Capitulo 10
"Solo una ves más"
El intenso escarlata de la sangre salpica su rostro al tiempo que su ser es alcanzado por el calor abrazador
de las llamas que vorazes consumen el denso corazón del bosque. Con un estrepitoso sonido, el cuerpo de su
adversario cae azotando el rostro contra el suelo y en su mano derecha el resplandeciente azul zarco del
raikiri se va desvaneciendo con el pasar de algunos segundos.
Agotado, el shinobi de cabello plateado trompica en sus pasos y tras de si, el aura asesina del líder de
prajña parece haber sido sometida. Aunque aun vivo y consciente, Musashi yace debilitado en el piso
mientras escandalizado observa como su brazo izquierdo ha sido violentamente cercenado por el
raiton de Kakashi.
Un charco de sangre se extiende ornando los suelos lodosos con el color de la muerte y en el cielo, el muy
tenue fulgor de la luna acaricia con melancolía el entorno. La extremidad mutilada de Musashi cae a los
pies del peliplata y de los pulmones de este se libera la respiración contenida durante el embate.
Soltando escandalosos gruñidos de dolor, el shinobi de prajña se apoya en el único brazo que le queda al
tiempo que poco a poco se levantá con ira en los ojos. La sangre cae por montones y frente a el, la figura
del capitán del ANBU lo contempla con cierta arrogancia, como considerándolo derrotado.
Los reproches de debilidad fustigan su mente y en su mano derecha el mango de la katana es empuñado
con fuerza. Sus pasos son lentos y el desgaste pesa en su cuerpo adolorido que anhelante de resarcimiento
se aproxima hacia el de konoha, quien ignorando la propia fatiga que también dobla sus piernas, sale
corriendo en busca Shizune.
Desorientado y torpe en sus movimientos, Musashi apenas puede articular pensamientos y antes de darse
cuenta, cae tropezando sin lograr acercarse a Kakashi. Oprimiendo el sangrado en un infructuoso intento
por detener la hemorragia, el shinobi del país del bosque exige a su cuerpo levantarse de nueva cuenta
mientras sus fuerzas parecen extinguirse y lo único que le queda es su inquebrantable voluntad.
— No me has ganado aun — Grita exaltado al sentirse menospreciado por el de konoha quien doblegando su
orgullo se aleja dándole la espalda sin antes haberle quitado la vida.
Sin mirar atrás y con con la ominosa angustia oprimiendo su pecho, Kakashi ignora el vociferar del shinobi
y arrastrando los pies, camina hasta donde Shizune descansa malherida sobre el suelo con los ojos cerrados
y una cálida expresión de quietud en su rostro palidecido. Con delicadeza, el shinobi de cabello plateado se
acerca a ella y lentamente la levanta en sus brazos recargándola sobre su pecho.
— Estarás bien... — Susurra en su oído mientras acaricia su cabello en un gesto de ternura.
Teñido por el intenso color rojo de la sangre tibia, el kimono de la kunoichi es humedecido y en los brazos de
Kakashi, su cuerpo reposa ceñido contra el torso del shinobi quien con fuerza se aferra a ella, como queriendo
protegerla de todo peligro...
Con rumbo a konoha, la distancia es ahora el más grande enemigo del shinobi de cabello plateado y en el
cielo, la luna que apenas logra dar luz a su horizonte es su única aliada.
El tiempo transcurre entre pasos apresurados y en la mente del capitán del ANBU, la constante presencia
de la muerte arrastra sus pensamientos hasta un mar de angustia y desesperación que lo hace temblar
por dentro, temeroso de que los bellos sentimientos por la kunoichi se conviertan una ves más en
sufrimiento.
Amor, indiferente y lejana esta palabra nunca significo nada para el, no es sino hasta ahora que su corazón
palpita a ritmo vertiginoso, que envuelto por las cálidas emociones logra encontrar en la kunoichi esa grata
sensacion que llena su alma y lo urge a permanecer siempre a su lado.
Tal ves junto a ella la vida no seria tan miserable, piensa el shinobi sometiéndose por completo ante los
intensos sentimientos que hasta ahora se había esforzado en reprimir.
Dulce, amable, tierna, inteligente... Perfecta, el la encuentra cálida y reconfortante, como un suspiro de
alivio para su corazón que ansioso clama por el sabor de sus labios. Su sola presencia evoca en el la grata
sensacion de felicidad antes ahogada por el sufrimiento tras la muerte de sus amigos. El sonido de su
voz da calma a su corazón y la hermosa expresión de su sonrisa ilumina las más lóbregas profundidades
de su alma.
Alma hasta hace no mucho corrompida por el odio y el sufrimiento pero que ahora es abrazada por cálidos
sentimientos alguna ves sepultados entre montañas de dolor y culpa que inundaban sus pensamientos y
día tras día lo hacían desear la muerte...
...
Así, armado con una inexorable fortaleza y determinación, el shinobi de cabello plateado se muestra
decidido a cuidar de Shizune hasta verla sonreír de nueva cuenta, para ello está dispuesto a poner su vida
al limite y si es preciso, luchar contra el destino... Y si el destino se la arrebatase también a ella, entonces
su vida habrá terminado en ese instante.
