N/A: lo siento por desaparecer D: Es que la vida real me consumió por completito e hizo lo que quiso conmigo entre disputas familiares, escuela y examenes universitarios... Pero mejor me callo y disfruten la lectura :X

Conectando Los Puntos

Capitulo 11

Felicita tenía la idea de que había más gente que iban de tour a D.C que gente que vivía aquí. Había unos ejecutivos y gente profesional conforme ella y el resto se acercaban a la Casa Blanca. Al menos eso fie lo que dijo Aloisa: No podía localizar el edificio desde el Parque Seaton

Evangeline arrastraba sus zapatillas negras –Debimos de haber tomado un taxi

Aloisa no estaba desalentada. Ella colgaba del brazo de Mikhail, su gelato había subido su entusiasmo hasta un 120%. –No se preocupen, ya casi llegamos, podemos ver el Monumento Washington desde aquí. Encontraremos a los padres de Mikhail en un segundo.

Evangeline suspiró, su aliento moviendo un mechón de cabello castaño falso que le caía a la cara –Pero no sabía que dos millas serían tan pesadas en zapatillas. Mis pies me matan; creo que tengo ampollas en mis ampollas.

-Que graciosa Victoria, pero eso es un poco asqueroso- Dijo Aloisa. Ella había andado en zapatillas de tacón alto más tiempo que Evangeline, sus pasos eran seguros por la banqueta Quizá porque su mamá le enseñó a caminar en estas torturas para pies pensó Evangeline

Felicita sintió una nostalgia repentina al ver a sus amigos platicar entre ellos… era como los viajes de compra con su Mamá o cuando sus padres iban con ella al parque para alimentar a las aves o algo.

-¿Sucedió algo, Jan?- Evangeline le dio un ligero codazo, sus ojos verdes mirándola preocupada, su acento británico apareciendo de repente.

Felicita se talló los ojos con ambas manos –No es nada, solo la alergia. Hay mucho polvo.

-Llegamos- proclamó Aloisa, moviendo su brazo alrededor suyo – el Memorial Lincoln

Ellos subieron los escalones juntos, Adrian cargando a Alec estilo princesa, haciendo al último reír

-¿Aprendiste esto de tu padre, non?

-A lo mejor

Se sentaron en el escalón de hasta arriba. Felicita leyó el grabado arriba de la estatua "En este templo, como en los corazones de la gente para quienes le salvó la Unión, la memoria de Abraham Lincoln es consagrado por siempre" Abraham Lincoln observaba sus dominios con una expresión sabia, mirando sobre Felicita, el parque y más allá, extendiéndose al resto de Estados Unidos. Mientras tanto Mikhail sacó dos binoculares de su mochila y le dio uno a Aloisa.

-Woah, woah, woah –dijo Evangeline- ¿Qué haces con eso?

-Mirando, duh –Aloisa murmuró, intentando encontrar alguna señal de sus padres.

-¿Y eso no llama mucho la atención?- puso sus manos en sus caderas, pero Aloisa no le prestó atención.

-Si quieres encontrar a alguien, tienes que usar esto. La gente se ven como hormigas desde aquí…

-Objetivo en la mira, Sra. Harlen- dijo Mikhail, su típica sonrisa regresando- mi папа y un rubio misterioso a tu derecha

Aloisa movió su punto de vista- ¿Dónde está tu mamá?

-No identificado

-Ya los veo. Se acercan a nosotros. Hombre con chaqueta café y el papá de Mikhail, objetivo confirmado

-Se están haciendo grandes.

Adrian le quitó los binoculares y los guardó en la mochila –Es porque se están acercando idiota. Y es "Objetivo acercándose" no "agrandándose" ¿No aprendiste nada de tus videojuegos?

