¡Hola a todos!
Nuevamente les traigo un nuevo episodio y debo decir que hay una escena que… que fue complicada XD
(Ya que casi nadie respondió mi pregunta ¬¬) De todos modos ¡Espero que sea de su agrado!
...
CAPÍTULO 11: Tiempo
La habitación se sumía en calor y desorden, la ropa estaba tirada de un lado a otro y las sabanas amenazaban con caer al suelo producto del impetuoso bamboleo que se realizaba sobre la cama.
TenTen gemía ante el movimiento que realizaba Neji entre sus piernas, le arañaba la espalda por el sinuoso placer que el moreno le hacía sentir. Estuvieron así por varios minutos hasta que llegaron al clímax por primera vez.
Neji descansó sobre la delicada piel de TenTen y ella lo llenó de tiernos besos en el rostro.
-Fue maravilloso –le susurró al oído –Como lo imagine… siempre.
-Tú fuiste maravillosa –Neji se irguió y la chica se ruborizó de solo notar su desnudes -No terminaste de contarme.
-¿Uhm? ¡Ah! –TenTen lo atrajo con sus brazos –Ya le hable a Hina de ti, mucho, pero se sigue negando a escribir un artículo sobre ti en Poder –Explicó un poco triste -¿Por qué no elijes a otro periodista?
-¿Estás loca? Hinata Hyuga ya se consagró como una de las mejores… Por Dios, solo quiero un artículo.
-Mi amor, te prometo que hoy si lo conseguiré… en recompensa por lo de hoy – TenTen le dio un beso -¿Cuándo vamos a hacer oficial esta relación? Ya llevamos saliendo semanas.
-Te dije que tengas paciencia –respondió Neji irritado –Quiero tener una posición fija, las elecciones comienzan "mi vida" -TenTen pareció enloquecer por solo escuchar esa palabra "cariñosa" y sin que Neji se lo esperara ella se colocó sobre él deseosa de continuar con la apasionada mañana. Neji lo recibió de buena manera.
…
No era un alarde, pero Naruto estaba haciendo un trabajo increíble, en tan poco tiempo y con las innovaciones que le dio al canal, la audiencia se estaba mostrando muy satisfecha y todo el personal del canal estaba muy contento con los cambios que los llevaban al auge.
-Felicitaciones Namikaze –le decían constantemente, a lo que Naruto asentía sonriente. Pero aquel día ni podía detenerse a responder los amistosos saludos, caminaba a paso ligero y miraba a su alrededor mientras se dirigía muy perturbado al Estudio de Hinata Hyuga.
-Buen día.
-¿Qué haces aquí?
De inmediato ambos sintieron una gran incomodidad. La verdad es que Naruto estaba harto de ver a Hinata y tratarla como una extraña, habían pasado semanas desde que trabajaban en el mismo lugar y ni un solo día pudieron siquiera comer juntos o platicar. O era él o era ella… La situación se estaba volviendo insostenible.
-Hinata deja de comportarte así, bien sabemos que estas sufriendo - La morena se puso de pie a la par del rubio.
-¿Yo? ¿Sufro yo? ¡Fuiste tú quien nos sumió en esto!
-Pero yo quise arreglar las cosas…
-¡Claro! luego de destrozarme.
-Me disculpé por ello.
-Pues se te hizo tarde.
-En fin – Naruto resopló exacerbado, la actitud de Hinata era imposible y él no tenía paciencia para aguantarla –Por disposición de la Gerencia ya no vas a dirigir el noticiero nocturno.
-¿Qué?
-¡Escucha! Bee decidió darte un programa propio los fines de semana sobre política nacional, felicidades Hina, vas a conducir el programa revelación del periodismo japonés.
-Solo mis amigos me llaman "Hina".
Naruto puso los ojos en blanco bastante indigestado de esa actitud, gruñó muy fuerte al momento que golpeaba la pared con un puño.
-¡YA BASTA! ¡ME TIENES HASTA AQUÍ! –Gritó señalando su cien. Hinata retrocedió un paso asustada, nunca jamás había visto a Naruto tan enojado, de pronto este la tomó de los hombros y la empujó al escritorio –Hinata, ¿Cuánto más vas a hacerme esto? No te das cuenta que... que te extraño mucho.
El rubio sabía que estaba rebasando los límites pero no podía permitirse seguir con aquella indiferencia ante la profunda necesidad que sentía por ella. Parecía confuso pero así era, la extrañaba, a su voz, su mirada, su calidez, toda ella y todo lo representaba para él.
Hinata entreabrió los labios, hasta hace unos minutos repasaba con tranquilidad lo que diría esa noche en el noticiero y ahora se encontraba agarrada fuertemente por Naruto quien le suplicaba con esos ojos azules que ella tanto amaba… ¿Amaba? Así es. En todo ese tiempo quiso sumirse en el arduo trabajo y los compromisos, pero al llegar la noche y estar sola con su almohada, ese par de ojos no dejaban sus pensamientos.
