Natsu no me pertenece, para mi mala suerte, FT es completa propiedad de Hiro, yo solamente juego con ese sexy pelirrosa y sus amigos.
Lucy– pensamientos o recuerdos
"Natsu"– hablando por teléfono.
Contiene lemon
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Dormitorio para Chicos
Capítulo 11: Lo que sentimos
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Las calientes y grandes manos del chico rodeaban la cintura de la rubia, segundos atrás habían tropezado y ahora estaban sobre la cama de ella, pues habían caído allí.
—Eres un desastre— la regañó mirándola. —Será mejor que duermas.
—No quiero— le dijo antes de unir sus labios con los contrarios, besándolo, tomando la iniciativa.
No se separó de ella, sus labios buscaron su boca con hambre, deseo, hundiendo su lengua en ella y saboreando sus labios con intensidad, causando un suave jadeo en ella cuando sus lenguas se encontraron. La batalla entre ambos se volvió feroz, pasional, ninguno queriendo ceder bajo el dominio de los labios ajenos. Le quitó las dos colitas, dejando suelto su rubia melena.
—¿Es cierto lo que le dijiste a Lisanna?— le preguntó cuándo se tuvieron que separar por la necesidad de respirar.
—Cierto, ahora quítate sobre mí, Luce, será mejor que descanses para que se te vallan las náuseas— le dijo mirándola, estaba sonrojada, no sabía si era por el alcohol o el recién compartido beso.
—Ya se me quitaron.
—Como quiera necesitas dormir— necesitaba quitársela de encima, desde lo del bikini estaba caliente, sino lo hacía, terminaría tomándola y él no era de los que reprimían sus deseos.
—¿Qué sucede, Dragneel?—sonrió. —¿Me tienes miedo?— le preguntó burlonamente.
El chico la miró con una ceja alzada, esa mirada chocolate, inocente, intensa; esa mirada que lo atrapada cada vez que sus ojos se encontraban.
—¿Qué diablos?— preguntó cuándo la chica meneó las caderas, justo sobre la erección que se había formado entre sus piernas por el recién beso compartido. —¿Me estás provocando?
—No sé— le dijo inocente.
—Diablos, no quiero acostarme contigo y que luego no recuerdes nada, Luce— ella empezó a tantear su torso sobre la camisa con un dedo.
—Lo voy a recordar— le prometió, pues no estaba tan borracha como la primera vez.
—No pongas esa cara— le pidió, inclinándose hacia arriba y escondiendo el rostro en su cuello mientras empezaba a repartir besos y lamidas por este, haciendo estremecer a la rubia. —Realmente me pones caliente— le susurró, mordisqueando la suave y tersa piel del cuello de la chica. Su olor lo embriagó, justo como había sucedido horas atrás, la tomó de la cintura y rodó con ella en la cama hasta quedar sobre su pequeño cuerpo. —Sonrojada y todavía no empezamos— la miró, los ojos verdes estaban oscurecidos por el deseo, no sabía lo que tenía esa rubia, pero le era condenadamente atrayente y excitante, verla con los labios entreabiertos, las mejillas sonrojadas, y aquella mirada de petición silenciosa era para volverlo loco.
Tiró hacia arriba del top de la rubia para quitárselo, dejándola en sujetador mientras sostenía sus manos sobre su cabeza.
—No me veas— le pidió sonrojada al ver como el chico se quedaba observando las voluptuosas curvas de sus pechos.
—¿Por qué no?— apartó la mirada de aquellas jugosas curvas y observó su rostro.
—No me gusta— le confesó girando el rostro.
El pelirrosa frunció el entrecejo, algo allí estaba mal.
—Esa no es una repuesta, Lucy— con su mano libre, tomó unos de los pechos de la chica, masajeándolo, arrancándole jadeos. —Dime porqué no te gusta como miro tu cuerpo—acariciar los pechos de la rubia era agradable, sentir su suavidad y escuchar los jadeos de ella, era realmente agradable.
