Capítulo 10
Tsukuyomi.
Estaba sentado en el bosque, con las cejas bien juntas y sintiendo como el viento jugaba con su impecable ropa y sus cabellos negros. Sus rojas pupilas no dejaban de observar cada centímetro de tierra, madera o hierba, quería encontrar algo, una ligera pista que lo llevara a esos dos que estaban asechando a la Hyuuga.
Cerró los ojos y al abrirlos sus pupilas ya habían adaptado de nuevo ese color carbón que los caracterizaba; se levantó lentamente del suelo y luego saltó hasta una rama. Observó por completo la parte en la que había estado y sonrió un poco, ya les había dado tiempo suficiente para que conocieran Konoha y para que se confiaran, ahora le tocaba a el jugar un poco con la geografía.
Dio un salto a otra rama y comenzó a desplazarse hacia el sur, tenía que asegurarse de cubrir todo el bosque antes de su entrenamiento con Hinata; además ya le esperaban Naruto y Sakura en aquella sección. Cruzó todo el bosque a gran velocidad hasta llegar al punto de encuentro, donde ya le esperaba el rubio en compañía de la muchacha de cabellos rosados, estaban sentados en el césped y al parecer platicaban animadamente. Bajó del árbol y caminó hasta donde estaban ellos, los observó mientras Naruto le sonreía y Sakura lo saludaba con un gesto de la mano, ambos seguían en el suelo.
– Al fin llegas. – Se quejó Sakura.
Naruto sonrió más y asintió efusivo. – Si, creímos que te habías perdido por ahí… con alguien… por eso no te fuimos a buscar…
Tan idiota como siempre y a la otra aun no se le pasaba el coraje, desvió la mirada, hastiado.
– Tenía algo que hacer.
Sakura no estaba de humor como para portarse inmadura y molestar a Sasuke y el rubio caminaba lentamente, haciendo zigzag, alrededor de ellos despreocupadamente. Sasuke apretó los puños, ese no podía mostrar seriedad en ningún momento, por lo menos Sakura estaba comportándose como una adulta.
– ¿Para que nos hiciste venir? – Preguntó Sakura. – Tengo que volver al hospital…
Sasuke la volteó a ver y asintió, volteó a ver al rubio y este simplemente se encogió de hombros y comenzó a caminar hasta que llegó con ellos. En cuanto estuvieron los tres juntos, Sasuke se cruzó de brazos.
– Naruto y yo hemos patrullado la aldea.
Sakura se quedó en silencio y volteó a ver a Naruto sorprendida de que no le hubiera contado, el rubio tan solo asintió; bajó la mirada y luego volteó a ver al Uchiha de nuevo, un poco más interesada y menos molesta, ya le hacía falta algo de acción. Sasuke se quedó serio al observar la conversación entre Sakura y Naruto, cada día que pasaba ese extraño lazo que tenían se hacía más fuerte y parecían más hermanos que amigos.
– No hemos encontrado nada, pero han pasado cosas.
– ¿Qué clase de cosas?
Naruto se encogió de hombros. – Escuchamos ruidos y hay momentos en que parece que nos espían… pero han sido muy pocas veces y nunca encontramos explicaciones.
Se notaba la incertidumbre en el rostro de la chica de ojos jade. Naruto y Sasuke esperaron a que Sakura dijera algo, pero la muchacha tan solo se cruzó de brazos y le dio un fuerte golpe al rubio.
– ¡Par de idiotas! ¿Por que no le dicen a Tsunade-sama? – Su tono era obvio.
Naruto solo bajó la mirada y se sobó el brazo, sin decir nada, volteó a ver a Sasuke y separó los labios para hablar, pero el azabache se adelantó.
– Ya lo hice.
Sakura lo volteó a ver sorprendida. – ¿Y?
Negó. – Dijo que no podía hacer algo.
La cara que tenía Sakura se parecía un poco a la que había puesto Hinata cuando habían ido a hablar con la Hokage, solo que la de Sakura era un tanto estúpida, adoraba tanto a esa rubia que seguramente la defendería con uñas y dientes y después iría a contarle. Comenzaba a estar seguro que esa había sido una de sus peores ideas involucrarla. Volteó a verla y juntó las cejas al ver que tenía esa cara que anunciaba una verborrea.
– ¡No te creo! Tsunade-sama es incapaz de-…
– Hinata, iba con el… les prohibió contarle a alguien. – Interrumpió Naruto de pronto.
