Este capítulo transcurre durante y después de 4x13: Linaje. Es el último con Jordan Todd en el equipo y ¡Tenemos a JJ de vuelta!
DISCLAIMER: Los personajes de Mentes criminales y el hilo conductor de esta historia no me pertenecen, son propiedad de CBS.
Capítulo 11. Secretos de familia
Tras el caso del "asesino de la carretera" el comportamiento de Jordan Todd había cambiado completamente. Emily lo había notado y apostaba una mano a que el resto del equipo también. Era evidente. Apenas se paseaba por la oficina para distraerse, buscaba mucho menos su compañía y ya no discutía con Morgan. Prácticamente se limitaba a pasar el tiempo encerrada en su despacho. Emily no quiso preguntarle pero habló de ello con Rossi. Se sentía culpable. Sentía que por su culpa ese hombre había matado a su familia. Nada más lejos de la realidad. Pero Jordan no lo veía así y era incapaz de verlo de otra manera. Y era natural. Cualquier persona en su lugar hubiera sentido lo mismo. Y por eso, solo unos pocos podían pertenecer a la UAC.
Todd se empezaba a plantear algo que, por otra parte, se habían planteado todos en algún momento: que no era indicada para este trabajo. Veían el mal y lo sentían cada día en sus propias pieles. Habituarse a este trabajo era difícil. No imposible, pero muy difícil. Atrapar a los asesinos era su recompensa, pero la retahíla de cadáveres que dejaban a sus espaldas era un precio muy alto. A veces tenían que esperar a que el SUDES matara otra vez para atraparle. Había casos que podían con el ánimo de cualquiera, que destrozaban cualquier atisbo de esperanza en sus corazones.
Tenían un nuevo caso: un matrimonio había sido degollado mientras dormía. El SUDES había secuestrado a la hija de 9 años. Otra vez un caso con niños implicados. Esos eran los peores… Habían descubierto que al menos eran dos sujetos y que la pequeña Cate Hale sufría epilepsia. La tensión que estaba sufriendo le provocó un ataque, y eso fue lo que le salvó la vida, porque los secuestradores la liberaron.
-La han encontrado. Está viva. –Había anunciado Jordan al equipo. Las caras de sorpresa eran evidentes. Por fin, la esperanza volvió a brillar en los ojos de Todd, quien se dispuso a ir con Hotch y Prentiss al hospital donde habían trasladado a la niña.
Emily le hizo una entrevista cognitiva a Cate. Esa niña le había llegado al corazón. Era fuerte y dulce. Si un genio le hubiera concedido un deseo, Emily habría pedido que esa experiencia no cambiara el carácter de Cate, que aunque su madre y su padrastro hubieran sido asesinados ella comenzara de nuevo con su padre y fueran felices. Y es que no podía evitar ver algo de ella en esa niña.
La entrevista aportó datos esenciales a la investigación. Los secuestradores eran una familia gitana de Europa del este que vivía en una caravana. Un marido, una mujer y un niño de nueve años. Una familia que entrenaba a su hijo para matar, que le inculcaban odio.
Lo que García había encontrado les había conmocionado: treinta casos de niñas secuestradas y padres degollados a lo largo de casi cien años y en diferentes Estados. Estaban tan repartidas en el tiempo y el espacio que no parecían asesinatos en serie.
Dieron el perfil a la policía y se incrementaron los controles, pero eso no evitó que volvieran a asesinar y otra niña fuera secuestrada. Y entonces descubrieron que las niñas que habían sido secuestradas se convertían en las secuestradoras. Era una cadena que se alargaba por generaciones.
Habían dado con la SUDES: Kathy Gray. La habían pillado robando en un centro comercial, pero Hotch estaba mosqueado.
-Ha sido demasiado fácil. –Declaró con el ceño fruncido mirando a la mujer a través del espejo de la sala contigua.
-Sí. –Emily estuvo de acuerdo. –Tantos años pasando desapercibidos y sin ser pillados y ahora se dejan atrapar. –Rossi meditó un momento.
