Bueno aquí el capitulo final, agradezco a todos los que han seguido de cerca este fic y espero que haya sido de su agrado y que el final no los vaya a decepcionar, gracias a mis amigas por ayudarme a crear esta aventura en el caribe estoy segura que también ellas disfrutaron de esta historia… aun mas Nako ¡verdad! Jaja… bueno dejo que lean y que si escribo otro fanfic espero también lo lean, pues sus reviews… o aunque no dejen yo se cuantas personas lo leen, me hace infinitamente feliz. Saludos y no pierdan de vista el horizonte.

Capitulo 11

"Adiós…"

Un ambiente hostil se sentía dentro de la cueva en la que una vez las náyades habían sido dueñas, ahora solo era un espacio donde se libraría una batalla entre Elizabeth una recién nacida Náyade hibrido con sirena y Marin una sirena que vivía atrapada en el mundo de los humanos.

-… ¡Aeris ataca!... – grito Marin.

Aeris que había permanecido oculto entre las rocas de la pared de la cueva voló a gran velocidad en contra de Elizabeth, esta al ver el ataque desvaneció con una carcajada, Aeris tuvo que parar de volar al no encontrar su objetivo.

-por acá estupido pajarraco – Elizabeth apareció detrás de el lanzándole una esfera de agua, haciéndolo caer contra duro suelo mientras ella reía – y ese Fue… la gran ayuda que te dejo Ginebra.

Marin se asombro con la rapidez con la que había evadido y vencido a Aeris sin duda alguna su fuerza y velocidad era descomunales. Debía pensar perfectamente como atacaría a Elizabeth, pues aun no estaba segura si podría usar sus poderes de sirena, había pasado muy poco tiempo desde que había recuperado su espejo y se necesitaba de tiempo para que después de tantos años todo volviera a la normalidad.

-¿que paso Marin? ¿Ya no quieres seguir jugando?

Decida a no dejarla ganar Marin cerro una vez mas lo ojos y con ambas manos comenzó a manejar su elemento base, el agua… del mismo manantial donde Elizabeth había formado las grandes esferas que aun levitaban sobre este, comenzó a tomar el cristalino liquido, largos chorros de agua comenzaron a rodear a Elizabeth como si fueran soga.

-jaja… ¿que esto Marin? No pensaras que podrás amarrarme con agua ¿verdad?

Con un nuevo moviendo circular de los brazos de Marin, aquellos hilos comenzaron a apretar a Elizabeth quien en un principio comenzó a sentir la terrible presión del agua en su cuerpo, la cristalina agua se había transformado en una soga plateada que estaba cortando la circulación del cuerpo de Elizabeth.

-con agua no… pero si es un medio para invocar "la soga plateada de los mares" – dijo Marin abriendo los ojos y viendo a Elizabeth retorcerse por el dolor que la soga le estaba ocasionando – no creías que las sirenas solo matábamos a los marineros con nuestras canciones ¿verdad?

-jajaja – de pronto el dolor pareció desaparecer de Elizabeth y su cuerpo se desvaneció haciendo que la soga cayera a un lado de la orilla del manantial, al hacer contacto con el suelo se convirtió nuevamente en agua – y tu te olvidas que Yo soy el agua… puedo estar dentro del manantial… o en una nube… en una gota de una lluvia… en la humedad del aire que respiras…

Marin la buscaba guiándose de donde provenía la voz, solo por si acaso había dejado de respirar si Elizabeth se introducía en ella por medio del aire tomaría control de su cuerpo y entonces no habría nada que hacer.

-aquí atrás… - dijo Elizabeth parándose a espaldas de Marin, quien en un rápido movimiento empuño la daga que Ginebra le había dado atacando a Elizabeth, sin embargo ninguno de los movimientos le hacia daño era como tratar de cortar agua con una navaja, tan solo se agitaba un poco pero tiempo después todo volvía a la normalidad – estas perdida Marin, primero me apoderare de tu corazón que es muy valioso… - Elizabeth introdujo una mano atravesando el pecho de Marin provocándole un terrible dolor haciendo que cayera sobre sus rodillas – después… matare uno a uno a tus amigos.

