"Secretos" - Capitulo 11
De noche. ¿Y donde estaba Vegeta? ¿Por qué ni siquiera había llamado? Joder... y le había prometido que no se preocuparía. Que estaría bien hasta que este llegara. Pero no podía consigo misma. Necesitaba verlo y saber que estaba bien. Que todo había resultado bien.
- ¿Quieres uno? - Broly le ofreció un cigarrillo. Bulma negó con la cabeza.
- No, gracias. - respondió ella. - ¿Kakarotto te ha llamado? - le preguntó A Milk.
- No... - contestó ella, decepcionada.
- ¿Y si les pasó algo?
- Vegeta es un hueso duro de roer, haría falta todo el ejército militar para que a ese le pasara algo. - inquirió Raditz - al igual que Kakarotto.
Ni siquiera eso pudo controlar los nervios de Bulma y de Milk. La verdad es ni Raditz ni Broly sabían lo que había pasado con ella y por qué es que Vegeta y kakarotto habían salido. Milk se puso de pie.
- ¿Te molesta si ocupo el cuarto de Vegeta unos minutos? Joder... estoy muerta del sueño.
- No hay problema. - le respondió Bulma, con una bonita sonrisa. Milk desapareció en dirección al pasillo de habitaciones.
- Está buena. - sonrió Raditz.
- No tanto... - se quejó Broly.
- Ya van de nuevo, par de puercos.
- ¿Puercos, nena? Es solo una opinión. Si supieras lo que dice Vegeta...
Bulma blanqueó los ojos.
- Tengo que salir. - Bulma se puso de pie, las miradas de aquellos dos hombres se centraron en ella esta vez.
- ¿A dónde vas? - preguntó Raditz.
- No sé... he estado todo el día aquí... solo quiero distraerme.
- ¿Te has molestado? - sonrió Broly. - me gustan las chicas así...
- Que te den. - Bulma le mostró el dedo medio, apunto de abrir la puerta principal.
Broly se volvió a reír, esta vez observando sin discreción el bonito culo de Bulma.
- ¿Quieres que te acompañe? - le preguntó Raditz.
- No te preocupes. - abrió y cerró la puerta, caminando lo más rápido que podía, alejándose de la casa de Vegeta.
- Contéstame... contéstame por favor... - susurró contra el micrófono del teléfono. Pero nadie respondía en la otra línea. - joder Vegeta. - se quejó. Siguió marcando su número, una y otra vez. Hasta que por fin alguien le respondió.
- ¿Bulma?
A Bulma le dio un regocijo en el corazón. Estaba muy preocupada por él, pero no era momento de demostrárselo.
- Mi amor, perdóname...
- Solo llamé para saber si estabas bien. Aparécete a la hora que se te de la gana. - intentó colgar, pero la voz de Vegeta se lo interrumpió.
- No, no mi vida... por favor escúchame...
- ¿Qué te escuche? Me dijiste que no demorarías más que unas horas, y ya casi va a ser otro día. - le reprochó. - ¿piensas que me la estoy pasando de puta madre con tus inigualables amigos aquí?
- ¿Te han hecho algo?
- Respóndeme.
- No. Ya sé que no. Pero te pedí tiempo.
- ¿Y cuanto quieres? ¿un mes? Has lo que quieras, pero una estúpida llamada tuya hubiera bastado.
- Estoy regresando a Kingston, he tenido que viajar y no he tenido señal para llamarte.
- ¿Viajar?
- Si tan solo me dejaras hablar...
- Ya. - Bulma se calló por un momento.
- Te lo contaré todo cuando este haya contigo ¿sí? pero por favor no estés molesta bonita...
- ¿Qué no este molesta, Vegeta? No te importo ni siquiera un poco que este preocupadísima aquí. Nunca te importo en lo absoluto...
- Me importas Lo sabes. Sabes que todo lo hago por ti, sabes que yo... te amo...
Se hizo un silencio entre los dos.
Bulma deseó tanto tenerlo entre sus brazos ahora mismo. Besarlo.
- ¿Estás bien? - le preguntó él.
Bulma se demoró en responderle. De verdad necesitaba tenerlo ahí con ella. De pronto, algunos pasos se escucharon tras ella. Que callesita en la que se encontraba. Tragó saliva, pero no quiso alarmar a Vegeta, así que decidió ponerse de pie de aquella banca en la que se encontraba y caminar en dirección a casa de él.
- Sí ¿por qué? - siguió ella. Caminó lo más rápido posible. Sin mirar atrás. Pero mientras más caminaba, más cerca se escuchaban los pasos. Mierda, alguien la estaba siguiendo.
- No lo sé, siento que debía preguntártelo.
Bulma no habló esta vez.
- ¿Estás ahí? - preguntó él. En ese momento Kakarotto volteó, desde su asiento copiloto, la mirada hacia Vegeta que se encontraba manejando.
Bulma corría. Corría lo más rápido que podía. Los pasos se hacían más fuertes. Tenía el celular en la mano, Vegeta aún estaba al otro lado de la línea...
- Joder, respóndeme... - le pidió él. Y escuchaba su respiración agitada. Estaba corriendo. - algo le pasa... - le dijo a Kakarotto.
++++
- !VEGE... - alguien tapó sus labios con brutalidad. Ella intentó zafarse, pero unos brazos fuertes la atraparon por detrás. No podía ni siquiera moverse por la enorme fuerza que la encerraba. Empezó a gemir, a llorar, a hacer algo para que alguien pudiera escucharla. Intentó morder la mano de aquel hombre que trataba de asfixiarla, pero al hacerlo... recibió un enorme golpe en el rostro, haciéndola quedar inconsciente.
El celular cayó tendido en el suelo.
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- Bulma... - susurró Vegeta, aún con una pequeña esperanza de que ella pudiera contestar. - respóndeme... - tragó saliva. - respóndeme y dime que estás bien...