-Utilicemos la estrategia del poli bueno-poli malo. –Ambos le miraron. No era una estrategia que utilizaran a menudo, pero en ese caso podría dar resultado. –No podemos dejar que su familia abandone la ciudad o perderemos a esa niña para siempre. –Emily asintió.
-Prentiss, contigo tendrá mayor predisposición a hablar. –Emily asintió y Hotch se dirigió a Rossi -¿Quieres hacer de poli malo?
-Tú intimidas más. –Hotch asintió y entraron a la habitación para interrogarla.
La táctica funcionó. Dieron con el perista al que su marido había llevado los objetos robados y ella misma confesó donde estaban los niños. La salvaron y ellos irían a la cárcel, pero lo que le dijo Kathy a su hijo les inquietó a todos. "No les digas lo de tus hermanos" ¿Cuántos hermanos tendría? ¿Cuántas familias más serían destruidas por esta práctica?
En el vuelo de camino a Quantico todos estaban absortos en sus pensamientos.
-Hola. –Jordan se sentó frente a Emily, quien le devolvió el saludo. –Hotch y Rossi ya lo saben pero quería decírtelo personalmente. Este ha sido mi último caso en la Unidad. –La noticia no le pilló por sorpresa, pero le entristeció. –JJ se reincorporará antes de tiempo y yo volveré al departamento de antiterrorismo. –Emily no sabía muy bien que decir.
-Vaya… Te echaré de menos. –Dijo sinceramente. Jordan sonrió con ternura.
-Yo también te echaré de menos. –Hizo una pausa. –Gracias por haberme tratado tan bien y por haberle aconsejado a Hotch que confiara en mí. –Emily la miró interrogante. –Yo también sé analizar.
-Ya lo veo… -Dijo riéndose.
-No sé cómo lo aguantáis… ¿Cómo podéis seguir con vuestra vida mientras sabéis que hay familias haciendo lo mismo que Kathy Gray y su marido? –La mirada de Emily se entristeció.
-Simplemente hay que seguir. Si dejas que te afecte demasiado te destroza. –Confesó. Jordan asintió con comprensión, pero Emily sabía que no podía entenderlo. A ella misma le costaba entenderlo algunas veces. En el fondo pensaba que se engañaban para seguir adelante.
Una vez llegaron a la unidad se encontraron con una agradable sorpresa: JJ estaba de vuelta. Les recibió junto con García.
-¡JJ! –Nada más verla le dio un abrazo. Eso era lo que más necesitaba en ese momento. El descubrimiento final del caso y la conversación con Jordan le habían deprimido. –Me alegra tenerte de vuelta.
-Y a mí regresar. –Contestó mientras le daba un abrazo a Morgan.
-Todavía te quedan tres meses de permiso. –Declaró Hotch visiblemente molesto.
-Ya… Y sé que te molesta, Hotch, pero es lo que quiero. –Hotch asintió con resignación y le dio la bienvenida para luego irse a su despacho.
-Dime, ¿Dónde te has dejado al muñeco? –Preguntó Derek.
-Esta vez se quedó con Will.
-A ver cuando dejas que el tito Morgan le lleve a dar un paseo.
-¡De eso nada! No usarás a mi hijo para tus ligues. –Emily se disculpó y se retiró mientras los demás seguían sus bromas. Tenía que elaborar la parte del informe del caso correspondiente a Cate Hale, así Hotch no se tendría que comer todo el papeleo. Al rato levantó la vista del informe.
-¿Qué tal si vamos a tomar una cerveza para despedir a Jordan? –Sugirió Rossi.
-Me parece una gran idea. –Contestó JJ. –Emily, ¿Te vienes?
-Claro, pero deja que acabe esto. Quiero quitármelo de encima cuanto antes. –Contestó con una sonrisa. –Esperadme allí. Prometo no tardar mucho.