-Naruto… yo… - Antes de continuar, Gaara y Kiba irrumpieron en el Estudio consternados por lo que veían, no les costó mucho separar a Naruto de Hinata pero igual lo miraban renuentes.
-Tranquilos, solo vino a darme un anuncio importante.
-¿Qué decides Hinata? - La mirada del rubio no era negociable, ella tuvo que ceder.
-Mañana, mañana en la tarde.
Naruto le dedico una sonrisa inigualable y salió del Estudio sin despedirse. Estar a punto de pasar los límites le había surtido muy bien pues no olvidaba el pálido rostro de Hinata y su cuerpo temblando en sus manos. Era una sensación extraña y plácida al mismo tiempo… Naruto se detuvo absorto.
-No…-Tal vez algo nuevo estaba aflorando en él o era un sentimiento que se vigorizaba a través de los años, sea lo que sea, tenía mucho que ver con su pequeña Hinata –No… -susurró ensimismado por aquellas revelaciones.
Kiba y Gaara siguieron a Naruto aun molestos, no les había gustado ver como este maltrataba a Hina y no tolerarían otra escena igual.
-Inuzuka, deberíamos saber que pasa entre esos dos.
-¿Hablas de espiarlos mañana?
-Es tu labor en ese canal ¿No? - Kiba frunció el ceño, las palabras del pequeño "ayudante" de Hinata no le fueron nada agradables y mucho menos saber quién era realmente Gaara.
…
Sasuke se encontraba saliendo de casa de Sarutobi luego de su sesión diaria pues desde que llegó a Japón, aprovechó cada minuto aprendiendo de la sabiduría y experiencia del anciano que admiraba desde niño. Aún recordaba la última clase mientras caminaba en los verdes dominios de la casa y con la naturaleza impregnándose en su piel, sentía la paz y el sosiego emerger con cada brisa que le envolvía en la frescura de ese mágico lugar. De repente, notó el piano situado en una sección especial del jardín y creyó escuchar una dulce melodía proveniente de ese lugar adornado con columnas de flores.
"La política es la herramienta para transformar lo imposible en realidad, pero sólo es una herramienta, no lo puede hacer ella por sí sola, necesita de brazos que la ayuden a lograr el objetivo."
Fue imposible no recordar a Hinata Hyuga, la periodista que podría llevar a cualquiera al auge o a la perdición, pero más que nada, la mujer a la que no estaba dispuesto de olvidar. Con la imagen de ella en mente, condujo a AsiaTV hallándola con facilidad pues había terminado de grabar un programa de radio y tenía tiempo de receso.
-Hinata –le llamó, la chica se dio la vuelta esbozando una media sonrisa.
-Sasuke, eres tú –el moreno notó que algo andaba mal, se le acercó lo suficiente y vio un semblante triste en sus ojos plateados –Tu, aún me recuerdas ¿Verdad?
-Tonta –Le regañó acariciándole el rostro con dulzura –Yo no soy Naruto.
"Si decidiste olvidar, así será… pero no me pidas que haga lo mismo."
Sasuke y Hinata caminaron a lo largo del canal hasta el techado donde se podía ver una gigantesca antena; en todo su trayecto platicaron de diversas cosas, recordaron anécdotas y se contaron unas nuevas. Sasuke la tomaba de la mano como solía hacerlo cuando eran pequeños, la jalaba como a una muñeca y la protegía como un cristal.
-¿Y cómo esta Kyubi?
-Naruto no es el mejor dueño del mundo, pero el perro no está agonizando- Ambos sonrieron pero no duró mucho pues Hinata comenzó a temblar. Sasuke la cubrió con su chaqueta y le tomó el rostro con ambas manos.
-No tienes que llorar.
-Lo sé… pero es imposible –respondió la chica mordiéndose los labios.
-Naruto me comentó que hablaran mañana, aprovecha esa oportunidad para arreglar las cosas.
-No quiero, no puedo… verlo me provoca mucho dolor, Sasuke.
-Y no hablarle el doble ¿Verdad? - Hinata bajó la cabeza, Sasuke tenía razón.
De niños, cada vez que alguno tenía problemas se ayudaban mutuamente bajo una lealtad inquebrantable, su lazo les hacía fuertes y capaces de soportar lo que venga, de niños... Sasuke acarició el rostro de Hinata, nunca le gustó verla llorar y hacía todo lo viable por sacarle una sonrisa, no le importaba ridiculizar al rubio ni hacer travesuras, solo quería que esos ojitos plateados brillaran de felicidad, es que ¿Tanto la había amado?
"Te he perdido… Naruto" "Déjame a mí vagar por este mundo buscando la manera de olvidarte de verdad."