Sasuke lo volteó a ver, el no le había contado acerca de esa platica con la Hokage… estaba seguro de que ni siquiera le había mencionado el haber ido con ella. ¿Cómo se había enterado? La imagen de su alumna apareció de pronto en su mente y se molesto, al parecer si era lo suficientemente idiota como para hablar cuando se los habían prohibido, tendría que hablar seriamente con esa mocosa mimada. Recordó que se la había encontrado por la mañana, espiando al rubio, seguramente se frecuentaban y ni cuenta se había dado, y como Naruto era el amor platónico de la Hyuuga y estaba a punto de convertirse en Hokage era obvio que podría contarle.
– ¿Hinata iba contigo?
La pregunta lo sacó de sus pensamientos abruptamente, volteó a ver a Sakura, no le contestaría eso, que Naruto se encargara de meter más la pata.
– Por que si ella lo confirma, podré creerles…
Bien, punto a su favor, volteó a ver a Naruto molesto. – Te contó.
Sakura rodó la mirada y les dio la espalda a ambos, no quería ver otra de sus peleas, lo importante era si en verdad había algo extraño en la aldea y si Tsunade-sama en verdad se había reusado a escucharlos. Naruto estaba en completo silencio sin entender el comentario que acababa de lanzar Sasuke. Mejor se quedaba en silencio a ver si así entendía. Sasuke apretó los puños al ver que Naruto se desentendía.
– Hinata, te contó.
Naruto abrió grandes los ojos y se señaló a si mismo. – ¡Ah! ¿A mí? ¡Ni si quiera la he visto! – Se quedó en silencio y se rascó la mejilla. – Los espié…
Claro. Ese era el pasatiempo favorito del rubio, maldito estúpido. Relajó el semblante de inmediato y volteó a ver a Sakura, que seguía dándoles la espalda y al parecer estaba absorta en sus pensamientos; si ella quería escuchar la verdad de Hinata, entonces batallaría para poder tender las trampas, ya que las necesitaba para antes del entrenamiento.
– ¿Me vas a ayudar o no?
Sakura se giró y levantó las cejas. – ¡Ja! ¿A quien le estás hablando así? Yo ayudo a quien me de la gana.
Juntó las cejas, molesto, siempre tenía que hacer las cosas más difíciles. – Lárgate y no estorbes.
Sakura apretó la quijada y los puños. – ¡Serás idiota!
Naruto agitó los brazos, al notar que estaban a punto de declararse la guerra. – ¡No peleen! ¿Sakura-chan, podrías ayudarnos?
Hubo un extraño y largo silencio en el que Naruto no sabía si debía tranquilizarse o lanzarles a ambos un buen calmante y mandarlos a dormir; Sasuke como siempre parecía indispuesto a cooperar y Sakura estaba tan molesta que acercarse seguramente le costaría unos cuantos huesos. Enarcó una ceja y volteó a ver a Sakura, necesitaba presionarlos.
– ¿Y bien?
Sakura se cruzó de brazos y volteó a ver a Sasuke. – No lo se, ¿puedo?
Sasuke rodó la mirada y la desvió. – Haz lo que quieras.
Los volteó a ver un poco más tranquilo y dejó caer los hombros. – ¿Sakura-chan, no es suficiente con que yo te diga que es cierto?
Sasuke volteó a ver a Sakura por el rabillo del ojo, necesitaba de su fuerza bruta en esos momentos y en Ino no confiaba tanto, además no tenía intenciones de hablar con la rubia; observó a la chica de cabellos rosados, mientras hacía su gesto de "lo estoy pensando, pero primero Sasuke me tiene que pedir disculpas", ni en sueños.
– Necesito hablar con Hinata.
Naruto juró haber escuchado que algo dentro de Sasuke se rompía, seguramente era su paciencia, lo volteó a ver y desvió la mirada lo más rápido que pudo, en su mente podía ver a Sakura siendo masacrada por la katana
– Hinata tiene tratamiento con Inoichi a esta hora.
Sakura y Sasuke lo voltearon a ver. Naruto de pronto se sintió incómodo, de haber sabido que así calmaría esa sed de sangre que tenían ambos, lo hubiera dicho desde hacía miles de horas. Sakura se sintió satisfecha y Sasuke tenía ganas de ahorcar al rubio, siempre tan impertinente.
~oOo~
– Solo te quedan seis sesiones Hinata, así que la próxima la tendremos dentro de una semana… a la misma hora de siempre.
