Disclaimer: Los personajes de Rurouni Kenshin no me pertenecen, solo la idea de la historia es mía.
Escrito por: Alcione Yil de Cfiro / RinKo InuKaiCapítulo 12: Confesiones de amor...
Segunda parte – " Transición "
La mañana iniciaba con la resplandeciente aparición del astro rey... una visión hermosa... las verdes hojas de los árboles moviéndose al compás del viento, las bellas y coloridas flores vistiendo los jardines del Aoiya, un día listo para disfrutar...
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El Okashira se levantó temprano como de costumbre... tomó un reconfortante baño, observó dormir a su hijo bajo las sábanas en el futón, se vistió sin hacer el mínimo ruido para no interrumpir el placido sueño de su pequeño... hizo una ligera sonrisa, caminando hacía fuera de su cuarto.
- Papi... ¿ a don...de vas? – dijo Iosha sentándose en el futón, adormilado frotando sus ojos para despertar por completo.
- Voy al Templo – respondió el Okashira.
- Puedo ir contigo – preguntó el niño intentando ponerse de pie.
- No es necesario – respondió Aoshi acercándose a él... - duerme otro poco – le recostó nuevamente viendo como el niño se acomodaba para seguir durmiendo.
Aoshi salió del lugar en silencio sabía que aún había personas dormidas en el Aoiya, camino hasta la habitación de Misao y sin llamar entró a está para encontrarse con la figura de la joven descansando aplaciblemente, su rostro níveo reflejaba pureza y tranquilidad angelical, rodeaba con su brazo el cuerpo de la pequeña Saomi que dormía como un angelito abrazada a su madre... una bella escena la cual quiso grabar en su mente... sin darse cuenta llevo su mano para acariciar el rostro suave de la ninja... un contacto cálido... sintió el movimiento de la joven y retiro con rapidez su mano... contemplando su rostro sin decir ni una sola palabra... acercó su rostro a la altura de la frente de Misao y la besó ... después se acercó a la pequeña copia parecida a una muñequita, haciendo lo mismo... el frío con mezcla de tibieza de los labios del Okashira hizo despertar a Misao, quien lentamente abrió sus ojos para quedar asombrada al percatarse de la presencia del Okashira... observó como su Aoshi Sama besaba con ternura la frente de su hija, su cuerpo se estremeció, lo cual fue percibido por el ninja que incorporándose le habló.
- No quise asustarte – dijo con voz serena el Okashira.
- Buenos días Aoshi Sama – la joven le miró curiosa escuchando sus palabras.
-...- Aoshi asintió en silencio... regresando el saludo.
- Quiero pedirte un favor – dijo Aoshi en voz baja para no despertar a Saomi.
- Hai– susurró Misao asintiendo.
- Cuida de Iosha – dijo en voz baja.
- ¿Usted va al Templo? – preguntó Misao sin despegar su vista de la mirada gélida azul hielo de su amado.
- Te estaré esperando – hizo una pausa - con mi té – Aoshi se pusó de pie, caminó sin hacer el menor ruido para salir de la habitación de la jovencita, dando por terminada la conversación.
Misao sonrió para ella misma... abrazo a su hija con fuerza... la cuál se removió bajo las sábanas pegando más su cabeza al pecho de su madre para sentir su calor. Le observó feliz, se inclinó a su rostro besando la mejilla de la niña.
El Okashira una vez fuera de la habitación de la joven se dirigió al despacho... antes de marcharse al Templo y cumplir con su rutinaria meditación... debía checar unos pendientes del Aoiya.
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Las personas que se encontraban en el Aoiya habían despertado al sentir los rayos del sol acariciar sus rostros... tenían que iniciar con sus actividades para después pasar momentos agradables con sus seres queridos...
- Buenos días – dijo una jovencita de cabellos castaños y ojos color miel, una sonrisa agradable se reflejaba en su rostro al observar con curiosidad el movimiento que había en la cocina.
- Buenos días Lita Dono, ¿ Cómo esta usted? – preguntó un joven pelirrojo que llevaba a la mesa una cesta llena de pan de dulce.
- Muy bien, gracias Kenshin San – respondió la joven posando su mirada a las dos mujeres que hablaban con unos niños en el patio.
- Hola Lita – se escuchó la voz masculina detrás de ella, haciendo girar su rostro para encontrarse con el dueño de la voz.
- Hola Sanosuke San – respondió la chica.
- Solo llámame Sanosuke, ¿quieres, no soy tan mayor – dijo el joven pasando a un lado de ella para salir por la puerta y reunirse con las dos mujeres que platicaban animadamente con los pequeños.