—Solamente no me mires así…—ahogó un gemido cuando sintió como él llevaba dos de sus dedos sobre el endurecido montículo que se apretaba bajo la fina tela del sujetador y lo tomaba entre sus dedos y tiraba de este con lenta suavidad, provocándola.
—Me tienes que dar una razón— inclinó los labios hasta su cuello donde nuevamente empezó a repartir besos mientras su mano seguía trabajando sobre su pecho, ella era sensible, aquello le gustaba.
—No hay una razón.
El pelirrosa sonrió contra su cuello, su mano se deslizó entre medio de sus pechos, buscando el broche del sujetador y lo desabrochó, dejando libres aquellas deliciosas montañas.
—Entonces te sacaré la verdad a la mala— los besos de su cuello descendieron hasta sus pechos, dejando un rastro húmedo por donde deslizaba la lengua, respiró el dulce aroma de la chica, error, aquello había sido una descarga eléctrica directamente para su entrepiernas.
Con la lengua, dibujó unos de los pechos de la rubia, mientras su mano atacaba el otro.
—Me vuelves loco— le susurró mientras la caliente lengua del chico iba al encuentro del sonrosado pezón de la chica, dando pequeños golpecitos y luego lamiendo antes de sorberlo entre sus labios, el gemido de ella fue delicioso, causando que se pusiera aún más duro. Chupó y mordisqueó el sensible montículo a la vez que sus dedos jugaban con el otro, ella sabía delicioso.
Cerró los ojos, sintiendo como el chico jugaba con sus sensibles pechos, haciéndola jadear, aquello era bueno. No la dejó, siguió jugando con su lengua sobre el sonrosado montículo y empezó a deslizar su mano desde su pecho, vientre hasta el cierra de la falda, desabrochando como pudo y colando la mano hasta su entrepiernas. Las caderas femeninas se levantaron de manera inconsciente cuando sintió como el chico empezó a acariciarla sobre las bragas, enviando olas de calor a su cuerpo.
—No me has respondido, Luce— sus labios dejaron un humedecido pecho para dirigirse al otro y darle la misma atención. —Seré tu novio, eres mía y no me puedes ocultar cosas— la regañó al introducir sus dedos bajo las bragas y jugar con su humedad, deslizando los dedos por los resbaladizos y tiernos pliegues de la rubia. —No puedes ocultarme cosas, soy un puto posesivo— la habitación fue llena de un gemido, pues el chico había introducido dos dedos en su húmedo canal. —Quiero saber todo de ti— ya no atendía sus pechos, ahora la miraba, pero ella estaba muy sonrojada y permanecía con los ojos cerrados. —Mírame, Luce.
—N..no…— gimió avergonzada, había empezado un mete y saca en su interior, como rayos él pedía que lo mirase.
—Rubia tonta— su voz se escuchó llena de ternura, detuvo sus dedos en su interior. —No tienes que tenerme vergüenza, te haré cosas peores que estas— dijo con tono pervertido. —Ahora, mírame.
La chica abrió los ojos, encontrados con aquellos orbes verdes oscurecidos, Natsu se veía diferente, su mirada salvaje y sonrisa pervertida iban a la par con sus alborotados cabellos rosas.
—Vez, no es tan difícil— nuevamente empezó un suave mete y saca en el interior de la rubia, pero ella cerró los ojos nuevamente, movida por la vergüenza y placer. —Bueno, ya que no me quieres mirar, solamente siente— el chico de repente se separó de ella, no escuchó nada, solamente el sonar de prendas caer, se estaba desnudando, pensó, no se atrevió a abrir los ojos, solamente sintió cuando él le quitaba la falda, dejándola en bragas, avergonzada cerró las piernas.
Su corazón se aceleró aún más cuando nuevamente sintió el peso del chico en la cama.
—No puedo creer que seas tan inocente— su voz ronca, fuerte la hicieron estremecer, se escuchaba como si se estuviera conteniendo. Un beso en su vientre la dejó sin aliento, pero no estaba preparada para lo que venía después, los labios del chico se deslizaron por su bajo vientre hasta su entrepierna, o por lo menos intentó, pues ella había cerrado las piernas fuertemente.
—N….no, no me veas allí.
