Damon le preparó el almuerzo a Tate y le dejó las pastillas y la bandeja sobre la mesita de café. Al principio Tate ni las tocó, pero después de que Damon le amenazará con alimentarlo con un embudo y un colador, se comió todo el almuerzo y se tomó su medicación. Después de que el chico comiera y se quedó un poco adormilado en el sofá, Damon aprovechó y acabó rápidamente el trabajo que tenía pendiente del consistorio, lo cierto es que deseaba salir de allí, aquel día estaba yendo de mal en peor. Quizás no debió de anular la cita con las chicas, eso hubiera animado un poco el ambiente. Cerró el portátil y fue a ver a Stefan, eran normales las peleas entre ellos, no es que estuviera preocupado, pero igualmente entró a ver. Como siempre Stefan escribiendo en su diario, Damon sonrió.

- Hola Ana Frank.

- ¿Hablaste con él? (Stefan fue directo la grano)

- Hable con él (le dijo cansado Damon), nos has oído, no te hagas el estúpido conmigo.

- Sé que lo ves y piensas que es como tú, pero no lo es. Ni tu eras tan idiota.

- ¡Eso era un cumplido, hermanito! ¿tan mal fue en el instituto?

- No, pero se me partió el alma al ver al niño aquel. Dios, parecía como si estuviera roto por dentro. Tiene 14 años, nadie debería verse así, a esa edad.

- Los adolescentes son todos unos melodramáticos, mírate a ti.

- Has venido solo a meterte conmigo a quieres algo.

- Antes ahí abajo…has perdido el control.

- Casi.

- No, lo has perdido. De casi nada. Tuve que intervenir. Normalmente eres san Stefan el protector de los desamparados, pero ahí abajo, hace un rato…vi a un Stefan que hacía años que no veía ¿Qué pasa? Y no me sueltes la mierda esa del hijo del reverendo.

- ¿qué pasó entre Elena y tú mientras estuve fuera?

- Ella te escogió a ti hermano (Damon dijo poniéndose serio)

- Des de que regrese hemos intentado que las cosas volvieran a lo de antes. Peor no es verdad, es todo tan esforzado. Antes era todo tan natural.

- ¿A caso ya no la quieres? (burlándose de Stefan sabiendo que eso no era cierto)

- Yo no he dicho eso. La amo con locura y sé que ella también me ama. Pero noto que nos hemos distanciado.

- Has estado mucho tiempo fuera, y no te mentiré, en tu ausencia hice todo lo posible para que Elena cambiara de opinión y se quedara conmigo. Pero volvió a elegirte a ti.

- Si (dijo cerrando su diario).

- ¿Vas a borrarle la memoria a esos chicos? Al hijo del reverendo y al otro, al de la daga.

- Más bien, modificarla. Nada complicado.

- Su tía llega el viernes ¿qué piensas hacer?

- Negociar.

- ¿Negociar?

- Eso he dicho.

- ¿Negociar el qué?

- Él es un Salvatore, bastardo, lo sé, pero Salvatore al fin y al cabo, su lugar está aquí.

- ¡QUÉ! (saltó Stefan)

- Ya me has oído.

- Si, te he oído (dijo alterado). ¿He de recordarte que le hiciste al último Salvatore que vivió en esta casa? ¿He de recordarte cómo murió Zach?

- Esta vez es diferente.

- ¿Por qué? ¿Por qué te hace gracia? Pronto te cansarás de él… entonces ¿Qué? Ambos sabemos que pasará

- Le di mi palabra a Elena.

- Te he visto prometer muchas cosas Damon. Y después has encontrado siempre la forma de retorcer tus palabras para romper esas promesas.

- Te digo que esta vez es diferente (dijo Damon mirándole con suplica a su hermano).

- Si se va a quedar aquí, va a tener que cambiar.

- ¿te has oído? Hablas como padre.

- No siempre se equivocó.

- No, ese era yo (había sarcasmo y reproche en sus palabras).

- ¿Y con qué vas a negociar? (Stefan sabía que debía dejar el tema de padre con Damon solo hacía que cabrearlo más y nunca se sacaba nada de bueno de eso).

- Tengo algo que puede querer.

- ¿La daga? ¿Tú estás loco? ¡Si se la das nos matará a todos!

- No…ella cree que esa daga está perdida, y lo mejor para todos es que siga creyendo eso.

- ¿entonces?

- Un libro.

- No tiene pinta de ser de las que se apuntan al club de lectura, Damon (dijo Stefan)

- Jajaja Tate me contó una cosa hoy. Su padre les contaba un cuento, un cuento sobre nosotros, sobre un libro que tenía padre que contaba como…

- Destruirnos a todos, el libro de Esther (le interrumpió asustado Stefan)

- Si (Damon se sorprendió) ¿qué sabes tú de ese libro?