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Misao despertaba cuando la luz se posaba en su rostro dándole la bienvenida a otro día, abría sus ojos pesadamente moviendo su cuerpo para desamodorrarse, sintió el calor corporal pegado a su espalda y girando lentamente se encontró con la figura de su pequeña hija... parecía un angelito... tan tranquila, su carita dulce... como una muñequita con esa pálida y suave piel muy parecida a ella... sonrió al recordar la visita matutina de su Aoshi Sama... daba gracias a Kami que a pesar de que Lita se encontrará en el Aoiya fuera a ella quien le pidiera que cuidase a su hijo... eso significaba que confiaba en ella para poner en sus manos la vida de su futuro hijo... sin prisa se levanto del futón dejando dormir un poco más a la pequeña...
Caminó hacia el baño para tomar una ducha... el agua caía cálidamente sobre su cuerpo recuperando sus fuerzas y energía... tiempo después salió envuelta con una yukata verde que resaltaba sus ojos.
La señorita Makimashi se topó con un anciano al cual deseaba clavarle una a una y con lentitud sus Kunais... hasta que este suplicará su perdón... sonrió con malicia al ver materializada la imagen en su mente...
- Buenos días mi ángel – el anciano besó la mejilla de la joven - ¿ Cómo dormiste ? – preguntó curioso observando el extraño brillo que asomaba en sus ojos.
- Hola Jiya – se dejó besar la mejilla – muy bien... gracias a Kami – sonrió una vez más con más optimismo... tenía mejor humor que los días pasados... Desde la llegada de los pequeños.
- Me alegro mi niña – dijo Okina abrazándola.
- Jiya... – la chica guardó silencio meditando un poco en lo que iba a decir – necesito que le digas a Okon... que si me hace el favor de traer desayuno para tres a mi habitación – dijo esquivando la mirada del anciano, cuando este se alejaba de ella al escuchar sus palabras.
- Pero... Misao... debes estar con tus... – el anciano le miraba preocupado.
- Ahhh – suspiró – no pienso desayunar con esa chica frente a mí en la mesa – dijo de golpe molesta – suéltame Jiya – le miró amenazadoramente.
- No seas necia Misao – dijo el anciano haciendo caso omiso a su mirada – compórtate como la mujer que eres -
Misao le sostuvo la mirada
– Jiya solo hazme ese favor – giro sobre sus talones.
- ¿ Qué harás después de desayunar ? – preguntó el anciano... sabiendo la respuesta... su pregunta detuvó el camino de la joven.
- Llevar el té a Aoshi Sama – dijo la joven dándole la espalda.
- Entiendo – el anciano paso su mano por la barba – siempre te sales con la tuya – sonrió con malicia – le diré a Okon que lleve tu desayuno a la habitación -
- Recuerda el de tres personas – la chica siguió su camino – gracias Jiya – dijo mientras giraba en la esquina y desaparecer en el pasillo.
Misao siguió su camino para entrar a su habitación, se vistió poniéndose su típico traje de ninja, miró hacia donde se encontraba su hija que aún dormía, se acercó a ella, poniéndose de rodillas inclino su rostro para besar su frente y hablarle dulcemente al oído.
- Saomí Chan... ya amanecío ... -
- mmmm... – la niña movió su nariz con gracia – no quiero... otro ratito – dijo tapándose con la sábana.
- Oh no ... mi niña debe levantarse...- dijo Misao aún cerca de su oído en tono tierno y cariñoso - tengo que llevarle el té a Aoshi Sama – susurró más para ella misma con decepción , al percatarse de que su hija no hacía intento por despertar.
- Ya voy mami – dijo Saomi pesadamente sentándose sobre el futón bostezando con pesadez y mirándole adormilada, sonrió al ver delante de ella a su madre... era linda... como su mamá del futuro.
Misao sonrió al ver que por fin la pequeña se levantaba y le abrazo obsequiándole una sonrisa...
- Anda ve a lavarte la carita, mientras voy a despertar a Iosha Kun – Dijo Misao apresurándose a ponerse de pie y dirigirse al cuarto del Okasira.
- ¿ A Iosha Kun ? – Dijo la niña despertando completamente... miró a su alrededor para cerciorarse si aún estaba en el pasado o ya estaba en casa... suspiró aliviada, percatándose que el lugar donde estaba no se trataba de su habitación en el futuro... aún seguía en la habitación donde su mamá dormía cuando era una jovencita sin compromiso y sin familia a quien dedicarse...
- Así es... prometí a Aoshi Sama que me haría cargo de su cuidado... – dijo abriendo la el Shoji para salir – anda ve a lavarte la cara... en un rato suben el desayuno -
- Vamos a desayunar en la habitación – dijo Saomi sorprendida – pero si no estoy enferma, Papi dice que debemos comer con todos en el comedor – la niña se tapó la boca al ver que la ninja detenía su camino y giraba su cuerpo para mirarle algo molesta.
