Disclaimer: Pokémon no es mío, tal vez en mi próxima Vida (?)
Sinopsis: El entrenador de fuego, Ash Ketchum, ha sido testigo de la desaparición de May, su novia y la princesa del Reino Pallet. Para encontrarla ha iniciado su viaje junto a Misty y Ritchie, en busca de los diez legendarios entrenadores. Ahora, conociendo al entrenador oscuro, su corazón se ha dividido por la sinceridad y el honor. ¿Podrá reunir el poder oscuro? ¿Logrará salvar a May?
Gracias a mi super genial hermosa y simpática beta reader, SUMI CHAN! Gracias por todo y ojalá que hayas tomado esto como regalo de cumpleaños.
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Light's Travel
By kasumi_21
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Capítulo XI: Luz
La figura de Misty se perdió con su cabello rojizo flotando alocado, como una llama que se disuelve en la oscuridad. Y Ash, con el pánico de un niño que queda en la nada y ni siquiera puede ver sus manos, se lanzó en una carrera alocada persiguiendo a la luz. Maldijo el tiempo y los segundos, sintiendo que los últimos lo alejaban más y más de ella.
En ese momento el mundo había desaparecido. No importaba los gritos de su Pokémon que parecía regañarlo, ni la figura elegante del entrenador oscuro que se acercaba hacia él con una expresión tranquila y las manos en el bolsillo. Él anhelo de salvarla había dominado completamente su corazón, desplazando los sentimientos de furia hacia el castaño.
Finalmente se encontraron, el pelinegro corriendo con todas sus fuerzas hacia el balcón y el ojicastaño desplazándose en dirección contraria con un sonrisa despreocupada. Ash pasó por su costado sin pensar si quiera en voltear a verlo, hasta que una frase hizo que se congelara su mundo. Cuatro escasas y simples palabras.
- Yo tengo a May –
La mente de Ash dejó de funcionar de inmediato, congelándose en la milésima de un segundo.
¿Era cierto lo que había escuchado? ¿Era ese hombre el responsable de todo, del dolor de no tener a May a su lado, del sacrificio que había conllevado esos días de viaje, del peligro que Misty corrió cuando visitaron Celeste? La nueva información provocó un remolino de ideas y posibles soluciones en su cabeza, entre ellas la posibilidad de sólo alargar su brazo para evitar que escapara y así evitar todo el viaje que tendría por delante. Y el pensamiento fue especialmente tentador en su mente, ya que podría ver a la mujer que amaba nuevamente, podría ver a May.
Por su parte y con su característica velocidad, Pikachu volteó el rostro hacia Gary con igual incertidumbre y luego, casi al instante, hacia su compañero. Al notar la mirada castaña de Ash brillar con clara decisión, el pokémon dedujo de inmediato la próxima acción de su entrenador. Se preparó a luchar junto con su compañero y saltó de su hombro para perseguir al mago oscuro.
Gary siguió su camino con una lentitud intencionada, esperando que en cualquier momento el pelinegro se volteara y lo encarara.
- ¡GAH!- un gruñido nació profundamente desde la garganta de Ash y provocó una sonrisa confiada en el rostro de Gary. Al momento estaba volteándose a verle, preparado para entretenerlo por un buen rato; pero algo inesperado sucedió.
- ¡¿Pikapi?! –
- ¡MALDICIÓN! – gritó Ash enfurecido para luego desaparecer de igual forma que Misty, se había lanzado en su búsqueda. El Pokemon del muchacho siguió su camino con clara preocupación y en los ojos de Gary se dibujó la incredulidad, mostrando la primera expresión de sorpresa en toda la noche. Si hubiera observado la carrera del pelinegro en todo momento probablemente su rostro tendría una expresión más marcada, ya que Ash no se había detenido en ningún momento.
- ¡PIKAPI! -
Tomando el control nuevamente de su cuerpo, el veinteañero se obligó a cambiar su expresión y dirigió sus pasos hacia la puerta de la terraza. Sus manos habían vuelto a sus bolsillos y su caminar era otra vez calmado y elegante, más la seriedad en su rostro era más demostrativa que antes.
A grandes zancadas llegó a la entrada, cruzándose inesperadamente con Richie y Erika que corrían en su misma dirección pero en sentido contrario. Supuso que habían notado la falta de ambos entrenadores, por lo que decidió apresurarse y salir prontamente de aquella fiesta.
Por su parte y omitiendo su encuentro con Gary, el ojiazul dirigió sus pasos velozmente hacia la terraza. Cuando finalmente salió y el viento otoñal le dio de lleno en el rostro, se encontró con la figura de Pikachu apoyado en una de las barandas gritando reiteradamente hacia la nada.
- ¡Pero qué-! – no se detuvo. Siguió el camino hasta llegar a su lado y comprobó como la figura de Misty y Ash desaparecían en la oscuridad. Sus ojos celestes se contrajeron alarmados.
- ¡MISTY! – gritó desesperado haciendo ademán de seguir los pasos de Ash.
- ¡Kletterpflanze von blumen! –
De improvisto la figura de Richie fue envuelta por enredaderas que imposibilitaron el movimiento de sus piernas y manos. El muchacho se volteó a su atacante con dificultad, a pesar de la sorpresa su mirada brillaba intensamente indicando peligro.
- ¡QUE MIERDA ESTAS HACIENDO ERIKA! ¡DEJAME LIBRE! – a pesar de la dureza de sus palabras, Erika no se movió ni un poco y sus orbes castaños no dudaron ni un segundo. Estaba arrodillada en el suelo, la cola de su vestido envolviendo su figura pequeña con elegancia, y con las manos apoyadas en la piedra.
- No permitiré que vayas – su voz era dulce pero segura – Sería una estupidez de mi parte permitirlo cuando Ash ya lo ha hecho –
- ¡Pero MISTY! –
- Ahora debemos esperar – Erika se levantó hasta ubicarse junto al castaño, quien seguía amarrado al piso de piedra. En esa posición tenían una vista completa de la situación – Confiemos en él – un grito masculino llegó a sus oídos de pronto, identificándolo como Ash.
- ¡MISTY! –
Inconsciente de lo que sucedía y concentrado en la ojiverde, el pelinegro intentaba impulsar su cuerpo hacia la muchacha mientras extendía los brazos en su búsqueda. En su rostro se había dibujado una compleja expresión entre preocupada y furiosa, sentimientos que se mezclaban confusamente en su corazón. Lo único claro en su cabeza en ese momento eran las ganas de matar a cierto entrenador oscuro, aunque eso conllevara hallar otra forma para encontrar a May.