- Que no existe.

- Si que existe, lo he visto con mis propios ojos (Tate saltó a la defensiva).

- Eso es imposible. Ese libro ardió en la iglesia de los Fell, la noche que huyó Katherine.

- ¡Vaya! ¡Cuanto sabes!, ¿Y porque yo no sabía nada de eso hermanito? (dijo con una sonrisa que ocultaba decepción y enojo).

- Padre, tenía ese libro, la había amenazado con usarlo para destruirla. Me pidió que la ayudase, yo se lo robé a padre (dijo bajando la cabeza, Stefan se estaba liberando de una gran carga con esa confesión).

- Vaya, vaya, más sorpresas…el buen hijo robándole al padre.

- Si, lo hice, y se lo di a Katherine, lo llevaba encima cuando los encerraron en la iglesia.

- Pero ellos no ardieron, el hechizo les protegió, además Katherine no estaba allí George la sacó.

- El libro se quemó, si existiera aún, no crees que habría intentado usarlo.

- ¿y si te digo que lo ha intentado?

- ¿Qué? Katherine está muerta, Damon ¿te refieres a Elena?

- No, y no debe saber nada. Te acuerdas que te dije que des de que bebiera de la sangre de los originales que no he sido del todo el mismo.

- Si, las visiones y los murmullos.

- La visión de Katherine es lo que le llevó a Tate quedarse aquí. Ella le prometió ser un chico normal si le conseguía el libro.

- Pero ella está muerta.

- Es un recuerdo atrapado.

- Un recuerdo de quien.

- No lo sé, en esto soy nuevo. Pero des de que el chico está en casa que he tenido varias visiones de ella.

- ¿por qué no me lo habías dicho? (dijo un poco preocupado Stefan por su hermano)

- No es la primera vez que la veo. Solo que ahora son varias veces al día.

- Igualmente debiste decírmelo.

- Y tú lo del libro.

- De acuerdo. Empate.

- No tenemos 10 años, Stefan (dijo pasándose la mano por la cara). La primera vez que bajó a la bodega fue siguiendo a Katherine, él pensaba que era Elena…la siguió hasta la bodega y vió como escondía el libro.

- Pero tu voz me distrajo (dijo Tate des de la puerta) y no pude ver donde lo escondía.

- ¡August! ¡El píe! Te juro que te voy a amarrar a la cama (dijo Damon sacando fuego por las muelas. Tate entró a la pata coja en la habitación de Stefan y se sentó en la cama poniendo el píe sobre una silla)

- ¿Mejor? (Damon estaba apunto de estrangularlo cuando Tate empezó a hablar) Como ha dicho Damon, yo pensaba que era Elena, solo quería avisarla que podía estar en peligro, así que bajé, entonces me di cuenta que no era Elena, era igual que ella peor era una visión, solo que era más real que ninguna otra que haya tenido (Tate mintió en eso, no quería decirles que él si que había tenido experiencias mucho más realistas con ese otro plano. Ambos hermanos sabían que acababa de mentir oyeron las pulsaciones como se aceleraban y como sus pupilas se contraían, pero dejaron que continuaran). Llevaba un libro, me pidió ayuda, debió ocultarlo, antes que supieran que lo tenía y lo destruyeran. Entonces tú (y miró a Stefan) la llamaste desde arriba, no supe que eras tú hasta hace unos días cuando regresaste y pude oír por primera vez tu voz. La llamaste yo miré hacía arriba y cuando me giré ella ya subía las escaleras sin el libro.

- Eso no puede ser (dijo Stefan pasándose ambas manos por la cara).

- Yo lo vi. Y Damon hoy vio conmigo el mismo libro, lo tenía vuestro padre.

- No se el orden de los acontecimientos, pero ese libro aun existe y ella lo quiere.

- Ese libro fue quemado. Fue quemado en la iglesia, Tate (repitió Stefan negando con la cabeza).

- ¡No! ¡mientes! (dijo Tate encarándose a Stefan y después le acusó a Damon) sabe donde está (suplicándole con la mirada a Damon) ¡Lo sabe! ¡Tienes que dármelo ella me prometió que sería normal si se lo entregaba!

- ¡Calmémonos todos!

- Giuseppe Salvatore os desheredó, nombró heredero a su bastardo, y ese era mi tatarabuelo, todo esto es mio, y me la suda, os lo podéis quedar todo, pero ese libro, ese libro me pertenece (Tate se puso de píe y empezó a gritarle a Stefan)

- Bueno finalmente ya sabemos a que has venido aquí (dijo Stefan con una media sonrisa de triunfo).