- Pues sucede que tu padre no esta aquí – dijo Misao con un brillo de furia en sus ojos – esta vez haremos una excepción – la chica sonrió y luego salió de la habitación para ir a despertar a Iosha Kun.
Saomi sonrió al ver que el rostro de su madre airado... para luego recuperar la calma brindándole una sincera sonrisa... se preguntaba cuál hubiera sido la reacción de su padre al verle desafiarlo al no cumplir una orden que él daba... ahora que lo pensaba nunca había visto discutir a sus padres en sus cortos 6 años de vida... siempre les veía juntos y felices... compartiendo de todos los momentos que la vida les permitía... de algo si estaba segura... no había como el amor que su madre le tenía a su padre y viceversa.
Poniéndose de pie camino hacia la salida y corrió con sus pies descalzos hacia al baño para lavar su cara.
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-Buenos días Okon – dijo el anciano que caminaba escaleras abajo para ir hacia el comedor.
- Buenos días Okina San – respondió la joven que caminaba hacia el jardín para reunirse con su futuro esposo e hija que le esperaban cerca de la fuente.
- Misao me pidió que te dijera que le lleves el desayuno a su habitación... – dijo el anciano observando de reojo a la señorita que estaba parada en la entrada de la cocina.
- Claro... en un momento se lo llevo – dijo la chica mirando hacia al patio.
- Bien... sólo recuerda que sea suficiente para ella y los niños – dijo el anciano.
- Hai - la chica asintió, sabía la razón por la cual Misao no quería acompañarles en el desayuno.
- Gracias Okon – dijo Okina caminando hacia donde se encontraba una señorita de cabellos castaños.
- De nada – Okon salió hacia al patio.
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Misao camino con lentitud por el pasillo recordando las palabras de Saomi Chan...
– Ahora resulta que su papá se enoja si come en la habitación... – se dijo en silencio la joven caminando ensimismada.
– ¿ Cómo es posible eso ? – pensó abriendo el shoji de la recamara del Okashira... Entró en la habitación; caminando hasta donde se encontraba Iosha dormido entre las sabanas... Parecía un ángel con su carita llena de serenidad... sin duda alguna era como observar a su Aoshi Sama dormir... sonrió al imaginarle durmiendo en sus brazos ... sus mejillas se ruborizaron al pensar en el hecho de saberse ella en los brazos protectores de ese hombre... acogiéndola con amor... sonrió para ella misma...
- Iosha kun... es hora de levantarse – dijo la joven cerca de su oído, pasando su mano dulcemente por el cabello azabache del pequeño... cerró sus ojos y beso la mejilla del pequeño.
El pequeño se movió quedando boca abajo, la sábana había dejado al descubierto el cuerpo del pequeño que al sentir el aire fresco se estremeció...
- Pequeño ... ya amaneció – dijo Misao acercándose a él para decirle cerca de su oído.
El pequeño Iosha al escuchar la melodiosa voz de la ninja, abrió sus ojos lentamente... sintiéndose cegado por los rayos del sol que le acariciaban el rostro, se incorporó sentándose aún somnoliento... frotando sus ojitos y con sus cabellos desordenados le miro perturbado...
- ¿ Ma... mi ? – balbuceó el niño interrogante mirándole desconcertado... – Bue... nos ... días -
Misao guardó silencio... sintió una punzada en su pecho al escuchar las palabras del niño... maldijo el momento... por no ser ella la madre del pequeño... quiso llorar... pero no pudo... le dolía mucho su alma... el corazón se sentía preso de la locura y la desesperación... con voz apagada y desapareciendo la sonrisa de su rostro le miró fijamente...
- No... Iosha kun... soy Misao – dijo la chica clavando su mirada en sus manos temblorosas por la rabia de imaginar a su Aoshi sama y a su hijo en compañía de la otra ninja... esa tonta chica que quería quitarle a su Okashira.
- Ahhh – el niño reaccionó observando como Misao bajaba su rostro, alzó su pequeña mano acercándolo al rostro de Misao para acariciarle...
Misao al sentir el contacto alzó su vista para clavarla en esos hermosos ojitos que le hechizaban igual que los de su padre, le obsequio una media sonrisa...
- Gracias Misao Chan ... – dijo el niño acercándose a ella para abrazarle, después besó la mejilla de la joven.
Misao decidió en ese momento no pensar en nada más... seguiría con sus planes... cumpliría con el favor que le había pedido el Okashira y por el momento ella sería como la madre del pequeño... eso haría... correspondió el abrazo depositando un beso tierno en la cabeza del pequeño... pasando su mano por el flequillo que le cubría los ojos...
