Forever
Capitulo 11
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-¡Nami! Ya dime… ¿Qué hacia Luffy en tu casa el sábado y tan temprano? – todos en la mesa voltearon a ver a la pelirroja ante la pregunta de Kuina.
-no fue nada…
-Oí Nami, tu cama es increíblemente cómoda – Luffy había llegado con una sonrisa de oreja a oreja.
-¡¿Qué?! No me digas que…
-no, no es lo que piensan, Luffy esas cosas se pueden mal entender… - el chico miro a todos confundidos y después se sentó para comer su carne.
-no veo que se pueda mal entender, yo estaba cansado y todo sudado cuando acabe, simplemente no pudo evitar quedarme dormido en tu cama.
Silencio… incluso Ussop no pudo terminar el bocado que estaba a punto de dar pues aquella frase sonaba demasiado comprometedora.
-¡Luffy!- Nami se golpeo la frente – de verdad no es lo que creen, en la carrera me torcí el tobillo y Luffy se tomo la molestia de cargarme todo el camino hasta mi casa, eso fue todo.
-¿Qué? ¿Por qué yo no me entere que mi querida Nami-swan se había lastimado? Pude llevarte yo.
-tal vez porque después de la carrera te perdiste todo el día en el café cosplay con Violet…- Kuina y Vivi intercambiaron miradas al notar el tono hostil con el que había dicho esto la pelirroja.
-ah Violet-chwan se veía increíble en sus traje de maid.
-¿y qué tal tu Zoro? – Luffy puso un brazo sobre los hombros del peli verde – no me has contado a donde fuiste el viernes después de clases.
-¿el viernes? No sabía que habías salido – dijo Kuina.
Pero ninguno de los dos obtuvo una respuesta, Zoro miraba su comida con una sonrisa que guardaba el recuerdo de la noche del viernes, queriendo repetir aquella despedida con la morena.
-Zoro… contesta – Luffy le dio un zape a lo que por fin el peli verde reacciono.
-vuelves a hacerme eso y hundo tu cara en el inodoro.
-pues contéstame entonces…
-contestarte ¿Qué?
-¿es verdad que saliste el viernes? – fue Kuina la que pregunto esta vez.
-ah sí ¿Por qué?
- y a donde fuiste – Zoro frunció el ceño, odiaba que su amiga se tomara confianzas que no le iban.
-Salí Kuina, por ahí…
El ambiente se puso un poco tenso y todos lo sintieron. Y sin más el timbre sonó para reanudar las clases.
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Cuando sonó nuevamente para indicar la salida Kuina y Nami caminaban por el patio.
-Zoro esta raro.
-Zoro siempre ha sido raro Kuina, se mas especifica.
- que últimamente desaparece casi todos los días después de clases, dice que va a ver a Mihawk.
-bueno es una persona muy importante para él es completamente normal que quiera verlo.
-pero él estuvo de viaje toda la semana, entonces ¿para qué iba?
- ¿no crees que tal vez estas un poco paranoica? – La peli negra la miro levantando la ceja – tal vez ya es tiempo de… ya sabes… decirle.
- ¿decirle que?
- que te gusta Kuina – la chica abrió muy grande los ojos.
- ¡no me gusta! – Nami soltó un suspiro.
- bien si no quieres admitirlo es tu problema, solo pienso que ya es tiempo.
- ¿y tú? – Ahora fue Nami la que la miro confundida- ¿te le declararas a Sanji?
- ¿Qué? No, claro que no, no sé de qué hablas.
- ¿entonces me vas a negar que tu mal humor de los últimos días no es por Violet?
-es no es…
-Nami… - la chica volteo encontrándose con un grupo de chicos con los que hace tiempo no hablaba.
- rayos – susurro la pelirroja – Kuina vete de aquí.
- ¿Qué? ¡No! ¿Quiénes son ellos?
-por qué no obedeces a Nami y nos dejas solos un momento linda – Kuina frunció el ceño pero no se movió y Nami supo que no lo haría.
-¿Qué quieres Arlong?
- No me hables así Nami, en realidad noté lo bella que te ves hoy, últimamente ya no pasas tiempo con nosotros, ¿a qué se debe?
- a nada, eh estado ocupada.
- ¿o es que ya nos cambiaste por esos patéticos amigos tuyos?
- ¿a quién le dices patéticos? – se entrometió la peli negra.
- dile a tu amiga que cierre la boca si no quiere problemas… - Arlong tomo con demasiada fuerza el mentón de la pelirroja que aunque le dolía no hizo anda por zafarse. - ¿Por qué no nos divertimos esta noche? Como los viejos tiempos Nami.
- ahora no Arlong…
- no te atrevas a llevarme la contra – Nami templo un poco al ver aquella sonrisa de afilados dientes.