Los pies le pesan y la preocupación hace hormiguear su estomago, aun así sus pasos son firmes y la gran
determinacion de protegerla le impide detenerse. Lo que antes fue un oscuro y desolador vació en su corazón,
ahora yace ocupado por la cálida presencia de la kunoichi que devuelve a su alma la esperanza de días
mejores...
Días en los que no tenga que pasar sus horas lamentándose frente a otra tumba...
Por su parte... La consciencia de Shizune permanece envuelta por cálidos pensamientos y en su corazón,
una tranquilizante sensación de seguridad acaricia su ser al sentirse acogida por los brazos de Kakashi
que se convierten en un refugio contra todos sus temores. En su mente, la realidad se desvanece hasta
el punto que la lleva a preguntarse si es que todo se trata de un sueño...
Entumecido permanece su frágil cuerpo y la herida que la atraviesa pasa desapercibida al ser opacada por
emociones mucho más intensas que el mismo dolor físico. Entre la obscuridad de la noche, hace un esfuerzo
por abrir los ojos ansiosa por contemplar una ves más al shinobi quien la protege...
Cuando sus ojos logran abrirse un poco, el corazón del ANBU da un pequeño salto de alegría y bajo su
mascara, una sonrisa se dibuja como pocas veces.
— Kakashi san... — Dice ella con una suave voz que parece desvanecerse con el viento.
Cautivado por la dulce manera en la que la kunoichi pronuncia su nombre, Kakashi borra de su rostro
todas las expresiones de angustia y con esa actitud que resulta tranquilizante para Shizune dice...
— Descansa... — Mientras la mira con ternura.
— Ya falta poco...
Sin decir nada más, la kunoichi reposa la cabeza sobre el pecho del shinobi y sin temor a nada, deja la vida
en sus manos. Al sentir su existencia envuelta por la confortable presencia del peliplata, algo muy dentro de
si, le dice que no debe preocuparse, que todo estará bien.
El álgido viento sopla con ímpetu, pero ella no siente frio, la roja sangre se desliza por su figura, pero ella
no siente dolor, el peligro esta cerca, pero ella no tiene miedo, es como si la sola mirada del shinobi bastara
en su corazón para librarla de toda angustia.
Una mirada, una sonrisa, un abrazo... Un beso, en su mente, el deseo de supervivencia persiste aferrado a
la esperanza de volver a compartir con el shinobi cada una de estas deleitantes sensaciones que dan alivio
a ese sentimiento de soledad que la acompaña desde la partida de sus padres, "Una ves más" piensa ella,
"solo eso me basta".
De pronto...
El corazón de Kakashi parece detenerse por un instante mientras una helada sensación recorre todo su
cuerpo...
En su camino, es sorprendido por una aterradora visión del terreno convulso y desgastado producto de
una cruenta batalla. La sangre esparcida yace por todas partes y las negras cenizas de la vegetación
calcinada adornan la temible escena. Entre la lobreguez de la noche, logran apreciarse cadáveres que
sobre la tierra removida reposan inertes mientras permanece en el ambiente una escalofriante
sensacion de calma, como la que hay después de una gran tormenta.
El sudor frio recorre su cuerpo y a su mente llegan las asoladoras conclusiones precipitadas que cortan
su aliento y oprimen su pecho. Temeroso de encontrarse con algún rostro reconocible, el shinobi avanza
entre las dificultades del terreno al tiempo que con Shizune agonizante en sus brazos apresura sus
movimientos...
Ignorando la voz que dentro de si le pide detenerse y buscar entre la pila de cadáveres los cuerpos de sus
subordinados, el capitán del ANBU mantiene la vista al frente y sigue de largo mientras suplica al destino
que no haya sido está la ultima batalla de sus camaradas.
La ligereza de sus pasos apenas deja rastro sobre el terreno y atrás queda la tétrica especificación. Con
cada segundo que pasa se acercan más a konoha mientras el rítmico respirar de Shizune permanece
estable y en el ambiente perdura una extraña sensación. "Algo esta por suceder" Intuye Kakashi con
inquietud sabiéndose en desventaja, su cuerpo exhausto apenas tiene fuerzas para caminar y
someterlo a otra lucha no es una opción.
De un lado a otro va su mirada buscando entre la obscuridad el peligro y ese instante de titubeo es
suficiente para hacerle bajar la guardia perdiendo de vista el horizonte, apenas logra avanzar algunos
metros cuando súbitamente algo lo obliga a detenerse en seco...
Como feroces bestias, se presentan frente a el un grupo de aproximadamente una docena de rebeldes de
prajña, quienes con las vestimentas desgastadas y algo agitados, parecen haber salido apresuradamente
de alguna batalla. Obstruyendo el camino, los dejan sin escapatoria y un agotado Kakashi hace lo posible
por aparentar fortaleza.
