Capítulo 11
Llegaron al apartamento a las diez de la noche. Era muy tarde para llamar a Peter y a Ann; mejor lo haría en la mañana siguiente, estando poco dispuesto a mandarle un mensaje a su próxima ex esposa. En su lugar, Francis le preguntó si le apetecía beber una copa de vino, a lo que Arthur aceptó después de que el hombre se adelantara a su respuesta, yendo ya mismo a destapar una botella. ¿Cuántas tendría guardadas? Siempre parecía tener una botella lista para ser disfrutada; esto generalmente ocurría cada vez que invitaba a alguien en la casa. Generalmente hombres sin mayor interés que el pasar la noche, por lo que había observado en su temporada de convivencia. Era tanta la asiduidad de sus conquistas, que Francis era un hombre bastante alcohólico.
Arthur lo ayudó con las copas, dejándolas en la mesa. Pensó en ayudarle también a servirlas, pero ya Francis había demostrado tener habilidad para manejarse solo, como si acaso no viviera en penumbras. A pesar de este pensamiento, no le quitó la vista de encima. Francis le tendió su copa y le obligó a brindar.
-¿Por qué motivo? –inquirió Arthur, con el único afán de oír qué respondía.
-Porque no nos hayamos topado con señores Punch en la vida –dijo Francis, después de pensarlo un poco. O, mejor dicho, sin pensarlo en lo absoluto. Parecía haber soltado lo primero que se le vino a la cabeza.
-¿Sueles emborracharte antes de la primera copa? –Arthur rodó los ojos. Chocó su copa con la de Francis y dio un sorbo.
-¿Sabes? En realidad me gustaría mucho escribir sobre Punch. No quiero decir que no me guste lo que hago ahora, es que no puedo tener la mente desocupada.
-Te gustan los personajes ingleses –observó.
-Me has atrapado. Sí, tengo cierta debilidad por la literatura inglesa. ¿No es la magia típica de Inglaterra? Hasta tú creías en ella.
-No es cierto –soltó Arthur, sorprendiéndose por el tono vehemente con el que había replicado. Francis estaba sorprendido por su reacción-. Quiero decir, no hables en pasado. Sigo creyendo en la magia.
-¿A pesar de los años?
-Podré ser viejo y, aún así, seguir firme con mi creencia. No te sorprendas, no tiene nada de extraño. Es lo que suele ocurrir con un católico de toda la vida, ¿no? Solo que mi fe la deposito en la magia.
Arthur se encontró sonrojándose por sus palabras, pero no se arrepentía de haberlas soltado. Era lo que era, al fin y al cabo, y si Francis no lo comprendía, al igual que muchas otras personas, mal por él. Caterina nunca se había reído por creer en la magia; por el contrario, la había compartido con él, ¿todavía seguiría pensando lo mismo?
Para su asombro, Francis no lo cuestionó, tampoco adoptó una actitud de superioridad que solían tener los que no creían, en su lugar asintió, comprensivo, y le tomó de la mano como si planeara decirle una confidencia. Tal vez sí se emborrachara antes de acabar la primera copa, ¿tal vez por ello se acostaba tan fácil con cualquiera? No, se dijo, no pienses en eso, no pienses de él de esa manera.
-Yo nunca he podido sentir nada inusual. Si tuviera que basarme en mi experiencia, creo que llegaría a la conclusión de que en este mundo no existe nada más maravilloso de lo que mis sentidos alcanzan a captar. Pero ¿acaso no hay otras cosas que no llego a alcanzar? No siento el aire que respiro, pero sé que existe. El amor es incorpóreo pero ¿cuántas veces no lo he abrazado? La magia me parece totalmente posible. ¿Sabes? Cuando estoy junto a alguien a veces siento una extraña energía que me sobrecoge el corazón, contigo me ocurre todo el tiempo, me ocurre ahora.
Francis le soltó de la mano y bebió otro poco de vino, como si no hubiera dicho nada inusual. Arthur, azorado, pensaba que se estaba haciendo el despistado. ¿Cómo debía asimilar aquella confesión? A lo mejor era otra tontería dicha sin pensar.
-Eres extraño –le soltó, sin nada más que decir.
Por suerte, en ese momento sonó su teléfono celular. Era Gilbert, uno de los pocos desconsiderados que podían llamarle incluso en la madrugada si lo encontraba necesario. Arthur le atendió de inmediato, esta vez agradecido por la distracción. Intentó alargar la llamada tanto como pudo, pero la verdad Gilbert estaba dirigiéndose a un motivo en concreto. Después de pocos minutos, Arthur trancó.
-Era Gilbert –le dijo a Francis-. Quiere ver si puedo conseguirle un puesto a su hermano en mi trabajo. Pero… bueno, no es como si lo necesitara realmente.
-¿Ese es el hombre de voz grave, como si fuera un militar, que te trajo la vez que te emborrachaste?
-No recuerdo esa vez –masculló, porque no pensaba admitirlo nunca-, pero sí, habla como militar.
-Me agradó, me gustan ese tipo de voces.
-¿Tienes un fetichismo con la milicia también? Sería normal en ti.
-Claro, ¿no es normal? El caso es que tal vez yo pueda ayudar a tu amigo con eso. Su hermano se llamaba Ludwig, ¿verdad? ¿No te dio su número? Pásamelo y me pondré de acuerdo con él.
Por alguna razón, a Arthur le dio desconfianza el tono de voz con el que lo dijo. Sin embargo, no tenía ningún motivo verdadero para evitar dárselo. Además, ¿a él qué le importaba si Francis decidía seducir al hermanito de su amigo? Más bien, le daba curiosidad, si acaso podría hacerlo. O si acaso le interesaba de verdad.
El resto de la velada Francis no volvió a decirle nada incómodo. Cuando por fin se fue a dormir, ya mareado, Arthur, fuera de sí, se acomodó en la cama de Francis y pretendió desvestirle. Con gran persuasión, declinó de su cometido y se acostó, con los ojos cerrados, rindiéndose al sueño. No llegó a sentir el beso en los labios que Francis le dio después, sin poder evitarlo, repitiéndose que aquello no había significado nada, como siempre, pues volvía a abordarlo sin estar sobrio.
¡Hola! Me sorprende tener todavía lectores y, todavía más, personas que comentan, muchísimas gracias, que no lo merezco ;o;
Bueno, me di cuenta que los capítulos cortos me ayudan bastante a actualizar más seguido, ¡disculpen! Pero es actualizar cada semana o actualizar cada varios meses mientras me tardo en escribir y corregir y mientras tanto, la historia llenándose de polvo ;o;
Esperen, que dentro de pronto también actualizaré el Campeón de Hogwarts. Besos :)
