Muchas gracias por leer y dobles por dejar comentarios.

Tal vez este capítulo resulte un poco enredadito, pero el siguiente se resolverán más cosas.

GreenEyesSpn: Muchas gracias por tu comentario, me alegra que la explicación sirviera. ;) a su debido tiempo se revelará por qué decidió regresar a Manticore.

Hasta luego.

Respirar y dormir

Todos fueron a dormir noche, disfrutaron tanto de la fiesta de fuegos artificiales. Max jamás lo aceptará, pero sus ánimos se han ido a las nubes gracias a Alec. Ella se muere por reírse de lo que Alec ha estado haciendo, no puede creer que Alec sea un modisto.

El día siguiente fue algo aburrido, Alec criticándola, indicándole cómo ser una princesa inútil. Cómo caminar, cómo reír, como no ser agresiva, cómo parecer tonta, cómo parecer que siempre ha dormido en una cama de sedas finas. Está harta. Incluso las miradas curiosas de Bobby y Sam, sus risas discretas no le ayudan mucho; incluso cuando John llega se asoma curiosamente para verlos. Tres horas antes de la misión, Alec la manda a alistarse.

Max jamás lo contará en Ciudad Terminal, Alec mandándola, ni aunque la torturen. Max sale del baño envuelta con una toalla, porque aun no le habían dado sus ropas, mira una caja blanca grande, unos zapatos encima y un par de agujas grandes triangulares con grabados, ve la nota:

"Este par de cosas pueden matar casi todo, siempre llévalas contigo Max."

Max ve las zapatillas rojas, son hermosas, tienen un bordado de hilo dorado. Abre la caja, saca el vestido, es hermoso, es el más hermoso que ha visto, la seda roja, el corte, los bordados dorados que van a juego con las zapatillas y la chalina. No puede creer que Alec fuera capaz de hacer algo así. Por un momento se siente avergonzada por burlarse de Alec, él hizo esto para ella, debería sentirse halagada, pero se muere por ponerse el vestido.

Max baja las escaleras sintiéndose una reina, como si gobernara el mundo, le gustaría que Logan estuviera ahí. Bobby abre la boca, Sam deja caer el libro que traía en la mano sobre su pie derecho, mientras John cae de la silla donde estaba sentado meciéndose. Alec suelta una risita burlona.

Alec toma la mano de Max, le indica que se siente, ella esta por quejarse pero el le dice:

— Necesitas un peinado y maquillaje adecuado. — Ella da un bufido al preguntar:

— ¿También sabes hacer eso? — Alec pide:

— No preguntes. —

Ella se ríe mientras Alec trabaja veloz y eficazmente. Minutos más tarde ella está peinada, pintada y lista para su gran actuación. Alec ya está vestido con un traje negro, camisa blanca, una bufanda larga roja, una fajilla roja, zapatos lustrosos y lentes. Ellos repasan por última ocasión su historia. Provienen de familias adineradas de África, Max es diseñadora mientras Alec es concertista. Ellos afinan los últimos detalles, se despiden de Bobby, cuando el chatarrero les ofrece un vehículo Alec dice:

— Lo tengo cubierto, uno de mis chicos vendrá. —

El sonido de un motor es audible, un ronroneo suave, al abrir la puerta una hermosa limosina blanca aguarda afuera, hay una alfombra roja y un chico vestido de chofer a un lado. Alec le hace una seña para que se acerque, el muchacho se aproxima, deja ver su piel bronceada, es de la misma altura que Alec, su cabello es castaño claro, sus ojos verdes, saluda educadamente:

— Buenas noches, me llamo Ulises. — Estrecha la mano de Max, luego la de John, Sam y finalmente la de Bobby. El abre sus ojos un poco más, dice como su hubiera encontrado a su estrella de cine favorita por la calle. — El Señor Robert Singer, es un placer conocerlo, admiro mucho su trabajo. Señor Robert Singer, cualquier cosa que necesite estoy a sus órdenes. — Ulises le entrega una tarjeta a Bobby. — Si tuviéramos que enfrentar un Apocalipsis, y padre nos dijera que escogiéramos un líder que no fuera él, estoy seguro que todos tocaríamos a su puerta para ofrecerle el puesto. Usted es como un héroe, el único que atacó a Manticore para salvar a Dean Winchester, nadie más tuvo tanto ahínco para hacerlo. Usted es increíble. Me encantaría que comparáramos notas, porque algunas informaciones en los diarios de los cazadores, tienen discrepancias, sería muy aleccionador saber su opinión y…— Alec aclara su garganta para interrumpir, pregunta:

— Uli, ¿trajiste lo que te pedí? — Ulises voltea a ver a Alec, sonríe apenado al darle una caja blanca:

— Lo siento padre, todo está aquí. — Alec toma la caja al dirigirse al baño, le dice a Max:

— Un momento. — Ulises le dice a Alec:

— Mandy va a matarme por esto. Estoy totalmente en contra de este plan, quiero que quede claro. — Alec le grita:

— ¡Lo sé! — Ulises le dice:

— Ella va a hacer que todos mis censores registren dolor inimaginable, ¿lo sabes padre?, ¿podrías abortar esta misión? — Alec le grita desde lejos:

— ¡No es la gran cosa! ¡Estás haciendo mucho drama! — Sam se acerca, pregunta a Ulises:

— ¿Él es tu padre? — Ulises responde con una sonrisa brillante:

— Por su puesto. — Max ironiza:

— ¿A los cuantos años te tuvo? — Ulises le responde:

— Soy uno de los menores, tengo un año de funcionamiento. — Sam cuestiona:

— ¿Un año en funcionamiento? — Ulises asiente. — ¿Qué eres? — Ulises dice con tranquilidad:

— No está autorizado para saberlo Samuel Winchester. — Max cuestiona al cruzar sus brazos sobre su pecho:

— ¿Yo tengo autorización? — Ulises asiente. — ¿Qué eres?

— Soy una unidad cibernética al igual que mis hermanos. — Bobby cuestiona:

— ¿Un robot? — Ulises dice con mucho entusiasmo:

— Sí Señor Robert Singer. Manticore al enterarse que mi padre tenía habilidades para construir, arreglar y reconstruir cosas, comenzaron a explorar sus habilidades. Ellos les dieron facilidades y equipo; él les daba algunas cosas que les entusiasmaba demasiado. Él jamás les dijo todo lo que podría llegar a hacer, porque era muy peligroso. Nosotros podríamos ser armas devastadoras en manos equivocadas. — John cuestiona:

— ¿Por qué le dices padre y no Señor a Alec? — Ulises responde:

— Sólo Mandy le dice X5 494, todos los demás le llamamos padre, papá o papi, porque él nos lo indicó. Nosotros somos sus hijos. Él nos dijo que no deseaba que le dijéramos Señor, porque se le dice señor a un coronel, un sargento, nosotros no somos sus soldados sino sus hijos. Un sargento o un militar jamás será un padre para sus soldados, puede llegar a casi serlo, pero jamás lo será, porque eso impide el buen funcionamiento de una unidad. Él quiere ser nuestro padre, quiere que seamos sus hijos. —

John da un paso hacia atrás involuntariamente. Sam se le queda mirando inquisitivamente, mientras Bobby esboza una sonrisa que le dice: "Te lo dije." Max cuestiona:

— ¿Por qué no te había conocido antes? — Ulises le responde:

— Padre quiso que nos conociéramos hace tres meses, pero usted declinó la invitación. — Max parece sorprendida, recuerda que Alec llegó un día muy feliz, más de lo normal, él le dijo que deseaba que conociera a alguien especial, pero ella decidió no acompañarlo. — Mandy pronto estará en contacto con usted, por el proyecto Ciudad Terminal. — Max está por preguntar cuando Alec sale al decir:

— Estoy listo, podemos irnos. — Mira a Ulises. — Uli, ¿cómo estuvo Montecarlo? — Ulises da su informe:

— La transacción fue llevada sin contratiempos. El pago fue depositado y el embarque fue entregado a las cero horas. — Alec asiente. — La investigación de las desapariciones, nos llevó a un nido de hombres lobos, comprobamos los cadáveres de las víctimas y rescatamos a cuatro personas, el nido fue finiquitado con éxito. No se encontró actividad demoníaca de importancia. — Alec le dice:

— Lo dices con tanta seriedad que me dan ganas de morir, sonríe un poco más. — Ulises se queja:

— Padre el informe requerido no es algo de lo cuál reír. — Alec rueda los ojos al reprenderlo:

— Sólo se vive una vez Uli, si no puedes tomar lo mejor de lo peor jamás podrás vivir la vida. — Ulises asiente. Alec está por terminar con la charla cuando él dice:

— Rafael y Monic le vieron, ayer, ellos lo están siguiendo en este momento. — Alec cuestiona:

— ¿Qué han descubierto? — Ulises responde:

— Azazel sigue confundido, seguimos teniéndolo dando giros correteando su cola.

— Si hay algún cambio deben informarlo de inmediato. Dile a Mandy que ponga a Matthew y Takerin en esa vigilancia. — John se queda clavado al piso ante la mención. Ulises asiente, cierra los ojos un momento, informa:

— Mensaje enviado y recibido. — Alec está por continuar, pero nota que Ulises quiere decir algo más, rueda los ojos al preguntar:

— ¿Qué pasa? — Ulises mira al techo, luego a sus zapatos, después a Alec al decir:

— Rafael insiste en pintar el recibidor, quiere hacer un mural, le dije: NO. Pero él no comprende razones. Habla con él, tú nos dijiste que no debemos imponer nuestros gustos en un espacio ajeno, después del incidente de Praga. — Alec sonríe ante la mención. — Él puede llegar a ser tan molesto. — Alec suspira con cansancio, le dice a Ulises:

— Hay cosas de tus hermanos que no te gustan, hay cosas que a ellos no les gustan de ti; pero esas diferencias los hacen unidos. Rafael siente disgusto hacia tu seriedad y tú sientes disgusto hacia su algarabía. Somos familia, debemos estar unidos. — Ulises asiente al disculparse:

— Lo siento padre, intentaré ser más tolerante. — Alec le guiña el ojo al decir:

— No esperaba menos de ti. — Alec le dice a Max. — Lamento hacerla esperar, es hora de irnos. —

Ulises se despide con un ademán de su mano, dice antes de cruzar la puerta tras Alec y Max:

— Sigo oponiéndome a este plan. —

Alec sonríe al murmurar algo inaudible, lo cual suena más como una risa. Los tres suben al auto. La limosina de aleja con velocidad del patio de Bobby.

Bobby mira el papel donde Ulises le dejó escrito un número telefónico. Tiene un mal presentimiento de todo esto. Se queda parado un rato en el porche, observa la alfombra que se ha quedado tirada entre la tierra.

Sam se acerca a Bobby, aún no puede creer lo que escuchó, le dice al chatarrero casi saltando de la alegría:

— Mi hermano construyó robots, Bobby Robots inteligentes. Es increíble. ¿Puedes creerlo? — Bobby asiente, intenta sonreír pero no puede.

John sigue mirando a la pared de enfrente, él ha pasado su vida, desde que Mary murió buscando a ese demonio. Dejó a sus hijos, Dean le fue robado, los ha tratado como soldados, hizo tantos sacrificios, para que ese escurridizo se escapara cuando creía tenerlo en la mira. Ahora se entera que Dean y sus muñecos de lata saben dónde está, al parecer lo tienen donde quieren, entonces ¿por qué ese infeliz sigue vivo? Es deber de Dean hacer todo lo posible para matarlo.

Está decidido a esperar a Alec, Dean o quién quiera que sea, le exigirá una explicación; porque él tiene derecho a saberlo.

Sam regresa a dentro, aún emocionado por la idea. Le parece tan irreal, surrealista, demasiado emocionante. No puede esperar para que él regrese y preguntarle. Jamás pensó en Dean con esa clase de habilidades. Recuerda que su hermano jamás estuvo habilidades escolares, jamás se esforzaba, siempre parecía ansioso por salir, no terminó la escuela, sólo hizo lo mínimo indispensable. Está decidido a esperar e intentar tener una conversación con Alec.