Finalmente, en milésimas de segundos que se le antojaron horas, había logrado alcanzarla y ahora estaba separado de ella por escasos metros. El ritmo acelerado de su corazón le estaba taladrando la cabeza, su respiración era trabajosa y los pulmones le dolían por el aire frío que cruzaba velozmente su rostro. Sin embargo no le tomó importancia, sólo estaba preocupado en estirar aún más sus brazos en el anhelo de tocarla.
El cuerpo masculino dio un giro acelerando en caída libre y por fin logró su objetivo. Se las había arreglado para coger a Misty de la mano y luego impulsarla hacia sí mismo, ahora la tenía arropada y sujeta desde la cintura con fuerza. Aspirando el delicioso aroma de la mujer, Ash sintió como su corazón se tranquilizaba y los nervios cedían, más sólo logró ser un periodo insignificante de tiempo. El bosque bajo sus pies se acercaba cada vez más rápido y aún no ideaba una forma de salvarla, y Misty seguía ahí, indefensa entre sus brazos.
- ¡Maldita sea! – el rostro preocupado de Ash pareció iluminarse cuando una idea llegó de pronto a su cabeza. Rápidamente sujetó a Misty con su brazo izquierdo y estiró el contrario hasta dirigirlo hacia el bosque, tal vez el fuego podría otorgarles un tipo de propulsión y amortiguar la caída. Si tenía que quemar completamente el bosque no le importaba, la pelirroja había desplazado todos sus pensamientos.
- ¡Vamos a intentarlo Misty! – le dijo a la pelirroja aún cuando ella estaba inconsciente y no podía escucharle. El moreno se dio el lujo de mirarla por una centésima de segundo, observando el alocado vaivén de su cabello y apreciando el sereno rostro alumbrado por la luz de la luna. Y maldijo al entrenador oscuro, porque no entendía como alguien querría matar a Misty.
Se obligó a fijar su mente en el siguiente ataque que realizaría, si no lo hacía correctamente significaría el final de su aventura y la muerte de ambos. Y él no lo permitiría.
- Por favor – masculló con los dientes apretados, su agarre se hizo más fuerte alrededor de la cintura femenina – Por favor, por favor. Yo tengo… - en su mano derecha empezó a crearse una esfera irregular de llamas – Yo tengo… - Ash apretó los dientes mientras un dolor repentino cruzaba su cuerpo de pies a cabeza, se obligó a ignorarlo – ¡TENGO QUE SALVARLA! –
- ¡KH-! – el pelinegro olvido de pronto su propio ataque y se volteó hacia Misty. Notó de pronto como sus ojos se abrían levemente, lo suficiente para ver su color verde esmeralda y para notar como el brillo natural se había perdido. Un sonido gutural nació de la garganta masculina al recordar de pronto la desaparición de May y su mirada carente de vida.
- M-¡¿Mist-?! –
- ¡GGYAAAAAAHHH! – ella gritó de pronto mientras en su rostro se dibujaba una mueca dolorosa y su cabeza caía hacia atrás. Aún en el estupor que le provocó la situación, Ash pudo notar las lágrimas que se habían escapado de los ojos femeninos. Ella estaba sufriendo.
- ¡MISTY! – Él la llamó, sintiéndose desesperado – ¡MISTY REACCIONA! –
- ¡GGGAAAAHHHH! – esta vez el grito fue desgarrador y el pelinegro se estremeció. De improvisto una poderosa luz lo obligó a cerrar los ojos y debió utilizar su mano desocupada para ocultarlos. Cuando se vio recuperado y su visión se acostumbró, notó como en la espalda de Misty se aglomeraban pequeñas luciérnagas mientras ella seguía gimiendo por el dolor.
Y en un instante después ambos chicos estaban flotando libremente. Los ojos almendrados permanecían completamente abiertos, conmocionados por lo que ahora observaban. Frente a ellos y destruyendo parte del género del vestido, se habían formado un par de alas blancas.
- ¡¿QU-?! ¡¿Misty?! – el pelinegro la llamó pero era inútil, la muchacha permanecía dormida e inconsciente de las centenares de plumas que los envolvía.
- ¡MISTY! ¡ASH! – Ritchie vociferó hacia la pareja, aliviado porque por fin la pelirroja había despertado. A su lado Erika observaba atónita toda la situación, sorprendida por la belleza del hechizo. Luego de un momento suspiró con una sonrisa.
- Me alegro que estén bien – comentó, más a si misma que hacia quienes la acompañaban. El ojiazul le dirigió una mirada rápida con una mueca alegre. A sus pies, Pikachu aún abrazaba los barrotes con sus manos y observaba a los entrenadores con el entrecejo fruncido.
- Supongo que el hechizo no funcionó – Gary se dijo con voz suave, acariciando tranquilamente a su leal Pokemon, Umbreon le sonreía encantado. Estaba observando los hechos desde un ventanal cercano pero alejado completamente de la fiesta.
- Mi señor – le llamó un anciano con respeto, más él no se volteó a verle y sólo asintió.
- Vamos – y dándole una última mirada a los entrenadores siguió su camino en un calmado silencio.
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Llovía y el tronar de las nubes anunciaba que prontamente aumentaría su caída. La ciudad se había oscurecido con rapidez, las luces callejeras ya eran reflejadas por charcos en el asfalto y las principales avenidas estaban vacías. La escasa gente que aún permanecía afuera corría intentando resguardarse; inconscientes de todo menos su propósito, incluyendo a las propias personas, incluyéndolo a él. Pero eso no le importaba ni parecía ejercer un efecto en él, se había acostumbrado a un mundo donde era completamente ajeno a las personas normales, donde nadie estaba dispuesto a ayudarle.
Se abrazó a si mismo en el estúpido intento de abrigarse. A pesar de ser un entrenador, le era imposible predecir los cambios en el tiempo y no había encontrado un refugio lo suficientemente rápido para evitar la exposición. Su vestimenta, que consistía en un simple abrigo negro y jeans de tono oscuro, estaba completamente húmeda y estaban enfriando su piel.
Con una sonrisa carente de emoción se dejó caer en la acera, apoyando su espalda en la pared de un edificio con un techo lo suficientemente amplio para protegerlo. Cuando ya estuvo seguro en su posición, acomodó su mochila al lado y la abrió. De allí apareció una hermosa criatura de color negro, la misma que pasaba desapercibida por la oscuridad y que se arrimó de inmediato a una de las piernas de su amo. El niño, probablemente de siete años, lo acarició por reflejo y lo siguió haciendo mientras observaba el cielo. Y maldijo cuando lo hizo, odiaba los días así porque siempre hacían emerger recuerdos que intentaba olvidar.
