Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. Todos son humanos.
CHANTAJE PASIONAL
Capítulo XI
-¿Ángela?
-Sí. - Respondió con una sonrisa sentándose en frente mía.
-¿Qué haces aquí? - Ella rió.
-Me estabas esperando, creo.
-Esto debe ser una broma.
-No lo es, trabajo para Fashion Phoenix, bueno… ahora para ti.- Dijo intentando encandilarme con una sensual sonrisa, apoyando su brazo sobre el cristal de la mesa y sacando pecho. Fruncí el ceño y sonreí incrédulo.
-Es que no me lo puedo creer. ¿Trabajas para Bella?
-Ajá.- Dijo asintiendo. - aunque bueno tenemos una relación bastante más estrecha que la de empleada-jefa. Es mi mejor amiga.- Sentí como me tiraban un cubo de agua fría en ese mismo momento.
-¿¡Qué!? ¿Pero cómo…? No, no.- Dije negando.
-¿Por qué no?
-Yo no conocía a ninguna Bella cuando estabas conmigo.
- Bueno… éramos muy jóvenes Edward. - Suspiré intentando tranquilizarme y asimilando todo lo que estaba pasando.
Apoyé los codos en la mesa y apoyé la cabeza en las manos, intentando respirar tranquilamente. No pasaba nada, Ángela era agua pasada, no tenía por qué echar abajo mi vida de nuevo. Cuando estuve listo alcé de nuevo la cabeza e intenté sonreír. Solo había algo que no me encajaba y era… su coqueteo, porque era evidente que estaba coqueteando conmigo.
-Bueno.. ¿ Y cómo estás?
-Muy bien, me alegra mucho volver a verte, cuando Bella me dijo que trabajabas aquí pensé en venir pero he tenido mucho trabajo y si no es por una cosa es por la otra. Supongo que ahora nos vamos a ver más a menudo.- Volvió a sonreír de esa manera, ¡Cielos!
-Ajá. ¿Y tú vida? ¿Ya te has casado?- Ella agachó la cabeza cambiando su expresión por una más seria.
-No, mi relación no prosperó como yo pensaba, ¿sabes?
-Ah, lo siento…
-No te preocupes, la vida es así.- Dijo sonriendo.
No dejé que continuáramos hablando, la cosa iba de trabajo, y trabajar es lo que íbamos a hacer. En todo momento noté que ella se acercaba mucho a mí, demasiado a veces. ¿Es que no se daba cuenta? ¿En qué tipo de mujer se había convertido? Ella no era así, la Ángela que yo había conocido en la Universidad era… dulce y tierna.
-Bueno, pues todo esto me parece perfecto, pero me gustaría que lo hablaras también con el jefe de departamento de aquí. Podríais trabajar juntos, después de todo os dedicáis a lo mismo. - Y así no tendría que verte y estar pasándolo mal. Pensé para mi
-Bueno pero recuerda que vendré a visitarte.- Me guiñó un ojo y tragué saliva. - Tengo que irme, un placer volver a verte.
-Igualmente, te acompaño.- Dije señalando la puerta con la mano. Cogí el pomo para abrirle pero me sujeto la mano impidiendo la acción. Me quedé estático ante aquel gesto, Ángela se acercó hasta mi oído.
-No hay día que no me recuerde lo estúpida que fui por dejarte ir. Estás muy guapo.- Me susurró, alejándose al segundo con una sonrisa coqueta. Fruncí el ceño sin saber que tenía que hacer. Después abrió la puerta y salió.
Cerré la puerta y me llevé una mano al pelo. Solo me podía pasar a mi. ¿Mi ex, la mejor amiga de la que yo consideraba mi futura mujer? Parecía cosa de una broma muy pesada. ¡Y es que encima estaba intentando flirtear conmigo! Esto se pasaba de castaño oscuro.
Me senté en mi sillón con una sonrisa en mi rostro que no sabía muy bien de donde salía, imaginé que de mi desconcierto. De todas las personas que habitaban Phoenix, Ángela tenía que parar a trabajar en la empresa de Bella. Tendría que decírselo a Bella, ¿o tal vez ella ya sabía que era mi ex? Oh Dios, solo esto podía pasarme a mí.