Marin cerro los ojos tratando de concentrarse a pesar del dolor, pero no estaba funcionando, la náyade estaba apretando fuertemente su corazón. De pronto un ruido bastante conocido para ambas se escucho, en una fracción de segundo después Aeris volaba en dirección de Elizabeth quien esta vez no pudo hacer nada para esquivarlo.

El ataque de Aeris fue certero, Elizabeth había caído al suelo, Marin se incorporo tomándose con una mano el pecho.

-gracias Aeris

Elizabeth se incorporo de nuevo y se desvaneció una vez mas en el aire, pero ahora gracias a la confesión que había hecho Marin sabia exactamente como vencerla.

-no seas cobarde Elizabeth y da la cara – Marin espero un momento a que apareciera pero al no verla por ningún lado, cerro los ojos y comenzó a invocar otro poder - ¡Aqua localizate!

De pronto el paradero de Elizabeth no fue mas un misterio, su figura formada por agua apareció flotando junto a una pared de la cueva.

-¿Cómo… como me encontraste? – pregunto confusa Elizabeth, pero ahora era el turno de Marin de atacar.

-¡cumulus alargo! – la sirena dio una palmada al frente de ella y después comenzó a separarlas lentamente como si estuviera separando en el aire.

Elizabeth comenzó a sentir como cada uno de sus órganos se movía de su lugar y sus extremidades se estiraban en direcciones apuestas, lanzando un grito de dolor miro a Marin quien tenia una media sonrisa en el rostro.

-me dijiste que tu eras el agua… yo al ser sirena la puedo manipular a mi antojo… gracias por decirme la arma contra ti, de lo contrario habría muerto.

Marin continuo separando a Elizabeth en dos, los gritos de la que una vez fue una inocente chica ahora corrompida por el lado negativo de la libertad se escuchaban en toda la cueva, seguramente el dolor que estaba sintiendo no tenia comparación, ese poder Marin solamente lo había usado una vez mas y fue cuando termino la vida del hombre que la había engañado.

-adiós Elizabeth… - le dijo Marin antes de separar completamente sus manos.

El cuerpo de Elizabeth estallo en dos salpicando las paredes de la cueva de un liquido azul turquesa. Marin se sorprendió con la rapidez que ella se estaba transformando en un hibrido de Náyade y sirena, si la hubiera dejado con vida los problemas del futuro hubieran sido mayores.

-vámonos Aeris… - dijo Marin exhausta al haber usado una gran cantidad de magia. El ave voló ascendentemente perdiéndose en el cielo dejándola sola.

Sin embargo las dos enormes esferas que Elizabeth había formado seguían ahí, cuando Marin camino un par de pasos a la salida las esferas se movieron rápidamente impidiéndole el paso. Deteniéndose para entender lo que pasaba una alarma se encendió en su mente.

-eres muy lista Elizabeth… dejaste las esferas para que si tu no sobrevivías ellas acabaran lo que tu no pudiste… - Marin dio un paso mas y las esferas volvieron moverse – creo que no va a haber forma de salir de aquí con éxito…

Marin se sentó en el piso de la cueva analizando sus opciones, que no eran muchas… tratar de escapar y ser atacada por la esferas con remotas posibilidades de sobrevivir… o quedarse en el manantial para siempre, ninguna de las dos opciones le agradaba pero debía elegir una. Decidida se puso de pie nuevamente y miro hacia todos lado, buscando el modo de escapar.

-creo que no habrá otra opción solo espero que Sei y los demás ya hayan salido de la isla.