Bobby se mete con pesar a su casa, mientras espera que Alec regrese.

Max disfruta de la limosina, los asientos suaves, el espacio, la comodidad. Revisa el pequeño refrigerador donde encuentra bebidas y bocadillos. Escucha a Ales hablar animadamente con el conductor. Ellos hablan sobre misiones, resultados, embarques, distribuidores, se ríen con las peripecias de las misiones y de los hermanos de Ulises.

Max observa a Alec, la forma suave, casi dulce con la cual sonríe, la manera en que le habla a "su hijo". Max jamás creyó que Alec tuviera esos límites, todo él es un lío, pero crear robots que parecen personas normales, es sorprendente. Se siente orgullosa, no de Alec, sino de los transgénicos, por las cosas que pueden hacer y por las subestimaciones de Manticore.

Los chicos le han dado buenas sorpresas en Ciudad Terminal, la manera en que han ido reconstruyendo el lugar de los escombros. Cuando Joshua le comentó que Alec arregló las tuberías para tener agua caliente, le sorprendió, al saber que Alec lo hizo sólo porque le gusta el agua caliente hizo comprensible todo. Sin embargo esto es diferente, hacer robots, ella no sospechó que lo fuera, puedo escuchar su ritmo cardíaco, la respiración, todo lo hace parecer vivo.

Max decide disfrutar de esto mientras dure, porque jamás sabe cuándo tendrá que saltar a las alcantarillas de nuevo.

El trayecto no se lleva mucho tiempo. La limosina entra a una mansión, hay múltiples autos, las personas bajan, caminan por una alfombra roja hacia el interior. Todos ellos parecen creer que han bajado del cielo.

Max se maravilla ante lo suntuoso del lugar, aunque la música de la fiesta es demasiado tranquila, las personas están más interesadas en platicar entre ellas; en eso se parece a las fiestas que ha acompañado a Logan. Esta ocasión la compañía es diferente al igual que el objetivo, Alec no le permite mostrarse irónica o amenazante, sólo sonrisas amables y palabras suaves, pero el ambiente está lleno de hipocresía.

Max estudia a todos los invitados, ninguno parece amenazante, todos muestran sus atuendos de diseñador y joyas muy claras; se dice que tal vez regrese a conseguir algunas cosas.

Los minutos parecen interminables. Max ve la facilidad de Alec para desenvolverse, habla de sucesos actuales, es como si fuera parte de ese mundo. Sigue observando el lugar, entonces lo ve Logan, se recuerda que no es Logan, ese sujeto parece muy seguro, sin lentes, acompañado de dos despampanantes mujeres, jactándose de sus triunfos. Max sabe que ese no es Logan, no es SU Logan. Siente un agujero en el estómago, extraña tanto a Logan, se dice que esto debe funcionar. Una nueva sonrisa se dibuja en su rostro al acercarse un poco a Alec.

Todo va de maravilla, aunque no han visto a su objetivo. Sin embargo siempre hay alguna complicación, Lydecker se presenta como uno de los invitados. Lydecker, el hombre que estuvo a cargo de su unidad, de los X5; quien dirigió Manticore, el sujeto que la persiguió a ella y sus hermanos, el mismo que por azares del destino tuvo que trabajar con ella y alejarse de Manticore. Max rápido le dice a Alec:

— Lydecker está aquí. — Alec le responde sin dejar de sonreír:

— Lo sé. —

Ella luce más intranquila, se agita cada vez más cuando lo ve acercarse. Él la saluda:

— Tanto tiempo sin vernos. Veo que encontraste a Ben. — Lydecker se dirige a Alec. — ¿No estabas muerto? — Alec le sonríe al regresarle la pregunta:

— ¿No era usted el muerto? — Lydecker cuestiona:

— ¿Qué hacen aquí? — Alec le responde:

— Buscamos lo mismo señor. — Lydecker saluda a una pareja que pasa junto a ellos, entonces cuestiona:

— ¿Eres 493? — Alec sonríe al dar un leve sorbo a su copa:

— No veo que tengas una línea roja. — Alec le dice a Max:

— Debemos retirarnos. — Ella cuestiona:

— Aún no lo encontramos, ¿de qué sirve venir aquí? — Alec le dice:

— La mayoría de las personas aquí son Manticore. Me pediste información, ahora los has visto. — Max asiente, se dirigen a la salida, Alec le dice a Lydecker:

— Ellos también vienen por usted, ¿quiere acompañarnos? —

Lydecker los sigue no por escapar, él tenía su plan, sino por saber dónde localizar a Max. Cerca de la entrada ven llegar a alguien custodiado por seis jóvenes con trajes negros, toda la escolta tiene los ojos rojos, entre ellos está Ben. Max al verlo se detiene, ver a su hermano vivo y custodiando a Sandeman.

El grupo se dirige directamente hacia Alec y Max. Ben se separa del grupo, entrega a Max un mensaje, luego regresa. Max se sorprende que su hermano se comporte como un autómata, sus iris rojos, su mirada perdida, su gesto inexpresivo y esa frialdad. Ella lee la estilizada letra de Sandeman:

— Hablaremos pronto mi niña especial. Márchate. —

Ellos aprovechan la conmoción para marcharse. La limosina ya aguarda fuera. Ellos suben con premura sin parecer sospechosos. Ulises arranca de inmediato en cuanto la puerta se cierra. No pasa mucho tiempo para que vean las unidades tras ellos. Lydecker comenta:

— Este vehículo no podrá perderlos. — Alec le dice con una sonrisa:

— No se trata de eso señor. — Lydecker voltea a ver a Alec sorprendido. — Ulises inicia la operación. —

La limosina da un giro rápido. Se dirige a un estacionamiento. Sube a toda velocidad hacia la cima serpenteante. Max exige explicaciones las cuales no llegan. Al llegar a la cima hay un cable que conecta a un edificio cercano. Alec le dice a Max:

— Tenías razón Maxie. Alguien debe entrar.

— ¿Qué quieres decir? — Alec le da un sobre:

— Si no regreso en una semana habla con esa persona. — Ulises agarra a Max antes de que diga algo y ambos se lanza por el cable hacia el otro edificio. — Señor es su turno. Lydecker le pregunta:

— ¿Quién eres? — Alec le dice:

— X5-493. —

Lydecker se marcha sin decir más. Cuando ha puesto los pies en la otra azotea la línea es cortada. Max y el chofer se han ido. Escucha los sonidos de lucha, ve la explosión, se esconde al observar los helicópteros llegar, toda una operación Manticore.

Bobby no se ha ido a dormir, espera el regreso de los chicos. Escucha jaleo fuera, sale de inmediato, ve a Max golpeando a Ulises al reclamarle:

— ¡NO DEBIÓ HACERLO! ¡MALDICIÓN! ¡DEBISTE IMPEDIRLO! — Ulises le agarra las muñecas al pedir:

— Déjeme irme, debo regresar con mis hermanos para que podamos buscar la manera de recuperar… — Max lo interrumpe al gritarle:

— ¡YO VOY A SALVARLO! ¡PORQUE NO DEBIERON PERMITIR QUE HICIERA ALGO TAN ESTÚPIDO! — Ulises le responde:

— Él toma sus decisiones, esta fue su decisión nosotros la respetamos aunque no estuvimos de acuerdo. —

Ulises se marcha caminando, les da la espalda e ignora los gritos de Max. Bobby corre hacia la chica, le pregunta:

— ¿Qué pasó?, ¿dónde está Alec? — Ella responde llena de furia:

— Manticore se lo llevó. Él idiota se dejó capturar. — Bobby le pregunta:

— ¿Cómo?, ¿por qué? — Max responde al poner los hechos ante ella:

— Fuimos a la fiesta, estaba lleno de personal Manticore. — Tiene claros sus rostros. — Sandeman llegó, había un grupo de transgénicos con él. Me dio una nota. — Recuerda a Ben, sabe que él está vivo y Sandeman lo tiene. — Salimos de la fiesta, nos persiguieron. Ulises nos llevó a un estacionamiento, al último piso. Ahí había una ruta de escape. Alec le dijo a Ulises que me tomara y nos fuéramos. Ulises me tomó lejos, vi el fuego y los helicópteros. —

Omite el hecho que Ulises puede desplegar un par de propulsores que emulan alas de metal, él la llevó sobrevolando la ciudad, la carretera, los campos hasta donde está. Él no se inmutó con la lucha de Max, sólo siguió sosteniéndola con fuerza. Ella dice:

— Ellos lo tienen y voy a rescatarlo. — Bobby dice convencido:

— Lo rescataremos. —

Max asiente. Ambos entran a la casa, se dirigen al estudio dónde Bobby le muestra lo que sabe de Manticore. La información es relativamente vieja, poco precisa pero puede ayudarles.

