la ducha.

Él salió justo después de mi, nos vestimos con el uniforme para dormir y salimos del baño, decidimos no ir a comer ya que era muy tarde. Dentro de nuestro dormitorio no había mucha gente despierta, solo Nagato, Asahina-san y Emiri, además de otro tipo al que no conocía. Estuvimos hablando los cinco hasta que un oficial me mandó llamar con un cadete. Fui casi corriendo a su pequeño cuartel al otro lado de la base, me presenté y me dejaron pasar de inmediato. Ahí dentro se encontraba Zim junto con el mayor Johnson, quien se puso de pie, mientras lo saludaba se dirigió a mi.

- Descanse soldado... - Obedecí su orden - verás... Kyon, cierto?

- Si, señor...

- Tu oficial me ha estado hablando de ti... - Solo miré a Zim de reojo - Dice que haz mostrado tener madera para esto.

- Solo hago lo que debo, señor! - Me gusta mucho que me alaguen, y más por este tipo de cosas.

- Bien, hemos decidido darte un escuadrón, para que transmitas todo ese entusiasmo y energía a tus compañeros, que desde ahora estarán a tu completa disposición, solo trátalos con respeto - No supe si lo último lo dijo bromeando pero comenzó a gustarme la idea - Bueno... puedes retirarte.

- Si, señor! - Di media vuelta decidido a salir de esa habitación con la frente en alto, pero otras palabras del mayor me hicieron detenerme.

- Espera! Kyon... - De nuevo me puse frente a él mientras buscaba algo en los cajones de su escritorio - Toma, este paquete llegó esta tarde, al parecer viene directamente desde el Cornelia, también parece ser de una chica... - Solo me vino una persona a la mente - Bien... descansa, mañana debes despertar temprano, tu y tú escuadrón.

- Gracias señor... me retiro, con su permiso - Saludé y salí de ahí.

No tenía idea de lo que contenía ese paquete o si en verdad era de ella, pero no quería perder tiempo, me dirigí a mi dormitorio tan rápido como me permitían mis pies. Cuando llegué ya se encontraban todas las luces apagadas, entré con la cautela del mejor de los ladrones, al llegar a mi litera miré en todas direcciones, Nagato estaba durmiendo arriba y Asahina-san a un lado también lo hacía.

Encendí una pequeña lámpara y abrí el paquete, un pequeño DVD estaba dentro, en la tapa solo decía "Kyon-kun", al parecer era un mensaje en video, lo puse en la pantalla que tenía integrada la litera, procuré bajar el volumen, lo mínimo para que yo pudiera escuchar. Inmediatamente Haruhi apareció en la pantalla...

- Kyon-kun... como estás? Espero y muy bien, yo me encuentro de maravilla - Se veía tan hermosa con su traje de piloto y su cabello recogido, a su espalda había una gran ventana desde la que se podía ver una increíble vista de un planeta muy grande y de color verdoso - El lugar es sorprendente, cuando recién llegué me perdía mucho, pero ya lo conozco como la palma de mi mano - Decía con una gran sonrisa en su rostro que me hacía desear estar ahí con ella - Pero... mi entrenamiento se pondrá más severo cada vez, ahora casi no tengo tiempo para mi, mucho menos lo tendré cuando las cosas se pongan más estrictas... Creo que no será bueno para nosotros comunicarnos solo por mensajes, yo no puedo salir de la nave y no hay forma de tu llegues aquí... así que lo mejor será que dejemos nuestra relación como la dejamos en el momento en que nos despedimos... por nuestro bien - No vi ningún signo de tristeza en ella, me era difícil creer sus palabras, pero cierto o falso yo ya estaba muerto... - Espero que nos volvamos a ver, hasta luego... - La pantalla se tornó azul y el pequeño DVD fue expulsado.

Ya no sabía que pensar, todo lo había hecho por ella, ahora ella me había desechado, quise buscarle el lado bueno a sus razones pero solo me estaba haciendo daño, ya no quería saber nada, desde ese momento mi vida había acabado... de pronto sentí un cálido abrazo por la espalda, no sabía quien era pero me hizo sentir mejor por un segundo, me abrazaba transmitiéndome una gran seguridad, me olvidé de todo por un momento.