Asintió y sonrió, no podía creer que ya casi habían recuperado la mayoría de sus recuerdos, levantó la mirada, que rápido se había pasado el tiempo.
– Hasta entonces…
La voz la sacó de sus pensamientos y la obligó a inclinarse un poco, en modo de disculpa y de despedida. – Hasta luego, Inoichi-san.
Se dio media vuelta y comenzó a caminar, se alegraba de que ya fueran pocas las sesiones que tenía con Inoichi, estaba cansada de esa rutina, ir a casa de Inoichi para recuperar recuerdos, luego ir a casa a comer para después ir con Sasuke y recibir una tremenda paliza o partirse la cabeza en descubrir cual era el objetivo del ejercicio de ese día y después llegar a casa, asearse, cenar e ir al dojo para recibir otra dosis de dolor con el sello distintivo de los Hyuuga.
Olvidó su rutinaria vida y sonrió, aquel día le habían regresado sus recuerdos a partir de los doce años hasta los catorce; ahora recordaba el examen chunnin, estaba sorprendida de saber que se había enfrentado a Neji de esa manera, ahora no le tenía tanto miedo y ya entendía porque había cambiado tanto… solo no entendía porque su padre se mostraba mucho más seco e inflexible, el hombre que recordaba no era así.
Pateó con fuerza una roca, extrañaba las pequeñas aventuras que tuvo de niña al espiar a Naruto o seguirlo por unos minutos, la ayudaban a despejar la mente y concentrarse en algo más… parecía que Naruto era su pase directo a olvidar todo por un momento; bajó la mirada y resopló un poco recordando la escena del día anterior. Detuvo su andar unos momentos al sentir que era observada y sintió un escalofrío, desde su paseo por el bosque sentía que la observaban, pero nunca encontraba algo sospechoso.
Volvió a caminar, sintiendo pesadas las piernas, suspiró, la sensación de que la observaban la hizo caminar más rápido y mantener la guardia en alto. Un kunai con un sello explosivo cayó frente a ella y su única alternativa fue saltar, ya que no pudo neutralizar el sello. Aterrizó en la rama de un árbol, en el que estaba Sasuke con los brazos cruzados, acompañado por Naruto y Sakura. Apretó un poco los labios y se acomodó en la rama, Sasuke nunca le había hecho una visita de esas.
– Debo admitir que eres buen maestro. – Comentó Sakura con un tono sombrío que Hinata no conocía.
Los volteó a ver, se sentía extraña de poder ver a los tres integrantes del equipo siete juntos, siempre veía solo a Naruto con Sasuke o con Sakura. Vio que Sasuke parecía un poco molesto de estar ahí, como si ya quisiera irse, bajó la mirada y carraspeó un poco, quería saber porque le habían lanzado ese kunai.
– Qué… – Comenzó a decir, pero se quedó callada antes de terminar, "Que quieren" le parecía muy agresivo. – ¿Necesitan algo?
Naruto fue el que llamó su atención esta vez, asentía de manera efusiva. – Hinata-chan… ¿verdad que Sasuke y tu fueron con Tsunade-sama a hablar de quienes te espían y ella se negó a dar aviso a los demás o poner vigilancia?
Se quedó en completo silencio, había hablado tan rápido que estaba sorprendida de haberlo entendido; bajó la mirada, Tsunade les había ordenado no decir nada a nadie. ¿Qué demonios estaba pensando Sasuke? Desvió la mirada hasta el Uchiha y sintió que sus mejillas se encendían. Respiró profundo y cerró los ojos unos momentos, al abrirlos levantó el rostro y dirigió una ligera mirada acusadora hacia el Uchiha.
– Tsunade-sama nos prohibió hablar de esto.
Sakura dejó caer los hombros y volteó a ver a los otros dos, aun no podía creerlo, pero si Hinata lo estaba diciendo tenía que ser verdad, sabía que no mentiría con algo como eso y no parecía que hubiera complicidad con alguien, solo con Sasuke, pero eso fue con el último comentario. Sasuke estaba disfrutando eso segundo a segundo, lo conocía, era un maldito vengador, y árbol que nace torcido jamás su tronco enderezará… desgraciado.
– Entonces era cierto… ¿Por qué no me dijeron antes? – Preguntó angustiada. – Esto es… serio.
Naruto se encogió de hombros y Sasuke se hizo el desentendido, Sakura tan solo pudo quedarse con la satisfacción de saber que estaban diciéndole la verdad, pero con un mal sabor de boca por todo lo que eso implicaba.