-Oí Nami ¿Qué pasa? – la pelirroja cerró los ojos con fuerza, habían aparecido quienes no quería. O sea Luffy, Zoro y Sanji.
- oí… suelta a Nami, ahora – halo el rubio con el cigarro en la boca.
- ¿y que si digo que no?
- suéltala – repitió Luffy, el sobrero le cubría los ojos – Nami es nuestra amiga, si te crees con el valor de hacerle algo te la veras conmigo.
Arlong sonrió divertido y tiro a Nami al suelo con fuerza. Inmediatamente recibió un puñetazo en la quijada por parte del chico del sombrero de paja.
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-¡No puedo creer que hayan hecho esa estupidez! – Nami tenía las manos en la cintura.
Estaban en el departamento de los chicos, Sanji fumaba, estaba un poco despeinado y tenía un par de raspones nada graves, Zoro tenía un golpe en la mejilla… consecuencia de un solo golpe que le pudieron dar, a Luffy le corría sangre por la sien y tenía un par de moratones en los brazos.
-ya Nami no nos regañes, de todas formas, los subordinados del gran capitán Ussop han ganado gracias a mi – Ussop recibió una patada de la pelirroja.
- tu ni siquiera hiciste nada.
-¡los estaba apoyando!
- escondido detrás de Kuina, eso no ayudo en nada – después suspiro – como sea ¿Qué pasa Luffy? ¿Te duele algo?
- ¡ese imbécil daño mi sombrero! Le pateare el culo otra vez – dijo el peli negro levantándose dispuesto a encontrarse otra vez con aquella pandilla.
-¿solo por eso?
- si, en realidad no me duele nada – dijo él, Nami aprovecho para ponerle el algodón con alcohol en la herida de la frente - ¡HAY! ¡HAY! Para Nami.
- ¿no que no te dolía?
-que no es nada, déjalo así – su mirada se dirigió al piso, en sus manos tenía el sombrero que había sido varias veces pisoteado y atravesado por una navaja.
- la verdad es que les dieron una gran paliza. – dijo Kuina esta vez.
- jamás se atreverán a molestar de nuevo a Nami-chwan…
Se quedaron ahí un buen rato, Sanji se dejo curar por Nami, quien sonrojada le había limpiado las heridas con toda la delicadeza que casi no poseía y el rubio pues se dejo querer. Kuina le propuso curarle al peli verde quien se cruzo de brazos y se negó de inmediato haciendo que le peli negra se enojara.
Bromearon un buen rato sin embargo Nami no pudo evitar pensar en Luffy quien se había metido a su habitación hacia un buen rato aun deprimido por su sombrero. La pelirroja decidió hablar con él.
-¿Luffy? ¿Puedo pasar?
-si – encontró al peli negro sentado en la cama aun con su sombrero.
- de verdad lamento lo de tu sombrero Luffy.
-ese desgraciado… - la pelirroja se sorprendió la notar que por primera vez una gran sonrisa no adornaba el rostro de su amigo, al contrario, era una mueca llena de dolor.
- traje el alcohol, no me dejaste terminar de limpiarte – el peli negro suspiro y Nami se sentó a su lado en la cama para comenzar a limpiarle.
-¡hay! Me duele.
- no seas nena- se rio la pelirroja – por cierto, muchas gracias Luffy.
- no agradezcas, no podía dejar que te hicieran algo… deberías aprender a pedirnos ayuda cuando la necesitas Nami, si esos tipos te molestaban debiste avisarnos.
- no quería que se metieran en problemas, agradezco que fuera terminando las clases, si no probablemente habríamos sido suspendidos.
- no importa cuando sea, les volvería a patear el trasero – Nami suelta una risa encantadora.
- a decir verdad me sorprendiste, se que Sanji y Zoro saben pelear, pero tu… realmente eres increíble Luffy. – y por fin el morocho le regalo esa sonrisa que tanto le caracterizaba.
-ya esta – dijo ella guardando las el alcohol y el algodón – no te toques mucho vale.
-sí, si… - sin embargo la tristeza en su mirada que aun iba dirigida a su sombrero la inquietaban y le sonrió.
- dámelo.
-¿eh?
- tu sombrero, dámelo – el chico obedeció y Nami observo el objeto con cuidado. – creo que puedo arreglarlo, pero me tomara algunos días.
-¡¿de verdad?! No importa ¡muchas gracias Nami!– el chico la abrazo con tanta fuerza y ella no pudo evitar reír, en ese momento se dio cuenta de que odiaba ver a Luffy deprimido y que daría todo porque no volviera a pasar.
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-¿A dónde vas? – le dijo Kuina cuando él estaba bajando por las escaleras del edificio.
- con Mihawk.
- oh ¿ya regreso? – la chica sabía que no pero esperaba la respuesta del chico que solo se encogió de hombros. - ¿a dónde vas Zoro?