Intenté concentrarme toda la mañana en el trabajo pero casi era imposible, creí estar volviéndome loco. ¿Estaba siendo exagerado al pensar en que Ángela podía arruinar mis planes? Dejé el bolígrafo sobre la mesa y miré el móvil, tenía tantas ganas de hablar con ella… Lo cogí, pero cuando fui a marcar alguien tocó la puerta.
-Adelante.
-¿Puedo? ¿Has firmado los documentos?
-Sí, Zafrina.- Dije dejando el móvil en la mesa y firmando la última hoja. - Aquí los tienes.- Me levanté y se los tendí.
-¿Te he interrumpido?
-Oh no.- Dije sonriendo.
-Ah, parecía que querías llamar a alguien. - Negué con la cabeza.- Bueno… te dejo Edward.
Zafrina era mucho más observadora de lo que nadie se podría imaginar, y estaba casi seguro que se había dado cuenta de mis reacciones y que tal vez me pasaba algo extraño, pero aún no podía hablar, era demasiado pronto, Bella y yo nos habíamos confesado hacia un día. ¿Y si salía mal? Miré el móvil, tampoco quería agobiarla, pero necesitaba escuchar su voz… No me lo pensé más y marqué.
-¿Señor Cullen? Que agradable sorpresa.- Contestó simulando una voz varonil, no pude evitar sonreír.
-¿Sería tan amable de devolverme la dulce voz de la señorita Swan? - Comenzamos a reír. - ¿Cómo estás?
-Bien. - Estaba imaginándomela con sus mejillas rosadas.
-Esa voz quería escuchar. - Escuché unas risitas a través de la línea.
-¿Tú estás bien?
-Sí, ahora sí. - Se hizo un incómodo silencio. Vamos, pareces un estúpido.- ¿Mucho trabajo? - Perfecto Edward, ¿no había nada mejor que preguntar?
-Bueno sí, la verdad. ¿Cómo te ha ido con Ángela? - Mi corazón pegó un brinco al escuchar aquel nombre y realmente no sabía muy bien que contestar. Escuché un movimiento de papeles mientras preguntaba.
-Oh cielos, te estoy molestando, ¿tienes mucho trabajo verdad?
-Sí Edward, pero no te preocupes. Solo estoy recogiendo algunos contratos.
-¿Te queda mucho para salir?
-Calculo que un par de horas.
-No sé si voy a aguantar hasta verte por la noche… ¿Te apetece quedar para comer?
-¿En serio? Me parece estupendo.
-¿Sabes donde queda La Grepnia?
-Sí, ¿nos vemos allí sobre las 14: 30?
-Perfecto. Estoy deseando que llegue esa hora.- Murmuré.
-Yo también tengo ganas de verte. - Una tonta sonrisa se dibujó en mi rostro al escucharla.
-Un beso Bella…
-Un beso.- Contestó.
-¿Dónde? - Pregunté divertido.
-Edward…
-Solo quiero saber a que parte va dirigida tu beso.
-Donde prefieras.
-Eso es trampa.- Ella rió.
-Bueno pues ya te lo mostraré más tarde, hasta luego Edward.
-Hasta luego Bella.- Susurré demasiado feliz.
Casi no pude concentrarme lo que quedaba de mañana en el trabajo entre la sorpresa de volver a ver a Ángela y el extraño sentimiento nervioso que comenzaba a intensificarse cada vez más a medida que se acercaba la hora de dirigirme hacia el restaurante.
Llegué antes de hora y me quedé esperando a ver si veía su Mini llegar al Parking del lugar. Cuando la vi me dirigí a ella, quien seguía andando en dirección a la entrada sin percatarse de mi presencia, me acerqué más y la abracé por la cintura ciñéndola a mí. Esperaba que me empujase por el susto o algo así, pero no lo hizo.
-¿Tiene mucha prisa? - Susurré en su oído.
-Solo he quedado con alguien muy importante. - Dijo apoyando su cabeza en mi hombro.
-Ajá. ¿Y esa persona le hace esto?- Pasé la punta de mi nariz muy suavemente por su cuello y besé tiernamente la base del mismo. Su respiración comenzó a dificultarse y se giró, obligándome con sus manos en mi cabello a apoyar mi frente en la suya.
