Los personajes no son míos. Solo la historia lo es ¡Te odio Meyer! ¡Porque has creado a Hombres/Vampiros/Lobos tan irresistible! ¡Yo también quiero uno!... A ti también te odio Bella Swan


BELLA POV

— ¿Garfield? ¿De verdad? — pregunte con sorna. Él solo se encogió de hombros de manera despreocupada, comenzando a mecer a esa bola de pelos ruidosa

— Es un buen nombre — se defendió

— Si. Solo espero que si es que tienes algún día un hijo, no seas tú el que escoja el nombre… Lograrías que hasta tu propio hijo te odiara y créeme que no es algo muy difícil

— Solo para que lo entiendas. Eres la única que me odia — negué. No lo odiaba era solo que… bueno tal vez lo odiaba, solo un poco

—Si con "todos", te refieres a las zorras teñidas; Déjame decirte que aun, no están catalogadas como seres humanos, persona ni animales.

— Eso fue cruel — aseguro, tratando de contener sus risa — ¿Siempre sueles hablar... así?

— ¿Cómo? ¿Con sinceridad? — pregunte confundida, a decir verdad mi forma de hablar era normal…creo — Si. Siempre, no me gusta mentir, además debo agregar que soy pésima para hacerlo — fruncí el ceño ¿Por qué le contaba eso?

— Sabes… si no hubiéramos tenido un primer encuentro tan desagradable, tu ya hubieras formado parte de mi… — espere pacientemente por unos segundos a que terminara su oración, hasta ahora inconclusa, pero él solo se encontraba callado

— Créeme que jamás seria una de tus conquistas — reí ante lo estúpido de la idea, acomodando mi espalda sobre el tosco tronco del árbol — No eres mi tipo y tu ego, es lo suficientemente grande como para que cupiéramos en una misma habitación

— Nunca dije nada de una habitación. Es sorprendente que tengas ese tipo de pensamien…

— ¡No lo dije en ese sentido! — chille sintiendo mi rostro arder. Bufe, observando hacia cualquier lugar, que no me obligara a mirar su rostro. Incluso podía imaginármelo con una estúpida sonrisa — Eres un pervertido — farfulle

— Si. Lo soy — acepto riendo… Agh — Y tú te sonrojas por todo ¿Acaso eres una niña o qué?

— ¡Oye tu…! — iba a exclamar, pero uno de sus níveos dedos se posaron sobre mis labios, impidiéndome hablar. Rodé los ojos, este chico tenía una especie de complejo de Casanova

— ¿Acaso nuestra pequeña aun es… inocente? — pregunto con un tono de voz, horriblemente empalagoso, acercando su rostro a milímetros del mío

Sus ojos observaban atentos los míos. Dejo de cubrir mis labios, para tomar mi barbilla entre una de sus manos...

— ¡Los encontré…! — una cegadora luz, alumbro nuestro rostro, obligándonos a cubrírnoslo, pues demonios que me dejo ciega — Lo siento chicos — se disculpo la voz, sin rostro ya que aun seguía ciega

— Auch. Mis ojos — llorisquee — ¿Qué hora es? — le pregunte la pelirrojo chico de ojos marrones, que nos observaba de manera picara a Ed… Muñequito de plástico y a mí

— Son las 10:30. Hemos estado buscándolos desde hace horas… Pero debimos dejar de buscar debido a la lluvia y hemos reanudado la búsqueda una vez que dejo de llover

— ¡Genial! — le sonreí, al muchacho, el cual se me quedo observando cómo estúpido… Hombres

— ¡Swan, Cullen! — escuchamos la inconfundible voz del director. Ese hombre me las pagaría. Él y Charlie, sabrían el verdadero significado de la palabra venganza — ¡¿Se encuentras bien?

— ¿Acaso le importa? — respondí mordazmente, comenzando a caminar por donde había llegado hacia nosotros el director

— ¡Niñita! — escuche gritar a aquella estúpida y aterciopelada voz

— ¿Que quieres zopenco? — conteste a voz de grito

— El camino es aquel — señalo la dirección contraria por la cual yo me dirigía. Con el poco orgullo que me quedaba regrese hacia en donde se encontraban, lanzándole dagas por los ojos

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Jamás en mi vida estuve, ni estaré más feliz de haber vuelto a ese maldito campamento. Apenas llegue a la cabaña, tome un largo y reconfórtale baño

El director por supuesto se había disculpado por el "Pequeño error", alegando que todos podían cometer uno alguna vez en su vida…

Habían pasado cuatro días desde que la bola de pelos, fue encontrada y adoptada por el animal que tiene como dueño

Resta decir, que ya eh planeado más de mil formas para hacer desaparecer a esa cosa que toda la noche comienza a maullar, debido a que el estúpido de su dueño lo tira de la cama…

Me encontraba buscando mis calcetines, debajo de mi cama, ya que misteriosamente, habían desaparecido en su mayoría

— ¡Bella! — escuché gritar a Leah de manera desesperada, lo cual logro que golpeara mi cabeza con la cama

— ¡Tú y tu bendita madre… Ugh… Estas muerta! — chille comenzando a correrla escaleras abajo, por toda la cabaña. La muy maldita sí que era rápida — ¡No huyas cobarde!

