Capítulo 11

Hoy es un día importante.

El sol brilla y el cielo está despejado. La alcaldesa convocó al pueblo entero a que se congregara en el ayuntamiento para anunciar algo que cambiaría la vida a 5 ponis, y muy especialmente para mí.

Mientras me dirigía al centro escuché murmullos entre los ponis del pueblo, preguntándose el qué de aquella concentración. Al llegar había una multitud presente, casi todo el pueblo reunido en ese lugar. Presenciaba cómo se amontonaban, cuando Pinkie me llamó entre la multitud, señalando hacia donde estaban las demás. Me apresuré a llegar y las saludé con gusto. Entre charlas y cotilleos, la alcaldesa hace aparición.

- ¡Muy bien mis queridos ponis! Vengo a dar un anuncio importante. La Princesa Celestia ha declarado que Ponyville será sede de la Celebración del Sol de Verano de este año.

Se oyó un clamor de euforia en el público.

- ¡De acuerdo, ponis! Hay que prepararnos, que tan sólo faltan dos semanas: La familia Apple se encargará el banquete.

- ¡Yee-haw! ¡No estarán decepcionados!- gritó la pony granjera.

- Rarity será la encargada de las decoraciones.

- ¡Será algo simplemente divino! Así será- declaró Rarity haciendo una reverencia.

- Fluttershy, la música.

- Sí. Haré lo que pueda- dijo con voz baja.

- Pinkie Pie, como siempre, te encargarás de la fiesta.

- ¡Esto será súper duper divertido!- afirmó saltando.

- Rainbow Dash despejará los cielos para la celebración de ese día.

- ¡Magnífico! ¡Así los Wonderbolts verán qué pony asombrosa puedo ser!- declaró eufórica haciendo piruetas en el aire.

La alcaldesa designó tareas a todos los ponis hasta que todos tenían algo que hacer, y finalizó con un '¡Muy bien todo el mundo, a trabajar!'

Yo, viéndolas celebrar y planeando el gran evento, me acerqué a felicitarlas.

- Amigas, si necesitan ayuda para algo, no duden en pedirla.

- Claro Golden, con mucho gusto lo haremos- declara Rarity, las demás asintieron.

La semana transcurría con calma. Bueno, no exactamente para todos. Fluttershy me pidió ayudarla con la música de ambiente para la celebración. El canto de las aves que había seleccionado era el ideal. Con el tiempo logramos la canción precisa.

Applejack me llamaba para probar la comida para el banquete. Nunca pensé en hartarme de las tartas, pues eran deliciosas. Mejor será que descanse de las manzanas por un par días.

Rarity me tenía persiguiéndola con un montón de rollos de tela al lomo, preguntándome por la combinación ideal de telas. Yo apenas podía hablar con todo lo que sujetaba; ahora, Pinkie.

Los últimos días de la semana Pinkie saltaba y se movía de un lado al otro con velocidad increíble, con una lista para las actividades que deberíamos hacer. Ésta era como Rarity, pero peor; moviendo las mesas de aquí para allá, no sé cómo lo hizo, pero terminé en lo más alto del ayuntamiento. Tardaron 2 horas en bajarme.

- Pinkie… ¡Pinkie!… ¡PINKIE! ¡ESTO ES RIDÍCULOOOOO!- exclamé.

Por último, Rainbow me pidió ayudarle con unos trucos de vuelo lanzando aros para que ella los atravesara. Debo decir que esto era lo más fácil que me tocó hacer, con un cronómetro tomaba el tiempo que ella tardaba en pasar entre los aros y una que otra pirueta de por medio. Lo que ella hacía nunca me dejaba de asombrar. Mientras deliraba con el increíble espectáculo aéreo que Rainbow me mostraba, y que era espléndido, surgió el desastre.

En un momento se sujetó las alas en señal de dolor, perdió el control y se precipitó a tierra a toda velocidad. Me levanté y tiré todo lo que sujetaba para tratar de agarrarla. Ella descendía muy rápido.

Actué rápido, y sin darme cuenta salté y la atrapé en el aire para parar la caída. Rodamos algunos metros y todo se puso negro.

'¿Qué es esa luz? ¿Dónde estoy?' dije tratando de enfocarme '¡No puede ser! ¡Estoy en ese sueño!' Traté de luchar, pero fue inútil. Me sentí como un espectador viendo algún video, pues a través de mis ojos la escena se repetía. La risa escalofriante era la misma, pero algo hacía que se escuche diferente.

Me desperté con ojos cansados, escuchando voces a mi alrededor.

- Doctor, ¿Va a estar bien?- oí.

- Sí señoritas, sólo es un desmayo.

- (¿Que sucede?)- pensé. Con cierto esfuerzo abrí los ojos y saludé a quienes me acompañaban- Hola chicas, ¿Qué pasó?

- ¡Lo siento! ¡Lo siento tanto!- aparece Rainbow en frente mío, disculpándose.

- Antes que nada, ¿Dónde estoy?- pregunté dando un vistazo a mi alrededor.

- En el hospital, señor. Lleva un par de horas durmiendo. Un día de observación será suficiente para diagnosticarlo. Luego de daremos el alta y podrá irse. Agradezca a estas señoritas por traerlo, son buenas amigas- dijo y se retiró.

- Fuiste valiente, Golden, por salvar a Rainbow de esa caída- me dice Applejack.

- Sí, te viste como todo un caballero salvando a una dama- agrega Rarity. Con ese comentario la pegaso de melena multicolor se ruboriza ligeramente y aparta la vista.

- ¡Oh! ¿Cuándo me salvarás, Golden?- dice Pinkie- ¡Parece divertido!- me reí.

- Cuando pueda- respondí.

- Fuiste muy audaz, amigo- me dijo Fluttershy trayendo un bol de ensalada de hierbas muy tiernas- Y disculpa por meterte en todo esto de la fiesta. Te preparé esto para agradecerte- sonrió alegre. Me gusta cuando Flutteshy sonríe.

- La hora de la visita se acaba- informó una enfermera que pasó por la habitación.

- ¡Nos vemos mañana!- dicen todas.

Antes de cerrar la puerta, Rainbow entra, me da un abrazo y un beso en la mejilla.

- Gracias, doradito- murmuró, y al escuchar el sonido de alguien que se avecinaba, salió volando por la ventana.

Reí en silencio y me recosté. Me siento afortunado de haberlas conocido.