-Edward Cullen, estamos en mitad de una Avenida.- Sonreí.
-No me importa. - Sus labios se acoplaron a los míos en un beso dulce y tierno.
-¿Pasamos?- Preguntó con una sonrisa después de separarse.
Me maldije por no saber esperar hasta la noche varias veces. Tuve que esquivar de mil maneras el tema de Ángela, no sabía muy bien qué contestarle, aún no estaba muy preparado. Di las gracias a mis viejas técnicas de persuasión, las cuales hasta ahora nunca me habían fallado, y aunque con Bella tardaban más en dar resultado, siempre terminaba cediendo a ellas.
Al final la acompañé hasta su coche para despedirme, ya que teníamos que volver al trabajo. La encerré entre mi cuerpo y la puerta de su coche.
-Espero que el tiempo se pase rápido. - Bella miró una de mis manos, las cuales estaban a cada lado de su cuello apoyadas en el coche. La cogió y la besó cerrando los ojos. Cielos, tenía pensado acabar con mi vida. ¿Por qué era tan sensual? No pude reprimir el arrebato de besarla ferozmente.
-Edward.- Murmuró mientras yo repartía besos en su cuello. - Tenemos que volver.- Solo me provocaba la ligera impresión de que ella tampoco tenía ganas de volver a trabajar, sus manos seguían acariciando mi cabello y presionando levemente mi cabeza contra ella.
-No quiero volver.- Susurré en su oído exhalando y mordiendo su lóbulo. Ella gimió discretamente.
-Maldita sea Cullen, eres como una adicción.- Dijo apartándose de repente. Yo reí y me alejé unos pasos despidiéndola con la mano, fijándome en el adorable carmesí de sus mejillas.
-Te paso a buscar a las 9 y media. - Ella asintió y se metió en el coche.
Entré en Breaking Rules, detestando de primera el trabajo que me esperaba hasta las 6 y media de la tarde, por lo menos. Pulsé el botón del ascensor y esperé a que bajara. El timbre del ascensor, anunciaba que ya había llegado.
-Vaya Edward.- Oh, por Dios. No podía estar pasándome esto. Otra vez no.
-Pensaba que ya no estabas aquí Ángela.
-Ya me iba a casa, hemos acabado por hoy.
-¿Qué te ha parecido Eleazar?
-Creo que nos llevaremos bien. - Me sonrió coquetamente. Me sentí incómodo, no sabiendo que contestar. - Oye, ahora que lo pienso… ¿podrías llevarme a casa? - Me quedé una vez más estático. ¿De dónde habían salido esas confianzas? Tampoco quería ser grosero, por lo que preferí quedarme callado. - Ah lo siento, bueno puedo pedir un taxi, no… pasa nada.- Dijo apurada, parecía realmente arrepentida. Suspiré.
-No te preocupes Ángela, puedo llevarte.
-Vivo cerca… - Asentí.
El espacio de mi Volvo resultó demasiado reducido. Nunca antes me había sentido tan intimidado por alguien como ahora lo estaba con Ángela. Después del tiempo que habíamos estado juntos y de lo que había sentido alguna vez por ella, debería sentirme bien, normal. Pero había algo en su comportamiento que no me dejaba tranquilo, su forma de dirigirse a mi, esas sonrisas y su lenguaje corporal, no eran de mi agrado. Quizás lo hubiese sido hacía unas semanas, pero en este instante lo detestaba. Al fin, llegamos.
-Gracias.- Dijo con una sonrisa.
-Oh, no te preocupes. - Nos volvimos a quedar en silencio, ella aún no se bajaba del coche y yo cada vez estaba más ansioso por que me dejara solo.
-¿Te gustaría…? - La miré con prevención, algo en mi cuerpo estaba anunciándome que esto no iba bien.- ¿… subir? - Pestañeé sin poder creerlo, ¿Desde cuando Ángela se había convertido en una mujer fácil? Suspiré y sonreí tratando de no ofenderla.
-Ángela… lo siento mucho, pero creo que no… - ¿Es que Bella no le había dicho nada? Después de todo eran mejores amigas, ¿no?
