Los diálogos o narración en cursiva pertenecen a sucesos pasados. Si están separados por líneas horizontales, ocurrieron en diferente tiempo.
Goten colocó una copa de helado frente a Golan y el niño sonrió como si no hubiera un mañana. Atacó el postre con una cuchara y la llevó directo a su boca para disfrutar del agradable sabor que tanto le gustaba. El chico tomó asiento a un lado de su hijo y le dedicó una mirada de nostalgia, mientras jugaba con la cuchara que había tomado antes, sin embargo, el postre era lo que menos le importaba en esos momentos.
ꟷPapá, tu helado se va a derretir ꟷinformó el pequeño.
ꟷ¿Ah? ꟷpronunció Goten, saliendo de su nube de pensamientosꟷ. Sí, tienes razón ꟷafirmó, intentando disimular su enorme pena.
ꟷEstás loca ꟷenunció Goten luego de escuchar el argumento de la absurda venganza de Vhania.
ꟷDi lo que quieras, pero me llevaré a mi hijo conmigo ꟷratificó una vez más el objetivo de su regreso.
ꟷNo puedes hacer eso ꟷrefutó el chico, sin dejar de fruncir el entrecejoꟷ. Tú podrás decir lo que se te venga en gana, pero, como su padre, tengo derechos sobre él ꟷrebatió, sabiendo a la perfección lo que estaba diciendoꟷ, y uno de ellos es reconocerlo y convivir con él ꟷagregóꟷ. No quiero discutir más, sólo quiero que arreglemos las cosas y Golan no salga lastimado de todo esto ꟷañadió, tratando de calmar la situaciónꟷ. Podemos llegar a un acuerdo legal sin necesidad de hacer más grande el problema.
La mujer alzó una ceja y chasqueó su lengua. Sabía que había dado en el punto exacto para herir el orgullo de Goten y arrebatar a Golan de su lado sería algo fatal para él.
ꟷPodrás tener la justicia de tu lado, Goten ꟷobjetóꟷ. Pero hasta yo sé que una madre siempre lleva las de ganar ꟷalegó con superioridadꟷ, y más si argumento y muestro pruebas sobre la vida que has llevado en los últimos años ꟷamenazó, sonriendo sínicamente.
Goten negó con un movimiento de cabeza y apretó sus puños con coraje. Sintió como si lo hubieran acorralado en una pequeña jaula, pues sabía que cualquier prueba que pudiera evidenciar su pasado podía hundirlo, aún cuando él jurara haber cambiado. Conocía a los jueces y sabía que algún acto reprobable como los vicios o la ociosidad eran factores que influían directamente en su veredicto.
ꟷ¿Estás triste? ꟷpreguntó Golan de repente.
ꟷ¿Hmm? ꟷGoten alzó su cabeza y encontró al pequeño hurgando muy cerca de su rostro.
ꟷNo quisiste helado de chocolate y cuando alguien no quiere chocolate es porque tiene algo malo ꟷarticuló con total inocencia.
La lógica infantil era simplemente curiosa y grandiosa. Por supuesto que Goten estaba afligido y preocupado por algo, pero no quería que el pequeño sospechara más de la cuenta, pues, después de todo, terminaría por enterarse por su propia boca lo que ocurría.
ꟷPara que veas que no soy tan mala como seguramente lo piensas, te dejaré que Golan pase este día contigo para que te despidas de él ꟷpronunció, haciendo a un lado la indiferencia que sentía por el chico.
ꟷ¿Y después de eso, qué? ꟷGoten preguntó resignadoꟷ. ¿Te irás y no volveré a saber de ustedes? Porque eso no pienso permitirlo ꟷel nudo que ya se situaba en su garganta se tensó, en espera de una respuesta.
ꟷEstoy bien, Golan ꟷGoten sonrió y llevó a su boca una cucharada del helado de chocolate derretido para que el niño no se preocupara.
ꟷ¡Qué bien! ꟷexclamó el pequeño luego de confirmar que su padre no se encontraba malꟷ. ¿Cuándo termines podremos terminar el entrenamiento? ꟷpreguntó emocionado de poder concretar su lección del díaꟷ. Quiero que mi mamá vea que soy muy fuerte ꟷagregó, creyendo que la mujer aún se encontraba por allí y que ella estaba de acuerdo con lo que había aprendido.
ꟷCreo que lo dejaremos para otro día, Golan ꟷsugirió tragando saliva y, de inmediato, se percató de la cara de confusión del pequeñoꟷ. Estoy algo cansado, lo siento ꟷexcusóꟷ. Pero… ¿qué te parece si vemos una película? ꟷagregó, intentado que el pequeño olvidara la idea del entrenamiento.