Hinata se quedó en silencio, observando al trío que tenía frente a ella, parecían todos tan unidos, estaba segura que eran de esos amigos que mantenían una conexión tan fuerte que podían comunicarse tan solo con miradas. Recordó que debía llegar a casa para discutir el tema de su prometido con su padre, no podía quedarse más tiempo a disfrutar del silencio.
– Yo… debo irme…
Sakura asintió. – Si, disculpa que te quitemos el tiempo… y perdóname por lo del kunai.
– Oh. – Masculló al escuchar lo último y luego recordó lo que había dicho antes. – Por dios, no te disculpes… no pasa nada… enserio. – Los volteó a ver a todos. – Hasta luego…
Se giró para bajarse del árbol, pero la voz de Sasuke la hizo detenerse y girarse para voltearlo a ver, su mirada era tan penetrante que se sintió hipnotizada por un momento y por primera vez en su vida, no fue capaz de bajarla. Podía ver que miles de cosas se escondían detrás de ese color negro como el carbón… pareciera que pudiera comenzar a interpretar la mirada de Sasuke, pero aun le faltaba demasiado.
Naruto se quedó serio al notar la manera tan intensa en que ese par de raros se veían, parecía que Sasuke comenzaba a hacer una nueva amiguita y por alguna razón eso no le agradaba del todo; se llevó una mano a la nuca y luego observó hacia el suelo, con las cejas ligeramente juntas. La mano de Sakura sobre su hombro lo hizo sobresaltarse, sacudió la cabeza y carraspeó un poco.
Sasuke observó por el rabillo del ojo al par que estaba a lado de el, ambos estaban ansiosos, entonces recordó lo que habían estado haciendo antes de ir hacia allá e importunar a la de ojos claros, que trataba zafarse de ellos. Regresó su atención a la Hyuuga y pasó el peso de su cuerpo a su pierna derecha.
– En la academia.
Giró un poco el cuerpo hacia la izquierda y asintió. – Está bien…
Se despidió con un gesto de la mano, que solo fue respondido por una sonriente Sakura y Naruto que parecía demasiado concentrado en algo como para voltear a verla; observó a Sasuke lo más rápido que pudo, el solo la veía como siempre.
Bajó del árbol y comenzó a caminar, ignorando por completo esa sensación de un par de ojos sobre su espalda. Después de unos metros miró hacia atrás, pero el árbol ya estaba completamente vacío, tan solo podía ver el recuerdo que tenía de ellos sobre la rama. Bajó la mirada y regresó la vista al frente lentamente, aun recordaba la mirada de Sasuke, ¿qué demonios estaba pasando? Recordó lo que tenía que hacer y aceleró el paso, no quería llegar tarde a casa y perder el tiempo que necesitaba.
~oOo~
– Sasuke, tienes cara de loco…
El Uchiha ignoró por completo el comentario del rubio, en esos momentos le valía todo, estaba ansioso de poder atrapar a esas dos escurridizas sanguijuelas que asechaban tanto a la Hyuuga, la sola idea de que cayeran dentro de los posos que estaba creando su compañera o que cayeran en una de las tantas trampas que había puesto, le causaban una sensación de placer tan grande.
Si, estaba disfrutando la idea de poder matarlos con una de las peores torturas mentales.
Sakura se detuvo y volteó a ver a Sasuke en cuanto escuchó el comentario, Naruto tenía razón, sacudió el escalofrío que comenzaba recorrerla y desvió la mirada. Se ajustó los guantes y clavó ambas manos en el suelo con fuerza, al sacarlas de la tierra cubrió con cuidado los pequeños agujeros que había dejado y caminó hasta el siguiente punto. Naruto volvió a sentir que el suelo temblaba y sacudió los hombros, odiaba esa maldita sensación, era como si estuviera borracho, pero sin haber tomado una maldita gota del asqueroso sake.
– ¿Para que hacemos esto?
Preguntó Sakura, limpiándose un poco de sudor de la frente y volteando hacia donde estaban los dos muchachos.
Naruto separó los labios pero los juntó al recordar que no había puesto mucha atención. El azabache juntó las cejas, estaba seguro que Naruto querría volver a escuchar lo que ya había dicho, volteo a ver a Sakura y le envió una de sus miradas más neutras y frías.
– Ya lo dije.