Hinata se limpió las lágrimas y volvió a verlo con una sonrisa muy bonita dibujada en el rostro. Ahora ella era fuerte y no necesitaba más de él.
-Dime dónde es, yo también iré–dijo Sasuke escondiendo un inesperado resentimiento.
-Va ser muy difícil.
-Siempre será difícil al principio, pero te acostumbrarás. Tú y yo lo entendemos perfectamente.
Hinata se deshizo de la mano de Sasuke y se giró ofendida.
-Nunca me acostumbré al encierro del conservatorio.
-Ni yo a estar 15 años lejos de ti ¡Pero así debió ser! La vida no es precisamente lo que queremos Hinata y tú…
-¡Esta bien! –Exclamó Hinata apretando los puños –Ven a la plaza Mizu en la tarde, platicaremos los tres.
Sasuke asintió y repentinamente la abrasó. Su pequeña lo recibió sorprendida y permanecieron así por largo tiempo hasta que decidieron volver al canal porque el frío amenazaba con congelarlos.
….
El día siguiente había llegado y todo el personal de Hinata estaba con las emociones a flor de piel. Kiba trató de mantenerse lo más natural posible, pero Gaara le recordaba a cada momento la cita que tendrían Naruto y Hinata.
Ello lo trastornó, al punto de salir del canal hecho furia rumbo al departamento del SIN (Servicio de Inteligencia Nacional). Al llegar, no saludó al enorme portero ni mostró educación al abrir la puerta de la sala.
-¡Quiero que te lleves a tu estúpido crío! –Gritó en la cara de Kankuro.
-Apenas tiene poco tiempo con ustedes, además demoras mucho en conseguir la información…
-¡¿Y solo por eso seré desplazado por un niño?!
-Gaara es un muchacho tranquilo…
-¡NO! ¡Anda siempre detrás de Hinata! ¡Y ya me está cansando esa actitud de…!
-¿Detrás de Hinata? –le interrumpió Sai acercándosele a centímetros. Kiba no soportó eso y le hizo a un lado de un empujón -¡Vaya, vaya! Nuestro mejor agente de infiltración se ha enamorado.
-¡Cállate Sai!
-¿Quién decía que enamorarse era para idiotas?
-¡Cállate Shikamaru!
-Kiba, deberás controlarte, no podemos remover a Gaara –Dijo Inoichi tratando de calmarlo.
-Sí claro –respondió Kiba de mala gana –Pero ese, no hace más que perder el tiempo…
-¡Silencio! –Shikaku estaba al teléfono. Los jóvenes se callaron aguantando la risa, sin embargo esta fue cediendo viendo que el rostro de Shikaku tomaba tintes más serios y algo preocupados. Cuando colgó el teléfono miró de frente al grupo –Tenemos que ir de inmediato con la Fuerza Militar.
-Qué… ¿Qué pasa? –pregunto Kiba.
-Les llegó cierta información a los cuerpos militares, requieren de nosotros.
-¿Qué te dijeron? –Shikaku negó con la cabeza y esto bastó para que todos apuraran su salida del SIN.
….
Por la plaza caminaba mucha gente, los niños perseguían palomas y jugaban entre ellos, el aire se purificaba por los enormes árboles que se alzaban formando caminos y resguardando a los jardines con flores preciosas. En medio se hallaba una pileta de agua cristalina con muchas bancas de bellos adornos rodeándola y en una de ellas, Hinata esperaba sentada. La sola idea de ver a Naruto le estremecía el corazón en espasmos de miedo y dolencia anticipada porque estaba muy segura de que esa platica terminaría en una discusión.
-Puntual, señorita Hyuga.
Hinata arrugó la falda del vestido y por muy difícil que le resultara, levantó la cabeza hacia donde había escuchado esa voz tan familiar. Naruto estaba de pie al lado de la fuente de agua y al momento que sus miradas de cruzaron, ambos sintieron un delicado vuelco en su interior acompañado de vibraciones que les producía su cercanía.
-¿De qué quieres hablar?
-De todo o de nada. Tal vez solo pasar varios minutos a tu lado sin pelear–Respondió el rubio sentándose junto a ella. Hinata le siguió con la mirada hasta que el rubio volvió a posar sus ojos en los de ella, ante esto se sobresaltó y se puso de pié – ¿Ahora me saldrás con que me tienes miedo?
-Mucho pavor –Respondió. Naruto le sonrió y desvió la vista como si buscara algo.
-Ven conmigo –Se levantó y le tomó una mano, Hinata se dejó guiar un tanto aturdida por ese cariñoso trato. Pasearon alrededor de la plaza sin soltarse y llegaron a un viejo árbol de tallo y copa enormes -¿Recuerdas?