Mientras tanto en la orilla del acantilado de Lumpae Jack bajaba con cuidado con ayudad de la soga a Sei que aun estaba débil para hacerlo por ella misma. Ginebra estaba ya en el bote junto con Will quien seguía inconciente y había sido el primero en bajar con la soga que ahora bajaba a Sei.

Ginebra recibió a Sei que después de un largo descenso llego al bote acomodándola en un lado seguro del bote, ahora solo faltaba Jack… por un momento sintió la necesidad de regresar al manantial a ayudar a Marin, pero ella le había dicho que ella terminaría con Elizabeth, creyendo ciegamente en sus palabras sacudió esa idea de su cabeza y espero a que Jack bajara.

Jack ato el extremo de la soga a un árbol cercano y comenzó a descender con la ayuda de esta.

Todo estaba en aparente calma, la brisa del mar soplaba y las olas rompían contra Lumpae, de pronto el aire ceso, la marea se detuvo y un ligero temblor se comenzó a sentir en la isla.

-Maldición… - dijo Jack quien se apresuro a bajar aun mas rápido de la isla.

-¿Qué sucede? – pregunto Ginebra cuando Jack abordo el bote.

-no lo se… creo que la isla se destruirá al parecer Marin ha conseguido matar a Elizabeth.

-¡pero… hay que esperarla! No podemos irnos sin ella – dijo Ginebra.

-no podemos – dijo seriamente Jack.

-Jack… por favor Marin… es… es mi amiga… - dijo con dificultad Sei tratando de sentarse en el bote, Jack se agacho junto a ella para ayudarla.

-si regresamos no sobreviviremos… debemos confiar en que ella podrá salir de esto sola.

-pero… - lagrimas de los ojos de Sei amenazaban con salir.

Ginebra se puso en posición de para comenzar a remar, jack soltó la amarra del bote y comenzaron a alejarse de la isla lentamente. El silencio reinaba en el bote Ginebra remaba sin mirar a la isla, no podía creer que estaba dejando atrás a Marin.

Cuando llegaron al perla los piratas los ayudaron a subir a cubierta, cuando Jack estaba subiendo por las escaleras de madera del perla el mar se comenzó a agitar violentamente, la neblina que rodeaba a Lumpae se comenzó a contraer hacia la isla, rápidamente termino de subir al barco y noto que todos los piratas estaban asustados, parándose en la cubierta miro en dirección de Lumpae, de la enorme montaña que había en el centro que era donde se encontraba el manantial comenzó a salir una enorme cantidad de agua tal como si un geiser hubiera explotado. Después de que el agua dejo de salir la montaña se colapso y lo mismo sucedió con el resto de la isla.

-¡ahí viene! ¡ahí viene! – gritaba un pirata despavorido.

Jack volteo para saber que sucedía y noto porque los piratas estaban asustados, la neblina esta a poco metros de llegar al perla. La isla al estar siento destruida sus protección de neblina no tenia porque existir, por lo que se estaba contrayendo al igual que la isla.

-¡cúbranse todos y no salgan hasta que haya pasado completamente no sabemos si tan solo pasara de largo o nos atacara! – ordeno Jack a los piratas – vamos… - le dijo a Ginebra y ambos se metieron al camarote donde estaban Sei y Will descansando.

-¿Qué esta pasando? – pregunto Sei al verlos entrar.

-tranquila… pronto pasara todo – dijo Jack

-¿Marin ya regreso? – volvió a preguntar y Ginebra negó con la cabeza.

La luz del día había desaparecido completamente, los resplandores de la neblina se observaban por la ventana del camarote, el barco se comenzó a mover violentamente de un lado a otro, parecía que estaban en medio de un terrible huracán, ruidos de truenos y explosiones se escuchaban en el exterior.

Después de unos interminables minutos la luz del sol volvió a aparecer el mar se calmo y ahora solo tenían que salir y para saber lo que había pasado, pero todos tenían temor ante lo que podrían encontrar afuera.

-llévame afuera Jack… necesito ir afuera – siendo Sei la primera en hablar.