Mikhail lo fulminó con la mirada- Sé lo que se supone que debo de saber, y eso es mucho más de lo tú podrías saber

-Oh cállense chicos- dijo Evangeline- Se están sentando hasta abajo. Están muy lejos; no puedo oírlos

Ahora todos podían ver al par claramente. El rubio vestía un uniforme beige debajo de su chaqueta de aviador, que tenía un "50" en la espalda. Calzaba unas botas cafés que tenía las orillas afelpado blanco, sus pantalones fajados dentro de las botas. Ojos azules claros estaba detrás de sus lentes y su flequillo rubio, con solo un mechón alzándose

Adrian- murmuró Alec- Tienes el mismo mechón que el de ese tipo

Mikhail sacó dos objetos redondos que parecían galletas y las dejó caer expertamente por las escaleras. Una golpeó al rubio y rebotó en la chaqueta. La otra fue de pura suerte: paró justo detrás de Ivan sin tocarlo. Luego Mikhail le dio a Alec y Evangeline dos iPod shuffles

-¿Qué se supone que haremos con esto?- preguntó Adrian

-Escuchar- contestó Mikhail- Las galletas que tiré están conectados a esto, así que podremos oírlos

-¿Qué? ¿Robaste una tienda de electrónicos para conseguiros?- Alec tomó un audífono que le ofrecía Adrian y se lo puso; Adrian hizo lo mismo con el otro.

-Brother, tengo varias formas de conseguir información, pero estos no son iPod shuffles reales. Los construí para que se parecieran a los reales. Para una exhibición de ciencias de la primaria. Pero me descalificaron porque pensaron que estaba robando una marca o algo.

Evangeline compartió sus audífonos con Felicita y Mikhail sacó otro para él y Aloisa. SE callaron y escucharon estática hasta que paró. La voz de Iván resonó en sus oídos.

-Todavía no entiendo мой зайчик (mi conejito) porqué pospusiste la junta. ¿No quieres regresar con tus hijos?- Mikhail y Adrian sintieron un escalofrío cuando oyeron a su papá decirle "mi conejito" al tipo. Todos se sobresaltaron cuando Iván puso sus brazos alrededor del rubio, quien solo se recargó en él.

-Sí, eso quiero hacer- dijo el rubio- pero ha pasado mucho tiempo desde la última vez que me senté aquí. Es como nostalgia, Vanya.

Felicita asintió inconscientemente al oír eso. Los hermanos rusos estaban más asustados cuando el hombre dijo el apodo que su mamá le puso a su papá

-Creo que lo entiendo, Alfred. ¿Es por eso que vistes tu viejo uniforme?

Aloisa y Felicita se concentraron en la respuesta del otro. Así que este era Alfred, el que orquestó todo. Alfred se jaló el cuello de la camisa.

Eso creo, pero no es tan viejo. Solo cincuenta y algo años, creo.

-¿Y por qué me trajiste aquí?

Ya sabes, para decirle hola a Old Abe Lincoln antes de continuar… no, you idiot, quiero hablar contigo sobre como planear la junta.

-¿Y que tiene?

-Nuestros hijos… tienen que saberlo. Y no sé cómo decirles.

-Suena un poco ridículo cuando piensas sobre eso- ambos guardaron silencio después de eso, hasta que Alfred habló nuevamente

-¿Recuerdas la Guerra Fría, Iván?

-Claro que sí. Querías cortarme mi "cabeza comunista" si mal no recuerdo

-Y tú querías volarme en mil pedazos. ¿Cómo terminamos así?

Iván estuvo callado por un momento pero con confianza y certeza, dijo- Porque te amo Alfred. Люблю тебя всем сердцем, всей душою (te amo con todo mi corazón y alma)

Adrian y Mikhail se quitaron sus audífonos. Mikhail apagó la conexión con las galletas en todas las copias de iPod shuffle, para la indignación de Aloisa

-¡¿Qué haces?- le gritó- ¡Estaba llegando a la mejor parte!