ꟷ¡Sí! ꟷGolan aceptó, dando un salto que lo llevó a tocar el techo de la casaꟷ. ¿Podemos ver una de terror? ꟷpreguntó ilusionado, a pesar de que su padre no se lo permitía debido al contenido de esa clase de filmes.
ꟷLa que tu elijas está bien ꟷGoten aceptó, sin poner objeciones.
Sin más, el pequeño salió disparado hacia la televisión para buscar en la plataforma de películas la que más le interesara. Sería la última oportunidad que tendría para pasar un momento así con su hijo; al menos por un tiempo. No tenía idea de lo que iba a ocurrir después de que Vhania se llevara a su hijo, pero de lo que sí estaba seguro era de que él iba a sufrir, tal como la demente se lo había afirmado.
Debía encontrar una forma razonable de hablar y llegar a un acuerdo con Vhania. No estaba dispuesto a perder a su pequeño, no después de que él había sido el rayo de luz que había llegado a iluminar su vida en un momento tan crítico. Golan significaba una de sus razones para seguir siendo mejor que el día anterior; él lo inspiraba, le recordaba la chispa infantil que había perdido en la transición a su adolescencia y adultez. Su hijo era un apoyo que ni siquiera Pares podía darle; era el que había llenado un vacío que sólo un hijo era capaz de ocupar, pues su amor lo había hecho entregarse y comprometerse para ser el padre que siempre deseó tener.
ꟷ¡Papá, quiero ver esta película! ꟷel pequeño irrumpió en los pensamientos de Goten, llevándolo a mirarloꟷ. Se llama 'La casa de los monstruos' ꟷinformó con una sonrisa.
ꟷEn seguida voy, Golan ꟷseñaló y luego dejó salir un sepulcral suspiro.
No iba a ser nada fácil despedirse de Golan. Aunque al principio de la travesía que lo había hecho vivir y él se había negado a hacerse cargo del niño, se había llevado una tremenda sorpresa al descubrir que la etapa de la paternidad no era tan mala como la pintaba; hasta se atrevía a afirmar que su hijo le había dado más lecciones y experiencias que cualquier aventura de su pasado, pues siempre tenía un punto de vista distinto, creativo e inocente que compartir con él.
No tenía duda de que Vhania era una bruja malvada como la de esos cuentos que a Golan tanto le gustaban escuchar antes de ir a dormir. A la mujer no le importaban los sentimientos de su hijo, sólo estaba viendo la situación por el lado de concretar la venganza que había maquinado mucho tiempo atrás, y no por el de proteger la integridad del pequeño.
ꟷOye, papá ꟷGolan tomó asiento en el sofá frente a la televisiónꟷ, ¿y mi mamá? ꟷpreguntó curioso.
Goten quedó pasmado ante el cuestionamiento de su hijo y sólo se limitó a relamer sus labios, pensando en una respuesta para contestar.
Cuando regresó a casa, no había dado ninguna explicación a Golan, sólo había argumentado haber terminado la charla con Vhania y, de inmediato, le había ofrecido al pequeño comer un poco del helado de la noche anterior, ya que sabría que eso los distraería un poco a ambos, sin embargo, él no lo había conseguido, pero había pensado que el niño había olvidado por unos instantes a la terrible mujer que parecía no tener corazón.
ꟷTuvo que irse ꟷrespondióꟷ. Mañana vendrá nuevamente ꟷpronunció a penas, sin ahondar en detalles.
Además de lidiar con su pena, seguramente tendría que responder las interrogantes de su hijo acerca de su ingrata madre. La raíz del meollo estaba en que la mujer se había empeñado en cumplir con un estúpido escarmiento que la vida ya se había ocupado de darle, sin necesidad de que ella se hubiera aparecido. El karma o las fuerzas del destino ya lo habían sorprendido en más de una ocasión con la llegada de Golan y, ahora, con la de Vhania, se estaba repitiendo la historia.
Aún podía recordar cuando el pequeño tocó a su puerta y lo abrazó con tanta intensidad que lo hizo sentir temeroso por la extraña estrechez que había sentido; recordaba el miedo que había provocado escuchar que aquel niño de cabello alborotado lo había llamado 'papá'; había sido todo un volcán de sensaciones que, en un inicio, no había sabido manejar y había terminado explotando, deseando que su hijo fuera a parar hasta un orfanato, con el afán de no enfrentar su realidad.
