Ya estoy aquí de nuevo. He tardado más de lo que pensaba pero por suerte ya llevo mucho del siguiente capítulo escrito, por lo que pondré el próximo capítulo el viernes o el sábado.

Espero que os guste este capítulo, ya sabéis yo estaré más que encantada de que me dejéis una review, para saber que os parece la historia o para dejarme cualquier sugerencia, cualquier cosa es bienvenida.

Muchísimas gracias a todos los que me leéis, me seguís y sobre todo a los que me han dejado un comentario, sois la razón de que escriba.

Nota: Los personajes no me pertenecen

Capitulo 9.

~ Usa tu desilusión ~

"Bella, ¿necesitas algo?"

La voz de Aro me llegó a través de la puerta cerrada del baño. Llevaba allí más de veinte minutos, había estado vomitando, vaciando todo el contenido de mi estómago lo que había aliviado aquel dolor desgarrador que sentía en mi estómago.

"Ahora salgo" le dije mientras terminaba de aplicar el maquillaje con el que pretendía borrar las huellas de las lágrimas.

Salí del baño, Aro estaba apoyado contra la pared con los brazos cruzados sobre su pecho y tenía el ceño fruncido en un gesto de preocupación.

Odiaba haber montado aquel número en el trabajo, haber perdido la razón y los nervios. Me sentía profundamente abochornada por aquel espectáculo lamentable. Pero había sido incapaz de contenerme.

"Lo siento mucho Aro" me disculpé "Te prometo que esto no volverá a pasar" mi voz pareció quebrarse de nuevo "Pero entenderé si tu..."

"Bella" Aro me cortó acercándose hacía mí y sujetándome con ambas manos por los hombros "No pasa nada. Tranquila. Lo más importante es que estés bien. ¿Cómo te encuentras?"

Aquel hombre me conmovió, siempre se había portado muy bien conmigo y lo seguía haciendo. Nunca se había portado conmigo como un jefe sino más bien como alguien de mi familia y día tras día me seguía demostrando cuánto le importaba.

"Estoy mejor. De verdad" le aseguré cuando él enarcó una ceja incrédulo.

"Vete a casa y descansa"

"¡No!" casi grité "Quiero quedarme, necesito quedarme. Tu vete a casa. Yo lo terminaré todo"

"Pero Bella..."

"Por favor Aro. Lo necesito. Estaré bien" quería trabajar, mantener mi cabeza ocupada en pequeñas acciones prácticamente mecánicas. Necesitaba hacer desaparecer todos esos dolorosos recuerdos, por eso no quería irme.

Aro pareció comprender porque, aunque con algo de disgusto, asintió.

"Jacob está todavía aquí" dijo señalando con la cabeza la puerta de su despacho "No está en condiciones de irse solo"

"Yo me encargo" dije intentando sonar lo más firme posible.

"¿Seguro?"

Asentí con energía, no quería que Aro ni nadie pensara que era tan débil.

"Oye Bella, ¿sabes que puedes contar conmigo?" me miro con sus oscuros ojos y vi sinceridad en ellos. "Cualquier cosa que necesites, por pequeña que te pueda resultar, llámame, ¿vale?"

Volví a asentir y me lancé a sus brazos, necesitaba aquel tipo de contacto, en ese momento necesitaba sentirme segura en los brazos de alguien que realmente me apreciara. Aro me correspondió y me apretó contra su pecho. Aquello era muy poco profesional, pero aún así también quería demostrarle cuanto significaban para mí sus palabras y sus gestos.

"Gracias"

Aro se despidió de mí y yo me encaminé hacía el despacho. Jacob seguía ahí, probablemente igual de borracho que antes. Lo cierto es que lo último que quería era enfrentarme a él, pero tenía que hacerlo.

Abrí la puerta y lo encontré sentado en una silla con la cabeza agachada sujetada por sus manos. Nunca lo había visto de aquella manera, parecía tan derrotado. Y a pesar de todo lo que había pasado esa noche mi corazón se encogió ligeramente al verlo así.