Mikhail le lanzó una mirada helada –Creo que no quiero saber sobre las aventuras pasadas de mi папа con otro hombre. Ellos ya dijeron que nos dirán pronto. ¿Qué tal si la junta no era sobre asuntos gubernamentales? ¿Qué tal si solo es esto? ¿Qué tal si ellos van a discutir esto en su "junta"? ¿No pensaste eso, Nancy?

Aloisa se cruzó de brazos –No tengo dudas sobre lo que pienso. Lo que tu padre hace en su tiempo libre no me concierne, pero pienso que esta junta no solo es sobre lo que tú piensas. Nuestros padres no saldrán del closet como si nada, nos dejarán y vivirán en D.C., ¿Verdad, Collin?

Alec saltó- Sí, opino igual, jeje- mintió. No quería hacer enojar a Aloisa. Si Mikhail se enojaba, al menos Adrian lo apoyaría.

Mikhail miraba beligerantemente a Aloisa, pero paró cuando los otros no defendieron sus preguntas- De acuerdo. Pero tengo una petición. Por el resto del día y mañana, nada de interactuar con nuestros padres. Quiero que todos tomes un descanso de todo esto hasta que su junta de lo que sea que se trate inicie. ¿Eso no es parte de lo que venimos a hacer a D.C?

Felicita le regresó los audífonos a Mikhail- Creo que esa es una buena idea. Victoria en serio necesita descansar sus pies.

Aloisa miró a su amiga impotentemente antes de suspirar resignada- Oh de acuerdo. Lo siento chicos, creo que salí de control. Y Mikhail… lo siento por lo que pasó en el café.

El ceño de Mikhail se relajó –Está bien- dijo quedamente. Ahora se sentía dolido, porque su papá, su modelo a seguir, probablemente decidió dejar a su мама, a su hermano y a él solos.

-Ok chicos.- dijo Aloisa cansinamente. Le lanzó a Felicita su celular- Felicita, llama a un taxi. Mañana saldremos y haremos lo que queramos ¿entendido? Entraremos a la Casa Blanca con un grupo turístico o algo el miércoles.

Se giró, pero Alfred e Iván ya se habían ido. En cambio, una mujer con cabello castaño claro tomó sus lugares, mirando sus fotos en una cámara digital rosa y riendo quedamente. Aloisa notó las siluetas de los padres de los hermanos rusos en la pantalla. Así que caminó hasta ella.

-Hey ¿Qué haces?

La mujer contestó alegremente, todavía revisando las imágenes de Iván y Alfred en diferentes ángulos –Solo tomaba fotos de esos dos. Son tan adorables, pero ellos odian cuando lo hago enfrente de ellos así que pensé ¿por qué no tomar las fotos desde lejos para que no se den cuenta? Ingenioso, ¿no?

Aloisa vio su oportunidad- De pura casualidad ¿usted ha estado en un Yaoi-con antes?

Los ojos de la mujer brillaron- ¿Estar? ¡Chica yo ayudo a organizarlos! ¿Por qué? ¿Eres fan?

Aloisa no pudo ahogar su chillido emocionado -¡Claro que lo soy! ¡He estado viendo a ese par antes; son tan perfectos ¿verdad?

-¡Sí, oh por Dios sí! Disculpa, ¿Cuál es tu nombre?

-Nancy Harlen. Mi esposo allá arriba y yo recién estábamos planeando que hacer mañana en D.C.

La mujer sonrió- ¡Soy Elizaveta Héderváry, un gusto conocerle! Sabe, podríamos ir de compras mañana, si no hay problema. Conozco lugares donde podemos encontrar los mejores vestidos y unos zapatos geniales.- ella guiñó un ojo- por cierto ¿quiénes son esos dos? –ella señaló a Adrian y Alec, quienes estaban ocupados abrazándose y hablando.

-Oh, solo son Brad y Collin. Están con nosotros, pero tendrán una cita mañana- Aloisa dijo rápidamente, no queriendo arruinar la oportunidad perfecta para que ellos salieran oficialmente. Elizaveta frunció el ceño ligeramente desilusionada.