- Fewwwwwwwwwwwwwww (Damon silbó como si fuera un guardia de tráfico) se acabó, cada uno a su rincón (como si fueran boxeadores). ¡August si te tengo que volver a repetir que pongas ese maldito píe en alto, vas a estar sentándote en un flotador hasta tu graduación! Y tú (señalándole con el dedo en plan amenaza a Stefan) ya es la segunda vez hoy que te tengo que pedir que te controles. No habrá una tercera. Ahora. Tú (le dijo a Tate) siéntate, quietecito, el píe en alto, y cierra la boca hasta que yo te diga lo contrario (Damon iba ordenando como si estuvieran en el ejercito).

- Pero…(empezó a protestar Tate, pero no pudo decir nada más porque en una décima de segundo Damon le había dado 4 nalgadas bien duras con toda la fuerza de un vampiro y lo había sentado de nueva en al cama y le había puesto de nuevo el píe en alto) Aaaaaaaaaaaaaay (dijo Tate lloroso sobándose en el muslo donde habían caído las 4 nalgadas)

- Y va a haber más ays por aquí si no empezáis a comportaros (Damon estaba realmente furioso).

- ¡Stefan! (dijo aun cabreado peor intentando recuperar la calma) ¿Estás seguro que se quemó ese libro? ¿Al 100x100 seguro?

- 100x100 no. Pero sé lo di a Katherine y ella lo llevaba siempre consigo.

- ¿no es posible que lo escondiera aquí? ¿en algún lugar de la casa?

- No lo creo, no con padre por aquí.

- Yo tampoco lo creo, pero él dice…

- ¿puede que mienta? Apenas lo conocemos ¿qué es lo que sabemos realmente de él? (Tate ya se estaba preparando par levantarse y volver a la carga cuando Damon solo le apuntó como un rayo con el dedo. Tate se quedó callado pero apretando fuerte la mandíbula y puños)

- Él no miente, la vio esconderlo. Lo que no sabemos es el orden de los acontecimientos, Y Stefan, yo confío en él. En esto confío en él (Damon en seguida le aclaró. Al oír eso, Tate le hizo una mueca a Stefan y le sacó la lengua). Eso No ayuda August (dijo que aunque estaba de espaldas la crío sabía perfectamente lo que acaba de hacer. Tate se mordió el labio). ¡Perfecto! Y ahora llegan las visitas (dijo con sarcasmo) niños, comportaros (dijo Damon y se cargó a Tate a hombros y lo volvió a bajara al salón, Stefan se quedó en su habitación y puso algo de música para no oírlos).

- Mi casa es su casa (dijo en español Damon con una gran sonrisa y abriendo al puerta a un chico del tipo alto y canijo pero con algo de musculación en los brazos, quizás de jugar al baloncesto). Tú debes de ser Ted ¿verdad?.

- Si, señor. Vine a visitar a Tate, ¿espero que no le importe? (dijo muy tímidamente)

- Claro que no, necesita compañía se pone muy gruñón cuando lleva demasiadas horas encerrado (Damon lo iba llevando hasta el salón donde estaba Tate en el sofá).

- Hola Ted (le dijo fingiendo estar contento de verle)

- Ey Tate, ¿Cómo va esa pierna?

- Genial, me paso el día drogado, podría pasarme una apisonadora por encima que ni lo notaría.

- Tomo nota (dijo Damon con malicia, pero solo Tate pilló el sentido del comentario) Chicos yo les he de dejar un momentito, nada 20 minutitos, Ted, como en tu casa, cualquier cosa estaré en el despacho acabando unas cosas (y Damon le echó una última mirada a Tate para que no hiciera ninguna tontería. Ambos chicos esperaron a sentir como la puerta del despacho de Damon se cerraba)

- ¿La trajiste?

- Si, todo (abriendo la mochila y enseñándoselo). Solo tenias que haber traído el puñal.

- Tío, si hacen registro, se me cae el pelo, he estado sicótico estos dos días. ¿cómo se te ocurre tener eso en la residencia? No podías ser como el resto de chicos, y tener porno en el cajón de los calcetines.

- Disculpa, tienes razón, gracias por todo, pero he encontrado un buen sitio donde guardarla.

- ¿Aquí?

- Si (dijo muy seco)

- Dijiste que eras pariente de los Salvatore, no hermano.

- Ese es un grado de parentesco ¿no?

- Tío, tu familia es muy importante por aquí.

- Lo sé, por eso no lo voy diciendo.

- Tío somos amigos, además una cosa es no decirlo y otra distinto mentir.

- No, mentí (se encogió de hombros) somos parientes.

- Bufffff, viviendo en un palacio ¿cómo es que te estás en la residencia?

- No me llevo muy bien con ellos. El moreno es un sargento y el otro es un capullo (dijo sabiendo que ambos podían oírlos).

- Jajaja ¿No lo son todos los hermanos mayores?