"Jacob..." susurré mientras me acercaba.

Levantó la cabeza y me miró sorprendido. Sus ojos estaban rojos, húmedos e hinchados, sin duda había estado llorando durante un largo rato. Intentó levantarse para acercarse a mí pero perdió el equilibro cayendo otra vez sobre la silla.

"Bella lo siento mucho" se llevó las manos de nuevo a la cara y me pareció que de nuevo se ponía a llorar "Yo solo quería..."

"¡Jacob!" le interrumpí con un tono de voz más duro de lo que pretendía "No quiero tener de nuevo esta conversación" intenté suavizar el tono de mi voz, a pesar de todo el dolor que me había causado no podía soportar ver el sufrimiento en sus ojos "Es mejor que te vayas a casa y descanses. Este no es un buen momento"

"Lo entiendo" hizo un ademán de levantarse pero de nuevo perdió todo su equilibrio.

Aquella imagen me resultó algo patética, ver a alguien tan alto y fuerte como Jacob vencido por el alcohol y despojado de toda su dignidad. Aquel pensamiento solo hizo que yo me sintiera un poco peor. Odiaba sentir lástima por los demás como también odiaba el provocar lástima en otros.

"Espera aquí un momento"

Salí del despacho cerrando la puerta, no quería que Jane y Alec vieran todo aquello. Aro les había dicho que había comido algo que me había sentado mal.

Cogí el móvil y busqué entre mi lista de contactos. Conocía muy poca gente en la que pudiera confiar y que además tuviera coche. Una de ellas era Rosalie pero había salido a tomar unas copas con Alice y Angela.

Odiaba tener que pedir favores a otras personas que no fueran mis tres amigas. Así que con un suspiro seleccioné aquel nombre y le di a la tecla de llamada. No me quedaba otra opción.

"¿Bella?" su voz sonaba algo adormilada "¿Qué pasa? ¿Estás bien? ¿Alice está bien?

"No, Jasper, tranquilo. Todo está bien" A veces tenía la sensación de que Jasper se preocupaba demasiado. "Solo es que... ¿puedes hacerme un favor?"

Las últimas palabras las dije en un susurro como si temiera que su respuesta fuera negativa. En ese caso no sabría que hacer. Podría llamar a un taxi, pero estaba seguro que en cuanto Jacob se bajara se caería redondo en la acera.

No soportaba que Jacob me tuviera que poner en esta situación por lo que internamente lo odié un poquito más.

"Claro" respondió al otro lado sin dudarlo.

"¿Puedes venir al bar y traer tu coche?"

"Sin problema" hubo una pausa de unos segundos, pensé que estaría preparándose para salir "¿Qué ha pasado?"

"Te lo explicaré cuando llegues"

"Vale, no tardaré más de diez minutos"

Colgué y volví a guardar de nuevo el móvil en el bolso. Miré hacía los lados sin saber muy bien que hacer, desde luego no quería volver al despacho, Jacob estaba demasiado mal y sin duda seguiría dándole vueltas al mismo asunto. Pero por otra lado temía por él, igual se caía al suelo y se golpeaba o se ahogaba en su propio vómito como Jim Morrison.

Al final mi cobardía ganó a mis buenas intenciones y decidí que debía limpiar algunas mesas y ocuparme exclusivamente. Aquella noche se había convertido en una auténtica pesadilla. Nada podía ir peor. Por suerte había muy pocos clientes de lo contrario estaba segura de que habría sido un auténtico desastre.

Tal y como me lo había prometido, Jasper llegó a los diez minutos y le estaba eternamente agradecida por ello.

"Siento mucho molestarte" le dije con una mueca en la mi cara.

"No seas tonta, Bella, no pasa nada" me sonrió con calidez.