-Vamos donde siempre. No tardes. –Le rogó García mientras se dirigían a la calle.
En quince minutos acabó el informe y se dirigió al despacho de Hotch para entregárselo.
-¡Ey! -Dijo a modo de saludo. –Te dejo mi parte del informe del caso. –Dijo mientras se acercaba a su mesa y lo dejaba.
-Gracias. –Dijo secamente sin levantar la vista de los documentos que estaba mirando.
-Los demás han ido a tomar una cerveza. ¿Te apetece venir? –Se atrevió a sugerir.
-Ya me lo sugirió Dave.
-Ya… -Vaciló, pero finalmente se dirigió a la puerta.
-¿Estás bien? –Preguntó mirándola directamente.
-Claro… -La pregunta la pilló desprevenida.
-Parecías deprimida en el avión. –Dijo escrutándola con la mirada. Emily cerró la puerta y se sentó delante de él.
-¿A veces no te preguntas cómo podemos seguir con nuestra vida viendo casos como el de hoy?
-No puedes dejar que te afecte. –Emily suspiró desviando su mirada.
-A veces pareces de hielo. –Comentó decepcionada. Esa era la respuesta que esperaba, pero no la que quería oír. A Hotch le sorprendió su tono, parecía molesta.
-Sabes que no lo soy; pero si te afecta, puede afectar a tu profesionalidad.
-Eso es lo que me molesta. Que solo te importe mi profesionalidad. –Hotch seguía mirándola con cautela.
-Sabes perfectamente que me importas, no solo en el apartado profesional. –El desconcierto en el rostro de Emily fue tal que Hotch se arrepintió inmediatamente de haber usado esas palabras. –Quiero decir –reculó tratando de explicarse. –Que me preocupo por el bienestar de todo el equipo. –Se hizo un silencio incómodo e intentó cambiar de tema. –Jordan nos ve como una familia. Dijo que las familias asumen los rasgos de sus líderes, que no mostrábamos nuestras emociones.
-¿Y tú qué piensas? –Preguntó tratando de entenderle.
-Que es esencial para este trabajo. –Hizo una pausa. –Pero me inquieta que a veces creáis que soy un insensible. Tú misma lo acabas de decir. –Emily no se esperaba esa confesión. Hotch nunca daba muestras de inseguridad…
-He dicho que lo pareces, no que lo seas. Nadie en el equipo piensa tal cosa. Tu deber es recordarnos para qué estamos aquí; pero a veces, cuando dices que es nuestro trabajo, nos cuesta mirar en esa dirección. Necesitamos saber que somos humanos y necesitamos saber que tú lo eres.
-Pero es complicado cumplir con mi deber como jefe y mostrar mis emociones al mismo tiempo. –Dijo con pesar.
-Nadie ha dicho que sea fácil. –Le dedicó una sonrisa comprensiva. –De hecho, doy gracias por no encontrarme en tu lugar. –Emily se quedó pensando un momento y sonrió.
-¿Qué? –Preguntó Hotch con curiosidad.
-¿Si tú eres el padre del equipo, Rossi es la madre? –Hotch negó reprimiendo una sonrisa. –Vaya… Eso podría herir su hombría. Aunque le molestaría más si le compararan con el abuelo… -Hotch la miró y se fijó en su nariz. Se dio cuenta de que le encantaba la respingona nariz de Prentiss, hacía su rostro más atractivo y sereno. Ella se percató de su embelesamiento.
-Un penique por tus pensamientos. –Le dijo la morena sacándole de sus cavilaciones.
-Lo que pasaba por mi mente vale más de un penique. –Le dijo tentativamente.
-¿Ah, sí? –Preguntó divertida.
-Sí. –Contraatacó con una sonrisa encantadora, de esas que tan poco se veían en el rostro de Hotchner.
-Puedo ir al cajero si es necesario. –Bromeó sugerente cruzándose de brazos mientras Hotch arqueaba las cejas. –O puedo intentar adivinarlo…
-Puedes intentarlo… Pero dudo que logres adivinarlo… -Prentiss simuló ofenderse.