Una memoria en particular se le presentó y se le hizo imposible ignorarla. Podía escucharlo con claridad, los gritos de agonía de una mujer y un hombre, las risas desquiciadas de la gente que los rodeaba, su propio llanto envuelto por la inútil lluvia. Y antes que se diera cuenta su entrecejo se había fruncido intensamente mientras gotas calientes se acumulaban en sus ojos chocolate. Su mandíbula se tensó intentando evitar sus quejidos, había decidido no llorar nunca más, pero en días como éste siempre se veía sobrepasado. Llevó su cabeza hacia las rodillas dobladas y escondió su rostro entre ellas, negándose a mostrar las lágrimas aún cuando no había nadie cerca. Sus manos se apoyaron en sus brazos y apretujaron con fuerza el tejido de su chaqueta, podía sentir sus uñas clavándose en su piel. Y cuando la lluvia aumentó su flujo y los truenos retumbaron por todas las vacías calles, se dio la libertad de llorar con toda su alma jurándose a sí mismo que sería la última vez.
El castaño estaba tan inconsciente del mundo y concentrado en su dolor que no notó la presencia de una niña que lo observaba. Se dio cuenta de su existencia cuando el repique de sus botas sobre el agua llegó hasta sus oídos, lo suficientemente fuerte para saber que estaba cerca. Él levantó su rostro preparado para gritarle y alejarla de su lado, sin embargo cayó por el asombro nada más al verla. Era una niña hermosa, su cabello era de un color naranja brillante como el sol y sus ojos eran de verde cristalinos como el mar. Seguramente tenía unos cuatro años y él se preocupó, no era normal que una niña tan pequeña anduviera sola por la calle en medio de la lluvia.
- ¿Estás bien? – demasiado ensimismado por su repentina aparición, él encontró fuerza sólo para asentir – Me alegro – y ella le sonrió, causando de pronto que la luz que la envolvía aumentara de intensidad.
Los ojos castaños del muchacho aumentaron su tamaño, encantados por el hermoso gesto.
La pelinaranja siguió sonriendo mientras le ofrecía el paraguas naranja que llevaba. Comprendiendo sus acciones, el niño castaño estiró sus brazos para alcanzar el regalo y cuando sus dedos se tocaron el mundo dejó de existir. Un calor abrasador alcanzó cada rincón de su cuerpo, causándole un desconocido escalofrío que recorrió toda su columna vertebral hasta posarse en su corazón; el mismo que ahora latía desenfrenado.
- ¡MISTY! – llamó una voz femenina y la niña volteó su rostro hacia la dirección. Ante el hecho debió alejarse de él y las sensaciones perdieron parte de su efecto, aunque el niño seguía con las mejillas sonrojadas y los latidos aumentados.
- Debo irme – y sin dejarle siquiera agradecérselo, la pelinaranja se alejó corriendo y desapareció entre las gotas de lluvia.
Por su parte el niño se quedo viendo el lugar por donde se había ido aún asombrado, asegurándose a si mismo la existencia de esa divina criatura por la sombrilla que aún descansaba en sus manos.
- ¿Señor? ¡¿Señor?! -
La voz senil de su sirviente lo sacó de sus recuerdos y se encontró en el interior de un auto de estilo inglés. Su mirada se había perdido en el vidrio de la puerta y en los paisajes que se dibujaban a su paso.
- ¿Qué pasa? – Gary no volteó a verle.
- Le he estado llamando un rato – explicó con seriedad, no había atisbo de real preocupación en su voz – Temía que le hubiera sucedido algo –
- No ocurre nada –
El anciano asintió aún cuando no tenía la atención de su amo, mientras el joven castaño permanecía estudiando el paisaje y acariciaba al pokémon que descansaba en su regazo.
Guiado por los recuerdos aún recientes en su cabeza, el muchacho terminó pensando nuevamente en Misty y en todos los momentos que habían compartidos en la fiesta. Se había sorprendido gratamente cuando la había visto, porque si antes era lo más cercano a un ángel que podría conocer, ahora se había transformado en una verdadera diosa. Su cabello compuesto por verdaderos hilos de fuego, sus ojos esmeraldas, sus labios cereza y dulces. Los mismos que había vuelto a probar esa noche, causándole más de un problema de control cuando su cuerpo quiso rendirse ante ellos.
- ¿Está bien lo que hizo, mi señor? – segunda vez en ser interrumpido, Gary se giró hacia el hombre con una mirada seria y oscura. Éste no pareció reaccionar.
- ¿A qué te refieres? –
- No se molestará el señor Silver – él veinteañero bufó molesto.
- Me tiene sin cuidado –
- Pero, ¿señor…? –
- Si ella muere no sucedería nada – por reflejo Gary llevó los dedos a sus labios, podía sentir aún un calor invasor en ellos – Es la entrenadora de agua la que importa –
- Sin embargo el entrenador de fuego… - antes de completar su frase, el anciano guió sus ojos grisáceos hacia el muchacho y calló. El castaño sabía lo que estaba en su mente y ahora sus orbes almendrados exigían silencio.
El ambiente se volvió tenso y silencioso, aunque a Gary no pareció afectarle ya que estaba acostumbrado a él. Ausente por un momento de sus propias acciones, relamió sus labios en un acto realizado sólo por su cuerpo y a su boca llegó de inmediato el sabor dulce de un lápiz labial. Y maldijo aquello, porque ahora estaba recordando el cuerpo de una mujer pelinaranja en sus brazos y el deseo empezaba nuevamente a aparecer.
- Maldita sea – susurró y el sirviente le miró.
- ¿Ocurre algo? –
- ¿Dawn está en casa? –
- No – contestó el anciano con simpleza
- ¿Cuándo llega? –
- ¿La necesita para algo? – el entrecejo de Gary se frunció suavemente, empezaba a molestarle la actitud descarada de su acompañante.
- No es tu asunto –
- ¿Está seguro, mi señor? – preguntó con una sonrisa para luego llevar sus manos a sus brazos y abrazar con los largos dedos sus propios hombros. - L'image libérés – susurró y al segundo después su cuerpo se estremecía suavemente. De pronto el cabello blanquecino creció y adquirió un tono azulado, las arrugas de su piel desaparecieron y su nariz cambió a una pequeña y respingada.
- ¡Dawn! – exclamó el hombre con cierta sorpresa, la que controló de inmediato – Debí suponerlo ¿Quién te autorizó a venir? ¿Y por qué cambiaste los roles con Edward? –
- ¿Puedo responder después mi amo? – ella parpadeó coquetamente mientras abría los botones de su camisa, la misma que por su cambio de cuerpo le quedaba completamente suelta.
- Serás castigada – ella sólo sonrió y terminó por mostrar completamente su torso desnudo. Se acercó hacia el hombre gateando y contorneando su cuerpo lentamente.