"Espero que no estuvieras durmiendo"

"En realidad no, Alice me mandó un mensaje diciéndome que pasaría por mi apartamento en una hora" aún sonrió más y sus ojos se iluminaron como siempre ocurría cuando hablaba de Alice "Creo que estaba un poco borracha"

Me sonrojé ligeramente aunque no tenía el menor sentido, sabía que cuando Alice bebía se ponía muy cachonda así que seguramente le habría mandado a Jasper un mensaje sexual.

"Si está con Rosalie seguro" sonreí sinceramente por primera vez esa noche, aunque a mi me parecía una eternidad.

Jasper frunció el ceño "¿Qué ha pasado?"

"Verás, no sé que ha ocurrido exactamente. Jacob apareció hace una hora por aquí totalmente borracho y me dijo que..." mi voz se quebró al mismo tiempo que sentía las lágrimas acudir a mis ojos.

Estaba harta de sentirme tan triste y destrozada demostrando mi debilidad a todo el mundo, haciendo que sintieran lástima por mí. Pero no encontraba fuerzas a pesar de que lo había intentado, cualquier cosa podía hacer que me derrumbara.

Durante un momento vi sorpresa y horror en los ojos de Jasper, pero fue tan breve que creí que me lo había imaginado. Se acercó más a mí y frotó mi brazo derecho.

"Shh, está bien" me tranquilizó y como siempre al instante me sentí un poco mejor.

No sabía que había de especial en Jasper pero en su presencia me sentía más tranquila, no sé si eran sus ojos saltones o su sonrisa, pero funcionaba.

"No tienes por qué contármelo" continuó "Sé lo difícil que ha sido para ti, no me puedo imaginar todo por lo que has tenido que pasar. Eres muy fuerte Bella"

Sonreí con amargura, yo no me sentía de aquella manera.

"Está muy bebido" continué mucho más tranquila "Ni siquiera estoy segura de que sepa de que habla, estaba diciendo unas cosas que no tenían sentido, al menos no para mí. Y tampoco puede tenerse en pie. Por eso te he pedido que vengas, ¿puedes llevarlo tú a casa?"

"Claro" y parecía no estar molesto por aquello, cualquier otro se habría enfadado "Pero, ¿tú estás bien? ¿Quieres que te lleve a ti también a casa?"

"No Jasper, estoy bien, prefiero trabajar un poco más" le señalé el pasillo "Jacob está allí"

Caminamos hasta allí en silencio. Recé para que Jacob estuviera mejor y no siguiera con aquella estúpida conversación, pero estaba segura de que querría volver a hablar de ello una y otra vez, Jacob era muy persistente cuando se lo proponía.

Al entrar en el despacho vimos que él aún continuaba sentado en su silla pero ahora tenía la cabeza apoyada en la mesa al igual que sus brazos que la rodeaban, parecía que se había quedado dormido en esa posición tan incómoda.

"Jake" susurré mientras le tocaba delicadamente uno de sus brazos para despertarlo "Levántate es hora de irte"

Jacob levantó la cabeza y abrió los ojos, parecía algo desorientado y miró hacia los lados como buscando un punto de referencia. Pronto sus ojos se posaron en los míos y me sonrió levemente.

"Hola"

Pero luego sus ojos se fijaron en Jasper que se encontraba detrás de mí y pude ver por la expresión de su cara que estaba recordando todo lo que había ocurrido aquella noche. La tristeza había vuelto a su cara.

"Lo siento mucho" me dijo mientras cogía una de mis manos "Yo no quería que esto fuera así, solo quería..."

"Jake" le dije una vez más con mi tono firme "Escucha sé lo que querías, pero este no es le mejor momento para hablar de ello. Jasper te llevará a casa, tienes que descansar"

"Lo sé, solo es que quería hablar contigo"

Parecía realmente arrepentido por todo lo que había ocurrido, pero aún así yo seguía sin querer hablar con él, para una noche había sido suficiente. Y también para una vida.