– Ya se, imbécil, pero ¿por qué quieres atraparlos tu? – Preguntó, preocupada.
– No te importa.
La ceja de Sakura tembló un poco y tronó los dedos de su mano derecha, golpear ese rostro de marfil que tanto hacía suspirar a las muchachas no sería algo tan difícil; sonrió al imaginarse a Sasuke con un ojo morado o una mancha oscura en su mejilla… lo disfrutaría tanto.
– Tu solo… sigue con eso, Sakura-chan, lo estás haciendo increíble. – Gritó Naruto para que no comenzaran con otra pelea.
Volteó a ver a Naruto y apretó los labios, con el ahí no sería fácil, suspiró y se quitó un mechón de cabello de la cara, tronó los dedos de su mano izquierda y volvió a ajustarse los guantes, cerró las manos en dos perfectos puños y los clavó en el suelo, con más fuerza que las veces anteriores; el suelo tembló con más fuerza que antes y sonrió al ver que Naruto caía al suelo y que Sasuke tenía que levantar los brazos para equilibrarse y aun así fue a dar al suelo. Ahogó lo más que pudo las ganas que tenía reír.
Naruto se quedó sentado en el suelo y volteó a ver como Sakura caminaba de manera extraña, parecía que estaba celebrando algo, si era el golpe más fuerte al suelo entonces había ganado, porque incluso Sasuke había caído; ya quería empezar a inyectar aire en los posos que Sasuke le había señalado, pero tenía que esperar a que terminara.
Sasuke estaba molesto, había visto la cara burlona de Sakura, se le notaba la culpa hasta la aldea de la niebla, junto lascejas y se cruzó de brazos, tenía ganas de fastidiarla hasta que saliera huyendo de la aldea, pero mejor la dejaría ser, ya disfrutaría después de ver a Sakura fuera de sus casillas.
~oOo~
Observó en silencio la fotografía de Hayato, admitía que se veía igual de interesante que Neji, pero podía apreciar un poco de arrogancia en su mirada, bajó la fotografía y suspiró, no quería casarse con el. Observó en silencio el estudio de su padre, lleno de libros en dos paredes y en otra había toda clase de armas, cada una más fascinante que la anterior.
Se llevó las manos al rostro y luego separó un poco los dedos para ver a Hayato de nuevo, no podía negar que cualquier mujer se moriría por estar con el… pero ella no era cualquier mujer. Bajó las manos y volteó la foto, ya no quería verla por más tiempo o se volvería loca. Escuchó que la puerta se abría y se sentó "correctamente" puso las manos sobre su regazo y envió la mirada al frente. Después de unos segundos por fin apareció su padre en su campo visual y lo siguió con la mirada hasta que estuvo sentado frente a ella.
– Ya conociste a tu futuro esposo.
Volteó a ver a su padre y luego desvió la mirada. – Ya le había visto antes.
Su padre apretó los labios y asintió. – Claro, claro, es solo seis años mayor hija, tiene un rango importante, es ANBU. Además…
– Está en el escuadrón que defenderá al clan en caso de que faltes y…
– Estás bien informada. – Dijo su padre, en un tono alegre que Hinata no había escuchado desde que había llegado. – Bueno, creo que no tengo más que decir. ¿De qué querías hablar?
Asintió e hizo a un lado la fotografía, por alguna razón no podía dejar de ver al hombre que estaba retratado en ella, no estaba fascinada por el ni mucho menos. Levantó la mirada y enfrentó a su padre, sorprendiéndose de ver que no había desviado la mirada, ni tenía intenciones de hacerlo, separó los labios para hablar y puso las manos sobre el escritorio.
– Me voy a casar con él, pero dentro de tres años.
Observó la mirada extrañada de su padre y apretó los labios, por alguna razón había estado esperando una de enojo.
– ¿Por qué? – Preguntó demandante y un poco molesto.
Levantó una ceja, en un gesto de inseguridad. – Quiero entrenar para el examen jounnin y… como empecé de cero, necesito tiempo para alcanzar el nivel que quiero, si tengo un esposo al cual a… atender, será más difícil y me tomaría más tiempo.
Se quedó en silencio, esperando a que su padre le contestara, pero el hombre tan solo se había quedado viéndola y en completo silencio, con una mirada tan extraña que no sabía si recibiría un si o un no. Tragó saliva y mantuvo las manos en el escritorio, mientras luchaba contra el fuerte impulso de llevarlas a su cabello y comenzar a jugar con el.