Pero cuando comprendió que la inoportuna aparición de Golan se había tratado de una prueba para reivindicar su camino, aceptó su misión como un padre soltero que debía comenzar a construir desde cero una relación estrecha y cariñosa con su hijo, pero, sobre todo, había aceptado que las cosas no eran nada fáciles, que para triunfar primero debía caer, levantarse y seguir con las heridas, las cuales irían sanando; y así había sido.
Estaba consciente de que Vhania tenía que regresar algún día y, cuando lo hizo, se había guardado una sarta de ofensas que había deseado espetarle en la cara. Los chantajes y amenazas de la mujer lo habían dejado atónito y no podía parar de pensar en su locura; ¿hasta dónde podía llegar el grado de maldad de una persona? Luego de conocerla a ella, sabía que no había un límite.
Sinceramente, no estaba preparado para despedirse de Golan, de hecho, jamás imaginó que se daría en aquellas circunstancias, bajo el amedrentamiento de la resentida de su madre.
ꟷPapá… ꟷGolan sostenía a su padre por el brazo, mientras escondía parte de su rostro detrás de éste.
ꟷ¿Qué pasa, Golan? ꟷGoten observó al pequeño, quien tenía el rostro lleno de dudas.
ꟷ¿Los monstruos existen? ꟷcuestionó temeroso, luego de acabar de ver la película que él mismo había escogido.
La intriga de Golan también lo había asaltado, haciéndolo reflexionar. Claro que los monstruos existían; tal vez no eran como la televisión y el cine los reflejaban, pero eran mucho peor; caminaban a la par con las demás personas por las calles, disfrazadas de corderos. Los monstruos de la vida real no atacaban por la espalda, lo hacían de frente para que el daño fuera certero, para que su víctima pudiera contemplar la cara de satisfacción que les provocaba hacerlos sufrir; tal como Vhania lo buscaba con él.
ꟷSólo existen en nuestra imaginación cuando tenemos miedo ꟷexplicó Goten, buscando desvanecer la idea de su hijoꟷ. Si eres fuerte y valiente, no habrá monstruos en ninguna parte ꟷsonrió, revolviendo el cabello de su pequeño, quien rio juguetonamente.
Si alguien le hubiera dicho aquellas palabras hubiera pensado que era la ridiculez más grande que podía escuchar; pero no lo era para un niño que veía a su padre como un superhéroe, y esa era la magia de la infancia, la que anteponía los sueños e ilusiones sobre todas las cosas, la que hacía creer que los monstruos podían desaparecer si se era lo suficientemente valeroso como para luchar contra ellos.
Una vez resuelta su duda, Goten le informó al pequeño que había llegado la hora de tomar una ducha, por lo que Golan se puso de pie para ir directo al baño de su habitación. El chico sabía que, en menos de lo esperado, el niño gritaría su nombre para que lo ayudase a enjabonar su espalda y retirar perfectamente la espuma de su cabello, por lo que él también se dirigió al mismo lugar, atento a su llamado.
Esas pequeñas cosas que se habían integrado a su rutina diaria, convirtiéndose en acciones que, en cierto punto llegaron a la monotonía, hoy eran una despedida para él. No habría más entrenamientos, más helado, más películas o inspecciones a la hora del baño; no habría más momentos ocurrentes en los que Golan hiciera preguntas indiscretas o afirmaciones absurdas que lo hicieran reír. Se había acostumbrado tanto a la presencia de su hijo que el golpe de su separación sería duro.
Goten arremangó su camisa y entró al baño para ayudar a Golan, a quien siempre encontraba intentando rascar su espalda, pero, simplemente, no lo lograba. Cuando la ducha terminó, el chico envolvió al pequeño en una toalla y lo cargó para depositarlo en su cama; tomó ropa interior de su armario y se la tendió para que se la colocara, lo cual hizo con entusiasmo, presumiendo no equivocarse de hacerlo al revés como usualmente pasaba.
La noche estaba cada vez más cerca y eso significaba que la mañana también lo estaba. Seguramente, Vhania llegaría a primera hora y no habría 'pero' que valiera para evitar que se llevara a su hijo. No quería que las cosas se dieran por la fuerza; no iba a obligarla a declinar su decisión, ya que estaría recurriendo a las mismas artimañas violentas que ella había usado. Además, consideraba importante hablar con Golan respecto a la situación, pues necesitaba que estuviera enterado, al menos, de lo que iba a ocurrir en cuanto su madre volviera a aparecer.
ꟷGolan…
La voz de Goten atrapó la atención del niño, quien terminaba de ponerse un par de calcetines. El niño sacudió sus pies, sonriendo a su padre por lo que acababa de hacer, consiguiendo que el hombre no dejara de repartir inevitables sonrisas.
