Mis niñas; lo prometido es deuda y aquí estoy con el penúlitmo capitulo de esta historia. El próximo, ya será el ultimo y luego el epilogo y nos despediremos de ella. Si, da penita, pero todo llega a su fin.

Agradecida a todas las chicas que me han apoyado en el transcurso de este cuentito…besos a todas y mis mejores deseos para este año que comenzará en breves horas.

Os deseo lo mejor.

Sistercullen.

Un deseo de año nuevo.

Me quedé por largo rato mirando el teléfono, muy lejos de allí. Soñando con el dia de fin de año y con aquel deseo de Edward.

Me alargué hacia el pequeño balcón que daba a un patio interior de tendederos. Era una noche limpia, llena de estrellas. Las observé unos instantes y pedí un deseo a una de ellas cerrando los ojos. Ante mi sorpresa, aquella estrella se hizo fugaz y desapareció del mar celeste. Sonreí algo emocionada y comencé sentir como el frio se apoderaba de mis brazos, caminé hacia la cocina y puse todo lo que compré en la despensa y el frigorífico, tenia una sonrisa instalada en mi rostro. Yo también tenia un deseo….un deseo de año nuevo.

..

Capitulo 11

Quizá fue el dia de Navidad mas feliz de toda mi existencia.

Al llegar de la residencia, encontré el coche de papá, aparcado en frente del edificio donde me alojaba…fue maravilloso que aquella guardia en la residencia se convirtiera en algo corto y llevadero gracias a Esme. Aquel dia me encontraba de guardia y revisaba a los ancianitos que comieran su cena de navidad, para acostarlos, cuando ella se presentó todo lo bella que era para decirme que podía marcharme en aquel momento. Sonrió , haciendo su rostro más hermoso y me ofreció un grueso zajo de billetes antes de marcharme.

-Feliz Navidad, Bella.- me dijo sin perder aquella sonrisa serena.

-Igualmente señora, pero….

-Ni se te ocurra no coger el dinero. Has estado trabajando como si fueras Alice o Jane y sólo estas de prácticas,cógelo, por favor. Es una pequeño incentivo para que me ofrezcas tu hermosa sonrisa.

Y eso es lo que hice, después de coger el dinero con las manos temblorosas y marcharme de allí.

Cuando ví a papá y a Sue en el descansillo de la puerta de mi departamento casi lloro emocionada…me estaban esperando y no les importó las horas que tardarse en llegar….por casualidades del destino, Esme se habia aparecido y yo estaba en esos momentos con mi familia, teniendo una verdadera cena de Navidad.

Nos acostamos tarde, ya que papá y Sue se quedaron en casa a dormir y partieron al dia siguiente sin ningunas prisas…al entornar la puerta y despedirlos suspiré. Aquel dia debía de estudiar ya que pronto acabaría mis prácticas y debía de hacer una meticulosa tesis sobre todo lo que había aprendido en la residencia Amanecer.

A media mañana, el timbre de la puerta sonó y un chico que parecía el repartidor de una agencia de transportes me entregó un enorme paquete cubierto por un plástico negro. Cuando firmé el albarán y me dí cuenta de quién era el destinatario mi estomago se retorció a causa de la ansiedad. Era él, Edward Cullen me había mandado aquel inmenso paquete.

Despedí al chico con una educación pésima y busqué unas tijeras en la cocina para poder sacar el plástico negro.

Cuando me deshice de él, ví una caja blanca, donde aparecía un sobrecito pegado con celo en su cara superior. Lo despegué con las manos temblorosas y lo abrí.

"Es un regalo, hazme feliz y cúbrete con él la noche de la cena. Sé que te veras maravillosa"

E.C.

Sonreí como una imbécil y me quedé mirando las iniciales como si fueran él mismo, suspirando de emoción, al cabo de unos instantes caí de de la ensoñación y me dispuse a abrir la caja y al hacerlo ahogué un grito de emoción.