- Anda... ve a lavarte la carita... – dijo sonriéndole... el pequeño se pusó de pie y asintió – Después vas a mi habitación... vamos a desayunar juntos – le dijo mientras le observaba caminar hacia el pasillo. La ninja se pusó de pie para caminar hacia su habitación... olvidándose de todas sus preocupaciones...
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Lita suspiró observando como todas las personas se concentraban en sus actividades... más allá del patio del Aioya podía ver a una pareja con una niña cortando flores, conversando sin tomar atención a las personas que les rodeaban... su vista vago hasta la entrada del Aoiya donde pudo percatarse de la partida silenciosa del Okashira, era un hombre muy atractivo, fuerte y con un corazón de hierro, no entendía como se había sentido atraída por ese hombre desde la primera vez que le vio hace algunos años cuando visitaba a su padre con el fin de fortalecer sus lazos de amistad y con ellos pactando paz... por su mente paso la idea de seguirle... ¿ a donde iría tan temprano ? y sin antes haber desayunado... al parecer llevaba prisa... ya que no había tomado tiempo para Dar un saludo a las personas que se encontraban en el patio.
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- ¿Ya estas lista? – preguntó Misao en la entrada de su habitación vió sentada a Saomi frente al espejo.
- hai – respondió la niña moviendo su cabeza de manera afirmativa.
- En un momento vendrá Okon con nuestro desayuno – sonrió y caminó hacia donde estaba la pequeña, se sentó detrás de ella y tomando el cepillo, con mucho cuidado lo paso entre los largos y suaves cabellos de la pequeña... se recordó a ella misma cuando era niña...
- Ajá – dijo Saomi viéndole desde el espejo.
- ¿ Cómo quieres que te peine? – preguntó curiosa Misao.
- Como siempre – dijo la pequeña sonriendo...
- Ahhh – Misao le miró interrogante - ¿ Cómo es ... Cómo siempre ?-
- Dos coletas bajas... cayendo al frente – dijo sonriendo la niña...
- Ok – dijo Misao asintiendo... acercó los listones azules que tenía a la mano para peinar a su hija – Dime... ¿ Por qué te gusta peinarte así? – preguntó la ninja observando a la niña por el espejo.
- A papí le gusta – dijo la niña en reflejo – dice que me veo como una muñequita de porcelana... a mí me gusta que papí me vea igual de bonita que mamá – dijo la niña disfrutando de recordar a sus padres.
Misao guardó silencio... ahí estaba de nuevo esa horrible sensación en el pecho taladrándole... no era justo... ella merecía ser feliz... hizo una mueca de disgusto que Saomi percibió y soltó una risita traviesa...
- ¿ Qué es tan gracioso? – preguntó Misao molesta...
- Nada mami... sólo recordé lo dulce que eres conmigo cuando me peinas y me vistes con mis lindos Kimonos... así como vistes en el futuro... eres muy diferente a mamá... incluso tu peinado es diferente... lo recoges en un moño que a papá le gusta mucho o a veces simplemente lo llevas suelto... el ama verte con el cabello suelto – dijo la pequeña observando como el ceño de su futura madre se fruncía en disgusto.
De nuevo hablándole de ese hombre al cual no deseaba volver a ver en su vida... debería prohibirle hablar de él... no dijo nada... hizo una sonrisa forzada y terminando de hacer las dos coletas de su pequeña.
Se levantó y camino hacia la ventana.
- Buenos días Saomi Chan – saludó desde la entrada Iosha.
- Buenos días Iosha Kun – la pequeña hizo una reverencia.
- ¿Puedo pasar? – preguntó el niño educadamente.
- Hai – dijo Misao girando su rostro para encontrarse con Iosha Kun.
- Gracias – dijo Iosha mirando a Saomi, acercándose a ella se sentó a su lado, aprovechando que Misao volvía a mirar por la ventana, se acercó al oído de la niña susurrándole algo.
- Tenemos que hablar – dijo el niños.
- Hai – dijo en voz baja Saomi asintiendo.
- Esto ha ido muy lejos – mencionó el niño extremadamente serio.
Saomi le miró atentamente... conocía esa mirada y estaba segura que lo que Iosha le quería decir no era nada reconfortante...