Notó que de pronto Hiashi reaccionaba y juntaba un poco las cejas, al tiempo que sus manos se entrelazaban y se les quedaba viendo, parecía que estaba pensando demasiado, Hinata temió que el cerebro de su padre se quemara o que se quedara sin cabello.
Observó una fotografía en la que estaban su madre y a su padre, ambos vestidos con hermosos kimonos. Sonrió un poco, reconocía ese hermoso kimono blanco que llevaba su madre, era el que había usado en su boda… como le hubiera gustado usar ese kimono con el amor de su vida, no con un completo extraño. Regresó la atención a su padre.
– Quieres superarte. – Dijo de pronto a si mismo. – Eso lo entiendo bien.
De nuevo se quedaron en silencio, Hinata sentía que su corazón latía de manera errática
– Hablé con Hanabi al medio día…
Levantó la mirada y lo observó, sin entender a que venía es comentario.
– No supe como convencerla de aceptar tu matrimonio, pero acepto que tiene razón en una cosa.
Sintió que todos sus sentidos se concentraban en su padre, podía sentir cada movimiento que daba su pecho al respirar, escuchaba el ruido de su mano al sobar ligeramente la madera la silla en la que estaba sentado o el de su respiración.
– Aun eres muy joven, hija. – Volteó a ver la fotografía que había visto antes y sonrió un poco, con nostalgia. – Tu madre y yo nos casamos poco antes de que ella cumpliera veintisiete… tú apenas cumpliste veintiuno.
Ese último comentario parecía más una reflexión en voz alta, que parte de esa conversación. Hinata se removió en la silla nerviosa, el rumbo que estaba tomando la plática parecía estar a su favor pero aun no sabía bien si podía cantar victoria.
– Está bien. – Dijo completamente serio. – Puedes tomar esos tres años que necesitas…
Se quedó en silencio y reprimió la enorme sonrisa que amenazaba con dibujarse sobre su rostro, asintió un poco y se levantó, hizo una reverencia y observó a su padre unos segundos, no sabía como agradecerle esos tres años, pero tenía que decir algo antes de que notara que se había quedado casi muda.
– Me alegra saber que quieres superarte hija, sigue así, estoy orgulloso de ti.
Sintió como se separaban sus labios, su corazón latía con fuerza y sentía que en cualquier momento podría llorar, había esperado tanto esas palabras que creía tan lejanas. Asintió de nuevo, ahora tenía más ánimos para seguir entrenando con Sasuke y Hanabi o Neji, sentía que podía lograr cualquier cosa que se propusiera.
Levantó el rostro y no vio a su padre en la silla, lo vio parado junto a ella, con una sonrisa en el rostro, de nuevo su corazón latió con fuerza y más al notar como se acortaba la distancia entre ellos, para sentir los brazos de su padre rodeándola, en un corto abrazo. En cuanto Hiashi se alejó de ella, tan solo pudo arrojarse sobre el y abrazarlo con fuerza, abrió los ojos para asegurarse que era real y no un sueño del que despertaría pronto; lo soltó lentamente y luego hizo una reverencia para disculparse por el gesto tan impulsivo.
– Ve a comer, debes entrenar esta tarde.
~oOo~
Se quedó parada en la calle, en la entrada había un enorme letrero en el que se podía leer "Academia". Sintió como el viento le golpeaba la espalda, bajó la mirada y observó la academia, no era la misma a la que ella había asistido, se notaba que los edificios no tenían muchos años y además lucían sofisticados, el suelo era más liso y había hermosos jardines. Las cosas habían cambiado demasiado, la aldea en sí había sufrido enormes cambios.
Dio un paso y entró, se sentía ajena a todos esos alrededores. Se detuvo a mitad del patio y lo observó, la barda y la reja te conducían hacia la entrada, que tenía dos enormes puertas de madera, cerradas. Antes podías entrar por donde quisieras, ahora esos muros te obligaban a seguir un camino. Suspiró y siguió caminando, al acercarse a la puerta notó que había una hoja blanca, doblada por la mitad y con su nombre en ella. La despegó con cuidado y al abrirlo vio un extraño mapa, que mostraba una entrada al otro lado.