Era un vestido, el vestido mas maravillo que había visto en mi vida. Parecía haber sido sacado de una de aquellas películas de James Bond, donde las chicas marcaban todas sus curvas con sensuales vestidos ajustados.

De un color vino, escote cuadrado, y largo hasta los tobillos, la sensualidad la daba una enorme raja que comenzaba a medio muslo izquierdo y terminaba justo donde lo hacia el vestido. El escote con tirantes gruesos hacia mi pecho menudo en casi glorioso; pues lo alzaba y me veía mas que sensual.

En la parte inferior de la caja había otra mas pequeña y la abrí, adivinando lo que podría ser….allí estaban los zapatos a juego; del mismo tejido que el vestido y con un tacón de puro vértigo.

Tuve la tentación de llamarlo y agradecerle; pero desde aquella llamada donde me había rogado que no fuera a verlo, no sabía que hacer. No se había comunicado conmigo desde entoces y admito que estaba seriamente preocupada…pero al ver aquel vestido y los zapatos, toda mi incertidumbre se fue a paseo y volví a confiar en el que la cena de noche vieja se celebrara. ¿Pero dónde? Edward no me habóa dicho nada del lugar y yo tampoco había pensado en ello…me mordí las uñas presa de un nerviosismo casi injustificado y marqué los números de su teléfono que ya me sabía de memoria, rogando que me contestara….no entendía como me podían comenzar a asaltar dudas sobre Edward a falta de breves días para la cena…

-¿Bella?.- no reconocí la voz de la persona que me contestaba.

-Edward Cullen. ¿Podría pasarme a Edward Cullen?

Oí un sonido y la nada al otro lado.

-¿Bella?.- la voz de Carlisle, calmó un poco mi corazón, que gemía, casi agónico.

-Carlisle.- suspiré.- ¿Dónde esta Edward? ¿Ha enfermado y no me habéis dicho nada? Por favor…

Carlisle rió al otro lado de la línea telefónica.

-Calma, Bella. Edward está bien…pero ahora no puede ponerse. Me dice que esta deseando que llegue el dia. ¿Te ha gustado el vestido?

Cerré los ojos fuertemente y sonreí.

-Me ha encantado. Y también los zapatos. No sé como agradecérselo….

Oí el carraspeo de Carlisle y su risa un poco incómoda.

-Me ha dejado dicho que ya tiene pensado como le agradezcas…y Bella…no te preocupes, Edward esta mejor que nunca. Te lo prometo, te vas a llevar una gran sorpresa cuando llegue el dia 31.

-¿En serio? Carlisle ¿Él, él, está bien?

-Si, Bella. Está bien.

-¿Puedo preguntar quién me ha cogido el teléfono?.

-Hummm…Emmet, uno de mis hijos. Lo siento Bella, pero aquí en mi familia todo el mundo sabe quien es Isabella Swan.

Reí y le di las gracias antes de colgar. Ahora estaba un poco menos inquieta…pero tan solo un poco.

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El dia de la cena había llegado. Y sin saber nada de donde se celebraría, ésta. Esperaba nerviosa, vestida con el vestido y los zapatos de Edward me había regalado. El cabello lo había dejado suelto y mi rostro lo había maquillado levemente con algo de rubor y tono de labios.

Eran cerca de las diez de la noche y miraba tras la cortina de mi habitación, hacia la calle. Abrí los ojos muy sorprendida al ver una enorme limosina negra parar enfrente de mi departamento. Acto seguido un hombre irreconocible salió de la puerta del conductor y fue directamente hacia el portal de mi edificio. El timbre de abajo sonó y me abalancé sobre él como una posesa para contestar.

-¿Si?.- casi jadeaba…¡Dios, que vergüenza!

-El señor Cullen me manda señorita Swan. Baje, la está esperando.

Cerré lo ojos y apreté mas el telefonillo, entre mis manos.

-Si, ahora mismo.