- Pero no esta noche, ¿verdad? –
Él la miró esperando hasta que se sentara en su regazo, reemplazando el lugar que antes tuvo Umbreon. Cuando la peliazul se acomodó en sus rodillas, se acercó de inmediato a la boca masculina y la cubrió con la propia. Su cuerpo tembló de anticipación cuando la mano del castaño subió hasta su pecho desnudo, indicándole la urgencia que él tenía por poseerla.
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Ash bostezó sonoramente mientras estiraba su cuerpo. Pikachu permaneció dormido aún con el sonido y se acomodó en la pierna del entrenador, el moreno sonrió ante el hecho.
Amanecía. El sol, aún oculto por las montañas, había aclarado gran parte del cielo y le otorgaba un efecto cálido a aquel día nebuloso. El frío viento otoñal acarició el rostro moreno y él agradeció el efecto que quitó su pereza y adormecimiento. Tal vez no fue tan mala idea quedarse en la terraza de aquella casa, aún cuando le traía tan amargos recuerdos.
- Hey, Ash – el chico se volteó hacia el llamado y se encontró con Ritchie, el mismo que llevaba dos tazas humeantes. Le pasó una al pelinegro y éste sonrió, agradecido. La mirada azulada se posó de pronto en un pequeño libro carmesí - ¿Has encontrado algo? –
Él negó y los ojos castaños se oscurecieron por la preocupación, guió su mirada hacia el paisaje circundante. El ojiazul suspiró y se sentó a su lado.
- Aunque he encontrado datos muy interesantes sobre hechizos – Ash comentó luego de un rato generando una sonrisa en su amigo. – Tal vez pueda mejorar mis ataques con esta información -
- ¡Eso es bueno! Misty se alegrará cuando despierte – Ambos chicos callaron ante la mención del nombre femenino, resguardándose en sus propios pensamientos por un instante. - El doctor ha venido de nuevo –
- ¿Y dijo algo? – esta vez Ritchie negó.
- Lo mismo que en la primera revisión, está afectada por magia y él no podría hacer nada para ayudarla – Silencio. Ash tomó un sorbo de su café y sintió como calentaba su cuerpo, esperaba que también despejara su cabeza. – Y tampoco puede predecir cuánto tiempo estará dormida –
- Yo he visto ese hechizo antes – comentó de pronto el pelinegro, el ojiazul se volteó a verlo con sorpresa.
- ¿Qué? –
- Lo recuerdo bien, los ojos carentes de vida y de expresión – Ash bajó su mirada cuando las imágenes del secuestro de su novia y de Misty gritando con dolor inundaron su cabeza. – May tenía la misma mirada cuando desapareció –
- Eso podría tener lógica, si Oak fue quién se llevó a tu princesa es posible que haya ocupado el mismo hechizo en Misty – Ash ya se había acostumbrado que Ritchie ocupara el apellido de Gary para referirse a él, obviamente intentaba relacionarse lo menos posible. El pelinegro no lo culpaba.
- ¿Así que tú me crees? –
- Pikachu también fue testigo y se lo comentó a Sparky – la criatura aludida, que permanecía sentado en la pierna de Ritchie, rió cuando su entrenador le acarició la cabeza – Y este amigo sabe juzgar muy bien cuando alguien miente. Él fue quien me hizo creerte –
- Pues gracias – susurró Ash con los ojos entrecerrados y algo molesto. – De igual forma me gustaría averiguar qué tipo de magia realiza ese tipo para lograr un efecto como ese – la mirada almendrada se endureció y su amigo humano adquirió una expresión similar.
- Esperemos que Erika lo encuentre, ella es probablemente la maga con mayor capacidad para realizar un antídoto –
Ash asintió con seriedad, siendo la peliazul la entrenadora de las hierbas era más probable que descubriera alguna planta que sirviera para revertir el hechizo.
- Le estamos dando varías molestias, ¿verdad? – Ritchie se volteó hacia él con cierta curiosidad.
- ¿Te refieres a Erika? – el pelinegro asintió.
- Nos ha acogido en su casa, ha preparado pociones para mí y ahora busca una cura para Misty –
- Supongo que tienes razón – los ojos azulados se relajaron mientras bebía café– ella es una buena chica –
- ¡Vaya! ¿Ya te enamoraste de ella? – Ritchie escupió sonoramente.
- ¡QU-! ¡¿QUÉ DEMONIOS?! ¡No! – Ash sólo hizo una mueca feliz, estaba demasiado cansado para reír.
- Sólo espero no haberle causado problemas con sus padres –
- No lo hicimos, ellos se fueron al día siguiente de la fiesta -
Un rayo de luz imponente lo obligó a esconder su mirada y descubrió que finalmente el sol era visible. Se quedó viéndolo y al instante un suspiro cansado acompañó su acción, habían pasado tres días desde el accidente de la terraza.
- Estás molesto – el pelinegro suspiró nuevamente y supo que era una tontería negarlo.
- Sólo un poco, siento que hemos perdido mucho en este sitio – Ritchie se quedó en silencio, esperando por la explicación – Perdimos un día de viaje para encontrar al entrenador oscuro, luego ataca a Misty y ella casi muere, no consigo su poder y además la hechiza para que permanezca dormida por tiempo indefinido –
- ¡Cha! ¡Pika pi! – exclamó con una sonrisa Sparky y ambos muchachos lo miraron con sorpresa.
- Él tiene un punto, por lo menos ahora sabes que Oak tiene a May -
- Hubiera sido útil si lo hubiera atrapado o perseguido, pero ya han pasado tres días y por el actual estado de Misty, dudo que podamos seguirle el rastro –
- ¿Y por qué no te vas? – ante la idea, Ash se volteó a verlo con sorpresa y cierta indignación.
- ¡¿Quieres que los deje aquí y siga mi viaje sin ustedes?! –
- No me malinterpretes – se apresuró en señalar el ojiazul – Sería hasta que Misty despierte –
El entrenador aún parecía molesto, sin embargo se dio el tiempo de analizar la idea. Ciertamente no sabía cuando la pelirroja despertaría y no podía permitirse tantos días de descanso en su búsqueda de May, en especial porque quedaba una semana para cumplirse un mes desde su secuestro. Además sería simplemente mantenerse en contacto con Ritchie para saber del estado de Misty, para que cuando ella volviera pudieran coordinar una ciudad de encuentro y seguir los viajes, juntos otra vez. Sin duda era una buena solución, pero aún así…
- ¡CHICOS! – la voz alarmada de Erika interrumpió sus pensamientos y ambos se voltearon de inmediato a verla. Tenía una sonrisa enorme en su rostro y sus ojos suavemente humedecido. - ¡Misty ha despertado! -
De inmediato los entrenadores se dirigieron a la habitación y se encontraron con la pelirroja sentada en la cama principal. Era un alivio poder ver nuevamente sus orbes verdeazulados, llenos de vida.