-Que malo. De vez en cuando trabajo en el departamento de edición de mangas, y quería presentarles a mi artista. Pero no hay problema. Le diré luego. ¿Dónde te veré?

-Oh, te esperaré en aquél café de la esquina, ¿está bien?

-Claro- el teléfono de la mujer sonó, una musiquita tintineante- Disculpa— ¿Hola? Oh Roderich, ok, sí. Sí, está bien. ¡Adiós! – La mujer suspiró felizmente- Era mi ex-marido- le explicó- Quiere que me apure porque me llevará a cenar

Aloisa alzó una ceja -¿Te quiere sacar a cenar?

Los ojos de Elizaveta destellaron felizmente –Roderich y yo nos conocemos desde que éramos niños, nuestro matrimonio y divorcio fue algo político. Pero creo que quiere conocerme mejor antes de hacer algo. Dios, es todo un encanto. No sé si volver con él… él es un viejo amigo, como un hermano mayor.

-Ya veo…

-¡Bueno, me tengo que ir! ¡Nos vemos mañana Nancy!- Elizaveta dio un pequeño salto y se fue, evadiendo los obstáculos y gente mágicamente mientras jugaba con su cámara.

Aloisa les sonrió a sus amigos, quienes bajaban las escaleras. Adrian cargaba nuevamente a Alec y ambos se veían animados, Adrian parecía haber olvidado el encuentro con Alfred y su papá. Mikhail bajaba malhumorado, pero fue sorprendido por un abrazo amistoso por parte de Aloisa.

-Iremos de compras mañana ¿ok? Podremos hacer lo que tú quieras allá y compraremos muchas cosas y nos divertiremos ¿te parece?- era como hablar con un niño, pero la expresión de Mikhail era tan desamparado y deprimido que Aloisa no lo pudo evitar. Lo despeinó con una sonrisa triste en lo que Mikhail asentía como un niño chiquito.

Evangeline los llamó desde lejos- Llegó el taxi- les dijo. Apenas eran las 3 de la tarde, pero estaba completamente exhausta.


El viaje de regreso fue obviamente más corto que el de cuando iban al Memorial Lincoln. Evangeline intentó no decirle a Aloisa, quien tomaba a Mikhail del brazo como una hermana con su hermanito. Ella se ha de sentir fatal. Pensó Evangeline Pero sigue persistente con lo de la junta

El hermano de Mikhail tomaba la mano de Alec y lo dirigió hacía su cuarto, respondiendo las preguntas y comentarios de Alec atípicamente. En lo que Adrian abría la puerta, Alec estaba agradecido de que aceptó ir a la cita. El no es de mostrar emociones, quizá porque tiene miedo al rechazo… yo soy su opuesto; muestro mis sentimientos abiertamente para no sentirme vacío.

La puerta se cerró detrás de él. Adrian se quitó su chamarra y abrió un cajón para guardarla. Soy abierto con todos, pero he tenido varias cicatrices antes. Más de las que puedo contar. Alec miró como Adrian sacaba un gancho para la ropa. Pero si lo pierdo, sería la peor herida de todas.

Alec se abrazó del cuello de Adrian automáticamente cuando este se volteó. Adrian era mucho más alto que el, así que se paró de puntitas para alcanzarlo. Sorprendido pero satisfecho, Adrian aceptó y correspondió el abrazo afectuosamente.

-¿Qué tienes?- el murmuró acariciando el cabello de Alec.

Alec negó tranquilamente. –No es nada- Su voz sonaba apagada gracias a la camisa de Adrian

Ambos se quedaron en esa posición por unos minutos, solo abrazándose el uno al otro enfrente de la entrada. Adrian cerró sus ojos y exhaló contento, pensando que tenía algo que ver con Ethan. Mientras tanto, Alec estaba en un remolino de pensamientos.

Es un buen chico cuando lo conoces. Creo que me dolería para siempre si él se fuera. Pero… Su agarre a la camisa de Adrian se tensó por un segundo y se aflojó Pero si yo lo dejara, ¿el se sentiría igual?


