Hola, bebés~
Al fin, otro capítulo! Vamos, comencemos de una vez!
DISCLAIMER: los personajes de POM no me pertenecen.
ADVERTENCIA: esta idea no es mía. Me inspiré de una novela que vi meses atrás. Pero claro, tendrá su magia POM.
Capítulo 10.
Private estaba sentado con el ceño fruncido. Estaba muy confundido.
Finalmente, no pudo esperar más. Después de todo serían solo cinco minutos. Ingresó la clave y soltó todo el aire contenido cuando la luz verde le iluminó el camino, casi saltando a modo de victoria. Se introdujo en el salón y se estremeció al ver muchísimos casilleros, incluso algunas urnas de los camaradas caídos. No sabía si eso era normal o Rockgut estaba realmente desquiciado. Al alcanzar el nombre de Manfredi y Johnson, se sorprendió de solo encontrar el contenido vacío, excepto: [454)]
—… Debes estar bromeando.
Había copiado el código en un trozo de papel y lo deslizó en el bolsillo de Marlene para que pudiese ayudarlo. Esperaba que no se metieraen problemas por su culpa. Después de todo, él inició una investigación por su cuenta y sin la aprobación de sus superiores. Bueno, Marlene era una superior temporal, pero… no era lo mismo. Se veía demasiado sospechoso.
Kowalski, por otro lado, frunció el ceño al ver la forma en que Eva hablaba con Marlene. La castaña se veía relajada a su lado, de repente, molesta, para finalmente dar paso a una pensativa expresión. La agente se despidió de ella con un abrazo y la de cabellos casi platinados le susurró algo en su oído. Marlene se apartó con un sonrojo en sus mejillas.
La psicóloga se rio y notó la aprehensiva mirada de Kowalski, así que se compuso y caminó hacia él.
—Algo te inquieta en esta situación —dijo ella como si fuese lo más normal.
—Es sospechosa tu relación con Marlene —opinó—. Skipper pronto averiguará que se conocen desde mucho antes.
—No me importa —se encogió de hombros, sorprendiéndolo—. Ustedes lo detendrán, ¿verdad? Hasta que Marlene decida decir la verdad… ustedes callarán.
— ¿Qué te hace pensar que haremos eso?
—Ustedes conocen a Marlene más que yo. Ustedes están conscientes de que tendrá sus motivos, ¿no?
Kowalski abrió más los ojos, confirmando finalmente su hipótesis. Marlene escondía algo, pero no podía decir nada por el momento. Técnicamente, estaba en el territorio del enemigo, así que… tal vez… lo mejor era no hacer nada por el momento.
—… Solo tengo una pregunta —Su ceño se profundizó.
—Adelante.
— ¿Podemos confiar en ti?
Eva le regaló una hermosa sonrisa, llena de determinación.
—Por supuesto.
—Hace mucho que no oía esa canción.
— ¿Lullaby? No creí que no se la volverías a cantar a James.
—Cantar canciones de cuna no eran lo mío —rodó de ojos, para luego entrecerrar los ojos con una sombría expresión—. Me recordaba a ti, en ese entonces. No quería nada que me recordara a ti —confesó.
Marlene dejó de acariciar las mejillas de James, quien dormía plácidamente en su cama con ella a su lado, y decidió mirar a Skipper.
—Sí, creo que fue muy obvio —comentó con desdén.
— ¿De qué hablas? —alzó una ceja.
—Tu desesperación por olvidarme fue tan grande que te casaste con Lola —sonrió sin humor—. ¿Me equivoco?
—Ugh… no me lo recuerdes… aquella vez lo hice porque quería que Mary creciera sin problemas.
Marlene recordó brevemente a la hija de Skipper y Lola. Jugó con ella y James un rato antes de que fueran a dormir.
—Pues, no veo tu matrimonio tan miserable como la primera vez.
—Tal vez porque ahora Lola no me persigue cada vez que me ve —comentó él—. Además, le dejé claro desde el primer día que nuestro matrimonio era una simple apariencia. Lo aceptó, pero sus celos siguen por…
—Porque estoy aquí. Viva.
La forma en que había dicho esas palabras fue tan peligrosamente resentida que Skipper supo que había algo más entre Lola y Marlene que él ignoraba.
— ¿Cuándo me dirás la verdad, Marlene?
La castaña le oyó, pero no pudo contestarle al sentir un profundo dolor en su columna. Contuvo un gemido de dolor y se incorporó temblorosamente de la cama de James.
Maldición, había olvidado tomar sus medicamentos.
—Marlene —le insisitió.
—Creo que nunca —murmuró ella en un gruñido. Estaba comenzando a sudar. Mantenerse de pie ya era demasiado para ella. Dolía mucho. Sacó su teléfono y tecleó rápidamente a Hans.