Jack asintió y la ayudo a salir del camarote, fuera todo había vuelto a la paz, la brisa era la misma de siempre y el sol brillaba sin una nube en el cielo. Los piratas miraban asombrados el cambio de paisaje que estaba frente a ellos.

Lumpae había desaparecido ahora no era mas que unas cuantas rocas salientes del nivel del mar.

-oh no… Marin… - dijo Sei – llévame allá Jack tenemos que buscarla.

-es inútil Sei nadie pudo haber sobrevivido a esa destrucción – le contesto.

-Ginebra tu sabes que puede estar con vida, le dijiste a Aeris que la cuidara, se que no fallaría.

Ginebra guardo silencio, era cierto que le encantaría que Marin estuviera sana y salva, pero ni siquiera ella sabia si Aeris había sobrevivido también, sin perder la ultima esperanza soplo en el silbato esperando a que Aeris apareciera.

Sei miraba al cielo apoyada en Jack el cielo buscando al ave de colores.

-¡ahí viene! – grito Sei y una ola de renacida esperanza envolvió a todos.

Aeris se poso en el brazo que Ginebra le extendió y noto que su plumaje estaba algo dañado.

-¡Aeris! Dinos ¿sabes donde esta Marin? – pregunto ella, el ave emitió un sonido que parecía ser una confirmación.

-bien pajarraco… ¡llévanos hasta ella! – dijo alegremente Jack.

La tripulación volvió a prepararles un bote para que pudieran remar entre las ruinas de Lumpae. Aeris alzo vuelo una vez mas guiándolos por entre las rocas. Sei, Ginebra y Jack iban felices y remando con velocidad para encontrar a Marin.

Conforme se adentraban mas entre las piedras una hermosa voz se escuchaba, Jack quedo con la mirada perdida e inmóvil, tal pareciera que lo habían hinoptizado. De pronto el canto desapareció sin embargo Jack seguía con la mirada perdida.

-Hola chicas – las saludo una voz muy familiar Sei y Ginebra voltearon en busca de la voz, Marin estaba sentada en una roca su cabello era de un rojo intenso y brillante que caía sobre su espalda y pecho, sus piernas habían desparecido y una hermosa cola de colores azules y verdes se fundían para hacer un tono único, el color de la cola de una sirena.

-¡Marin! – gritaron ambas llenas de felicidad

-pensamos lo peor – dijo Ginebra

-pero nunca perdimos la esperanza – termino diciendo Sei.

-¿como escapaste? ¿destruiste a Elizabeth? – pregunto Ginebra.

-¡claro que si! fue relativamente sencillo, lo complicado fue cuando no pude escapar del manantial, las esferas que formo Elizabeth estaban destinadas a atacar si me escapaba así es que deduje que mi única esperanza de huir era haciendo que esas esferas se estrellaran contra la isla, la destruyeran y yo de algún modo encontrara el camino al mar… así se me pude transformar y escapar con éxito.

-que bueno que has regresado a ser una sirena completamente – dijo Sei – vendrás con nosotros ¿verdad?

-solo un viaje mas… después regresare a mi hogar

Sei bajo la mirada llena de tristeza, Marin había sido su mejor amiga por años y ahora tenían que separarse.

-no te preocupes Sei, de ahora en adelante serás una pirata que vivirás en el mar siempre en busca de aventuras y ocasionalmente nos veremos – dijo Marin con una calida sonrisa.

-bueno vayamos de regreso, creo que habrá alguien que quiere pedir su deseo… - dijo Ginebra observando a Jack que seguía teniendo una sonrisa estupida en el rostro – le quitare su saco y te lo daré, si subes así al barco los piratas se volverán locos y habrá mas bajas aun ha-ha.

Marin se coloco el saco de Jack y a voluntad su cola se transformo en un par de piernas, subió al bote para regresar al perla, a mitad del camino de regreso Jack despertó de su estado hinoptico y se sorprendió al ver a Marin con su saco puesto frente a el.

