Aquel día se le había hecho más tarde de la cuenta por culpa de una reunión de último momento que se había alargado más de lo que le hubiera gustado. Había avisado a Sora de que no sabía a que hora iba a volver, de manera que podía olvidarse de él y cenar ella tranquilamente. Ya se haría algo él cuando llegara.

Le daba rabia porque sabía que cuando llegara se iba a encontrar a la niña ya durmiendo y apenas había podido verla en aquel día, pero no podía hacer otra cosa. Sacando el teléfono de su bolsillo cuando lo sintió vibrar sonrió al ver el nombre de su padre en la pantalla.

- ¿Qué estabas haciendo anoche que cuando te llamé un par de veces no me lo cogiste? – fue su saludo.

- Trabajando – el tono de voz de Hiroaki sonó con resignación-. ¿Querías algo?

- Podría decirse que sí… ¿Sabes qué día era ayer?

- ¿Domingo?

- El tercer domingo de junio…

- Creo que no te sigo, hijo…

- Si ya le decía yo a Sora que si se me pasaba llamarte no te iba a enfadar… Eres tú peor que yo. Ayer fue el día del padre, inteligente.

- ¿Fue el día del padre? Por eso tenía también un mensaje de tu hermano diciendo que no tenía remedio…

- Pues por eso papá, porque no tienes remedio – echándose a reír decidió subir por las escaleras de casa en vez de coger el ascensor. No quería tener que colgarle para ello y así aprovechaba un rato más-. Feliz día del padre por atrasado…

- Creo que es la primera vez que me felicitas desde hace mucho tiempo, ¿tienes algún motivo por el que te hayas acordado especialmente este año?

La reacción primera de Yamato fue detenerse, aprovechando aquellos segundos para sonreír al acordarse del detalle que había tenido Sora con él usando a la niña para ello. Había perdido gran parte de la mañana mirando hacia la fotografía que le había hecho en el teléfono.

- Puede… Yo tampoco estaba demasiado enterado de la fecha que era, pero supongo que mis nuevas compañías están más pendientes que yo de eso.

- Ese tono me lo conozco yo, ¿qué te han regalado exactamente?

- Pues es un marco en donde vienen la huella de la mano y del pie de Aiko, luego te mando la foto – el silencio al otro lado de al línea dio pie a una ligera risa por parte de su padre-. ¿Dejas de reírte? ¿Qué tiene de gracioso si se puede saber?

- La cara que debiste de poner…

- Qué gracioso eres – continuó su camino-. No puse ninguna cara, que lo sepas.

- Entonces te pusiste a montar el drama… Si nos conoceremos ya – riéndose todavía, tardó unos segundos en dejar de hacerlo-. ¿Dónde estás que siento tanto eco?

- Subiendo las escaleras de casa para no colgarte al meterme en el ascensor.

- ¿Subiendo? ¿Todavía?

- Tenía una reunión, pero ya estoy llegando… Para empezar bien la semana, ya sabes.

- Pues… haz el favor de irte a cenar y a ver a la niña que seguro que te estás muriendo de ganas ya.

- Debe de estar durmiendo ya – admitió con resignación-. Pero bueno, si se despierta ya iré yo a verla.

- No te entretengo más, venga, que tienes cosas mejores qué hacer…

- Cenar una de ellas, que tengo hambre. Hasta mañana, papá…

- Hasta mañana y… Gracias por haberte acordado de mí ayer.

Negando con la cabeza, acabó por colgar al escuchar como su padre lo hacía también. Guardó el teléfono para poder sacar las llaves de su bolsillo entrando finalmente en casa. Dejó las cosas en la entrada, como siempre, aprovechando también para quitarse la chaqueta del uniforme y la corbata. Hacía demasiado calor ya en aquellas fechas, incluso a aquella hora de la noche.

Dándose cuenta de que la luz de la habitación de Aiko estaba apagada, chasqueó ligeramente la lengua. Eso significaba que ya la había acostado Sora como bien había pensado ante. Miró hacia los lados en busca de al pelirroja, viendo la luz de la habitación de ambos encendida.

Al contrario de cómo le había dicho, sí que le había dejado algo para cenar encima de la mesa. Subió las escaleras para ir a saludarla, dándose cuenta de que salía luz del baño y el vaho se colaba hacia la habitación. Sonrió, prefiriendo dejarla terminar de ducharse en paz. Posó las prendas del uniforme que ya se había ido quitado encima de la cama para que cuando saliera se diera cuenta de que había vuelto ya y bajó hacia la cocina. Tenía hambre.

Tomando asiento en la mesa se fijó en que la comida todavía estaba caliente, así que posiblemente sí que lo hubiera esperado más de la cuenta. Sonrió sin poder evitarlo antes de empezar a cenar con aire cansado. Tardó poco tiempo al estar solo, levantando la vista hacia la habitación, esperando a escuchar el ruido del secador del pelo. Sonrió antes de ir a dejar las cosas en el fregadero decidiendo que ya las recogería luego.

Guardando la bebida en la nevera para que no se calentase, subió de nuevo, encontrándose a Sora saliendo del baño, viéndolo a él antes que la ropa que había dejado encima de la cama.

