Fics de Naruto.

Hinata, el Ángel Guardián.

Capítulo Once: La Pequeña Princesa de Rosado.

Sakura no podía creer lo que su madre le había pedido, Sakura aceptaba mucha de las bromas de su madre, al no tener otra hermanita, se sentía en muchas ocasiones como el juguete de esta.; pero esto ya era el colmo. Jamás aceptaría una petición como esa, ni que estuviera muerta.

—¡ESTAS LOCA MAMÁ!—gritó Sakura muy enojada, aunque casi al instante se tranquilizo—. Como crees que pueda andar besando a alguien que recién conozco, mucho menos a un chico que reparte ramen a domicilio.

—Vamos Sakura, imagínate que es Sasuke Uchiha —bromeó su madre, Sakura se sonrojo—. Mira, si hasta se le parece un poco —mintió su madre.

—Sa-Sa-Sasuke-kun —el tono de rojo en la cara de Sakura se elevo a tal extremo, que de sus orejas empezó a salir humo, lo que significaba…

—Bien, sino estoy mal, ahora viene la Sakura enamoradiza —sonrió su madre.

—Sa-Sa-Sasuke-kun —dijo Sakura apenada sin levantar su cabeza del suelo, para este momento Naruto ya había terminado su sueño.

—¿Sakura-chan? —preguntó confundido Naruto al ver a Sakura de esa forma—. ¡Esta tan linda!

—Si quieres una buena propina, debes hacer lo que te diga —Naruto no comprendió lo que le decían, pero por una propina, haría lo que fuera—. Ahora tu turno…

Sin previó aviso Naruto fue despojado en un segundo de toda su ropa y le fue colocado un traje muy parecido al de cierto ninja último miembro de uno de los clanes más fuertes de Konoha. Naruto reconoció el traje como el de un Uchiha, pero realmente no conocía a nadie de ese clan, aun.

—¿Qué es esto? —preguntó Naruto, pero solo recibió un gesto para que guardara silencio.

Sakura parecía algo confundida, luego de quedarse observando un buen rato a Naruto, sonrió y se lanzó a los brazos de este. Naruto no podía estar de lo más feliz, confundido y mucho, pero en extremo feliz. Sakura comenzó a besar el rostro del rubio pensando que era otra persona.

—Bueno, supongo que con esto se paga tu propina —dijo tranquilamente la madre de Sakura recogiendo el ramen—. Ahora regresa con mi hija hasta dentro de hora y media, voy a estar algo ocupada comiendo —fue lo único que dijo antes de cerrar la puerta.

—¿Nani? —fue lo único que alcanzó a decir Naruto, antes de que Sakura lo jalara del brazo—. Sa-Sakura espera.

—Nada de espera Sasuke-kun, ya hemos esperado tanto —respondió una enamoradiza Sakura tirando aun del brazo de Naruto—. Ya hasta mi madre nos dio la bendición, vamos a la feria.

Aunque le molestaba ser llamado Sasuke, Naruto debía de admitir que una oportunidad como esa era imperdible. Así que asumiendo el nombre de Sasuke, decidió pasar todo el día con Sakura, aun cuando luego tanto Hinata como Ichiraku le reclamaran por su decisión.

—Vamos Sakura-chan, tenemos una feria a la cual asistir —Sakura miró ilusionada al que creía era Sasuke y se agarró fuertemente de su brazo, tal como una boa constrictor que no desea soltar a su presa—. Sa-Sakura-chan, podrías soltarme un poco. Creo que ya no siento mi brazo.

—Pe-perdón Sasuke-kun —dijo Sakura muy avergonzada al tiempo que se soltaba de "Sasuke".

—No hay problema Sakura—respondió Naruto sujetándole el brazo—. Vamos a la feria.

Mientras Naruto se divertía con su nueva "novia", Hinata se moría de la preocupación esperando a que Naruto regresara, mientras Ichiraku se moría pero de la rabia, ya que habían llegado más pedidos y su único repartidor se había esfumado hace más de una hora.

—¿Dónde esta Naruto? —habló muy molesto Ichiraku, Ayame su hija, ya no sabía que excusa inventar para disculpar a Naruto.

—Calma papá, debe habérsele presentado algo muy grave en el camino —aunque esto ya ni Ayame se lo creía; desde hace rato, le había perdido toda la confianza a su joven protegido—. ¿Naruto donde estas?

Pero Ayame no era la única que se preocupaba por el paradero del joven aprendiz y ahora repartidor de comida, Hinata, quien había regresado por tercera ocasión a la tienda de Ramen luego de buscar sin cansancio a Naruto; seguía muy preocupada.

—¡Nunca debí separarme de Naruto-kun! —habló muy triste y casi al borde de las lágrimas Hinata—. S-Si-si-si le-le-le pa-pasa al-algo malo a Na-Naruto-kun —Hinata apenas podía articular palabra alguna, su tristeza era tanta, que sin quererlo, empezó a llorar—. ¡Yo no me lo perdonaré!

Hinata cayó de rodillas sollozando por la desaparición de Naruto, sin siquiera saber lo que realmente hacia el rubio. Una mano se poso suavemente sobre la cabeza de Hinata y empezó a reconfortarla, Hinata pudo sentir la caricia inconfundible de las manos de su madre y levantó la cabeza.

—¡MAMÁ! —exclamó Hinata viendo a su lado a su difunta madre, obviamente nadie más las podía ver—. ¡Mamita! —Hinata se lanzó a los brazos de su madre, esta la abrazó y la besó—. Mamita, te extrañe mucho.

—Mi pequeña Hinata, estas cada día más grande —la madre de Hinata seguía acariciando y besando a su hija, Hinata se sentía muy consentida y le gustaba—. Ahora dime mi niña. ¿Por qué estás llorando?

—¡MA-MAMÁ! ¡LE PASO ALGO MALO A NARUTO-KUN! —comenzó a llorar Hinata como magdalena sobre los brazos de su madre.

—Este yerno mió —habló algo molesta la madre de Hinata—. Mira que hacerte esto. ¡Esta noche le jalo las patas!

Luego de llorar tanto, Hinata se desmayó, lo que aprovechó su madre para llevarla a la casa del rubio y recostarla en la cama. Al hacerlo, inconcientemente, Hinata quien estaba muy triste y sollozando aun, se abrasó del pijama del rubio y se tranquilizó.

—El poder del amor —exclamó sonriente su madre, luego cambió de expresión—. Ahora debo ir a arruinarle su cita a ese desconsiderado yerno mío.