Ella al ver los mapas comprende que el mundo es muy grande, los recursos de Manticore parecen casi infinitos, no sabe por dónde comenzar, no tiene el respaldo de Logan para ayudarle, está sola en esta misión.

Sam baja las escaleras ha escuchado los gritos de Max, revisa la cocina, la estancia y llega al estudio, ve a Max y Bobby, pero no está Alec. Pregunta casi con temor:

— ¿Qué le pasó? — Max deja caer la noticia a Sam:

— Se dejó capturar por Manticore. — Sam recuerda lo que leyó, se acerca, pide con desesperación:

— ¿Por qué lo hizo?, ¿por qué? — Max sólo puede conjeturar, ve el dolor en los ojos de Sam, le dice al sentirse fuera de su elemento:

— Quiere llegar a la red central de información de Manticore, sólo puede hacerse desde dentro. — La respuesta parece calmar a Sam, quien dice:

— ¿Cómo lo rescatamos? — Bobby le dice:

— Es lo que estamos intentado averiguar. ¡Idjit! —

Sam va por su computadora, comienza a buscar información. Pronto sabe que es un callejón sin salida, pues no hay nada más que unos cuantos rumores. La voz de Alec los saca de su concentración:

— No va a resultar. —

Ellos voltean a ver, se trata de Alec, pero lleva pantalones militares con estampados de camuflaje gris, playera blanca, en su mano derecha sostiene un maletín metálico. Centra sus ojos verdes en Max, le dice:

— Tiempo sin vernos Maxie. — Ella voltea a verlo, dice:

— Ben. — Él asiente al informar:

— Sandeman me ordenó llevarte de regreso. —

Bobby sabe de inmediato que no se trata de Dean, son físicamente iguales, pero hay algo diferente, algo indescriptible. Sam observa al recién llegado con curiosidad y desconfianza.

Ben pone sobre la mesa el maletín, lo abre, deja ver una pantalla y un teclado, lo enciende, pone un código y aparece el símbolo de Manticore. Le dice a Max:

— Sandeman quiere hablar contigo. — Él se aleja, se pone en posición de descanso, las manos tras la espalda, compás abierto, espalda rígida, vista al frente. Se escucha la voz de Sandeman por el altavoz de la computadora portátil:

— Es necesario que regreses a casa Max. Ben te acompañará. — Max cuestiona:

— ¿Qué pasará con Alec?, ¿puedo curarme del virus? — Sandeman le responde:

— X5 494 se ofreció voluntariamente. No tengo ningún plan de rescate. Lamento decirte que no puede curarse el virus sin dañar tu estructura, es inviable hacerlo. ¿Hay algo que quieras preguntar? — Ella estalla en ira:

— ¿POR QUÉ ABANDONASTE A JOSHUA?, ¿POR QUÉ TE FUISTE ASÍ?, SE SUPONE QUE NOS HICISTE, VAS A DEJAR A ALEC MORIR COMO ALGUIEN PRESCINDIBLE. ¡ERES UN COBARDE! — Sandeman le informa:

— Es necesario mi niña especial. Ganar siempre conlleva un sacrificio. Él lo sabía y se ha sacrificado por ti. No hagas que sea en vano, regresa a casa. — Max le grita:

— ¡No! ¡NO ME IMPORTA LO QUE DIGAS! ¡NO ME IMPORTAN LOS TATUAJES! ¡NO ME IMPORTA ESA MALDITA SECTA! ¡NO ME IMPORTA QUE CREAS QUE SALVARÉ AL MUNDO! ¡RESCATARÉ A ALEC! — Sandeman responde:

— 493 lleva a 452 a casa. — Ben dice de inmediato:

— ¡Sí, señor! —

Sam siente un escalofrío al escuchar a ese doble de su hermano decir "Sí, señor". Recuerda cuando odia que su hermano siga ciegamente las órdenes de su padre.