- Kuina… sabes que te aprecio mucho ¿no? Pero detesto que te metas en mi vida, no eres mi madre. - Y sin más dejo con las palabras en la boca y el ceño fruncido a su amiga.
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Cuando salió del elevador se encontró con la mirada de aquella rubia que tanto detestaba, esta vez Califa sonrió.
-oh ¿alguien por fin te ha dado tu merecido? – dijo refiriéndose al golpe en la mejilla que tenía el peli verde.
-cierra la boca. – ella sonrió satisfecha de poder molestarlo.
-Mihawk aun no regresa, deberías saberlo.
- vengo a ver a Robín.
-Nico Robín para ti muchacho
- ¿y a ti que carajos te importa como la llame? – ella enseño los dientes enojada y tomo el teléfono para llamar a su compañera, entre menos hablara con aquel mocoso mejor.
-sabes que… no la llames, le daré una sorpresa – y sin más Zoro se metió por el pasillo.
-hey no puedes pasar sin autorización – el chico abrió los brazos y sonrió.
- ya lo hice.
Toco la puerta dos veces y tras un "adelante" el chico se introdujo en la acogedora oficina, cerrando la puerta detrás de sí.
-¡Zoro! No esperaba verte hoy ¿vienes a ver a Mihawk?
- en realidad no, yo…
- ¿pero que te paso? – dijo la mujer acercándose a él, el chico se sorprendió cuando le tomo de la mejilla y la acaricio con cuidado.
- no es nada, un amigo se metió en problemas, solo eso. – ella sonrió dulcemente.
- sí, siempre me pareció que eras un chico problema – Zoro pudo notar que no lo decía en modo ofensivo así que le regreso la sonrisa. – es reciente ¿verdad?
-hace unas horas.
- sí, está bastante hinchado a decir verdad, debiste ponerte hielo inmediatamente al menos – la mujer se separo de él y se acerco al mini bar que tenia, sacando una bolsa pequeña de hielos, tomo el pañuelo que tenia amarrado en el cuello y envolvió unos hielos en el.
-toma, te ayudara con la hinchazón. – el chico camino hacia atrás, no quería admitirlo, se había negado a que Kuina hiciera aquello no porque se creyera demasiado rudo para ser curado, la verdad aquel golpe le dolía como el demonio.
-no, no, no, estoy bien, no me duele.
-tonterías esta morado e increíblemente hinchado, ven acá – pero el chico seguía caminando hacia atrás alejándose de la mujer.
-¡no!
- oh vamos, no seas nena - cuando Zoro se dio cuenta, la mujer ya estaba frente con el brazo extendido hacia su mejilla, él detuvo su mano y quiso dar un rápido movimiento hacia atrás, encontrándose con el sillón por lo que perdió el equilibro cayendo en él, con Robín encima.
Se quedaron mirando unos segundos con sus rostros demasiado cerca y Zoro pensó que era el momento perfecto para continuar lo que había dejado inconcluso en aquella fiesta, pero cuando se acerco sintió algo frió y duro sobre su mejilla y el dolor se hizo más agudo.
-¡aaaaah! – grito de repente y noto que ella sonreía divertida poniendo la bolsa de hielo en su mejilla. El dolor se fue aminorando poco a poco y entonces el alivio se hizo presente, incluso hecho la cabeza hacia atrás suspirando.
- ¿Ves? no fue tan malo.
- eres una mujer bastante tramposa…
- jajajajajajaa – la mujer reía escandalosamente pero no se quitaba, al parecer estaba bastante cómoda encima de él. – ¿Qué haces aquí Zoro?
-yo… - el chico se sintió intimidado un momento por la mirada azulada e interrogatoria de la mujer que tenía a tan solo centímetros - ¿quieres ir a comer? – Robín le sonrió.
-tengo bastante trabajo hoy, lo siento.
-oh no te preocupes yo entiendo.
-pero… ¿vamos a cenar? – Zoro le sonrió y la peli negra sintió que podía derretirse ahí mismo, aquel muchacho le causaba sensaciones que hace tanto tiempo no sentía.
- por supuesto ¿quieres ir por Ramen?
- mmm no, en realidad tenía pensado hacerte de cenar en mi casa – Zoro abrió los ojos de sorpresa y Robín se arrepintió al instante. En ese momento sintió que quizás estaba apresurando las cosas, que se hubieran besado no significaba nada – pero sabes... el Ramen me parece mejor.
- no… me agrada la idea, quiero que hagas de cenar – Robín se sonrojo y le regalo una tímida sonrisa – en serio no puedo esperar.
-entonces está bien ¿te veo a las ocho? – el asintió y se quedaron un momento en silencio.
- lo mejor es que me vaya, tienes mucho trabajo y no quiero interrumpir mas.
-oh sí, claro – por fin ella se quito de encima un poco decepcionada y se puso de pie dirigiéndose a la puerta con el por detrás.