Colgué y cogí del perchero del recibidor un enorme abrigo de piel para el frio. Cogí también mi bolso y abrí la puerta del departamento suspirando lentamente.

"Es la hora de la verdad Isabella", me dije intentando calmar mis nervios.

Cuando la brisa impactó en mi rostro cerré los ojos y el hombre que me esperaba en el portal, de mediana edad y con una sonrisa servicial en el rostro me saludó asintiendo un poco.

-Encantado, señorita, el señor la espera dentro del coche. Pero primero, le agradecería que se pusiera esto.- Miré lo que aquel hombre me ofrecía en su mano y lo miré seria.

Era una gran y ancha lazada negra.

-Confíe en el señor Cullen ,señorita. Todo forma parte de la sorpresa.

Ví como el hombre me rodeaba y se ponía a mi espalda. La cinta se posó suavemente en mi rostro y luego acarició mis ojos para taparlos. Incomoda por la situación, me dejé guiar por el hombre que me sujetó de un hombro y me dio paso hacia dentro de la limosina.

Oí la puerta cerrarse y sentí unas manos que me rozaban para ajustarme el cinturón. Inhalé nerviosa y pude sentir el aroma embriagador de aquel sujeto.

-Respira tranquila. Soy yo.

Giré el rostro levemente para dirigirme de donde partía la voz…. Melódica, sensual…era Edward, pero algo en aquella voz había cambiado y parecía mas joven y vital.

-¿Edward?.- pregunté, seria.- Deja que te toque.

Él rió quedamente y pude sentir como su dedo acariciaba mi mejilla derecha.

-Estoy deseándo que lo hagas…pero todavía es pronto para eso. Relájate preciosa.- Oí dos toques y el coche comenzó su marcha.

El silencio era total, pero la esencia que ambos emanábamos se podía cortar claramente, Oí como suspiró un par de veces y sentí su mano acariciar la mía. Quise atraparla; pero me fue imposible ,antes de hacerlo se separó de mi y volvió a reir. Aquella situación realmente le divertía; cuando a mi me estaba poniendo literalmente de los nervios.

El coche relantizó su marcha y pude oler como nos adentrábamos en un parquing o algo parecido, al fin oí la puerta abrirse y la mano de Edward sobre la mía para guiarme hacia fuera del vehículo.

-Puedes marcharte Garret. No creo que me hagas falta en toda la noche. Pero si por algún motivo así fuera; ten el busca encendido.- La voz de Edward era tan vital, que de pronto me azotó el miedo.

-Si, señor. Le deseo un feliz año nuevo.

Oí de nuevo la musicalidad de la risa de Edward.

-Sin duda…el mejor. Igualmente, Garret.

Oí los pasos del tal Garret y la fuerza de la mano de Edward sobre mí, guiándome hacia algún lugar…el miedo se había instalado en mi cabeza y comenzaban a castañearme los dientes.

Edward paró nuestro recorrido a donde diablos fuese y me acogió entre su pecho, sintiendo su enorme frialdad.

-No tengas miedo Bella. Soy yo; Edward. Por favor.- habia escondido algo entre aquellas palabras que me calmó un poco; pero intranquila todavía, me estremecí al sentir su mano sobre mi mejilla.

-Has obrado un milagro en mi, pequeña. No temas; en unos instantes te quitaré la venda y entonces quizás; querrás marcharte y no volver a verme jamás.

No dudé en preguntar.

-¿Por qué?

-Tienes muchas preguntas ¿Verdad mi ángel?.- su voz parecía tensa y vulnerable.

-Si.- dije en un susurro.

-Todas serán contestadas; te lo prometo. Ahora ven, vamos a cenar.

Me guió hacia algún lugar y sentí como se hacía algo de claridad entre aquella banda de seda negra que envolvía mis ojos. Sentí su presencia en mi espalda y aquella venda se soltó; haciéndome daño la poca luz que mis ojos divisaban.