"Jacob aún no estoy preparada" y tampoco creía que lo fuera a estar nunca "Creo que es demasiado pronto, cuando lo esté, hablaremos. Te lo prometo"

Jacob se levanto y al menos esta vez no perdió el equilibrio. Se acercó hasta mí y me pidió permiso con los ojos, yo asentí y me estrechó ente sus brazos. Sabía que aquella era otra de las maneras de él de pedirme perdón y durante un momento me dejé disfrutar con aquel contacto.

"Nos vemos Bella" susurró contra mi pelo.

"Nos vemos Jake"

Jasper le ayudó a salir de allí, pues aunque se encontraba mucho mejor aún le costaba caminar. Antes de salir Jasper giró su cabeza y me sonrió como intentando darme fuerzas, yo le devolví el gesto.

Regresé a la barra, apenas quedaba una hora para cerrar y había muy pocos clientes lo que era no era bueno para mí ya que así tendría tiempo para dar vueltas en mi cabeza a lo ocurrido. Intenté mantenerme lo más ocupada posible pero las palabras de Jacob regresaban a mi cabeza haciendo que el dolor de mi estómago regresara aunque de manera mucho más atenuada.

Quería que esa noche terminara ya pero también sabía que en cuanto llegara a casa y me acostara en la cama no podría pegar ojo, que los recuerdos seguirían atormentándome como ya había ocurrido otras noches.

Odiaba no poder escapar de todos aquello recuerdos: Jake, el verano y ahora también Edward.

¿Por qué tenía esa manía de presentarse sin avisar? Había aparecido en el peor momento posible. Sin duda ahora estaría pensando que yo tenía algún problema mental y jamás querría volver a verme.

Una parte de mí se sentía aliviada por eso, porque aquel chico me volvía literalmente loca; en su presencia perdía toda capacidad de razonar y mis neuronas parecían huir en cuanto él aparecía. Además me hacía sentir cosas que no había experimentado nunca y no sabía como sentirme al respecto. Todo aquello me asustaba mucho.

Pero por otro lado quería aprovechar todo el tiempo que pudiera pasar junto a él porque me hacía sentir bien y sentirme bien conmigo misma cosa que no ocurría mucho en los últimos meses. Me hacía sentir que yo importaba, por estúpido que aquello pudiera parecer ya que apenas le conocía y él a mí tampoco.

Además el sexo con él había sido estupendo y estaba segura de que podría ser aún mejor y después de como habían ido las cosas con Jacob quería seguir disfrutando de ello, no sabía que se pudiera sentir de aquella manera, que mi cuerpo pudiera responder de esa forma. Y quería seguir disfrutándolo, descubriéndome.

Jane y Alec se marcharon a las doce en punto después de limpiar todo. Fue entonces cuando cogí un taburete para sentarme en la barra y hacer las cuentas de la noche. No es que aquello fuera muy divertido pero mantendría mi cabeza ocupada y estaba desesperada por eso.

"Ey"

Durante unos segundos me quedé paralizada en la silla. Sin aliento y sin atreverme a levantar la cabeza. ¿Cómo había sido tan estúpida? Había olvidado cerrar la puerta después de que Alec y Jane se fueran y era bastante peligroso, Hell's Kitchen no era el barrio más seguro de Nueva York y si veían que estaba sola podría haber problemas, como robarme o violarme.

Y no estaba exagerando, no hacía muchos meses le había pasado a una chica que trabaja en una tienda al final de la calle.

Intenté mantener la calma todo lo que pude, mostrar inseguridad y miedo era lo peor que podría hacer.

"Está cerrado" dije sin alejar la mirada de la libreta de cuentas que tenía entre mis manos, intenté sonar despreocupada y firme a pesar de que sentía que todo mi cuerpo temblaba.

Sabía que no muy lejos de donde me encontraba Aro guardaba un bate de béisbol, pero temía que no me diera tiempo a llegar hasta él, o que el tipo tuviera un arma. Quizás mi mente estaba yendo demasiado rápido pero las cosas habían ido tan mal aquella noche que no me extrañaba que fueran peor.