-No te preocupes, otro día quizás, cuando tengas menos trabajo.- Dijo sonriendo. Esto no podía seguir así…
-¿No te ha dicho nada Bella? - Su cuerpo se tensó y abrió la puerta.
-Creía que aún sentías algo por mí. - Eso seguía sin contestar a mi pregunta.
-Bella y yo… nos queremos. - Dije con cautela, esperando no herirla.
-Y yo te quiero a ti, nos vemos Edward.- Y salió del coche dejándome perdido del todo.
Volví a Breaking Rules en estado de shock, menos mal que el trabajo era abundante y pude apartar por unas horas aquel embrollo que tenía en mi cabeza, eso no era muy normal. Llegué a casa y decidí darme un baño.
Sentí el agua caliente por todas las pliegues de mi cuerpo, por cada poro, agradable, relajante. No tuve que esforzarme mucho para que la razón de mi estado estresante volviera a mi mente. Lo que Ángela me había dicho esta tarde en el coche me había dejado completamente sorprendido. ¿Me quería a mi? ¿Su actitud ante mi respuesta había sido real? ¿Realmente no le importaba intentar quitarle a su mejor amiga su chico? Bueno… no era algo así como su novio, sin embargo yo me sentía comprometido con ella en gran medida, como nunca me había sentido con nadie.
Por ello intentaba encontrar una razón. Imaginé su situación con mi mejor amigo Emmett. Si Bella y él se quisieran, no me entrometería entre ellos y más sabiendo que ella lo correspondía. Aunque aquella situación no era la más adecuada, ya que no podía imaginarme a Bella con Emmett, era inimaginable, ella era mía, para mí.
Suspiré sacando los brazos del agua y apoyándolos en los bordes de la bañera, cada uno a un lado y dejé apoyar mi cabeza hacia atrás, cerrando los ojos. Seguramente Bella aún no sabía nada sobre la relación que había tenido con Ángela. ¿Ella sería capaz de dejarle el camino libre de saberlo? Abrí los ojos cuando la desesperación corrió por mi cuerpo. No… ella no podía dejarme. Yo la amaba por sobretodas las cosas, o estaba con ella o con nadie. Ya no podía admitir a nadie más en mi vida.
Quizás unas semanas atrás si Ángela hubiese aparecido antes de conocer a Bella, hubiese cometido el error de volver con ella. Error porque Bella estaba destinada a aparecer en mi vida. Aguanté la respiración antes de sumergir mi cabeza en el agua.
Las imágenes del día anterior con Bella volaron por mi imaginación. Nunca antes había sentido algo parecido por nadie. Las sensaciones que Bella me brindaba eran… inexplicables, solo ella podía conseguirlas. Ya no podía concebir mi vida sin ella, así que la próxima vez que viera a Ángela, intentaría dejárselo claro. Cogí aire al emerger y sonreí. Ella era la única, mi Bella, mi amor.
Pasé mi lengua por su cuello saboreando el salino sudor que nuestros cuerpos destilaban a causa de nuestra excitación y ejercicio y deposité un beso debajo de su mandíbula, haciendo que ella soltara un último suspiro. Salí de ella y corrí hacia el baño para no perderme ni un segundo de su bello cuerpo.
-Oh.- Hice un puchero acercándome hasta la cama, aún desnudo. - Ya te has tapado. -Ella me sonrió con picardía.
-Y tú deberías hacer lo mismo.- Murmuró con sus mejillas sonrojadas, sonreí y me acerqué hasta ella estrechándola contra mi cuerpo.
-A mi no me avergüenza que me veas desnudo.- Dije acariciando su cabello.
-¿Cómo vas a avergonzarte? Después de todo eres perfecto.- Dijo sonando como si fuera evidente. Reí y alcé su cabeza para mirarla a los ojos. La besé y comencé a retirar la sábana de su cuerpo, batallando con ella, riendo, pero no me ganó. Me puse sobre ella y sentí su tensión.
-Creo que nunca te valoras lo suficiente. - Dije mirándola a los ojos y acaricie su mejilla, acercando mis labios a su oído.- Tus ojos me apresan cada vez que me miras, tus labios son capaces de volverme loco… - Susurré, después acaricié su brazo. Tienes la piel más suave que acariciado en la vida. Tu sabor es tan intoxicante . - Susurré lamiendo su lóbulo. - Tu figura es intachable. - Mis manos recorrieron sus pechos, su cintura y cadera y acariciaron su trasero.- Tú eres perfecta.- Rocé mi mejilla con la suya lentamente, sin dejar de acariciar su cuerpo con mis manos.