Sin dudar ni un instante, el brillante acero de sus katanas apunta contra Kakashi quien instintivamente
se aferra a Shizune con las piernas temblorosas y el latir de sus pulsaciones acelerado. Impacientes se
muestran los shinobis cuando repentinamente un estridente sonido hace eco entre las arboledas seguido
por una serie de bengalas que se alzan iluminando el cielo por un breve instante.
La señal de retirada apresura a los de prajña quienes renuentes a marcharse derrotados, encuentran en
esta, una ultima oportunidad para concluir su mision de forma exitosa. La vida de la kunoichi pende de
un hilo y el desgastado cuerpo de Kakashi no parece ser un obstáculo para tomarla como rehén.
No muy lejos, el regimiento ANBU se acerca y no queda mucho tiempo, los escuadrones de prajña que
yacían dispersos por todo el bosque son derrotados de uno en uno y obligados a replegarse mientras
los de konoha avanzan en busca de sus camaradas...
— Tomaremos a la chica de acuerdo al plan — Dice el capitán de los rebeldes mientras Kakashi busca con
desespero una salida...
— Ademas tenemos que encontrar a Musashi sama... Reúnete con nuestros mejores hombres y formen
una linea de defensa — Ordena a uno de sus subordinados que de inmediato se retira con la intención
de ganar tiempo.
En solo segundos, Kakashi ya se encuentra arrinconado con Shizune en sus brazos mientras se repite
a si mismo que debe salvarla a cualquier precio. En un ultimo intento, trata de escabullirse entre los
shinobis solo para ser frenado por uno de ellos quien se alza frente a el con el sable desenvainado.
— Se termino — Dice este.
El blandir del filo hace retroceder algunos pasos al shinobi de cabello plateado quien con los sentidos
agudizados y una fría gota de sudor cayendo por su frente da vueltas y vueltas en su cabeza tratando
de encontrar una salida. Aprisionado por el hierro de las katanas empuñadas por sus adversarios,
espera por una oportunidad que parece nunca llegara...
Su mirada permanece atenta a los movimientos del enemigo hasta que de un momento a otro, su
mente parece desconectarse por milésimas de segundo. Un golpe hace rebotar su cráneo y aun con
Shizune en brazos, cae postrado de rodillas. Su cuerpo parece responder por si solo negándose a
soltar a la kunoichi al tiempo que intimidantes se acercan los shinobis de prajña...
— ¡Vamos! ¡Suéltala! — Dice el capitán de los rebeldes mientras lanza una patada sobre el cuerpo de
Kakashi que apenas deja escapar un muy leve quejido ignorado el dolor...
La ira se apodera de la expresión del ANBU quien impotente no pude hacer más que proteger a
la kunoichi con su cuerpo, llegado a este punto no está dispuesto a entregarla y en su corazón
pesa el recuerdo de Rin y de Obito, se niega a repetir la historia de tragedia que pareciera una
maldición en su vida y valeroso resiste entre la incertidumbre a la espera de algún milagro...
En un violento forcejeo, los shinobis del país del bosque intentan con premura arrebatar a Shizune
de los brazos de Kakashi quien se niega a soltarla mientras esta permanece inconsciente. Repetidos
golpes y patadas impactan sobre el ya de por si adolorido cuerpo del shinobi y con el pasar del
tiempo, la frustración se apodera de su pensamientos.
El carmesí de la sangre cae por su rostro y aturdido resiste lo mejor que puede. De a poco, su mente
parece colapsar y sus pensamientos se desvanecen entre el diluir de su consciencia abatida que
oscila entre las sombras de la fatiga y la desesperación que pesan sobre su alma más que los
golpes propinados por los rebeldes...
Agonizante resulta el pensar en el destino de la kunoichi si él llegase a soltarla y como por inercia
su desgastado cuerpo se empeña en protegerla. Sus extremidades tiemblan de dolor pero su
voluntad permanece intacta y en su corazón el deseo de verla sonreír de nueva cuenta lo llena
de una fortaleza que le impide caer derrotado...
— ¡Como quieras! — Grita exaltado el capitán de los de prajña al tiempo que con ira levanta la katana
en sus manos.
— ¿Morirás antes o después de soltarla?... Tu elijes... — Sentencia con el amenazador filo del sable
que hace erizar la piel de Kakashi.
Sin energías para levantarse y resuelto a cuidar de Shizune hasta el ultimo instante de su vida, el
shinobi de cabello plateado acaricia con delicadeza el rostro de la kunoichi ante la mirada de la
luna que desde la cómoda distancia contempla el angustiante transcurrir de los segundos.
De pronto...
Como un cálido y esperanzador abrazo para el alma de Kakashi, los ojos de Shizune se abren para
mirarlo con una chispa de ternura que por un instante pareciera iluminar las sombrías y detestables
profundiades del bosque. Aunque exhausto y decaído, algo dentro de su alma urge al shinobi a
seguir adelante hasta borrar del rostro de la kunoichi esa expresión de temor que parte en
dos su corazón.
— Tranquila. — Dice el peliplata con una sonrisa que busca dar tranquilidad a la kunoichi.
— No dejare que te hagan daño. — Mientras suavemente deslizá los dedos sobre su rostro.
...
Fin del capitulo 10