—No quiero ver allí, quiero lamer— le dijo con voz ronca.
—¡No puedes!
Rodó los ojos, llevó las manos a ambas rodillas de la chica y tirando le obligó a separar las piernas, dejándola completamente expuesta a su lujuriosa mirada.
—No puedo y tienes húmedas las braguitas— se burló, llevando una mano hasta el sexo de la chica y acariciándolo con lentitud.
—Es tu culpa— se llevó las manos al rostro, ocultándose de la mirada del chico, pues desde su posición la miraba y era muy vergonzoso.
—Entonces tengo que hacer algo, tengo que tapar esta fuga— le dijo con voz perversa, inclinando el rostro hasta su entrepierna y besó su bajo vientre. —Tu olor me vuelve loco, Luce— tomó el borde de las braguitas, deslizándolas por las perfectas caderas de la rubia. —Te depilaste— siempre lo había hecho, sin embargo, ahora fue culpa de Cana y Erza, sin duda alguna, esas dos eran algo alocadas. —Eres muy linda— dijo tanteando la húmeda y suave carne, jugando con sus dedos y luego acercando sus labios para acariciarla, haciendo que la rubia cerrara fuertemente las piernas alrededor de su rostro. Gimió, arqueando las caderas contra la boca del chico, aquello era nuevo y diferente, ni siquiera sus dedos se habían sentido de aquella manera.
Tomó sus piernas, forcejando con ella para poder aflojar el agarre en su rostro y dejando sus perfectas piernas sobre sus hombros mientras sus labios seguían torturándola, acariciando con intensidad su mojado centro y tomando toda su humedad en su boca, haciéndola gemir fuertemente, con un dedo penetró en su mojado interior, y su lengua jugó con aquel botón rosa, sin darle tregua alguna, frotando con la lengua, y luego chupando.
—Nat….Nat…su— gimió la rubia, justo cuando aquel intenso cosquilleo explotaba en su bajo vientre, haciéndola estremecer y jadear, sin poder controlarlo. Sonrió, lamiendo por última vez el ahora muy mojado centro de la chica, pues la había hecho alcanzar el orgasmo.
—Sabía que sería más delicioso si lo tomaba de la fuente— susurró contra la suave piel del vientre de la chica, deslizando los labios de su vientre, pechos hasta el hueco de su cuello donde besó, lamió y mordió, marcándola. Lucy lo hacía sentirse posesivo, dominante, tenía deseos de besarla, tocarla y acariciarla, pero también tenía deseos de ignorarla, hacerla llorar cuando ella llamaba la atención de otros.
Los labios masculinos cubrieron los rosas de la chica, uniendo sus bocas en un apasionado beso, hundiendo su lengua entre sus labios, besándola con fervor, pasión y ansiedad, haciéndola saborearse. Ella lo rodeó del cuello, acercando su cuerpo al suyo de una manera más íntima. Mientras la besaba, le separó las piernas, acomodándose entre ellas y frotando su dura erección sobre su mojado canal. Lo sentía, caliente y duro cuando se frotaba contra su parte intima, solamente podía jadear entre besos y cuando el empezó a deslizarse en su interior, un gemido se ahogó en ambas bocas.
—Ahora sí puedo decir que eres mía— susurró el pelirrosa con voz patosa sin apartarse de su boca, penetrando en ella, hundiéndose en su apretado y húmedo canal.
Las manos de la rubia fueron a las blancas sábanas, apretando cuando lo sintió llenarla, era un poco molesto, pero no lo suficiente como para pedirle que se detuviera.
—Natsu…— gimió, necesitando algo que estaba segura que solamente él se lo podía dar. —Por..favor…— suplicó con los ojos cerrados, mejillas intensamente sonrojadas y levantando las caderas, buscando un contacto aún mayor.
—Lo pides tan lindo, Luce— besó sus mejillas, empezando un lento empuje contra su mojada entrada, primero lento, era su segunda vez y aún estaba muy estrecha, y luego más rápido, causando que ambos gimiesen por el placer.