Bella gimió audiblemente y enjauló mi cuello en sus brazos, haciendo que una sonrisa se impregnara en mi cara. Me encantaba todo de ella, las sensaciones que me causaba y que yo causaba en ella.
-Creo que el efecto de las ostras aún perdura.- Murmuró contra mis labios.
-Mmm, eso me gusta.
Me desperté y por inercia me acomodé mejor en la cama rodeando la cintura de Bella por la espalda acercándola más a mi. La luz del sol comenzaba a entrar en su habitación, después de cenar no pudimos evitar acabar en su apartamento, mejor dicho, no pude evitar. Sus piernas me habían estado tentando toda la noche y no digamos ya de su escote, aquello mejor no lo comentaba, sin hablar del efecto que las ostras habían causado en nosotros.
Sentí a Bella removerse, quien dormía bocabajo y se acomodó de lado hundiendo su cabeza en mi cuello, suspirando tranquilamente. Comencé a dibujar formas en su espalda, ojala hubiese tenido estos despertares desde hacía mucho tiempo. Me sentía completo y vivo, sentía que le pertenecía y podría pasarme toda la vida junto a ella en esa cama, abrazándola y sintiendo su piel contra la mía, no había una sensación más buena. Besé su sien, su mejilla.
-Buenos días.- Dijo con voz soñolienta.
-Ojala siempre amaneciera así. - Bella se irguió para besar mis labios.
-Cullen…
-Dime.- Dije sonriendo, aquella imagen de Bella recién despertada y bostezando era la que quería tener por el resto de mis días.
-No tienes que esforzarte por seducirme, ya estoy aquí… bueno ya has conseguido entrar en mi cama.- Corrigió, riendo al final.
-Cierto…- Ella se irguió con el ceño fruncido. - Pero no puedo evitarlo… amor. - Su expresión se dulcificó al momento.
Era extraño llamarla de aquella manera, después de todo hacía tiempo que yo mismo me había asegurado no llamar a nadie así, pero Bella me inducía a ello, como me inducía a tantas cosas más. Nos levantamos, nos duchamos y nos despedimos para ir cada uno a nuestro lugar de trabajo.
Saludé a Jane mucho más feliz que el día anterior si eso podía ser posible y me comunicó que Ángela me esperaba en mi despacho. Me rasqué la cabeza nervioso, no entendía muy bien porque ahora Ángela no paraba de visitar mi lugar de trabajo.
-Buenos días.- Dije serio y pasé dejando mi maletín sobre la mesa y desabrochándome la americana para sentarme en mi silla. Ella estaba en el sofá.
-Has tardado un poco.
-Estaba ocupado.- Con Bella. Quise gritarle. - ¿Qué haces aquí? Creo que te dije que ibas a trabajar con Eleazar. - Continué encendiendo mi portátil. Me sentí antipático y estúpido al dirigirme a ella de aquella manera, pero si era la única manera para hacérselo entender, lo haría.
-Edward…- Dijo acercándose, sus manos se apoyaron en la mesa y se inclinó.- Mírame por favor.
-Dime. - Quitó una de sus manos, pero se dedico a dejar la otra para acariciar el cristal de la mesa, rodeándola, acercándose a mi. Volví a quedarme sin saber qué hacer. Se apoyó sobre el cristal y con una de sus manos me alzó la barbilla.
-No he podido olvidarte.- Me aparté de su contacto y eché la silla hacia atrás alejándome más de ella, me estaba agobiando.
-Eso podías haberlo pensado antes de dejarme. En ese momento parecías tenerlo muy superado. - Ella se acercó e intentó sentarse a horjacadas sobre mí, por lo cual me levanté en seguida y me alejé. - ¿Qué piensas que estás haciendo? - Pregunté exasperado. Ella volvió a acercarse.- No te acerques más. Ángela lo siento, pero no puedo quererte, yo solo quiero a Bella, ¿entiendes? - Ella seguía sonriendo con sorna, sus manos se habían apoyado en mi pecho y las retiré. - ¿No te importa que ella sea tu amiga? ¿Tú mejor amiga? Por Dios, ¡nos queremos Ángela! - Me llevé una mano al rostro desesperado. Sentí su mano en mi brazo.