Hinata enfocó la vista en el árbol y se dio cuenta de una curiosa inscripción en su tallo:
"S - N - H"
Hinata acarició las letras deterioradas, sus ojos brillaban de solo recordar aquel día… Entonces, como si pasara en ese momento vio a tres niños correr de un lado a otro a su alrededor, ellos reían y corrían alegres jugando entre sí.
-¡Naruto no vas atraparme!
-¡Por aquí zoquete!
-¡Ey ya basta! ¡Quédense quietos!
-Hina ¿Ya sabes escribir? –Dijo el Naruto actual y Hinata dio vuelta mirándolo resentida y al borde de las lágrimas.
-Hina ¿Ya sabes escribir?
-Ya he mejorado un poquito.
-Escribamos algo en ese árbol.
-¿Por qué allí Sasuke?
-Porque Naruto lo bautizó con un cabezazo.
Hinata se llevó una mano a la boca temblando. Parpadeó un segundo y las lágrimas fluyeron.
-Aún recuerdo ese golpe…
-¿Qué es todo esto? –preguntó sollozando.
-Fue lo que vivimos–Naruto veía a una frágil Hinata ante él, la dureza en aquellos ojos perlados había sido destruida, y él luchaba consigo mismo deseando cubrirla con sus brazos y susurrarle que todo estaba bien.
-No… esto no –Hinata lo apartó e intentó irse pero este la atrapó de un brazo, no dejaría que se fuera, no después de romper el hielo de su mirada –Suéltame – Ambos sufrían y esto se refleja en sus ojos carentes de afecto. Así que, sin pensar más que en el dolor que ambos sentían, Naruto atrajo a Hinata en sus brazos posando su cabeza sobre la de ella cubriéndola a la vez de todo su consuelo y amor.
-No te vayas -Hinata abrió los ojos asombrada por la ternura que el rubio le brindaba –Quédate conmigo.
-Eres muy cruel ¿Sabes? –Ambos permanecieron quietos inmersos en fuertes emociones. La gente iba y venía a su alrededor pero ellos se habían congelado aún sin separarse –Me dijiste todo tipo de cosas y ahora…
-Todo está bien…
-No, nada está bien–musitó muy cerca del rostro de Naruto, luego rompió el abraso y se limpió las lágrimas con los puños.
-Hinata, fuimos separados por largos años, pero aún podemos recuperar el tiempo...
-Ya no somos niños y ese tiempo no volverá jamás -Se hizo a un lado y se alejó a grandes pasos.
-¡Espera! –Al sentir que Naruto la perseguía, optó por acelerar el paso hasta la siguiente calle.
-Fuiste muy claro. Me olvidé de ustedes y soy una traidora.
-¿Qué hago para que borres eso de tu memoria?
-Solo deja las cosas como están, yo era feliz…
-¡No es cierto! –Gritó Naruto alcanzándola luego de cruzar la calle -¿Cómo crees que me hace sentir verte y no hablarte? Parecemos extraños ¡Lejanos…!
-¡Tu así lo quisiste! ¡Lo gritaste! ¡Lo exigiste!
-¡Maldición Hinata! –Naruto la tomó de un brazo y la arrinconó en la pared -Realmente, te quiero a mi lado.
Ambos se inmovilizaron, asimilando lo que acababan de decirse en esa maravillosa tarde. Naruto acarició sutilmente el rostro de Hinata, ella contuvo el aliento unos instantes sin dejar de ver sus penetrantes ojos azules.
-Yo también así lo quería… Pero ya no puedo vivir aferrada a ti.
-Te lo suplico.
-Esto no tiene sentido…
-¡SI, SI LO TIENE! ¡Porque no quieres entender! -Hinata se mordió los labios sin evitar las nuevas lágrimas.
-Fue una linda amistad… pero ahora son malos recuerdos y ustedes son...
-Volvamos – Naruto la aferró en la pared haciendo que ambos cerraran los ojos y se concentraran en los latidos enérgicos de sus corazones –Yo siento que…
Se detuvo en seco. Hinata abrió los ojos llenos de lágrimas y le contempló extrañada, Naruto miraba en otra dirección como si quisiera escuchar algo… Era parecido a un cronómetro, un sonido fino, casi audible.
-Esto… esto no… -De repente, la jaló bruscamente dando la vuelta a la esquina e intentó correr con ella lo más rápido posible; sin embargo, Hinata no entendía nada y de un tirón hizo que ambos se detuvieran.
-¡Qué sucede!
-Hinata… -dijo Naruto aterrado al momento que le daba vuelta y la cubría con su cuerpo. Y como si ocurriera en un grotesco sueño, un fuerte estallido hizo volar las paredes sumiendo la gente en el infierno de las llamas que abrasaban todo a su paso.
Continuará...
...
Y bien ¡Hasta aquí por hoy!
Díganme… ¿Qué les pareció? ; )
¡Conmigo será hasta la próxima semana!
¡Hasta pronto!