ꟷ¿Qué pasa, papá? ꟷrespondió, sin dejar de patalear.
ꟷVen ꟷindicó, tomando asiento en su cama, mientras palmeaba el lugar justo al lado de él, buscando que el pequeño se situara allíꟷ. Quiero decirte algo.
ꟷ¿Qué me quieres decir? ꟷpreguntó presuroso.
ꟷUn par de cosas que necesitas saber ꟷagregó, adentrándose sutilmente a la realidad.
ꟷEl señor Fukota dice que debemos saber muchas cosas para ser inteligentes ꟷañadió, citando las palabras que su tutor solía darle como una motivación.
ꟷPues… el señor Fukota tiene razón ꟷGoten se encogió de hombros, reconociendo que no había nada de malo con su enunciadoꟷ, pero yo quiero hablar contigo sobre tu mamá, tú y yo ꟷaclaró, dejando un poco de lado lo que le había dicho.
ꟷ¿Hmm? ꟷGolan alzó una ceja, confundido.
Si quería que Golan no malinterpretara las cosas, Goten debía explicar la situación con calma, aún cuando Vhania fuera a hacerlo, tomando en cuenta que la mujer nunca se había expresado negativamente de él frente al niño.
ꟷHace rato… tu mamá y yo estuvimos hablando de ti ꟷcomenzó y mordió su labio inferior, pensando en las palabras adecuadas para usarꟷ. Me dijo que hizo un viaje muy largo, ¿te acuerdas que tú me dijiste lo mismo? ꟷdenotó, recordando la razón por la que el niño argumentó haberlo buscado.
ꟷSí ꟷasintió el pequeño.
ꟷPues… como su viaje ya terminó y ella ya regresó, creo que tendrás que volver con ella ꟷseñaló, intentando ser cauteloso.
ꟷ¿Volver? ꟷGolan frunció ligeramente el entrecejo, señal de su incomprensión.
La parte difícil se había anticipado, dejando a Goten en aprietos. ¿Cómo podía hacerle saber a Golan que su madre buscaba separarlos? No sería sano para ninguno de los dos, pero era algo que debían afrontar con la mejor cara y para eso debía quedar en los mejores términos con Vhania.
ꟷAntes vivías con tu mamá, ¿verdad? ꟷGoten tomó al niño y lo sentó en su regazo, poniendo su mejor sonrisa.
ꟷSí ꟷrespondió con regocijo, al sentir aquella cercanía con su padre.
ꟷBueno… pues ahora volverán a vivir juntos ꟷexplicó, manteniendo una sonrisa que quería quebrarseꟷ. Así como antes ꟷagregó, de igual forma.
Entonces, observó que algo en la mirada de Golan se apagó. Regresar a una vida que ya había dejado atrás significaba hacer un nuevo cambio, pero ¿qué era lo que eso implicaba?
ꟷ¿Por qué, papá? ꟷel pequeño parpadeó un par de veces, sin despegar la mirada de Goten.
Luchando para que las lágrimas no se derramaran de sus ojos, Goten palmeó ligeramente la espalda de su hijo. Golan necesitaba apoyo, pero él necesitaba fuerzas para dárselo; juntos habían construido un lazo que sólo ellos eran capaces de entender, la conexión que los unía, los juegos de miradas con los que delataban su complicidad, los gestos que intercambiaban en donde decían más de mil palabras y una larga lista de ademanes que sólo ambos conocían; por eso, ahora necesitaba que su vínculo se mantuviera tan sólido como habían logrado establecerlo para que consiguieran permanecer en calma.
ꟷGolan, ¿te acuerdas en qué trabajo? ꟷcuestionó Goten, abriéndose camino en la conversación.
ꟷ¡Eres un abogado! ꟷrespondió rápidamente, sintiendo orgullo por la profesión de su padre.
ꟷAsí es ꟷconfirmó Gotenꟷ. Y una de las cosas que hacen algunos abogados es cuidar a las familias, ¿sabes a lo que me refiero?
ꟷHmmm… ꟷel niño colocó su dedo índice en el mentón, pensando en su respuestaꟷ. No ꟷconfesó.
ꟷBueno, pues… cuando los papás tienen un hijo, pero no viven juntos ꟷargumentó, con paciencia, intentando que el niño comprendiera sus palabras, manejando la situación de manera que Golan la asimilaraꟷ, así como tu mamá y yo, el hijo tiene que ir a vivir con su mamá ꟷañadió.
ꟷ¿Y si dejas de ser abogado puedo vivir contigo?