- ¿Cuándo has llegado? – lo miró sorprendida.

- Hace un rato… Gracias por dejarme la cena…

- No sabía a qué hora ibas a llegar tampoco te iba a poner a hacértela cuando aparecieras – salió del todo del baño acercándose hacia él para saludarlo-. ¿Qué tal la reunión?

- Asquerosamente aburrida. Números y datos… - dejó la vista en ella, sonriendo al darse cuenta de que ya se había puesto el pijama-. ¿Qué tal se ha portado la niña?

- ¿No has ido a verla?

- No quiero despertarla – posó las manos en su cintura cuando por fin la tuvo delante bajando la vista hacia ella.

- Seguro que tienes oportunidad de verla cuando se despierte dentro de un rato como siempre – sonriendo, dejó sus manos encima de sus brazos-. ¿Cómo no me avisaste cuando llegaste? Me he secado el pelo solo para hacer tiempo…

- Tenía mucha hambre – recalcó antes de echarse a reír y apretarla contra él para poder darle un beso.

Sonriendo justo antes de que la alcanzara por la respuesta de él, no puso pegas, acabando por dejar sus manos entrelazadas tras el cuello de él, aprovechando que estaban completamente a su aire en aquel momento. Llevaba todo el día sin verlo y no podía evitar pensar en que lo había echado de menos.

Casi como si hubiera adivinado lo que pasaba por la cabeza de ella, cuando se separó, dejó su frente apoyada en la de ella, jugando con sus manos en su cintura, haciendo pequeños círculos con sus dedos antes de volver a abrir los ojos.

- ¿Piensas dormir así? – murmuró finalmente.

- Tengo calor – respondió, volviendo a reírse.

En la fecha en la que estaban hacía tiempo que había sacado sus camisones de verano, siendo especialmente cómodos para poder dar de comer a la niña sin tener que andar peleándose con la ropa a todas horas. Estaba segura de que no era la primera vez en aquellas semanas en las que se había vestido así, pero sí que era la primera vez que le decía algo al respecto.

Sonriendo por ello se puso de puntillas volviendo a buscar un beso de su marido. Notó como cerraba su brazo en torno a su cintura con fuerza antes de subir el otro rozando su espalda hasta dejar la mano en su nuca.

Cruzó una mirada con él antes de morderse el labio, entendiendo lo que le estaba preguntando sin necesidad de palabras y esperando que entendiera aquel gesto como respuesta. Sonrió de nuevo al sentir que ahora llevaba sus dedos hacia su barbilla, levantándole la cabeza para poder empezar así a dejar besos por su cuello.

Cerró los ojos, dejándolo tomar el control de la situación totalmente. Lo conocía más que de sobra como para darse cuenta de que se estaba conteniendo y que intentaba tener cuidado con ella y no ser demasiado brusco, lo cual lo agradecía, incluso cuando tuvo que hacer fuerza con sus piernas para sujetarse a él rodeando su cadera cuando la levantó del suelo para avanzar con ella hacia la cama.

La posó con cuidando, colocándose a su lado en vez de encima, esquivando dejar su peso sobre ella a sabiendas de que podría llegar a molestarla retomando sus acciones, buscando el cuello de ella para empezar a arrastrar con la mano ahora el fino tirante del camisón. La había echado demasiado de menos en ese aspecto como para pensar en algo más que no fuera la mujer que tenía a su lado en aquel momento y en cómo sentía sus manos buscar los botones de su camisa para soltárselos.

Sonrió ante aquel gesto antes de buscar cubrir con besos las zonas que había dejado al descubierto, sin atreverse a ir más allá de la clavícula por el momento a sabiendas de que se había quejado de tener el pecho sensible y que hasta la ropa la molestaba en ocasiones. Volvió a subir en ese momento hasta llegar a sus labios, aprovechando el momento para girar y dejar que ella fuera quien quedase encima.

Dándose cuenta de las intenciones de él, Sora se acomodó, agradeciéndolo, estando así mucho más cómoda y segura de poder ser ella la que pusiera los límites, al tener control sobre sus propios movimientos. Sonrió de medio lado al sentir como a pesar de todo colaba las manos por debajo de su camisón dejándolas sobre sus muslos y empezando a subir. Cerró los puños sobre los cuellos de su camisa para tirar de él hacia arriba y obligarlo a sentarse.

Obedeciendo automáticamente se incorporó, quedándose así a su alcance, notando que retomaba la pelea con su camisa, desabrochando los botones para dejarla abierta, llevando las manos hasta la piel de Yamato. Sonrió al ver cómo cerraba lo ojos ante su contacto. Movió sus dedos por la parte alta de su torso hasta llegar a los hombros, bajándolas para poder arrastrar así con ella la camisa hacia atrás.

Dejándola hacer, esperó hasta poder tener de nuevo libertad de movimiento. Había sacado las manos de dónde las tenía para dejarla quitarle la prenda, y cuando terminó las llevó a su rostro para atraerla de nuevo hacia. Sintió cómo se acomodaba, pegándose más a él y cerrando los brazos en torno a su cuello.