— ¡Espera! — grito colocando sus manos en señal de alto, cuando me encontraba a escasos centímetros de ella y su esbelto y delicado cuello — Si muero, no sabrás lo que dicen…

— ¿Y ese chisme, me concierne? — pregunte sin interés alguno. Jamás me importo lo que las demás personas dijeran. Si alguna vez me hubiera importado, no hubiera arruinado la reunión de Charlie con aquellos ejecutivos Alemanes, cuando mi padre, me encontró besándome con mi novio de ese entonces… en el armario de su despacho

—Si lo digo ¿Qué gano por ello? — rodé los ojos, colocando uno de mis dedos en mi barbilla como la típica pose pensativa

— Ganas…no estar llenas de cardenales y traumas psicológicos

— ¡Vendido a la amenaza de muerte! —Aseguro cómicamente — Muy bien. Al parecer todo el campamento comenta que tu y Edward Cullen, anduvieron a los besos, cuando estaban perdidos. Dicen que los vieron — Gruñí. Ese maldito y mentiroso pelirrojo…

— ¡Jamás lo besaría!

— Bueno…Es híper mega sexy Bells. Yo no solo lo besaría, sino que también iría con él a…

— ¡Ya cállate por el amor de tu madre! — rogué asqueada. Ella solo me saco la lengua.

— Bueno. El tema es que Royce, me pregunto si era verdad… y bueno le he dicho que no lo sabía… pero que…

— ¡¿Qué tu qué?

— ¿Estoy en problemas cierto? — asentí lentamente, murmurando un pequeño y casi inaudible "Corre" — ¡Te quiero! — grito antes de desaparecer por la puerta principal. Vuelvo a repetirlo ¡Esa chica sí que era rápida!

— Te quedaras huérfano — le asegure a la bola de pelos, quien estaba plácidamente recostado sobre el sofá — Lo matare. Sé que él sabía de ese chisme. De verdad lo matare ¡Debió desmentirlo!

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Me encontraba frente al pequeño y dulce Seth Clearwater. El chico era adorable, cosa que me hacía dudar de su parentesco con su hermana… Leah

Como Edward, no llegaba a la cabaña, decidí ir a buscarlo, y como siempre los muy chismosos del campamento, me dijeron en donde podía hallarlo y aquí estoy

— Eres guapo Seth — asegure con una sonrisa, el cual él correspondió — Y por lo visto inteligente

— Bueno…

— Por esa razón — lo interrumpí — Me dirás en donde se encuentra tu amigo, Cullen

— ¿Emmet?

— ¡Edward! — gruñí, logrando que se removiera incomodo en el pequeño sofá que se encontraba sentado — Se que está aquí. Lo han visto ¡Dime donde demonios se oculta!

— Él…

—Está aquí, así que deja de gritar ¿Quieres? — observe furioso como se sentaba en una pequeña silla, observándome con suficiencia

— No — respondí, golpeado su pecho con uno de mis dedos, logrando que se tamalera con silla y todo — Tu sabes lo que dicen — afirme, no pregunte

— Si

— Oigan chicos…

— ¡Cállate! — gritamos Edward y yo al unisonó. Seth nos observo con real miedo

— ¿Por qué te enojas tanto? — pregunto sin entender, alejando mi manos de su pecho. Lo observe aun mas furiosa que antes — Acaso quieres que piensen que tu primer beso fue con otro — sin poder evitarlo comencé a reír ¿Mi primer beso? Vaya que ese chico era aun más estúpido de lo normal

— No… Eres patético — recompuse mis fracciones. Debía estar seria y enojada ¡Sí! — Crees que quiero que el chico con el cual coqueteo crea que TU, el idiota más grande del campamento e incluso del mundo, estuvo a los besos conmigo

— ¿Tienes miedo a besarme? — dijo lentamente. Lo fulminé con la mirada ¿acaso me llamaba cobarde?

— ¿Tú qué crees? — le pregunte, sentándome a horcadas sobre él y comenzando a besarlo… — Al parecer no — comente con sorna, una vez que nos separamos. Rápidamente, me dirigí hacia la salida de su cabaña — ¡Adiós Seth! — Salude al moreno chico, que alternaba su mirada entre Edward y yo — Le diré a Leah, que le mandas saludos

— ¡Oye…! — escuche como grita desde la cabaña de Seth, sin mas comencé a correr a la vez que reía

Bien. Edward Cullen, podría ser un idiota, estúpido, ególatra, egocéntrico… La lista era muy, muy larga, pero lo que no era y jamás seria, es un mal besador

Incluso el haberlo besado por sorpresa, no evito que respondiera rápidamente al beso con avidez y experiencia y ¡vaya que me gusto!

Toque mis hinchados labios, con una sonrisa boba en el rostro ¿Por qué no podía dejar de sonreír?

Tal vez por el hecho de haber dejado por primera vez a Edward Cullen, callado y sin un comentario torpe a decir

Si. Si lugar a dudas, me encanta ganar


Hola gente linda. Espero que les haya gustado el Cap., ¿Qué opinan?

A los 100 Revierws subiré el próximo Capitulo

Adelanto del próximo Capitulo…

Ese beso…no fue nada — comente sonrojada, pues no me ayudaba el hecho en encontrarme solo con una holgada blusa, que solo cubría la mitad de mis muslos. Además ¿Quién demonios le dijo que solo usara su pantalón de dormir? — Ahora. Déjame pasar

Bien — sonrió, corriéndose del pequeño pasillo, dándome pase libre hacia mi habitación. Comencé a caminar de manera despreocupada, para poco segundos después sentir como Edward, estrellaba mi cuerpo de manera delicada, pero a la vez brusca, contra la pared — Entonces este beso, tampoco significara nada… — susurro, para comenzar a besarme de manera furiosa, obligándome a enredar mis piernas alrededor de sus caderas