- Brrrrrrr gracias por todo Ted, en serio, y no sabes cómo siento todo esto (dijo un poco apenado).

- ¿El qué tío? No fue nada, no nos pillaron (entonces Tate se acercó a él y lo besó en los labios, Ted lo empujó de golpe apartándole de él)

- ¡PERO QUE HACES GILIPOLLAS!.

- Besarte, solo quería saber como sería.

- ¿Por qué no vas y besas a tu puta madre, Marica de mierda! (dijo Ted furiosa agarrándolo por el cuello del pijama. En eso que bajó rápidamente Stefan)

- ¿Qué pasa aquí? ¿Tate?

- Este gilipollas de aquí que por lo visto se ha vuelto marica y quería convertirme a mi

- ¿convertirte?

- Paletos de pueblo, ¿ya sabes? Esos estúpidos están llenos de prejuicios (le dijo Tate a Stefan con una sonrisita y Ted le dio un puñetazo)

- ¡Te voy a matar marica de mierda! (Stefan le agarró el puño evitando que el diera un segundo puñetazo).

- Tú no vas a pegar a nadie, chico. Déjame en paz, ¿acaso eres su novia?

- ¿Qué? (Stefan no entendía nada).

- Yo me largo, tío más vale que no te cruces conmigo

- Si, lárgate (le dijo Tate). Tampoco besas también (Y Ted caminó como un toro hasta la salida, pero en el porche se encontró a Damon fumando un cigarrillo).

- ¿Ya te vas? ¿tan pronto? (preguntó fingiendo muy mal estar sorprendido)

- ¡Iros a la mierda todos, atajo de desviados!

- Jajaja me han dicho cosas peores (en una milésima de segundo lo agarró por la nuca y le obligó a mirarle fijamente a los ojos y lo hipnotizó. Damon le borró todos los recuerdos referentes a esa tarde y a la daga y el chico se fue desorientado hacia la residencia). Debería acompañarle, pero me la suda (dijo acabándose el cigarrillo y entró en la casa de nuevo).

- ¿Le borraste los recuerdos? (preguntó Stefan al ver entrar a Damon en el salón)

- Si (le dijo Damon con una sonrisa, Tate se giró para mirar a la cara a Damon y tras ver esa sonrisa se entristeció de golpe).

- Muy noble de tu parte intentar preservar los recuerdos del muchacho, pero cuanto menos sepa de esa daga, mejor para él. Ahora dame la daga, la guardaremos en un lugar más seguro

- ¿Dónde? (dejo el desánimo y se puso de nuevo a la defensiva. Damon tomó la daga de la mochila que se había dejado el chico y se la dio a Stefan)

- Ya sabes donde (le dijo a Stefan y en una milésima de segundo desapareció Stefan con la daga y volvió a aparecer). No estás en condiciones de hablarme con ese tono (Damon se puso amabas manos en las cintura como solía hacer su padre cuando lo sermoneaba a él o a Stefan), aún no he decidido que hacer contigo. Niñito, no estoy nada feliz contigo. No después que hayas intentado jugármela con tu amiguito. NCH NCH NCH (negó Damon con la cabeza mientras hacia petar la lengua con el paladar) Haciendo que se largara así de golpe, sin ni siquiera despedirse. He de reconocerte que lo de la pelea ha estado realmente bien (Damon lo aplaudió). Supongo que debes conocer muy bien al muchacho para saber que reaccionaría exactamente así.

- Le ibas a borrar igualmente los recuerdos, no perdía nada.

- Ni siquiera te gusta, así que no me la das. Hablaremos de esto más tarde, ahora he de hacer una visita al hijo del reverendo, aun queda mierda que limpiar.

- Por favor, Damon, no le borres los recuerdos.

- No se los borraré, solo le haré creer que los soñó.

- Pero…

- Tate, si quieres cuando regreses al instituto rompes con Bob y empiezas a salir con Gwen, seguro que él estará más que dispuesto.

- ¡Tú estás loco su padre es el reverendo, jamás saldrá del armario!

- En ese caso te recomiendo que disfrutes de tu relación con Bob, afortunadamente eres bisexual ¿no? (Damon se giró hacía su hermano) Stefan vigílalo, si hace cualquier tontería le das una buena zurra y lo encierras en su dormitorio. Pero asegúrate que el calmante no le ha anestesiado también el trasero, empiezo a pensar que antes no le zurré lo suficientemente fuerte (y con eso salió de nuevo de casa)

- ¡Espera! (Damon se detuvo en al puerta de la casa) ¿Me vas a dejar a solas con él? (le gritó en pánico des del salón).

- Oh si, ahora mismo estás más seguro con él que conmigo (y a continuación lo único que se escuchó fue el motor de su coche alejándose. Tate levantó la mirada y miró a un Stefan muy molesto y tragó saliva)