Cuando se encontraron cerca, Ritchie se adelantó hasta sentarse al lado de la muchacha y Erika salió comentando que llamaría al médico.
- Es bueno verte de nuevo Mist – le sonrió cálidamente mientras ubicaba su mano en la frente femenina y comprobaba que la fiebre se había ido. Ella pestañó, perpleja.
- ¿Qué fue lo que sucedió? –
- Fuiste hechizada – respondió Ash con seriedad, tenía los brazos cruzados y se encontraba al pie de la cama – Has dormido por tres días –
- ¿Eh? ¿Por quién? – Los ojos almendrados se entrecerraron, causando una sombra peligrosa en ellos. Estaba recordando al causante de la situación.
- ¿No es lógico? – la pelinaranja se volteó hacia él y notó finalmente la dureza en su expresión. Se sintió confundida al no conocer la causa de su furia – Deberías hacer memoria de la fiesta -
- Recuerdo que estaba con Gary en la terraza y entonces… - de pronto los ojos de Misty se contrajeron – ¡¿GARY?! ¿QUÉ PASÓ CON ÉL? – intentó levantarse de la cama, pero de inmediato los brazos de Ritchie la obligaron a permanecer en ella – ¡Ritchie! ¡¿Dónde está Gary?! ¡Yo quiero verlo! ¡Necesito verlo! –
La mirada azulada la vio con pesar, a pesar de que él la amaba y que esta era una buena oportunidad para acercarse a Misty, no quería que ella sufriera y es lo que estaba por suceder.
- Mist, él… -
- ¡Hasta cuando te comportarás como una idiota! – Ash le gruñó enfurecido y ella se volteó a verlo con sorpresa, era la primera vez que la trataba de aquella forma. A pesar que a veces la insultaba y le gritaba, nunca habían llegado a discutir con ese tono de voz - ¡Fue él quién te hizo esto! -
- ¿D- de qué estás hablando? –
- ¡Gary hizo algún tipo de magia, te dejó inconsciente y luego te tiró por la terraza! ¡EL INTENTÓ MATARTE! – el pelinegro jadeó en busca de aire, sus actuales pensamientos lo habían hecho hablar sin pausa entre ellos. Sin embargo no obtuvo el efecto esperado, la chica seguía viéndolo sin atisbo de que le había afectado.
- ¿Eh? -
- ¡¿Es lo único que vas a decir?! – ella se encogió de hombros.
- ¿Y qué quieres qué diga?, lo que estás inventando es ridículo –
Ante la mención de una posible calumnia sobre Gary, la ira de Ash se acrecentó considerablemente.
- ¡¿CREES QUE MIENTO?! ¡¿DIME POR QUÉ TENDRÍA QUE INVENTAR ALGO TAN GRAVE COMO ESTO?! –
- Esa es una buena pregunta – la sonrisa sarcástica que Misty le dirigió no ayudó en nada a la situación - ¿Por qué no me lo contestas? –
- ¡¿TE ESTÁS BURLANDO DE MÍ?! – el pelinegro hizo ademán de moverse hacia ella, pero fue detenido por Ritchie
- ¡Pika pi! – exclamó Pikachu, parecía angustiado.
- ¡Calmémonos de una vez! – dijo el ojiazul conciliadoramente y luego miró a Ash con seriedad – Primero debemos explicarle a Misty la situación – Ash suspiró sonoramente, pero luego asintió aceptando la idea. Se cruzó de brazos e inició su caminar alrededor del salón, esperaba que la acción lo distrajera y así controlarse hasta que Ritchie terminara de hablar con Misty.
Por su parte el entrenador eléctrico se volteó hacia la pelirroja y la encontró aún con el ceño fruncido. Se sentó nuevamente a su lado.
- Mist… ¿recuerdas lo sucedido? – ella pestañeó confundida un par de veces, porque ya había comentado algo antes – Por favor, cuéntanos todo lo que recuerdes después de bailar con Oak–
- Bueno… luego de que él apareciera y ocupara el puesto de Ash, estuvimos en la pista de baile por varios minutos. Después él dijo estar cansado, así que salimos a la terraza y entonces… - la voz de Misty murió lentamente con cierta confusión y el pelinegro se volteó a verla con interés.
- ¿Qué pasó después Mist? - Ritchie insistió con suavidad, cogiéndola de la mano para mostrar apoyo.
- Y-yo… yo no recuerdo más. Todas mis memorias sobre lo que ocurrió después se han borrado a negro –
- ¡AHORA ME CREES! - Ash gritó más no provocó ningún cambio en ella, que seguía con la mirada perdida en una zona inespecífica de la habitación. De inmediato el ojiazul levantó su mano hacia el chico y le indicó silencio.
- Pero si estabas inconsciente, hay algo que no calza – esta vez Misty lo miró.
- ¿Qué cosa Ritch? – la puerta de la habitación se abrió de repente, interrumpiendo su conversación.
- El doctor viene en camino – anunció Erika mientras ayudaba a una de las sirvientas con un carrito de comida, probablemente llevaba el desayuno para Misty.
- Gracias Erika – contestó el ojiazul y finalmente la niña notó el tenso ambiente circundante, que involucraba a los entrenadores de luz y fuego. La peliazul parecía perturbada, ya que según su impresión ese par era bastante cercano.
- D-de nada – respondió de vuelta cuando dominó sus pensamientos – Venía a anunciar que el desayuno está servido, pero veo que están ocupados. Volveré más tarde –
- Por favor quédate – Erika se sorprendió ante la repentina petición del entrenador eléctrico y se encontró asintiendo antes de pensarlo.
- De acuerdo – se volteó hacia la sirvienta - Lydia, por favor, dígales a los demás que comeremos aquí –
- Como ordene señorita – la sirvienta se inclinó con respeto y luego salió. Erika se sentó a los pies de la cama y volvieron nuevamente al estado de tensión, esta vez Misty fue quién tomó la palabra.
- Y entonces – dirigió su mirada a Ritchie quién seguía con su expresión seria - ¿A qué te referías? –
- El hechizo blanco – él señaló con solemnidad, causando el silencio reiterado de los presentes. Erika observaba la situación confundida, Misty permanecía sorprendida y Ash se había acercado para escuchar la conversación. Ante la mención de la magia, el pelinegro recordó de inmediato el diálogo que había sostenido con Ritchie luego del incidente, cuando él le explicó el origen de las majestuosas alas que había atestiguado. Según como le había mencionado, era una habilidad especial que poseían los entrenadores líderes de ambos grupos de magia y que, según la leyenda, se producían debido a un pacto realizado con pokémon legendarios que habían traspasado sus habilidades a los humanos elegidos. Aún así, era un tipo de magia muy poderosa, por lo que se basaba en el dolor del entrenador para que pudiera llevarse a cabo y así limitar su uso.