Habitación 435

Evangeline nunca había estado tan feliz de acostarse en su cama. Se quitó la peluca (que cayó en una silla cercana) se quitó cuidadosamente sus perforaciones falsas. Evangeline se quitó las malditas zapatillas de tacón con delicadeza, revisando sus pies. No tenían ampollas pero estaban enrojecidos y adoloridos. Aloisa y Mikhail habían salido para comprar una despensa; Evangeline decidió cocinar esta noche cuando vio que el cuarto venía con una cocina equipada con estufa, horno y varios utensilios de cocina.

Felicita estaba ocupada revisando los contenidos del refrigerador. Filas de refrescos y agua embotellada estaban acomodadas perfectamente.

-Dame unos cuantos de esos- dijo Evangeline desde la cama- Los voy a mezclar.

-Err, ok- Felicita trajo siete botellas de varios refrescos y las puso en la mesa. Evangeline gateó hasta allá- Tenemos Mountain Dew, Pepsi, Coca-cola de dieta…

-Ew, cámbiala, quiero Coca-cola normal.- Felicita cambió la botella por una lata roja.

-…ok, Sprite, Fanta, Dr. Pepper y soda de limón italiana. Espera ¿Qué hace esta aquí?

-Voy a ponerlas en una jarra…

-¿No saben asqueroso juntas?- Ambas miraron el Dr. Pepper y la soda de limón combinarse a un color lodo

-La verdad, no. Puedo hacer cosas sepan bien.

La mezcla no tenía un color apetitoso; lo que quedaba de naranja de la Fanta giró hasta que desapareció en la masa negra burbujeante. Felicita tomó un sorbo de su vaso titubeantemente.

-Dios mío esto sabe rico

Evangeline se cruzó de brazos- Te dije. Veo a mi Dad cocinar todo el tiempo, así que hago recetas para todo. Lo ayudo a dejar a Mom y Alec fuera de la cocina cuando el cocina.

Felicita se bebió toda su bebida y se sirvió un poco más. Sabía increíble, aunque se veía grotesco. - ¿Y eso por qué?

-Porque destrozarían la cocina, claro. Mom intenta cocinar, pero ella quema todo, y una vez mi Dad tuvo que usar un extinguidor. La comida de Alec se hace pulpa o plasta. No sé como lo hace.

-¡Regresamos!

Aloisa y Mikhail abrieron la puerta y entraron, brazos llenos de bolsas de plástico. Felicita tomó unas bolsas de Aloisa y la ayudó cargarlas hasta donde estaba Evangeline. Evangeline miró el contenido de las bolsas y aplaudió.

-Ok, para que sepan, el menú será bœuf bourguignon, purée de pommes de terre et flan de fraise. ¿De acuerdo ?

-¿Qué rayos es todo eso?- preguntó Mikhail, dejando la despensa en la alacena

-Um, caldo de res, puré de papa y pudin de fresa.

-¿No era mejor decir eso, da?- el sonrió mientras se dejaba caer en el sofá y prendía la televisión.

-Pero yo voy a prepararlo- contestó Evangeline despreocupadamente- Estas a punto de probar comida casera rica y sin nada de aditivos. Aloisa ¿me ayudarías abrir estos?

-¡Claro! Todo suena bien para mí.

-Felicita ¿podrías decirle a Alec y Adrian que vengan para cenar? De seguro tienen hambre. Haré más soda luego, ¡a trabajar!

Felicita dejó su vaso en la mesa; no se dio cuenta que todavía lo tenía en sus manos. Evangeline charlaba en lo que preparaba la comida, Aloisa reía de algo que dijo Evangeline. Incluso Mikhail se acercó y se recargó en la barra, sonriendo por lo que sea que Evangeline dijo. Felicita se puso unos zapatos y abrió la puerta, su nostalgia desapareciendo paulatinamente.