-¿Cómo? ¿a que hora?... aaaah… claro… el canto de la sirena… que bueno que estas a salvo por cierto.

Esa noche en el perla hubo una nueva fiesta llena de ron y deliciosa comida, todos celebraban su victoria salvo un hombre que estaba sentado en un rincón del perla con el corazón destrozado.

-pobre Will debe estar sufriendo… enterarse de esa forma que Elizabeth lo había engañado contigo… - dijo Sei abrazada de Jack con una botella de ron en mano quien se sobresalto al escuchar esas palabras – calma sinvergüenza no te voy a matar…

-¿escuchaste todo amor?

-cada palabra, todos sabemos que un pirata no puede estar amarrado a un solo puerto…

-es por eso que estar con otra pirata es mejor que buscar un puerto… así te podré encontrar en medio del océano, ahora que te lleve a oriente y tomes el mando de los barcos de tu padre.

-así es y tal vez debas conseguirme una brújula como la tuya ¿no crees?

-será un placer amor – Jack y Sei brindaron con un largo trago de ron.

Marin y Ginebra que habían escuchado el extraño acuerdo al que habían llegado sonreían de ver a sus amigos felices.

-bien Marin estoy listo para pedir mi deseo – dijo Jack.

-adelante – contesto.

-deseo que mi Perla sea indestructible, que sea una amenaza en los siete mares y que nada me hiera cuando pelee en este barco…

-bien… concedido.

-serás toda una leyenda – le dijo Sei besándolo apasionadamente.

-seremos cielo… o seremos…. ¡Capitán Jack Sparrow y Comodora , ya que tendrás que tendrás varios barcos a tu mando Sei Clearwater! – todos rieron ante el nombramiento que Jack le acababa de dar – ¡los piratas mas temibles piratas del mundo entero! Nuestras historias se escucharan en cada puerto y todos tendrán miedo de enfrentarnos.

-¡Salud! – dijeron todos y dieron un trago de ron.

Marin observo que Will estaba parado solo en la proa del barco, se separo de sus amigos y camino hasta quedar a su lado.

-hola – le saludo pero el no respondió – se que debes estar enojado por lo que paso… se que querías mucho a Elizabeth, pero no vale pena ponerse así cuando ella no sentía lo mismo por ti.

-la mataste

-si… lo siento pero era necesario… ella jamás volvería a ser humana, dejarla con vida era un peligro para todos, incluso para ti.

-aun así me siento muerto por dentro… jamás podré olvidarla – dijo Will bajando la cabeza.

-¿sabes? Hay una forma

-cual…

-yo puedo hacer que olvides que alguna vez la conociste… tan solo tienes que desearlo y yo lo cumpliré.

-no estoy seguro de querer olvidarla… fueron muchos años a su lado… desde que éramos niños.

-es tu decisión… pasar una vida llena de sufrimiento o comenzar una nueva – Marin se alejo unos pasos de su lado cuando la detuvo de un hombro.

-esta bien… deseo nunca haber conocido a Elizabeth – Marin sonrió un poco al escuchar que Will tomo tal vez la decisión correcta.

-¿De que están hablando esos dos? – pregunto Jack al ver a Will y Marin.

-Marin dijo que le ofrecería la oportunidad de olvidar a Elizabeth – dijo Sei.

-así será como si nunca la hubiera conocido y no sufriría mas – tercio Ginebra.

-¿un deseo? ¡Así nada mas y porque a mi me hizo hacer tantas cosas para obtener uno! – reclamo Jack quien fue silenciado por otro beso de Sei.

-¡bien Jack! ¿Cuál será la próxima búsqueda de tesoro? – llego a su lado Will totalmente sonriente.

Todos se miraron en complicidad y se alegraron que Will hubiera aceptado el deseo que le había ofrecido Marin.