Levantó la mirada y observó la puerta de nuevo, sonrió un poco y ajustó el agarre que tenía sobre su mochila, se giró lo más rápido que pudo y se detuvo antes de chocar con el pecho del Uchiha. Dio un paso hacia atrás y juntó las cejas, ¿para que una estúpida nota? Estuvo a punto de alegar cuando sintió una extraña brisa, levantó la mirada y notó que el cielo comenzaba a nublarse, sentía frío y además la humedad había incrementado drásticamente; una espesa neblina había cubierto el suelo de un momento a otro. Pegó un salto, queriendo alejarse de la neblina, aterrizó sobre un pilar y se acuclilló, sus pesadillas siempre comenzaban de esa manera.
– U-Uchiha… ¿sensei?
Se percató de que estaba completamente sola, no había ni una sola señal del paradero de su maestro, comenzó a buscarlo con la mirada, pero un movimiento debajo de ella la hizo voltear, pegó un fuerte grito y perdió el balance, sintió como caía y después de eso el fuerte golpe en su espalda; al abrir los ojos el día había vuelto a ser soleado, la neblina no se veía por ningún lado y la temperatura había incrementado.
¿Qué demonios había sido eso? Buscó desesperada lo que la había asustado, pero no había nada del otro lado de la reja, de nuevo estaba sola, pero el día ya no lucía tan sombrío. Saltó de nuevo al pilar y buscó temerosa el papel que había quitado de la puerta, ahí estaba, con esa caligrafía tan fina en la parte de enfrente y una nota escrita dentro. Juntó un poco las cejas, recordaba una especie de mapa.
"Quinta puerta, a la derecha y hasta el final del pasillo."
Sacudió la cabeza, ahora la traería como estúpida con notitas, bajó del pilar y caminó hasta la puerta, la abrió con cuidado y entró. Regresó la mirada hacia afuera y recordó lo que había visto, cerró los ojos y agitó la cabeza, sintió como su corazón latía con fuerza; respiró profundo y cerró la puerta. Pasó de largo lo que parecía ser la recepción y observó el largo pasillo, las puertas estaban tan separadas una de la otra, que sentía aun más curiosidad de saber a donde llevaban.
Caminó lentamente, escuchando el eco de sus pasos sobre el suelo de madera, las paredes estaban llenas de boletines, cuadros y anuncios de todo tipo, se parecía tanto a las escuelas que había en Londres, que sentía que estaba soñando. Se detuvo a leer uno de los tantos boletines que había repartidos en uno de los frisos y vio que se aproximaban las pruebas para los exámenes de promoción; sonrió ante el recuerdo y siguió caminando.
Antes de llegar a la quinta puerta, había una ventana que daba a un patio, ahí se encontró con otra nota, juntó las cejas, si pasaba algo extraño golpearía a Sasuke en cuanto lo viera; tomó la hojita con cuidado y la despegó, respiró profundo y después de contar hasta tres abrió la nota, dentro solo había otro recado; el aire que estaba almacenado en sus pulmones salió con un largo suspiro y sus hombros se relajaron.
"Cruza el patio y entra al dojo."
Apretó la nota dentro de su puño y salió por la ventana, caminó tranquilamente hasta llegar al dojo. Escuchó como se cerraba la puerta tras ella y se preguntó que había de especial en ese dojo, ella tenía uno, si era necesario podrían entrenar ahí. Se quitó la mochila del hombro y la dejó caer en el suelo.
– ¿U-Uchiha-sensei?
Intentó ver en toda esa oscuridad, pero aun no se acostumbraba al entorno. Dio tres pasos y se detuvo al escuchar que algo cortaba el viento, se movió lo más rápido que pudo, sabía que había fracasado al sentir dolor en el brazo y escuchar como se rasgaba su manga. Dio dos pasos innecesarios y sintió un fuerte golpe en sus tobillos, que la mandó de bruces contra el suelo.
Intentó levantarse pero un golpe en el antebrazo la hizo caer de nuevo, sintió esa fuerte mano presionada contra su cabeza y la otra sosteniendo su mano izquierda sobre su espalda, el dolor que sentía en el codo era demasiado molesto como para seguir en esa posición. Hizo un sello con la mano derecha y comenzó a ver todo con claridad, eso que la sostenía no era Sasuke, era un estúpido clon. Había caído como una estúpida y si no hacía algo pronto, Sasuke jugaría con ella durante horas.
Lanzó un golpe con su brazo derecho y aprovechó el movimiento defensivo del clon para voltearse y asestarle una buena patada en el costado izquierdo; escuchó el típico "puf" y se levantó del suelo, lista para defenderse de Sasuke, pero se relajó un poco al notar que el muchacho seguía parado donde mismo, podía ver sus pupilas, coloradas y fijas en ella.