La interrogante de Golan había asaltado a Goten de manera inesperada. Si las cosas pudieran arreglarse de aquella manera, todo sería fácil y los niños podrían elegir lo que ellos consideraran correcto; sin embargo, la vida real era más complicada e injusta.
ꟷMe gustaría que así fuera, Golan ꟷenunció, rechazando indirectamente la pregunta del pequeñoꟷ. Pero… aunque vivas con tu mamá en otro lugar, tu y yo podemos seguir viéndonos ꟷafirmó, dudando que eso fuera posible luego de su discusión con Vhania.
ꟷPero… ¿entonces ya no vamos a entrenar? ꟷGolan comenzaba a darse cuenta de lo que significaba no estar más con su padreꟷ. ¿Y tampoco vamos a ver películas juntos?
ꟷClaro que podemos seguirlo haciendo ꟷGoten seguía cuestionándose si eso era posibleꟷ, pero sólo cuando nos veamos.
ꟷ¿Y podemos vernos todos los días? ꟷcada pregunta hacía que Goten repensara sus respuestas.
ꟷNo lo creo ꟷel chico mordió su labio inferior y luego tragó salivaꟷ. Tal vez podamos hacerlo los fines de semana ꟷdijo, en un intento se sugerenciaꟷ. Ya lo hablaremos mañana con tu mamá ꟷpronunció, buscando dejar atrás esa conversación que seguiría escarbando más de lo debido si continuaban con ellaꟷ. Ahora, ¿qué te parece si me ayudas a preparar la cena? ꟷinvitó, poniéndose de pie, mientras cargaba al pequeño con él.
ꟷ¡Sí! ꟷaceptó, olvidando rápidamente lo que había hablado con su padreꟷ. ¿Podemos cenar hamburguesas? ꟷpropuso, anhelando una respuesta positiva al respecto.
ꟷPor supuesto que sí ꟷseñaló Goten sin objeciones.
No importaba lo que tuviera qué hacer con tal de cocinar las hamburguesas que Golan había propuesto; lo único que quería era complacerlo y que se llevara un buen sabor de boca de la estancia que había pasado en casa de los Son, que los recuerdos agradables trascendieran y siempre sonriera cuando pensara cuánto había pasado en compañía de su padre y sus abuelos.
Goten sabía que estaba siendo muy drástico, pero sentía que la partida de su hijo sería como una despedida definitiva; quería engañarse y creer que tendría la oportunidad de ver crecer de cerca a su hijo, pero temía que Vhania no fuera a permitirlo.
Golan sugirió a su padre buscar una receta de hamburguesas en Internet y, con ayuda de un video, reunieron todos los ingredientes necesarios para prepararlas. Milk no protestó al ver el desastre que había quedado en la cocina al terminar, al contrario, felicitó a su hijo y su nieto por lo deliciosa que había quedado la cena; Goku había hecho lo mismo y ambos chicos se sintieron orgullosos de su logro.
Finalmente, la hora de dormir había llegado. Goten no permitía que Golan estuviera despierto después de las 9:30 p.m., por lo que lo llevó a su habitación y lo arropó como usualmente lo hacía; depositó un beso de buenas noches en su frente y apagó la luz para salir del cuarto e ir a donde sus padres se encontraban.
Su cara revelaba todo lo que estaba en su interior se escondía. Estaba furioso, frustrado, lleno de cólera por no poder pensar claramente ante la terrible situación que tenía enfrente. Vhania iba conseguir salirse con la suya y nadie podría ayudarlo; sólo le quedaba ampararse bajo los deseos de la mujer.
ꟷEstá por demás mencionar que cuentas con todo nuestro apoyo, ¿cierto? ꟷexclamó Goku, colocando una mano encima del hombro de su afligido hijo.
ꟷGracias, papá ꟷrespondió, sin tener el valor de mirarlo.
Milk y Goku también se encontraban tristes. Se habían enterado que tenían un nieto y se habían encariñado demasiado con él; les había devuelto una alegría que habían creído haber perdido mucho tiempo atrás y, sin duda, la casa se sentiría como abandonada sin las risas y travesuras que el pequeño repartía por todo el hogar.
Goten observó la angustia en el rostro de sus padres y se disculpó con ellos para retirarse de la sala, sin embargo, no objetó hacia dónde se dirigía, pero intuyeron que buscaba encontrarse sólo, ya que salió por la puerta principal y Goku alcanzó a escuchar que su hijo alzó el vuelo con velocidad.