Avergonzada, se atrevió a abrir los ojos y mirarlo, ambas miradas se encontraron, la verde oscurecida por el placer, y la chocolate, brillante, intensa. Las penetraciones fueron rápidas, intensas, los gemidos inundando la habitación, ambos cuerpos estremeciéndose y necesitando más del otro. Los gemidos se hicieron más fuerte, la fricción entre ambos cuerpos más deliciosa.
—M…más..— pidió la rubia justo antes del pelirrosa besarla, su cuerpo era un mar de placenteras sensaciones y su cerebro difícilmente podía asimilar aquel intenso placer. —…Natsu…— chilló cuando el orgasmo la golpeó con intensidad, humedeciendo aún más su entrepiernas.
Bombeó una y dos veces más contra ella, alcanzando finalmente su propio placer, la habitación fue arropada por el silencio, solamente se escuchaba la respiración entrecortada de ambos mientras los segundos pasaban, convirtiéndose en minutos.
—¿Estás bien?— la ronca y profunda voz del chico la hizo abrir los ojos, encontrándose con aquella penetrante mirada. —¿Luce?— le apartó un mechón de la frente, tenía el cabello pegado a esta debido a la capa de sudor que los envolvió minutos atrás.
Ella asintió, sentía el rostro realmente caliente, ver a Natsu detenidamente sobre su cuerpo, su mirada oscura pero preocupada y su fuerte pecho desnudo, no ayudaban mucho su estado de vergüenza.
—¿Quieres más?— su tono fue bajo y seductor, moviendo lentamente las caderas contra ella, obligándola a soltar un sorpresivo gemido, pues aún permanecía en su interior. —No me cansaría de hacer esto— repitió el movimiento, provocándola. —Pero creo que me debes algo— inclinó el rostro a su cuello y mordisqueó para luego salir de su mojado interior y echarse a su lado. Tomó las sábanas para cubrir a ambos mientras la acercaba a él, dejando que sus piernas se envolvieran.
—¿Qué es eso?— le preguntó cuándo sintió algo duró y húmedo contra su muslo.
—¿Cómo que qué es eso?— rodó los ojos, se desarropó y se mostró completamente desnudo ante ella.
—¡Es enorme!— gritó y escondió el rostro en la almohada. ¿Todo eso había estado dentro de ella?
—Gracias— rió él. —Ahora, dime porqué no puedo mirarte como hace rato— no olvidaba, ella algo le ocultaba.
—No es nada realmente— dijo dándole la espalda, aquello nunca lo hubo hablado con nadie, ni con Levy quien era su mejor amiga.
—No te creo— su mano fue sobre su cintura, acariciándola y delineando su contorno con la punta del dedo índice. —Algo sucedió— le susurró al oído. —De repente tu mirada se volvió confusa.
—Mi madre murió cuando tenía cinco años, mi padre para ese tiempo se sumergió en una depresión pero no era de los que se echaban a llorar, el trabajo lo consumía, no tenía tiempo para su hija, no lo culpo. Hubo un tiempo que a veces para no estar sola en casa, papá me enviaba a casa de una tía, una hermana de él, allí tenía una prima, no estaba tan sola y era feliz— al decir lo último su voz se agotó. —Pero nunca me sentí cómoda con el esposo de mi tía, era una niña pero no me gustaba como me miraba— sintió como las caricias en su cintura se detenían, Natsu estaba tenso, muy tenso.
—¿Te abusó?— su voz fue ronca, pero muy diferente a minutos atrás, parecía que estuviese aguantando la respiración.
—Un día mi tía tenía que llevar a Michelle a una cita médica, yo quería ir, pero el esposo de ella dijo que mejor me quedaba con él, mi tía me dejó con él— suspiró. —Pensaba que cuando me pidió que me sentara en su regazo era algo normal, me había sentado en el regazo de papá antes, pero él no solamente quería eso, empezó a tocarme mis piernas de manera extraña, me quitó mi vestido y me dejó en ropa interior, miraba mi cuerpo con lujuria, solamente era una niña de 5 años, cómo podía mirarme con esos ojos, pero cuando me iba a tocar llegó mi padre, mi papá lo golpeó hasta dejarlo inconsciente en el suelo, y cuando mi tía se enteró me echó la culpa, pues para ella, Byron no era capaz de hacer eso, pero mi padre lo metió a la cárcel por abuso infantil, tiene doce años en la cárcel, mi tía juró que nunca perdonaría a mi padre por arruinarle su matrimonio, el día del juicio, fue la última vez que vi a mi tía y a Michelle— sintió como el pelirrosa besaba su hombro y la abrazaba fuertemente.