SOS. Medicamentos.
— ¿Por qué?
—… T-Tengo que irme —se apartó de Skipper y aceleró el paso hacia las escaleras. Apenas las vio, Marlene sintió unas enormes ganas de vomitar. No podría…
— ¡Marlene!
La castaña perdió el equilibrió de sus piernas, pero Skipper logró alcanzarla y la cargó en sus brazos.
—No estás bien. Deberías ir a un hospital.
—No. Solo ayúdame a bajar las escaleras —le suplicó.
Skipper se estaba guardando todas las preguntas que quería hacerle en esos momentos, pero Marlene parecía sentirse verdaderamente mal como para perder las fuerzas de esa forma. Sin más, obedeció. La dejó sentada en el sofá y la ofreció un baso con agua. La castaña la agradeció en silencio y el líquido no duró más de diez segundos.
— ¿Estás enferma?
—No…
Skipper relajó sus músculos al detectar que había dicho la verdad. Pero si así era, entonces, ¿por qué estaba así? El agente se arrodilló en frente de ella y l miró seriamente.
—Marlene.
La castaña miró los ojos azules del capitán y supo lo que quería oír. Quería la verdad, pero ella aún no podía decirle algo. Aunque, francamente, no le quedaba mucho tiempo. Era cuestión de días que malinterpretaran todas sus intenciones. Se encogió al sentir otra punzada en su columna.
—Suéltala, Romeo.
Skipper se giró rápidamente al ver a Hans parado en la entrada con una odiosa sonrisa en su rostro.
—Tienes que admitir que he mejorado bastante. Podríamos trabajar juntos nuevamente, Skipper.
Él frunció el ceño y se levantó.
— ¿Qué haces aquí?
—Vine a rescatarla del dragón escupe fuego —seencogió de hombros con una inocente sonrisa.
Skipper iba a responder, pero Marlene lo jaló del brazo.
—Basta… Deja que me vaya —le ordenó con voz rasposa.
—Wow, preciosa —silvó con sorpresa el de ojos oscuros. Se acercó a ella para cargarla en sus brazos—. Mira lo que has hecho con tal de obtener lo que quieres… Realmente, olvidar tus medicamentos… —negó con la cabeza. Miró una última vez a Skipper y le guiñó el ojo—. Bye!
Skipper fulminó con la mirada a ambos.
Hans le tendió unas píldoras y una botella de agua a su compañera y ella las consumió. Cuando Marlene fue recostada en los asientos traseros del auto, logró sacar el papel que Private le había dejado. Al leerlo, frunció el ceño.
454)…
Cerró los ojos, había leído esos signos antes…
—Woooooooooooow, tú eres la famosa Marlene.
La castaña se cohibió un poco. Ambos hombres la miraba atentamente; incluso cuando pestañeaba, ellos hacían un gesto. ¡Era tan extraño! Además, estaban violando su espacio personal.
—Vamos, suéltenla —Skipper jaló su brazo para alejarlos de él y rodear sus hombros con posesividad—. No esperaba menos de ustedes, pero sigue siendo molesto.
—Qué cruel eres, Skippy. Solo queríamos conocer a tu prometida.
Ella se sonrojó. Era la primera vez que establecía una conversación normal con Manfredi y Johnson, los hermanos mayores de su novio. Siempre los vio de lejos por siempre estar ocupados, pero ahora…
—Es hermosa, tienes buen gusto —aprobó Johnson con una relajada sonrisa.
Skipper rodó de ojos.
Manfredi frunció el ceño unos segundos.
—Jake —Skipper lo miró rápidamente. Marlene supuso que era raro que lo llamaran por su nombre—. Te lo preguntaré en frente de Marlene. ¿Estás seguro? ¿Deseas formar una familia con ella?
Esa abrupta pregunta logró incomodar bastante a Marlene. Se encogió levemente y miró de reojo al capitán. Él miraba con la misma seriedad a su hermano mayor.
—… Nunca me preguntaron esto, ni siquiera cuando me casé con Lola —murmuró, sospechoso.
Manfredi se rio.
—Ni siquiera nos avisaste que te casarías, solo lo hiciste. Y, a las semanas, ya no había funcionado —se burló—. Sabemos cuando algo es realmente serio.
Skipper alzó una ceja, escéptico.
—… Sí.
Ambos hermanos ensancharon sus sonrisas.
—… Bien. Eso confirma todas mis dudas. ¡Cuñada, ven acá! —tomó su mano y la jaló.
— ¡Ah!
— ¡¿Qué demonios, Manfredi?! —Skipper avanzó hacia él, pero Johnson se lo impidió.
—Siéntete honrado, hermanito. ¡Me la llevaré a una despedida de soltera!
—¡¿EH?! —soltó Marlene, desconcertada.