Mientras el viento golpeaba su cara, las lágrimas de Goten no se hicieron esperar, derramándose y perdiéndose en el aire. No podía creer que algo tan pequeño, algo que, al principio consideró insignificante, lo había hecho demasiado feliz. Golan era la razón por la que él se había hecho más fuerte emocionalmente, había cambiado su perspectiva sobre la vida y le había llenado el corazón. ¿Cómo iba a decirle adiós sin sentir que el alma se le salía del cuerpo?
Cuando pensó que estaba lo suficientemente lejos de casa, Goten tocó tierra y cayó sobre sus rodillas, golpeando el suelo con los puños. Jamás se había sentido tan débil, tan vacío, tan perdido; estaba consciente de que había cometido demasiados errores en su vida y haberse metido con Vhania había sido uno de ellos, pero Golan había nacido de ese arranque combinado con el alcohol y la pasión; ese niño había sido el producto de una de las tantas juergas de su adolescencia y él no tenía la culpa de tener unos padres tan irresponsables como los que se cargaba.
Goten pasó la noche en vela, encima de una gran montaña formada por piedras. Había permanecido inmóvil, pensando en el momento que no podía evitar y que cada vez estaba más latente. Sacudiendo sus ropas, se preparó para regresar a casa y, cuando arribó a su hogar, se encontró con su madre preparando el desayuno. No hizo falta cuestionarla para saber que su padre y el pequeño seguían dormidos, por lo que pasó de largo y fue a su habitación para corroborar que Golan aún se encontraba en la cama.
Por su parte, entró al baño y enjuagó su cara para quitarle el mal aspecto que tenía; sus ojos estaban hinchados y había ojeras instaladas debajo de ellos, su cabello estaba sucio y revuelto, además, parecía que lo había arrollado un camión, pues sus prendas estaban manchadas y arrugadas. No estaba dispuesto a ducharse en esos instantes; temía que Vhania llegara y tomara arbitrariamente a su hijo para sacarlo de allí, por lo que prefería esperar a enfrentar a la mujer, sin importar en la situación que se encontraba.
ꟷ¿Papá?
Sin esperarlo, la vocecilla de Golan se escuchó a sus espaldas. Se giró sobre sus talones y observó al niño adormilado, restregando uno de sus ojos mientras bostezaba. Quería guardar esa imagen en su mente para siempre, pero también quería que no fuera la última vez que pudiera contemplar esa escena.
Quería seguir viendo a su hijo crecer, quería que fuera un guerrero como todos los de su raza, quería que el tiempo se detuviera y poder recuperar todos esos años en los que no se había enterado de su existencia y, quería que cuando llegara el momento de madurar, no equivocara el camino, así como le había ocurrido a él.
ꟷBuenos días, Golan ꟷsaludó, Goten con una sonrisa.
El pequeño lo observó y, aún con el aturdimiento de sus horas de sueño, se percató de que algo no andaba bien con su padre.
ꟷPapá, ¿estás enfermo? ꟷpreguntó, diagnosticándolo con base en su apariencia.
ꟷEh… no ꟷGoten necesitaba una excusa inmediata para que Golan no se preocuparaꟷ, no dormí bien anoche ꟷargumentó.
ꟷPareces un zombie ꟷel pequeño rio entre dientes, burlándose de la fachada de su padre.
ꟷ¿Ah, sí? ꟷcuestionó, alzando una cejaꟷ. ¿Sabes qué hacen los zombies? ꟷle preguntó, poniéndolo en jaque.
ꟷHmmm… no ꟷrespondió con seriedad.
ꟷ¡Se comen el cerebro de los humanos! ꟷgritó, comenzando a perseguir al pequeño por toda la habitación.
Los gritos de Golan y los sonidos de Goten imitando aquellos personajes ficticios retumbaron por toda la pieza, haciendo de aquel episodio un último juego, sin saber que se trataba de eso, pues, lo que el chico tanto había querido evitar con todas sus fuerzas, inminentemente ocurrió.
Milk entró a la habitación sin tocar la puerta y se encontró con la escena que su hijo y su nieto estaban dando; ambos estaban felices, jugando como cualquier mañana de un fin de semana, pero al percatarse de la presencia de la mujer, todo se detuvo y Goten adivinó de lo que se trataba.
ꟷMamá… ꟷbalbuceó en voz baja, deteniendo su persecución.
Por el semblante de Milk, no hacían falta palabras para expresar lo que estaba pasando.
ꟷHijo… la mamá de Golan acaba de llegar ꟷinformó.
El pequeño se sorprendió al instante, sin embargo, no corrió a recibirla como había ocurrido el día anterior.