Misao observaba el patio, posó su vista en sus amigas... sonreían tan felices con sus pequeños hijos a su alrededor... vió salir a Okon para reunirse con su futura familia... les tuvo envidia... cerró sus ojos negando con su cabeza... eso no estaba bien... ellas eran muy afortunadas y felices por haberse casado con los hombres que amaban... debía compartir su felicidad... aunque el alma se le destrozará en ello... sonrió tristemente... cuando algo llamó su atención... la figura de su apuesto Aoshi Sama salía del Aoiya con su característica huída como un ladrón... en silencio... pasando de desapercibido... sonrió recordando que en un rato más estaría frente a él sirviéndole el té... habían pasado algunos días en los que no se lo había podido llevar... por Fin... podría pasar un momento en silencio con el hombre que amaba...
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- Señorita Kuno, desea pasar a la mesa – le invitó con gentileza el joven pelirrojo.
- Hai- la joven asintió, con ligera inclinación de su cabeza agradeció el gesto del samurai.
La jovencita camino hacia el comedor, tomando asiento observó llegar al anciano que le había hecho la invitación para pasar unos días en el Aoiya.
- Buenos días Okina San – saludó la jovencita cortésmente.
- Buenos días Lita Chan, ¿ Cómo pasaste la noche? – preguntó el anciano observando la comida que se encontraba en la mesa.
- Muy bien... fue un sueño reparador – respondió la joven para mirar su plato vació.
- Me alegra – dijo Okina observando la llegada de los invitados del Aoiya, tomaban asiento con el fin de degustar los ricos alimentos que estaban frente a ellos.
La jovencita de mirada miel... titubeó antes de hacer una pregunta al aire... bueno en realidad dos... observaba a las personas que les acompañaban en la mesa y le llamaba la atención que no estuvieran todos.
- ¿ Aoshi, va acompañarnos en el desayuno? - preguntó la joven mirando fijamente al anciano.
- No – el anciano negó con un movimiento de su cabeza –
- El Okashira nunca desayuna con nosotros – dijo Okon llamando la atención de la joven.
- Ese muchacho siempre sale muy temprano al Templo... medita... mientras espera que le lleven el té verde – respondió Okina partiendo el pan que tenía en las manos.
- Entiendo – dijo la jovencita – ¿Y quien le lleva el té? – preguntó con mucho interés.
- Pues ... – dijo Okon mirándole dudativa.
- Quién tenga el tiempo libre – dijo de golpe el anciano... Okon abrió sus ojos de par en par al escuchar las palabras de Okina... que le ocurría a ese viejo... todos en el Aoiya sabían que ese trabajo le correspondía a Misao y a quien se le ocurriese usurpar su lugar no tendría futuro.
- En ese caso mientras este de visita... Yo seré quien se lo lleve – dijo la chica con una sonrisa en sus ojos...
El silencio reinó por unos segundos en la mesa... el Kenshingumi estaba paralizado por las palabras de la ninja... incluso ellos sabían que lo único que Misao disfrutaba en este mundo era llevar el té a su Aoshi Sama, contemplarle y pasar un tiempo a solas disfrutando de su compañía en silencio.
- Me parece perfecto – dijo Okina mirando a todos, intentando bajar la tensión.
- Con su permiso – dijo Okon recordando que tenía que llevar el desayuno a Misao y a los niños, se pusó de pie caminando hacia la cocina para después subir a la habitación de la jovencita que apreciaba como una hermana.
- ¿ Alguien desea comer un poco de fruta ? – preguntó Kenshin sonriendo para distraer a todos de la platica del tema anterior... se había percatado del rostro lleno de asombro de los niños y no era un momento oportuno para escucharles hacer esas curiosas preguntas que a los mayores ponían en aprietos.
Las vocecitas infantiles se dejaron escuchar a coro... cuando ante la pregunta del pelirrojo... sus ojos brillaban y daban un si, levantando sus platos para que él les sirviera.
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- Hola ... les traje su desayuno –dijo Okon con una sonrisa en sus labios... observando a Misao sentada en el piso con los niños jugando.
Los niños y la ninja le miraron felices – Buenos días Okon San – dijeron los niños al mismo tiempo.
- Gracias Okon – dijo Misao viendo la bandeja llena de comida... llevaba pan tostado... mermelada y mantequilla untada en esté... vasos con leche... jugo de naranja y un plato lleno de fruta, lista para ser devorada...
La mujer dejó las cosas en la mesita y les entregó a cada uno un plato para que se pudieran servir a su gusto entregándoles también sus palillos.
- Buen provecho niños – dijo Okon saliendo del lugar.
- Hai – asintieron los tres con la boca llena de comida... degustando cada porción que llevaban a su boca... exquisito a su paladar.
Observaron salir a Okon de la habitación y disfrutaron de su comida en silencio... Misao intentaba apresurarse... sabía que pronto sería el momento en que debía llevar el té a su Aoshi Sama... no lo haría esperar... si algo que sabía que a él le gustaba era la puntualidad... y en todo ese tiempo ella nunca le había fallado.