—Te juro que si lo tuviere al frente ahora mismo, lo mataría— juró. Escuchar lo sucedido lo había encendido, enojado, como podía existir personas tan perversas, excitarse con cuerpos pequeños e inocentes, deberían morir.
—Pero hace mucho tiempo de eso— rió y giró para quedar frente a él. —No sucedió nada— pero una traicionera lágrima se deslizó por su mejilla.
—Rubia tonta— susurró al lamer su húmeda mejilla. —Estoy aquí, puedes llorar— le dijo con suavidad.
—Luego te vas a burlar— infló las mejillas.
—Solamente quiero protegerte.
—Yo no quiero que me protejas, quiero que me quieras— las palabras se le escaparon, ambos se miraron en silencio, sorprendidos. —Yo…no…— su corazón de repente latía apresuradamente. —Te quiero— escondió el rostro en el pecho del pelirrosa. —Te quiero mucho— esas no eran las palabras que su corazón quería que pronunciara, pero no se atrevía a decirle otras.
Natsu, sorprendido y sin saber qué hacer, solamente se atrevió a abrazarla, confortarla, había escuchado muchas declaraciones, pero ninguna como aquella. Ella lo abrazó, feliz, se sentía cálido, los brazos del chico eran cómodos, le brindaba protección y seguridad. Un maullido llamó la atención del pelirrosa luego de largos minutos en silencio, Happy, el gato se había subido en la cama, estaba sobre las sábanas y se acomodaba en su estómago, pues según los minutos habían pasado, había cambiado de posición, ahora la rubia permanecía en su pecho mientras él observaba el techo de la habitación.
—Yo creo que te amo, Luce— dijo en voz baja, por suerte, Lucy se había quedado dormida minutos atrás, jugó con el cabello de la chica, mientras su otra mano iba hacia Happy y jugaba bajo su cabeza, haciéndolo ronronear. Cerró los ojos, era mejor dormir, mañana era sábado, Lucy le había dicho que no acudiría a su cita, pero él no era de los que se daban por vencidos.
….000….
—¿Sucede algo?— le preguntó Cana, era sábado faltaba una hora para las dos de la tarde, no iría con ese idiota de Dragneel.
—Nada importante— estaba en el dormitorio de las chicas.
—Seguramente es importante, miras mucho el reloj, Lu-chan.
—El estúpido de Natsu me invitó al parque de diversiones— dijo restándole importancia mientras se llevaba la taza a los labios, Juvia hacía un delicioso té.
—¡Qué!— fue el grito de las chicas.
—¿Sucede algo?— preguntó sin entender al ver la reacción de las chicas.
—Échenme aire, creo que me voy a desmayar— fingió sentirse mal Cana.
—No creo que sea para tanto— dijo la rubia sin entender.
—Lucy-san, eres la primera chica que a la que Natsu-san invita a salir— le dijo Juvia.
—¡Tienes que ir!— dijo de repente Erza.
—Sí, Lu-chan, eso quiere decir que Natsu verdaderamente está interesado en ti.
—No es para tanto— dijo sonrojada.
—Vamos, seguramente anoche tuvieron una agradable noche— dijo con picardía Cana.
—Et…tto— se sonrojó. —No exactamente— dijo muy roja.
Se movió, buscando una mejor posición, su cuerpo se sentía realmente relajado, y cuando movió el trasero, sintió algo duro contra ella. Abrió los ojos con pesar pero bajó la mirada al sentir como la punta de unos calientes dedos jugaban con unos de sus rosados pezones. Estaba de espaldas y alguien la abrazaba fuerte e íntimamente, los recuerdos de la noche anterior la hicieron sonrojar de los pies a la cabeza, y un pequeño gemido se escapó de sus labios cuando aquellos dedos empezaron a torturar su sonrojado y erguido montículo, primero tirando del y luego apretando para volver a tirar y finalmente cubrir completamente su pecho, o por lo menos lo que podía, pues sí, sabía que era muy voluptuosa.