Goten asintió y sonrió a su madre. Debía actuar con normalidad si quería ver a Golan tranquilo, pues, su hijo no era nada tonto, sabía que algo lo estaba inquietando.
ꟷGracias, mamá ꟷpronunció con un nudo en la gargantaꟷ. ¿Podrías decirle que estamos con ella en un segundo?
ꟷClaro, hijo ꟷaceptó la mujer, devolviéndole una sonrisa a la fuerza.
Milk cerró la puerta cuando salió de la habitación. Goten giró su cuerpo para encarar a su hijo y lo encontró confuso y con incertidumbre en el rostro. Jamás había visto aquella en su pequeño, una preocupada y temerosa a la vez.
ꟷGolan ꟷGoten llamó serenamente al niñoꟷ. Tenemos que ir con tu mamá ꟷenunció de la misma manera.
El chiquillo no dijo nada, lo cual extrañó a Goten; ¿qué era lo que estaba ocurriendo con él? ¿No se suponía que se había alegrado por el regreso de su madre?
El padre tomó a su hijo de la mano y abandonaron el cuarto para dirigirse a la sala en donde se encontraba Vhania. La mujer estaba cruzada de brazos y movía uno de sus pies incesantemente a modo de desesperación, mientras miraba en dirección contraria a la que los dos hombres provenían, sin embargo, alguno de sus sentidos la alertó sobre sus presencias, mirándolos fijamente posicionarse frente a ella.
ꟷHola, Vhania ꟷsaludó Goten, tomando una bocanada de aire.
ꟷHola ꟷrespondió secamente al hombre, pero después se dirigió al pequeñoꟷ. Hola, Golan ꟷpronunció con obvia dulzuraꟷ, ¿cómo estás, mi amor?
ꟷHola, mamá ꟷcontestó, pareciendo poner una barrera entre ellos, lo cual fue percibido por Vhania.
ꟷ¿Sucede algo, Golan? ꟷcuestionó sin miramientos.
El niño no respondió y se escondió detrás de la pierna de su padre, lo cual hizo que la mujer frunciera el entrecejo, sospechando que Goten había hecho algo en su contra para que su hijo reaccionara de esa manera.
ꟷGolan, ¿estás bien? ꟷpreguntó Goten, arrodillándose para ponerse a la altura de su hijo.
El pequeño continuó enmudecido y negó con un movimiento de cabeza. Goten frunció ligeramente el entrecejo e ignoró a Vhania y su pesada mirada que parecía penetrarle la nuca; la madre de su hijo era lo que menos le importaba en esos momentos al ver que su pequeño se encontraba mal por alguna razón que desconocía.
ꟷ¿Qué te pasa, mi vida? ꟷinesperadamente, Vhania se colocó a un lado de Goten, ahora siendo ella quien lo ignorabaꟷ. Ya estoy aquí, no tienes por qué estar triste ꟷargumentó, creyendo que la actitud del niño se debía a haberla extrañadoꟷ, además, hoy vamos a regresar a casa juntos ꟷinformó, pensando que eso sería la solución para levantar su ánimo.
Entonces, sin poder evitarlo, Golan comenzó a sollozar y sus lágrimas no se hicieron esperar, desatando un llanto desgarrador que helaba la sangre de cualquiera. Vhania retrocedió por un instante, pero se plantó firmemente, buscando que su hijo se detuviera.
ꟷGolan, no tienes por qué llorar ꟷexplicó, sin saber el por qué lo hacíaꟷ. ¿No te pone feliz que ahora vas a vivir conmigo? ꟷpreguntó con altanería, como si eso fuese a surtir efecto en élꟷ. ¿No te acuerdas lo bonito que la pasábamos cuando jugábamos juntos?
La intención de Vhania era menospreciar a Goten sin decirlo abiertamente a Golan, pero sólo estaba logrando empeorar la situación, pues seguía llorando a grito abierto.
ꟷGolan, sabes que no me gusta hablarte de esta manera, pero necesito que dejes de llorar y de hacer berrinches ꟷmasculló entre dientes, comenzando a perder la corduraꟷ. Es hora de irnos, así que despídete de tu papá ꟷlo tomó de la mano y se puso de pie para impulsarlo, sin embargo, la fuerza del menor la sobrepasó al soltarse de ella y mandarla de nuevo al suelo, dejándola atónita.
Goten observó la escena y tratando de evitar que el niño hiciera algo que pusiera más furiosa a Vhania y tuviera consecuencias peores, tomó a Golan por los hombros y lo miró fijamente. Sus ojos estaban tristes y podía entender por qué; era normal que los pequeños externaran su coraje a través de llantos y rabietas al no poder encontrar las palabras exactas para expresar lo que sentían.