"Espero que para mí no"

Suspiré aliviada porque conocía aquella voz, no era la de un ladrón o un violador. Pero al instante volví a ponerme tensa. ¿Qué hacía Edward aquí? ¿Por qué había vuelto? ¿Por qué esa maldita noche no terminaba de una vez? Estaba agotada.

Me atreví entonces a levantar la vista para mirarle. Estaba parado enfrente de la puerta que había cerrado tras de sí y me estaba observando directamente, prácticamente sin pestañear. Podía decir que él también estaba tenso, y ¿enfadado?

Su mirada era dura y sus labios tan solo una línea recta.

Yo estaba totalmente perdida, no sabía que era lo que tenía o debía decir, pero por suerte él habló primero.

"Tenemos que hablar"

El terror volvió a paralizarme durante u momento, ¿hablar de qué? ¿de lo que había visto? ¿quería que le explicara lo que había ocurrido? Ni siquiera podía hablar de ello con mis mejores amigos.

"Eh... tengo que terminar esto" le dije mientras señalaba la libreta.

Los dos nos quedamos allí parados tan solo mirándonos. Y un montón de sensaciones me inundaron: por un lado quería que se fuera, no quería soportar más cosas esa noche, pero aún así él siempre me hacía sentir bien de una manera que no entendía y lo necesitaba en ese momento.

"Toma" le pasé el mando a distancia del televisor. "Pon lo que quieras. Esto aún me llevará un rato"

"Gracias" me contestó secamente mientras cogía el objeto que le tendía y en ese momento estuve completamente segura de que estaba enfadado.

"¿Quieres tomar algo?" le pregunté con mi mejor sonrisa.

"Una cerveza"

Cuando le pasé la botella Edward se sentó en una de las mesas y puso en la tele un episodio repetido de CSI. Yo centré toda mi atención en las cuentas, a pesar de que me quedaba poco para terminar alargué aquello todo lo que pude, hice los cálculos cinco veces a pesar de que ya las dos primeras estaban bien.

A pesar de que lo intentara no lograba prepararme para enfrentarme a Edward. Era demasiado desconcertante ya que no sabía lo que pensaba ni lo que quería, así que yo no sabía como actuar.

Cuando terminé miré a Edward, parecía muy interesado en el aquel capítulo, así que disimuladamente cogí un vaso de chupito y lo llené de tequila, esperaba que calmara mis nervios que prácticamente me hacían temblar.

"Edward" le llamé cuando terminé de recoger.

Él se dio la vuelta y volvió a mirarme con la misma dureza que antes. Se levantó y se sentó enfrente de donde me encontraba.

"¿Qué coño pasó antes?" casi escupió sus palabras.

"¿No has tenido suficiente drama por esta noche?" le pregunté con una mueca en mi cara. ¿Tan difícil era dejar correr aquel asunto?

Edward sacudió lentamente su cabeza "¿Qué pasó?" su mandíbula estaba tensa.

"Mira Edward, sé que todo lo que ocurrió antes era demasiado raro. Estoy segura de nunca has visto a nadie ponerse así. De hecho, si yo hubiera sido tú hubiera salido corriendo. Pero..." mi voz se volvió a quebrar y luché con todas mis fuerzas para contenerme "Es solo que es muy difícil hablar de ello"

Intenté sonreír pero lo único que debió aparecer en mi cara fue una sonrisa triste.

El rostro de Edward se relajó ligeramente y yo me tranquilicé, ya no parecía tan enfadado como antes y al menos parecía que había logrado evitar hablar de ese tema.

"Te he traído algo" metió la mano en uno de los bolsillos de sus vaqueros y sacó una chocolatina, de la misma marca que la que no había podido comerme cuando apareció Jacob.