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Okon regresó a su lugar, una vez que cumplía con su encomienda, miró a Okina para comunicarle con la mirada que ya había hecho su labor, Okina le sonrió para agradecerle el gesto a la mujer.
- Muchas gracias por los alimentos – dijo Lita dejando sus palillos cruzados sobre el plato.
- De nada Lita Dono – respondió al agradecimiento el samurai responsable del desayuno.
- Todo estuvo muy rico – dijo la joven sonriendo y poniéndose de pie – debo retirarme ... para llevar el té a Aoshi Sama – miró a Okina buscando su aprobación...
- Ve con Kami Lita - respondió el anciano con esa sonrisa picara muy característica de él.
- A Aoshi Sama le gusta que se haga la ceremonia del té en su presencia – dijo Okon molesta y cortante, sintió la mano de Hiko San posarse sobre su mano... para darle calma.
- Gracias... iré por las cosas a la cocina para dirigirme al templo – dijo la jovencita caminando hacia la cocina.
- No la soporto – musitó Okon molesta... miró hacia donde se encontraba Okina y le recriminó su actitud y sus palabras... no le entendía... – Misao te matará – dijo por lo bajo.
- No lo hago con mala intención – dijo el anciano mirándole con despegar la vista de la ninja... leyendo sus labios.
- Estaré feliz de ayudarle... – dijo Okon clavando su vista en sus alimentos.
- Ya entenderás – dijo Okina mirando a todos los presentes... le observaban interrogantes y desconcertados por su actitud... no entendían como él podía propiciar una situación que sabía lastimaría de gran manera a su ángel... el mundo estaba cayendo en la locura... no habría solución a lo peor si no hacían algo...
- Niños vayan al patio a jugar – dijo Kenshin sonriéndole a los pequeños... no tenía la intención de exponerles a las conversaciones complicadas de los adultos y estropear su inocencia...
- Hai – los pequeños se levantaron... obedeciendo a la sugerencia imperativa del samurai... los niños Sagara miraron a sus padres y estos cada quien por su parte sin ponerse si quiera de acuerdo asintieron pidiéndoles que siguieran con las ordenes de Kenshin.
Los niños salieron al jardín del Aoiya para seguir jugando... aunque la curiosidad de enterarse de lo que ocurría les mataba... no hicieron ninguna pregunta... estaban seguros que todos se relacionaba con el extraño comportamiento de los pequeños a los cuales no habían visto desde la vez que casi Saomi Chan salía lastimada por trepar el árbol. Miraron interrogantes a Seoko Chan, pero en un gesto ignorante negó con su cabeza para hacerles entender que no sabía lo que ocurría... era cierto que desde que había nacido vivía en el Aoiya y que esos niños de cabellos azabache eran sus amigos... sin embargo eran muy extraños y unidos entre sí... muchas cosas de ellos no las conocía... era difícil para ella saber el por que de su comportamiento...
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Misao y los niños terminaban el rico desayuno preparado por Kenshin... habían recargado energías... estaban listos para iniciar con el nuevo día...
- Niños necesito salir... – Misao se pusó de pie recogiendo los platos juntándolos en la bandeja.
Los pequeños le miraron... asintiendo.
- No tardaré mucho... necesito que se queden hasta que yo regrese y los pueda llevar de paseo – dijo Misao mirándoles.
- ¿ Vas a ir con papá al templo? – preguntó curioso Iosha.
- Así es – Misao se sonrojo – debo llevarle el té.
- ¿ Podemos ir contigo? – preguntó Saomi entusiasmada.
- No – dijo Iosha con su voz serena y fría como la del Okashira.
Misao le observó sorprendida por el gran parecido... sintió un escalofrió recorrer su cuerpo, observando la carita de su hija que le miraba apenada.
- Hai – dijo Saomi mirándole de reojo entendiendo el mensaje.
- No entiendo que ocurré – dijo Misao observándoles curiosa...
- Nada... – Iosha le miró serio – papá esta meditando, no debemos interrumpirle... mucho menos en la ceremonia del té -
- Esta bien – dijo Misao poco convencida de las palabras del niño... se asustó era como ver a un adulto en cuerpo de niño... debía hablar de ello con Aoshi... no era justo que ese niño no disfrutará de su infancia... ella no lo iba a permitir... si era tan lindo y cariñoso... como podía comportarse de esa manera... como si fuera el mismo Aoshi... resopló pensativa no cabía duda " De tal palo tal astilla ".
- ¿ Nos puedes traer dulces ?– preguntó Saomi sonriente.