ꟷGolan, tranquilo ꟷpidió Goten con apacibilidad, evitando sonar igual que Vhaniaꟷ. No tenías qué hacer eso con tu madre ꟷreprendió, sin ser bruscoꟷ. ¿Recuerdas lo que hablamos anoche? ꟷpreguntó y sonrió disimuladamente al pequeño. Golan asintió y lo ayudó a limpiar las lágrimas que había en su rostroꟷ. Ahora vas a regresar a vivir con mamá, pero eso no significa que tú y yo no volveremos a vernos ꟷexplicó, mirando de reojo a Vhania.
Golan comenzó a hipar y sus labios temblaron.
ꟷPapi… ꟷbalbuceó el pequeño, sin saber qué más decir.
ꟷTranquilo… ꟷvolvió a pronunciar y Goten lo abrazóꟷ, no pasa nada ꟷseñaló, sin tomarle importancia a la mujer que estaba cerca de élꟷ. No tiene nada de malo que llores, pero… dime, ¿por qué lo estás haciendo? ꟷel hombre sobó la espalda de su hijo, intentando reconfortarlo.
Pero Golan continuó sollozando mientras se aferraba al cuello de su padre. Un hueco se instaló en el pecho de Goten cada que sentía al niño envolverlo con más fuerza, reconociendo que el pequeño estaba triste y lastimado.
ꟷNo me quiero ir ꟷmurmuró entre su llanto, al oído de su padre.
Y, sin poder contener todo lo que él también estaba acumulando en su interior, aquello desató las lágrimas de Goten, dejándose llevar por la corriente de sus sentimientos.
ꟷGolan… ꟷGoten tenía la voz enronquecida y quebrada a causa de su dolorꟷ. Eres un niño muy fuerte ꟷenunció, empujándolo ligeramente para que lo observaraꟷ, ¿te acuerdas cuando te dije que ibas a ser más fuerte que yo? Pues, ahora lo eres ꟷafirmóꟷ. Eres un guerrero Siayiajin ꟷrio por lo bajo, contagiando al niñoꟷ, y nunca olvides que nuestra raza siempre estará conectada por el corazón y el espíritu que nos hace ser más y más fuertes ꟷel hombre tocó el pecho del pequeño, señalando aquel órgano que había mencionadoꟷ. Y, aunque no estemos juntos, podrás sentirme cerca con sólo pensar en mí, así como yo lo haré contigo ꟷlimpió sus lágrimas y luego hizo lo mismo con las de Golanꟷ. Yo siempre seré tu papá y tú siempre serás mi hijo; eso nunca va a cambiar por más lejos que estemos ꟷdeclaró, volviendo a quebrar su vozꟷ. Nunca olvides que eres mi más grande orgullo ꟷrecalcó cada palabra para que pudiera sentir que era verdadꟷ. Te amo y nunca lo dudes ꟷobjetó los sentimientos a flor de pielꟷ, y cuando me necesites iré, si es necesario, hasta el fin del mundo para protegerte ꟷfinalizó, volviendo a abrazar al niño en el aire, permitiendo que los dos soltaran cuanto llanto desearan.
Golan no dejaba de hipar, pues su corta edad no había sido un impedimento para que comprendiera a la perfección las palabras que su padre le había dedicado. Con él había aprendido a ser más fuerte, más audaz, más responsable y, sobre todo, a ser un guerrero; él era un guerrero e iba a luchar para que Goten siguiera estando orgulloso de él.
ꟷYa es hora de irse ꟷseñaló Goten, eliminando las lágrimas del rostro de Golan con sus manosꟷ. Prométeme que vas a portarte bien y vas a hacer caso a su mamá ꟷpidió, mirándolo directamente a los ojos.
ꟷSí, papá ꟷpronunció aún consternado, pero con más calma que antes.
Goten asintió y besó la frente de su hijo sellando aquella despedida. Cuando dio medio vuelta para encarar a Vhania y despedirse de su hijo, su mirada se sorprendió al ver los ojos de la mujer, cargados de lágrimas. Aún cuando se había demostrado frívola e indiferente desde que ella había regresado, descubrió que algo en su interior se había removido y no sabía si había sido a causa de la tristeza de su hijo o al haberlo escuchado a él.
ꟷGoten… ꟷlo llamó de repente, sin lograr que su voz permaneciera firme.
Entonces, Vhania estiró sus brazos y Goten supo que debía entregar a Golan.
Espero sus opiniones respecto al capítulo.
¡Muchas gracias por leer!