La cogí y me quedé mirándola durante unos segundos. Eso tenía que significar algo, era todo un detalle, se había fijando en algo tan pequeño y que parecía no tener importancia, pero no era así, la tenía. Era algo que yo quería. Seguía sin saber que significaba eso.

"Gracias" mi voz era apenas un murmullo.

"Pensé que te gustaría" me dedicó esa encantadora media sonrisa "Tienes que comer, estás muy flacucha"

No pude evitar sonreír, parecía que realmente se preocupaba por mí.

"¿Qué pasa? ¿No te gusto?" fingí estar ofendida.

Sus ojos se oscurecieron y su sonrisa se curvó "Bella..."

Abrí la chocolatina y me la llevé lentamente a la boca. Quizá era el momento de jugar un poco con él. Primero saboreé el chocolate que recubría la almendra y le di un pequeño mordisco. Los ojos de Edward brillaron durante un instante.

Aquella era la mejor chocolatina que había comido en mi vida, la mirada de Edward no tenía precio.

Cuando le dí el último mordisco y limpié con mi lengua los restos de chocolate de mis dedos él emitió un pequeño gemido y aquello me encendió inmediatamente.

"No vuelvas a hacer eso" me dijo después de unos segundos con voz profunda.

"¿El qué? ¿Comerme una chocolatina?" pregunté confundida.

"Alejarme de ti de esa manera" su rostro volvió a tensarse "¿Por qué lo hiciste?"

¿Por qué tenía que volver al mismo tema? ¿Por qué simplemente no podíamos pasar un buen rato? Salí de la barra y cogí las llaves del bar, todavía no había cerrado la puerta y era un milagro que alguien no hubiera intentado entrar. Cuando terminé me acerqué a donde estaba Edward, quería estar cerca de él, sin la barra por medio, aunque siguiera enfadado o molesto conmigo.

Me miró con gesto interrogante, esperando que le contestara.

"¿No puedes simplemente dejarlo pasar?"

"No, quiero algunas respuestas" me contestó más serio todavía y clavando sus ojos verdes en los míos.

"¿Por qué?" le pregunté una vez más, no podía estar más desconcertada.

"Porque quiero entenderte, conocerte"

Di un pasos hacía atrás instintivamente, como si aquellas palabras me hubieran empujado.

"Edward, no tienes que hacer esto"

Se levantó del taburete y acortó la distancia que nos separaba, pero sin llegar a tocarme.

"¿Hacer el qué?"

"Esto" mi voz subió una octava más de lo normal, mostrando mi irritación "Pretender que te preocupas por mí, como si quisieras se mi amigo o algo por el estilo"

"Eso no es..."

Pero no le dejé que terminara.

"No tienes que hacer esto para follarme que es para lo que has venido"

Mi tono era calmado, no estaba enfadada solo quería dejar las cosas claras. Aún así me acerqué aún más a él, podía sentir su calor, respirar su aroma y se sentía muy bien.

"Está todo bien, ya lo hemos hecho y quiero volver a hacerlo. No tienes porque fingir cosas que no son"

Me fijé en sus manos que ahora había cerrado con fuerza, su mandíbula se tensó más y sus ojos volvieron a oscurecerse, parecía más enfadado que antes y aunque daba un poco de miedo me resultaba de lo más atractivo.

Después de unos segundos se acercó más aún cogiéndome firmemente con las dos manos por la cintura. Aquel contacto me hizo temblar de anticipación.

"¿Es eso lo que quieres Isabella?"

Y a pesar de que estaba perdida en sus ojos no se me escapó que volvió a llamarme por mi nombre completo.

"¿Qué te folle?"

Los ojos de Edward me estaban taladrando en ese momento y casi podía oír como sus dientes rechinaban detrás de su boca totalmente cerrada. Y seguía sin saber por qué aquello me resultaba tan terriblemente excitante.

Tiró más de mí contra él y pude sentir su erección contra mí, estaba igual de excitado que yo, lo que hizo que me lanzara.