-¿Acaso me subestima, señor?
-Eso nunca… -No podía apartar la mirada de su subordinada. Ella le escudriñó.
-Si no me dice en qué estaba pensando, es porque sus pensamientos no eran… apropiados –Dijo mientras se atusaba el pelo.
-¿Por qué iba a tener yo pensamientos inapropiados? –Preguntó reacomodándose en su asiento, fingiendo estar confundido.
-Por el mismo motivo que no puedes evitar seguirme el juego cuando estamos a solas… -Dijo dejando la boca ligeramente entreabierta. Hotch se sintió terriblemente tentado. Le empezaba a costar controlar la situación.
-¿Y si te confieso… -Prentiss contuvo la respiración- que mi pensamiento no era para nada inapropiado?
-Me lo creo. –Contestó. –Aunque me decepciona… -Dijo bajando el tono de su voz. Entonces recordó algo. –Por cierto, me encanta cuando haces de poli malo. –Añadió con picardía.
-¿No decías que preferías a los chicos buenos? –"Ouch, ahí me ha pillado" pensó Emily. "Punto para ti, Hotchner".
-Bueno, un chico bueno haciendo de poli malo entra en ese cupo. –Trató de explicar mientras él trataba de aguantar la risa.
-Pues yo te prefiero de poli buena. –Emily ladeó su cabeza.
-Es que yo siempre soy buena. –Miró el reloj y se dio cuenta de que se le había hecho un poco tarde. –Prometí que bajaría a tomar unas cervezas para despedir a Jordan. –Se levantó. –No es que sea lo que más me apetezca ahora mismo, pero ya dije que iba. –Hotch miró como antes de abrir la puerta se detuvo y se apoyó en ella. La escena le encantó. -¿Por qué no te vienes? Ya sé que no te has llevado precisamente bien con Jordan, pero ha hecho bien su trabajo y se merece un adiós. –Él se levantó de su asiento.
-Tienes razón. –Se acercó a ella tentativamente, agradeciendo tener las persianas cerradas. Emily se quedó muda. Estaban muy juntos pero sin llegar a tocarse. La miró de cerca. Si no hubiese estado en su despacho no hubiera podido contener las ganas que tenía de besarla. Era magnética. Sonrió a la vez que cogía su abrigo del perchero. –Vamos. –Ambos salieron. Emily fue a por sus cosas y pensó que esta vez, él había ganado. Una vez dentro del ascensor Hotch volvió a hablar. -Con que de poli malo… –Emily no pudo evitar sonreír mientras se miraban.
-Es… sexy… -Hotch volvió a reír. Últimamente le veía reír con mucha más frecuencia, pero no por eso le gustaba menos.
Se dirigieron al bar. Dentro estaban todos muy alegres.
-Siento la tardanza pero ¡Mirad a quien he convencido para tomar una cerveza! –Anunció Emily.
-¡Hombre Hotch! Menos mal que te dignas a aparecer. –Le dijo Morgan. Rossi se acercó a Prentiss.
-¿Y cómo le has convencido? –Preguntó con recelo.
-No te voy a contar mis trucos... –Le dijo con picardía. Dave levantó las cejas. –Le dije que nosotros necesitábamos saber que era humano de vez en cuando.
-Eres buena, niña. –Emily rió mientras Hotch llegaba con dos cervezas.
Hablaron por un buen rato. Jordan les contó su labor en el equipo de antiterrorismo. Hablaron del pequeño Henry, de todo lo que García le había comprado y del momento en el que JJ le pidió a Reid que le cambiara el pañal a su ahijado y éste se mordió la lengua de los nervios y empezó a sangrar. Luego García sacó el tema de Reiner y a Morgan se le notaba tenso.
-¿No me digas que has salido con Reiner? –Le preguntó JJ.
