Capitulo Doce.

El ultimo Beso.

Se dirigía hacia la cocina, necesitaba un buen vaso con leche, a ver si así podría cerrar los ojos, suspiró, caminaba de lado, recargada a la pared, pues si Pevees la descubría, tendría verdaderos problemas, y ella no era una chica problemática…

¡¿Pero que mierda decía? Ya estaba en problemas gordos, si no hubiera retado a Draco, nada de eso estuviera pasando, para empezar, odiaba mentirle a sus amigos, otra sería que comenzaba a sentirse algo extraña respecto a separarse de Draco, pero era necesario.

Tenía que evitar a toda costa, enamorarse de Draco…

Sería un error de parte suya, Draco era su enemigo y siempre lo sería… siempre, pero una parte de ella nunca olvidaría lo que pasó entre ambos, no lo olvidaría jamás, por qué él fue parte de ella… pero ¿Y él? ¿Qué estaría pensando respecto a la "inusual" relación que mantenían hasta en ese momento?

Suspiró cansinamente, tenía que resignarse, su futuro con Draco no existía, no había nada que le asegurara una vida feliz con Malfoy, y la verdad, respecto a la sangre, quizá Draco solamente la usaba cómo un pasatiempo…

Maldijo el momento en que cruzo miradas con Draco en el primer año, maldijo el día en que le habló por primera vez, aunque era para insultarla, mandó al carajo sus sentimientos…

Mañana, en el lugar y a la hora acordada… acabaría con toda esa maldita situación que estaba volviéndola loca…

Ya no lo soportaba.

Abrió la puerta de la cocina, los Elfos se habían despertado, se sintió culpable, pues los pobres trabajaban todo el santo día y ahora, ella interrumpía su descanso.

- Por favor, vuelvan a dormir, yo me serviré.- la muchacha se dirigió hacia el refrigerio cuando sintió una pequeña mano jalar de la bata.

- No es ninguna molestia, Ama… por favor, siéntese y déjeme atenderla.- pidió la Elfa, los demás, volvieron a dormir, Hermione sonrío.

- Bien, gracias, quisiera un vaso de leche tibia y un sándwich, por favor.- pidió Hermione amablemente.

- Yo también quisiera lo mismo…- la castaña se sobresaltó al escuchar aquella voz, y vio a Draco salir de entre las sombras para sentarse frente a ella, en aquella mesa de gruesa madera.

- Si, señor…- y el elfo domestico se dispuso a servirles.

- Malfoy…- murmuró Hermione mientras entrelazaba sus manos.

- Granger.- contestó él, en el mismo tono sumiso.

- Tenemos que hablar… de una maldita vez.- Draco, quien había permanecido recargado a la mesa, se irguió y evadió la mirada de la castaña.

La tenue luz nocturna, entraba por el gigantesco ventanal, golpeando el rostro de ambos, Hermione suspiró resignadamente mientras bajaba la mirada y veía sus manos, Draco, en ese momento paresia un siniestro ángel de la muerte… con sus rubios cabellos platinados casi blancos y aquellos perlados ojos observando la nada…

Se volvió para verla a ella…

La causa de su insomnio, vio sus roles despeinados caer por su rostro, cubriendo la mitad de su rostro, mientras las sombras se adueñaban de la mayor parte de su cara, Hermione levantó la mirada hacia él, una tenue luz golpeo su ojo derecho, volviendo su mirada tan clara… casi dorada…

- Esto debe acabar…- soltó Hermione en un susurro, le costó demasiado decirlo, pero tenía que acabar con todo aquello.

La castaña notó los músculos de Draco tensarse rápidamente, mientras este apretaba los puños con fuerza…

Quizá, después de todo, a él si le importaba lo que mantenían, pero aquella creencia se había evaporado cómo agua…

- Cómo quieras… ni que fuera la gran cosa…- soltó el muchacho con crudeza, Hermione cerró los ojos, aquello le había dolido ¿Por qué? Por qué ella esperaba ¡Estás Loca! ¡Jamás! O un ¡Nunca, tú eres mía!

Y por muy irrealista que fuera, llegó a soñar en escasos segundos, con un "Olvídalo, yo te amo…" pero eso jamás pasaría…jamás

Draco. Ceñudo, se armó de valor y volvió su vista hacia ella, notó cómo las delgadas manos de aquella "Sangre sucia" temblaban ligeramente, se mantenía con los ojos cerrados.

Todo acabaría en cuanto uno de ellos pusiera un pie fuera de aquella habitación…

- Hermione…- le llamó.

- ¿Si? –contestó ella en voz queda.

- …esto no debió haber sucedido… ¿Verdad? – preguntó el muchacho, Hermione sonrío, abrió los ojos pero no le miró.

- Fue un error.- soltó la chica mientras se ponía de pie,la Elfa había traído los aperitivos, y en silencio, cómo había llegado, se había ido, Hermione y Draco le agradecieron y se dispusieron a cenar, en silencio.