-no lo se… escuche que hay un rubí gigante en una cueva oriental… - dijo Jack dando una seductora mirada a Sei – pero eso será después no hay prisa por poner la vida en riesgo de nuevo… ahora con su permiso Sei y yo tenemos algo que solo nos concierne a ambos – Jack y Sei se separaron de todos caminando hacia el camarote de Jack.

-¡uuuuu enséñale quien manda Sei! – gritaba Ginebra.

-¡muéstrale lo que una comodora puede hacer! – grito también Marin, provocando que los comentarios de sus amigas la hicieran ponerse de un color rojo.

Will, Ginebra y Marin siguieron bebiendo y festejando el resto de la noche, a la mañana siguiente todos tenían una resaca difícil de soportar pero ese era el precio que había que pagar por una noche de farra.

Una semana después Jack había vuelto a Tortuga para recargar víveres y llevar a Sei hasta oriente donde se reuniría con la flota de barcos que habían pertenecido a su padre.

Marin Sei y Ginebra habían regresado en Sora a la casa de Marin a recoger algunas cosas antes de que ella regresara al mar.

-extrañare los paseos que daba en Sora – dijo Sei.

-ahora podrías bautizar Sora a tu nuevo barco – sugirió Ginebra.

-si podría ser.

Marin salio de su casa llevando pocas cosas, dado que en el mar no todo podría ir con ella.

-listo… es hora de irnos.

-¿te iras en este momento? – pregunto tristemente Sei.

-estaba pensando si me "dejaran libre" ahora que vayan de camino a oriente.

-claro que si, a lo mejor podríamos tener una aventura antes que vayas a tu hogar.

-podría ser...

-¿Ginebra te unirás a mi tripulación? Serás mi mano derecha. – le dijo Sei

-no… yo… no puedo… tengo que regresar a mi hogar…

-¿tu hogar? Dijiste que no tenias – dijo confusa Sei.

-no lo tengo en este lugar… pero si lo tengo y lo extraño mucho.

-pero… ¿nos dejaras? Donde vives te iré a visitar.

-no puedes ir a donde yo vivo… - Marin guardaba silencio, siempre supo que había algo raro en Ginebra.

-estoy segura que las personas que amas también te esperan con ansias – dijo Marin.

Ginebra asintió con la cabeza y se quito del cuello el silbato de Aeris poniéndolo en las manos de Sei.

-Úsalo sabiamente, el te ayudara y si quieren contactarse conmigo manden una carta con el, es la única forma de seguir en contacto – Sei seguía sin entender.

-es hora de irnos Sei – dijo Marin

Sei abrazo a Ginebra se estaba despidiendo de una amiga que había conocido hace poco sin embargo sentía un gran aprecio por ella.

-Cuídate mucho – dijeron ambas al mismo tiempo.

-adiós Marin – Ginebra se separo de Sei y abrazo igualmente a Marin – fue un gusto pasar esta aventura con ustedes… tal vez vuelva algún día.

-se que volverás – esas palabras de Marin dejaron desconcertada a Ginebra… ¿acaso estaba previendo algo?

-bueno chicas, hasta luego.

Marin y Sei caminaron hacia el mar para abordar a Sora y reunirse con Jack en Tortuga. Ginebra se quedo sola en la jungla dio un suspiro y una sonrisa ilumino su rostro, con calma comenzó a caminar adentrándose cada vez mas en la jungla justo por el camino donde había encontrado a Marin semanas atrás, era hora de regresar por donde había venido.

Todo estaba ahora en orden Sei había conseguido ser la pirata que siempre quiso ser, Marin había recuperado aquello que le había sido arrebatado, Ginebra había encontrado la aventura que tanto anhelaba, Jack encontró una fuerte alianza para convertirse en una leyenda, el circulo se había completado y cada uno tenia una vida entera por delante y aunque los caminos de todos talvez se separaran, siempre estaría en su recuerdo la búsqueda de la libertad donde se conocieron.

FIN