- ¿Qué sucede con eso? – la voz de Misty lo sacó de sus pensamientos.
- Lo hiciste, tú realizaste el hechizo blanco cuando estabas inconsciente – el ojiazul aclaró el mensaje y esta vez la pelinaranja reaccionó, una mueca de completa confusión y perturbación se dibujó en su semblante.
- ¡¿Q-QUÉ?! ¡ESO ES IMPOSIBLE! -
- Exacto, pero ocurrió – Ritchie le alcanzó una taza de té, intentando calmarla. Ella la recibió por inercia – Y todos los presentes fuimos testigos de ello –
- ¿Cómo sucedió? – Misty guió su mirada a las mantas que la cobijaban, sus ojos verdes resplandecían aturdidos.
- Ash – el aludido asintió ante el llamado de Ritchie y se acercó aún más, pero se negó a ubicarse en la cama.
- Te relataré lo que pasó, no me interrumpas – Misty quiso callarlo por su actuar grosero, pero algo en su mirada chocolate la hizo desistir – Como dijiste aconteció en la terraza de esta casa. Cuando llegue tú estabas con Gary, él te besaba – Misty se sonrojó levemente – Y de repente él te empujó hacia el vacío mientras quedabas inconsciente. Luego yo corrí a salvarte y cuando nos cruzamos en el camino, él me dijo que tenía a May –
- ¡¿QUÉ?! ¡ESO ES ABSURDO! - la pelirroja gritó indignada, Ritchie tomó su mano y alejada de la situación, los ojos de Erika se entristecieron.
- Deja que termine – la inusual gravedad en el ojiazul aumentó su perturbación. Ash agradeció la pausa, lo había ayudado a calmar su temperamento por segunda vez.
- Yo no le presté atención y seguí corriendo hasta que me lancé para atraparte. Luego de que te alcanzara, tú simplemente formaste tus alas y nos salvaste a los dos –
- Es cierto Mist – apoyó el entrenador eléctrico – Erika también lo vio - la pelinaranaja se volteó hacia la aludida.
- Sí, también vi el hechizo – rectificó - Pero no escuché nada sobre el asunto de Gary y … - Erika ladeó la cabeza hacia un lado - ¿Quién es May? –
- Es la prometida de Ash – aclaró Ritchie.
- ¡Sólo es mi novia! ¡Y en este momento no es relevante! – Ash apuntó hacia Misty - ¡Y tú, ¿por fin me crees?! –
- Creo en lo que Erika y Ritchie vieron – ella le respondió con calma y una inquietante seguridad retratada en sus ojos – Creo que de alguna inexplicable forma realicé el hechizo blanco, que caí por la terraza y te agradezco por intentar salvarme – ante la frase, el entrecejo que Ash había mantenido fruncido cambió a uno más relajado y su expresión se transformó a una sorprendida – Pero no creo que Gary haya intentado matarme y que tenga a tu novia –
- ¡¿QUÉ?! ¡¿Y POR QUÉ NO?! –
- Erika lo ha dicho, ellos sólo han visto como yo realizaba el hechizo, nada más. No tienes testigos que compruebes lo que dices –
- ¡¿ASÍ QUE CREES QUE MIENTO?! ¡¿REALMENTE CREES QUE LO HAGO?! –
- Sí – la respuesta escueta de la pelinaranja fue suficiente para volver iracundo al muchacho.
- ¡TÚ! ¡MALDITA ESTÚ-! –
- Es cierto Misty, también vimos a Gary saliendo de la terraza cuando fuimos a buscarte – el ojizaul intentó apoyar al pelinegro y fue recibido por unos duros ojos verdeazulados, que ahora eran semejantes a gélidos glaciares.
- ¡¿Estás seguro?! ¿Estás seguro que era él o lo viste dejándome inconsciente? ¡¿Lo viste empujándome?! –
- N-no… pero… - Misty se levantó de la cama, empujando las sábanas con más fuerza de la necesaria y revelando el ligero pijama que la cubría. El último detalle no podía importarle menos.
- Entonces no asegures hechos de esa gravedad - la pelinaranja miró al pelinegro negándose a retroceder ante la ferocidad de sus ojos castaños - ¡Y tú deja eso de una vez! ¡Gary es un hombre y un mago respetable! ¡Él sería incapaz de atentar contra una vida y menos atentar contra la mía! – ella hizo ademán de moverse, más Ash bloqueó su paso. Ahora sus irises resplandecían con un intenso color carmín y si Misty hubiera rozado su piel, hubiera sentido el calor abrasador que se desprendía de ella. Él estaba perdiendo el control de su magia.
- ¡RESPETABLE Y UNA MIERDA! – Misty apretó los dientes - ¡ES SOBERBIO Y UN IDIOTA! ¡PERO NO SÉ CUAL DE USTEDES ES EL MAS ESTÚPIDO! ¡SI ÉL POR DESAPARECER REPENTINAMENTE O TÚ, POR ESPERARLO COMO UNA PATÉTICA Y TONTA ENAMORA-! –
Un golpe sordo recorrió la sala repentinamente y la fuerza de la mano femenina obligó a Ash a desviar la cabeza hacia un costado. Su rostro estaba desencajado por el asombro ante la cachetada femenina.
Por su parte, Misty, que jadeaba notoriamente, descendió lentamente su mano y ubicó sus ojos azulados en el pelinegro. A pesar de lo concentrada que estaba en la pelea, aún logró escuchar el pequeño grito que Erika emitió ante su acción.
- Lo que pienses de mi no me importa – inició con su voz más grave de la habitual - Puedes llamarme como quieras y pensar lo que quieras sobre mí, yo no te juzgaré ni te evitaré por ello. Sin embargo con Gary es distinto… ¡VUELVE A MENTIR SOBRE ÉL Y SERÉ YO QUIÉN ME ENCARGARÉ DE SILENCIARTE PARA SIEMPRE! – el grito logró sacar a Ash de la inercia luego del golpe y olvidar el ardor de su mejilla izquierda. Misty aprovechó su debate interno para rodearlo y seguir el camino hacia el baño.
- ¡ESPERA! ¡¿ESTÁS AMENAZANDOME?! – los ojos castaños la buscaron con cierta incredulidad tallados en ellos, si se observaban con mayor cuidado se podía también notar el dolor. La pelinaranja se detuvo aún de espalda y lo vio por sobre su hombro.