- Lo siento... Kyon-kun - sonreí al reconocer su voz - Yo estaré contigo...

- Gracias... Asahina-san - dejé que me viera sonreír, aun estaba con el corazón destrozado, pero no quería que ella se sintiera mal por mi. Nagato asomó su cabeza desde su cama, nos vio por unos segundos con su expresión de todos los días.

- Lo siento... - Dijo casi sin ganas de hablar - Buenas noches... - Se giró y volvió a dormir.

Asahina-san regresó a su cama y yo hice lo mismo, no dormí esa noche, no podía sacarme de mi mente lo que Haruhi había dicho. Raras veces me siento contento, pero desde aquel día yo era el hombre más feliz del mundo. Comencé a sentirme extraño, ya no me sentía triste, era otro sentimiento el que me dominaba, me controlé lo mejor que pude. Resentimiento, eso era, sentía un gran resentimiento hacía ella, sentía que se había burlado de mi. Pensé que tenía mucha suerte por estar tan lejos de mi. Sería mejor concentrarme para no perder la cordura. Me quedé dormido después de calmarme un poco, al final quedé tan confundido que decidí dejar de pensar en eso y concentrarme en mi trabajo.

Los meses pasaron y yo me consolidé en mi puesto, era respetado por todo mi escuadrón y yo los respetaba a ellos, todo iba de maravilla. No supe nada de Haruhi por un tiempo, de vez en cuando me mandaba fotografías, pero yo ya no tenía interés alguno en Haruhi, decidí continuar con mi vida.

La pasaba muy bien, ya llevaba un año en el cuartel y la verdad ya no estaba ansioso por regresar a mi vida normal, me sentía muy bien en ese lugar.

Desperté a la seis de la mañana, me vestí con mi uniforme y me preparé para salir, ya que tenía todo en orden desperté a mi escuadrón.

- Bien! Despierten todos! - Rápidamente todos se pusieron de pie, conocían perfectamente la rutina ya que lo hacían todos los días - Hoy haremos un entrenamiento especial, usaremos munición real.

- Señor! - Uno de mis soldados habló, me paré frente a él y lo miré fijamente a los ojos - No cree que será peligroso?

- Para nada, Ralf... pienso que ustedes están más que capacitados para trabajar como verdaderos soldados - Al decir eso traté de sonreír de manera de darle confianza, al parecer había funcionado - Además... el que salga herido de este sencillo ejercicio habrá demostrado no estar a la altura para estar en la infantería móvil - Esto último provocó tanto confianza como miedo en todos ellos.

Salimos a un campo de entrenamiento en el que nunca habíamos estado, todos se pusieron sus uniformes. Abrí un almacén lleno de armas, todos tomaron las armas básicas, excepto por algunos a los que yo ya les había asignado un tipo de arma en especifico, por ejemplo, a Nagato se le daba de maravilla usar el rifle francotirador, así que se lo asigné a ella como última línea de defensa.

Formé dos grupos de cinco, yo estaba en el segundo grupo, junto con Asahina-san y Nagato, también estaban Ralf y Emiri, pero los puse como puntas para que no hubiera ningún tipo de "distracción" entre ellos. Antes de empezar miré al palco en el que se encontraba Zim, vigilaba que todo estuviera en orden ya que aún no estaba al mismo nivel que él.

Antes de comenzar escuche hablar a Ralf.

- Emiri! - Gritó él mientras cargaba su arma.

- Mande... - Le dijo ella con una tierna sonrisa.

- ... - Él pensó por unos segundos lo que iba a decirle - Cuando termine esto... yo... Quiero que te cases conmigo! - Al decir eso solo bajó la cabeza esperando la respuesta de Emiri.

- Ah?! - Ella se puso muy nerviosa y comenzó a ruborizarse - Bu-bueno... yo... - No sabía que responderle pero al ver que él se encontraba en el mismo estado que ella se tornó segura y finalmente habló - Es-esta bien! Yo también quiero! - Gritó avergonzada. Ralf la tomó de las manos y le dio un beso muy rápido, con eso quedaron comprometidos y yo, después de unos segundos, decidí que era tiempo de continuar con el entrenamiento.