- nos vemos en la noche Robín – ella asintió y abrió la puerta. Si bien quería preguntarle al hombre en frente de ella ¿Qué era lo que pasaba? Porque después de aquel beso tan apasionada la verdad era que la mujer había quedado con ganas de más.
El chico salió y ella empezó a cerrar la puerta pero el chico la detuvo con un brazo, entro de pronto, la tomo del rostro y le planto un beso, fue rápido y fuerte y ella correspondió de inmediato; cuando se separaron el sonrió satisfecho y se fue de ahí. Robín acaricio sus labios y sonrió ¿Qué acababa de pasar?
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-¿fiesta? Si Buggy hará una gran fiesta este fin de semana, irán todos los de la escuela – menciono Vivi muy emocionada mientras bebía su jugo de naranja hecho por Sanji.
Nadie había salido esa tarde, todos se quedaron en el departamento de los chicos donde habían ido después de la pelea de la tarde.
-y apuesto a que el anfitrión será el payaso de le fiesta – soltó burlón el rubio del grupo, sacando las carcajadas de todos los demás. – oigan ¿Dónde está el marimo de mierda?
- salió – fue lo único que contesto una muy seria Kuina.
-¿soy yo o ese idiota se está desapareciendo muy seguido?
- eres el menos indicado para decir eso Sanji – ahora fue Ussop y Nami miro de inmediato al rubio quien había desviado la mirada.
Nami sabía que de hecho su amigo narizón tenía razón. Si bien era Zoro a quien últimamente solo veían en la escuela porque después de eso desaparecía la mayoría de los días misteriosamente, también era verdad que Sanji también comenzaba a hacerlo. El rubio desaparecía normalmente durante clases, lo cual era extraño pero trato de no darle importancia aunque de hecho la pelirroja hacia todo lo contrario pues sabia perfectamente que si desaparecía en clases era para encontrarse con Violet. Pero entonces ¿por qué había comenzado a desaparecerse también en las tardes? No era diario de hecho apenas había contado que se desaparecía dos veces entre semana y el domingo todo el día…. ¿A dónde iría?
-tu tampoco Ussop – respondió en rubio - ¿A dónde vas a tan altas horas de la noche eh? – a todos les pareció que el narizón perdía color - ¿creías que nadie se daría cuenta?
-vaya Ussop ¿Qué es lo que haces en las noches eh?
- por lo visto todos ustedes tienen más secretos de lo que aparentan – soltó Nami con veneno y todos se miraron.
Nami soltó un suspiro y su mirada se perdió en Luffy quien solo comía carne despreocupado, sonrió, porque probablemente Luffy era el único que no tenía nada que ocultar, siempre tan sincero y sin miedo a nada, era quizás el único en quien se podía confiar.
-bueno yo me voy – Sanji se levanto, se acomodo su saco negro y se dispuso a salir por la puerta.
-¿A dónde vas Sanji?
- tengo un compromiso Nami-swan – y salió cerrando la puerta tras de sí.
Nami bajo la mirada; últimamente nada estaba bien, cuando había entrado a la preparatoria ya conocía a Kuina, Zoro y a Ussop, después había aparecido Sanji y por ultimo entro Luffy quien finalmente los había unido a todos. El grupo se formo sin siquiera darse cuenta y pronto se encontraron riendo y viviendo aventuras que normalmente proponía Luffy.
Se habían unido tanto que llego el punto en que Nami sintió que nadie los separaría, porque con ellos era el único lugar con quien se sentía segura. Sin embargo últimamente ya no estaba tan segura. Con Kuina ocultando sus sentimientos a Zoro y también molestando a este con sus interrogatorios tan seguidos, el peli verde desapareciendo casi siempre y sin hablar mucho cuando estaba con ellos, Ussop ocultando lo que hacía en la noche y Sanji desapareciéndose sin más… ¿ahora en quien confiaba si todos tenían algo que ocultar?
-qué raro – escucho decir a Vivi – esta tarde invite a venir a Violet pero me dijo que tenía que hacer algo esta tarde – la peli azul saco una sonrisa enorme de repente – tal vez tenía que encontrarse con Sanji ¡que romántico!
Y aquello no le gusto a la pelirroja ¿Sanji estaba saliendo con Violet? ¿Y por qué se los ocultaba? Nami apretó el vaso con fuerza, esa mujer no solo estaba robando al chico que le gustaba si no que estaba destruyendo la unión de sus amigos.
Hola! espero que les haya gustado y quiero agradecer mucho a todos los que me han dejado reviews y a los nuevos lectores no tienen idea de lo bonito que se siente cuando alguien comienza a leer esta historia...
También gracias a los que le dan Favs y follow y a los que leen desde las sombras =D
Cuídense mucho y no olviden dejarme su opinión. También puedo tomar sugerencias XD