"Sí"

En menos de un segundo su boca estaba sobre la mía, sus cálidos labios atraparon mi labio inferior y lo mordió ligeramente lo que me hizo gemir. Metió la lengua en mi boca y la movió con fuerza y rapidez, devorándome.

Cuando rompió el beso le miré a los ojos y vi que continuaba enfadado, aunque de alguna manera mucho más relajado.

No entendía lo que estaba ocurriendo, no sabía lo que Edward esperaba de mí pero eso tenía que esperar, en ese momento lo deseaba tanto.

"Date la vuelta" me ordenó.

Hice lo que me dijo, sabía lo que quería. Me apoyé sobre la barra con mis brazos y me agarré a ella mientras me inclinaba.

Era del todo inadecuado tener sexo en el trabajo, si Aro aparecía por ahí por casualidad me moriría, pero era improbable y no había nada que necesitara más que sentir a Edward. Esa era la palabra clave: necesidad.

Sus manos se posaron en mis caderas y descendieron los costados en una caricia que me hizo temblar, sus manos eran fuertes y firmes y me hacían sentir que haría todo lo que él quisiera.

Sus manos alcanzaron mis muslos y volvió a subirlas aunque estaba vez subiendo también la minúscula falda de mi uniforme.

"Separa las piernas" su voz era igual de dura, pero ahora también ronca por el deseo.

Cogió la cinturilla de mis braguitas y comenzó a bajármelas sin dificultad, levanté mis piernas y las alejé de mí.

Siempre me había sentido muy insegura con respecto a mi cuerpo, no es que tuviera ningún complejo, bueno, al menos hasta el principio del verano, era la sensación de mostrarme tal y como era, pero ahora no me importaba, lo único que quería era volver a sentir sus manos en mí.

Acarició mis nalgas y descendió ligeramente por mis muslos hasta que llevó una de sus manos hasta mi clítoris. Comenzó a masajearlo lentamente enviando pequeñas descargas por mi cuerpo.

"Bella..." me susurró en la oreja después de morder mi lóbulo "Dime, ¿por qué lo hiciste?"

No creía que fuera capaz de responder entre todos los gemidos que me estaba provocando.

"¿Qué?" fue lo único que logré articular.

"¿Por qué me echaste?"

Había aumentado el ritmo de su caricia y ahora había introducido un dedo dentro de mí.

Estaba a punto.

Pero el ritmo de Edward se redujo y entonces comprendí que era lo que estaba pasando. Él quería respuestas y no dejaría que me corriera hasta le diera algunas. Era su manera de mostrarme lo frustrante que era que no le contara nada.

"No quería que me vieras así"

Sus movimientos volvieron a ser igual de rápidos y añadió otro dedo, sentí como explotaba dentro de mí y como mi cuerpo se sacudía ante eso.

Noté como Edward se separaba de mí y anhelé terriblemente sus contactó. Oí como se colocaba un condón y me penetró con tanta fuerza que prácticamente me hizo daño.

"Ahh" grité.

Edward se paró y me sujetó por la caderas, apretándome contra él, podía sentir como me llenaba completamente.

Inició de nuevo sus movimientos, lentamente pero llegando hasta lo más profundo de mí, era casi doloroso pero sentí como se formaba de nuevo ese nudo en mi vientre.

"¿Por que no querías que te viera así?" volvió a preguntar ahora con la voz entrecortada.

Estaba tan cerca y lo necesitaba tanto... Si ese era el precio que tenía que pagar no me importaba.

"Porque no quería que me vieras como realmente soy"

Aceleró el ritmo y el orgasmo más poderoso recorrió todo mi cuerpo dejándome sin fuerzas , pero Edward no se detuvo.

Estaba tan sensible que no cría que fuera aguantar. Los nudillos de mis manos estaban blancos por agarrarme con tanta fuerza a la barra. Nunca había sentido nada parecido.