-Reiner ha salido con todas las mujeres del FBI. –Dijo Morgan sarcásticamente.
-Conmigo no. Ya estaba con Will cuando ingresó como cadete. –Aclaró JJ.
-Y yo con Kevin. –Intervino García. –Pero Emily sí que ha salido con él. –Morgan la miró sorprendido.
-¿Tú has salido con ese impresentable? –Le preguntó a la morena.
-Reiner no es un impresentable. Es solo que su ego es tan grande como su atractivo. –A Morgan le agradó su respuesta.
-Por muy guapo que sea Reiner, el hombre más sexy del FBI eres tú, sin duda. –Le dijo García a Derek, tan coqueta como siempre.
-Cómo me gusta oírte decir eso, preciosa. –Dijo mientras la abrazaba.
-Iros a un hotel… -Bromeó Dave por lo bajo. Hotch se acercó a Jordan mientras los demás bromeaban.
-Cada vez tengo más claro que sois una familia. –Le dijo viendo la escena. Hotch sonrió. Era verdad, se habían convertido en una familia. En esos momentos parecían niños, ajenos a toda la maldad que veían. Era una sensación que le reconfortaba. Verlos a todos bromear y reír, hablando de trivialidades y bebiendo cerveza.
-Lamento que te vayas. Quizá no empezamos con buen pie, pero me has demostrado que eres una buena profesional. -Jordan sonrió ante sus palabras.
-Gracias, Hotch. –Le dijo alzando su jarra y brindando con el que ya era su ex-jefe. –Aunque esto no sea lo mío, me ha gustado trabajar con el equipo. –Le sonrió y se dirigió a los demás. –Chicos, dejad que os tome una foto. –Dijo mientras sacaba una cámara compacta del bolso.
-Si es que no te podías ir de la UAC sin una foto del Agente Especial de Supervisión Derek Morgan… -Comentó éste, provocando una mirada divertida en Jordan. Todos se juntaron.
-Venga, sonreíd todos.
-¡Eso va por ti Hotch! –Bromeó Morgan mientras abrazaba a García. Reid estaba entre la pareja y JJ. Al lado de la rubia estaban situados Prentiss y Rossi, y finalmente Hotch. Jordan tomó la foto y Rossi se adelantó.
-Deja que saque yo una en la que salgas. –Ofreció amablemente. Jordan tuvo una idea mejor. Se acercó a una chica y le pidió que les fotografiara.
Esta vez, Rossi y Jordan habían quedado entre Prentiss y JJ, lo que situaba a Emily al lado de Hotch.
-Juntaos un poco más. –Les pidió la fotógrafa haciendo un gesto con la mano. Hotch se acercó más a su compañera y le puso su mano izquierda en la espalda. Emily se percató y giró levemente su rostro, mirándole de reojo. Era un contacto sutil, pero a la vez cálido. –Tres, dos, uno… -Sacó la foto. Jordan se acercó para comprobarla y le dio las gracias.
-¡Me encanta! –Declaró fervientemente. Volvieron a pedir otra ronda y a hablar de banalidades. Al ver a todos como si fueran una familia Hotch pensó en Jack. Le echaba de menos. Aún no era tarde, así que pensó que era una buena idea pasar a visitarle por sorpresa y dejar que sus compañeros se divirtieran.
"La fuerza de una familia, como la fuerza de un ejército, se funda en su mutua lealtad"
N/A: A los que no os gustaba Jordan, ya os podéis quedar tranquilos. No pude evitar incluir algo de la escena del interrogatorio de Prentiss y Hotch, porque es una de mis favoritas y me encanta como se complementan durante el interrogatorio. Me cuesta creer que Emily no hiciera ningún comentario gracioso después de eso.
Lo de Reid mordiéndose la lengua al cambiarle los pañales a Henry lo podéis leer en un one-shot llamado "Problemitas de Padrino" que escribí para un reto. De hecho este capítulo lo escribí antes y fue inspiración para el otro fic.
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