Di la señal de inicio, el primer grupo avanzó por una serie de obstáculos a lo que mientras caminaban iban apareciendo maniquíes armados, todos se cubrían y atacaban, todo iba muy bien. Después de un minuto, el tiempo suficiente para que los grupos no estuvieran juntos, avanzamos en forma de flecha, primero yo, seguido por Asahina-san y Nagato, por último Ralf y Emiri. Superamos el primer obstáculo con algo de facilidad, pero las cosas se iban poniendo cada vez mas difíciles. Al iniciar el segundo obstáculo nos encontrábamos en un escenario parecido a un bosque, había varios árboles en donde ocultarse, también había varios talados para darle algo más de realismo.

Aparecieron los primeros maniquíes, Ralf y yo nos ocultamos en unas rocas, las chicas se ocultaron tras un árbol cada una.

- No puedo ver! - Gritó Ralf algo alterado.

- Qué ocurre? - Me dirigí hacia él buscándole una herida o algo parecido.

- Es mi casco... algo le pasa, no lo puedo acomodar bien.

- Déjame ver... - Tomé su casco y le di una rápida mirada, noté que algo andaba mal con el sujetador y que se desacomodaría con el movimiento - No creo que lo pueda arreglar...

- No importa... puedo seguir así - Con una sonrisa se puso de pie y siguió disparando.

Lancé su casco al suelo y también me puse de pie, disparábamos a todo lo que se movía. Yo ya conocía perfectamente el recorrido, así que sabía que el final era algo pesado y debíamos estar completamente atentos para no terminar heridos.

Estábamos a punto de terminar cuando el último obstáculo se hizo presente, una serie de torretas salió del suelo y comenzó a dispararnos, aunque ya sabía lo que venía nos tomaron por sorpresa a todos, comenzamos a retroceder lentamente para poder escondernos mientras disparábamos, por suerte sus disparos tenían un patrón, el cual identificamos rápidamente. Pero algo realmente malo estaba por ocurrir, si hubiera sabido que algo así pasaría no lo hubiera creído.

- Señor! - Era Emiri la que me gritaba mientras caminábamos hacia atrás - Mi arma! El gatillo se atoró!

Se veía desesperada ya que no podía controlar su arma con normalidad. Pensé en ayudarla, pero todo pasó demasiado rápido, seguía retrocediendo. Tropezó con el restante de un árbol talado, al ir cayendo disparaba en todas direcciones. Una ráfaga de balas pasó rozando mi cara, pude sentir la tibieza de un poco de sangre recorriendo mi mejilla. Rápidamente di media vuelta, esperaba no descubrir algo muy perturbador, me encontré con el cuerpo sin vida de Ralf, todo su pecho estaba tiroteado y su cabeza tenía varios tiros de gracia.

Un espantoso grito de terror absoluto por parte de Emiri y Asahina-san me hizo volver en mi, reaccioné rápidamente.

- Un doctor! - Fue lo único que se me ocurrió... aunque sabía que ya no se podía hacer nada...


Eso es todo :D

Espero y les haya gustado...

Un agradecimiento las personas que me insisten de manera directa el continuar escribiendo para que la sección no se llene de asqueroso leemon y perturbadores yaois...

Recuerden que el tiempo que tardo en actualizar con un capítulo nuevo no es directa ni inversamente proporcional a la longitud del mismo... pudo tardar un años y regresar con una capítulo de mil palabras, o la semana que viene traerles 15 páginas, pero ese no es el caso xD

Yo ya tengo escrita la 3ra parte de esta saga, así que ahora me pondré a escribir la 4ta y última parte (espero...). Espero y el hecho de que regrese a clases este martes no tenga mucho que ver en mi tiempo de actualización...

Eso es todo por ahora, acepto reviews, constructivos y destructivos (Y)

Nos vemos en la próxima.

Un saludo =)