-Puedo decirle que la has traicionado conmigo, ¿a quién crees que creería? ¿A su mejor amiga o a un tipo cuyos valores han dejado mucho que desear en el pasado? - Murmuró muy cerca de mi oído.
-No puedes… ella es tu mejor amiga. - Respondí acongojado, realmente aterrado.
-Si no me das lo que quiero… es lo que haré, y más te vale que seas rápido, ella aún no me ha dicho nada, así que gracias por la información, creo que me ha sido de gran ayuda.- Dijo riendo con un deje de maldad.
Sentí como mi rostro se quedaba sin color y mi corazón había perdido por completo el ritmo cardíaco. ¿Alguien quería cobrarme el chantaje que le había hecho a Bella? Maldita fuera Ángela Weber por aparecer en aquel preciso momento, lo estaba echando todo por la borda y lo más espeluznante y repugnante era saber que ella era consciente de todo lo que pasaba entre su amiga y yo y parecía darle igual. Mi pasado oscuro me estaba pasando factura y ahora parecía estar pagándolo.
Capítulo XI, aggg Ángelaa :), pero no os preocupeis demasiado por ella, Edward debe seguir siendo así de inteligente.
Paolastef, kkikkaCullen,*PrInCeSiTa*, Carmen Cullen 116, usw, libelula, marihel, FabiiOoLiXx, OiOangelita1990, paky, pollito, katlin, christti, NessiBella, Marylouu, Lauri R, cullen's nicky, GRACIAS!
gaby, jaja tranquila Edward tiene muy claro lo que siente por Bella :)
Jos WeasleyC, buenoo no puedo decir nada de ángela jajaja pero no te preocupes por ella :)
soles, jajaja sii es la primera vez que Ed lleva una mujer a su apartamento y a tu pregunta de su es una venganza de Angela y Bella esta metida, no precisamente :)
eli, me alegra que a pesar de todo el lio que he vuelto a hacer te caiga bien jajaja pero tranquila que poco a poco ire desliando lo que he vuelto a liar :P
Coona, sigues viva? jaja Digo tienes que leer el capituloo. Como dijiste que podrias suicidarte... jajaja
Ale89, me alegra que te haya gustado el capitulo anterior, por ahora es uno de mis preferidos, he estado desde el principio esperando hasta escribir este anterior jajaja.
E. Cullen Vigo, pues si Angela que no parece tener cara de angelito es el nuevo sufrimiento de Ed :)
Klaudia T, exactamente es que Ángela no tiene por que vengarse de él, así que descarta esa opcion :)
Mrs. P. and C. M11, jajaja claro es que quien puede resistirse tanto a Edward?? Bella ya estaba siendo demasiado rara :P
Gabriela Cullen, jajaja creo que Ángela no tiene nada que haga cambiar los sentimientos de Edward hacia Bella :)
lokaxtv, jajaja iban los do spor un campo cogidos de la mano, me ha gustado, buenoo no tienen porque dejar de estar cogidos de la mano :)
Sil, jajaja si estabas un poco violenta en tu comentario anterior, pero creo que cuando hayas leido que angela es la mejor amiga de bella la violencia habra subido de nivel :P No te preocupes, lo superaran!
carholina, jajaja si de todo, hasta que llego ang!
josi, claro Bella tenia que hacerlo esperar, hacerse valer :)
Angie Cullen O-shea, satisfecha? jajaja. Me dejaste preocupada por la muerte de tu usb, supongo que no ha resucitadoo! deberias ir preparando el funeral no? :(:P
Yami Naty Cullen Swan, jajaja si yo siempre lo tengo en la boca "el mundo es un pañuelo" y mira tu por donde la mujer que le hizo tanto daño es la mejor amiga de Bella! o.O
Vaya, de verdad que me he emocionado al ver tantos reviews! sois estupendas, espero no haberme dejado a ningunaa :) espero no defraudaroos! Nos leemos en el proximoo un besito a todaas!
MUUÁ!