- Tómalo como quieras – reinició su caminar - Y si sabes lo que es bueno, será mejor que dejemos esta conversación hasta aquí – y sin más desapareció tras la puerta de la habitación. El entrenador de fuego continuó en la misma posición, incapaz de mover algún centímetro de su cuerpo y preguntándose porque en ese momento le dolía tanto el corazón.
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May enderezó su cuerpo con suavidad, comprobando que el sol ya había salido y que con ello se iniciaba otro día más en su prisión. Con la mirada desenfocada por el reciente despertar, delineó el sanitario y el lavamanos que estaban cerca de su cama. Algo en su interior pensó que debía estar agradecida, el salón era tan rústico que aquellos objetos sobresalían fácilmente, por lo que probablemente los habían instalado para hacer su estadía más cómoda.
Con un suspiro se desperezó y caminó hacia una zona de la pared en donde estaban las líneas que utilizaba para contar los días. Agregó una al último grupo indicando el número 19. Al mismo momento la rendija de la puerta era removida y en el espacio se deslizaba una pequeña bandeja con su desayuno. La castaña se sorprendió y de inmediato corrió hacia la entrada de metal, pasando a llevar su propia comida.
- ¡Espere! – gritó mientras golpeaba la puerta de metal, generando un sonido sordo en toda la habitación. - ¡Por favor, espere! – un silencio absoluto precedió su exclamación, generando un sentimiento de desesperanza en el corazón femenino. En los últimos días había intentado comunicarse con la persona que la atendía, sin resultados favorables, y esto debido a dos motivos: la necesidad urgente de cambiarse de ropa y la incertidumbre por la falta de comunicación con sus padres. Lo último era lo que generaba mayor desconsuelo, ya que si estaba secuestrada le resultaba extraño que aún no hubieran pedido alguna recompensa por ella.
- ¿Qué quiere? – May se sobresaltó ante el llamado y reconoció una voz masculina, la primera que oía luego de tantos días en cautiverio. Debido a su repentina aparición, la chica decidió no dudar y hablar claramente sobre sus deseos.
- Gracias a Dios – ella suspiró - Me alegro que por fin me haya escuchado –
- Le he preguntado qué quiere -
- ¿Puede facilitarme su baño? – no recibió una respuesta de inmediato y May pensó por un momento que el sujeto se había ido. - ¿H-hay alguien ahí? –
- Le preguntaré a mi señor –
Sintiéndose un poco más alegre, May recuperó parte de la comida que no había estropeado e inició su desayuno. Agradeció que parte de éste contara con leche fría, ya que los días se habían vuelto calurosos y empezaba a calentar desde temprano en la mañana. Dedujo que se encontraba en un lugar donde próximamente sería verano y por lo mismo, estaba muy alejada del solsticio de invierno que vivía el reino de Pallet.
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- ¿Deben irse ya? – Misty se volteó hacia Erika con una sonrisa triste. Ya estaba de pie y llevaba consigo su equipaje para el viaje. A su lado, Ritchie cargaba su propia mochila y espada, y un poco más alejado en de ellos, Ash portaba lo propio con una manzana en la boca, su postre del almuerzo.
Estaba por empezar la tarde y la ciudad de Azulona había dejado el manto de niebla que la cubría en la mañana. En contraste el día estaba perfectamente despejado, aunque el sol otoñal no alcanzaba a ser cálido y obligaba a las personas a llevar abrigos más gruesos. Erika era una de estas personas y, a pesar de estar en la entrada de su casa, su cuerpo estaba completamente envuelto en una chaqueta de lana.
- Siento que no podamos quedarnos más, pero debemos partir lo antes posible –
- Misty tiene razón – Ritchie inició y de inmediato Erika se volteó a verle con sus ojos castaños resplandecientes. Él esquivó su mirada – Hemos perdido muchos días de viaje y Ash empieza a desesperarse por ello –
Ante la mención del entrenador, los chicos voltearon su mirada hacia él y lo encontraron caminando rápidamente en círculos. Su entrecejo estaba fuertemente fruncido y a su lado, Pikachu lo observaba con una mueca de preocupación.
- ¿Él aún está enojado? – Erika señaló y la pelirroja se encogió de hombros –
- Si, bueno… nos peleamos hace unas horas atrás, así que sería más extraño que no lo estuviera –
- Tal vez deberías escucharlo – sugirió Ritchie, ganándose una mirada mortal de los ojos verdeazulados. Sin embargo él no parecía sorprendido, Misty era terca y orgullosa por lo que probablemente pasarían varios días antes de que ella diera su brazo a torcer. Esperaba que por lo menos Ash no tuviera igual carácter.
- O tal vez deberían quedarse un día más –
- Erika… -
- ¡Es que recién has despertado! ¡¿Qué pasa si tienes alguna recaída en el viaje?! –
- Ella tiene algo de razón – ante el apoyo del chico, la peliazul no pudo evitar sonrojarse – Sería mejor que te quedaras a descansar por unos días. Ya he hablado con Ash sobre esto y nos podemos encontrar después de – Misty lo interrumpió con seriedad.
- No -
- Pero Mist… -
- Tuvimos esta misma discusión hace unos minutos atrás y no pienso cambiar de opinión – el entrecejo preocupado de Erika se intensificó.
- Misty… - susurró ganándose la atención inmediata de la pelirroja, la misma que se limitó a sonreírle con simpatía.
- Descuida Erika, estaré bien –
- ¡Por lo menos quédate unas horas y partan mañana en la mañana! ¡Así podré buscar alguna hierba que sirva de antídoto! – la pelinaranja negó suavemente con la cabeza - ¡Entonces déjame ayudarte de otra forma! ¿Necesitan dinero o alguna cosa más? – los ojos verdeazulados se enternecieron con la conversación de la peliazul, en especial por su sincera inquietud y amabilidad.
- Mi padrino está ayudándonos, no te preocupes por eso – cambiando de pronto su expresión por una de curiosidad, Misty se volteó hacia el ojiazul – Hey Ritchie… ¿mi padrino llamó mientras estaba inconsciente? –
- Sí, lo hizo – ella tragó saliva, intranquila.
- ¿Y-y qué le dijeron? –
- Bueno, yo quería decirle la verdad pero Ash me quitó el colgante e inventó una excusa – el ojiazul recordó luego de la llamada, cuando entre reclamos le preguntó la razón de su actuar y él le había respondido que prefería cuidar al mago. Contarle sobre su amado nieto y sobre su intento por matar a su querida sobrina le parecía una idea estúpida.
- ¡Uf! Qué alivio – exclamó ella para sí misma, mientras dejaba reposar una mano sobre su pecho. – Si le hubieran dicho, probablemente se hubiera preocupado –
- Cualquiera después de lo que él hizo – comentó él y Misty inmediato le dirigió una fría mirada a modo de advertencia.