De pronto recordó la primera regla de los entrenamientos, jamás mirar al enemigo a los ojos, desvió la mirada y se concentró en usar el Byakugan para leer los movimientos del Uchiha, no podía caer en su técnica ocular, no sabría como salir de ella. Levantó la mirada al escuchar un movimiento, por alguna razón la atmosfera que comenzaba a rodearla dejó de agradarle.
Observó a su alrededor y su corazón comenzó a latir con fuerza, todo comenzaba a teñirse de color rojo, volviendo el escenario en un cuarto siniestro lleno de tonos rojos y negros, apretó los puños, tenía miedo, había reaccionado demasiado tarde y era la primera vez que Sasuke utilizaba Tsukuyomi con ella.
Una enrome silueta la hizo retroceder, hasta tropezar con algo y caer al suelo. La enorme imagen de Sasuke la hacía temblar y más vestido de esa manera, llevaba la ropa que solía usar cuando estaba con Orochimaru.
– Nunca me mires a los ojos.
Sintió que algo le tomaba la mano y volteó lo más rápido que pudo, se alejó con fuerza y dejó salir un grito que le desgarró la garganta, al ver que el cuerpo muerto de su madre estaba bañado en sangre y una enrome cuchilla le atravesaba el torso.
Se llevó una mano a la boca para no gritar más, sentía que desmayaría o vomitaría. Una huesuda mano en su hombro la hizo levantarse con fuerza y correr, mientras se sacudía con el hombro, observó a los dos cadáveres que avanzaban lentamente hacia ella, sentía el pánico de su vida y no sabía como demonios detenerlo.
– ¿Ya no me amas, Hin?
Giró lentamente el rostro y cerró los ojos al toparse con unas vacías cuencas y un rostro lleno de dolor, no podía creer que Sasuke le hiciera tal cosa, eso era lo más cruel y despiadado que se le había ocurrido hasta ese momento. Sintió como las manos secas se enredaban en sus brazos, con fuerza y ya no pudo contener por más tiempo el llanto, se arrancó del agarre de la seca mujer y corrió, pero a donde se dirigiera se topaba con una más, todas repitiéndole lo mismo.
Quería que eso parara, se llevó las manos a la cabeza y cerró los ojos, mientras gritaba descontrolada, las palabras salían entrecortadas, eso era demasiado para ella. Abrió los ojos al sentir un viento frío en su rostro y sintió que el alma se le partía, veía a su madre llegar a casa, en brazos de Ryutaro, pálida y con una horrible flecha clavada en su hombro. Alejó la imagen de su rostro y se topó con ese extraño esqueleto que la seguía tanto, la vio recobrar la vida, para luego ser atacada brutalmente por una extraña daga. Cayó al suelo, juntocon ese recuerdo de su madre y sus ojos se cerraron lentamente.
Respuestas a comentarios sin cuenta:
Hinamel: ¡Si! ¡Esto de entrar a clases es un asco, estas semanas han sido un suplicio y más porque los deberes no se hicieron esperar! PERO, aquí está el capítulo(: espero te agrade y lo de la muchacha que estaba con Naruto lo explicaré luego, la verdad se me fue un poco la onda en este capítulo y no lo incluí jaja D: Y si arreglé lo de Hiashi :D
MissLuppi: !Siiii, si van a contribuir! De eso me encargo yo! *se señala con el pulga* Jajaja, fuera de bromas, contribuirán, de hecho la primer ilusión en la que cae Hinata tiene que ver con ellos :D pero eso viene después ;)
Maribelteka: Pues, el prometido no es de su edad, pero casi... jajaja. Y si acertaste con lo de Neji, aunque la verdad no me gustaría hacer sufrir a Neji, pero bueeeeeno, ya veremos que pasa después(: Y tu idea de que Naruto se enamore de Hinata me agrada, ya le hace falta un sufrimiento a ese tontillo rubio jajajaja.
Heisuhi Uchiha: Se llama sufre conmigo, porque estos dos van a batallar mucho para poder estar juntos y de alguna manera sanarán el dolor del otro, pero pues de alguna manera se supone que Hinata "sufrirá" por la situación de Sasuke en la aldea y pues Sasuke tiene que "sufrir" por las decisiones futuras que tomará el clan. Espero haya aclarado la duda D: soy mala dándome a entender jajajajaja
Actualizando: Martes 24 de Enero de 2012.