Bajó las manos hacia los hombros de ella buscando arrastrar con él el tirante que aún estaba en su sitio… Pero sin llegar a hacerlo. El sonido del llanto de la pequeña hizo que ambas se detuvieran instantáneamente. La expresión de confusión de Sora hacía juego con la de él hasta que fueron capaces de centrarse de nuevo en la realidad.

La pelirroja abrió la boca para decir algo, pero al ver cómo él se reía y le hacía un gesto no dijo nada. Especialmente cuando notó como posaba un dedo en sus labios.

- Ya voy yo – le dijo ayudándola a quitarse de encima suyo con cuidado.

- Qué rápido me cambias por otra chica… - tomó asiento, esperando a ver cómo se levantaba para coger la camiseta del pijama que tenía en el armario-. No es la hora de comer, así que seguramente solo se haya despertado…

Encogiéndose de hombros a modo de respuesta, se giró una vez que se hubiera vestido de nuevo, viendo como Sora se había dejado caer hacia atrás, buscando recuperar la calma y el aliento.

- Vuelvo ahora – dijo antes de salir de la habitación.

Intentando terminar de serenarse mientras que bajaba las escaleras no quiso dejar a la pequeña llorando mucho tiempo, aunque quizás hubiera necesitado unos segundos más para despejarse la mente. Abriendo la puerta, observó a los digimon que se habían quedado observándola.

- No puedes tener hambre… Porque me han dicho que ya te han dado la cena, así que no me la cuelas – se asomó a la cuna donde estaba la pequeña.

Alargando los brazos para poder cogerla, notando la sorpresa aparecer en su cara al verlo. Sonrió ante el gesto de ella, acomodándola en sus brazos esperando que así se calmara.

- Te parecerá bonito… Estaba un poco ocupado cuando has decidido reclamar un poco de atención – le habló a la niña usando un tono divertido. Al cogerla él en brazos se había ido calmando cada vez más-. Que sepas que te lo perdono por ser tú, pero no te acostumbres…

Caminando con la pequeña por la habitación, se quedó observándola mientras que ella terminaba de calmarse, observando a su padre con los ojos abiertos de par en par, como si saber que había vuelto a casa hubiera conseguido tranquilizarla.


AnnaBolenna04: si es que estaba claro que esa niña iba a hacer lo que quisiera de su padre. Ya sabe con sus minihuellitas o bien simplemente poniéndose a llorar en el momento menos oportuno... Que sus padres llevan mucho tiempo están quietecitos, ¿cómo se le ocurre ponerse a reclamar la atención de su padre? Menos mal que el pobre se va más feliz que nadie - dentro de lo que cabe - a ver a la cosita que él no estaba nada de acuerdo con haber llegado tarde y no haber podido seguir su rutina de todas las noches con Aiko.

Pobres Ishida... si es que parece que alguien está conspirando en su contra y ese alguien no tiene mi nombre jajajaja ¡besitos de tortuguita!

Guest vecina: es el cambio de horario seguro xD Lo que pasa es que ahora prefiero sacar tiempo en el descanso de la comida porque cuando llego por la noche me da una pereza horrible ponerme a actualizar cosas y así os lo dejo hecho y listo para que lo podáis leer cuando queráis.

Exacto, ni siquiera estaba pendiente de la fecha que era. Su versión de hace unos años no podía imaginarse algo así ni poniendo a funcionar todas sus neuronas a la vez. Ha recibido su primer regalo del día del padre de parte de su bebé recién nacida... Pues mira, si luego la niña quiere interrumpirlo cuando se está poniendo mimoso con la señora Ishida, no protesta el pobre, simplemente se dedica a babarse entero. Lo de siempre que tiene a Aiko cerca el pobrecito (el día del primer papá lo perdemos, avisados estáis).

Seguro que sí, él también suele estar bastante a la altura con el tema de los regalos. Otra cosa es que yo me deje las neuronas intentando pensar algo que sea bonito de verdad jajaja

Y no sabes la falta que me hacen porque yo no sé si me está dando un gripazo por fascículos o qué narices tengo encima, pero ahora mismo me está tentando meterme en la cama y mandar a mi jefe a trabajar por mí. Que además hoy salgo tarde... AINS. Menos mal que hay puente y que salgo más temprano toda la semana que viene... Que de verdad, esto no puede seguir así.

Un bico enorme vecina!

PD: ¿Qué tal vas con la asignatura odiossa v.2?

Natesgo: pues de milagro leo tu review, nunca jamás me ha llegado el aviso de que la dejaras xDD Así que nada, cuando me he puesto a contestar la he visto que sino no tenía ni media noticia de ella.

Je, si la niña le sonríe a su padre en el mismo capítulo lo perdemos jajaja Tenemos a Sora sentada en el sofá comiéndose el helado mientras que Jou está a ver si consigue revivir al rubio ese jajajajaja Poquito a poquito, que ahora parece que la niña está ocupada en llamar la atención de su padre de otra forma y en momentos más delicados. Pobrecito... Si es que el universo conspira contra él. Al menos la interrupción fue Aiko y no puso demasiadas pegas para ir a ver qué era lo que le pasaba.

¡Un beso!