Un error, aquella palabra no se le borraba de la cabeza, la voz de Hermione decirle aquello le golpeaba a cada segundo, le veía comer, beberse la leche y masticar…

¿Qué mierda le sucedía? ¿Cómo es que habían acabado en ese momento? Estaba conciente de que nada de eso debió haber pasado pero…

Por una extraña razón pasó y ahora… ahora se encontraba terminando lo que tanto le gustaba…

Ella había terminado.

Y él solamente se limitó a aceptarlo y restarle importancia, y sabía que eso le había dolido a ella, después de todo, era una chica y las chicas eran unas sentimentales a morir…

Pero Hermione no era cómo las otras

Había encontrado en ella, un reto, agresividad e independencia, todo eso le había llamado la atención conforme pasó el tiempo, algunas veces se odiaba por pertenecer a la casa Slytherin y no a Griffindor, quería estar siempre cerca de ella… ¿Por qué? Ni él mismo lo sabía, pero lo sentía.

Hermione apartó el plato y se puso de pie, Draco, inconcientemente hizo lo mismo…

Y se quedaron quietos, observándose uno al otro, mientras metro y medio del ancho de la mesa, era lo que los separaba…

- Estuvo bien mientras duró.- dijo Hermione mientras se sobaba la nuca, Draco rodeo la mesa y se acercó a ella…

- Si… eso creo.- dudó el rubio mientras bajaba la mirada.

- Bueno… Yo… tengo que volver, Buenas noches, Malfoy…- y la joven se dio media vuelta y se dispuso a marcharse.

- ¡Espera!- gritó Draco mientras la tomaba de la mano, Hermione no volteo a verle, bajó la mirada y sonrío tristemente.

- ¿Si, Malfoy?

- Mírame…- pidió él, Hermione dudo si en voltear o no, pero al fin de cuentas lo hizo.

- Malfoy…

- Hermione… Yo…

- No digas nada…- interrumpió la castaña, no sabía lo que el rubio iba a decir, pero no quería que esas palabras le hicieran más daño de lo que ya estaba haciéndose.

- … ¿Fue Blaise, verdad? –preguntó Draco mientras daba un paso al frente, ahora la distancia entre ellos dos era escasa.

- Tiene una fotografía donde… tú y yo….

- Ya me la ha mostrado…- interrumpió el rubio.

- Ya veo…- dijo ella en voz casi apagada.

- Ya me encargué de que no la mostrara… así que esto no tiene por qué…

- Tiene que.- interrumpió ahora ella, Hermione le miró suplicante, sus marrones ojos temblaban.

- No, ¡No tiene que! –respondió él, y ahí estaba su esperanza, él no quería que lo que habían construido terminara así cómo así…

- Lo siento…pero no puedo… fingir algo que no siento…- y la chica se giró, pero fue regresada por una mano en su brazo… ahora sí que la distancia ya no existía.

Hermione le miró anonadada, podía sentir el latir del corazón de Draco en su pecho…

Que curioso, Harry y Ron habían comentado que Draco Malfoy no tenía corazón… pero ella estaba ahí, sintiéndolo latir con fuerza…

Draco bajó la mirada y recargó su frente en la de ella, mientras las sombras cubrían sus cuerpos con su siniestro manto…

Y recargó sus labios en los de ella, el beso comenzó tímido, luego se volvió intenso…y al final apasionado y fuerte…era más que obvio que no querían separarse, pero tenían…

- Jamás digas…que no puedes fingir algo que no puedes…- Murmuró Draco en su oído, Hermione sonrío…

Si él supiera… que ella jamás había fingido nada, hasta el odio que había sentido hacia él había sido legítimo y puro, pero ahora, no era otra cosa más que amor, lo sabía, estaba consiente de que…

Se había enamorado de su peor enemigo.

- Buenas noches.- y Hermione le dio un beso en la mejilla y pasó a retirarse, pero se detuvo, había abierto la puerta y veía el suelo del pasillo exterior cómo si fuera algo aterrador, Draco se dio cuenta de lo que significaría aquel paso…

- …No te vayas…- murmuró el rubio, pero Hermione ya había dado aquel paso, dándole fin a todo aquello que poco había durado, pero que había significado más de lo que creían.

Se tiró a la cama boca abajo, hundiendo su rostro de la almohada y lloró, lloró tanto cómo pudo, hasta que el cansancio le hizo rendir y así, fue la única manera en que se quedó dormida, con los caminos trazados de aquellas lagrimas, marcadas en sus mejillas.

Draco usaba sus manos cómo almohadas, veía el techo de la habitación, sabía que Zabini le estaba observando en aquel instante, pero no le dio importancia.

Creía estar volviéndose loco, pero en aquella pared podía visualizar la figura de Hermione, moviéndose, sonriéndole...sólo a él… luego se miró a él y a ella abrazándose y besándose…

Y sin darse cuenta, cerró sus ojos y logró entrar al mundo de Morfeo, mientras Blaise le observaba sin ninguna emoción… sabía lo que había pasado y se alegraba por ello… al fin, Hermione sería suya.

CONTINUARA...


Próximo Capitulo .- El Compromiso.

"...Por que la tercera nota había sido de él

Plantó sus ojos en ella cuando abrió sus pétalos cómo flor en primavera, él fue el primero en verla cómo una mujer, no cómo una sangre sucia… "