—¡¿Pero qué haces, pervertido?!— exclamó, apartándose del pelirrosa y girando entre las sábanas para observarlo, sin embargo, se sorprendió, el rostro del chico estaba muy relajado y su respiración tranquila, estaba completamente dormido. —Está dormido— susurró y no pudo evitar sonreír.
El pelirrosa se movió y empezó a abrir los ojos de manera perezosa, encontrándose con una oscura y brillante mirada.
—Luce— susurró con una sonrisa, levantó una mano y la llevó tras la nuca de la chica, con intenciones de que ella se inclinara un poco y se besaran.
—¡¿Pero qué haces?!— chilló, separándose del chico, pero al hacerlo, la sábanas se deslizó hasta su cintura, dejando sus pechos descubierto.
—Intento saludarte con un beso de buenos días— su mirada cayó sobre los pechos de la chica, notando los pequeños y sonrojados montículos endurecidos. ¿Estaba excitada?
—Primero debes de cepillarte los dientes…— un pequeño gemido de sorpresa se le escapó cuando sintió como unos dedos empezaban a tirar con suavidad unos de sus pezones. —¡¿Pero qué crees que haces?!— esta vez su grito fue aún mayor.
—Señorita pulcra— sonríe. —Atiendo tus pechos, deben dolerte— la miró, la chica estaba roja como tomate maduro. —¿Entonces te levantas excitada, ehh?— mientras habla, le mira el rostro y a la vez, su otra mano rodea el pecho libre, tomando ambos a la vez. —Sí, son enormes, Luce.
La rubia bajó la cabeza, roja, aunque no sabía si era por la situación o el enojo, Natsu era un pervertido de primera.
—¿No te duele la espalda?— el chico hablaba como si fuera algo normal y sin importancia mientras empezaba a masajear los grandes pechos de la rubia. —Me gusta que sean grandes, suaves— le confesó, nuevamente empezaba a jugar con los endurecidos pezones de la chica, sonriendo cuando a ésta se le escapó un jadeo. —Tienes los pechos muy sensibles— se irguió y para sorpresa de la chica, hundió el rostro entre sus pechos.
—¡¿Pero te has vuelto loco?!— llevó sus manos hacia las hebras rosas queriendo apartarlo de ella.
—Son muy suaves— le dijo antes de que con la punta de la lengua, acariciara con lentitud un duro pezón, mas el golpe en su mejilla lo detuvo, Lucy le acababa de pegar tremenda bofetada. —¡¿Qué diablos?!— esta vez le tocó gritar al pelirrosa, irguiéndose y mirando a una muy sonrojada Lucy quien respiraba agitadamente. —¡Pero si estás caliente y yo también, rubia tonta!
—Te dije que te cepillaras lo dientes, cochino— el Dragneel la miró como si le hubiese salido una segunda cabeza. —El sexo mañanero debe de ser asqueroso— se cubrió con las sábanas.
—¿Qué mierda, me estás diciendo que rechazas un jodido caliente y fuerte sexo porque no me he duchado y cepillado los dientes?— la chica asintió y deseos no le faltaron de llevar sus manos hasta su cuello y hacer presión.
—Estoy toda pegajosa.
—¡Carajo, eres con la primera loca que me acuesto!— se puso de pie sin importarle estar completamente desnudo. —¿Ves esto?— señaló su entrepiernas. Estaba duro, excitado, su erección se alzaba majestuosamente. —Mierda, Luce, es por ti que estoy tan caliente, rubia tonta— le dijo, pero la rubia se había llevado las manos a los ojos para no verlo. —Sabes, follarme con la mano no estaba en mis planes— protestó, inclinando y tomando sus pantalones para ponérselos. Ninguno de los dos dijo nada mientras se ponía los pantalones, el chico la miró por última vez, y salió de la habitación. Rubia tonta.