Estaba en una gran habitación , con una mesa redonda, intima y exquisitamente preparada. Parpadeé un par de veces para habituarme a aquella luz y entonces también ví la enorme cama adornada con una rosa semi abierta en el almohadón. Sentí como unas manos deslizaban el abrigo por mis hombros y oí la voz de aquel hombre, que me producía taquicardias cada vez que hablaba.

- Estas perfecta.- enunció.

Quise volverme y encararlo, pero mi cuerpo me lo impidió. Estaba soldada al suelo y mi corazón iba a mil, bajé la mirada y ví como unos zapatos pulcramente pulidos caminaban en torno a mí, para ponerse al frente.

-Mírame, Bella. Por favor. Mírame.- su voz me hizo alzar el rostro y entonces dí dos pasos hacia atrás completamente aterrorizada.

-¡Tú, tú, no eres " mi Edward"!.- miré a ambos lados.- Por favor…por favor…¿Dónde esta "mi Edward"?, yo tendría que estar con Edward Cullen…no contigo. ¡Edward! ¡Edward!

Aquel rostro era el del chico motorizado. No era mi Edward…no lo era…

-Bella. Soy yo, Edward Cullen y éste es mi deseo de año nuevo. Bella, tranquila. Déjame que te explique.- habia afianzado mis hombros e intentaba buscar mis ojos.- Bella mi amor . Soy yo. Mírame.

Lo miré….lo miré por un largo rato y luego mis manos viajaron hacia su rostro perfecto….

-Pero" mi Edward" es viejito…aunque…

Edward rió y cerró los ojos a cada toque que le procesaba.

-La enfermedad de no conocer el amor, es la muerte Bella. Yo no lo conocí nunca; hasta que unas orbes chocolate irrumpieron en mi vida. No tienes idea de la cantidad de tiempo que he estado esperándote.

Sus ojos se abrieron y me maravillé con el color de ellos…del verde había pasado a un tono idéntico a los de Carlisle y Esme.

-Tus ojos….- susurré.- Son diferentes…

-Volvieron a ser verdes cuando la muerte casi me lleva con ella. Ahora son como toda mi existencia han sido. Una extraña mezcla de cobre y …

-miel.- puntualicé.

Edward sonrió ladeadamente y sus labios rozaron mi rostro.

-Miel es tu piel, mi amor… estoy deseando….- su labios se posaron en los míos y un suave y ligero beso me hizo alcanzar las estrellas de un solo salto. Era maravilloso…

Abrí mas la boca para que su lengua se enredara con la mía; lo estaba deseando, porque dentro de mí había comenzado a bullir una extraña necesidad de él. Él entendió la invitación y su lengua rozó la mía haciéndonos gemir a ambos y entonces algo explotó dentro de mí, porque mis instintos de leona se apoderaron de mi cuerpo y alcé mis manos para rodear su cuello y apresarlo mas junto a mi...él intentó separarse de mí, maldiciendo y riendo a la misma vez y yo me sentí como una calentorra en sus brazos.

-Humm.- se rascó la cabeza algo incómodo.- No estaba preparado para esto….tus hormonas y las recién mías recién estrenadas; son una explosiva combinación. ¿Te parece que cenemos?

Bajé la cabeza y susurré avergonzada.

-Si.

Sus dedos viajaron hasta mi mentón y alzaron mi rostro.

-No te avergüences, te aseguro que yo también tengo otro tipo de hambre y no es ésta.- dijo, señalando a la mesa. Luego sus ojos viajaron hasta el enorme lecho.- Pero primero tenemos que tener una larga charla.

Me mordí el labio inferior y caminé delante de él…

Continuará…

Nenas sé que dije que este era el ultimo pero no he hubiera sido bueno para la historia ósea que será el próximo y el epilogo…tendrán su noche de amor y también se despejaran las dudas sobre el motorizado y Reneesme

Besos y FELIZ AÑO NUEVO!