"¿Cómo eres Bella?" dijo entre jadeos cada vez más profundos.

"Débil" no podía aguantar aquello más "Cobarde" lágrimas calientes se deslizaron por mis mejillas.

Edward aceleró otra vez sus embestidas ya prácticamente descontroladas.

"Edward... no puedo más" le supliqué.

"Vamos nena" su respiración era trabajosa "No eres débil, eres fuerte, puedes soportar esto. Solo déjate llevar"

Y aunque no lo creía posible volví a correrme y me pareció que todo el aire abandonaba mis pulmones. Edward también llegó en ese momento con un grito sordo.

Pensé que me caería pero Edward me sujetó y me empujó contra su pecho. Mientras nuestras respiraciones se calmaban me sostuvo en su regazo y me acarició el pelo

"Siento todo esto" me dijo después de apartar un mechó de pelo de mi cara y besarme en la frente.

"¿El qué?"

"Haberte obligado a contarme algo que no querías"

Negué con la cabeza. En ese momento me sentía tan bien entre sus brazos, disfrutando de sus caricias. Además decir aquellas cosas había resultado de alguna manera liberador.

"No importa"

No decía ninguna mentira, Edward me había visto tal y como era y a pesar de todo aquello había vuelto.

"Deberíamos irnos"

Asentí e hice un amago de irme de su lado, pero él me detuvo y tomó mi cara entre sus manos para besarme lentamente, como si me saboreara.

Recogimos tan rápido como pudimos y después de que yo hiciera todas las comprobaciones salimos a la calle.

Edward me rodeó con sus brazos y yo me refugié en ellos, necesitaba sentirle, de la manera que fuera.

"¿Vienes conmigo?"

Me sonrió y yo me derretí, había estado muy serio la mayor parte de la noche y sin duda lo prefería de buen humor, aunque enfadado también me parecía tremendamente atractivo.

"Quiero tenerte en mi cama" me susurró de manera seductora "Follarte como te mereces"

Me sonrojé al instante, aún no me encontraba muy cómoda al hablar del sexo abiertamente. Era como una especie de reprimida sexual. Él notó mi sonrojo y sonrió más profundamente.

"No puedo" contesté "Tengo que terminar un maldito artículo y casi estoy fuera de plazo. Lo siento"

Y de verdad lo hacía.

"Realmente eres muy difícil"

Parecía decepcionado pero no enfadado. Estaba de buen humor y no quería estropearlo.

"No deberías decir eso cuando hace cinco minutos estabas haciéndome esas cosas"

Edward rió "Y me encantaría hacerte otras muchas. Quiero tenerte de todas las maneras posibles"

Aquella frase me dejó algo descolocada pero no quise pensar en ello, solo quería disfrutar de la compañía de Edward, ya tendría mucho tiempo para diseccionar cada una de sus palabras.

Un taxi se paró a nuestro lado y noté como Edward se reía por lo bajo detrás de mi mientras yo abría la puerta.

Me giré y le miré con una ceja levantada.

"Me moría por ver esto otra vez"

Sin duda se refería a mis patéticas entradas en los taxis. Yo también estaba de buen humor así que decidí darle lo que quería. Agarré la falda y me dejé caer en el asiento. Oí como su sonrisa se intensificó.

En cuanto él se metió en el taxi y dio mi dirección sus manos y sus labios me buscaron. Parecía necesitarme tanto físicamente como yo a él.

No paramos de besarnos durante lo que a mi me pareció el trayecto en taxi más corto de mi vida.

Quería quedarme con él, pero no debía, sabía que esa noche sería especialmente mala.

"Nos veremos pronto, estarás en mi cama antes de lo que piensas"

Asentí cuando ya esta fuera del taxi.

Una última vez.

Me di la vuelta cuando el coche arrancó. No podía creerme que aquella noche tan horrible hubiera terminado de aquella manera.

Cuando abrí la puerta del piso me di cuenta de que estaba sonriendo.