Recordó la rubia, así había sido su despertar horas atrás.
—Tienes que ir, Natsu de verdad me está sorprendiendo contigo— le dijo Cana. —No creo que solamente le gustes.
Y de repente se vio arrastrada hasta la habitación de Erza, las chicas hicieron con ella lo que quisieron, claro, cuando le dijeron que se duchara y se negó, estas prácticamente la habían obligado a hacerlo, ella no quería ir a aquella cita. Se sorprendió al verse en el espejo, Erza le había prestado un traje corto negro con escote, aquello no era para ir a un parque de diversiones.
….000….
Observó su celular, eran las 2:25 de la tarde, sonrió, una sonrisa triste, entonces ella de verdad no acudiría, diablos, no debería importarle tanto, suspiró al dejar su celular nuevamente en su bolsillo, era mejor marcharse, casi media hora de retraso, no pensaba que vendría, se dio media vuelta pero se detuvo cuando sintió una presencia a su espaldas, giró nuevamente sobre sus talones y miró sorprendido a la vez que una inevitable sonrisa cubría su boca.
—Luce…
Continuará
Aquí el capítulo 11, y claro, tendría que poner el segundo lemon de estos dos, nada comparado con el primero: Un capitulo revelador, donde pueden ver los sentimientos tanto de Lucy como de Natsu, espero que os guste el capítulo, creo que se ha convertido en mi favorito, la escena del día después me dio mucha gracia mientras la escribía, lo que casi le sucede a Lucy cuando niña, me gustó escribirlo, pues creo que muestra una parte vulnerable de ella en cuanto a su físico, claro, Natsu está ahí para ella y sabemos que Jude no perdonará a nadie que se meta con su hija.
¿Vieron el manga?...Pobre Natsu, saber que reaccionó de aquella manera aún sabiendo que Lucy está viva, no me imagino como reaccionaría si le quitaran a Lucy de verdad.
¿Alguien me preguntó sobre hacer una adaptación de esta historia? Si fue así, me contactas por privado, no recuerdo si fue en esta historia que alguien me hizo la pregunta, si fue así me contactas como ya mencioné antes, sino fue en esta historia, ignoren esta nota.
XoneechanX: No digas todas esas cosas que me las voy a creer /….Lo siento mucho con lo de la escritura, intento tener la mejor ortografía posible u…u…Reviso todo, lo juro, pero hay algunas palabras que no se corrigen o las opciones que me da la corrección nada que ver, cuando vez el mas, sin el acento, es para no repetir tanto pero, igual el porqué, es para una pregunta indirecta, no tener que poner el signo de interrogación, cuando es porque es para una repuesta, según recuerdo las reglas de escritura. Muchas gracias, eso demuestra que estás atenta a cada detalle de la historia y eso me gusta *O*…Entiendo lo de la imaginación, no es que me guste, pero no quiero hacer los capítulos muy desbalanceados -.-
Alex Darklight: JIjiji, en el próximo capítulo sabrás si acertaste o no n-n…Lo de Lucy decirle a Natsu, todavía tienen que hablar, empezaron a tener una relación medio extraña desde este capítulo, creo xDD…No son novios, pero se acuestan, no catalogan ni como amigos con beneficios jajaja
Dark Moon 00: Hasta el momento no tengo mucho de las demás parejas, pues las puse como que de fondo, la historia en si no quería que tuviese pareja secundarias, pero creo que quizás sea posible agregar algo más, claro, no de todas las parejas, tampoco quiero desviarme mucho del NaLu, es la segunda historia que publico pero es la que más estoy escribiendo, sería como mi primera historia. Me confundí cuando dijiste que Lucy le haga caso a ese sexy gemelo O.o
Lamento no responder todos los reviews, pero no es que no quiera, es que no quiero adelantar las cosas jijiji…Muchas preguntas que si las contesto, no podré os dar sorpresas….Lo siento, no me odien u.u….Muchas gracias por sus reviews, se agradecen verdaderamente, son lo que me mueven a seguir escribiendo *O*