- Claro – dijo Misao posando su mirada en su hija... ella era como ella... era extraño ahora que lo veía desde ese plano... la perspectiva era diferente... era como verle a ella misma y a su Aoshi... eran tan opuestos... algo totalmente contradictorio... como el día y la noche... el sol y la luna... blanco y negro... pero era algo curioso a pesar de ser tan diferentes... sonrió para sus adentros al darse cuenta que se complementaban... esos pequeños se veían lindos juntos... así debían de verse ellos dos... dejó sus pensamientos a un lado para salir corriendo de la habitación antes de que llegará tarde a su cita de la ceremonia del té.
- A Iosha le gustan los chocolates – dijo Saomi
- Ok, debo irme ... prometo traer sus dulces... en el cajón de la mesita hay hojas, tinta de colores y pinceles. Pueden colorear o dibujar si así lo desean- dijo Misao saliendo de la habitación... antes de irse les lanzó un beso a ambos...
Los niños sonrieron al verle como una niña igual que ellos corriendo por los pasillos... era increíble verle en esa época... cuando en el futuro se comportaba como toda una mujer madura... una madre y esposa... que cuidaba y estaba al pendiente de su familia...
- Iosha Kun, ¿ Quieres pintar? – preguntó la niña caminando hacia la mesita que Misao antes les indicará.
- Hai – asintió observando que Saomi sacaba hojas blancas, tinta de diferentes colores y varios pinceles...
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Misao bajaba aprisa las escaleras... aún faltaban 30 minutos para la hora en que Aoshi tomaba el té... sin embargo le gustaba llegar antes y observarle meditar... paso por la cocina... pero no encontró las cosas para preparar el té... caminó hacía el comedor donde estaban todos... escuchó las voces y risas de los pequeños jugar en el jardín... siguió su camino entrando al lugar donde sus amigos hablaban alegremente... Misao les miró buscando entre ellos a Lita... no la encontró y por un momento sintió paz... esa chica era peor que ella... no tenía el hábito de despertar temprano o incluso era tan mimada que había pedido el desayuno en su habitación... sonrió y saludó.
- Buenos días a todos – dijo Misao observándoles feliz.
- Buenos días Misao Chan – saludaron a coro los chicos...
- Vaya! – exclamó una voz masculina – hasta que la señorita se digna a honrarnos con su presencia -
- No diga eso Hiko San... – dijo Misao caminando hacia él.
- Bueno aprovechando que estas ya aquí. Voy a darles un anunció formal – dijo el hombre de sonrisa impecable poniéndose de pie.
- Ajá – dijo Sano... imaginándose de que les iba a comunicar...
- Okon y yo nos vamos a casar – soltó de golpe
- Eso es genial – grito Misao feliz lanzándose a los brazos de su amiga...
– Muchas felicidades – dijeron los demás.
- pues ya que estamos en el momento de los anuncios importantes – se escuchó otra voz varonil, que al igual que al primero se ponía de pie.
- La Kitsune y yo nos vamos a casar también – dijo para sonreír y recibir las felicitaciones de todos sus amigos.
- Cabeza de pollo ya lo habías dicho – su prometida estaba avergonzada con sus mejillas teñidas de carmín.
- Lo sé Koishi – se inclinó para besar sus labios – pero Misao no lo sabía... aparte no lo hicimos de una manera más solemne- le guiño el ojo.
Misao empezaba a sentirse mareada... que estaba ocurriendo... no podía ser... todos estaban obteniendo la felicidad a manos llenas y ella sentía que poco a poco se alejaba de ella... no podía darle alcance.
- Ahora solo faltan Kenshin y Kaoru – dijo sin pensar Megumi – cuando se van a dejar de tonterías y se van a decir cuanto se aman -
- Pues ya lo hicimos Meg – dijo Kaoru con una enorme sonrisa en sus labios.
- Y también nos vamos a casar – dijo Kenshin tomando la mano de su prometida entre las suyas para acercarla a sus labios y depositar un cálido beso en está.
- Hasta que hiciste algo de provecho, Baka Deshi – dijo Seijuro dándole un fuerte abrazo... todos se felicitaban entre sí... Okina observó a Misao distante... les miraba no creyendo lo que ocurría a su alrededor... era como si quisiera escapar y perderse en el abismo... le observó con ternura... sus ojos se cristalizaban y sus piernas temblaban... se acercó a ella y le abrazo como un padre protegiendo a su hija...
- Mi niña – besó su frente – Tú también puedes ser feliz – dijo a su oído aferrándose a no dejarla caer en ese abismo.
Misao dejó correr las lagrimas con libertad y le miró desconcertada... no podía ser... ella era la causante de todo eso... a ella le debían su felicidad ¿y qué ocurría? ella era la única que no gozaba de está... se odio por ser tan débil... por desear algo que no le correspondía... por desear algo que en verdad no quería para sus amigos... no podía ser egoísta... borró la envidia de su corazón y les miró suplicante... necesitaba pensar... correr a los brazos de Aoshi para ser consolada... así como cuando era niña... se soltó del abrazo de Okina...