- Ritchie… -
- De acuerdo, no diré más –
- Gracias – contestó Misty mientras volteaba sus ojos verdes hacia el pelinegro, él mismo que se vio descubierto cuando sus miradas se encontraron. De inmediato Ash escapó de ella, elevando la quijada con desprecio, mientras la pelinaranja entrecerró los ojos con molestia. – Este tipo… -
- ¿Y ahora hacia dónde se dirigen? – escuchó que inquiría Erika, al parecer nadie se había percatado del intercambio de miradas.
- Ciudad Azafrán, visitaremos a la entrenadora psíquica – Ritchie contestó y Misty volvió su atención a la conversación.
- ¡Claro! ¡Olvidaba que había escuchado sobre ella! – Comentó la niña con una sonrisa animada – Siendo tan pocos entrenadores, es muy extraño que dos hayan nacido en el mismo reino -
- Ciudad Azafrán también pertenece al reino de Carmín – explicó la pelinaranja al observar el rostro confundido de Ritchie – En ese aspecto hemos tenido suerte, será fácil llegar a una ciudad que está tan cercana –
- ¡Hey Rich! ¡¿Puedes apurarte?! ¡Quiero irme de una buena vez! – el grito del pelinegro sorprendió a los tres chicos, el aludido lo miró con el ceño fruncido mientras Misty entrecerraba los ojos y se cruzaba de brazos. Erika parpadeó confundida, más interesada en el actuar de Ash que en sus palabras groseras.
- ¿Eh? ¿Por qué no te ha llamado también, Mist? – la ojiverde movió su mano de forma horizontal, restándole importancia.
- Porque es un idiota, no le hagas caso –
- ¡RITCHIE! – un nuevo grito y el ojiazul apretó los dientes mascullando una maldición. La ojicastaña vio la situación y una sonrisa triste se consagró en sus labios, ella sabía que era hora de despedirse.
- Será mejor que partan – susurró Erika con suavidad, Misty y Sparky le sonrieron de vuelta.
- Sí, tienes razón – quedaron envueltos en un cómodo y triste silencio, siendo roto abruptamente con los gritos desconformes de Ash. Con un suspiro molesto, la ojiverde ubicó su mirada sobre la niña – Discúlpalo por favor, por estos gritos y porque no se ha despedido adecuadamente – de vuelta Erika sonrió.
- Él ya lo ha hecho – la ojicastaña recordó vagamente las gracias repetitivas de la boca masculina del pelinegro, así como el sincero tono de su voz.
- Entonces adiós – el ojiazul se acercó a la niña con una mano alzada y Misty entrecerró los ojos, enfadada.
- ¡A-ah! ¡S-sí! – Erika se sonrojó furiosamente apenas sus dedos se tocaron y luchó con las sensaciones nuevas que atacaron su cuerpo, obligándose a no escapar de ellas – A-adiós – al momento de separarse, la pelirroja llegó a su lado y la abrazó suavemente.
- Nos vemos Erika – la pelinaranja la soltó y le dedicó una sonrisa amistosa – Cuídate, ¿sí? –
- Ustedes igual – respondió la niña con una mueca similar.
Los viajeros se voltearon a ver a la niña por última vez, justo donde empezaba el camino hacia el centro de la ciudad, y la encontraron sonriéndoles emocionada junto a su Oddish. Alzaron sus brazos en modo de respuesta y, envueltos por un frío viento otoñal, siguieron su camino hacia la próxima ciudad. Adelante del grupo iba Ash, con su mirada teñida a azabache y con miles de pensamientos peligrosos rondando por su cabeza.
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Continuará…
Bueno… esto me sorprendió un poco, ya que nadie le creyó a Ash xD y también… si piensan que la relación de Ash y Misty retrocedió -100 pasos pueden que estén en lo cierto D: ¡como acabará todo este enredo?!
RxRxR
: muchas gracias! espero que este capítulo también te haya gustado. Siendo sincera aún no sé si en realidad estoy manejando bien este mundo, donde lo cotidiano se mezcla con la magia. Gracias también por leer mis otras historias, aunque aún no se cuando pueda actualizarlas. Nos vemos!
L' Fleur Noir: mi amada amiga beta! Gracias por el comentario y feliz cumple atrasado (saludado por aquí) Me alegra saber que te haya gustado la escena del encuentro entre Misty y Gary, como sé que es uno de tus personajes favoritos me preocupa poder retratarlo con esa indiferencia y soberbia que lo caracteriza, que a pesar de ser defectos en él lo hacen sumamente sexy! xD creo que sabes a lo que me refiero. Me pregunto si tu opinión sobre lo que siente Gary ha cambiado con este capi, en especial con una escena de mas arriba. Y tampoco le creiste a Ash XD! Pobrecito, al parecer nadie le tiene fe. Por cierto, sobre May aún tengo dudas de que autora es… será Andy-chan?
Andy Elric: jejejeje espero que no te hayan llamado la atención en el trabajo, sólo por eso decidí actualizar tan tarde! xD por cierto, no pueden escapar del hechizo, pero sobre los sentimientos de Gary se sabrá mientras avance la historia. Jajajaja me alegra que notaras aquel detalle! Es cierto, misty cambia completamente cuando tiene algun contacto con Gary. en serio la relación de Ash y Misty no es muy Occ? He pensado en ver pokemon antiguo de nuevo sólo para asegurarme de ello, pero como son historias distintas, con pasados distintos y con personajes ya más maduros creo que sí hay algunas cosas que podrían variar. Y sobre la entrenadora de agua: sí, puede ser incluso un bebé. Es por eso que la situación de Ash es mucho peor que la de Ritchie.
Guest: muchas gracias por el comentario! Creo que me he sonrojado xD siento lo del tiempo en actualizar, pero no puedo hacerlo más rápido que el ritmo que actualmente llevo. Por cierto, el fic es pokeshipping… y egoshipping xD (no es broma), pero según mis otras historias imagino que ya sabes por cual shipping me inclino :). Suerte y nos vemos!
ElphabaLii: jajaja pobre Ash u.u es el ser menos creible del universo xD gracias por el comentario! Por cierto mas vale tarde que nunca! :D me sorprendió que antes hayas descubierto una de las partes más importantes de esta historia, que es efectivamente que Gary es quien tiene a May. Lo cierto es que estaba planificado hace mucho tiempo, me pregunto si tal vez fui muy obvia xD. Nos leemos! Y gracias! :D
Por cierto… sé que debía actualizar entre agosto y septiembre pero por motivos personales no pude hacerlo. Ahora la próxima actualización (si el mundo y mi inspiración me quieren) debería ser entre noviembre y diciembre.
Suerte chicos!
I'll see you!
Kasumi_21