Manfredi se llevó a la prometida de su hermano, ignorando sus protestas. Parecía muy seguro que Johnson lo entretendría todo el tiempo que necesitara.
— ¡E-Espera un minuto, yo no…!
—Tranquila… era una broma —le susurró—. La verdad es que… hay algo que queríamos mostrarte.
Cuando salieron al jardín, caminaron al cobertizo. Manfredi fue a un rincón específico del cuarto y apartó unas cajas que estaban allí. Cuando Marlene se acercó, logró reconocer una especie de máquina digital.
—Marlene, escucha —murmuró él, serio—. Este artefacto nos permite ir a un cuartel al que nunca has ido porque es exclusivamente de la familia —ella asintió—. Pero ahora… serás una más de nosotros —sonrió—. Yo sé que Skipper tomó la decisión correcta contigo, así que no tengo ninguna duda. Solo debes poner tu mano sobre la pantalla y estarás automáticamente registrada.
—… ¿E-Estás seguro de esto…? Ni siquiera Skipper lo sabe…
—Marlene —posó ambas manos en sus hombros—. Yo sé que eres buena en tu trabajo. Eres una buena subordinada para el equipo de Skipper, pero… hay misiones privadas que solo tú puedes hacer, ¿entiendes? Y cuando llegue ese día, todo lo que necesites estará en ese cuartel —sonrió—. Si a mí, a Johnson, a Skipper o a Private nos pasa algo, todo nuestro historial, herramientas y documentos estarán en ese cuarto —sus manos temblaron un poco, notó Marlene—… Hay cosas… que he estado investigando con Manfredi… y descubrí que la agencia no es muy confiable, no con Rockgut a cargo.
La joven agrandó sus ojos, perpleja.
—No planeamos decirle a Skipper aún porque necesitamos pruebas. Por eso creamos este lugar con Johnson… para que… en caso de que no consigan ayuda de la agencia… ustedes puedan venir aquí.
—… Y-Yo…
—Vamos, no perdamos tiempo, pon tu mano.
La joven obedeció, con la mano temblorosa, posó su mano sobre la pantalla.
Ingrese el código básico, por favor
— ¿Huh?
—Oh, lo había olvidado —sonrió—. Dame tu mano, así tus huellas dactilares quedarán registradas —tomó su mano y, usando su dedo índice, inscribió el código, rallando la pantalla.
—… ¿454 con una "C" al revés?
—Algo así.
—… Espera un minuto… Eso significaría…
—"CASA". Así es —ensanchó su sonrisa—. Verás, Johnson y yo siempre dejaremos este código en alguna parte, la agencia o alguna parte de la casa… da igual. Lo que quiero decir es que, si llegas a ver este código, significa que la misión es peligrosa —se tornó serio—. Por lo tanto… Deben venir aquí, para protegerse, prepararse y enfrentar lo que se viene.
Marlene miró los oscuros ojos azules del hermano mayor de su novio y solo asintió.
La mujer abrió abruptamente sus ojos.
—Oye, ya llegamos.
Marlene salió de un salto del auto y entró a la mansión de Blowhole. Hans la miró unos segundos y una tétrica sonrisa se formó en sus labios.
Esto era peligroso, muy peligroso. Ahora que lo sabía, debía irse de ese lugar. Rápido.
Corrió a su habitación y, de su ropero, sacó una pequeña maleta que tenía todo lo que necesitaba: algo de ropa, armas, su historial médico, toda la evidencia que había recogido de Blowhole…
Y la corrupción que invadía a la Agencia.
Si esta misión era tan peligrosa como para que Manfredi y Johnson dejaran un mensaje antes de morir, entonces, Marlene no tenía porqué seguir dudando. Le diría la verdad a Skipper, a todos sus compañeros y mantendría a salvo a James.
Cogió su teléfono y escribió a toda velocidad.
— ¿Lucy?
La joven se encogió al oír a Blowhole tocar su puerta. La tenía con llave, pero eso no lo detendría.
—Abre la puerta.
Private abrió sus ojos al escuchar su teléfono vibrar. Se había quedado dormido.
—Mm…—se frotó los ojos para ajustarse al brillo de la pantalla de su móvil.
Lo descubrí. Necesito verte. AHORA.
-Marlene.
Los ojos del menor se agrandaron y se levantó de su escritorio. Cogió las llaves del auto de Skipper y salió corriendo de la mansión.
Pobre ingenuo… si tan solo hubiese regresado a buscar un arma, tal vez… solo, tal vez… hubiese visto los ojos depredadores que lo captaron en medio de la oscuridad.
Wow… Al fin… lo terminé… me tomó un tiempo, peor lo hice!
Espero que les haya gustado! Creo que ahora se viene lo malo D:
Bye!