Los chicos le miraban apenados... su felicidad era inmensa que habían olvidado la condición de Misao... ella no corría con la misma suerte que ellos... las circunstancias que se le presentaban a ella eran otras... se reprocharon en silencio por su conducta y bajaron sus cabezas clavando sus miradas al suelo.
- Debo irme – la voz era apagada – Muchas felicidades a todos – Misao limpio las lagrimas de sus ojos e hizo una media sonrisa para salir del lugar en busca de su destino... sólo ella podía trazarlo... ya no le importaba nadie... más que ella misma.
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Saomi pusó las cosas en el piso y recostándose boca abajo acercó las herramientas de dibujo a su acompañante para que hiciera una obra de arte como Okina les había enseñado... era un talento que descubrieron gracias a ese viejo simpático y amoroso.
Iosha desde su lugar empezó a hacer trazos... dando forma a un paisaje para delinear los coloreas uno a uno... dando diferentes tonalidades... Observó a Saomi cómodamente acostada en la madera haciendo también su dibujo...
- ¿De que quieres hablarme? – preguntó la niña posando su vista en la del pequeño frente a ella con curiosidad y preocupación... un poco de temor asomaba en su voz.
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Hola Chicos... Cómo han estado?... gracias a Dios hubo una rica semana de vacaciones en la cual pude descansar... aunque ya el lunes regreso a clases... para los que tienen dos semanas sigan disfrutándolas y para los que sólo tienen este fin... Pues FELICES PASCUAS!...
Lamento la demora... pero bueno para compensar la tardanza... he hecho el capítulo mucho más largo... me salieron 19 hojitas, las cuales espero disfruten tanto como yo cuando escribía cada línea... este capítulo... no tiene que ver nada con confesiones lo sé... pero prepara el camino para que las cosas se compliquen más y de alguna forma vayan saliendo a la luz... así que el próximo capítulo tendrá las esperadas confesiones de Soujiro y Lita, ya veremos que responderán nuestros protagonistas.
Quise dedicar este capí a Misao... sus pensamientos, sentimientos y la relación con los niños... ya que la mayoría de las escenas ellos estaban con Aoshi... ya era hora que conocieran el lado materno de Misao... ¿¿ no?. Espero sus comentarios, los cuales les agradezco de corazón son una gran motivación...
La historia todavía tiene para rato... ya que a petición de ustedes después del capítulo 13... la tercera parte y final de las confesiones... vienen los capís extras del futuro... ya gracias a una amiga he pensando de que van a tratar y me ayudará para no dejar huecos en esta historia...
Este capítulo va dedicado a todos los seguidores de la pareja Misao y Aoshi... aunque no parezca esto es un Misao x Aoshi... ya lo verán, en especial a mi amiga Alexandra Shinomori... que siempre pide un capítulo largo... espero que te guste y dejes un reviews... lo extrañe en el capi pasado... y a mi Amiga Les... que mañana es su cumple... es parte de tu obsequio por adelantado...
Agradezco su apoyo y valiosos comentarios a: david ( Vaya, el primer Chico que me deja reviews... muchas gracias) Chi2-chan, Rinoa Shinomori, Arcasdrea ( Comadre, gracias por su apoyo... no se preocupe que sé que me lee y me apoya) Tao Jun Shinomori, Misao-21, Kori Kaoru, sakura waters, akari-aoi, misao de shinamori ( Hola amiga mía... gracias por dejar tu reviews... ya verás lo que ocurre con los papis del futuro, espero que te guste este capi), Aiko-chan ( Muchas gracias por tus ánimos... me llenas de motivación... espero que te guste este capi... tengo una idea para un nuevo fic de Sano y Meg... que si Dios quiere escribo en la tarde para subirlo en la noche y que sea tu regalo de cumpleaños) CiNtHiA( Hey Lokilla. Gracias por tu apoyo... es bueno saber que se cuenta con una Amiga tan linda como tú) Ane himura, NAOKO L-K ( Hola señorita es un honor recibir un reviews de usted... es una de mis escritoras favoritas... le felicito por su gran trabajo y le invito a que siga leyendo) gabyhyatt, Shysie, Ali Chan6, Yoshi, Lilith-winds. Muchas gracias por su apoyo... sigan dejando sus comentarios... a los demás nos leemos en sus correos...
ONEGAI... DEJEN REVIEWS... aunque sea una línea corta para saber si les sigue gustando esta locura...
Ate: Alis Chan.