La pantalla se ha apagado, Ben lanza un golpe a Max. Ella lo esquiva. Ambos comienzan a luchar. Bobby y Sam se mueven intentando no quedar en medio de esa batalla.

Patadas voladoras, giros gimnásticos, piruetas, movimientos casi imposibles, una velocidad envidiable. Intercambian golpes, ella intenta razonar con él:

— Ben no tienes que obedecer a Sandeman. — Él responde:

— Mi vida tiene sentido a hora Max. El mundo es menos caótico. No lo sigo porque deba, sino para no perder el sentido de mi vida. —

Sam al escuchar la respuesta se pregunta si ese fue el motivo de su hermano. Ve a Ben dar un golpe en la espalda a Max, la derriba. La inmoviliza de inmediato, la esposa. Ella le dice:

— Ben por favor. Alec es mi amigo, mi hermano. No quiero que él sufra lo mismo que Zack. — Ben se sorprende, afloja su control sobre Max, la deja levantar al preguntar:

— ¿Qué pasó con Zack? — Max le dice:

— Se sacrificó por mí. Manticore le hizo cosas horribles. Ayúdame Ben. — Ben asiente al advertirle:

— Después de salvar a 494 regresaremos a casa. —

Max abraza a Ben, él corresponde el abrazo al decirle:

— Lo lograremos Max. La dama azul nos ayudará. —

Max siente malestar ante esa afirmación, siente que Ben podría tomar indiscriminadamente a alguien de esa casa, no podría soportar tener que detenerlo de nuevo. Ella le pide:

— No mates a nadie. — Ben le acaricia el cabello al decirle tranquilizadoramente:

— No lo haré, lo juro por La dama azul. — Pasa un minuto, entonces pregunta. — ¿Quién y cómo es 494? — Max rompe el abrazo, mira a Ben al decirle:

— Lo viste en la fiesta, es igual a ti. — Ben niega al decir:

— No Maxie, yo no he estado en ninguna fiesta. ¿En serio?, ¿es igual a mí?, ¿somos gemelos o algo así? — Max refuta:

— Hace unas horas, estabas en una fiesta, eras parte de la guardia de Sandeman. — Ben le pregunta:

— ¿Mis ojos se veían rojos? — Max responde:

— ¡Sí! — Ben le explica:

— Tenía una línea roja, por eso no me acuerdo. — Max le pregunta:

— ¿Qué es eso? — Ben le explica:

— Maxie, nos ponen implante, nos lo meten por la nariz o los oídos. Cuando tienes una línea roja, tus iris se vuelven rojos, no recuerdas nada, sólo cumples las órdenes de quién activó la línea roja. Es la solución Manticore para los Anomalis y los fugitivos. Se inspiraron en los implantes de Los Rojos, los soldados rojos… — Max interrumpe:

— Sí me encontré uno, recuerdo los golpes y me duele. —

Max recuerda su encuentro con Los Rojos, prisioneros condenados a muerte, los cuales recibían un implante en la nuca, el cual les daba resistencia y fuerza más allá de un X5, además de los hace ser insensibles al dolor; el inconveniente es que el implante hace que el cuerpo se sobrepasa, dejando un tiempo de vida de seis meses o poco más a quién lo recibe. Ella le pregunta:

— ¿Tienes un implante? — Ben niega:

— Las líneas rojas se desactivan con un código y salen por la nariz o los oídos. — Max pregunta:

— Esas líneas rojas, ¿mejoras nuestras habilidades? — Ben dice con sinceridad:

— No lo sé Maxie. Una vez que tienes la línea no te acuerdas de nada. Estos años he estado entre la línea roja y Psy-Ops. —

Max pone su mano sobre el hombro de Ben, le dice:

— Me alegra que estás aquí Ben. —

Ben sonríe, él también se alegra de estar ahí con su hermana.